12-09-2025, 01:30 AM
— ¿Sabes qué es lo que más me causa repelus de los gigantes? — Su voz de deslizaba entre los murmullos de los aldeanos, un eco que resonaba. . — No es su fuerza descomunal, ni su tamaño colosal, ni siquiera esa capacidad para estremecer los suelos con la soberbia de una divinidad. No. Lo que detesto es su memoria, esa jodida memoria que usan para escudarse, como si cada accion o hazaña pasada fuera una moneda con la que pudieran pagar la cuenta de sus errores presentes. —
Las botas de Ashveil crujieron al contacto con la tierra seca mientras le rodeaba, todavía sus dedos sentian la calidez del costillar que se impregnaba en ellos. Thyrm seguia alli, con esa frente enrojecida por el golpe propinado por lo que no fue capaz de atrapar, a la par de su mirada pesada.
—Afirmaste haber navegado hasta donde el sol no se pone... — Ladeó su cabeza, divirtiéndose un poco. — Pero mirate... Estas aqui, babeando por un pedazo de carne como un perro de puerto... Curioso. — Diria para tratar de provocarle. Algunos aldeanos se llevarian las manos a la boca con el fin de contener la risa y otros meramente se encogían. Aunque no esperaba realmente hacerle explotar de ira. De igual manera, Ash carecia miedo, no porque fuera mas fuerte —No lo es— sino porque es un joven, esa insensatez que suelen confundir con soberbia, lo que le hace creer que puede empujar una montaña solo porque no ha tenido la desgracia de ser aplastada por una. Ese tipo de juventud era la suya.
—¿Sabes que pienso?— Una pregunta retorica, no esperando respuesta. — Pienso que los mares que dices haber visto no fueron más que charcos, y que tus supuestas batallas no fueron sino peleas de taberna vistas desde muy cerca. Porque algo tan colosal no se ataria por algo tan pequeño... —
Dio un paso al frente para recoger el costillar del suelo. La carne seguia tibia, cuando la levanto, otro hilo de jugo cayó lentamente para marcar el suelo. Ashveil jura escuchar el rugido de tripas del pobre Thyrm. Era como un jodido trueno. —Puedes tenerlo —dijo, ofreciéndole con una sonrisa ladeada. — Pero no gratis. Si eres tan grande como pretendes ser, vas a tomarlo con dignidad, no con hambre. Demuestra que no solo eres una boca enorme con patas. Sino, algo mas... Ganatelo, gigantón. — Rápidamente lanzó el costillar, no hacia su boca, esta ves hacia lo mas alto, fácilmente identificable como un arco que cruzo el cielo cual cometa de grasa.
—Porque si no puedes atrapar un simple costillar… —Solto una carcajada provocativa— …¿cómo esperas atrapar el respeto de este pueblo?—
Guardó silencio, esperando su reacción.
Las botas de Ashveil crujieron al contacto con la tierra seca mientras le rodeaba, todavía sus dedos sentian la calidez del costillar que se impregnaba en ellos. Thyrm seguia alli, con esa frente enrojecida por el golpe propinado por lo que no fue capaz de atrapar, a la par de su mirada pesada.
—Afirmaste haber navegado hasta donde el sol no se pone... — Ladeó su cabeza, divirtiéndose un poco. — Pero mirate... Estas aqui, babeando por un pedazo de carne como un perro de puerto... Curioso. — Diria para tratar de provocarle. Algunos aldeanos se llevarian las manos a la boca con el fin de contener la risa y otros meramente se encogían. Aunque no esperaba realmente hacerle explotar de ira. De igual manera, Ash carecia miedo, no porque fuera mas fuerte —No lo es— sino porque es un joven, esa insensatez que suelen confundir con soberbia, lo que le hace creer que puede empujar una montaña solo porque no ha tenido la desgracia de ser aplastada por una. Ese tipo de juventud era la suya.
—¿Sabes que pienso?— Una pregunta retorica, no esperando respuesta. — Pienso que los mares que dices haber visto no fueron más que charcos, y que tus supuestas batallas no fueron sino peleas de taberna vistas desde muy cerca. Porque algo tan colosal no se ataria por algo tan pequeño... —
Dio un paso al frente para recoger el costillar del suelo. La carne seguia tibia, cuando la levanto, otro hilo de jugo cayó lentamente para marcar el suelo. Ashveil jura escuchar el rugido de tripas del pobre Thyrm. Era como un jodido trueno. —Puedes tenerlo —dijo, ofreciéndole con una sonrisa ladeada. — Pero no gratis. Si eres tan grande como pretendes ser, vas a tomarlo con dignidad, no con hambre. Demuestra que no solo eres una boca enorme con patas. Sino, algo mas... Ganatelo, gigantón. — Rápidamente lanzó el costillar, no hacia su boca, esta ves hacia lo mas alto, fácilmente identificable como un arco que cruzo el cielo cual cometa de grasa.
—Porque si no puedes atrapar un simple costillar… —Solto una carcajada provocativa— …¿cómo esperas atrapar el respeto de este pueblo?—
Guardó silencio, esperando su reacción.
