Negocios Peligrosos - Priv. Hyakinthos(Pasado)
#11
- ¿Un médico cirujano? Eso es increíble – dijo Jensen muy alegre, el alcohol estaba haciendo efecto en él, quien normalmente era serio, sin embargo, ahora se mostraba alegre y bullicioso, riendo por cualquier cosa y mirando a su compañero de rosa cabello. –Si me enfermo o me golpeo tú me ayudaras a sanar, inclusive podemos jugar al doctor y el enfermo – dijo guiñándole un ojo de manera coqueta.
 
Quería seguir bebiendo, pero el doctor Hyakinthos lo saco rápidamente del local, arrastrándolo por el brazo, algo que tenía su lado bueno, asi podía apoyarse en el pues ya estaba caminando medio descoordinado producto del alcohol. –Si lo que quieres es salir de esta isla yo te ayudare – dijo el pistolero con una sonrisa – es más, ya me harté de vivir aquí, vámonos juntos al mar y formemos nuestra propia tripulación pirata, seremos los Piratas Anti Mangos e iremos por el mundo liberando a las islas de esa fruta asquerosa – dijo corriendo en zigzag, pues el alcohol en su sangre le impedía correr en línea recta, hasta llegar a la zona del puerto, donde varios botes y barcazas descansaban esperando a partir hacia el mar.
 
-Muy bien hijos de su madre, ¿quién de ustedes será tan amable de darnos su embarcación para que mi amigo Hyakinthos, el cirujano de la muerte, y yo salgamos al mar? – dijo Jensen levantando a Cerbero, su pistola de triple cañón. Un marine que se encontraba en el puerto se acercó al de la capucha roja con una mirada aburrida. –Jovencito tenga cuidado, no se vaya a caer al mar – dijo tomando a Jensen del brazo – Apestas a alcohol y tienes un arma, eres un peligro público. Tendré que llevarte al calabozo hasta que se te pase la borrachera y confiscar tu arma. – dijo tomando a Cerbero por el cañón, Jensen lo vio enojado.
 
–Atrás bellaco – dijo disparándole y volándole el brazo, mandándolo al piso gritando y llorando. La gente del puerto empezó a correr y todo se volvió un caos. –Cometiste el peor error de tu vida jovencito – dijo desde el suelo el marine, Jensen sonrió y disparo nuevamente, esta vez a su cabeza, liquidando al marine que había tratado de detenerlo. –Vamos Hyakinthos, vamos – dijo Jensen saltando a una pequeña barcaza y empezando a desatar los nudos que la ataban al muelle. –Debemos irnos, es hora de empezar nuestras aventuras.
#12
Es cierto que beber alcohol no se le da bien, pero su mente no está tan turbulenta como para aceptar a jugar con algo relacionado a su profesión ¿En qué pensaba este hombre? —No, no voy a jugar al doctor y al enfermo, no estoy tan borracho para jugar con algo tan serio, además…no quisieras que fuera tu médico, créeme —. No tenía que decirle el porqué de esa afirmación, tampoco es como que creyera que fuera necesario aclararlo, tal vez llegaría con este hombre a la siguiente isla y luego se separarían…bien…no le parecía mal tener un “guardaespaldas” hasta llegar a un lugar distinto a este, pero luego de eso ¿En verdad sería necesario seguir juntos? Bueno, ya lo pensaría mejor.
 
—¡Oye! No te afirmes en mi con tanta fuerza…hip…agh…me siento…mareado, no debí…hip…haber tomado antes de salir de aquí —. Que el pelinegro estuviera apoyándose en su hombro no lo ayudaba en nada, ni a caminar bien ni a coordinarse ni a pensar quién se veía confiable para hablar y pedir un bote hacia una isla distinta; sin embargo, dentro de todo el bullicio del puerto, las palabras de ¿Jason? le llegaron bastante claras.
 
Se detuvo a medio camino, analizando la posibilidad real de que en verdad este sujeto pudiera ayudarlo ¿Hablaba en serio? —¿Puedes? ¿Tienes un bote? ¿Conoces a algún capitán? —Y ahí se perdían sus preguntas, pues vio como su “compañero” corría de manera torpe, tanto como para que otras personas se quedaran mirando. El pelirosa solo se dio una palmada en la cara y negó con la cabeza a las personas que parecían preguntarse si es que ambos viajaban juntos…no…quería dejar en claro que no, pero ¿Cómo? Se sentía observado por el resto y más de uno los había visto llegar juntos, además, no es que el alcohol en su sangre, por muy poco que fuera, le permitiera hacer algo tan simple como ir por el camino contrario, después de todo, si hacía eso, con suerte se perdería y no volvería a ver al otro hombre, pero…
 
Sus pies se apresuraron a seguir al otor hombre, no corrió, pero caminó rápido y tambaleándose de vez en cuando, intentando no perder de vista al hombre de capucha roja —¡Oye! —gritó cuando por fin pudo encontrarlo de nuevo…grave error.
 
—El cirujano de…¿qué? ¡No! ¡No! ¡No! Yo no soy…—Se paró en seco justo detrás de un marine que estaba cerca del puerto, dispuesto a limpiar su nombre ahí y ahora, pero…no…eso tampoco pasó, parecía que hoy las cosas no salían como esperaba —…yo no soy eso... ¿De dónde sacaste ese nombre? Yo no…no viajo con…—No fue capaz de seguir hablando, su sangre se heló cuando la pistola de triple cañón que había visto actuar apuntó hacia el marine y, por lo tanto, hacia él —…Oye…Jason…no deberías…—Tragó saliva, estaba seguro de que el temblor que sentía ahora en el cuerpo no era por el alcohol, si no por miedo…miedo de saber que el pelinegro estaba aún más borracho que él. Usar un arma así era todo menos seguro.
 
Sin embargo, cuando el cañonazo se escuchó no fue a él quien le dio, si no al marine que estaba al lado suyo —¡HEY! ¿Qué crees que haces? ¿Estas loco? —Ni siquiera supo de dónde sacó el valor para gritarle eso al hombre y tampoco supo de donde sacó la audacia para saltar al bote que el pelinegro desataba del puerto —¡Es un marine! Bueno…era… ¿Quieres ir a prisión? Yo no soy un pirata, dije que soy médico…mé-di-co ¡Solo quiero ir a otra isla! ¡Van a perseguirte por haberlo matado! ¡Aaah! Eres tan indiscreto que solo te falta tener un letrero con luces para anunciarte.
 
El movimiento del bote, cuyas cuerdas había soltado el otro hombre, lo hizo trastabillar y caer sentado sobre la madera. Miró a su alrededor, asustando y atontado, se habían alejado del puerto considerablemente, no tanto como para entrar a aguas más profundas y, de hecho, aún podía escuchar el alboroto en el puerto por el asesinato que los transeúntes habían presenciado.
 
Tragó saliva ¿Cuánto tiempo tendrían para huir de unos marines enojados?
 
—…Oh… ¿Qué hice? —Parpadeó y volteó su cuerpo para apoyarse en la borda del bote —¡Hey! ¡Ayuda! ¡Yo no tengo nada que ver con él! —Bueno, al menos salía de la isla y, al menos, si gritaba que era inocente, quizá desviara su atención ¿no? Bueno, en su borracha mente sonaba factible. —¡Esto puede considerarse secuestro!
 
Se deslizó, rindiéndose, tampoco le apetecía tirarse al mar y regresar nadando a Baterilla, suficientes meses pasó ahí, la gente empezaba a hablar de su desempeño como médico y eso no era favorable, tal vez, si los marines los alcanzaban podría pedirles ayuda a ellos para llegar a un sitio alejado, después de todo, se aseguró de nunca meterse con uno mientras estuvo en Baterilla.
 
Suspiró, resignado y luego tomó aire, algo que le hizo darse cuenta de su mareo —¡Ugh! —Volvió a apoyarse en la borda al sentir como el mar los mecía y como eso revolvía aún más su estómago lleno de alcohol y, muy a su pesar, no tardó en devolver sobre el mar todo el ron que alcanzó a tomar de aquella botella. Un asco.
 
—Por eso no me gusta tomar —. Se quedó un rato más apoyado en la borda para luego voltearse y mirar al responsable de que las cosas se dieran de ese modo. —¿Tienes un rumbo? ¿Sabes como navegar? Supongo que no nos queda más que viajar juntos por ahora ¿A dónde quieres ir? Yo me conformo con no regresar a esta isla que dejamos atrás y…espera…—Menos mal traía consigo su maleta en su espalda, así que se la quitó por un momento y sacó de ella una libreta en donde estaban anotados los nombres de sus destinos anteriores. —…tampoco quisiera regresar a Sorbet, estuve allá mucho tiempo…ten eso en cuenta…—Guardó su libreta entre varias camisetas, asegurándose de que no pudiera mojarse mucho en caso de algún accidente y se masajeó las sienes antes de volver a ponerse su maleta en la espalda, no la dejaría tirada por ahí.
 
Y luego…luego se tumbó, si el pelinegro decidía o no hablarle, él lo escucharía mientras observaba las nubes e inhalaba una fragancia a menta proveniente de un pequeño frasco que había llevado en su bolsillo y que se aseguró se resguardar bien para conservarla hasta ahora. No sabía cuanto tiempo pasarían en el mar, así que prefería inhalar la fragancia directo del frasco que rociarse con ella y usarla como perfume, como solía hacerlo cuando estaban en tierra firme.
 
—Jason…una cosa más…uh…—Su mente quedó en blanco por un segundo cuando una nube en forma de tortuga pasó sobre él y captó toda su atención —…uh…olvídalo…creo que descansaré un rato, espero que tengamos un buen viaje —. Con eso cerró sus ojos, parecía incluso haber olvidado el incidente en el puerto…o quizá, en verdad, lo sucedido nunca le importó.
#13
Protocolo: Moderación.
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