Pocas, son las veces en que los solitarios ven su alrededor colmado de personas, jubilo o camaradería. Viajar hacia donde apuntan los propios deseos, tan personales y egoístas a veces suele ser un trayecto solitario… aunque no tiene por qué serlo.
Antes de iniciar la competencia, sentado frente a la mesa y observando los dumplings rellenos, la mirada ámbar del joven se desvió. La sonrisa de Runnin, la entereza de Heras, el ánimo confiado de Tezca y la expresión desafiante de Liora… todo ello despertó en su interior una sensación cálida, más allá de su propia ebriedad o de la euforia del momento.
“Kekeke mamá no educo a un perdedor.”
Remarcó con seguridad mientras observaba los alimentos; para los demás, aquella expresión confiada podría ser la prueba de que tenía un as bajo la manga.
“Y cuando she trata de dinero, jamásh pierdo” añadió, con un brillo en los ojos que hacía parecer verdadera tal afirmación.
La derrota fue absoluta. En realidad, no tenía ningún plan, solo era un ebrio con el gatillo fácil para perder su dinero cada vez que lograba reunir unos cuantos berrys en la billetera.
“No, aun… aun puedo continuar bro”
Se negaba a abandonar la competencia, pero no pudo con el último dumpling que la señorita de hebras azabache logró devorar sin perder ni un ápice de elegancia. “Aun…”(Pum) Su cabeza finalmente cayó sobre la mesa, mientras de fondo escuchaba los vítores al unísono de quienes habían presenciado la batalla que todos libraron.
La amazona fue alzada junto a la silla entre gritos de celebración, mientras Ryota apenas lograba levantar la cabeza, completamente derrotado.
El sabor de la derrota le sabía a una mezcla de jengibre, aceite de sésamo y carne especiada. Y le resultaba particularmente agradable; lejos de enfurecerse, sonrió, se peinó el cabello hacia atrás y se puso de pie para ir en busca de los demás, aprovechando que Runin se encontraba entretenida con la atención.
No tardo en encontrarlos, todos se reunían junto a Tezca a quien parecía que la comida no le había sentado bien.
“Bien equipo” Si, los autoproclamaba uno. “Ahora vamosh perdiendo una competencia contra Runin pero faltan dosh, no podemosh dejar que se embolshe veinte mil berrysh, es cashi la mitad de lo que nos ganamosh defendiendo al pueblo de Honoy.” Sí, también sentenció que el dinero que se habían robado lo habían ganado de manera “legítima” y, no contento con eso, actuaba como si hubiera olvidado que, en un principio, fue él mismo quien propuso la apuesta hacía apenas unos minutos.
Quizás formar un equipo para impedir que Runnin ganara la siguiente competencia (y con ello la apuesta) fuera una artimaña tramposa de su parte. Pero, siendo sinceros, ¿realmente los demás piratas, ávidos apostadores, ladrones y vividores del lado oscuro de la ley estaban dispuestos a perder si seguían jugando de manera legítima? ¿O se unirían al “equipo Ryota” para conservar al menos una posibilidad de llevarse los veinticinco mil grandes?
EQUIPO RYOTA
Después de todo, no hay que odiar al jugador, si no al juego.
Fuera cual fuera el resultado del plan de Ryota, lo único cierto era que, tras la celebración, la victoria de la ganadora culminaría con Runnin recibiendo un vale vitalicio para comer todos los dumplings que quisiera en el restaurante que había organizado el concurso… aunque, claro, solo válido en la isla Karete.
La atención de todos tras ello, volvió a ser robada por el mismo representante anciano. “¡El concurso de dumplings fue todo un éxito! Agradecemos a todos los que participaron con tanto entusiasmo y los invitamos a seguir visitando Los Dumplings de Chichi, el lugar donde, si te preguntan “¿uno más?”, tú simplemente respondes: ¡Chichi!” Tras aquella sección publicitaria, el anciano tomo bastante aire.
“¡AHORA EL MOMENTO QUE TODOS HABÍAN ESTADO ESPERANDO Y POR EL QUE MUCHOS NOS DEPRIMIMOS TRAS EL ATAQUE DEL OSO!” La voz del anciano de repente tomo un tono mas profundo y emocionado. “¡LA VERDADERA JOYA DE LA CORONA DE ESTE FESTIVAL! ¡LA PASARELA DE LAS SACERDOTISAS!” El vitoreo de los presentes, incluyendo a Ryota resonó en el lugar, aunque casi de inmediato al hombre de calva prominente y baja estatura, le ofrecieron un papel. “Oh… entiendo… eso podría funcionar”, indicó, apagando el ánimo de todos los presentes ante el repentino imprevisto. “Parece que las sacerdotisas aún tardarán un poco en estar listas, así que daremos paso a… ¡la pasarela local! ¡Quienes deseen ganar un kimono de seda tejido por la anciana Kitomiko o, en su versión masculina, un hermoso keikogi japonés de entrenamiento, suban a la pasarela y den su mejor desfile!” Ambos premios no solo se veían hermosos, sino que también podrían ser vendidos por un buen dinero, quizás lo suficiente para saldar los cinco mil de la apuesta.
“¡Bien! ¡Vamohs a ganar este deshfile para vencer a Runin! ¡equipo Ryota a las trehs!” exclamó, con el entusiasmo desbordado propio de un ebrio ambicioso. "¡Equipo Ryota!"
Era muy probable que nadie siguiera aquellos delirios etílicos, pero aun así hizo el ademán de reunir a su “equipo”. Incluso Runnin, que seguramente ya estaba allí con ellos, terminó incluido en el gesto. Finalmente, Ryota se dirigió hacia la “pasarela improvisada” la misma mesa de los dumplings frente al altar, unida a otras dos para crear un tramo de al menos ocho metros donde se podía desfilar sin problema.
Antes de subir a la mesa, entregó sus datos al alcalde. Luego se quitó la camiseta oversize blanca que llevaba puesta y, sin pensarlo dos veces, le arrebató una jarra de agua a uno de los hombres que pasaba por allí. Se la vació encima, empapándose el torso y despeinandose de forma provocativa, justo antes de comenzar a modelar con una soltura digna de elogio.
Su caminata atrajo miradas, comentarios… e incluso algún que otro posible celo. Al llegar al extremo opuesto de la pasarela improvisada, desvió la mirada hacia Runin, como si le lanzara un desafío silencioso: esta vez, no pensaba perder.
Ryota pasarela
“Ryota Miyamoto, originario de la isla Baterilla. Sus sueños son muchos… desea varias cosas... Le encantan los paseos por la playa, surfear, las chicas en todas sus presentaciones y le dan miedo las arañas.”
Al terminar su desfile, los elogios y los vítores de varias madres solteras retumbaron por toda la celebración. Al parecer, Ryota había logrado cosechar una buena cantidad de aplausos.
OFF ROL
Bien, mismo estilo de la ronda anterior, quienes quieran participar tendrán que tirar 1 dado de 20 y dependiendo de su puntaje, pues ganarán.
Yo saque 18.
Ah, como muchos por no decir todos tienen karmas de belleza, por cada karma les daré un +2 a su tirada. Yo no tengo ese Karma, así que efe.
Y si sacan un 1. Se caen de la tarima jijiji. Porque es pifia.
—No pasa nada… Estoy bien, solo la comida estuvo un poco pesada ¿me entiendes? Gracias, bonita. — Miré a Liora con cierto agradecimiento mientras me reincorporaba, no tardaron en estar todos los demás de la mesa por ahí; Todos rodeando una planta con vomito… Increíble.
¿Un equipo contra alguien en específico? La arquera bonita no estaba incluida sino era el enemigo, anotado. Venga, no tenía nada más que hacer y mientras no fuere seguir comiendo, porque si ese era el caso iba a negarme por completo, no más comida por favor. No volvería a comer los dumplings de Chichi en mi vida, es más en lugar de decir “chichi” diría “Si me traes otro incendio el lugar.” Al parecer el evento principal vendría en auge… Hasta que no, cambiando el evento por una pasarela. Eso se escuchaba… Interesante.
Ryota parecía animado, un poco de más, culpa del alcohol y tal vez no correspondí a su ridículo gesto de trabajo en equipo, pero le di dos palmaditas en la espalda apoyándolo. — Solo los que se consideren atractivos participen ¿sí? Tenemos que dar una buena imagen— les guiñé, terminando por seguir a Ryota a la pasarela improvisada: Lo seguí con la mirada mientras se preparaba… Vaya que estaba empeñado en ganar y mientras me quedaba ciertamente embobado el presentador carraspeó para preguntarme los datos.
[…]
Una vez Ryota había tenido su momento de gloria era momento del mío así que me preparé, comenzando a avanzar mientras el presentador hacía su trabajo.
“¡Ren Tsubaki, originario del reino de Sorbet. Le encanta la… ¿Belleza? Y Verse bien, su pasatiempo favorito es admirar el mar: Es muy hábil en… Todo! “
Claro que no le daría mi nombre real, demasiado oídos, así que sin preocupaciones: Caminé 1… 2… 3.. y
POSE
Los aplausos comenzaron a hacerse presentes, así es como me gustaba, los ojos en mi me hacían sentir poderoso y una emoción recorría mi cuerpo: Esto es lo que merecía, ah, claro, me quedaban un par de metros.
1… 2… 3… y
POSE
Volteé ante los halagos de algunas señoritas, guiñándoles el ojo por encima del hombro… Tal vez tendría razones para regresar a la isla, al llegar al frente, mismo punto donde Ryota se encontraba, encontrándome con una muy linda Runin al voltear, guiñándole un ojo y lanzándole un muy amargo beso.
No importa quien fuera, si podía enfadar a alguien en el proceso iba a ser un muy buen día. Los aplausos me regresaron a la tierra y frente a todo el mundo…
POSE
Hice una reverencia, finalmente saliendo del foco no sin antes tomar con orgullo los aplausos y vítores que había recibido, caminando rápidamente y con una enorme sonrisa buscando a Heras y Liora para intentar que fueran los siguientes si no es que estaban ya formados. — ¡Vamos! ¡Vamos! Si no lo hacen por la fama, háganlo por el dinero. —
—No es nada, qué menos... querido.~ —Tras asegurarse del bienestar de Tezca le dio un par de palmadas en la espalda a modo de apoyo y se irguió, dándole algo de espacio para que pudiera terminar de recuperarse. Volvió sus pasos -aún tambaleantes- al resto del grupo, viendo como celebraran la victoria de Runin. Buscando algo de firmeza apoyó los muslos en la mesa sin llegar a sentarse. Sentía que el mundo se tambaleaba levemente y necesita algo estable en lo que sostenerse.
Ahora recordaba por qué no acostumbraba tanto a beber, menos aún sin haber comido antes. Una bomba explosiva.
Escuchó atentamente la siguiente actividad. Por un momento se relajó por la idea de observar a las sacerdotisas. Ver la elegancia y belleza de aquellas mujeres era siempre agradable, pero los planes se vieron truncados por un giro dramático de los acontecimientos.
—No me lo puedo creer... —Susurró en un pensamiento que escapó de entre sus labios e instintivamente observó a sus acompañantes. No podía negar que la recompensa era jugosamente tentadora, demasiado incluso para su propio bien. En otra ocasión se hubiese sentado, cruzado de brazos y disfrutado de un espectáculo completamente ajeno, pero no iba a ser así... ¿Sería producto del alcohol? ¿De la compañía que lo hacía todo más fácil y ameno? Chasqueó la lengua y avanzó hasta el joven de castaños cabellos—. Qué egocéntrico... —susurró pero se sumó al vítor del recién formado y denominado "equipo Ryota".
Se cruzó de brazos, observando mientras esperaba su turno. Un ligero rubor se apoderó de sus pómulos cuando vio a su amigo quitarse una de las prendas y humedecer su cuerpo. Sus músculos reluciendo con el crepitar de las luces era un escenario... extraño. ⊰ Me niego a hacer algo así... ⊱ pensó mientras en un gesto nervioso colaba una de las manos entre sus prendas, sus dedos rozando sutilmente la lycoris que siempre portaba guardada, buscando en ese tacto un efecto relajante antes los nervios que consumían sus entrañas cada vez con mayor velocidad.
El siguiente en cruzar la pasarela fue Tezca, ya recompuesto del "accidente" de los dumplings. Su clínico ojo analizaba sus pasos, uno tras otro. Su confianza era algo digno de admirar. Su avance era firme, seguro, como si cada mínimo gesto fuese previamente calculado y medido para alcanzar la perfección en ese escenario. Le vio posar con facilidad, con comodidad, como si fuese algo a lo que estaba acostumbrado. Inclinó la cabeza hacia un costado, ¿acaso en su tiempo libre era modelo o era un talento natural?
Descartó del repertorio las posturas y humedad en su cuerpo, no iba a retirarse ninguna prenda para llamar de más la atención de nadie. Confiaba en su porte natural y su elegancia adquirida para obtener las miradas necesarias, con eso sería suficiente ¿no?
Inspiró con profundidad y soltó el aire despacio, calmando la ansiedad que le generaba aquella situación. Se peinó el cabello con sus dedos, buscando la perfección de su melena y acomodó sus prendas. No podía haber ni un mísero pliegue. Se ajustó el cinturón de su abdomen, elevando ligeramente sus pechos en el proceso. No era una táctica infalible, ni mucho menos, pero quizás podría adquirir algún punto extra por ello.
Finalmente llegó el momento. Se acercó al alcalde y le dio una breve descripción para que pudiera darle entrada.
—Desde Spider Miles llega Liora. Ama el mar en silencio, los detalles rojos y ver el amanecer. Tiene un humor tan sutil como su elegancia... pero no os fieis, también es rápida.
Avanzó. Con pasos consistentes, intentando mantener una línea recta durante la pasarela, esforzándose en que su andar no se desviara producto del alcohol que corría por sus venas. Su cabello ondeaba con sus pasos, sus caderas se contorneaban al compás que sus pies marcaban. No necesitaba gestos ni movimientos exagerados. Espalda recta, piernas firmes y un recorrido más seguro del que jamás podía asegurar. Al llegar al final, antes de darse la vuelta esbozó una pequeña sonrisa y se inclinó hacia adelante. Por un momento vio a los niños y les saludó con la mano mientras su sonrisa se ampliaba. Al darse la vuelta para volver su cabello se posó sobre uno de sus hombros y ella lo hizo hacia atrás, acomodándolo nuevamente en su espalda.
Y sí que hizo honor a lo que se mencionó en su presentación. En apenas un pestañeo se apartó de la pasarela y sin siquiera pensarlo se dirigió a la mesa en la que estaban sentado antes de empezar con las apuestas. Necesitaba algo más de alcohol para no morir de la vergüenza ahí mismo. La poca valentía y seguridad que adquirió cayó como una losa, haciendo temblar sus piernas. Odiaba ser el centro de atención, captar las miradas. Siempre había optado por la discreción, por ser una más entre la multitud. Sentir las agujas que tenían por ojos clavadas en ella se le antojó insoportable. Tomó la botella de vino y volvió a llenarse la copa y dio un trago largo, bebiendo el contenido como si hubiese estado en medio del desierto durante semanas sin una mísera gota de agua.
¡La victoria! ¡El tumulto! ¡El enajenado número de perdedores bajo sus pies! Los cánticos se intensifican, el sonido de los tambores, las flautas aúllan y los hombres levantan el asiento que sostiene a la impetuosa fémina de mirada caoba, estómago de gigante y temperamento de kraken. La visión da pie a un vomitado Tezca y una empática Liora, un derrotado Heras y un lamentable Ryota. ¿Qué hacer ante ello? Alzar los brazos y reír con excentricidad, obviamente.
—¿Qué pasó, Ryota? ¿La de ganar no la sabes, cariño? FUFUFUFUFU
El regocijo mezclado con el orgullo, en ocasiones, lo único que logran es que el escupitajo lanzado al cielo, regrese por inercia al punto inicial. Es física. ¿No? La silla dio vueltas, subió y bajó de hombro en hombro hasta que, al fin, un par de aldeanos decidieron ayudarla a bajar en medio de tambaleantes pasos, producto del alcohol y del exasperante movimiento irregular. Sin darse cuenta giró por sí misma cuando un par de chicas le instaron a bailar un poco antes del siguiente concurso. Podía ver cómo las personas iban y venían terminando de afinar los últimos detalles, ella había ganado nada más y nada menos que un vale para continuar comiendo. Primera necesidad básica cubierta. Check.
¿Sus acompañantes? Desdichados abrazándose en la pérdida y el despilfarro. Runin casi podía saborear los berries obtenidos por fruto de su esfuerzo, de su estómago, de su ánimo. ¡Una campeona necesita su respectiva recompensa! Un último paso y después se despidió, lista para ir en dirección de sus compañeros.
La voz del presentador se alza de nueva cuenta y el siguiente concurso murmura placenteramente en el oído de la fémina. ¿Oh? ¿Está escuchando bien? ¡Una pasarela! ¡Para los locales! Bien, que es extranjera pero eso no quita que pueda subirse a una tarima y demostrar la razón por la que algunos la consideran una rompecorazones, no siempre de manera literal. ¿Va? La emoción se transforma en mariposas que hormiguean desde el estómago hacia la garganta, tose un poco sin darse cuenta, así que se cubre la boca. Las mariposas están siendo violentas, demasiado, hasta podría jugar que el estómago ha sonado un poco.
Detalles. ¿Está lista para zamparse una segunda victoria? ¡Más que lista!
Con desdén pasa frente a sus compañeros, sonríe de oreja a oreja, animada, estridente como solo ella puede serlo, al menos hasta escuchar al castaño. —¿Hmm? ¿Equipo Ryota? ¿De qué hablas, cariño? —Incluida y confundida, hace ademán de seguirle el juego hasta verlo alejarse. —Hey, espera. ¿Qué acaba de decir?
Equipo para vencer a Runin
Aquellas palabras son suficientes para que la mente de la fémina se desconecte por un momento de cualquier otro pensamiento o molestia. —¡Túuuuuuuu, maldito perdedor de poca monta! —Las palabras escapan, las manos se vuelven puños, la cien parece a punto de explotar y los colores suben. Una sonrisa de medio lado, entre enervada y confiada aparece. ¿Así que quiere jugar de ese modo? ¡Se vengará! ¡Claro que lo hará! Porque Runin no perdona ni cuando la miran extraño.
Ryota llega al lugar, se quita la camisa, se empapa y el enfado disminuye deliberadamente cuando las miradas se encuentran. —Así que vas en serio, cariño... —Una sonrisa coqueta hace acto de presencia. Los brazos se cruzan bajo los pechos y guarda silencio, deleitándose con aquella actuación. Al final no le queda más que asentir, hasta decide dar un último aplauso. Ha jugado sucio pero lo ha hecho tan bien que solo puede sentir la competencia vibrando en cada aspecto de su ser. ¿Un poco exagerado? Si, pero causa la impresión suficiente como para mantener hasta a las mismas sacerdotisas gritando eufóricas.
¿Los demás también piensan unirse a la causa de destronarla?
Ridículos. Insulsos. Embusteros.
¿Quién mierda es ese tal “Ren Tsubaki”? Runin arquea una de sus cejas antes de reír ante el cambio de nombre, quién sabe si realmente se llama Tezca, Ren o Juanito Alfeizar. La risa prontamente se convierte en agradable sorpresa y aceptación. Sabe lo que hace, entiende cómo proyectar su belleza. Las mujeres se sonrojan, algunos hombres le sonríen aturdidos y otros tantos envidiosos solo pueden fruncir el entrecejo. Runin inclina su rostro devolviéndole el beso volado con total descaro.
—¡¿Si saben que me vengaré, verdad?!
Y aunque lo dice con cierta expresión desafiante, la verdad es que lo disfruta. ¿Por qué no hacerlo? Está viendo gente atractiva a quienes les dará una patada en el trasero cuando bajen de esa tarima, eso y que no piensa rendirse. ¿Realmente ese par de orangutanes creen que pueden vencerla? ¿A ella? La sonrisa se expande. —Imbéciles.
La siguiente en hacer acto de presencia es Liora. La presentación es pulcra, elegante y delicada, como ella misma. Los gráciles pasos acarician la pasarela y por un instante el lugar parece enmudecer, embelesado ante ella, un momento después los aplausos se notan y los vitoreos ruegan unos minutos más de su caminar. Runin aplaude asintiendo mientras se acerca hacia el juez.
¡A continuación la exótica amazona perdida en los confines del mar! Ama el vino añejo, la buena compañía, y… ¡Las serpientes! ¡Tan hermosa como letal, les recomiendo cuidado cuando traten con
RUNIN KITAY!
La pasarela se enciende cuando los tacones golpean con presencia y animosidad la madera de la pasarela, las caderas se contornean, el mentón se alza y la sonrisa se torna personal, afilada, seductora. Los orbes brillan antes de pretender apagarse cuando la mirada se entrecierra por momentos. Las largas hebras dibujan ondas cuando mueve el cuello mostrando la larga extensión de este. La morena piel brilla sin aparente imperfección, delicada pero estable.
Un par de pasos antes de decidirse a mover las manos, estas no van hacia su cabello o hacia cadera como le gustaría, no, las mariposas repentinamente han empezado a tornarse más molestas en su estómago y ahora lo sostiene como si su vida dependiera de ello. No, está bien, puede continuar y… joder, joder, joder, joder, joder.
Maldito Ryota, maldito Tezca, maldita Liora. ¡Vayanse todos al carajo!
Y al carajo ganar la segunda competencia porque repentinamente da la vuelta, corre hacia el principio en pasos apresurados y casi mareados, empuja a un hombre, le dice al juez que “¡Ahora no” y como las necesidades básicas solo entienden de localizar, localizar, localizar; corre al baño más cercano. ¡SE VENGARÁ! ¡Por los malditos dumplings y las sacerdotisas de ese festival, se vengará! Por la pasarela perdida, se vengará y… Si, al final no eran mariposas lo que sentía en el estómago.
Quizá pasan cinco minutos, quizá diez, pero al salir se siente liberada. Suspira con cierta sonrisa de satisfacción antes de recordar que debe ir a romperle la cara a alguien por hacer un equipo conformado por malos perdedores. ¿El resultado? Pérdida inminente. ¡EN LO ÚNICO QUE NO PODÍA PERDER! Se le ocurre hacerlo. Al menos no ha ganado Ryota, eso sería el colmo de males. Relame sus labios al llegar al nuevo grupo de conocidos.
—¡¿Así que un equipo contra mi, cabrones?! ¡Veremos quien gana al final de la última competencia! ¡Subo la apuesta a 50000 berries! ¿O están demasiado asustados para eso? —Oh si, si creen que son competitivos, es porque no han conocido a una muy molesta y soberbia Runin Kitay.
Fruto de la rivalidad nació la unión entre los piratas. Con una sonrisa en los labios, el castaño observó cómo, a su propia manera, los presentes decidían unirse o no a su iniciativa. Tezka tocó su espalda en señal de apoyo, mientras la elegante Liora expresaba su leve malestar ante el nombre del equipo, y la mismísima Runin se encolerizaba con el temperamento que la caracterizaba.
Fue el primero en lanzarse a la pasarela, sus ganas por una revancha eran notorias, puesto que la derrota significaría nuevamente la burla de la morena. Pero, por alguna razón se estaba divirtiendo más de lo normal.
Usualmente solía hacerlo, fuera donde fuera, siempre se las arreglaba para pasarla bien, con chicas, fiestas o cualquier actividad que se presentara. Sin embargo, en ese momento la sensación era distinta, algo grato crecía en su interior mientras ofrecía su espectáculo a los lugareños.
Al terminar y recibir los vítores de la gente, pasó junto a Tezka, ofreciéndole una sonrisa de compañerismo, e incluso lo esperó cuando terminó su pasarela para chocar los cinco en una expresión honesta de apoyo. “Kekeke, estuvishte increíble, bro.” No mentía. Entre halagos, la gente continuaba aplaudiendo y más de una chica se había desmayado ante la increíble presentación del rubio que dejo enamorados a la gran mayoría.
“¡Vamosh Liora! ¡Acaba con ellosh! Kekekeke” Se unió al apoyo del rubio para los demás, y la siguiente en avanzar por la improvisada pasarela fue la elegante joven de cabellos turquesa.
Sus curvas embelesaron a los hombres, mientras el castaño, aplaudió en conjunto con todos los presentes, lanzando uno que otro silbido con la intención de abochornarla.
[Chiflido] “¡Linda! ¡¿Cómo she llama?! ¡Filtren shu número de den den mushhi!” Gritaba con alegría, uniéndose a un grupo de hombres junto a la pasarela que pedía a ruegos lo mismo, en un intento de que la hermosa dama les hiciera caso.
Aunque, para el infortunio de los caballeros, la tímida cocinera terminaría su desfile en tiempo récord, regresando rápidamente a la mesa donde antes se encontraban. “Kekekeke ¡Vamosh Liora!” Intentó que lo escuchara, pero la joven fue directo a desahogar su timidez entre el dulce consuelo del licor.
Por último, la siguiente del grupo en participar y mostrar su increíble belleza fue la joven de mirada chocolate. Al colocarse sobre la pasarela, su presencia hizo eco en todo el lugar. Algunos la tenían muy presente por ser la reciente ganadora del concurso de comida. Los gritos hacia ella fueron sonoros y, obviamente, el embriagado Ryota los acompañó, alabando a su competencia. “Eshpera… si ella gana yo perderé dinero…” Pensó, pero cuando la vio dar el primer paso por la pasarela dejo ir la competencia por algunos segundos para apoyar a alguien a quien apreciaba.
[Chiflido]“¡¿A que hora shales por el pan?! ¡Dichoshos losh ojosh! ¡Debió dolerte cuando caíshte del cielo!” Piropos pasados de moda y mediocres, pero que le causaban mucha diversión, fueron emitidos por sus labios al ver la caminata de la joven. Quien, de forma repentina, abandonó la competencia tras su tercer paso, para irse corriendo del lugar. Incluso apartó al alcalde de un golpe por lo apurada que se veía.
…
Por un segundo, los presentes estuvieron perplejos, hasta que Ryota entendió lo que había sucedido.
Continuó riéndose, incluso cuando coronaron a Tezka entre vítores, gritos de su nuevo séquito de fans y la entrega de un hermoso regalo finamente ornamentado. “KEKEKEKEKEKEKE” Incluso cuando camino en dirección a la mesa donde se encontraban sus compañeros. “KEKEKEKEKEKEKE” Incluso cuando se sentó junto a Liora tomando vino como si no hubiera un mañana. “KEKEKEKEKEKEKE” Incluso cuando Tezka “probablemente” trato de aconsejar a la hermosa señorita de cabellos turquesa y puso a peligrar su nuevo kimono carísimo recién adquirido.
Y solo detuvo sus carcajadas, cuando Runin volvió a la mesa, ofreciendo aumentar la apuesta a una cifra que ni siquiera tenía consigo.
“¡Acepto!”
Respondió sin siquiera pensarlo, sin analizar la cantidad, las repercusiones, o siquiera lo que significaba perder la apuesta. Solo podía pensar en lo mucho que se estaba divirtiendo. Incluso sentía que lo estaba pasando mejor que si hubiera logrado pasar toda su noche junto a las sacerdotisas. Aquellos individuos, todos piratas, habían logrado divertirlo de una manera que nunca antes había experimentado.
“Gane quien gane, Viajemosh todosh juntos.”
La invitación del borracho quedó en el aire, todos los presentes podían verle aun sollozando por la risa previa. “Creo que sheria muy divertido.”
La invitación en el aire, el futuro siendo un completo misterio y el alcalde anunciando la competencia de atrapar gallinas.
Ryota no escuchó ninguna respuesta; solo se levantó del asiento, lideró la caminata hasta la última competencia y no paró de sonreír con una confianza envidiable, ni cuando fue su turno de atrapar a la gallina entre un laberinto de cajas de madera en el menor tiempo posible.
¿Ganaría? Para nada. La puta gallina escapó y fue el peor tiempo entre todos los presentes, ahora mismo estaba endeudado hasta la madre con todos. Pero lo único que esperaba era que, al día siguiente, al siguiente y al siguiente, el viento soplara el destino de todos en la misma dirección.
Por si On rol aún no tienen razones para viajar juntos, léanlo, si no, quédense con lo lindo de mi post.
De todas formas, aunque rechazaran viajar juntos como una tripulación, aquello le daba la excusa perfecta para decirles que les pagaría al día siguiente y escapar de la situación en un barco de remos rumbo a la siguiente isla. Ellos podrían decidir si querían unirse para cobrar el dinero de la apuesta, mantenerlo vigilado y arrancárselo de las manos cuando pudieran, o dejarlo ir sin siquiera intentar que les pagara.
La apuesta los condenaba a viajar juntos, porque todos eran unos malditos avariciosos. KEKEKEKEKEKEKE.
¿Ha aceptado de buenas a primera ante la posibilidad de perder aquella suma de dinero? ¿Aún con la mirada acuosa por algo que dudaba se tratase de lágrimas? ¿Con esa sonrisa deslumbrante que insta a querer aumentar la apuesta? ¿Con la embriaguez producto del alcohol fluyendo por sus venas? Por acto reflejo la morena sonríe, podría golpearlo porque lo conoce e intuye que ese sollozo es producto de haber roto a carcajadas a cuestas de algo o alguien, quizá de ella y su estómago flojo, quizá de la noche, de casi haber ganado o de haber perdido, de tener a un excéntrico y variado grupo siguiéndole el juego.
¿No sería momento preciso para romper sus vanas ilusiones? Para burlarse como normalmente lo hace con todos, con los hombres, con los cobardes y aburridos. La diestra busca sobre la mesa la botella de vino que aún contiene algo del ansiado líquido, agita y seguido bebe sin contemplación a la gracia, la elegancia o la prudencia. No, no necesita eso cuando el pecho arde, el cuerpo se siente ligero, la sonrisa se extiende hasta agarrotar sus mejillas y en la garganta un cosquilleo divertido se hace presente: Su risa combinada con la alegría del momento.
—¡Estoy dentro, cariño!
Las palabras escapan en un ruido agudo, impropio de ella, pero el alcohol hace su parte. La botella golpea la mesa sin mucha delicadeza antes de escucharla reír de nueva cuenta. —¡Fufufufufufu! Así tendré tiempo suficiente para vengarme de todos ustedes y dejarlos sin un solo berry. —Los hombros se levantan cuando contiene una última risotada. Se siente animada, está lista para cualquier cosa. ¡Cualquiera! Es por eso que, cuando escucha el último evento, la mirada chocolate brilla y regresa a ver a sus contrincantes.
—¡Será mejor que den todo de ustedes si quieren ganar! ¡Nadie puede contra mí cuando de animales se trata! ¿No es así, cariño? —Mira a Ryota con burla y torpeza, si, está mareada, se siente jocosa y las luces del mundo se ven mejor que nunca. Le gusta el ambiente, le gustan los sonidos de las gallinas y el de las risas de sus nuevos conocidos, incluso de la vergüenza de estos. ¿Si viajan juntos acabarán por perderla? ¿Se abrirán a las locuras de Ryota? ¿Se dejarán llevar por su agresividad? ¿Serán calmos como Liora? ¿Narcisos como Tezca? ¿Protectores como Heras?
La emoción bulle, los tacones son dejados atrás y, por un momento en medio de toda esa locura, se siente libre. Se siente libre cuando agarra la primera gallina y comienza el conteo, se siente libre cuando alza el brazo instando a Liora a intentarlo, se siente libre cuando empuja a Tezca para hacerlo caer sobre la paja del escenario o cuando le sonríe a Heras porque ha estado demasiado meditabundo.
Se siente libre cuando el número de gallinas asciende a 10, cuando las plumas terminan engarzadas a sus largos cabellos o cuando el traje de baño se ensucia aún más por el entorno, incluso cuando se tropieza un instante y se golpea contra la madera. Ríe y se burla de Ryota al saber que su conteo está por sobre él, se ríe de Heras ante su torpeza aún teniendo alas y vigila los movimientos de Liora y Tezca como si se tratasen de sus más grandes contendientes.
¿Piensan ganarle? Aún si lo hacen, Runin continuará sonriendo. Solo por esa madrugada, solo por ese instante, solo en aquella isla, solo con ellos.
La verdad luego de la comida no me quise sumar al modelaje, no fue de mi apetito por las vistas, que hiciéramos todos coro(equipo) contra mi Tesoro no es algo que me naciera hacer. No, no me veo haciendo equipo contra ella aunque podía leer que esa era su manera de llevarse entre ellos. La sonrisa de Runin era diferente a las que tengo grabadas en mi memoria.
—¡Una, dos, tres, equipo Ryota!—
Tengo que pasar inadvertido, no iba a cortarles el ánimo a mis compañeros que son las personas más guapas que me he podido encontrar en esta isla. Tome asiento como si fuera un jurado más, además de que acabo de comer por la fuerza, si, me quiero sentar un rato para bajar la comida. El juego de la pasarela comenzó. Comenzó muy fuerte pues el precioso de Tezca no solo se dio el gusto de ser de los primeros si no que fue el tipo más deslumbrantes. Con todas esas miradas seductoras, no hay quien resista a un tipo tan guapo. Me llevo los dedos corazón y pulgar haciendo un aro para hacer un silvido fuerte en apoyo junto a los vitoreos que no le faltaron.
Invita a unirnos a la magnífica pasarela con miradas retadoras. Me reservé por completo ante la probación pero mis amigas Liora y Runin picaron. Una tras otra, siendo un espectáculo, una completamente llena de elegancia. No la dejaría sola y la ayudaría para ser parte de su performance al acercarme cual caballero y darle la mano para ayudar a bajar de la tarima.
—Deberías dedicarte a esto, se te da muy bien. A ver si tomamos unas clasesitas y los mandas a todos a volar.—
Claro que despues de ayudarla volví a mi puesto pues para mi ahora venía la que estabamos esperando. Todos tomaron turnos pero al adversario sería la clara a esperar.
La rival a vencer. La que hizo que nos tuviéramos que unir todos contra ella. No fue la más pulida creo que el vino le ha jugado en contra. Sonrio un momento pues me hace gracia pero lucho por contenerla, no podría reirme de ella, seguro sería mi última acción con vida. Igual le aplaudí y le hice porras, bien que jugamos en equipos contrarios pero no era mi enemiga ni mucho menos.
—Lo hiciste excelente también, no tienes ni que pensarlo. —
Pero claro la apuesta sigue subiendo. Ryota no está para nada dispuesto a irse sin su premio de consolación y de inmediato todos inscritos y solo puedo reirme. Sin parar, me hace demasiada gracia y se me hace muy difícil concentrarme o interponerse. Este muchacho en definitiva es la representación de la inseriedad. Ya cuando me calmé en este punto no puedo hacer absolutamente nada por salvarme de este juego que me dejó pensativo. Me lo quedé pensando un rato y en ello noté una mirada sobre mi piel, esa capacidad solo la había conseguido una persona. Al voltear estaba su mirada café, que me sacó de mi trance. Entonces asentí seguro de mi de que entraría al juego.
—Bien, vamos por las buenas o por las buenas —
Señale antes de meterme en la experiencia para mi de la noche, no se si fue el tomar las cervezas o el sake o el vino, ya yo ni sé lo mucho o poco que bebí pero me afectó y me hizo ser el segundo hazmereir. Incapaz de coordinar o de atrapar a la gallina que se burló de mí. Corrio a mi alrededor y entre mis piernas hasta que me hizo caer sobre mis posaderas.
—Maldita gallina es muy pequeña.—
Me excusé inmediatamente para culpar a alguien, pero lo cierto es que la cabeza me da demasiadas vueltas y me cuesta mucho enfocar. Desde que cuando Runin tiene seis boobies o tezca tiene dos hermanos gemelos. Estoy muy perdido y ni ponerme de pie puedo así que no me queda más opción que quedarme aquí hasta que se me pase un poco el mareo. Necesitaba mucho la ayuda.