El barrido final de la maleta aplasta a los últimos Parvicursores contra el suelo de la jungla con un sonido desagradable de huesos pequeños quebrándose y plumas aplastándose en el barro. Owen queda de pie en medio del desastre, la maleta destrozada abandonada contra el árbol donde aplastó al ladrón de pan, su chaqueta roja hecha jirones revelando la piel arañada debajo. En su mano izquierda, el Parvicursor capturado chirría y aletea débilmente. Los mechones dorados en las ramas cercanas brillan bajo la luz filtrada, marcando el camino errático de la huida de Cassidy. Las dos horas siguientes son un ejercicio frustrante. Owen no es un explorador. Nunca lo ha sido. Su experiencia en las calles de Isla Tamanegi no le preparó para seguir rastros en una jungla prehistórica donde cada árbol se ve idéntico al anterior y cada sonido podría ser tanto un pájaro inofensivo como un depredador de tres toneladas. Los mechones de cabello rubio aparecen esporádicamente, algunos enganchados tan alto en las ramas que Owen tiene que preguntarse cómo demonios Cassidy logró pasar por ahí. Otros están en el suelo pisoteados en el barro. Se pierde. Varias veces. Termina en el mismo claro tres veces en cuarenta minutos, reconociendo una roca con forma extraña que jura haber visto antes. Da vueltas en círculos tan obvios que el pollo prehistórico en su mano parece juzgarlo con sus ojos negros pequeños, sus chirridos ocasionales sonando casi como burla. El calor no ayuda.
Pero es la sed la que realmente empieza a cobrar factura. Owen no ha bebido una gota de agua desde que llegó a Little Garden esta mañana. El pan que desayunó, ese único trozo robado que los Parvicursores devoraron con tanta crueldad, es lo único que ha entrado a su sistema en horas. Su boca se siente como si estuviera llena de arena, su lengua pegándose al paladar cada vez que intenta tragar. Los labios empiezan a agrietarse. La garganta arde. Cada paso se vuelve ligeramente más pesado. No dramáticamente, no todavía, pero lo suficiente para que Owen lo note. Es la falta de agua. Es el calor. Es el hecho de que su cuerpo está literalmente secándose desde adentro mientras él persigue mechones de cabello rubio a través de una jungla. El Parvicursor en su mano ha dejado de luchar tan vigorosamente. Todavía chirría ocasionalmente, todavía intenta picotear sus dedos cuando cree que Owen está distraído. Probablemente también tiene sed, piensa Owen con una ironía amarga. Dos idiotas sedientos vagando por Little Garden.
Encuentra más mechones. Una coleta completa enganchada en una rama baja. Owen la arranca, observándola por un momento antes de seguir adelante. Cassidy debe estar medio calva a este punto, considera, si ha estado dejando tanto cabello en su huida. Los sonidos de la jungla continúan sin cesar. El crujir constante de vegetación siendo pisoteada por algo grande que afortunadamente nunca se acerca lo suficiente para ser visible. Owen se mantiene alerta, sus ojos escaneando constantemente, pero la sed está empezando a afectar su concentración. Se encuentra mirando fijamente un charco de agua estancada por varios segundos. Hora y media pasa. Los arañazos en su cuerpo han dejado de sangrar pero arden cada vez que el sudor entra en contacto con ellos. La chaqueta roja, ya destrozada, se pega a su piel de forma incómoda. Dos horas. Finalmente, finalmente, escucha algo diferente. No es un rugido. No es el sonido de vegetación siendo aplastada. Es un disparo. Agudo, inconfundible, el crack de un rifle resonando a través de la jungla desde algún lugar adelante y a la izquierda. Luego otro. Y otro. Disparos irregulares, sin ritmo, el tipo de disparos que hace alguien que está pánico puro y apretando el gatillo sin apuntar a nada en particular. Owen corre. Bueno, intenta correr. Lo que realmente hace es un trote tambaleante, sus piernas protestando, su respiración saliendo en jadeos secos que hacen arder su garganta. El Parvicursor en su mano chirría con renovada alarma ante el movimiento repentino, aleteando inútilmente mientras Owen lo arrastra a través de helechos y sobre raíces expuestas. Otro disparo. Más cerca ahora. Y luego, finalmente, voces. No, voz. Singular. Cassidy, gritando algo incoherente entre disparos, su tono histérico alcanzando octavas que Owen no sabía que la voz humana podía producir.
Emerge en un claro y la escena frente a él es simultáneamente aterradora y absurda. Cassidy está en el centro, su uniforme blanco ahora marrón con barro y rasgado en varios lugares, su cabello rubio larguísimo reducido a una longitud considerablemente menor con mechones faltantes dejando parches donde el cuero cabelludo es visible. Empuña su rifle con ambas manos. Pero no es Cassidy lo que hace que Owen se detenga en seco. Son los cincuenta Compsognathus que la rodean en un círculo casi perfecto. Cada uno del tamaño de un gato grande o perro pequeño, con cuerpos delgados y bípedos, colas largas que se balancean mientras se mueven, cabezas pequeñas con ojos brillantes que observan a Cassidy con una inteligencia perturbadora. No están atacando. Eso es lo extraño. Están simplemente... ahí. Rodeándola. Moviéndose lentamente en círculo, manteniendo una distancia de aproximadamente tres metros, sus cabezas ladeándose de forma casi curiosa cada vez que Cassidy dispara. Cada tiro hace que el círculo se expanda ligeramente, los Compys retrocediendo medio paso, pero luego inmediatamente vuelven a acercarse cuando el eco del disparo se desvanece.
“¡ALÉJENSE! ¡ALÉJENSE DE MÍ!” – Cassidy llora, su voz rota y ronca. Dispara de nuevo, la bala impactando en el suelo a metros de cualquier dinosaurio real, levantando una nube de tierra. Los Compys ni siquiera se inmutan demasiado – “¡MALDITOS LAGARTOS!” – Otro disparo. Click. El rifle hace un sonido vacío. Click click click. Cassidy aprieta el gatillo frenéticamente, pero no salen más disparos. Se quedó sin munición. Los Compys lo notan. El círculo se cierra. No mucho, tal vez medio metro, pero es suficiente para que Cassidy colapse. Suelta un sollozo para luego llorar a chorros. Owen está de pie en el borde del claro, todavía sosteniendo el Parvicursor en su mano. Su garganta está tan seca que tragar duele. Su cuerpo está cubierto de arañazos que arden. Ha estado caminando en círculos durante dos horas buscando a esta niña rica mimada. Y ahora está rodeada por cincuenta dinosaurios del tamaño de gatos. Perfecto. Absolutamente perfecto.
Detalles Importantes
Ubicación: Little Garden, en la costa de la playa norte. Tiempo: No tan caluroso por ser invierno, son las 1200 horas, es un día soleado. Datos importantes: ·Desvelo este hide donde detallo que empiezas a perder 250 PVs por no haber bebido nada desde tu post inicial, si llegaste a comer un poco de pan por lo que te salvas de perder 250 PVs más. ·El otro hide está en mi penúltimo post, donde confirmo que, al no tener el oficio de Explorador, encontrar a cada NPC (véase Cassidy y Butch) te costara 2 horas cada uno. Ademas, de que las tiradas corresponden a cada NPC, tuvo suerte Butch, yo le quería matar, pero solo Cassidy saco el 1. ·En el turno anterior no te restaste la energía, pero de te queda 1441/2041 de energía.Dependiendo de si rescatas a Cassidy o no, deberás restar otro extra de energía. ·La horda es rango 5, por lo que, según la guía de sistema de hordas, dañan el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 40 puntos y se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 400 energía.
OFF
Soy fan del pan artesanal, yo igual mataría si me robaran un pan así jajaja. Post 6 de 10. Voy a estar fuera desde mañana hasta el 3 de Enero, perdona por el parón.
02-01-2026, 12:15 AM (Última modificación: 04-01-2026, 04:20 AM por Owen Yang.)
Como suele ocurrir en la vida del joven Owen Yang, las cosas, en un abrir y cerrar de ojos, se torcieron. Bueno, ¿Era esperable, no?: Tres jóvenes en el medio de una selva virgen, rodeada de animales prehistóricos en búsqueda de "uno, y el mejor", sonaba demasiado bien para que no termine en escándalo...y bueno, así fue, en tan solo dos minutos de reloj.
Luego de la destrucción total de la parvada de gallinas prehistóricas que asecharon sobre la maleta, quedaba una sola cosa: Buscar a los dos niños pijos que, huyendo despavoridos, demostraron que su falso coraje era justamente eso, falso, pero sin querer queriendo y abandonada total de lo que estaba ocurriendo a su alrededor, la rubia de nariz parada había dejado un pequeño sendero de cabellos que se ubicaban en distintas direcciones y, con el parvicursor que aún gritaba en la mano de Owen, usaría al animalito de rastreador. ¿Llamaría a más de los de su especie? Probablemente, pero necesitaba matar dos pájaros de un tiro: Salvar a la chica privilegiada y, al mismo tiempo, encontrar a un animal lo suficientemente grande para que ellos dos puedan jactarse en la próxima cena familiar repleta de endogamia e inútiles sociales.
¡IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIK! ¡IIIIIIIIIIIIIIIK!
-¡QUIETO PUTO, NO ME ESTÉS PICOTEANDO!-
Porque evidentemente hablaba de picarlo hasta que desistiese, pero el animal, evidentemente, no atendía a razones. Su gemido desesperante se mantenía, incluso, si a veces cedía con el impulsivo aleteo o el intentar arañarle brazos y muñecas. Mientras el pelirrojo no dejaba de seguir con su camino, volvía a encontrar mechones rubios que eran exactamente iguales entre sí, lacios y un poco enredados debido a la brusquedad de su desesperado arrancamiento, hasta que encontró literalmente una coleta entera atada en una de las ramas -Coño.- le resultó inevitable no lanzar un insulto de la impresión, tirando de la rama que la sostenía para generar un efecto resorte que sacudió al árbol del que estaba sostenida. En su derecha el parvicursor gritón, en la izquierda, literalmente, un trozo de cabello que caía como cascada rubia hacia abajo -O es muy cagona, o algo grave está pasando.- porque el dolor de arrancarse semejante cantidad de pelo no sería poco, ni siquiera bajo la atenta amenaza de cientos de animalejos como lo eran las gallinas prehistóricas que le habían atacado hacía poco. El calor estaba empezando a ser feroz, atento, molesto.
El chico, intentando seguir el camino de migaj-de mechones rubios sentía cómo, durante horas, parecía estar vagando sin rumbo por un claro selvático que parecía no tener ningún fin-Mierda...- se detuvo un segundo, mientras le resultó completamente inevitable no relamerse los labios que yacían secos, luego de múltiples horas de no haber bebido absolutamente nada, jamás pensó que esta afronta podría prolongarse por un tiempo tan largo como incómodo -...por la izquierda o la derecha?- porque por mucho que los cabellos hayan sido una ayuda increíble para la búsqueda de la mujercita, ciertamente, la sed estaba pegando violentamente sobre el pelirrojo que no dudó en llevarse el dedo pulgar e índice para frotarse los ojos hacia adentro y hacia afuera -Joder...esto se está volviendo- y, prosiguiendo con un andar acelerado y relativamente torpe (Con pequeños destellos que impactaban contra su rostro producto del desgaste generado por la deshidratación), repentinamente y de forma tan estruendosa que le sacudió los sentidos, ¡BRUM!-¡!- y, debido al sonido, resultó inconfundible para el pelirrojo no girar su rostro en dirección hacia el origen del mismo y comenzar a aligerar el paso hasta volverse un correr algo torpe -¡AGH!- la sed, conjunto a la humedad y el sol, estaban empezando a generar ese característico dolor de cabeza tensional que obliga a uno llevar por acto reflejo la mano hacia la frente. Gracias a la inmensa voluntad del muchacho, solo tuvo que estar pendiente de una única cosa: Los repetidos y espasmódicos disparos que, muy estruendosos, funcionaban casi como un radar para ubicar a la muchacha.
Owen siguió sin soltar al parvicursor que parecía agotado de tanto patalear y gritar. El chico ya no lo sujetaba con fuerzas desde su cuello debido a que había cedido con la resistencia, como si estuviese doblegado o semi-consciente producto del estar siendo zamarreado una y otra vez, pero los disparos, repentinamente, comenzaron a volverse palabras mezcladas -¡Es ella!- el muchacho, cerrando y abriendo los ojos con fuerza, provocaba un intenso ¡FIS! ¡FIS! de las selváticas e inmensas hojas de plantas que se deslizaban hacia un lado y hacia otro con mucha intensidad. Algunas eran pisadas, su posición era fácilmente detectable por cualquiera ya que, producto de la deshidratación, no estaba siendo capaz de poder utilizar esos espectaculares dotes de sigilo que tanto le caracterizaban...además de que el tiempo apremia, claro está.
-...mierda...son...demasiados.-
Cuando el muchacho quiso darse cuenta, en aquella selvática zona y arrinconada y gracias que él había ganado cierta altura, pudo divisar la cabellera raída y dañada de la mujercita rubia que, desesperada, se abrazaba a su arma mientras pedía clemencia de unos bichejos que parecían no conocer la palabra perdón. El parvicursor de su mano parecía muchísimo más calmado, pero con esos ojos vivaces, propios de las aves que mantienen su instinto de supervivencia hasta las últimas consecuencias. ¡BUM! otro disparo, ¡BUM!, otro, los intentos de la chica eran desesperados y, luego de lavantar una mota de tierra que sería la equivalente terrestre a una ola rompiendo sobre las rocas, el sonido característico del "Click" de un arma vacía y un gatillo que no responde se volvió protagonista. Los animalejos, agazapados, se aproximaban sin cesar y teniendo esos característicos y erráticos movimientos gallinezcos espasmódicos que oscilan entre lo curioso y depredador, muy propio de un dinosaurio -¡HE-¡COF-COF-COF!!- la garganta ardía HORRORES por la sed, tanto, que cuando quiso llamarles la atención, le resultó imposible no llevarse la mano izquierda a la garganta. Ante la distracción, la gallina prehistórica que yacía en su mano pareció dar un revoloteo muy propio de buscar aprovechar la situación y, dándole un picotazo en la mano -¡AGH!- finalmente se soltó.
La frustración del chico empezó a elevarse críticamente: Primero, supo lo que era trabajar de verdad (horroroso, imperdonable), segundo, le robaron su pan artesanal (pecado absoluto) y, ahora, el bichito que había atrapado para poder progresar con su objetivo de forma rápida y ágil había decidido salir por patas, haciendo que todo esto fuese aún más complicado de lo que ya lo era -Me estoy cabreando.- balbuceó el chico mientras que, a su lado, yacía un enorme árbol selvático de tronco ancho y peso considerable. El muchacho, harto, frunció el ceño hacia el mismo y, utilizando la punta de sus dedos, ¡PLAF!, golpeó justo un poco más arriba del comienzo de sus raíces. El golpe fue lo suficientemente intenso como para escucharse un ¡CRASH! que sacó al mismo de su arraigamiento al suelo y, atrapándolo con ambas manos, Owen mostró el pináculo de su hartazgo -¡TENGO SED!- exclamó sin venir a cuento de ninguna manera mientras que, atrapando el gigantesco árbol desde dos ramas como si se tratase de un ariete, se abalanzó hacia el núcleo de aquella afronta para, de un salto de cinco metros para reducir la distancia a cero entre los animalejos, la rubia a cuatro y él, a uno de los bichitos. Ahora, ambos estaban rodeados por las lagartijas de movimiento curioso de cuello, pero entre las manos del chico había un enorme tronco selvático de tres metros de largo que quedaba exactamente a uno de la rubia, permitiendo que, casi exactamente igual que como lo había hecho con la maleta -¡GROAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGH!- tiró hacia adelante de él para tomarlo del extremo con raíces y tierra, sosteniéndolo con mucha fuerza. Luego de un grito de guerra totalmente roto producto de una garganta atrofiada y seca, procuró que el agitar de aquel tronco gigante que estaba haciendo un escándalo atronador en la selva no diese bajo ningún concepto en la rubia que yacía a cuatro metros de su posición inicial, evitando darle a toda costa.
¡PLAS! ¡PLUM! ¡PLISH!, a veces, incluso, el tronco daba mazazos al suelo, buscando aplastar a algunos de los compsognatus que, atentados a su seguridad personal, empezaban a huir despavoridos debido a la inmensa amenaza que era el chico semi-desnudo, con arañazos en el cuerpo, totalmente maltrecho y con un aspecto muchísimo más selvático que el que había tenido en un primer lugar. Algunos "compis" quedaron entre las ramas, otros salieron volando en direcciones aleatorias pero, cuando el movimiento verdoso se detuvo para dar nuevamente origen a la calma, quietud y ambiente tropical que siempre parecía haber en Little Garden, solo podían escucharse jadeos que, a cada inhalación, generaban picor en la garganta y un acto reflejo de humedecer los labios...sin ningún tipo de caso, debido a la inmensa sed -Agh...joder...mierda...- ¡PLUSFH! El fuertísimo tronido del tronco, conjunto al siseo de las hojas que caían y se aplastaban por el suelo fértil y verde oscuro, se hicieron protagonistas durante un ápice de segundo. Los jadeos del muchacho eran intensos, muy. El día estaba siendo excesivamente agotador, pero no podía detenerse -¿Puedes...andar?- preguntó, dándole la espalda a la rubia mientras que ambas manos le temblaban por la locura que había hecho con el tronco -Necesitamos...buscar- sus ojos viraban en direcciones aleatorias, izquierda y derecha, buscando algún tipo de indicio para poder encontrar a la otra mitad de semejante conflicto -al otro, pronto.- y lo decía no porque se acercarse la hora de la finalización del trabajo, sino...porque el agotamiento y deshidratación, de verdad, estaban empezando a pasar factura en el pelirrojo que, sudoroso, volteó para ver de lado a la muchacha -Debemos seguir. Venga. Ponte encima mío.- porque si ella no era capaz, Owen la cargaría hasta poder encontrar al otro sujeto. Su posición fue clara: Semi-agachado, encorvado y colocando ambas manos en la espalda, típica posición para que se suba "a caballito".
Desactiva la bomba
Resumen
SORRY FUGU SE ME OLVIDÓ QUITARME LA ENERGÍA JAJAJ ME QUITO TODO EN ESTE POST ;((
Owen sufre los fuertes efectos de la sed, empieza a sentirse deshidratado mientras sigue el camino de postas/pelos hasta que escucha el primer tiro. También soltó al parvicursor porque como quiso gritar para llamar la atención, tosió, se distrajo, se comió un picotazo en la mano y salió por patas. Igual ya lo volveré a agarrar a ese puto (???)
Al tener un oído excelente va en dirección al mismo y se agobia al ver tantísima cantidad de dinosaurios rodeando a Cassidy. Como está loco (?) y se está medio frustrando, golpea un árbol a su lado y lo revienta, lo carga (Como dijimos antes, Owen puede cargar 961 Kg. y este árbol no pesará más de una tonelada) y pega un salto de cinco metros (No se especificaron las distancias así que lo hice yo no me odies (???)) para quedar en el medio del círculo, a un metro de los compis y a cuatro de Cassidy. El árbol mide tres, Owen lo tira hacia adelante para agarrarlo desde las raíces y lo usa como un abanico (Parecido a lo que pasó con la maleta pero infinitamente más hardcore) contra los compis, limpiando la zona.
Owen está tiritando, arañado, cansado, sediento, pero le ofrece la espalda a Cassidy para llevarla "a caballito" para encontrar a Butch y que ella, incluso, sean dos ojos más para poder buscarle.
Bélico
Primero, me resto la energía que no gasté en el turno anterior: 587.
Segundo, la horda, al ser nivel 5, derrotarlas de un solo golpe cuesta 500 de energía.
Adicionalmente a esto, Owen realiza la siguiente técnica:
Dakkyū Gōkei (脱臼 合計)
Propio
4
Información
Requisitos: 100 Fuerza | 80 Agilidad
Daño: 55 + 2,1 Fuerza
Coste: 142
Efecto:
Provoca el efecto Entumecimiento en la zona impactada
Enfriamiento:
Tres Turnos.
Owen busca golpear las articulaciones del enemigo solo con los nudillos o la punta de los dedos de los pies a un objetivo único. De esta manera, su objetivo sufrirá del efecto Entumecimiento en la zona impactada provocando dificultades en la movilidad de dicha extremidad al verse lastimados e inflamados el músculo articular en cuestión.
Código: dakgok001
El daño de la técnica sería: (55 + 2,1*153) + (40 + 1,3*153) (Daño de la técnica + guantes) = 615 redondeado.
Según la guía de destructividad,este daño supera la vida máxima de daño de única vez que puede soportar un árbol. Owen arranca el mismo del impacto, lo usa como arma y limpia a los composgnatus.
También Owen recupera 13 de forma pasiva, restándolos de los 500 de derrota de horda.
Los gastos quedarían, entonces: 587 + 487 + 142 = 1216 de energía total.
Owen recibe 250 PV. de daño pasivo producto de la sed.
Inventario:
Guantes
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes002
Punteras
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
punteras002
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Den den mushi negro
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.
Cassidy permanece en el suelo por varios segundos, su respiración entrecortada mezclándose con sollozos ahogados. Su uniforme blanco está irreconocible, manchado con barro marrón oscuro y rasgado en los codos y rodillas. El cabello que una vez cayó hasta casi sus piernas ahora termina irregularmente a la altura de sus hombros, mechones faltantes dejando parches visibles de cuero cabelludo enrojecido. Sus manos tiemblan mientras alcanza algo en su cinturón, una cantimplora pequeña de metal que de alguna forma sobrevivió su huida. Desenrosca la tapa con dedos temblorosos. El agua brilla bajo la luz filtrada mientras la lleva a sus labios. Bebe. Owen la observa, su propia garganta ardiendo, sus labios agrietados, la lengua pegada al paladar. Finalmente, después de vaciar casi la mitad de la cantimplora, se detiene con un suspiro tembloroso. Mira a Owen. Sus ojos se encuentran por medio segundo. La cantimplora está a medio camino de ser ofrecida cuando Cassidy la baja, enroscando la tapa firmemente y guardándola de vuelta en su cinturón. No dice nada. No necesita decirlo. La cantimplora desaparece bajo los pliegues de su uniforme destrozado.
“Estoy bien” – Cassidy finalmente habla, su voz ronca pero recuperando ese tono de comando que probablemente usó toda su vida – “G… gra… cias” – La palabra sale forzada, como si le costara físicamente pronunciarla. Se pone de pie torpemente, limpiándose las manos en su uniforme en un gesto inútil considerando que todo está igualmente sucio. Owen se agacha, colocando sus manos detrás de su espalda en la posición clara de caballito. Espera. Cassidy lo mira, luego mira la jungla alrededor, luego de vuelta a Owen. Su expresión pasa por varias emociones: orgullo, disgusto, necesidad, resignación – “Apestas” – dice finalmente, acercándose – “Hueles a sudor, sangre y... Dios, ¿qué es ese olor?” – se sube de todas formas. Sus piernas rodean la cintura de Owen, sus brazos envolviendo su cuello con más fuerza de la necesaria, probablemente por miedo a caerse – “Cuidado transporte” – Cassidy dice, su voz directamente en su oído – “si me dejas caer, no hay pago.” – Transporte. No guía. No salvador. Transporte. Owen comienza a caminar.
Las dos horas siguientes son un infierno de calor, sed y navegación incompetente. El sol está directamente arriba ahora, penetrando a través del dosel en rayos verticales que eliminan cualquier sombra útil. El calor del mediodía en Little Garden es diferente al de la mañana, más opresivo, más húmedo, haciendo que cada respiración se sienta como inhalar vapor caliente. Cassidy pesa más con cada paso. O tal vez Owen simplemente se está debilitando más rápido. Es difícil distinguir. Se tropiezan sobre raíces. Caminan en círculos. Pasan por el mismo árbol con forma extraña dos veces en treinta minutos. El dolor de cabeza de Owen ha evolucionado de tensional a pulsante. Cada latido de su corazón se siente en sus sienes, un recordatorio constante de que su cuerpo está deshidratándose sistemáticamente. Los arañazos de los Parvicursores arden más ahora, el sudor mezclándose con las heridas en un cóctel de incomodidad constante. Encuentran huellas. Grandes, de tres dedos, frescas en el barro cerca de un riachuelo seco. Owen las estudia por medio segundo antes de seguir adelante. No son de Butch. Eso es todo lo que importa. El tiempo se vuelve difuso. Podría haber pasado una hora. Podrían haber pasado tres. El sol se mueve lentamente hacia el oeste, la luz cambiando de vertical a ligeramente angular. Dos de la tarde, probablemente. Tal vez un poco más tarde. Las seis u ocho horas prometidas a James están casi agotadas. Entonces escuchan los disparos. No muchos. Tres, rápidos, desde algún lugar adelante y a la derecha. Luego silencio. Luego dos más.
“¡Es Butch!” – Cassidy grita directamente en el oído de Owen incomodando al pelirrojo. Owen se mueve más rápido. Bueno, intenta. Lo que realmente hace es un trote tambaleante. Cassidy rebota en su espalda mientras protesta por la incomodidad del traslado. El terreno comienza a volverse familiar. La vegetación aplastada en un patrón que Owen reconoce porque él mismo la creó horas atrás. Han estado caminando en círculos tan grandes que terminaron exactamente donde comenzó todo el desastre. Emergen en el claro y la escena es simultáneamente familiar y completamente nueva. La maleta destrozada todavía está ahí, aplastada contra el árbol donde Owen la lanzó, su interior completamente saqueado y vacío. Papel encerado rasgado está esparcido por todas partes, algunos pedazos enganchados en ramas bajas donde el viento los llevó. Frascos de cristal rotos brillan bajo la luz de la tarde, sus contenidos de frutas preservadas hace tiempo devorados o absorbidos por la tierra. Charcos de vino mezclado con agua y sangre seca de Parvicursor crean manchas oscuras en el suelo. Y ahí, de pie en medio de todo ese caos, está Butch. Su uniforme blanco está en peores condiciones que el de Cassidy. Su cabello verde está completamente descontrolado, parado en ángulos imposibles por sudor seco. Sostiene su rifle con ambas manos, el cañón apuntando hacia adelante, pero sus brazos tiemblan tan violentamente que es obvio que cualquier disparo sería pura suerte. Frente a él, a unos ocho metros de distancia, olisqueando entre los restos esparcidos de la maleta, se encuentra un Deinonychus.
Mide aproximadamente un metro de altura hasta la cadera, tres metros de largo desde el hocico hasta la punta de su cola rígida. Su cuerpo está cubierto de plumas que van de marrón oscuro a negro. La cabeza es angular, reptiliana, con ojos amarillos brillantes que alternan entre observar a Butch y olisquear los restos de comida. Las mandíbulas están ligeramente abiertas, mostrando hileras de dientes curvos diseñados para desgarrar carne. Pero son las garras lo que realmente importan. En cada pie, levantada del suelo para preservar su filo, hay una garra en forma de hoz del largo de un cuchillo de cocina. El Deinonychus la usa ocasionalmente para voltear pedazos de papel encerado, buscando restos de comida que los Parvicursores pudieron haber dejado. Está buscando algo. Y debajo de todo el caos, parcialmente enterrados bajo papel rasgado y fragmentos de cristal, Owen puede ver el borde de varios paquetes intactos. Cajas pequeñas, del tipo usado para comida estilo obento, sus sellos todavía intactos porque los Parvicursores nunca pudieron abrirlos con sus pequeñas garras y picos. Comida real. Escondidos bajo los restos del festín anterior. Son 5 obentos en total.
El Deinonychus sisea, un sonido agudo y amenazante que corta el aire. Su cabeza se voltea completamente hacia ellos, los ojos amarillos fijándose en Owen y Cassidy. Da un paso lateral, posicionándose entre los paquetes de comida escondidos y los recién llegados. No está atacando. Está defendiendo lo que considera su hallazgo. Butch dispara. El rifle crack resuena en el claro, haciendo que pájaros distantes salgan volando de los árboles. La bala impacta el suelo a medio metro del Deinonychus, levantando tierra y papel encerado en una nube pequeña. El dinosaurio retrocede dos pasos, sisea de nuevo, pero sus ojos nunca dejan de evaluar la situación.
Y entonces Owen lo escucha. Detrás de ellos. El crujir de vegetación siendo aplastada bajo algo pesado. No el sonido de muchas cosas pequeñas como los Parvicursores. No el sonido de algo mediano como el Deinonychus. El sonido de una cosa grande, masiva, moviéndose con el tipo de confianza que solo viene de estar en la cima absoluta de la cadena alimenticia. Un Utahraptor emerge de entre los helechos gigantes como si la jungla misma hubiera cobrado vida y decidido matarlos. Es absolutamente masivo. Dos metros de altura en la cadera, su cabeza alcanzando fácilmente los dos metros y medio cuando se endereza completamente. Cinco, tal vez seis metros de largo desde el hocico hasta la cola. Tiene que pesar tanto como un oso polar adulto, su cuerpo musculoso cubierto de plumas que van de gris oscuro a negro. La cabeza es del tamaño del torso de Owen, con mandíbulas que podrían triturar huesos humanos como si fueran ramitas secas. Los ojos son diferentes a los del Deinonychus, más grandes, más expresivos, llenos de una inteligencia que es genuinamente aterradora. Un asesino perfeccionado por millones de años de evolución. Y los ha estado siguiendo. Las garras en forma de hoz en cada pie son obscenas en su letalidad. Del tamaño de machetes curvos, se elevan del suelo mientras el Utahraptor camina, manteniéndolas afiladas y listas. Cada paso hace temblar el suelo ligeramente, hojas secas crujiendo bajo su peso considerable. Su cola se balancea detrás, rígida y perfectamente equilibrada. Y se está acercando con esa marcha lenta y deliberada de algo que sabe que su objetivo no tiene escapatoria.
Cassidy hace un sonido estrangulado en la garganta de Owen, sus brazos apretando su cuello casi hasta el punto de asfixia. Su cuerpo entero tiembla contra su espalda, su respiración saliendo en jadeos cortos y rápidos que hacen cosquillas en el oído de Owen. Owen está atrapado en el centro de un claro que de repente parece demasiado pequeño. La maleta destrozada está a su izquierda, los paquetes de comida obento escondidos debajo de los restos como un premio que podría salvarlos o condenarlos. Butch está adelante, con el Deinonychus entre él y la comida. El Utahraptor está detrás, con Cassidy completamente indefensa en la espalda de Owen. El Deinonychus sisea de nuevo, sus ojos moviéndose entre Butch, Owen, y el Utahraptor. El Utahraptor gruñe, un sonido bajo y resonante. Es el tipo de sonido que antaño los habitantes de esta isla – si alguna vez los hubieron – probablemente escucharon antes de ser devorados.
Detalles Importantes
Ubicación: Little Garden, en la costa de la playa norte. Tiempo: No tan caluroso por ser invierno, son las 1400 horas, es un día soleado. Datos importantes:
Owen salva a Cassidy y salen en búsqueda de Butch.
Como no has bebido agua tienes que restar 250 PVs otro turno en caso de no lograrlo durante este turno.
Al igual que en el turno anterior, encontrar a cada NPC (véase Cassidy y Butch) te costara 2 horas, por lo que son las 2pm.
Las tiradas corresponden a los dos grupos que quedan, Cassidy/Owen y Butch quien va solo, ambas fueron un 1 por lo que las hordas les atacan a ambos.
La primera horda es de rango 5 (Utahraptor), por lo que, según la guía de sistema de hordas, dañan el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 50 puntos y se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 500 energía o 500 PVs de daño.
La segunda horda es de rango 4 (Deinonychus), por lo que, según la guía de sistema de hordas, dañan el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 40 puntos y se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 400 energía o 400 PVs de daño.
Para dejarlo en claro, tienes varias opciones para lidiar con estas hordas y por eso las hago solo 2 enemigos en lugar de múltiples. Espero con ansias saber que decides, pero ten por seguro que busco liártela y que muera alguno de los dos NPCs para que no cobres la recompensa (completamente posible). Hay al menos una forma de salvar a ambos. Por último, te doy libertad de jugar con las distancias a conveniencia, por eso no las escribo en mi post.
OFF
Post 7 de 10. Perdona el retraso, ya estoy full de regreso.
Contenido Oculto
Debajo de toda la comida hay 5 festines los cuales podría llegar a comer Owen para recuperar energía. Si decide compartir alguno con Cassidy y/o Butch se restará 1 Festin por cada NPC con el que comparta.
Festín
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 150000
Descripción: Ración de comida grande que permite restaurar 200 PV, 200 STA y 200 ESP.
Owen, con un acto reflejo en el que su cuerpo simple y llanamente buscaba mantenerse hidratado entre tantísima sed, sacaba su lengua para intentar empapar de saliva unos labios que, secos como una pasa, sufrían y comenzaban a lastimarse debido a la necesidad de beber lo que sea con tal de mantener los líquidos estabilizados en su sistema. Su accionar para salvar a la rubia maltrecha, ciertamente, había sido efectiva; Los lagartitos verdes que la asechaban, con ese movimiento errático y propio de un ave que mostraba curiosidad, aceptaron su propia supervivencia por encima de intentar devorar a una mujer que, a cada bocado, solo le daría una jaqueca perpetua, tal y como se la estaba provocando al muchacho.
La sed lo mantenía emocional y verbalmente debilitado, ya que el pelirrojo siempre había sido de armas tomar. Ella, bastarda como solo alguien de buena posición económica podría ser y delante de los ojos celestes del muchacho, abrió su cantimplora temblorosa para no solamente beber un sorbo justo frente a sus narices, sino, para, sin siquiera quitar el contacto visual, cerrarla en su cara y volver a guardarla, como si fuese un simple trámite sin importancia y dejando implícito que no le compartiría ni una sola gota (Así Owen haya sido quien, literalmente, le salvó la vida).
-Maldita cabrona.-
La mente del pelirrojo solo pudo pensar en un insulto. Ella, quejica como solo podría ser una persona de alta cuna, reprochaba los diversos aromas que ahora recorrían el cuerpo del pelirrojo maltrecho; Plantas, sudor, barro, mugre, sangre oxidada, era un festival para los sentidos simple y llanamente estar cerca de él. Antes parecía un tipo normal cubierto de tierra, ahora, literalmente, sí parecía un niño salvaje: Pelo alborotado, sudoroso, chaqueta rota desde el frente y desgastada a raspones y con heridas superficiales que se acentuaban rojizas debido a lo recientes de su origen.
– “Hueles a sudor, sangre y... Dios, ¿qué es ese olor?” –
-Es olor a padalustro, ¿Te gusta?-
La respuesta del muchacho, antipática y evidentemente molesta, referenciaba en su expresividad una mezcla entre agotamiento, enojo y resentimiento por no haberle compartido parte del agua que aún yacía en su cantimplora. Estaba tan debilitado y agobiado por el cansancio y la sed (Habiendo arrancado todo esto desde la madrugada) que no dudó en demostrar que ya estaba llegando al límite de su ser tanto física como emocionalmente. Pese a todo, la espalda del chico seguía preparada para poder cargar a una rubia que no conocía la palabra "perdón" por ningún lado, ni siquiera, para intentar cuidar y preservar la integridad física y metabólica de quien iba a ser su mula de carga: "Si me dejas caer, no hay pago" pero ante el comentario, Owen, solo emitió un suspiro mientras sus ojos se tornaban blancos, como si buscase verse el entre-cejo -Quisiera hablar con el Dios con el que tanto habla Gwen para que me de fuerzas y no pegarle una patada en el culo para que vuele doscientos kilómetros.- pero no había tiempo que perder, había que buscar a la otra mitad del problema.
Si el agobio antes había sido atroz, ahora lo era muchísimo más. ¿Cuánto tiempo había pasado? Owen ya ni siquiera era capaz de poder reconocer la noción del mismo así el sol se haya estado intentando esconder de derecha a izquierda, en sentido "anti-horario", modificando las estructuras de las sombras de aquella selva que parecía completamente infinita y carente total de misericordia. La naturaleza, neutral como es, no iba a tenerle piedad ni a él ni a la chica y así se lo demostraba una jungla tan pesada como abrumadora. Ese palpitar en su cabeza, provocado por la tensión de la hidratación, ahora pasaba a ser tan pulsante que provocaba un fuerte acto reflejo de cerrar uno de los ojos, con un fuerte sentido del dolor aunque no detenga su marcha ni un solo ápice de segundo hacia adelante -Joder...necesito...agua...- balbuceó por lo bajo, con ojeras que comenzaban a marcarse producto de la fatiga, el cansancio y la necesidad física de detenerse a beber, aunque sea, un sorbo de cualquier líquido, el que permita que su sistema vuelva a sentirse tranquilo. Cuando mantenía su cabeza hacia abajo, en aquel estado de sumisión en el que la rubia le mantenía y él sostenía con ambos brazos, notó algo que le hizo prestar atención a medias -...huellas...grandes.- sus ojos entre-cerrados no le permitían analizarlo perfectamente, pero podían ser el indicativo de que otro lagarto, tal vez uno de proporciones infinitamente más complejas que los que había enfrentado hasta ahora, podría estar merodeándoles.
Otra vez, reaccionando de manera impulsiva -¡!-¡BUM! un disparo, nuevamente, muy similar al que Owen había escuchado con anterioridad, diluido entre cansancio y una deshidratación tan feroz como palpable. Su cabeza se levantó de manera instantánea y se giró hacia la izquierda, totalmente reactiva. Otros dos, silencio. El cuerpo del muchacho pedía clemencia, pero el pelirrojo siempre era amenazante con su cerebro: "Si te detienes prometo apuñalarte con un hisopo", como si fuesen dos entes que batallan por el control de un solo individuo, aunque todo esto sean delirios de sí mismo. El grito de "¡ES BUTCH!" sobre su oído lo alertó, provocando un pitido en su oído derecho -¡LO NOTÉ, JODER, LO NOTÉ!- exclamó, respondiéndole mientras, agazapado y con el cuerpo de la muchacha en su espalda, corrió directamente hacia la zona prometida y, evidentemente, origen de aquellos posibles disparos que atentaban con pertenecer a la otra mitad del gran problema en el que estaban metidos.
Pese a tener un agotamiento atroz, Owen empieza a detectar un montón de patrones que le hicieron tener un único pensamiento: -Volvimos adónde empezó todo.- balbuceó por lo bajo mientras sus ojos se mantuvieron entre-cerrados y el ceño fruncido, fuertemente incómodo por la deshidratación que su cuerpo estaba sufriendo mientras veía la gigantesca maleta que él había arrojado tiempo atrás, montones de alimentos rotos y raídos, botellas de cristal reventadas, charcos de líquido completamente irreconocible producto de su mezcla y una escena que, a diez metros de la posición en la que se encontraba tanto la rubia como el pelirrojo, pudieron divisar con claridad pese al desastre a su alrededor: El peliverde, tembloroso, con un dinosaurio que, esta vez sí, resultaba ser terriblemente amenazante en su aspecto -Maldita sea.- la expresión de agobio del muchacho era total: Lenta pero progresivamente, aquel enorme bichejo se aproximaba hacia la interacción del peliverde, pero...se detenía, ¿Porqué? -...- y cuando los ojos algo nublados producto del futuro desmayo se decidieron enfocar, lo notó, ya que era fácilmente visible, incluso, a los diez metros que les separaban de aquella interacción: Cajitas, diversas, que parecían estar total y completamente intactas -...está interesado en las luncheras.- y tendría todo el sentido del mundo: ¿Para qué batallar y asesinar a una persona cuando tenías, literalmente, el alimento preparado, cocido y hasta sazonado delante de tus narices? Se veía que el lagarto gigante, pese a ser un mestizaje entre pájaro y reptil, tenía una inteligencia razonable.
Aunque...lo verdaderamente peligroso...se escucha justo exactamente a espaldas del pelirrojo.
-¿EH?-
Y cuando quiso alzar la vista, a tan solo un metro de él sin que se hayan percatado antes de su presencia, un dinosario, colosal, uno que incluso genera una sombra tan enorme como espectacular, apareció justo detrás de ellos -¡NO!- y Owen, al segundo que lo detectó y utilizando su fuerte capacidad de reacción gracias a ese oído tan fino del que goza, no dudó ni un ápice de segundo que, mientras era ligeramente asfixiado por el fuerte apretujar de la rubia colgada sobre él como si de una capa humana se tratase, solo con observarle ligeramente agazapado no dudó en arquear su cuerpo y, luego de reducir a cero en un destello el metro que les diferenciaba y dando un salto de dos metros, quedarse aéreamente a la altura del rostro de aquel bichejo que si se quedase erguido podría, incluso, hasta duplicar su tamaño -¡GROAH!-¡PAF!, con esas zapatillitas negras pegadas a los pies que siempre calzaba, impactó con el pie izquierdo en un movimiento continuo y giratorio sobre el rostro del dinosaurio mayor y acechante, ni siquiera dándole un ápice de oportunidad de poder detectar sus intenciones al segundo que descubrió su posición.
En cuanto sus pies aterrizaron, jadeante, completamente agotado y con las piernas tremendamente temblorosas al sentir el desgaste sumado al cuerpo de la rubia que se columpiaba y le desestabilizaba, corrió a máxima velocidad mientras exclamaba -¡DEJA DE DISPARAR, CABEZA DE POLLA!- y, reduciendo los diez metros de distancia que les diferenciaban a cero, quedándose justo delante del peliverde, incluso, bloqueándole la trayectoria de los tiros si él intentase lanzar cualquier disparo timidón y no autorizado -Deja de disparar.- volvió a aclarar. A ocho metros de los tres, ahora, yacía aquel dinosaurio que parecía entre retroceder y adelantarse, buscando proteger aquello que creía haber encontrado. El cuerpo de Owen se encorvó, jadeando sin control -...agh...agh...- y sin abandonar su posición, alzó el brazo izquierdo (El bueno) hacia adelante con la palma abierta, en una clara señal que buscaba marcar la distancia con el animalejo sin tener la necesidad imperiosa de combatir contra él. Detrás de todos ellos solo existía un gran árbol de cuatro metros de ancho y múltiples metros de alto, casi imposible saber cuántos, uno que evitaría cualquier ataque a sus espaldas y, si bien los tenía arrinconados, el muchacho estaba demasiado cansado para, siquiera, seguir peleando -...por favor...vete...joder...- uno de sus ojos, cerrados por el dolor, solo le hacían pedir clemencia, comprobando sí el verdadero interés del lagarto era, efectivamente, aquellos bentos que, escondidos entre destrucción y escombros, podían divisarse con facilidad.
Desactiva la bomba
Resumen
Man te podés tardar todo lo que quieras tremenda lo que salió esta aventura me encantó <3
Primero que nada, Owen sigue sufriendo fuertemente por la sed, ignorando el hecho de tener la posibilidad de quitarle la cantimplora a Cassidy. Posteriormente siguen camino a la jungla, sufriendo terriblemente la mezcla de calor, humedad, sed, todo horrible todo muy horrendo (?) hasta que escuchan el primer disparo que alerta hacia la izquierda de Owen gracias a su excelente oído.
Van hasta la escena y, a diez metros de su posición, se encuentra la maleta, los objetos rotos, el dinosaurio pispeando los obentos y Butch que dispara porque es gily no se dio cuenta que el bichito no está tan interesado en él. Los obentos están a simple vista, viéndolos desde sus bordes (Como indica tu post), ligeramente escondidos entre restos. Se percata que el interés probablemente no sea en Butch, sino, en comida fácil y accesible sin necesidad de pelear.
Exactamente después, gracias a su excelente oído, se percata que justo detrás de él hay un superdinosaurio de la nasa que los andaba asechando a un metro de la posición de ambos. Owen, sin siquiera dudarlo ni pensarlo, reduce el metro de distancia entre ambos, da un salto de dos metros (Se aclaró que tiene esa altura) y le patea la cabeza directamente al Utharaptor sin siquiera dar pie a cualquier otro tipo de interacción. Owen, sufrido por el calor, el cansancio y la deshidratación en cuanto vuelve a tocar tierra luego de la patada aérea, reduce la distancia de ahora 11 metros a cero y se queda justo delante de Butch, con el Deinonychus a ocho (Erráticos, porque va y viene) y aclara que se detenga con los disparos a Butch, colocándose delante de él para bloquearle la trayectoria de los tiros una y otra vez.
Detrás de ellos se encuentra un gran árbol de cuatro metros de ancho y múltiples metros de alto, que sirve de barrera para cualquier ataque a sus espaldas (Lo aclaro yo waja (???)). Owen está extremadamente cansado y maltrecho, por lo que se pone como Owen Grady (Cine total y muy irónico), semi-agachado, encorvado y con su mano buena (Izquierda) hacia adelante con la palma extendida, como si quisiese buscar que el Deinonychus tome distancia de donde se encuentran y se lleve lo que vino a buscar.
Bélico
Comienzo a contar el bélico desde que Owen divisa a Butch con el Deinonychus.Owen y Cassidy se encuentran a diez metros de la escena, el Utharaptor a 1 metro a sus espaldas. La distancia máxima a poder recorrer de Owen es de trece metros. Gracias a su excelente oído (Sentidos aumentados: Oído) detecta instantáneamente al Utharaptor que, incapaz de reaccionar (40 puntos de velocidad vs 133 de agilidad de Owen) es atacado automáticamente por él con una patada de un salto de 2 metros.
El Utharaptor, al ser un horda nivel 5, Owen busca derrotarla de un solo golpe a cambio de 500 de energía.
También Owen recupera 13 de forma pasiva, restándolos de los 500 de derrota de horda.
En su posición estaría, ahora, a 11 metros de Butch y el Deinonychus.Gastó 2 metros en su salto y, posteriormente, a 133 de agilidad, recorrió los 11 metros de distancia en línea recta hasta quedar justo delante de Butch, bloqueándole los disparos y con la vista clavada sobre el Deinonychus.
Los gastos quedarían, entonces: 487= 338 de energía total.
Owen recibe 250 PV. de daño pasivo producto de la sed.
Inventario:
Guantes
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes002
Punteras
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
punteras002
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Den den mushi negro
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.
La patada de Owen conecta con el hocico del Utahraptor con un impacto que resuena como un trueno seco en el claro. El dinosaurio, sorprendido más que herido por el ataque repentino, retrocede varios pasos, su cabeza sacudiéndose violentamente de lado a lado. No es el daño lo que lo detiene, es la audacia pura. Algo tan pequeño, tan insignificante, acaba de golpearlo directamente en la cara. El Utahraptor gruñe, un sonido profundo y confundido, y luego, como si decidiera que esta presa no vale el esfuerzo comparado con opciones más fáciles en la jungla, se voltea y desaparece entre los helechos gigantes con una velocidad sorprendente para algo de su tamaño. Pero el movimiento, ese salto de dos metros y la patada giratoria, tiene consecuencias. Cassidy, agarrada desesperadamente a la espalda de Owen durante todo el movimiento, no está preparada para la velocidad o la violencia del giro. Su cabeza se balancea hacia adelante en el momento exacto en que Owen aterriza y su cuerpo se sacude por el impacto. ¡CLONK! El sonido de cráneo contra cráneo es desagradable, la parte posterior de la cabeza de Owen golpeando directamente contra la frente de Cassidy. Sus brazos, que habían estado apretando el cuello de Owen como un torniquete, se aflojan inmediatamente. Su cuerpo se vuelve peso muerto. Se desliza de su espalda como un saco de arena, cayendo al suelo en un montón desordenado de extremidades y uniforme blanco destrozado. No se mueve. Está completamente inconsciente, su respiración superficial pero constante, una marca roja comenzando a formarse en su frente donde impactó contra Owen.
Owen apenas lo registra. Su atención está completamente en el Deinonychus. El Deinonychus ladea su cabeza, sus ojos amarillos moviéndose entre Owen, Butch detrás de él, y los paquetes de comida obento todavía visibles bajo los escombros. No entiende las palabras. No le importan las súplicas. Solo entiende que hay dos humanos entre él y comida que huele perfectamente comestible, y que uno de esos humanos acaba de demostrar ser peligroso al ahuyentar a algo mucho más grande. Las plumas a lo largo de su espalda se erizan, haciéndolo parecer más grande. Su cola se balancea detrás, preparándose para dar equilibrio. Las garras en forma de hoz en sus pies se levantan ligeramente del suelo. Y entonces ataca. El Deinonychus se lanza hacia adelante, cubriendo los ocho metros en línea recta, sus patas traseras impulsándolo con potencia muscular perfectamente diseñada para la caza. Su objetivo es claro: Butch, el que ha estado disparando, el que representa la mayor amenaza con ese palo de trueno en sus manos. Owen se mueve más rápido que el dinosaurio. Su cuerpo simplemente reacciona, lanzándose hacia un lado para posicionarse directamente entre el Deinonychus y Butch. El mundo se ralentiza en esa forma extraña que sucede cuando el cerebro sabe que algo muy malo está a punto de pasar. El Deinonychus no puede detener su impulso. Ya está comprometido, su cuerpo en pleno vuelo, sus garras extendidas hacia adelante. Owen está ahí, directamente en su trayectoria, sin tiempo para esquivar completamente, sin energía para hacer otra patada acrobática. Las garras en forma de hoz brillan bajo la luz de la tarde mientras descienden atacan a Owen quien mantiene su brazo izquierdo al frente en aquella señal suplicando a un dinosaurio detenerse, algo tan inaudito como imposible.
Luego del primer ataque el Deinonychus aprovecha el impulso para seguir atacando al pelirrojo, esta vez con sus colmillos, buscando pegarle un mordisco a aquella cabeza de fuego que carga con orgullo Owen.
Detalles Importantes
Ubicación: Little Garden, en la costa de la playa norte. Tiempo: No tan caluroso por ser invierno, son las 1400 horas, es un día soleado. Datos importantes: ·Owen derrota al Utahraptor pero mal mata a Cassidy en el proceso (sigue viva, es una expresión). ·Como no has bebido agua tienes que restar 250 PVs otro turno en caso de no lograrlo durante este turno. ·No voy a ser un desgraciado, por lo que no hay tirada en este turno, aunque en el siguiente si que habrá, prepárate y aprovecha el turno al máximo. ·Al ponerte en el medio del Deinonychus y Butch recibes el ataque salvando a Butch, el detalle en el spoiler bélico.
Belico
Como ya había indicado en mi post anterior, la segunda horda es de rango 4 (Deinonychus), por lo que, según la guía de sistema de hordas, dañan el 50% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 40 puntos y se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 400 energía o 400 PVs de daño. Al ponerte en medio del dinosaurio y Butch has decidido bloquear el ataque con tu cuerpo salvando a Butch en el proceso, pero recibiendo el daño.
El daño es el 50% de los PVs, es decir, 200 los cuales puedes mitigar pasivamente 100 por tu Resistencia por lo que debes restar 100 PVs.
El siguiente ataque es un mordisco que va a 40 de velocidad apuntando a tu cabeza. Si no lo esquivas, bloqueas, cortas de alguna forma, deberás restar otros 100 PVs además de los 250 PVs por no haber bebido agua.
OFF
Post 8 de 10. Buen intento pero como no estamos en Jurassic Park lamentablemente este bicho buscara lanzarse a golpes blancos contra Owen jajaja.
El cansancio de Owen era tremendamente perceptible, más, aún, con esa expresividad tan gigantesca que le caracterizaba en demasía; Esos ojos vivaces, esa sonrisa peleona y esa actitud prepotente. Todo eso, ahora, estaba sumido en capas y capas de cansancio en el que su cuerpo se mantenía totalmente sometido y subyugado, sintiendo un ardor en la parte posterior de su cabeza que, debido a la adrenalina y urgencia de la fatiga, le hacían ver sumamente débil y frágil. En su brazo derecho yacía, aún, la pierna que sostuvo desde siempre a caballito de la rubia maltrecha y que sin siquiera darse demasiada cuenta, parecía desplazarse hacia un lado, como si estuviese cayéndose. No era la amenaza principal ni mucho menos, sino, el tremendo lagarto emplumado que yacía justo frente a él, a esos tiernos ocho metros que, erráticos, iban y venían, producto de las diferentes cajas de alimentos que el animalejo, a punta de instinto, había divisado.
La mano buena de Owen (Su izquierda) buscaba intentar calmar a aquella bestia mientras que la derecha, aún, sostenía la pierna de la rubia. Como si quisiese aumentar su tamaño con ese brazo extendido y palma abierta, el chico proseguía con su idea -Shhh...tranquiiilo...- su respiración era agitada, acomplejada. Su sudor se intensificó debido a que su cuerpo, desgraciadamente, estaba siendo incapaz de, siquiera, poder regular correctamente su temperatura corporal debido a la falta de líquido en él. El calor se estaba volviendo más atronador, sus ojos empezaban a divisar destellos de diversos tonos, esos que indican que, en cualquier momento, el cuerpo iba a decidir desconectarse para pasar a un probable estado de inconsciencia temporal -...tranquiilo...cabrón...hijo de puta...- como siempre, utilizando ese léxico de altísima categoría que lo caracteriza, el ceño fruncido y balbuceo del pelirrojo se hacían presentes mientras ese movimiento espasmódico, propio de los pájaros, hacía acto de presencia una y otra vez. No era el que haría un reptil, de esos que son estáticos y repentinos; Hablamos de esos analíticos, repentinos, multidireccionales pero en movimientos bruscos y fijos, tal cual lo haría un ave, una gallina o un avestruz.
Pero...nada de eso fue suficiente.
-¡! ¡JODER!-
Owen siempre tuvo un instinto excelente. Sus ojos, desde hace rato, estaban completamente enfocados en el accionar reactivo del bicho prehistórico a pocos metros de ellos y, cuando quiso percatarse, este se abalanzó directamente hacia ellos y, más precisamente, parecía, ahora, tener cierta manía hacia el peliverde que estaba justo a sus espaldas, mirando a su compañera/hermana derrumbada como un trapo y únicamente sostenida desde una pierna por el brazo derecho del pelirrojo. No hay que ser un experto para detectar una postura acechante, más cuando somos capaces de reconocerlas desde hace millones de años por nuestros antepasados que, también, tuvieron que aprender (a las malas) cuándo un animal se muestra evidentemente listo para atacar. Su cuerpo reaccionó, interfiriendo en el ataque hacia el niño pijo de arma temblorosa -¡AGH!- y, con el cuerpo del animal abalanzado sobre el de él, recibió de lleno aquel fuertísimo arañazo que le generó un corte en su pecho de manera transversal. Con un fuerte quejido de dolor y sin retroceder un solo centímetro, la adrenalina invadió con tanta potencia su cuerpo que hasta cambió su propia expresividad; De una mirada perdida, adormecida y completamente atontada a una violenta y fuera de control. Frunció los labios mientras aparecían esos colmillos extensos que le caracterizaban, mantuvo su ceño completamente clavado hacia abajo y, con sus ojos celeste brillante tan encendidos como brillantes, no modificó su posición ni el más mínimo milímetro.
-MI TURNO.-
La escena podía apreciarse tan surrealista como extraña: El gran lagarto emplumado que no reaccionó para nada bien ante los intentos de paz del pelirrojo, ahora, aprovechando su impulso, buscaba darle un mordisco directamente sobre esa cabeza roja y encendida de un chico tan maltrecho como destruido. Él, completamente explotado a hormonas, con el corazón que latía con tantísima intensidad que había hasta anulado parcialmente el pulsar latente de la jaqueca, aprovechó su mano izquierda y, cerrando el puño con fuerzas, arqueó su cuerpo para quedarse ligeramente agazapado y ganar un fuerte deje de impulso hacia adelante en los centímetros que le dividían del lagarto gigante. Así, lanzó un puñetazo directamente sobre el vientre del prehistórico mientras un pequeño deje de sangre comenzó a brotar de la herida del pecho del pelirrojo, un corte diagonal que no parecía excesivamente profundo, más sí era evidentemente visible.
El cuerpo de la muchacha, que aún seguía firme sobre él, evidentemente, saldría volando en direcciones aleatorias como si de un harapo se tratase al no haberla soltado en todo momento. Justo detrás de él yacería el peliverde, el cual parecía haberse calmado con esos disparos tan erráticos como inútiles. El pelirrojo, jadeante y sumamente inquieto, volvía a realizar ese acto reflejo en el que el cuerpo pide, ruega, implora por una gota de un agua que rezaba por que cayese de donde sea; Del cielo, de un frasco, de una cantimplora voladora que casualmente saliese despedida producto de los importantes sacudones que la rubia realizaba, ¿Todo era posible, no?
No sabía si el puñetazo tendría la fuerza suficiente para que ganase un mínimo de tiempo o espacio. Lo que sí sabía era que el cansancio estaba empezando a jugar una pasada horrenda, provocando que su pierna derecha intentase mantenerle un equilibrio que le hizo casi trastabillar -¡NGH!- y, apretando los dientes con fuerzas, alzar la mirada con violencia hasta volver a hacer contacto visual con el animal prehistórico -¡ATRÁS, COÑO!- volvió a gritar, con, nuevamente, el brazo izquierdo alzado con la palma abierta, repitiendo la maniobra que anteriormente NO le había funcionado. Esta vez, no venía con la búsqueda de detenerle como antes, sino, de provocarle; Si había atacado con anterioridad en aquella posición quería, nuevamente, que volviese a acercarse para, así, rematarle. Las hormonas estaban invadiendo al cuerpo del pelirrojo de tal manera que sus niveles de cortisol, disparadísimos, solo le clamaban por dejar a aquel bichejo en el suelo.
Desactiva la bomba
Resumen
Owen sigue sufriendo fuertemente por la sede intercepta el primer ataque del Deinonychus, que termina en un fuerte arañazo en su pecho. Gracias a la fuerte voluntad de Owen, aprovechando la cercanía y que el Deinonychus está intentando realizar un mordisco, lanza un puñetazo izquierdo (El mismo brazo que había estirado antes) para golpearle directamente sobre el vientre.
En mi post anterior comenté esto:
Cita:Cuando mantenía su cabeza hacia abajo, en aquel estado de sumisión en el que la rubia le mantenía y él sostenía con ambos brazos,
Por lo que Owen jamás soltó a Cassidy. Estiró su brazo izquierdo para intentar ahuyentar al bicho, sin éxito, sufrió el ataque del mismo y contestó con un puñetazo. Eso sí, ella está toda desmayada tipo ragdoll siendo arrastrada por los movimientos de Owen para todos lados (?)
Owen mantuvo su posición, con Butch detrás, Cassidy desmayada y aún agarrada desde la pierna con el brazo derecho del pelirrojo y el muchacho vuelve a repetir la maniobra pero para baitear al dinosaurio y que se le tire encima para reventarle la cabeza porque Owen se calentó por el ataque (Karma: Beligerante).
Bélico
Primero, Owen recibe el daño del Deinonychus, como bien comentaste y restando la resistencia pasiva del propio Owen, sufriría 100 PV. de daño, lo que no triggerea ni el primer umbral del dolor.
Luego, Owen realiza un golpe blanco con su puño izquierdo a 133 de agilidad de:
153 + (40+1,3*153) = 391,9, 392 redondeado.
El golpe se realiza antes del mordisco del Deinonychus, desconozco si le corto el ataque (Como es un horda no sé como funciona) y, si recibo el daño, lo aplicaré en el siguiente post o editaré este (?).
Como es un horda (Por más que sea individual) no sé cómo aplican los efectos (Daño contundente, derribo, umbral de utilidad, etc.) así que lo dejo a tu criterio mi sensei Fuguwu.
400 - 392 = 8 PV. restantes al Deinonychus.
Owen recibe 250 PV. de daño pasivo producto de la sed.
Total de daños recibidos = 350 PV.
Owen recupera 13 de energía por bélico.
Inventario:
Guantes
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes002
Punteras
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
punteras002
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Den den mushi negro
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.
dendenmushinegro001
Karmas positivos/negativos activados:
Sentidos aumentados: Oído. Exceso de confianza. Beligerante.
El pelirrojo, más valiente que sensato, decide enfrentar al Deinonychus a puño limpio haciendo gala de su mano libre. El Deinonychus no entiende las palabras pero entiende perfectamente el tono. Esto no es miedo. Esto es desafío. Algo tan pequeño, tan obviamente débil, acaba de golpearlo y ahora está pidiéndole que vuelva por más. El dinosaurio se lanza hacia adelante completamente furioso por el daño recibido que casi le deja inconsciente, su diminuto cerebro no le permite procesar que alguien a quien considera una presa pueda convertirse en cazador. En ese momento, a punto de abalanzarse de nuevo contra Owen, Butch dispara. El crack del rifle es ensordecedor en el espacio abierto del claro. La bala atraviesa el aire e impacta al Deinonychus directamente en el lateral de su cabeza, justo detrás del ojo izquierdo. No hay drama. No hay momento cinematográfico donde el dinosaurio lucha contra su destino. Simplemente se desploma, su impulso llevándolo a hasta quedar a menos de medio metro de los pies de Owen, dejando un rastro de sangre oscura en la tierra. Está muerto antes de detenerse completamente. El sonido ensordecedor del disparo deja una sensación de tinnitus a Owen debido a la cercanía del disparo y el buen oído del joven pelirrojo. Luego, gradualmente, el sonido regresa de forma normal. El zumbido de insectos. El graznido distante de aves prehistóricas. El susurro del viento a través de las hojas. El jadeo de Butch quien no da crédito a lo que acaba de suceder.
Luego de un instante que para los presentes pareció extenderse hasta la eternidad, Butch grito – “¡LO CONSEGUÍ!” – su voz temblando entre alivio y euforia pura – “¡LO MATÉ! ¡REALMENTE LO MATÉ!” – Butch se acerca corriendo, sus pasos son torpes mientras sortea los escombros. Sus ojos están fijos en el Deinonychus caído, brillando con orgullo. Se voltea hacia Owen, y por primera vez desde que llegaron a Little Garden, hay algo parecido a respeto genuino en su expresión – “Tú... me salvaste. Esa cosa iba directa hacia mí y tú te pusiste en medio.” – su mirada baja brevemente hacia Cassidy, todavía siendo arrastrada por la pierna desde el brazo derecho de Owen, su cuerpo inconsciente cubierto de tierra – “Y nunca la soltaste. Ni siquiera cuando te atacó.” – el peliverde traga saliva para luego agregar – “Gracias, de verdad.” – las palabras salen torpes pero genuinas. Luego su expresión cambia, la euforia regresando – “¡Pero mira esto! ¡Maté un dinosaurio!” – Se ríe, casi histérico – “Mi padre no va a creer esto. El no lo logro cuando lo intento, mi abuelo es el único que habia tenido la fortuna, hasta ahora.” – se agacha junto al Deinonychus, tocando cautelosamente una de sus garras en forma de hoz, el animal más muerto que las ilusiones de un niño a quien le confiesan por primera vez que es adoptado. Se endereza, volteándose hacia Owen – “Deberíamos llamar a James. Ya son...” – saca un reloj de bolsillo y lo revisa – “Las dos y media. Tenemos todavía tiempo dentro de las ocho horas, pero necesitamos volver a la costa.” – señala al Deinonychus con su mano derecha para agregar – “Y necesitamos llevarnos esto. Es mi trofeo.” – hay orgullo casi infantil en su voz – “¿Crees que puedas arrastrarlo junto con Cassidy?” – pregunta de forma genuina – “¿Tienes ese papel sellado? ¿El del número de James? Podríamos llamarlo ahora y que venga con ayuda para transportar todo.”
Después de hacer un millón de preguntas sin dejar espacio para respuesta, se detiene, mirando a Owen realmente por primera vez. La palidez. El sudor excesivo. Los labios agrietados. Las heridas por todas partes. El brazo derecho temblando por haber estado sosteniendo a Cassidy durante horas. La forma en que está balanceándose como si mantener el equilibrio requiriera esfuerzo consciente – “Mierda, te ves terrible.” – Butch dice, su voz cargada con preocupación – “Deberías soltar a Cassidy y tomar agua. Y comer algo. Antes de que intentemos volver.” – Su mirada va hacia los paquetes obento. La cantimplora, aquella que Cassidy no compartió con Owen luego de su encuentro y la cual misteriosamente el pelirrojo no optó por robar a pesar de estar grabado en su naturaleza con fuego, se encontraba cerca, a cinco metros de distancia, descansando junto a los paquetes de comida obento medio enterrados bajo los escombros. Su superficie metálica captura un rayo de sol de la tarde que se filtra a través del dosel, reflejándolo directamente hacia él como un faro burlón. Cassidy yace inconsciente, todavía sostenida por la pierna, su uniforme blanco ahora marrón por ser arrastrada por toda la jungla. El Deinonychus está muerto, sangre oscura formando un charco bajo su cabeza. El sol de las dos y media cae sobre el claro con luz dorada. Butch espera una respuesta, su expresión mezclando gratitud, orgullo y preocupación mientras observa a Owen balancearse peligrosamente cerca del colapso total, todavía tercamente agarrando a su hermana inconsciente.
Detalles Importantes
Ubicación: Little Garden, en la costa de la playa norte. Tiempo: No tan caluroso por ser invierno, son las 1430 horas, es un día soleado. Datos importantes: ·Owen derrota al Deinonychus con ayuda de Butch. ·Como no has bebido agua tienes que restar 250 PVs otro turno en caso de no lograrlo durante este turno. ·Como ya vamos de cierre, no voy a hacer otra tirada, pero el sistema es interesante para implementarlo más pronto en aventuras futuras. ·Queda bastante libre a tu elección como quieras cerrar esto, todavía queda una sorpresa o dos jeje.
Belico
Poco que agregar, has básicamente acabado con el Deinonychus con ese golpe por lo que le damos muerte con ayuda de Butch al solo quedarle 8 de vida.
OFF
Post 9 de 10. Muy bien bajado ese balón, jugador de toda la cancha el Owen.
07-01-2026, 12:17 AM (Última modificación: 07-01-2026, 12:17 AM por Owen Yang.)
El rostro del pelirrojo estaba envuelto en una tensión inusitada, rabiosa. La adrenalina comenzó a cegarle los sentidos y, también, reducir esa necesidad líquida de manera completamente temporal al entrar en un fuerte estado de supervivencia combativa; Ya no era solamente proteger a los niños pijos, sino, era partirle "la mandarina en gajos" al bichejo que había osado atacarle luego de que él, voluntariamente, buscaba evitar el conflicto y que se llevase aquello de lo que demostró interés.
Su puñetazo conectó, fuerte, Owen había estado entrenando lo suficiente como para tener unas capacidades físicas que comenzaban a destacar por encima de la media humana, más no para los excesivos monstruos que habían navegando por los mares, tal y como lo había vivido en su enfrentamiento en aquella isla donde quedó varado, combatiendo con marines y piratas por igual. La mano izquierda del pelirrojo, amenazante y evidenciando la necesidad de conflicto que ahora sí tenía, mantenía su ceño fruncido -...ven...hijo de mil puta...venga...venga...- jadeaba, se movía erráticamente hacia arriba y hacia abajo en un ritmo dificultado por el excesivo agotamiento, pero...todo se calmó de repente.
¡BLUuuuuuuuM!
-¡JODER!-
El sonido de un disparo, reconocible simple y llanamente por la explosión que resultó ser excesivamente ensordecedora para el fino oído del pelirrojo. La misma, ocurrida justo sobre su hombro, comenzó a provocarle un pitido tan intenso que, mezclado por la marabunta de hormonas y necesidades fisiológicas, ciertamente, llegaban a hacerle sentir, incluso, mareado producto del fuertísimo pitido en el que ahora estaba ocupado su sentido auditivo. Lenta pero progresivamente, conjunto de una voz hueca, grave, con eco, sus sentidos fueron acomodándose progresivamente hasta volver a ser el natural. Un pestañeo fuerte, de esos que buscan refrescar los ojos, fue hecho por el pelirrojo una repetida cantidad de veces mientras el mareo y la sed volvían a atacar. Cuando quiso percatarse y atender a las razones de su entorno, todo había acabado: El lagarto emplumado había acabado en el suelo, derrumbado, ni siquiera había sido capaz de poder prestar atención a la caída de este debido a la abrumadora cantidad de estímulos físicos a los que el cuerpo del muchacho se había visto atacado. El peliverde, pese a haber dejado claro su posición como niñato de alta cuna incapaz de valerse por sí mismo, ciertamente, esta vez lo había hecho correctamente...pese a haber sido incapaz de seguir una simple orden como no disparar, claro está.
– “Tú... me salvaste. Esa cosa iba directa hacia mí y tú te pusiste en medio.” –
-¡Casi me arrepiento varias veces, cabrones!-
Con el mínimo deje de adrenalina que le quedaba, fue capaz de responder, pero...automáticamente, su cuerpo reaccionó -¡NGH!- su mano izquierda, libre, mientras que la derecha sostenía la pierna de la rubia aún colapsada por la locura y desenfreno de un ardor irreconocible en la parte anterior de la cabeza del pelirrojo, viajó hacia su garganta en un acto reflejo que hizo que sus ojos se desorbitaran ligeramente -¡COF-COF!- tosiendo con mucho dolor producto de una sed atroz. El peliverde que ahora se veía sumamente agradecido bajó la mirada hacia la que parecía ser su hermana, desmayada, como un muñeco de trapo y con su uniforme blanco teñido de un marrón claro producto de la mezcla con la tierra, sudor, suciedad, plantas, un collage de tonalidades provocadas por el arrastre. El pecho del muchacho, pulsante, sentía el intenso rasguño diagonal. Cualquiera en su situación, ciertamente, había colapsado producto de la impresionante cantidad de impulsos nerviosos que su sistema emitía, pero Owen siempre había sido caracterizado por tener una voluntad tan exageradamente inquebrantable como casi estúpida en su osadía. Sus piernas, temblorosas, le obligaron a ceder mientras el peliverde proseguía con su palabrería -Dame...un minuto...- y el muchacho seguía y seguía en su entusiasmo, solicitando "el número de James para que pudiese venir a socorrerles", ¡PLOF!, pero pudo escucharse el cuerpo del niño asalvajado, dañado y pelirrojo que, derrumbándose hacia atrás, finalmente soltó a la rubia de cabello destruido para quedar tumbado mirando a un sol que estaba cubierto ligeramente por las grandísimas hojas de los altos árboles selváticos, decorados con aquel característico tronido de los pájaros e insectos igual de prehistóricos como el lagarto emplumado derrumbado y sangrante justo a un metro de su posición.
– “Deberías soltar a Cassidy y tomar agua. Y comer algo. Antes de que intentemos volver.” –
-Necesito tomar Cassidy y comer agua antes de que volvamos a intentar.-
Era tanto lo atrofiado que le estaba quedando el cerebro, casi calcinado producto de la sed, que hasta había tenido una dislexia vocal en el que mezclaba toda la sugerencia del peliverde para poder sentir cómo su cuerpo pesaba toneladas enteras al, finalmente, hacerlo sucumbir. Su cabello se encontraba sacudido, sucio, al igual que la totalidad de su aspecto. Sus pupilas veían nuevamente esos característicos destellos redondos de colores mientras que, luego del impacto de su cuerpo, espirales de tierra aparecían a su lado hasta mezclarse con el ambiente. El dolor de cabeza era abrumador, demasiado, necesitaba recuperar el aliento, cosa muy visible cuando notaban el pecho de un Owen que se inflaba y desinflaba sin control. Después de tan solo tres minutos en total y completo silencio mientras invadía solo el sonido de los animales de un tiempo pasado, una fuerte respiración apareció, interrumpiendo todo aquello. Inhalación con la nariz, exhalación por la boca, acompañada de un ceño que se fruncía y un cuerpo que se quedaba sentado. Era, evidentemente, un Owen que, aún con el corazón convulso, había sido capaz de reducir ligeramente las revoluciones antes de sufrir la explosión de una arteria o el sudor que empezaba a sentirse frío, escalofriante, producto de que su cuerpo era completamente incapaz de regular correctamente su temperatura corporal producto de la altísima deshidratación -Agua.- la divisó, la cantimplora emitía un destello casi caricaturesco, como si estuviese diciéndole "Hola, mi amor" -¡AGUA!- desesperado, como si fuese un "el último refresco con derechos de autor del desierto", alzó su mirada con sus ojos abiertos de par en par.
Se puso de pie luego de trastabillar torpemente producto de la tierra, humedad y torpeza propia por falta de coordinación motora. Redujo, como pudo, la distancia hacia aquella cantimplora a cero en cuestión de segundos, lanzándose hacia ella con ambas manos, como si esta tuviese patitas propias para escaparse -¡POR FAVOR!- temblaban sus manos, desesperado, buscó des-enroscar la tapita de la misma, equivocándose al ajustarla por darle en sentido horario -¡POR FAVOOOR!- no se aguantó, ¡TAK!, hizo toda la fuerza que pudo para, literalmente arrancarle la misma y que esta saliese despedida hacia el aire del tirón varios metros hasta impactar contra un árbol cercano y clavarse en el mismo por la fuerza implicada. Agua fresca, increíble -¡GLUP-GLUP!- varios sorbos fueron dados, cerrando los ojos con fuerza y vaciando la mitad de la misma tan rápido que hasta se quedó con muchas ganas de más -¡AGGGGGGGH! ¡Pensé que solo una teta podría ser tan sabrosa y no saber a nada!- una declaración un tanto informal, pero aquello era dicho con el mayor de los amores hacia un dispositivo contenedor de agua que miró con ambas manos, casi como si fuese su primogénito bebé.
Ahora, el hambre acompañó. Su cuerpo se sintió tan abrumadoramente revitalizado, como un vehículo que, aceitado, comienza a funcionar mejor de un segundo para el otro -Sería ideal que llame al James ese.- su mano izquierda, la misma usada para detener al animalejo anteriormente, ahora, revisaba en el bolsillo de su mismo sentido de su chaqueta completamente destruida y que aún portaba -Te lo has ganado, tío. Lo mataste tú, en buena ley.- y, luego de respetar la parte del pacto que los aqueja, ¡SHRIK!, abrió el papel sellado que había sido entregado horas atrás para comenzar con su mano derecha y con su Den-Den Mushi en la izquierda. No miraba al peliverde, pero sí seguía comunicándose con él; Su atención, ciertamente, viajó hacia los múltiples bentos que yacían en el suelo y que habían sido la presa anterior del lagarto que habían matado minutos atrás. Dejó su caracolito en el suelo unos segundos, para, así, lanzarle muy despacio hacia el peliverde dos de los bentos que allí yacían -Toma. Uno para ti y otro para la chica. Guárdalos, yo me llevo estos tres.- comentó para, utilizando los nuevos pliegues de su ropa, provocados por la inmensa destrucción de la misma, colocase, como si fuese un saco portátil, cada uno de los mismos.
Owen colocó a su caracolito comunicador en su hombro, como si de un pájaro pirata se tratase. Se aproximó hacia el cuerpo inerte y aún colapsado de la rubia de cabello maltrecho y, usando ambas manos, volvió a colocársela en la espalda a caballito mientras que, en su mano izquierda aún yacía el papel con la posible frecuencia de comunicación del pelivioleta de los inicios de todo esto. Con su mano derecha libre, ahora, tomaba del talón al lagarto que, igual de inerte que la ahora reconocida como "Cassidy" (Aunque este sí esté verdaderamente muerto) comenzó a ser arrastrado por el suelo selvático mientras el ¡SHHHHHKK! de las plantas, hojas y césped iban dañándose en el camino producto del arrastre -Vámonos con tu premio, tío. Hoy vas a cenar langosta.- y, con una sonrisa completamente maltrecha y dañada, todo aquel grupo volvía, finalmente, con el objetivo listo: Un lagarto gigante donde su cabeza podría ser colocada como el trofeo más preciado por una familia que parecía tener un complejo con los tamaños de las cosas. ¿Quién lo diría?
Desactiva la bomba
Resumen
Owen se queda aturdido un momento por el disparo producto de su excelente oído y, posteriormente, se tira al suelo por el terrible cansancio y sentidos atrofiados que tiene pobrecito el nene va a explotar (?)
Después de tres minutos en el suelo y habiendo soltado a Cassidy para que quede tipo ragdoll en el piso, Owen va y se tira de cabeza hacia la cantimplora como si fuese un touchdown de NFL, la toma completamente y, posteriormente, va hasta los cinco bentos que yacían en el suelo y que el Deinonychus dio la pista de su posición. Owen lanza dos de esos bentos hacia Butch para que atrape: Uno para él y otro para Cassidy, quedándose él con los otros tres.
Se pone a su Den-Den Mushi en el hombro, sacó su papelito sellado, lo abrió, se puso a Cassidy en la espalda. Atrapó el talón del Deinonychus con la derecha y tiene el papel con la info (Todavía no sabemos qué dice dentro (?)) en la izquierda, de camino hacia la playa por donde vinieron.
Bélico
Owen recupera 13 de energía por bélico.
Owen ya no sufre el efecto "sed", por lo que dejó de perder PV. de forma pasiva por turno (No sé si cuento este turno también (???))
Inventario:
Guantes
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes002
Punteras
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
punteras002
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Den den mushi negro
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.
dendenmushinegro001
Karmas positivos/negativos activados:
Sentidos aumentados: Oído. Exceso de confianza. Objetivo.
Para vos fugu
Jugador de toda la cancha sos vos. Te lo dije por MP y por el general de Discord y aprovecho a decirlo por acá: El sistema que manejaste de creación de aventura fue increíble, muy envidiable y es algo que hasta pienso robarte (?) JAJAJA, te agradezco ENORMEMENTE que hayas sido mi narrador, un absoluto y completo honor. Gracias por enseñarme, maestro <3
Owen bebe el resto de la cantimplora con la desesperación de alguien que acaba de cruzar un desierto. El agua baja por su garganta en tragos largos y ruidosos, su cuerpo absorbiendo cada gota como si fuera el combustible más preciado del mundo. Cuando finalmente termina, la cantimplora está completamente vacía. La mira por un momento, girándola en sus manos, considerando. Luego, sin ceremonia, la mete en uno de los pliegues rasgados de su chaqueta roja destrozada. No la devuelve. Cassidy no la compartió cuando él la necesitaba. Ahora es suya si él así quiere. Los bentos están en perfecto estado. Owen devora tres de ellos con una voracidad que habría sido cómica en otras circunstancias. Arroz perfectamente preparado, pescado que probablemente costó más que una comida familiar completa, vegetales que parecen haber sido cortados por un chef profesional. No saborea nada. Simplemente come, llenando el vacío desesperado que ha estado creciendo en su estómago durante las últimas seis horas. Butch come dos, más lentamente, todavía procesando todo lo que acaba de pasar. Cassidy permanece inconsciente en el suelo, su respiración constante pero su cuerpo completamente inmóvil. Cuando Owen finalmente se pone de pie, cargando a Cassidy de nuevo en su espalda y arrastrando el Deinonychus muerto con su mano derecha, el grupo comienza el viaje de regreso.
La diferencia es inmediata. El agua y la comida han revitalizado al pelirrojo de una forma casi milagrosa. Sus pasos son más firmes. Su respiración más controlada. El dolor de cabeza pulsante ha desaparecido por completo. No está en perfectas condiciones, ni cerca, pero ya no está al borde del colapso. Butch camina a su lado en silencio. Hay felicidad en su expresión, orgullo evidente en la forma en que ocasionalmente mira hacia atrás para asegurarse de que el Deinonychus todavía está siendo arrastrado, su trofeo personal que probará a su familia que logró lo que su padre no pudo. Pero está cansado. Exhausto. Las últimas seis horas han sido las más intensas de su vida privilegiada. No habla. Simplemente camina, su rifle colgando de su hombro, sus ojos ocasionalmente desviándose hacia Cassidy para asegurarse de que todavía respira. El regreso es sorprendentemente tranquilo. La jungla parece haber decidido dejarlos en paz, como si reconociera que ya han sufrido suficiente por un día. Ningún dinosaurio emerge de la vegetación. Ningún depredador los acecha. Solo el sonido constante de insectos, el graznido ocasional de las aves volando sobre el dosel, y el arrastrar del Deinonychus dejando un surco profundo en la tierra detrás de Owen. Es durante esta marcha tranquila cuando Owen finalmente saca el papel sellado de su bolsillo. El sello de cera roja ya está roto desde que lo abrió antes, y ahora, con más claridad mental, realmente puede procesar lo que está viendo. Su poster de “Wanted”. Doblado cuidadosamente. Cuarenta millones de Berries. Su cara mirándolo desde el papel con esa expresión risueña que tenía cuando la foto fue tomada. Y escrita en el reverso, en una caligrafía cuidadosa y deliberada:
Cita:"Owen Yang. Isla Tamanegi. Hijo bastardo de Wickson. Marca de reincidente en la espalda. Sé quién eres. Sé de dónde vienes. Sé lo que hiciste."
Owen se detiene. Solo por un segundo. Su mandíbula se tensa. Sus ojos escanean las palabras una, dos, tres veces. James sabía. Desde el principio. Todo el cuento del guardián de la zona norte que Owen construyó tan cuidadosamente, James nunca se lo creyó. Pero necesitaba a alguien que cuidara de Cassidy y Butch, y Owen, con su recompensa de cuarenta millones, claramente era suficientemente competente para mantenerlos vivos. El número del Den Den Mushi está escrito debajo de la nota. Owen saca su caracol comunicador de su hombro, donde ha estado descansando como un loro pirata, y marca el número con dedos que ya no tiemblan tanto como antes. El caracol suena una vez. Dos veces. Luego se conecta. La voz de James emerge del caracol, reconocible inmediatamente por ese tono educado pero tenso que había usado toda la mañana – “Espero que no estés demasiado enojado por... bueno, por mi descaro.” – contesta James sin tan siquiera saludar – “Necesitaba asegurarme de que tomarías el trabajo en serio. Y necesitaba... un seguro. Por si acaso.” – Hay ruido de fondo. El sonido de olas rompiendo contra arena. James está en la playa. Ya llegó – “Pero escucha, completaste el trabajo. Mejor de lo que esperaba, honestamente. ¿Qué cómo lo sé? Mi trabajo es saber cosas, Oh-Gwen” – James pronuncia el nombre del pelirrojo de forma extraña y con un tono de voz misterioso. Cuando habla de nuevo, su tono es más formal, más profesional – “Con que los traigas de vuelta a la costa, al punto de partida donde nos encontramos esta mañana, es suficiente. El trabajo está completo. Te pagaré los ciento veinte mil Berries completos como prometí. Estoy aquí esperándolos con el maletín.” – Otra pausa. El sonido de olas se hace más fuerte, como si James estuviera caminando más cerca del agua – “Y... respecto a la información en ese papel. Quédate tranquilo. No voy a compartirla con nadie. No es mi estilo. Solo era para asegurarme de que entendías que esto era serio. Que había consecuencias si algo salía mal.” – Su voz se suaviza ligeramente. El caracol se ajusta ligeramente, el sonido cambiando como si James lo hubiera movido a otra posición – “¿Cuánto les falta para llegar? Los veo desde aquí en unos minutos o...?” – La pregunta queda colgando en el aire. Butch ha continuado caminando, ajeno a la conversación, sus ojos fijos en el horizonte donde la vegetación eventualmente se aclarará y darán paso a la playa. Cassidy sigue inconsciente en la espalda de Owen, su respiración constante contra su cuello. El Deinonychus deja su rastro de sangre seca y tierra removida detrás de ellos. El sol está comenzando su descenso hacia el oeste, la luz cambiando de ese dorado intenso de media tarde a algo ligeramente más suave. Todavía quedan horas antes del anochecer, pero el día claramente está llegando a su fin. Siete horas y media desde que comenzó todo. Dentro del tiempo prometido. Técnicamente un éxito. James espera una respuesta desde el Den Den Mushi, su presencia en la playa confirmada, el maletín de dinero presumiblemente a sus pies, listo para cumplir su parte del trato con el guardián de la escoria social que nunca fue realmente un guardián.
Detalles Importantes
Ubicación: Little Garden, de vuelta a la costa de la playa norte. Tiempo: No tan caluroso por ser invierno, son las 1530 horas, es un día soleado. Datos importantes:
Owen y Butch se comen los bentos, como se revela en este hide al compartirlos Owen con Butch/Cassidy este puede comer hasta 3 recuperando la energía de los mismos. Lamentablemente tienen que ser consumidos en este turno y no pueden llevarse como parte de la recompensa.
En este otro hide (muy al inicio de la aventura) dejo el detalle del cartel de Wanted de Owen y del mensaje además del número de James, una pena que se abriera al final y no se descontrolara la situación de otra forma.
En este otro hide, en el post inicial de la aventura, establezco que si logras quedarte con la cantimplora esta equivale a cobrar el bono extra de la aventura por ser pirata. Entiendo que por tus karmas lo normal es que la robes, por lo que la he guardado ya contigo, al menos que la quieras devolver.
Queda a tu elección como quieras dar el cierre, lamentablemente nos quedaron cortos los 10 posts pero creo que hemos hecho una buena aventura, el Owen es un crack y me la he pasado increíble poniéndole a prueba de diferentes formas.
OFF
Post 10 de 10. El post de cierre es todo tuyo campeón.
Para los Mods
Solo confirmar que se ha completado la aventura con bélico y que por lo mismo Owen debería conseguir la recompensa completa además del bono pirata si en su post final decide quedarse con la cantimplora.
09-01-2026, 01:41 AM (Última modificación: 09-01-2026, 01:44 AM por Owen Yang.)
Owen no dudó ni un solo ápice de segundo en guardarse aquella cantimplora que, en un primer momento, pertenecía a la rubia egoísta que prefirió conservar la mitad de esta (Literalmente, un maldito vaso) para sí, al haberla guardado consigo. ¿Qué ocurría? Que Cassidy, por muy prepotente que pueda sonar y parecer, ahora mismo, yacía en la espalda del pelirrojo ligeramente babeante, como si el desmayo se hubiese transformado en un profundo sueño en el que debía imaginarse lo que sería una vida con una cantimplora, ya que debería conseguirse otra que no fuese la propia; Pertenecía simple y llanamente a Owen a partir de ahora.
¡SHRIK!, el sonido del papel sellado por una cera chirrió con fuerzas. El pelirrojo maltrecho, revitalizado por la sed y por posteriormente la ingesta de tres de aquellos bentos que yacían en el suelo y eran previamente el alimento encontrado por el dinosaurio que ahora arrastraba desde su tobillo, empezó a desplegar el papelito con un poco de destreza entre sus manos, comenzando a identificar...algo que le llamó poderosamente la atención -...-.
Era su propio Wanted.
-...eh?- no estaba atando cabos. Tal vez pasó demasiado tiempo sin beber ningún tipo de líquido que no permitieron recular, haciéndole pestañear unas cuantas veces y, deliberadamente, detener su marcha. Frunció su ceño repentinamente, observando cómo aquel día donde había venido un señor simpático a pedirle una fotografía debido a que le gustaba su aspecto debería haber dicho que no y seguir disfrutando de sus gyozas, su comida favorita -Me cago...en mi puta madre.- cuarenta millones de berries, una cifra altísima para un primer Wanted. La mentira parecía no haber colado en lo absoluto...pero peor se puso la cosa en cuanto decidió, deliberadamente, voltear el papel impreso con su nombre girando la muñeca.
Cita:"Owen Yang. Isla Tamanegi. Hijo bastardo de Wickson. Marca de reincidente en la espalda. Sé quién eres. Sé de dónde vienes. Sé lo que hiciste."
-...cabrón de mierda.-
Si había algo que le irritaba al pelirrojo era su pasado. Demasiado. Por activa y por pasiva él buscaba marcar su propio camino, uno que jamás tuviese que llevar los grilletes de un pasado tan tortuoso como atronador tal como lo había vivido...pero una y otra vez, él venía a buscarle. Se encontraba completamente detenido, molesto, incómodo de una y otra vez recibir el recordatorio de todo lo que había hecho. Un terrorista, un demonio. La "R" sobre su espalda dio un pulsar que le recordó de su existencia, una que había olvidado hacía meses desde que había conocido a Gwen, combinado con un latido en su corazón que acentuaba la arteria carótida, acompasando los movimientos para sincronizarlos y generarle un estado que le hizo pestañear repetidas veces, intentando enfocar la mirada. Esto, como es usual, le pasa a Owen por creerse más listo que los demás, básicamente.
¡PIP-PIP-PUP!
Peré-peré-peré
Peré-peré-peré
Abajo de pasivo-agresiva nota dejada sobre su propio se busca se hallaba, finalmente, el tan buscado número del pelivioleta que parecía saber muchísimo más de lo que simplemente aparentaba. El chico, en completo silencio, discó el número de él mientras que su Den-Den Mushi, en su hombro, emitía su característico sonidito para poder encontrar la señal apropiada. No muy lejos de él se encontraba el peliverde, uno que parecía, finalmente, respetar a ese pelirrojo que, detrás de sus enormes capas de sudor, suciedad y sangre parcial, demostraba su característica y muy ciega valentía.
Finalmente, el teléfono interceptó la llamada.
– “Espero que no estés demasiado enojado por... bueno, por mi descaro.” –
-¡ERES UN CABRÓN DE MIERDA! ¡LA PRÓXIMA TE LA LIO LO MÁS BASTO!-
La complicidad de su frase inicial, ni siquiera acompañada de un "hola", también venía cargada con emocionalidad pura de parte de un pelirrojo muy molesto de que se metiesen en la parte más complicada de su vida: Isla Tamanegi, y su deseo personal de derrocar a la monarquía beligerante. No dudó en insultar al pelivioleta que sentía que tenía el control de la situación debido a su manipulación inicial, aunque pudiese respirarse el fulgor de la rabia de un Owen histérico y más al escuchar con respecto a que "necesitaba un seguro" -¡Lo único seguro va a ser los dientes que te voy a quitar de una patada, capullo!- y sí, Owen, antes intentaste demostrar que eras un asalvajado, pero eras demasiado respetuoso y noble para serlo. Ahora sí dejabas ver tu faceta más carente de toda norma social, utilizando ese léxico propio de las más altísimas esferas de la literatura -Espera, ¿Ya estás aquí?- porque el excelente oído del pelirrojo no le suele fallar casi nunca: Podían apreciarse, con sus correspondientes interferencias, el romper de las olas sobre la enorme costa de esta isla tan reconociblemente mítica y perdida en el tiempo, una que tendría una inmensidad de recuerdos del muchacho de ojos celeste brillante mientras que miraba hacia el auricular que funcionaba como micrófono, característico de su Den-Den, como si fuese el mismísimo James. El sujeto estaba tan "dos pasos por delante" del propio pelirrojo que, incluso luego de haberlo preguntado, su respuesta fue "mi trabajo es saber cosas" -Entonces, si tanto sa- y no le dejó concluir sus palabras, ya que el sujeto prosiguió, haciendo que la expresión de fastidio del muchacho se acentuase mientras su ojo izquierdo, parpadeando por la molestia.
– “Y... respecto a la información en ese papel. Quédate tranquilo. No voy a compartirla con nadie. No es mi estilo. Solo era para asegurarme de que entendías que esto era serio. Que había consecuencias si algo salía mal.” –
-Recuérdame la próxima que nunca confíe en un empleador.-
Porque, bajo los efectos de Owen, "tenía un contrato laboral" inexistente pero persistente -Sigh...- suspiró con profundidad, uno de esos que inflan el pecho y generan alivio, hinchando el completo de los pulmones, hasta que, finalmente, pudieron escucharse las últimas palabras del pelivioleta demandante -Creo que...- y, cuando quiso prestar atención -¡! ¡El cabroncete!- sus ojos, abiertos de par en par, atento, no encontraban al peliverde que valientemente había lanzado el disparo que remató al lagarto que aún yacía en la mano derecha del pelirrojo ligeramente convaleciente. Cuando miró hacia el frente, el mini ataque cardíaco que había sufrido desapareció en un soplido, ya que observaba al mismo aproximarse a lo que, finalmente, se mostraba inconfundible: Color amarillos y azules, mar y arena. El tronido de los pájaros, lagartos e insectos empezaba a abandonar el espectro sonoro para, así, ser invadido por el sonido de las gaviotas revoloteando por la orilla, al igual que las olas crujiendo sobre una arena que se apreciaba oscura en cuanto se humedecía a la lejanía -Ya estamos llegando.- comentó, tranquilizándose. El pelirrojo tenía un don para poder irritar a las personas; Su enorme don de gentes le ayudaba a saber qué aristas tocar para obtener resultados diferentes, y aquello que había dicho James sobre "saber cosas" le había generado cierta mueca pícara y provocadora mientras siguió caminando hacia el frente.
-Entonces, ¿Sabes cosas? A ver, respóndeme esta: Si un árbol se cae y no hay nadie que lo escuche, ¿Hace ruido?-
Empezaría a torturarlo, con esa sonrisa provocadora que tanto caracterizaba a Owen mientras fruncía el ceño maliciosamente.
-Si algo es inevitable, ¿Cómo puedes arrepentirte de no haberlo evitado? Espera, tengo otra más, agárrate con ésta: Si todos aceptamos los términos y condiciones de las cosas, ¿Es un contrato o una ficción colectiva? ¡OH, OH! Espera, tengo otra: Si la vida es corta, pero los días se hacen largos, ¿En qué unidad de medida estás viviendo, o es que eres simplemente subnormal? No, algo mejor, a ver: Si estás demasiado cansado para dormir, ¿Cómo coño estás cansado? ¿Has visto que hay gilipollas que dicen esas cosas? No, algo mejor, señor que sabe cosas,NI SE TE OCURRA CORTARME O HAGO QUE EL PELIVERDE TONTITO SE PIERDA: Si ser tú mismo te funciona mal, ¿Es un buen consejo decir que seas tú mismo o es que eres tonto? No espera, mejor esto: Si eres imbécil y dices yo no soy como los demás, ¿No estás diciendo lo mismo que dicen otros veinte subnormale-
Todo el camino hasta la playa siguió y siguió atrofiando el cerebro del pelivioleta que le había generado ese latido incómodo en su corazón y recordatorio de un pasado tan lúgubre como real. Un pasado que Owen, a diestra y siniestra, deseó soltar, pero este nunca iba a hacerlo con él, jamás.
Tal vez...lo ideal sería enfrentarlo de una vez, ¿No?
Desactiva la bomba
Resumen
Owen se cabrea con James porque Owen se cree más listo que los demás (?) después de haberlos intentado engañar a todos en aquella playa. Se guardó la cantimplora de Cassidy para sí, se detuvo para discar el número de James, interactuar con él y, acto seguido y gracias a haber buscado a Butch que siguió caminando hacia adelante, detectar la playa a las cercanías, al comenzar a mezclarse el sonido de la jungla con el de las olas rompiendo con la costa.
Posteriormente empieza a querer atrofiarle el cerebro con una paradoja atrás de otra en el camino hasta toparse con él debido a que James comentó que "sabe cosas", y como Owen es excesivamente prepotente (???) empieza a lanzarle una atrás de otra paradoja que le gustan a él para derretir cerebros sin cortar la llamada, amenazándole de que como corte iba a perder a Butch en la selva.
Así de loquito está pobre.
Evidentemente, llega a la playa y cobra la recompensa final. ¡Muchísimas gracias por la narración Fugu!
Inventario:
Guantes
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes002
Punteras
Objetos bélicos
2
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 1000
Daño: 40
Escalado: 0,3 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 30000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
punteras002
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.
dendenmushi001
Den den mushi negro
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 100000
Descripción: Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.