[Aventura T2] Las ratas de Samba
#11
Reino de Samba - Guarida bandidos
Día 2, Primavera Año 17

El espadachín se encuentra de pie, frente al fumador compulsivo manos firmes y mirada fija y listo para pelear, sin distraerse ni pensar en otra cosa, realmente no es alguien violento por naturaleza, de hecho no le gusta demasiado el sistema que tienen su jefe y los demás, él prefiere simplemente dedicarse a hurtos y robos sin violencia, que el daño sea únicamente económico y material, sin dañar a ninguna persona física o psicológicamente, sin embargo está atado a seguir sus órdenes y planes sin rechistar al deberles una inmensa cantidad de dinero y al hecho que tienen a su madre de rehén. El viejo sí es alguien más violento que el joven de las vendas, y también extremadamente más fuerte, siendo que lo mantienen siempre junto al espadachín debido a que no confían en que no vaya a buscar la forma de traicionarles o entregarles a los soldados a cambio de que rescaten a su madre.

El joven aprieta con fuerza las empuñaduras de sus kodachis, listo para lanzarse al ataque en el momento que escuche la moneda caer al suelo, sin embargo las cosas parecen no suceder cómo se esperaba, en el momento que la moneda toca el suelo el joven ya había visto como te desplazas hacia él, de forma que en lugar de lanzarse a por ti acaba recibiendo un fuerte corte en la pierna, haciendo que pierda el equilibrio y se desconcentre unos segundos, lo justo para que logres atarlo con éxito. Muchos maldecirían tu cobardía, te insultarían o pelearían por librarse, pero el joven es más listo, al intentar moverse se percata de que no tiene la fuerza necesaria para zafarse, siendo que tiene pensado rendirse. Pese a que todo parece indicar que has logrado hacerte con la victoria en un simple movimiento notas como de pronto no hay peso ni resistencia en tu mano, como si lo que estuvieras sosteniendo se hubiese roto, y ves como el viejo ya no se encuentra sentado en la caja, sino que se encuentra de pie, en el otro lado de la zona de combate mirándote fijamente sin aparentemente ningún arma en mano, no notas intención de atacarte mientras el hombre dice

-Jajajajaja parece que tenemos un pequeño precoz entre nosotros. Muchacho, si digo que el combate inicia al tocar la moneda el suelo cualquier movimiento anterior no cuenta como alguien siguiendo el duelo,¿no crees? Dado no queremos muertes que llamen la atención no hice más que liberar a tu rival, pero te daré un consejo, esa precocidad puede hacer que alguien que se toma los duelos en serio decida arrebatarte la vida sin dudarlo.-

El joven de las kodachis se agita sus brazos para recuperarse y sin dudarlo un segundo se lanza a por ti rápidamente,  lanzando un corte con la kodachi de su mano derecha directamente a tu muslo izquierdo, buscando hacer un corte profundo en tu muslo y mantenerse a distancia cuerpo a cuerpo.

Off

NPC

Bélico
#12
No pude evitarlo, estaba en mi ADN, quizás me había precipitado, pero me había traicionado la emoción, y nunca había prestado real atención a lo que el viejo bigotín había dicho antes de comenzar, tampoco quería, había entendido la primera consigna, pelear hasta que alguien cayera, y el resto solo fue ruido, para equivocación mía, error de novato quizás, pero no podía ir en contra de lo que era... En principio, todo fue fluido y eficaz, antes de darme cuenta, ya tenía a mi rival donde quería, sometido, no podía moverse, y no solo eso, estaba asfixiandolo, sin que tuviera mucho más por hacer, por desgracia, nunca llegué ni a darme cuenta que había ocurrido, pero el viejo, de una forma había logrado atravesar todo el sitio, y no solo eso, sino desarticular mi agarre, dejando libre nuevamente al joven, solo para soltar una reprimenda... Solo lo observé mientras hablaba, más que prestando atención, pensando como carajo había pasado de una punta a la otra, en medio cortando mis hilos, y siquiera haber sido visto... No era un viejo cualquiera eso estaba claro, al parecer.

Aún así, el joven, ahora libre de ataduras, no dudó en hacer lo mismo que el viejo había castigado, atacando mientras prestaba atención al viejo. El ataque fué veloz, demasiado, y no pude siquiera reaccionar, el corte se había dado en mi muslo, no era un corte peligroso, pero si fue molesto, y había roto mi pantalón, me encantaba ese pantalón... La sangre comenzó a brotar un poco y el ardor me desconcentró por un instante, el maldito me había lastimado...

Apreté los dientes, y reaccioné en respuesta, mi katana danzó rápidamente en un corte de abajo hacia arriba en diagonal, de izquierda a derecha, acompañando el movimiento con una patada al interior de su rodilla izquierda, con mi propia pierna izquierda. A la par, mis hilos buscaron ambas muñecas de él, específicamente, dos a cada una, una de cada lado de la muñeca, y un último hilo intentando aferrarse a su cuello.

Lejos de estar enojado, me sentía más emocionado que antes, quizás por el corte en la pierna, quizás por el hecho de que el viejo era alguien que parecía ser muchísimo más fuerte que yo, pero no podía negar que aquella situación me hacía sentir más que vivo.

—¿Todavía no estás satisfecho viejo? Creo yo, que ya me merezco mi recompensa— le dije al viejo con una sonrisa, esperando haber conseguido mi paga, no tenía nada contra ese joven, y de seguir así terminaríamos matandonos posiblemente, aunque el anciano dijera lo contrario, ninguno parecía que fuésemos de los que cedían.

Cosas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 609 - 90 = 519
Energia: 475 - 30 = 445
Espiritu: 108 + 0 = 108
#13
Reino de Samba - Guarida bandidos
Día 2, Primavera Año 17

La mañana va avanzando con naturalidad en la isla, al menos en el puerto donde todos siguen con su vida ajenos al hecho que los culpables de los robos recientes están actualmente siendo atacados por una suerte de vagabundo ludópata y adicto a la adrenalina. Poco a poco los soldados van avanzando hacia la zona de los almacenes, alguien seguramente habrá dado el soplo de la presencia de la banda en ese lugar, y sabiendo lo de los robos y secuestros decidieron enviar un pequeño grupo de soldados a investigar la zona y arrestar a todos los involucrados. La intervención del viejo evitó que detuvieras el combate a la primera oportunidad; sin embargo, el joven no parece ser el mejor peleador del lugar, pues sus movimientos son toscos y simples, siendo que su forma de atacar es lanzarse de cabeza a por ti, sin aprender mucho de lo sucedido antes e ignorando la forma en la que lo inmovilizaste con facilidad. El anciano observa con calma y tranquilidad el combate, riendo ante la impulsividad de la juventud y sabiendo que el combate está más que definido a estas alturas, pues al contrario que nuestro amigo vendado, tiene amplia experiencia de combate y no es tan reacio a dañar a los demás.

Los soldados ya van llegando a la zona de los almacenes, es cuestión de tiempo que lleguen al lugar, y justo en ese momento es que el combate se decide; con un movimiento arriesgado para algunos decides ignorar el dolor y la herida del corte inevitable y en su lugar aprovechas el momento para atacar a tu rival y buscar inmovilizarlo nuevamente gracias a tus hilos. De normal no sería problema lidiar con ello, pero debido a la secuencia de acciones y la proximidad, tus ataques impactan de lleno en el joven desestabilizándolo lo suficiente para que tus hilos puedan atrapar sus brazos y su cuello, dejándolo nuevamente agarrado sin capacidad de moverse. Ante tus palabras el viejo no puede evitar sino reírse y decir

Jajajajajajaja espléndido, eres el primero que tienes los huevos de seguir combatiendo en lugar de llorar como bebé malcriado cuando las cosas no van como lo planeó diciendo que es injusto que intervenga. Sin embargo, no creo…

De pronto un sonido en el techo hace que el hombre se calle y de pronto una sombra aparece al fondo de la sala, oculta y sin posibilidad de reconocer siquiera su estatura, sonando una voz que alerta de la llegada de los soldados y la necesidad de marcharse al instante. La mirada del viejo se vuelve seria y dice

Por mucho que me gustaría seguir viendo ese espléndido combate debemos darlo por terminado, la situación no permite que sigamos con la diversión. Tal y como prometimos puedes llevarte un premio, pero has de elegir, tras esa puerta hay un pasillo que lleva a dos salas, en una hay un baúl lleno de tesoros y obras de arte; en la otra una joven que tiene ya comprador, queda en tu mano elegir qué te llevarás de aquí, pues nosotros nos llevaremos lo que haya en la otra sala.

La sombra vuelve a desaparecer ante un gesto del viejo, seguramente a preparar la ruta y el medio de escape antes de buscar al traidor, ahora queda en tus manos decidir qué hacer, llevarte los tesoros y dejar a la joven convertirse en esclava o ignorar la recompensa monetaria y salvarla de un destino cruel.

Off

NPC

Bélico

Notas
#14
Habíamos alcanzado el clímax, la pelea ya no tenía mucho más para dar... Aquel joven inexperto, parecía estar más obligado que disfrutándolo, y si bien yo amaba estos momentos, no disfrutaba el hecho de pelear con alguien que ya no tenía voluntad de hacerlo y se encontraba derrotado incluso sin caer. No podía negarlo, amaba pelear, pero nunca fuí alguien cruel, que lastimara porque si, hacía mucho tiempo ya, más del que recuerdo, que comprendí que la verdadera fuerza, la verdadera emoción no se daba de pelear con alguien vencido, sin espíritu de lucha, sino en aquellos que refulgían en el fuego del combate al igual que yo. Aquel muchacho parecía alguien obligado, como quien no tiene opciones, sufriendo más que disfrutando, y verle la cara al viejo aquel, gozando del "espectáculo" solo me confirmaba lo que ya creía... El chico, era joven aún, más que yo seguramente, y también inexperto, no se veía como alguien que se crió entre el filo de las espadas y canto de los metales chocando entre sí, se veía más bien como alguien que sin otra opción, se vió arrastrado a una vida, una condena mejor dicho, de la cual no deseaba en realidad... Eso... Realmente no me gustaba, no iba a castigar a alguien haciéndole daño innecesariamente. La emoción, esa sensación vibrante en mi interior, poco a poco se desvaneció, apagándose, ya no tenía caso seguir con aquel muchacho, que más que despertar sensaciones, me daba en parte como hasta algo de pena.

La risa del viejo, y la burla no habían hecho más que molestarme quizás ahora comprendiendo mejor la naturaleza de lo que sucedía, un pequeño análisis de situación y todo estaba claro, el viejo lo estaba usando, y seguramente lo tenía condicionado. Yo conocía bien al detalle ese tipo de prácticas, sabía lo que era estar coaccionado de primera mano, aunque por suerte no era más que un recuerdo difuso. Sin embargo, antes de que pudiera replicarle al viejo que ya me molestaba como se dirigía, éste se calló abruptamente también. No demoré casi nada en comprender el porque yo también... Nos estaban rodeando. Mis ojos dieron un paneo rápido alrededor totalmente en vano, no había nada allí excepto los presentes. ~Lo que faltaba...~ pensé mientras el viejo seguía chisporroteando.

Comprendí toda la situación, estaba tranquilo, el único momento que logró desestabilizarme, fue cuando mencionó a la joven... Mis ojos relampaguearon un instante buscando a la puerta detrás mío con la mirada, pero por cuestiones lógicas sin dar con esta, visualizándola solo en mi mente... ~Maldito viejo... No sabía que aquí había esclavos... Puta madre...~ mi sangre hervía, quería matarlo ahí mismo, aunque comprendía mi situación, estaba en territorio enemigo, estábamos siendo rodeados por soldados, y no podía dimensionar la fuerza de ese maldito canoso viejo, pero era endiabladamente rápido, tendría que pensar antes de actuar, si hacía algo estúpido ese viejo podría liquidarme, si me demoraba, los soldados intervendrían, no podía negar que la adrenalina en mí volvió a subir, pero odiaba tal situación. El hallazgo de la joven que iba a ser vendida como esclava solo hizo resonar un eco en mi mente... En el fondo, podía aún escuchar aquellas risas, el sonido de los dados, mezclándose con el presente, lo que estaba viviendo ahora. En mi mente había una lucha de visualización entre antiguos recuerdos, y lo que mis ojos veían, pero no había tiempo para navegar por las memorias ahora, menos aquellas que quería olvidar...

Mi izquierda aún sostenía con los hilos al muchacho, mientras con la otra mano volvía a envainar mi katana a mi cintura. El combate había finalizado, ya no podía verlo como un oponente, sino como otra víctima. Me acerqué a él, hasta estar frente a frente, procurando que viejo no me oiga. —No sé como te tengan obligado, pero no te quedes... Nacimos para ser libres venditas— le susurró mientras lo observaba fríamente a los ojos, no con severidad, más bien con una amabilidad camuflada en una leve sonrisa —No hace falta ser un genio para ver que no disfrutas pelear... Tendrás tu chance, no puedo ocuparme de tí, tengo que encargarme de esa joven, pero estarán todos ocupados evitando la redada, escapando, y transportando el tesoro, deberías aprovechar ese momento, y huír, solo corre, y no voltees atrás, elige vivir— finalicé mirando al muchacho para sonreirle y quitarle sus kodachis —Espero que no te moleste, viejo, pero éstas también me las voy a llevar, los niños no deberían jugar con armas— le dije con seguridad volteando a ver al viejo mientras me acomodaba ambas armas a mi cinto junto a la katana. Seguro me darían buen dinero por ellas, se veían de excelente calidad y hechas por buena mano, no tenía dudas que seguramente fuesen parte del botín.

Cuidando que el viejo no me viera, guiñé un ojo al muchacho, esperando pudiese comprender que su vida valía más que cualquier otra cosa y mis hilos lo soltaron, poco a poco se desvanecieron en el aire mientras su tamaño disminuía. Me dirigí a la puerta sin dudarlo, mis pasos solo delataban seguridad. —Quiero a la joven, la libertad nunca debería ser negocio, nadie nació para ser esclavo— exigí sin mal tono aunque con total seguridad y seriedad, solo reclamando lo que gané, mientras estaba frente a la puerta que estaba ocultando a ella, mientras ocultaba mi enojo y rabia.

Cosas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 519 + 0 = 519
Energia: 445 + 8 = 453
Espiritu: 108 + 0 = 108
#15
Los soldados empiezan a llenar los callejones de la zona, poco a poco acercándose al lugar donde creen están los ladrones, su botín y lo más importante, la joven que fue secuestrada y está por ser usada como un simple producto de uno de los mercados más repugnantes del mundo a manos de personas carentes de cualquier empatía o moral, gente que solo mira el beneficio y que justifica cualquier cosa con tal de ganar dinero. El viejo parece ser alguien con un puesto relativamente alto en la organización detrás de todo esto, pues está claro que este tipo de cosas es poco probable que se lleve por una sola persona, sino por una organización que rinde cuentas a un líder que sabe encontrar gente igual de retorcida que él para los puestos de autoridad, y gente como el pobre vendado para el papel de peones desechables. El joven se encuentra totalmente inmóvil, aún sujeto por tus hilos mientras el viejo parece realmente preocupado por lo que sea que le comentaron, pero seguramente es relativo a los soldados que se encuentran llenando la zona, motivo por el que te presenta las opciones.

El hombre te observa acercarte al vendado sin darle importancia, le da completamente igual lo que hagas o digas, total no le importa si ese crío acaba encerrado o muerto mientras pueda escapar y llevarse lo importante para ellos. Cuando mencionas lo de las kodachi el viejo se ríe ya que no le importa en absoluto, aunque el joven muestra una mirada desesperada en el momento que te las llevas, pero no puede decir nada al estar asfixiado. Una vez liberas al muchacho éste simplemente sale por la puerta del almacén como si una fuerza invisible lo estuviera empujando sin darle espacio a pensar en quedarse o intentar nada, simplemente desaparece casi al instante por la puerta antes de que respondas a la pregunta del viejo. El viejo te mira y se ríe

-Justo cuando creía era un usurero vas y tomas el camino del sacrificio, que así sea. Ten.-

Dice mientras te lanza las llaves de la celda y las esposas de la muchacha antes de desaparecer por la puerta y recoger todo lo que reunieron antes de partir junto al resto de la banda para poner rumbo a su barco y dirigirse a su base principal. Mientras tanto logras abrir con facilidad la celda de la muchacha, una joven no mayor de 12 años, con el pelo rubio dorado y ojos grises, un aspecto casi angelical, vestida con ropas claramente de alta alcurnia y una mirada desesperada y de pánico que se suaviza cuando liberas sus grilletes y la llevas por la puerta, al salir por la puerta notas una mano entrar en uno de tus bolsillos al mismo tiempo que una figura desaparece antes de te des cuenta. Al abrir la nota ves que pone

Nota


Con el problema llegado a su fin, la joven pegada a ti como si tuviera miedo a perderse o volver a ser secuestrada, abandonas la zona, viendo varios soldados moverse por el lugar, pero casualmente ninguno parece verte, están muy ocupados buscando claramente al viejo y a sus secuaces, aunque no parecen conocer al muchacho. Una vez regresas a la zona del puerto la joven te agradece la ayuda y se despide antes de ir directamente a uno de los barcos más ajetreados del lugar, pero en lugar de productos está repleto de personas con vestimentas similares al vestido de la joven, percatándote de que acabas de salvar a una señorita de buena familia. La brisa del mar agita los cabellos de la gente y el sol se extiende, parece que la zona finalmente estará tranquila, todo gracias a un hombre que decidió jugársela y seguir sus instintos.


Off

NPC

Bélico

Notas
#16
Sentí alivio al ver como el joven salió corriendo automáticamente al soltarlo, el combate había perdido toda diversión en el momento que vi que perdió todo espíritu de lucha. No me gustaba el dañar a alguien porque sí, y venditas parecía ser una víctima más de un sistema más fuerte y corrupto del cual no había tenido posibilidad de escapar. En parte esperaba de corazón que pudiera aprovechar la oportunidad única que se le presentaba y me alivió saber que pude ser parte de esa solución... En parte estuve en ese lugar y me dió algo de pena. Por eso, en el momento que le vi correr sin voltear a ver, solo pude dejar salir una sonrisa de lado, sabiendo que ahora el joven era el dueño de su libertad y tenía una nueva página por escribir, pero también la pluma para poder escribir lo que el quisiera... Aunque el momento duró poco, la realidad volvió a tocar la puerta en forma de la voz del viejo...

Aquel tono burlón en su habla, su voz, su actitud, lo que hacía... Todo en el me irritaba... Pero al menos al final si tuvo palabra. Cuando abrí la puerta, mis ojos se abrieron de par en par, mi garganta fue absorbida en sí misma como por una sensación de vacío... Tragué saliva, aunque aquello duró poco, para convertirse en una rabia concentrada dentro mío, mientras mis dientes se aplastaban entre sí, trabando mi mandibula... Mi mano izquierda cerrada en un puño clavaba mis propias uñas en mi carne... ~...Es solo una niña...~ pensaba al verla e inevitablemente recordar... Fuego... El olor a sangre... Sollozos de agonía... El olor al mar y las náuseas mezcladas con aroma a licor barato y suciedad... Roncas voces... Rostros grotescos... Dolor físico y castigo... Mucho por procesar en poco tiempo... Y su mirada, vacía, perdida en la desesperación observandome me hizo volver en mí, no era el momento de que los fantasmas revivieran... Suspiré y me agaché sonriendole con amabilidad extendiendo mi mano hacia ella enseñando la palma con la llave y la otra mano para que la tomase y se acerque. —Ya estás a salvo, es hora de ir a casa— le dije en un tono calmado y gentil tras una sonrisa cargada de tranquilidad. Fue instantáneo, su cambio entre lágrimas para acercarse y dejarse ayudar, el sonido de los grilletes caer al suelo aliviaron mi peso, sabía que se sentía y no iba a permitir que pasara un segundo más allí... La tomé de la mano y la llevé pegada a mi, no iba a permitir que le volviera a pasar algo...

Al salir por donde había entrado en un principio, al sentir al carterista, cuando voltee a verlo ya estaba huyendo, de espaldas, no llegué a verlo... Pero si pude leer aquella nota en mi bolsillo y no pude evitar echar a reír un poco en ese instante. ~Venditas...~ —Te estaré esperando— murmuré con una sonrisa mirando por el camino en el que había desaparecido ante la atónita mirada de la niña que mucho no entendía. La miré a ella también para sonreirle en señal de calma —Parece que hoy seráun excelente día ¿No crees?— le pregunté como queriendo de alguna manera transmitirle todo lo bueno que estaba sintiendo en éste momento y ella sin entender mucho también sonrió, y echamos a caminar, sin miedo, sin prisa, sin pausa, por aquellos callejones, donde ahora se veían llegar soldados que nos ignoraban por completo... Al salir finalmente de allí ella me señaló el barco donde estaba su familia, y me jaló de la ropa, me agaché a ver que quería, y me abrazó, me agarró por sorpresa, y no pude evitar reír a carcajadas y corresponder. —Espero te vuelvas fuerte y grande, y sobre todo espero volver a encontrarte pequeña amiga, en el mar tendrás un amigo desde hoy, Cill Blinton, espero te acuerdes mi nombre— le dije entre risas correspondiendo su abrazo, y despidiéndonos. Aunque antes que se fuera, le pedí perdón y le tiré de un mechón de pelo, arrancandoselo y provocando un pequeño grito y llanto de ella, que se fué corriendo a donde pertenecía... ¿Porqué había hecho eso? Era un pirata... Los finales felices no nos pertenecían a nosotros, solté esos pocos cabellos al viento perdiendose al brillo del sol y prendí un cigarro para echar a correr, puesto que esa escena había llamado la atención de quienes ahora gritaban por mí al son de ladrón o incluso algunos jurando que era un secuestrador... ¿Yo? Solo corría huyendo alegre y riendo, porque la historia no se repetiría, al menos hoy mientras desaparecí rápidamente entre la multitud para quien sabe a donde, iría ahora a parar...

Cosas
#17
✓
Aventura T2: Completada

Recompensas Narrador (Bertram)

— Puntos Mugiwara: 15

— Puntos de Rol: 20

— Berries: 30.000


Recompensas User (Cill)

— Puntos Mugiwara: 10

— Reputación: 20

— Atributos: ---

— Berries: 20.000

STAFF DE NAKAMA NO MI


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