[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 6)
#11
El espadachín de ojos rojos fue el primero en cruzar la puerta de la celda que los mantenía encerrados, dejando caer su gabardina al suelo antes de poner un pie en la madera. El rubio de cabello largo le siguió de cerca, tridente en su mano derecha. El marine de pelo blanco entró tras ellos con cautela, y el marine de cabello negro cerró el grupo adentrándose 5 metros por el centro de la plataforma, manteniéndose al fondo cerca de la puerta. El olor a madera podrida los recibió de inmediato junto con la humedad que lo impregnaba todo. El espadachín de ojos rojos aviso a los demás de mi posición cosa que me hizo enfadar. Ssss, sisee para mis adentros. En el instante que escuché al espadachín ojos rojos traicionar mi posición, bajo la superficie, liberé la concentración de humedad densa del ambiente directamente sobre mis globos oculares y dos esferas acuosas que se mantuvieron en su lugar. A la vez, extendí ambos brazos hacia los lados y los traje hacia el centro con violencia, cruzándolos frente a mi pecho. El agua respondió a la presión acumulándose en capas sobre mis antebrazos, tensándose hasta volverse afilada saliendo disparada hasta donde se encontraban el espadachín y el chico del tridente. La hoja salió horizontal a 2 metros sobre la superficie, 10 metros de filo líquido recorriendo los 17 metros en línea recta hacia el de ojos rojos. O al menos eso se suponía que debía suceder, en su lugar, una bola de luz choco contra mi hoja de agua a mitad de camino, no pude seguir quien o que lo había provocado, pero esto me hizo enfadar aun más. La bola de luz siguió su camino hasta golpearme sin hacerme nada.
 
“Ssss” – sisee con odio hacia aquellos pequeñuelos. El de ojos rojos y el rubio seguían exactamente donde los había dejado, 17 metros al frente el espadachín de los ojos rojos con ambas katanas desenvainadas. El rubio del tridente en su mano izquierda 2 metros a la derecha del espadachín, a 17 metros de mí también. El marine de cabello negro (de quien asumía era marine basado en su uniforme) quieto a cuatro metros detrás del espadachín ojos rojos. El otro marine, peliblanco en contraste con su compañero, había desaparecido del área. Ssss. Saqué ambas manos por encima de la superficie con las palmas abiertas hacia arriba. El agua fluyó hacia ellas formando en cada palma una masa densa y compacta del tamaño de un puño cerrado. Los tontos hablaban al agua mientras les lanzaba las bolas de agua con un golpe seco de muñeca en trayectoria diagonal ascendente. La derecha recorrió los 20 metros y perforó el brazo izquierdo del de ojos rojos, arrancándole la katana de esa mano, empujándole 7 metros y derribándole en el proceso haciéndole chocar con el marine de cabello negro que estaba a 4 metros a su espalda. La izquierda recorrió los 20 metros también y perforó el brazo derecho del rubio arrancándole el tridente de su mano, empujándole 7 metros y derribándole al igual que al espadachín. El marine de cabello negro, 7 metros atrás del borde del agua, quedó fuera del alcance de ambas y con el espadachín a sus pies derribado.
 
Me sumergí 6 metros en el agua hasta llegar al fondo y avancé veintiún metros en diagonal hasta quedar en el borde derecho de la plataforma de madera, cerca de la esquina superior derecha de la misma, y comencé a pegarle a la base de madera buscando provocar tirar a aquellos estúpidos que se habían atrevido a cegarme con luces brillantes o a llamarme despectivamente como si fuera una mascota. Sss. Malditos, al igual que todos los demás seres que había conocido no hacían mas que despreciarme por mi físico. Morirían por su insolencia, y le entregaría a Landon solo al más fuerte de ellos para hacer una fortuna con su venta como esclavo.
 

 
Resumen

Revisión de Karmas

Posiciones

Belico

Gastos

Inventario

Mapa Orientativo

Turno

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3176 + 0 = 3176
Energia: 2777 - 1479 = 1298
Espiritu: 700 + 0 = 700
#12
Atributos Personaje


Dios da sus peores batallas a sus mejores guerreros, esos que ante la dificultad dan la cara. Hoy era uno de esos días en el que su valía iba a ser probada cargando aquel collar recordándole que fuese como fuese, tenía que salir de allí con vida. Todo había sucedido muy rápido, hace unos minutos estaban dentro de aquel zulo y ahora se encontraban en aquella cloaca con un bicho monstruoso en su habitat natural. Nunca olvidaría el olor a humedad de aquel sitio, ni sus palabras con esos marines, tampoco del guardián de ese lugar en el que no había más luz que la que entraba por las rendijas del techo, o eso pensaba el. En décimas de segundo, algo luminoso imperceptible para sus ojos se movió posicionándose delante de el y en menos de un parpadeo le hizo poder tener una vista mas clara debido a la luz que desprendía. Todo iba demasiado deprisa como para poder ser consciente de lo que estaba sucediendo, en cambio, aunque sus ojos no pudieran procesar la velocidad de lo que estaba ocurriendo, su cuerpo estaba listo. No había nada diferente entre el y cualquier otro hombre, nunca había dejado de ser un mortal más en este gran océano por más que ahora hubieran puesto una recompensa por su cabeza; pero en realidad si que había algo diferente en el con respecto al resto de mortales y pronto, muy pronto, sabrán exactamente a lo que me refiero. 


Había más de un motivo para no morir en aquel lugar; un sueño, un legado, una historia ... Dios los había abandonado a su suerte antes de que consiguieran llegar a Kutsukku pero, aunque Dios no se pusiera de su parte en esta ocasión había algo con lo que siempre podía contar, allí donde la luz no llega, donde todo es oscuridad ... eso nunca lo abandona. El duro camino del acero que llevaba recorriendo tanto tiempo. Estaba listo, y aunque no pudiera verlo pudo sentirlo. Sus brazos se mantenían firmes, esperando a que ocurriera. No era nadie sofisticado, tampoco era el más fuerte, ni el más inteligente. Pero sin duda alguna, era un listillo.

[Imagen: pdy58rE.jpeg]
- Te dije que te tenía -

Aquellas palabras se perdieron en un pensamiento, puesto que no había tiempo ni para abrir la bocaza. Lejos de poder ser consciente de lo que tenía ante sus ojos debido a las grandes velocidades del combate, apretó con fuerza la empuñadura de sus armas que le cubrían ante el posible ataque enemigo. Ya no sentía la presión de su estómago ¿había desaparecido el miedo? decidido a resistirse e imponerse ante todo lo que se le pusiera por delante había olvidado esa sensación que anteriormente padecía, ahora tenía asuntos más importantes. El proyectil acuático impactó en su katana de la mano izquierda ligeramente extendida a la altura de su frente, posicionando su arma por delante de su cuerpo. Aquello alerto su sistema nervioso en tensión y preparado; al sentirlo, actuó por instinto, no pudo verla con sus ojos pero si pudo sentirla en el acero de su arma.

La potencia de la bala de agua era tan potente e inesperada para el que a pesar de quizás poder defenderse en el sitio, lo empujo hacia atrás mientras intentaba bloquear el ataque a la vez que movía a Nishiki con su mano derecha hacia el proyectil para intentar bloquear con éxito junto con su otra katana, pero a pesar de ese intento, no pudo frenarla del todo. La bala de agua traspaso su defensa clavándose en la parte alta del pecho del espadachín justo en su pectoral izquierdo, pero lejos de desconcentrarse de su pelea por el dolor, quería responder, aunque ni si quiera lo hubiera visto. Quedando frente al marine cagón. Era hora de moverse, giro hacia su derecha rotando 90 grados mientras tensaba los músculos de todo su cuerpo, las manos no eran lo único que tenían que moverse rápido. A pesar de haber recibido algo de daño, podía seguir peleando pero esa cosa era muy fuerte, lo había comprobado de buena mano.
Contenido Oculto


Apretó con fuerza la madera del suelo con los pies para dar lugar a un salto hacia adelante a ras de suelo, impulsándose para moverse lo más rápido que pudo no sin antes escuchar como retumbaba el suelo de madera. La madera crujía a cada golpe y como siguiera así, probablemente acabaría atravesando el suelo. Barald no se lo pensó; su salto fue de 4 metros exactos para mantener una distancia respecto al sonido de los golpes, el cual le daba indicios de donde se encontraba su enemigo, guiado por eso, centraría su atención en esa zona para estar pendiente. En cambio, esa madera no iba a aguantar mucho si seguía golpeándola. Mientras saltaba, hablaba.

[Imagen: 9rvRrcF.jpeg]
  - ¿No sabes pelear fuera del agua? Vamos sal, tengo algo para ti. -

Estaba listo para sobrevivir a aquel lugar, fuese como fuese.

Cofre del tesoro
[Imagen: FIRMA.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1949 - 388 = 1561
Energia: 1973 - 696 = 1277
Espiritu: 450 + 0 = 450
#13
Sus ojos reflejaban el fulgor dorado que mantenía activo en las piernas, moviéndose a velocidades bestiales que ninguno de los presentes llegaba a percibir, efecto causado también por el monstruo que tenían delante, aquel aparente gyojin, o wotan que se manifestaba con la apariencia de un caimán enorme en las profundidades del agua. Shin no consiguió percibir el motivo por el cual sus ataques no impactaron, y desde que obtuvo por azares del destino su fruta era la segunda vez que le pasaba, aspecto que lo dejó bastante sorprendido e incluso, consternado, con los párpados bien abiertos en dirección a la posición inicial de la bestia. El miedo seguía vigente en sus acciones, produciéndole leves temblores que no controlaba del todo en las manos.

Mientras seguía en movimiento decidió avanzar un metro en dirección al borde de la madera aprovechando la inercia que acumuló, y fue en ese instante que se detuvo en seco, aún manteniendo activa la forma lumínica en sus dos piernas. La velocidad se redujo y todo volvió a un ritmo habitual, en el momento justo para sólo escuchar el agua salpicando tras un fuerte impacto que las espadas de Barald interceptaron, aunque no sin un esfuerzo colosal de por medio, ¿cómo demonios lo hizo? No tenía ni la más remota idea, porque Shin ni siquiera logró diferenciar la forma que esa ofensiva poseía, sólo interpretó que una fuerza sobrenatural acuática hizo retroceder al pirata hasta su amigo, a quien no se llevó por delante de milagro.

—¡Hey, Bary! ¡Dime que sigues vivo, o me burlaré de ti aunque no lo sepas! —se colocó una mano en el lateral del rostro al llamar la atención del azabache, "amplificando" sus palabras. Observó a Omuyaga, y justo cuando iba a decirle algo a él también escuchó el principio de los golpes. Ese sonido repentino le hizo sentir el sudor frío en la ropa, como un vértigo recorriéndolo, aunque no se detuvo.

Reaccionó inmediatamente a pesar del modo en que comenzó a vibrar el suelo de madera que pisaban. Nuevamente no existió la duda en las acciones del marine, y contando el metro que avanzó por la inercia que acumuló hace algunos instantes, y aún sin detectar adecuadamente el daño que recibió Tezca, se movió 9 metros adicionales en diagonal con sus piernas en desplazamiento logia, dirigiéndose a uno de los bordes de la madera, en medio de la transición volvió a extender el uso de su fruta al brazo derecho, el cual seguía tembloroso, desprendiendo luz del mismo acumulada en forma de una pequeña esfera, y cuando finalmente se sostuvo de pie en el borde (hay dos líneas en el mapa, la primera más pequeña en ancho, de 28 metros, la segunda línea de cuadrados de 40 metros. Sobre esta última, en el extremo derecho) a unos 3 metros del monstruo, la esfera se agigantó instantáneamente a dos metros de largo, avanzando en la misma expansión contra el objetivo. Shin llegó a observar algo puntual, más no lo procesó hasta que empleó una retirada, pues desde el mismísimo momento en que lanzó la técnica, volvió a moverse.

Mientras tanto, la esfera desplegada por el marine avanzó contra el agua mohosa, con una diferencia particular. Aquel enemigo golpeaba la base de la madera desde las profundidades, sin embargo no lo realizaba desde debajo, sino, a un costado (debido a la posición que eligió), y debido a su enorme altura a pesar de tener la mayoría del cuerpo sumergido, los largos brazos si bien no salían a la superficie eran los responsables de producir esas ruidosas vibraciones, en el proceso alborotando el agua sucia de la zona donde se encontraban. Su técnica impactó gracias a eso, encontrando piel de las manos de la bestia al romper el agua con las sacudidas que generaba con sus movimientos (es decir, formaba olas violentas que dejaban su piel expuesta durante los momentos en donde arremetía contra la madera) gracias al ángulo desde donde golpeaba. En ese preciso instante su técnica explotó, abarcando un total de 10 metros de diámetro de extensión lumínica que avanza en refracción por la superficie acuática hasta deshacerse, pero causando daños al enemigo antes de eso.

Previo al impacto, retrocedió 5 metros en dirección al hueco en la madera, automáticamente giró hacia la derecha (izquierda en perspectiva de Curok) 6 adicionales, y fue en esa transición que volvió a levantar la voz a medida que se movía —¡Ooooooeeeeeee! —la susodicha resonaba con fuerza mientras volvía a retroceder 4 metros, sin frenar, notándose un pequeño gallo que reflejaba el terror viviente en su cuerpo, alejándose del virtuoso enemigo a velocidades impresionantes haciendo uso de su fruta —¡Gigantotote! ¡Si quieres enfrentar al futuro mejor marine de la historia muestra esa cara fea! —finalmente se movió 3 metros más, los últimos de su capacidad de movimiento, hacia la izquierda, sin detenerse en ningún momento —¡Vas a perder de todas formas! —afirmó, mientras no mostraba intenciones de frenar en su amplia velocidad.

Ante un enemigo tan impredecible, rápido y feroz, su propia velocidad era la mejor arma que podía ofrecer, y ya había comprobado que no podía seguirle el ritmo. Entonces, no podía dejar de moverse, se negaba, y nuevamente sus ojos observaban el escenario, prestando atención a donde se movería a continuación mientras seguía acumulando inercia, sin frenar en la misma dirección.

Info
[Imagen: vEBNZb3.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1215 + 0 = 1215
Energia: 963 - 179 = 784
Espiritu: 141 + 0 = 141
#14
Atributos Personaje
 

Siempre me he jactado de ser superior. Siempre, no hay duda. Soy superior.
 
Pero debo admitir que todo pasó en cuestión de milisegundos, tan cruel que ni siquiera pude imaginármelo, sin saber si aquello era producto del miedo o simplemente de… ¿mi?. Algo venía hacia mi, pero es que solo pude adivinarlo cuando fui empujado por aquello, sin mi querido regalo del mar: Tan fuerte que parecería que perdiera el conocimiento, por poco.
 
Por muy poco.
 
Es como si hubiera dejado de ser mi: No solo fue el maldito dolor, aquel que me había destrozado hasta la voluntad si es quedaba alguna ¿yo? De todos los hombres posibles, de todos los presentes ¿yo? Es que ni siquiera podía ver al resto; En ese preciso momento había obviado mirar al dolor perforante contra mi brazo dominante. Podía sentir la adrenalina, una sensación hormigueante de la cual desconocía si se trataba de la forma en la aquel ataque me había destrozado los nervios o de la forma en la que mi corazón latía con rapidez.
 
¿Cómo es que yo? Tan intocable, tan inalcanzable podría sentirse… tan herido en ese momento. Herido de la forma más cruda y salvaje que podría sentirme: Porque estaba herido. Muy herido.
 
Y mi instinto fue llevar la mano a aquel colgante, mientras me levantaba y oh, que fue difícil levantarme. Tal vez, solo tal vez pude fingir mi muerte para escapar, para que no volviera a atacarme ¿Atacaría a un cadáver? ¿Tal vez lo destrozaría? La voz de mi tutor parecía escucharse en lo más profundo de mi ser “arriba, niño.” Una sola palabra como campana, torturándome en mi actual estado, apenas pude descifrar las palabras. El mundo era tan extraño, debía admitir que, desde el simple egoísmo de un muy desorientado hombre, ni siquiera pude pensar en mi compañero. O en los marines… O en mi arma perdida.
 
Tardé un par de segundos en lograr recuperarme, pero se sintió como una eternidad… Sentí el dolor que no terminaba: Aquella herida abierta que solo continuaba desangrando y solo pude apretar el puño. No tenía tiempo. El dolor condujo a rabia y a la rabia al único sentimiento de seguridad que conocía: Orgullo y por orgullo sabía que este hijo de puta no saldrá invicto. Tal vez era fuerte, más fuerte de lo que me he enfrentado: Estaba sorprendido que un imbécil como este fuera tan destructivo, pero si desde la fuerza no podía ganarle… era la estrategia que vencería al final.
 
De pie la situación no era mejor, con trabajo podía mantenerme en esa posición y al dar un paso me hizo casi trastabillarme, desordenando mi andar por un instante, como si el suelo mismo dudara bajo mis pies. Aun así, seguí avanzando, hasta retomar el ritmo, acercándome a aquel marine de cabello negro mientras lograba mirarlo con una débil sonrisa y las gotas de sudor por el dolor que recorrían mi rostro, guiñándole con altanería antes de volver a endurecer la arcilla en mi cuerpo cuando al fin comencé a sentir el control sobre mí. —Oye… perro del gobierno, no vayas a moverte ¿me entiendes? — Hubiera preferido no hablarle, pero acercarme más o intentar alcanzar a mi compañero sería una peor idea, necesitaba recuperarme, buscar una abertura entre los ataques de los demás y hacer lo único que me habían enseñado.
 
Tal vez era el dolor, que me haría alucinar o una llamada de auxilio, Tal vez el miedo que rezaba por familiaridad, por ambiente seguro una vez más, pero otra vez ese viejo resonó en mis pensamientos.
 
“No te vayas a morir ¿me entiendes?”
 
Supervivencia ¿Es que acaso ese no era el principio de todo lo que me había enseñado ese anciano? Pero no, no iba a ir al infierno con ese hombre. Todavía.  —Admira el poder del… ¡Escudo Ridiculizante del Gran Tezca! — y del suelo, de mis pies a partir de esa arcilla transferida hacia el suelo, sube un gran escudo de arcilla en forma de un elegante cuadro donde Tezca extiende divina y mortalmente su brazo derecho para alcanzar a aquel Tezca de forma magnifica. Un cuadro hermoso de 25 metros que se extendía en diagonal para lograr cubrir parte del terreno y tanto a mi grandeza como a aquel marine de por ahí. —Mierda… esta cosa sigue jodiendo. — Dije mirando el brazo derecho con aquella perforante herida, sosteniéndolo con fuerza y una expresión de dolor.
 
 
 
Solo debía resistir. Resistir y esperar el maldito momento para hacerme unas botas de cocodrilo.
 
 
 
 
 
Resumen

 
Karmas

 
Posicionamiento

 
Bélico defensivo

 
 
 
Gastos de energía y vitalidad

 
 
 
Akuma

 
 
Estados

 
Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1709 - 1121 = 588
Energia: 2118 - 155 = 1963
Espiritu: 249 + 0 = 249
#15
La situación ocurre prácticamente sin que pudiera reaccionar. Mi amigo se mueve a toda velocidad por el terreno, y aquella criatura o monstruo que había en el agua ataca en respuesta, bloqueando sus disparos de una forma extremadamente precisa. ¿Suerte, o tal vez preparación? No es capaz de entender movimientos tan dispares como los que ocurren con la gente a su alrededor. Para él es demasiado, sintiendo una sensación abrumadora de impotencia que casa perfectamente con el terror que siente, por supuesto, para generar un cóctel aún peor en la mente consternada del Marine de cabello negro. 

Pero, ¿por qué? ¿Por qué esa criatura ataca a los piratas? Los ha dejado prácticamente hundidos. El criminal reconocido como Barald ha hecho lo posible por intentar desviar la bala de agua, y aún así ha recibido heridas en su cuerpo que, por la fuerza del impacto que lo ha llevado a tener que retroceder, no parece algo sencillo. Aquello no había sido nada en comparación a lo que había sufrido el supuesto capitán pirata, viéndose derribado al suelo por el poderoso impacto, que le había dado, si observaba con atención, en el brazo derecho. Posiblemente de no haber tenido al pirata por delante de él, quizás él mismo habría sufrido ese mismo infortunio, y aún así...¿tiene que quedarse ahí, sin hacer nada? 

El enemigo está en el agua, atacando a distancia y moviéndose bajo el agua mientras su amigo de luz intenta por todos los medios posibles acabar con la amenaza, pero se mueve por debajo de la superficie de agua sucia como para poder verlo sin apenas un ápice de luz nítida. Definitivamente, si a esa criatura aún le quedan más trucos bajo la manga alguno de los afectados terminaría por echar su último aliento en este mundo. 

El interior del Marine se revuelve, con su cuerpo reaccionando ante toda la escena al imaginar los posibles sucesos que podrían ocurrir a continuación, y preparándose al respecto. Su cabeza, culpable de todos los pensamientos, estrategias e ideas que siempre termina sobre analizando para conseguir el resultado más óptimo, no se encuentra en las mejores condiciones para hacerlo todo tan rápido como debería. En su mente, la imagen de un lugar conocido, pacífico y habitual aparece, recordando con cierta nitidez los pasillos rocosos de la base de la marina y sus barracones en Baterilla, así cómo ciertos candelabros que lo iluminan a un lado de la pared. Poco tiene que llegar a ver con la situación actual, un estercolero de aguas residuales en el que, con su collar de esclavo, si no consiguen salir de ahí, terminaría viéndose sellado su destino. ¿Acaso no merecía un final más digno? O al menos, jubilarse después de millones de gestiones de papeleo en un lugar como el que en su cabeza le recuerda a un "hogar".

"Kael, firme, o no saldréis de aquí ninguno". Se dijo a sí mismo en su cabeza, intentando con valentía hacer frente a los temblores a los que busca sobreponerse, todo en una misma instancia de tiempo.

El rubio de oro o de bote -según a quién le preguntes- y el pirata de cabello azabache acabaron ambos cerca del Marine, y escuchando las palabras del primero, tuvo que pensar en lo que sí podía hacer ahora, en lo que sus capacidades le permitían, y en lo que era más beneficioso para que todos sobrevivieran en ese lugar. Tomó de su equipaje uno de los botiquines a su espalda, uno de mayor tamaño, dadas las circunstancias y los daños que había recibido el de cabellos largos, acercándose lo suficiente para poder aplicárselo, pensando en que al menos le serviría a él mismo como forma de proteger a quién sí podía valerse de alguna forma de sus capacidades en ese momento. 

—Me temo que tendrás que aguantarte. Hay que atender ese brazo tuyo.—Y con ello, evitaría acercarse a la arcilla que estaba dejando en el suelo. Otro consumidor de fruta como los dos marines. Eso tendría que guardarlo en su cabeza.—Tranquilo, no pienses ni por medio instante que hacer esto por ti significa que me debes algo...—Dijo tratando de sonar firme, una vez más intentando contener el miedo al pronunciar sus palabras con dificultad—Fui yo el que puso las condiciones para trabajar en equipo, y si nos tenemos que ayudar para salir de esta con vida, pues entonces te echaré una mano para que este "perro del gobierno" vea la luz del sol un día más. Ahora, se un buen "Shichibukai" y quédate quieto hasta que acabe. 

El contacto entre ambos fue poco agradable. El contacto con la piel de Kael se notaba extremadamente tenso, con los músculos endurecidos, y eso el contrario podría notarlo si prestaba atención. Claramente, el marine no estaba nada tranquilo, y aunque hace su mejor esfuerzo por ocultarlo, su cuerpo lleva bastante tiempo traicionándolo y dejándole ver parte de su verdadero estado actual. 

—¿Se puede saber que es lo que hay en el agua? Desde aquí no he conseguido verlo.—Preguntó interesado. Si quiere pensar en una posible oportunidad de salida o victoria, lo primero que debe de poder hacer es entender a que sé están enfrentando. 

A disposición
#16
En el instante que impacte, la mitad derecha de la plataforma cedió con un crujido seco y brutal, la madera astillándose hacia abajo mientras los restos de la estructura se hundían en el agua verdosa arrastrando consigo al marine de pelo blanco y al espadachín de ojos rojos que había saltado justo en ese momento hacia esa zona. El marine de pelo blanco cayó al agua a 3 metros de mi posición, hundiéndose rápidamente hacia mí como si tuviera un ancla atada en el cuerpo. Su uniforme impecable, inconfundible incluso bajo la superficie verdosa y turbia, hicieron que la rabia que llevaba acumulada desde que los vi entrar subiera por mi garganta como bilis. Ssss sisee con odio. Me impulsé desde mi posición en el fondo con ambas piernas, ascendiendo cuatro metros en vertical con el puño izquierdo cerrado y el brazo pegado al cuerpo, acumulando la trayectoria entera del ascenso en el golpe. El marine peliblanco ya había recorrido un par de metros hacia la profundidad del agua y le alcancé poniéndome justo por debajo de él golpeándole en la cara, debajo de la mandíbula como boxeador que lanza un gancho a su rival, con el puño izquierdo de abajo hacia arriba con toda la fuerza concentrada en los nudillos. El impacto lo arrancó del agua y lo mandó catorce metros al aire por encima de la superficie hasta que la gravedad le reclamo mandándole de vuelta al agua.
 
Sin esperar a ver dónde caía me mantuve sumergido tres metros bajo el agua y me desplacé hacia el oeste sin necesidad de ser guiado por mis ojos pues el olor a perfume cortaba el moho y la podredumbre como una cuchilla, artificial, limpio, fuera de lugar en aquella cloaca. El espadachín de ojos rojos también había sido absorbido por el agua como si se tratara de una aspiradora gigante y se encontraba a tres metros de profundidad, a 8 metros al oeste de mi posición. Me desplacé los 8 metros rastreando el olor, descendí dos metros hasta quedar justo por debajo de él y luego ascendí un metro tras cerrar el puño derecho y me impulsé hacia arriba golpeándole en el estómago con el puño derecho de abajo hacia arriba con toda la fuerza del impulso concentrada en el impacto. Dado mi recorrido, el golpe lo sacó del agua en ángulo de 45 grados hacia el noreste, recorriendo una trayectoria que lo depositó sobre la plataforma de madera que quedaba en pie.
 
Sali a la superficie y, tras saltar a la plataforma me posicione pegado a la pared a cuatro metros detrás del otro marine en línea recta quien se encontraba curando al chico rubio que se encontraba sangrando y sin tridente. Frente a ellos se encontraba un muro tallado en arcilla de tono terracota en el que a la izquierda aparecía el chico rubio recostado sobre una roca, con un colgante dorado visible en el pecho, extendiendo un dedo hacia la derecha. A la derecha, un grupo de figuras entre las que destaca una figura central, todos con la misma cara del rubio y en diferentes poses, el rubio del centro extendía su mano derecha hacia la izquierda buscando hacer contacto con el rubio acostado del lado izquierdo. Una obra de egocentrismo puro. Mi coraje se desbordo por las nubes ante semejante labor irreverente y desbordante de narcisismo. El odio que sentía por el marine creció desmedido ante semejante imagen pues no cabía en mi razón alguna para que le estuviera curando – “¡Basssta!” – grite con coraje entre siseos mientras llevaba mi mano derecha al frente empapada en agua señalando al marine frente a mi preparándome para terminar la labor que se me había encomendado.
 

 
Resumen

Posiciones

Belico

Gastos

Inventario

Mapa Orientativo

Turno

Contenido Oculto
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3176 + 0 = 3176
Energia: 1298 - 609 = 689
Espiritu: 700 + 0 = 700
#17
Vamos a ver vamos a ver… ¡Pero que tenemos por aquí! ¿Una revisión de combate en un evento global? ¡Más os vale que mi descenso de Tierra Santa tenga un motivo de peso o tendremos que ir mandando meteoritos a diestro y siniestro!

Ejem, perdón, veamos los hechos que han transcurrido, teniendo en consideración sobre todo las acciones de Curok y de Shin:
  • Curok avanza, sumergido, hacia el borde derecho de la plataforma de madera, a una Agilidad de 210 y golpea la base a una velocidad también de 210.
  • En el momento en el que Shin escucha como la madera se quiebra por el golpe de Curok, este avanza hacia él, a una velocidad de 425, pasando a atacarle con una técnica con su fruta del diablo que viaja a una velocidad de 275, cuando el Wotan “pisa” la superficie.
  • El ataque de Shin impacta en Curok debido a que el violento oleaje deja parte de su piel expuesta.
  • Y, por último, Curok, niega esto debido a la conveniencia de esta acción.

Muy bien, para afrontar esta moderación, vamos a coger el caso más desfavorable de Curok, para que entendamos mejor el devenir de los acontecimientos:

En primer lugar, tal y como indiqué en el resumen, Shin escucha el sonido de la madera siendo golpeada por el Wotan, siendo esta su única forma de reaccionar a este ya que su Agilidad (210) es muy superior a los reflejos del marine (140). Vamos a suponer que, como el Wotan no define en su post como golpea la base, lo que dice Shin es cierto y que no la golpea verticalmente desde abajo, sino en diagona (ya que su cuerpo está sumergido 6 metros)l, hacia el lateral del borde. Esto en un punto de partida, quieres decir que, en el mejor de los casos, cuando Shin empiece a dirigirse hacia Curok, la plataforma ya se ha empezado a destrozar. Teniendo en cuenta este punto, podemos dar por válido que a Shin, le da tiempo a recorrer la distancia especificada antes de que esa parte de la plataforma colapse. Pero por otro lado, esto también significa que, temporalmente, como Curok ha efectuado antes su ataque, también ha tenido más tiempo para retirar su mano.

Considerando esto, si Shin se desplaza 9 metros (recordemos que una vez que ha escuchado ya el golpe de la madera) a 425 de Agilidad, podemos decir que Curok, que posee aproximadamente la mitad de la Agilidad de Shin, ha podido contraer parcialmente su brazo (moviéndolo 4 metros, reduciendo a la baja para ponerle en una situación más desfavorable) y, considerando que aún tiene que llegar tu siguiente ataque, que se da a una velocidad aún menor, da más credibilidad a que Curok tuviera tiempo suficiente para retirar su brazo

Con esto, tendríamos que Curok estaría sumergido 6 metros bajo el agua por lo que, con tu siguiente descripción del “oleaje violento”, habría dos problemas:
  • El primero es que, considerando la profundidad a la que se encuentra Curok (que recordemos que, al nadar como un cocodrilo, su cuerpo está completamente paralelo al fondo del “pantano”), no hay oleaje violento que justifique que parte de la piel del Wotan queda expuesta a tu ataque, refractándose por tanto la luz de tu técnica, de forma que no atina a tu objetivo, tal y como se te comentó por Discord.
  • Lo segundo es que, si por algún casual el oleaje fuera tan violento como para ser capaz de dejar expuesta la piel del Wotan, eso querría decir que estaríais siendo atacados y salpicados por olas que podrían alcanzar fácilmente los 6 metros de altura, cosa que no creo que os beneficie.

Por tanto, siendo lo más realista el primer punto, y para resumir este primer apartado:
  • Shin reacciona al sonido de la madera siendo golpeada, y se dirige hacia esa zona antes de que se termine de quebrar gracias a su gran velocidad.
  • Debido al timing, a Curok le ha dado tiempo a estar completamente sumergido, empleando Shin su técnica, gastando por tanto su energía y entrando en enfriamiento correspondiente al contrario de lo que indicó el narrador.
  • Quitando eso, el resto del turno transcurre tal y como Curok ha descrito.

No obstante, aún queda por resolver el tema de la destructividad aunque, este apartado, es fácil de enfocar. Si bien hay una guía de destructividad que nos da una idea aproximada de cuanta vida es necesaria para romper ciertos tipo de estructuras y objetos, tal y como he dicho esto no deja de ser una aproximación pues, como comprobarás en ella, las estructuras que hay detalladas son bastante generales. Por tanto, si el narrador de una aventura o evento, pone una estructura que se puede romper e, inicialmente, decide mediante un hide como de resistente es, nada le impide hacerlo (siempre que tenga coherencia y sentido con lo que hay estipulado en la guía, por supuesto).

En el caso de Curok, se puede ver cómo él bien estableció que la plataforma de madera, se rompería con el mínimo toque a esta… Y esto nos lleva al siguiente punto en el que, tal y como bien expones, Curok es una mole que pesa una tonelada. Es ilógico que una plataforma tan endeble, pueda soportar el salto de alguien que pesa una tonelada. ¿Qué ocurre entonces? Que al aterrizar Curok en la plataforma, parte de la base se ve derruida por su propio peso, destrozando toda la madera en una sección circular de tres metros de radio. No os preocupéis pues, los más cercanos al Wotan en estos momentos, sois Kael y Tezca, pero estáis a cuatro metros de Curok, así que estáis a salvo. Por supuesto parte, el Wotan finalizaría el turno semisumergido en mitad del boquete, dejando cuatro metros de su cuerpo por encima del agua.

Y hasta aquí llegaría mi participación. Me gustaría hacer hincapié en algo, porque he leído mucho pesimismo y derrotismo por parte de Shin. Y es que, no hay personaje ni usuario invencible. Sí, es cierto que una fruta logia de Tier 5, de las más tochas encima, da pie a pensar que uno va a ser intocable. Pero, no crees que si ponemos un Evento que sirva para hacerte farmear aura y que sea un paseo de rosas para ti, ¿lo haría aburrido al no haber ningún desafío real?

Este evento, como se os ha dicho muchísimas veces, está hecho para que sea raro que vuestro personaje muera así que, lejos de tirar la toalla o sentir que los NPCs son demasiado complicados, tomaros esta oportunidad para aprender lo máximo posible, divertiros muchísimo y interactuar con personajes que de lo contrario no lo harías. Y por supuesto, que haya uno o dos turnos que no hayan salido como quieres, no es sinónimo de que hayas obrado o actuado mal, ¡así que ánimo y al toro!

Ah, y casi se me olvida… Tenéis 24 horas adicionales para poder responder al post, ¡vamos que podéis!
#18
Una nueva sucesión de acciones consecutivas que el de cabello azabache no es siquiera capaz de comprender. Para cuando termina de aplicar el botiquín al rubio, observa, mira...y entiende con miedo como la plataforma se hace pedazos hasta el punto en que esta misma es destrozada, partiéndose prácticamente por la mitad. Durante un breve instante, esto no le preocupa. No puede ver a su compañero, pero cree que con su increíble velocidad ha podido escapar de esa situación...hasta que escucha en el agua el sonido de un animal propinando un fuerte golpe a algo, algo solido, carne viva, y aunque no era el único que estaba en el agua en ese momento, el sonido era suficiente para comprender a quién le había golpeado.

Los segundos de terror se superponían uno tras otro. El enemigo acecha de una forma extremadamente atroz, y no son pocos los tiempos que le recuerdan una situación en la que murieron varios de sus compañeros por un ataque sin visibilidad como este.

"¿Shin?" Primero, preguntó en su cabeza, haciendo un escaneo muy veloz de la zona intentando localizar la luz de su amigo albino, sin éxito alguno.

—¿Dónde está Hasegawa?—preguntó al viento, teniendo en el fondo la nula esperanza de recibir una respuesta, pues de hacerlo, tan solo confirmaría sus sospechas. ¿Se había ahogado? ¿Ese golpe que ha escuchado...? Pero...¿Shin sabe nadar? 

No, el problema no es si sabe nadar o no. Su mayor problema reside en la cadena atada a su cuello, una que le impide respirar correctamente, pesada, difícil de manejar. Shin se está hundiendo en el agua. No necesita verlo para saber que lo está perdiendo.

La criatura enemiga se había presentado frente a ellos, ordenándole a él que se detenga.

– “¡Basssta!”

Pero no había prestado atención a esas palabras. La plataforma debajo de aquel Wotan se hundió un instante después, al no ser capaz de soportar el peso de una criatura tan grande, y aún así, el marine pudo verlo con claridad. Kael no vió en él a la criatura de diez metros, ni tampoco a una persona similar a un cocodrilo que había causado todo ese destrozo. No. El soldado raso vio en él lo que verdaderamente era, lo que a sus hombros colgaban como chamarras de un atuendo elegante, lo que en sus brazos se mantienen como restos de una chaqueta que él conoce a la perfección como si fuera suya propia...y es que esta lo es. No vio en él un enemigo de verdad. Ese hombre, al igual que Kael y su amigo, era marine, y los adornos dorados de su chaqueta delataban su rango.

—Teniente.—Exclamó, o hizo el ademán de ello con su incapacidad para elevar el tono de voz.—Es usted teniente, ¿verdad? Usted no es ningún enemigo. ¿Por qué está haciendo esto?

A juzgar por la mirada en sus ojos, no le valdría sencillamente con esas palabras tras comprobar como había curado a un pirata, dado que es algo que ni él mismo habría hecho estando en la posición del contrario.

—Señor, mi compañero y yo formamos parte del cuerpo de marines, pero él se está hundiendo.—Está convencido de ello, y no necesita verlo para saberlo.—Usted es un hombre honrado, y a nosotros nos han atacado. No sabemos quién nos ha puesto esto, pero no ha sido usted, ¿me equivoco?[/color]—Tiene que preguntar, pues en su cabeza no entra que un hombre de su rango haya hecho algo así. Todavía no conoce la corrupción que se esconde en su misma organización.—No se que órdenes ha recibido, si está aquí para ayudarnos, o si viene para intentar acabar con nuestras vidas...pero al igual que yo usted entró a la Marina como una persona orgullosa de formar parte en esta institución. Proteger y servir al inocente, ¿lo recuerda?

Quiere creer que puede entenderlo, que un marine, entre toda la población existente, por más altanería que muestre en su forma de actuar, e incluso por exigente que esta persona fuera, sería una persona clemente al escuchar las palabras de un igual.

—Usted es un guardián de estos mares, un guardián del South Blue, al igual que yo. No voy a combatir contra un aliado de la marina y lo que esta representa, y seguro que usted puede entender perfectamente por qué.—Se da ligeramente la vuelta, mirando hacia el muro que tiene frente a él, dispuesto a saltarlo.—Y mi misión ahora es ayudar a un compañero en apuros.

No medió mayor palabra. El miedo desapareció de su cuerpo al pensar en lo que tenía que hacer. Nada de eso importaba si en el proceso perdía a su amigo, y el terror por una presencia de un cazador muy superior se había perdido al pensar en la desesperación en la que podría llegar a entrar si pierde a su amigo.

El muro no llega a medir dos metros de alto, suficiente como para cubrir a los cuatro humanos de ataques a cualquier parte de su cuerpo, pero no lo suficiente como para sobreponerse a él, quién finalmente decide saltar esos dos metros con toda su capacidad y fuerza de salto quedando así al otro lado, al borde de lo que quedaba de plataforma y que milagrosamente no se había hundido por ese salto, buscando en el aire a su amigo hasta comprobar las burbujas de agua y el salpicar de los intentos humanos por no hundirse. Kael vela en su juramento de marine, habiendo hecho una promesa al mundo y al mar, lo que lo hace ahora perder su forma humana para adquirir una nueva forma tumbado en el suelo.

La criatura que debería alzarse en el cielo lo hace hacia delante y los lados, alcanzando un tamaño de 15 metros, quedando los 5 de ellos que representa desde las piernas hasta su cintura sobre la plataforma, y los otros 10 acercándose hasta la posición del marine que poco a poco se ahoga en el agua. Su cuerpo tumbado de lado sobresale ocho metros por encima del muro de arcilla, y aún así...su cuerpo sigue sin llegar hasta su compañero. Estira su brazo como puede, rescatando sobradamente los tres metros que le restan hasta llegar a él...

—Te tengo.—Lo agarra sumergido en el agua, abriendo en su mano un agujero al verlo disminuir su tamaño a una centésima parte de lo que era su amigo conforme va cerrando el puño mientras lo agarra, dejando que finalmente, su amigo se adentre en el interior de los pasillos de la fortaleza que él mismo había creado, preparándose, precisamente, para lo peor que pudiese pasar. Agradece internamente haber pensado en decenas de posibilidades, y haber prevenido necesitar crear todo esto antes de que este momento llegase. Ahora, su amigo está a salvo en el interior de la fortaleza, y tan solo debe retraer su forma para devolverlo a su lado.

A disposición
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1338 + 0 = 1338
Energia: 1251 - 184 = 1067
Espiritu: 300 + 0 = 300
#19
Atributos Personaje
 
 

La madera crujió como tal ¿Había sorpresa? Probablemente, aunque si podía detenerme a pensar: La humedad alrededor debió darme una pista.  Barald ya se había lanzado hacia la derecha cuando la madera empezó a quejarse terriblemente en lo que solo podía definir como sufrimiento bajo sus pies. No fue un quiebre limpio ni dramático, no… fue ese crujido feo, traicionero, el tipo de sonido que te dice “te vas a caer” un segundo ante de que pase.
 
Claro que iba directo ahí.
 
Genial.
 
Si se moría Ryota me iba a obligar a pagar el funeral.
 

Solté el aire por la nariz, casi divertido ¿Cómo detenías una caída? La gravedad te bajaría al punto ¿Es que tan siquiera él podría divisar su final? Al final del día y con un enemigo al que no lograba seguirle el paso podía reconocer que mi peligro más grande no era aquello que nos atacaba: Era la implacable agua, siempre implacable. Reducido a esta putrefacción que le alcanzaba, tan miserable y terminaba por corroer la madera que rodeaba. Tanto que molestaba. Oh, amante azul mía ¿Mira en qué estado de encuentras ahora? Mantenerte lejos de mi desde que obtuve mi fuerza te ha puesto tan triste que ahora pareces más fea que la última que te vi, pero aún así, entre mi egoísmo estaba que ningún otro te tocara, menos cuando tendría que pagar las consecuencias de un error que no sería mío.
 
Mi brazos arcillosos como el resto de mi ser salió en seco hacia su trayectoria a 4 metros, clavando el movimiento en el punto exacto donde su salto lo dejaba vendido en el aire. Mis dedos se cerraron alrededor de su antebrazo con firmeza, cortándole el avance justo antes de que apoyara sobre la parte más inestable por no decir llena de agua y rota. —Si, claro… ahí era una idea brillante. No te puedes suicidar tan fácil, tenemos trabajo ¿me entiendes? — Tiré de él sin suavidad alguna, usando su propia inercia para sacarlo de la zona, arrastrándolo hacia donde la madera aún no había decidido traicionar a nadie. Ni un paso atrás, ni un ajuste: firme, a un lado de mí.
Chasqueé la lengua.
 
—De nada. —
 
El mundo alrededor era caos, mucho caos. Mi mundo siendo esa pequeña caja de agua que nos mantenía prisionero, aferrándonos a la suerte de que el suelo debajo de nuestros pies no encontrara el mismo destino que lo que teníamos al frente… pero ahora no se veía tan mal. Como si mi cuerpo se hubiera acostumbrado al ambiente hostil o como si todo miedo se hubiera disipado. Ahora quería reventar cabezas y salir al parque de diversiones. Ah y quitarme esta porquería del cuello ¿Quién dijo que era cómodo tener dos collares? No lo era, sobre todo el de esclavo. Esclavo de la gente bonita, tal vez. Nada más y sin collar.
 
Intenté obviar que el marine a mi lado curaba mis heridas en el brazo derecho, no sabía si podía ver mi rostro estupefacto ¿Un Marine ayudando a un pirata? ¿Era algún día especial del que me había enterado? Ante sus palabras solo pude toser, dando un par de parpadeos. Había tardado bastante en reaccionar, lo sabía y mis palabras eran tan banales que no le llegarían, no tan tarde —No me vendas al gobierno, chico bonito… gracias. — ¿Es que acaso eso último fue un estornudo que salió mal? Tan bajo que apenas pude escucharlo: El espadachín y yo teníamos problemas más graves. 
El cocodrilo que había caído sobre su propio peso, devastando a su alrededor casi a nuestros pies era un foco de alerta de debíamos prevenir con urgencia, pero si me acercaba demasiado… Podría estar arriesgándome.
 
[Imagen: imagen-2026-03-31-135756712.png]
 
Arriesgarme… ¿no había sido siempre así? ¿No eran, acaso, las manos caprichosas de la gloriosa dama fortuna las que me habían empujado hasta este punto? ¿Y quién era yo para llevarle la contraria? A ella, solo a ella. No… sabía mejor que eso. Mucho mejor que la maldita bestia semisumergida frente a mí.
 
Amante fortuna… no me sueltes ahora.
 
Déjame usar tus delicadas manos una vez más.
 
Con un dominio casi instintivo de mi propia naturaleza, y aprovechando el filo de aquella fruta del diablo, pegué la palma al muro en el mismo movimiento en que percibí su cercanía. No hubo pausa. Mi cuerpo cedió y se volvió arcilla, fundiéndose con la superficie en una transición limpia, sin ruptura, deslizándome por el propio escudo unos dos metros hacia adelante.
Lo justo.
Lo suficiente.
A esa distancia, revertí la transformación de arriba hacia abajo, solo hasta el torso, manteniéndome parcialmente en el muro de arcilla. Primero la cabeza emergió desde el muro, como si la arcilla me escupiera de vuelta al mundo. El material pesado se desprendió en placas densas alrededor de mi rostro hasta recuperar su forma, y mis cabellos volvieron a caer ligeros mientras mis ojos ya estaban fijos en el lagarto, cargados de desafío… de algo mucho más cercano a la venganza. Apenas mi boca terminó de formarse grité con fuerza.  —¡Esta es mi magnificencia! — El resto del movimiento no se detuvo. Mi brazo se reconstruyó en el mismo impulso, saliendo desde el muro en un puño descomunal, proyectado en línea directa la cara del cocodrilo, que se encontraba a cuatro metros de mi posición.
 
[Imagen: nAkaNw9.jpeg]
Parcialmente en la arcilla, al azotar aquel ´puñetazo de arcilla blanda de cinco metros de diámetro en la cara de este regresé a la forma elemental para volver a fusionarme con el muro y desaparecer de su vista, 

Contenido Oculto

 
Resumen

 
Karmas

 
Posicionamiento

 
Bélico y descripción de desplazamiento

 
Gastos de energía y vitalidad

 
 
 
Akuma

 
 
Estados y cooldowns

 
Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 588 + 250 = 838
Energia: 1963 - 222 = 1741
Espiritu: 249 + 0 = 249
#20
Atributos Personaje



Y esta amigos era la historia de un hombre que lo dejo todo atrás por cumplir un sueño. Nunca había destacado en nada siempre había sido uno más, un cualquiera. Había esquivado el destino que estaba predestinado para el y había tenido que tomar decisiones difíciles cuando solo era un muchacho, mentalmente había peleado tanto que incluso alguna vez quiso darse por vencido ... pero  ¿iba a echarse atrás después de todo? había algo más importante que su propia vida que no le permitía darse el lujo de retractarse, hoy, mañana y siempre, algún día espero que entendáis de corazón lo que hablo. El mar del sur; ese que le había visto crecer hasta convertirse en lo que es hoy día pronto lo iba a dejar marchar allí a donde los sueños se hacen realidad, donde las mejores aventuras lo están esperando, esas como las que leía cuando tan solo era un niño y daba igual a donde mirara, todo era lujo. Si echaba la vista atrás aun sentía el frio de aquel lugar, recordaba el pelo negro largo hasta la cintura de su madre y muchas de sus palabras. En todo este tiempo no había dejado de ser un mortal como cualquier otro de toda esta nueva generación, vientos frescos ya están navegando por las aguas del Grand Line y era hora de abordar ese nuevo viaje para que algún día pudiera reencontrarse de nuevo con su autentica alma gemela. Habían pasado décimas de segundo desde que dio su salto y de pronto, todas esas cosas que había pasado hasta ahora se le pasaron por la cabeza; recordó como ese capitán pirata abandono a su vice-capitan por un simple tesoro cuando su vida terminó, también las lagrimas de un semi-gigante al ver caer a su amada en la arena y aquel atardecer en el que agarro a su destino una vez más para hacerlo cambiar de rumbo jurando ser la espada que lo cortaría todo.

Había despertado en aquel lugar con un miedo profundo y la voluntad de un rey dispuesto a dominarlos a todos. Aquella voluntad que había emergido anteriormente de su cuerpo en la sala aun lo acompañaba a pesar de que no fuera tan fuerte como en ese momento de supervivencia instintiva; su alma gritaba hasta en ese lugar donde la humedad te calaba hasta los propios huesos. Gracias a eso, se mantenía firme frente al mayor enemigo que había tenido hasta la fecha ¿sería capaz de dominarle a el también? La madera frente a el se estaba hundiendo a la tremenda fuerza de Curok y Barald, lejos de poder hacer demasiado estando en el aire aceptaba lo que estaba por venir. Había aprendido algo recientemente, dominarlos a todos era una tarea muy difícil para hacerlo solo. No le hacía falta echar su vista hacia atrás para saber que; ellos siempre estarían, igual que el para ellos ¿el destino de su tripulación? grandioso, como aquel monstruo. Su cuerpo se freno en seco a mitad de su salto, sintió algo agarrando su antebrazo izquierdo e inmediatamente retrocedió sin llegar a tocar ni si quiera el fango que cubría la superficie del agua; escuchaba la voz de Tezca mientras eso ocurría, así era el chico de oro, estaba en los momentos importantes; no podía tener mejor compañero en esta batalla. El espadachín esbozó una media sonrisa sin dejar de mantener esa mirada afilada que lo acompañaba mientras se desplazaba hacia atrás, dirigiéndose a su amigo mientras era desplazado con unas palabras muy concretas y seguras, dándole a entender algo de lo que ya estaba convencido. Con suerte, acabó librándose de un destino fatal debido a una mala decisión por su parte gracias al magnifico e inigualable Tezca Norova.

[Imagen: rPUgdSw.jpeg]
- Ya te devolveré el favor, si salimos de esta seré rico. -

El tono de su voz nunca parecía alterado, ni en esas situaciones. Mostrando su tranquilidad y equilibrio, colocaba sus pies sobre la otra mitad de la plataforma que no se había hundido y ahora, entre Tezca y Kael daba media vuelta, para mirar hacia lo que sería antes su espalda y empezar a moverse hacia el frente dejando su posición actual y desplazándose 4 metros. Sus pulsaciones cardiacas se habían estabilizado tras olvidar aquel profundo miedo que había experimentado anteriormente. Con suerte, había conseguido sobrevivir al ataque anterior de Curok que le habría provocado enormes daños de no ser por sus armas ¿qué sería de nuestro amigo sin ellas verdad? así era el camino de un mortal más recorriendo el sendero del acero. El monstruo guardián de aquel lugar se encontraba en su hábitat natural, pero no era el único; el espadachín era como pez en el agua cuando tenía que pelear, ya había hecho gala de ello. Pudo ver caer sobre la plataforma a tremendo bicho en comparación con su pequeña estatura, ahora su vista no se despegaría del enemigo ahora que lo veía fuera del agua. - ¿Más grande no lo había? - Barald empuñaba sus katanas en ambas manos, listas para pelear. Su impacto retumbó en el suelo mientras el suelo a su alrededor se resquebrajaba abriendo el agujero justo donde había caído Curok de 3 metros de diámetro. Sus ojos rubi habían podido ver entero al enorme depredador que intentaba acabar con sus vidas; con un tamaño  de 10 metros, dientes enormes, garras aun más enormes, escamas duras ... era un tremendo final boss digno de cualquier soul. Extendía su brazo al frente tras sus palabras apuntando a Kael, se notaba su enfado dirigiéndose al marine ¿preparaba un ataque? Acababa de demostrarle que era un ser con la suficiente inteligencia para hablar, también era extremadamente fuerte, un enemigo que recordará mucho tiempo. El pirata creó una nueva necesidad al ver su majestuosidad; no había dinero capaz de comprar lo que imaginó por un instante, viéndose victorioso frente tal coloso enemigo de esta nueva alianza. El marine de pelo negro abrió la boca mientras Barald esperaba su momento; su cuerpo estaba relajado buscando entrar en ese estado de combate, igual que hacía el viejo maestro de Sorbet, su tutor y maestro. - Se uno con tus armas, relájate, fluye con ellas - Era su propio pensamiento el que repetía las palabras de su maestro antes de actuar. Estaba listo, siempre lo estaba. 


Isaias 6:8 Heme aquí, envíame a mí


Su objetivo era más que claro; probar que tan duras eran esas escamas verdosas y si su habilidad con la espada era tan letal así como contaban las malas lenguas. Eligió el momento justo para moverse dando un salto a ras de suelo característico en diagonal hacia Curok justo cuando Tezca lanzaba su técnica, confiaba en el tanto que estaba dispuesto a jugársela. Si el puño de Tezca iba directo a la cara de Curok, Barald aprovecharía la situación para atacarle por abajo desde otro flanco, ahí donde Curok no podía prestarle atención. El cuerpo del wotan era enorme a pesar de estar sumergido esos 6 metros, otros 4 metros sobresalían quedando a merced del espadachín que no tendría que saltar y sobrevolar el agujero a su alrededor para llegar hasta el, desde la madera podía alcanzarle; que ese tipo fuera tan grande y el tan pequeño tenía sus ventajas y ahora que Curok había salido del agua por fin, era el momento. Al estar a un metro, movió sus brazos hacia arriba de manera ascendente en diagonal haciendo que sus katanas se movieran en esa dirección, cambiando la dirección del corte antes de llegar a tocar las escamas con sus armas ¿un cambió de dirección así, en tan poco tiempo? se había vuelto tan rápido que ahora podía hacer movimientos de ese calibre. Las katanas que en un principio iban de manera ascendente diagonal trazando la diagonal de derecha a izquierda; pasaron a ir de manera horizontal de derecha a izquierda cortando el antebrazo izquierdo de Curok, Barald era de manos finas y dedos largos, se había convertido en un gran espadachín.

[Imagen: pCUvMMj.jpeg]
- Henka -

Machetear, esa era su mejor baza. Tras cortar las escamas de Curok en un primer ataque con ambas katanas de derecha a izquierda volvería a realizar un movimiento parecido, haciendo que sus armas volvieran ahora de izquierda a derecha paralelas la una de la otra a continuación de su primer ataque. Así era la técnica del infinito, su técnica estrella. - Mugen. - Volvió a sentir como el acero cortaba allí por donde pasaba, de nuevo, su gigantesco brazo. Tras su segundo ataque, dio un salto hacia atrás para alejarse de Curok. Si su maestro viera con sus propios ojos tremenda bestia contra la que estaba peleando, aunque sus esfuerzos fueran en vano y perdiera, sentiría el orgullo de haber adiestrado a tan joven inepto que ahora, con su propio estilo de combate hacía sufrir a su enemigo. Barald sabía que no iba a ser suficiente para matarlo y que aquello le enfadaría, inmediato sus piernas volvieron a reaccionar, dando un salto hacia atrás para intentar alejarse del monstruoso enemigo volviendo a recorrer la misma dirección por la que se había acercado a Curok, pero al reves.

Cofre del tesoro

[Imagen: FIRMA.jpg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1561 + 0 = 1561
Energia: 1277 - 235 = 1042
Espiritu: 450 + 0 = 450


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