Belleza Escarlata [Presente Relativo - T2] [Jesse S.]
#11
Estaba mareada, muy mareada.

La mujer no solo sentía que su corazón se desbocaba, si no que el resto de su cuerpo y su propio cerebro empezaban a fallarle.

Quiso hablar, pero al abrir la boca, no salió de ella más que un jadeo lastimero que era más parecido al de alguien que rogaba por ayuda. Era evidente que algo malo había en ella y no, no solo algo mental, si no algo físico…Tal vez fueron esos factores mezclados lo que la obligaron a actuar de esa manera.

Vio al hombre acercarse a ella, notó la espada cerca de su cuello… ¿Siempre había tenido un arma? Ella ahora no podía recordarlo… ¿Por qué no lo desarmó cuando pudo hacerlo? Ahora la desarmada era ella y no podía hacer nada para cambiar eso.

Escuchó que él dijo algo sobre un asesinato y quiso decirle que no era así, que ella no era una vil asesina, que solo era la Suma Sacerdotisa de una diosa generosa, la única que la había escuchado cuando los demás la ignoraron, la única que no dudó de ella. Quiso decirle que su muerte, en caso de que se hubiera dado, no sería un homicidio y ya, sería un sacrificio, una ofrenda. La más pura ofrenda que podría entregar. Sería un honor para él, pero…de nuevo…las palabras no salieron de su boca.

De repente, el mareo no solo fue mareo, si no que el sueño empezaba a apoderarse de ella mientras que su corazón seguía galopando con una rapidez inusual dentro de su pecho…No, no era sueño, podía reconocerlo como algo más.

En medio de su delirio, al mismo tiempo que el marine le colocaba unas esposas, sin que ella se resistiera, pudo ver algo que terminó por romper su corazón: La Gran Diosa se alejaba de ella…Eso quería decir que ¿Había fallado? ¿Había perdido su gracia? Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas y, aunque deseaba gritar con todas sus fuerzas, lo único que consiguió fue caer inconsciente en cuanto el marine salió de la habitación.

*****

Fuera de la habitación, tanto Topaz como Esmeralda esperaban sentadas en sus respectivas camas, tranquilas, como si en el suelo de ese cuarto no estuvieran sus hermanas fuera de combate, inconscientes… ¿Por qué esa frialdad? Simple, a pesar del enojo con el marine por haberlas golpeado, ellas creían que las chicas se pondrían bien rápido…Sabían bien que eran fuertes. Mientras tanto “Rubí” estaba acostaba en la misma cama de la que no pudieron moverla antes, ajena a todo el bullicio.

Cuando Jesse salió de la sala de sacrificios, las niñas despiertas levantaron su mirada, curiosas por ver de nuevo a su madre; sin embargo, la puerta se cerró, aunque no sin antes que la serpiente de Gloomy, Rainbow, se hubiera deslizado a un lado para reptar por el suelo y llegar a una de las camas, quedando justo a los pies de Esmeralda, quien tomó al animalito y lo subió hasta que este se envolvió en su cuello, tal como hacía Gloomy.

A pesar de la tranquilidad inicial, una que solo duró al menos unos tres segundos, cuando las niñas no vieron indicio de que su “madre” saldría de la puerta…el caos volvió a reinar, pues sus ojitos volvieron a llenarse de lágrimas y ambas se levantaron, descuidadamente, de la cama para correr hacia el marine y golpearlo en las piernas o en el estómago con sus puñitos.

—¡No te la lleves! ¡Lo escuchamos todo! —Lloriqueó la mayor. —Sin ella no tendremos a nadie… ¡No te la lleves! No la arrestes, por favor y…y…y…

Sorbió sus mocos, incapaz de seguir haciéndose la fuerte y empezó a llorar con más fuerza; sin embargo, para sorpresa de todos, o quizá no, la más pequeña, en medio del desastre de lágrimas y mocos que era, se abrazó a la pierna del pelirrojo, intentando retenerlo en el sitio.

—Y si te la llevas… ¡A nosotras también! —dijo con tanta decisión que no parecía estar bromeando de ninguna manera. Incluso la serpiente parecía poner ojitos de cachorro cajo la lluvia, brillantes y llorosos. El animalito miraba al marine con tanta lástima que cualquiera diría que entendía bien todo lo que pasaba.

—¿Y qué harás con nuestras hermanas mayores? Necesitan un doctor… ¡Tú las golpeaste! ¿Vendrán más marines malos como tu hasta aquí? —Topaz, al haber escuchado a su “hermana” menor, reunió fuerzas para hablar, aunque con voz quebrada. —Si es para llevarnos a todas ¡Bien! Queremos estar junto a ellas, ¡Por favor, por favor! —El llanto siguió y era tanto que tal vez para ese momento el pantalón del marine estaría lleno de lágrimas y mocos.

A él le quedaba decidir que hacer con las 3 niñas huérfanas, porque era evidente que no tenían a nadie más… ¿Las llevaría consigo? Y… ¿Qué haría con las adultas? Bueno, una temporada en prisión seguro las reformaría de una manera u otra, pero eso tendría que decidirlo el joven pelirrojo.

Cosmetiquera
[Imagen: hyakocheja.png]
#12
Aunque no lo había dicho en un principio la principal preocupación del marine no era otra que las niñas, claramente, necesitaba protegerlas y que estuvieran a salvo, se había inventado una excusa para quedar a solas con la líder de aquella secta, por que no se podía llamar de otra forma, y de alguna manera la suerte le había otorgado la posibilidad de detenerla sin tener que hacer uso de la fuerza, aunque él sí que se había llevado unos cuantos golpes de lo mas dolorosos en la cabeza.

Finalmente las niñas parecían estar esperando a que ambos salieran de la sala de sacrificios, pero solo salió él, pues Gloomy no se encontraba bien, de verdad, no era médico pero sabía que debía ser un problema médico y que posiblemente no debía ser la primera vez que le pasaba o si, pues no parecía tener mucha idea sobre lo que le estaba pasando, la cuestión era que ya estaba detenida y no era una amenaza.

De verdad que le partía el corazón ver a las niñas en esa situación, ellas tendrían que estar viviendo una vida feliz, con una familia normal y jugando en la calle, correteando y llenándose de barro. Como él mismo había hecho de niño. Sin embargo parecía que el destino había escogido una vida un poco más desdichosa para ellas, pero el destino siempre se podía cambiar si hacías lo necesario y tenias fuerza de voluntad para ello.

La más morenita también parecía preocupada por el hecho de que arrestaran a la que llamaban su madre, pero por el parecido físico, no debía serlo. No era posible, esa mujer y las niñas no se parecían en nada, y la pelirroja que seguía dormida tampoco parecía ser hija de aquella mujer, pero a saber…

– Os contaré lo que va a pasar… ¿De acuerdo? Vuestra madre necesita estar una temporada en un sitio donde van a tratar curarla de aquí. – Se señaló la cabeza – Como entenderéis no está bien matar a una personas por mucho que se diga que se hace por un dios. Y ella tampoco merecía morir. – Dijo mirando a la pequeña pelirroja que seguía dormida. – Llamaré a los doctores y a la marina, para que ayuden a vuestras hermanas y después pasen algo de tiempo en la cárcel, pero estarán bien y estarán juntas, se tendrán las unas a las otras. – Asintió, para después sonreír – Y vosotras necesitáis ser felices y estar en un lugar más recomendable. – Les explicaba con un tono amable, y con su pico de oro. – Y además, me gustaría que tuvierais nombre de verdad, por ejemplo, miro a la rubia, tu serás Elizabeth, y tú… – Tocó la punta de la nariz de la niña morenita con el índice – Tú serás Diana… – Luego miró a la pelirroja durmiente – Y ella será Caroline. Y seréis mis… Mis hermanas, yo cuidare de vosotras, y cuando tenga que trabajar os quedareis con una buena amiga mía que le encantan los niños y hace los mejores bizcochos de todo South Blue. – Claramente, estaba seguro de que esa mujer se encargaría de las niñas encantada cuando él no pudiera estar en la isla.

Miro a las niñas esperando que aceptaran, después de todo les estaba ofreciendo algo bueno y una vida medianamente normal. Fijándose en el animal que una de las niñas llevaba al cuello.

– Y ella también puede venir. – Dijo señalando la serpiente, atreviéndose a acariciar la cabeza del animal con el dorso de su dedo índice.

El pack completo.

[...]

Tras unos minutos el lugar se llenó de médicos y marines que trataban a las que lo necesitaban entre ellas Gloomy y el resto de mujeres adultas. Mientras Jesse llevaba a  sus espaldas a la niña pelirroja ya medio despierta, aunque no demasiado,, haciendo que estuviera bien sujeta, y en cada mano a cada una de las niñas. Las había convencido, y aunque todavía les costaba confiar del todo en él, estaba seguro que en un futuro no muy lejano, las niñas lo agradecerían, y la serpiente también.

Eso sí, antes de salir del edificio Jesse se llevó una pequeña figura dorada de una serpiente de oro. que guardó en su bolsillo de inmediato…

Pero al margen de eso…

¿Quién le iba a decir al pelirrojo que iba pasar de estar a punto de morir a tener tres personitas a las que terminaría queriendo con locura?


Jesse. el tuerto pelirrojo
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 334 + 0 = 334
Energia: 327 + 15 = 342
Espiritu: 135 + 0 = 135
#13
✓
Aventura T2: Completada

Recompensas Narrador (Hyákinthos)

— Puntos Mugiwara: 15

— Puntos de Rol: 20

— Berries: 30K


Recompensas User (Jesse S.)

— Puntos Mugiwara: 10

— Reputación: 20

— Berries: 20K

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