11-05-2026, 09:15 PM
(Última modificación: 11-05-2026, 09:17 PM por Seraphine Soyer.)
—¿Del North…?
Movió su mano, buscando señalar más o menos dónde estaba, aunque cierto interesante karma la acabó apuntando al oeste, lo que le hizo fruncir el ceño, chasqueando con su lengua. —Ni sé para qué lo intento, tengo un pésimo sentido de la orientación— Cerró sus ojos, contando hasta diez, buscando de alguna forma bajar el ritmo de su corazón; por otro lado, palideció un poco y apartó su rostro, escapando un resfriado, el clima, junto a su ropa mojada, no era de lo mejor, aún más cuando era una mujer de defensas tan bajas, se le escapó un segundo estornudo; estaba más hecha para soportar altas temperaturas que bajas.
—¿Tan malo fue tu hogar?— Ladeó la cabeza, no pudiendo evitar hacer una pequeña mueca de tristeza al recordar sus condiciones de vida, las primeras, según su memoria, no podía recordar nada de la época anterior a cuando tuvo el collar de esclavitud rodeando su garganta, se mordió el labio inferior al recordar las palabras de Jin. —No sé de dónde soy— Admitió, llevando su mano a la cabeza. —Según los médicos, mi amo me zarandeó y golpeó tanto la cabeza que perdí la memoria— No lo miró directo a los ojos mientras escribía aquello, queriendo que el marine supiese todos los actos que tuvo que soportar, que en su mente, él permitió, junto al resto de la marina, por trabajar en mantener una paz de lo más orquestrada por los de arriba. —Diría que de Sorbet, al pasar ocho años ahí.
Ahora la preocupación genuina pasó por su rostro, colocando ambas manos sobre las rodillas, mirándolo directo a los ojos, aunque de vez en cuando bajaba y subía desde sus zapatos hasta el último de sus cabellos. —Stroud— Lo señaló. —Tienes la cara de alguien tan serio y una actitud de no haber disfrutado de una fiesta que parecieras tener 30 años— Alzó una ceja, dándose unos golpecitos en su mentón con el dedo índice. —Pero tampoco es como si pudiera decir demasiado al respecto; con mis 26 años, nunca estuve en una fiesta que me gustase, ni por voluntad propia— Hizo una mueca, encogiéndose de hombros. —Ese más de sobra no suena muy… seguro.
Arrugó su nariz. —Bueno, se les puede considerar gatos— Alzó su rostro, mirando en dirección al cielo. —Son más un leopardo y pantera— Agradeció que no tuviera voz, ya que de seguro, se habría quebrado al hablar del último y de pronto, los pensamientos de Seraphine se llenaron de una sola palabra, que repitió hasta el infinito: —Mierda, mierda, mierda— ¡Claro que con su suerte se iba a encontrar con uno de sus compañeros! Casi lanza un berrinche, al menos estaba feliz ante la idea de que Kibai y Stroud hubiesen encontrado a alguien como Moja para poder apoyarse en él, el problema era que podían saber ahora acerca de su facción. —Un momento… Kibai había dicho que no conocía a Moja cuando lo conocí.
Ahora no sabía si podía llamar al rubio con manchas mentirosas. —Algún día no estaría mal— Sonrió. —Sin embargo, creo que ahora mismo no soy lo suficiente fuerte para ello, quiero conocer primero todas las islas que South tiene para ofrecer— Parpadeó al ver su reacción, pareciendole curiosa. —No, es algo mío— Hizo un puño, colocándolo sobre su corazón, pudiendo ver una expresión llena de ternura, amor y pasión. —Con peligro a sonar empalagoso, tiene un efecto similar o incluso más fuerte que la sangre que corre por mis venas, es algo preciado— Trazó una pequeña línea con una pierna sobre la hierba. —Y me gustaría darte las gracias por ayudarme a salir del agua, ya que sin ti, quizás me hubiese rompido algo o quizás ahogado con mi mala suerte, por lo cual bailar me hubiese sido imposible, ya fuese por un corto periodo de tiempo, así que me gustaría compartir aquello que tanto aprecio contigo, aunque no tiene que ser nada elaborado.
Tembló y le dio la espalda, volviendo a estornudar.
—Perdón, es otoño y la ropa mojada, no es buena combinación.
Movió su mano, buscando señalar más o menos dónde estaba, aunque cierto interesante karma la acabó apuntando al oeste, lo que le hizo fruncir el ceño, chasqueando con su lengua. —Ni sé para qué lo intento, tengo un pésimo sentido de la orientación— Cerró sus ojos, contando hasta diez, buscando de alguna forma bajar el ritmo de su corazón; por otro lado, palideció un poco y apartó su rostro, escapando un resfriado, el clima, junto a su ropa mojada, no era de lo mejor, aún más cuando era una mujer de defensas tan bajas, se le escapó un segundo estornudo; estaba más hecha para soportar altas temperaturas que bajas.
—¿Tan malo fue tu hogar?— Ladeó la cabeza, no pudiendo evitar hacer una pequeña mueca de tristeza al recordar sus condiciones de vida, las primeras, según su memoria, no podía recordar nada de la época anterior a cuando tuvo el collar de esclavitud rodeando su garganta, se mordió el labio inferior al recordar las palabras de Jin. —No sé de dónde soy— Admitió, llevando su mano a la cabeza. —Según los médicos, mi amo me zarandeó y golpeó tanto la cabeza que perdí la memoria— No lo miró directo a los ojos mientras escribía aquello, queriendo que el marine supiese todos los actos que tuvo que soportar, que en su mente, él permitió, junto al resto de la marina, por trabajar en mantener una paz de lo más orquestrada por los de arriba. —Diría que de Sorbet, al pasar ocho años ahí.
Ahora la preocupación genuina pasó por su rostro, colocando ambas manos sobre las rodillas, mirándolo directo a los ojos, aunque de vez en cuando bajaba y subía desde sus zapatos hasta el último de sus cabellos. —Stroud— Lo señaló. —Tienes la cara de alguien tan serio y una actitud de no haber disfrutado de una fiesta que parecieras tener 30 años— Alzó una ceja, dándose unos golpecitos en su mentón con el dedo índice. —Pero tampoco es como si pudiera decir demasiado al respecto; con mis 26 años, nunca estuve en una fiesta que me gustase, ni por voluntad propia— Hizo una mueca, encogiéndose de hombros. —Ese más de sobra no suena muy… seguro.
Arrugó su nariz. —Bueno, se les puede considerar gatos— Alzó su rostro, mirando en dirección al cielo. —Son más un leopardo y pantera— Agradeció que no tuviera voz, ya que de seguro, se habría quebrado al hablar del último y de pronto, los pensamientos de Seraphine se llenaron de una sola palabra, que repitió hasta el infinito: —Mierda, mierda, mierda— ¡Claro que con su suerte se iba a encontrar con uno de sus compañeros! Casi lanza un berrinche, al menos estaba feliz ante la idea de que Kibai y Stroud hubiesen encontrado a alguien como Moja para poder apoyarse en él, el problema era que podían saber ahora acerca de su facción. —Un momento… Kibai había dicho que no conocía a Moja cuando lo conocí.
Ahora no sabía si podía llamar al rubio con manchas mentirosas. —Algún día no estaría mal— Sonrió. —Sin embargo, creo que ahora mismo no soy lo suficiente fuerte para ello, quiero conocer primero todas las islas que South tiene para ofrecer— Parpadeó al ver su reacción, pareciendole curiosa. —No, es algo mío— Hizo un puño, colocándolo sobre su corazón, pudiendo ver una expresión llena de ternura, amor y pasión. —Con peligro a sonar empalagoso, tiene un efecto similar o incluso más fuerte que la sangre que corre por mis venas, es algo preciado— Trazó una pequeña línea con una pierna sobre la hierba. —Y me gustaría darte las gracias por ayudarme a salir del agua, ya que sin ti, quizás me hubiese rompido algo o quizás ahogado con mi mala suerte, por lo cual bailar me hubiese sido imposible, ya fuese por un corto periodo de tiempo, así que me gustaría compartir aquello que tanto aprecio contigo, aunque no tiene que ser nada elaborado.
Tembló y le dio la espalda, volviendo a estornudar.
—Perdón, es otoño y la ropa mojada, no es buena combinación.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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