[Aventura T3][P.A] Al final del camino de migas de pan [Kazan]
#11
Los golpes que daba Escuisi iban con toda su fuerza, no había dudas. Pero el hombre montaña era mucho más resistente de lo que él creía y sus puños no hacían ningún daño. Ninguno en verdad. Incluso el Wotan tuvo la oportunidad de lanzarle un golpe al buen Escuisi, uno que lo hizo sentir el frío del kanabo con el que era impactado. Y agradecía ser tan pequeño, pues ninguno de los picos del arma aquella logró acomodarse en el pequeño cuerpo del Tontatta. Y si bien el impacto no era de lo peor que había recibido en otras peleas, sí que tuvo la fuerza para arrojarlo al suelo y hacerlo impactar contra la tierra que él tanto cuidaba para que las flores y árboles de allí crecieran grandes y sanas.

Inmediatamente después del impacto, Escuisi volvería al ataque, también habiendo oído al grande entre grandes hablarle. Pero no podía detenerse. Saltó nuevamente y apretó todos los músculos de su pequeño cuerpo, lanzando justo después un golpe con su diestra, impactando a Kazan en su enorme pecho con esta potencia. Y como buen boxeador que era, no iba a dejarlo solo en un impacto, lanzaría un segundo, más débil, claro, pero dejando claro que era un luchador puro y duro.

Quería seguir atacándolo. Ahora esa batalla se había convertido en una situación de orgullo para Escuisi. Podría decir que había acabado con alguien unas... ¿cien? ¿Doscientas? Bueno. Muchísimas veces más grande que él. Eso seguro que le daría mucha más reputación con sus amigos... si es que solo lo dejaran juntarse con ellos en la gran fiesta en la que estaban allá abajo. Pero hasta que no crecieran todas las orquídeas del bosque, le dijeron que debía quedarse fuera, pues eran la sorpresa para los que estaban llegando como invitados.

—No entiendo nada de lo que hablas. Te estoy diciendo que molestas a mis amigos y a su fiesta. Llevan muchos días y se están divirtiendo mucho allí abajo, ¿Acaso vienes tu a la fiesta también? No hay jefes aquí. Solo los amigos que me pidieron que los ayudara. ¡Y yo siempre ayudo a mis amigos! ¿No ves lo grandes que están las plantas de aquí? ¡Yo soy el que las hace crecer! Dime a qué vienes y puede que llame a uno de mis amigos para que hable contigo... ¡O TE ECHO A PATADAS, GRANDULÓN!

Aquello último lo hizo entrando en un pequeño berrinche, levantando sus manos y pataleando en el suelo. Se notaba que era demasiado inocente para lo que Kazan había escuchado que sucedía en ese lugar. Pero, ¿Cómo lo tomaría el Wotan?

Al final del camino de migas de pan
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
  Responder
#12
Atributos Personaje

El primer golpe llegó al pecho y lo sintio algo mas fuerte que los anteriores que habia recibido por parte del de menor tamaño, y el segundo volvia a ser como el resto, aguantable cuanto menos. Eso era lo que pasaba con las personas rapidas como aquel individuo no daban tiempo a preparar la respuesta. Kazan podía moler montañas con el arma que llevaba, podía absorber lo que le echaran, pero sus reflejos dejaban mucho, demasiado que desear y no era para nada su punto fuerte. Y aquel tontatta se movía como una mosca pero pegaba como un tanque porque al menos Kazan notaba los golpes, y eso era mucho que decir. Los dos puños aterrizaron en su pecho con una fuerza que habría enviado a cualquier hombre normal de cabeza contra la pared del fondo. "Golpea bien para su tamaño." Comentaba como buen exgladiador, elogiando las capacidades de su rival. Sin embargo el problema que habia en ese momento no era los golpes que podia recibir. El problema era que algo dentro de Kazan, algo viejo entrenado durante décadas para no ceder jamás en una pelea, exigía respuesta. Exigía que el Kanaboo se levantara, que la conversación terminara donde tenían que terminar estas cosas cuando el camino de la violencia ya se ha tomado. Aferró el arma con tanta fuerza que la madera crujió bajo sus dedos como si protestara.

Pero la revolución no necesitaba otro cuerpo en el suelo. La revolución necesitaba saber qué había al otro lado de esa puerta y saber la verdad de las desapareciones. Se tocó el cuerno izquierdo con el dorso de los nudillos y escuchó lo que el pequeño estaba diciendo. Una fiesta, invitados en grupos y orquideas. "No sabe nada. O casi nada. Y cree todo lo que le cuentan." El jardinero era leal sin hacerse demasiadas preguntas, el tipo de persona que protege a los suyos sin cuestionarse quiénes son realmente los suyos. Dejó bajar el arma lentamente, como si le costara mas trabajo bajarla que mantenerla en guardia. -Vaya...- Dijo, y en esa sola palabra había algo que casi sonaba a alivio. -Creo que esto ha sido un malentendido. Parece que no te avisaron de mi llegada.- Cambió el peso de un pie al otro -Soy uno de los invitados. Me comentaron que en la reunión hacía falta alguien de mi envergadura para recibir a los que van llegando. No me dieron demasiados detalles; supongo que es parte de la sorpresa.- Lo dijo sin apresurarse, nunca se le había dado bien lo de mentir pero era convincente. -Por las profundidades, y yo aquí dándote golpes y tú dándomelos a mí sin ninguna necesidad. Lamento el malentendido.- Los ojos pequeños recorrieron al tontata de arriba abajo, aunque en su caso seria de abajo a abajo, con una expresión que podría haber sido seria o podría haber sido otra cosa. -Aunque por la forma en que me has golpeado...- Los colmillos de nuevo, esta vez sin amenaza detrás.-¡Ga-ha-ha-ha-ha! Diría que estás más fresco que cualquiera de las lechugas que cultivas.- comentaria con objeto de que pudiera conseguir la información de otra forma que no fuera haciendo daño al pequeño ser.

Marea Azul
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2730 - 428 = 2302
Energia: 2297 + 13 = 2310
Espiritu: 540 + 0 = 540
#13
—Espera. ¿Entonces vienes para la fiesta tú también? ¡Haberlo dicho antes, amigo! —Escuisi exclamó con alegría y dando palmadas amistosas al tobillo del Wotan. Su actitud había cambiado casi que de inmediato y ahora se comportaba completamente diferente. Era complaciente y hasta se podía sentir su buen humor.

—Pasa, entonces. Pasa. Abriré la puerta para ti y te guiaré dentro del lugar. ¡Será divertido! Hace dos años que no viene nadie para la gran sorpresa. Ya te digo, que a mis amigos les gusta mucho festejar. Todas las semanas traen personas nuevas a la fiesta.

Kazan podría escuchar los pasos de Escuisi adelantándose al terreno llano en medio del claro, y luego de ver algo de tierra siendo removida en un lugar, el gigante podría entender que allí es donde estaba el jardinero boxeador buscando algo. Y por supuesto, lo que buscaba era el mecanismo para abrir la puerta, el cual no tardó mucho en encontrar y activar. No sonaría nada por fuera, pero cuando menos lo esperó Kazan, una enorme puerta se abrió en medio del claro en el suelo, descubriendo una escalera que iba hacia abajo. El pasadizo, sin embargo, no era muy alto, y el Wotan posiblemente tendría que pasar a través de este agachándose. Era increíble que incluso un pasadizo de cuatro metros de altura no fuera suficiente para que él pasara.

Escuisi llamaría desde la puerta, saltando y dando gritos de bienvenida a su nuevo amigo Kazan.

—¡Vamos! ¡Es hora de entrar, Kazan! ¡Vamos!

Pero justo en ese momento...

Pere. Pere. Pere. - Pere. Pere. Pere. - Pere. Pere. Pere.
El Den Den Mushi que estaba en la puerta sonaría y, por supuesto, Escuisi atendería al mismo. Como si Kazan decide acercarse o no a la invitación del tontatta, una conversación entre éste y alguien más tendría lugar allí. Y básicamente sería alguien pidiendo explicaciones a Escuisi sobre el porqué había activado la puerta y qué estaba ocurriendo. Por supuesto, el tontatta contaría lo que Kazan le había mencionado y los gritos no se harían esperar. Eran malas noticias para el Wotan. La llamada no duró mucho más después de eso y Escuisi correría directo hacia Kazan, y mientras lo hacía, se escucharía un grito triste y apenado por parte del pequeño.

—¡Me han gritado, amigo Kazan! ¡Me han gritado! ¡Me dijeron que era un inútil! ¡Y luego han colgado! Buaaaaaaa —Y pasó derecho para ir a llorar a otro lugar dejando una estela de polvo detrás de sí.

Ahora, la puerta continuaría abierta. Pero se escuchaban gritos y pasos fuertes en el fondo del lugar. ¿Era seguro aventurarse en un sitio tan apretado? ¿O cuál sería la mejor forma de abordar aquella situación? Escuisi no estaría más allí para dar pistas, pero el líder de la Corriente Libre había dado, de seguro, con algo bastante intrigante y que podría ser la respuesta a los rumores de los granjeros a quiénes había prometido ayudar al inicio de la jornada.

Al final del camino de migas de pan
[Imagen: o32YH2T.png]

✎ (❁ᴗ͈ˬᴗ͈) ༉‧ ♡*.✧ Cronología ༺♥༻❀༺♥༻
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)