[P.R][T3] Un peludo asunto
#11
El caos comenzó pronto con el poder dorado el señor de los puños liberadores. El golpe fue tremendo, la jaula se remeció, pero no se destruyo por completo. La madre osa se alzo con furia primero atemorizada y después, solo un segundo después. Presa de una ira irrefrenable. Aliada? ¡¡Los cojones!! dijo la naturaleza. ¡¡Cualquiera que se acercase… CRACK!! la cabeza del primero que se acerco con insuflas de héroe cayo rodando lejos del sitio, dejando caer la lampara de aceite que llevaba y esto provoco que el fuego comenzara a esparcirse… el oso golpeo desde dentro la jaula y las chispas del fuego saltaron a todos lados. Ahuyentando el fuego de su ira y entonces inicio el desastre, la cabeza del desgraciado rodo entre Akira y uno de los hombres. Y lanzo un par de zarpazos al marine dorado dejándole claro que no eran aliados ni ella era una bestia racional. Solo quería matar, escapar y proteger.

El líder de estos. Kiloc vio al Marine “Salvar” al baribal y su mente se escabullo de inmediato a su rincón de posibilidades paganas. Matar… matar y sepultar… tres horas… maldita sea tenían que ser marines. Los mas novatos de los guerrilleros comenzaron a huir y el resolvió rápidamente su acción.

—MATEN!! MATEN A TODOS!!! NOS LLEVAMOS A LOS OSOS PEQUEÑOS!! RUFINO!!! VALERIE!!! MATEN A TODO MALDITO QUE NO LLEVE PINCHOS EN LOS HOMBROS!!— Grito con fuerza y vileza mientras se escudaba en una de las tiendas a recoger sus cosas, dinero, tesoros y planes, también agarro el den den mushi para llamar a sus contactos, necesitaba cerrar la venta. Pero… por que no huia? Era un tipo malo, malparido, embustero, mentiroso y duro y… se menciono que era duro? Y malo? Bueno, todas las cualidades de un soquete que no se interesa por nada mas que su propio bienestar y que sin duda ya había estado en esta misma situación otras tantas veces, una vez mas no era nada. Encontró su dinero, los mapas de cotos de caza y tiro al suelo todos esos objetos personales que restaban. Algunos de mucha gente que encontró antes este sitio por azares del destino.

Rastreadora. Cazadora y Vendedora de carteras

Valerie Rogers era una cazadora increíble, no por su fuerza sino por que era una desgraciada sin corazón que era capaz de encontrar una aguja en un pajar si esta tenia aroma. Diferenciaba a muchas clases de animales, serpientes, cocodrilos y dinos. Era experta en persecución y rastreo. Una baza importante en las operaciones que se llevaban a cabo en esta parte de la jungla. —Jusepe… llévate a los oseznos… Rufino matará a la madre y volverá… puede seguirnos y no queremos compradores muertos. ¿Escuchaste? Si me fallas. Morirás.— El arma de la mujer salto de su cinto. Una revolver grande como su maldad. Saco de su morral munición y apunto al despreciable cazador a su cargo mientras miraba detrás de si como el fuego estallaba entre las jaulas, algo… algo olía más allá del fuego y las cenizas algo… perfumado, demasiado perfumado aun no detectaba a la serpiente.

Toreador de Osos

Rufino era un ser gigantesco, guapo y sádico, apareció entre la muchedumbre y vio con ira el escenario —Vayan todos ustedes con Valerie, llévense a los osos al punto de venta… Kiloc espera!!— Su espada de dos manos era un símbolo de carnicería en el campamento. Se acerco rápidamente al oso y su jaula. Este pareció encenderse en más ira. Y el golpe de su arma hizo que el oso retrocediese al fondo de esta, pero sin amedrentarse. Igual que un ratón acorralado parecía dispuesto a luchar para sobrevivir lanzando un rugido de dolor ante un golpe que no le llego por que el gigante solo hizo mas añicos la jaula.

—Retrocede bestia estúpida!! Yo yo yo— Se burlo de la madre oso mientras sentía como las garras del oso parecían haber reaccionado a tiempo ante su ataque provocando que quisiera acabar con ella de inmediato. Miro al causante de todo. —Te vas a morir tarado!!— Avanzo con el arma frente a si apuntándolo, un arma de dos manos con un alcance importante. Igual que su figura monstruosamente grande. Su postura defensiva, pero con el filo ponzoñoso apuntándole ferozmente no le daría opción a escapar.

Carterita de Sam
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#12
En menos de lo que canta un gallo, tesoro, todo se volvió un completo desastre. Desde mi posición sobre la rama podía ver el caos extendiéndose por el campamento; las llamas comenzaban a devorar algunas de las estructuras improvisadas y los gritos se mezclaban con el rugido de los animales aterrados, hacía apenas unos minutos todo parecía estar bajo control y ahora aquello parecía una guerra. Entonces escuché la orden, era clara y fuerte Que mataran a cualquiera que no tuviera espinas en los hombros. Mis ojos se abrieron apenas al comprender lo que significaba. Ya no estaban buscando intrusos. Estaban ejecutando una limpieza completa. Sin pensarlo más, desenrollé mi cola de la rama y me lancé al vacío, descendiendo entre hojas y ramas hasta tocar tierra cerca del campamento.
 
El humo comenzaba a cubrir parte de la zona mientras observaba rápidamente la situación. Había hombres corriendo en todas direcciones, animales asustados y jaulas siendo movidas apresuradamente. Pero entre todos ellos hubo una persona que llamó mi atención de inmediato. Una mujer con cuernos y algo en ella hizo que todas mis alarmas se encendieran, no parecía asustada, no parecía confundida. Parecía saber exactamente lo que estaba haciendo. Mi mirada siguió sus movimientos hasta las jaulas donde mantenían encerrados a los oseznos y sentí cómo la sangre me hervía otra vez. —Ay, tesoro, ni se te ocurra. —murmuré entre dientes, yo podía tolerar muchas cosas, pero después de haber visto a esos pequeños encerrados, hambrientos y aterrados no iba a permitir que nadie se los llevara. Mis músculos se tensaron de inmediato mientras me preparaba para interceptarla, sin apartar los ojos de ella ni un solo segundo, si quería a esos oseznos, tendría que pasar primero por mí.
 
La situación no me dejó tiempo para pensar demasiado, tesoro. Apenas vi a aquella mujer acercarse a los oseznos, mi cuerpo reaccionó por sí solo. Enrollé mi enorme cola serpentina bajo mí, tensando cada músculo como un resorte comprimido al límite mientras mis escamas crujían por la presión acumulada y me lancé. Salí disparado hacia adelante con una velocidad brutal, atravesando el humo y los restos del campamento en llamas. El suelo quedó atrás en un instante mientras mi cuerpo se estiraba por completo durante el impulso, aprovechando toda la potencia de mi forma híbrida para cerrar la distancia antes de que pudiera reaccionar. —¡Tesoro, por PICIS deja a esos bebés en paz! —grité. Mi puño se cerró con fuerza mientras el resto de mi cuerpo seguía impulsándome hacia adelante. No buscaba una técnica elegante ni una maniobra complicada. Solo quería detenerla. Así que descargué un derechazo directo hacia su rostro, usando toda la inercia de mi lanzamiento para convertir aquel golpe en algo imposible de ignorar empujandola con mi golpe un metro de distancia.
 
Me deslicé rápidamente hasta quedar frente a las jaulas, interponiendo mi cuerpo entre los oseznos y aquella mujer. Mi enorme cola serpentina se enroscó detrás de mí mientras mantenía los hombros erguidos y la mirada fija al frente. Los pequeños osos seguían asustados, algunos acurrucados contra los barrotes, otros demasiado débiles para siquiera reaccionar al caos que los rodeaba y eso solo me hizo enfadar más, pero no era por mí sino por ellos porque no habían hecho nada para merecer aquello. —Ay, tesoro... ya han sufrido suficiente. —murmuré sin apartar los ojos de ella. No iba a moverme ni un centímetro. Si esos animales abandonaban sus prisiones sería para volver a la naturaleza, no para terminar en otro barco, otra jaula o en manos de otro desgraciado.
 
—Estás arrestada en nombre de la Marina por alteración a la naturaleza, contrabando y piratería. —declaré con firmeza. Mi voz no fue especialmente alta, pero sí clara, porque no soy alguien que disfrutara hacer daño, siempre prefería hablar, dar oportunidades, intentar que las personas eligieran el camino correcto, pero había límites, tesoro y cuando alguien se dedicaba a destruir vidas por dinero entonces la Marina tenía que actuar. —Así que, honey, te recomiendo rendirte antes de que esto se vuelva más desagradable para todos. —añadí mientras mi cascabel emitía un suave chaca-chaca detrás de mí.

Mi off
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#13
Menuda pedazo de idea había tenido al gatear sobre la jaula y esconderme detras del enorme cuerpo de mamá oso, ya que con el chichón que estaba por salirme en la frente, había conseguido reventar la cerradura de la jaula y que la enorme y peluda osa, a la que me voy a tomar el lujo de llamarla Úrsula, por eso de que Ursa es oso en latín y todo eso… Bueno, que Úrsula salió disparada fuera de la jaula, reventándole la cabeza a uno de aquellos cazadores y tirando todo por los suelos. Y sí, también consiguió prender fuego al campamento al salir volando una lámpara de aceite de la que saltaron chispas.

—Hostia puta —pensé mientras mis ojos se iluminaban con el rojo de las llamas. Brillantes, tanto como yo. Porque eran míos. Pero qué locura desatada, y con razón. Si a mi me secuestraran a mis crías y las dejaran muriendo de hambre, matar era, fíjate, lo último que haría, pero esos zarpazos… Más de uno y hasta que el cuerpo no aguante, y no hablo del mío.

—¡¡RUFINO, TE LLAMAS RUFINO!! ¡¡TCHAKIKIKIKIKIKIYAH!! ¡¡CON PERDÓN, PERO YA ME JODERÍA!! —el cazador de mierda pretendía que mataran a todos los animales enjaulados y para colmo que aquel tal Rufino y una chica llamada Valerie acabaran tanto conmigo como con Masami—. ¿Pero qué se han creído! —pensaba sin poder dejar de reír. Ahora me brillaban los ojos pero porque estaba llorando, era eso o mearme encima.

Tras todo ese jaleo, pude notar como Masami en su forma de serpiente se acercaba a la chica rubia con cuernos y enrollando su cola de serpiente, saltó como un muelle a presión y le arreaba una buena hostia acompañada de un puñetazo que buscaba no golpear, sino atravesar—. ¡¡¡DALE MASAMI!!! ¡CON ESTOS NO SE PUEDE RAZONAR! ¡YO ME ENCARGO DEL TONTITO ESTE! —y con confianza plena en mi compañera, ahora yo iba a encargarme de aquel que me había llamado “tarado”. Quien se creía el tontito este, se iba a enterar—. No te flipes.

El tipo era altísimo, musculoso, medía dos metros y llevaba una espada más grande que él, con la que me apuntaba mientras avanzaba. Realmente sí que era tonto. Desconocía su destreza, pero si pensaba que iba a conseguir hacerme algo la llevaba clara. Y Masami ya había abierto la brecha del combate, así que moral y éticamente, mis ataques contra esta gente también iban a estar justificados, POR LA JUSTICIA.

—¡ZIG ZABOOM! —y con un rápido movimiento a una agilidad de espanto, saltando en zig zag y acercándome al Rufino Langostino mientras me movía, ocultándome entre las cajas y las llamas, de izquierda a derecha, de arriba a abajo, y rebotando en cualquier superficie que encontraba para acortar distancias y que le costara más diferenciar mi pista entre todo este desastre visual y mi cuerpo y cabello cubierto de barro. Y una vez posicionado tras él gracias a mi zigzagueo y mi envidiable agilidad, salí disparado hacia él con frenesí, fluyendo, reaccionando, y adaptando mis movimientos para darle un fuerte puñetazo en el cogote, acompañado de una patada que iba de arriba a abajo diagonalmente, en dirección a sus partes más íntimas, el ouets—. ¡¡PATADA PISTÓN!! —toma hostia doble combinada a la parrilla.

En lo que me doblaba, abriéndome como un libro entre el puñetazo y la patada, miré a Masami reojo, escuchando aquella parte del escenario de combate y noté como pretendía arrestar a aquella mujer en nombre de la Marina, pero sin quitar la atención del Rufino Pingüino, con quien todavía me estaba retando, y atento también a los posibles ataques de Úrsula, que OBVIAMENTE estaba enfadada y furiosa. Pero tenía que acabar con él rápido, el cazador jefe no se podía escapar, y seguramente había sacado mucho dinero del tráfico de animales y tendría contactos a los que se los vendería. No podíamos dejar de seguir este rastro, debíamos llegar al final del asunto, a fin de cuentas, si uno no compra uno no vende. Qué mala suerte que hayan tenido que topar por la División 80.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2777 + 0 = 2777
Energia: 2461 - 449 = 2012
Espiritu: 450 + 0 = 450
#14
El fuego era codicioso y hambriento, deseaba alimentarse con todo lo que tenía y no dejar nada para nadie más. las lenguas de fuego devoraron árboles, animales enfermos e incluso algunas chispas de alcanzaron tiendas de unos pocos que desertaron de inmediato de su carrera como furtivos. Los más novatos enclenques y cobardes. Estúpidos no merecedores de espinas en sus hombros.

Cazando pieles

El especial cuidado que había que tener con Valerie no era con su fuerza ni su habilidad en combate sino su especial crueldad. Su mente separaba el sufrimiento ajeno completamente de ella misma o de los que conocía. Para ella. No existía dolor que los demás no merecieran y se creía ganadora de todo el bien que pululaba por el mundo. Intocable y fuera de la ley. Nada más alejado de la realidad y la razón. Estaba a punto de dispararle a un pequeño oso enfermo para deshacerse de la carga. ¿Una serpiente que habla? Vaya eso era nuevo. Era. Algo. Sería un gran botín…. … … nada de esto paso por su mente, pero si hubiera tenido el tiempo lo habría pensado. Pues solo veía mal donde la naturaleza luchaba por vivir. La alerta de todo lo que pasaba era justo lo que Valerie podía desear. Crueldad sin límites… —Esto será una adición grandiosa a mis trofeos.— La música de antes le había dotado de habilidades increíbles, de un ritmo delicioso y vigorizante.

Maracas en la selva… ja… creen que son cazadores tontos?... un golpe brutal a la parte mas difícil de apuntar?... quienes eran?. Cazadores tratando de hacerse con el botín de Kiloc. ESTÚPIDOS. El golpe si fue mas rápido... retrocedió un paso con sangre en la cabeza y seguramente mas de un hueso fracturado. Completamente perdida de su lugar inicial... de su corporalidad y de sus ordenes incluso... solo quería saber que pasaba pero el golpetazo casi le arranco la cabeza.

Cuando la mujer tomo distancia después del golpe, lo dijo… A no!!… peor!!… eran Marines. Creyendo que en medio de la nada mostrar una plaquita dorada haría que se rindiesen. Que ridículo. —Que hacen estúpidos como ustedes aquí… en nuestra tierra desean que los desollemos y los hagamos pure? quieren que los vendamos en una tienda de ropa como mamelucos feos de piel de serpiente? ahora... cuantos... mierda que mareo... cuantos y donde están? necesito que me digas todo y considerare encerrarte en una jaula en lugar de exhibirte y venderte como pinchito de serpiente.— Dijo apuntando a la enemiga a sus manos... BANG!!! el disparo fue potente, tanto que desarmo a la mujer reptiliana lanzando sus guantes dos metros lejos. Mientras lanzaba con un escupitajo su cigarrillo sobre un montón de paja cerca de los oseznos aun presos. Una paja que lentamente comenzó a incendiarse. La transformación retrocedió volviendo a ser una mujer normal... Brujería!! en mi Selva!! fueron sus últimos pensamientos ya recuperándose mientras interponía su arma frente a si... el aroma a Pólvora le tranquilizaba de verdad.
Contenido Oculto

Aguantando Golpes Bajos.

El fuego provoco que todos los animales entraran en caos, que se volvieran contra la aparente pasividad que demostraban antes de ser capturados, su belleza y ternura había terminado y ahora solo parecían ahora cúmulos de violencia y maldad. Pero esa maldad tenía otras fuentes. Era producto de una maldad superior. La humana. La jaula atacada por el rubio defensor de la paz se había roto, pero no lo suficiente. Ursulinda. Su verdadero nombre ahora se había desbocado y necesitaba tres cosas. Matar a todo aquel que no tuviera pelo en el cuerpo, a sus bebes y un Salmonzototote a la plancha con tomate y queso encima.

Rufino miraba sin expresión alguna como si sus músculos faciales hubieran sido inmovilizados por algún tipo de bacteria fermentada inyectada para mantener su rostro bello y joven... ... ... Vamos... el día anterior se había inyectado ácido hialuronico y apenas tenia expresión en su carita hermosa. Pero su vista lo decía todo. Era frio y calculador. Cruel como ninguno y su enorme espada era aterradora. Parecía oxidada pero no lo estaba solo tenía sangre seca de sus anteriores encuentros.

Desde donde estaba el Defensor dorado parecía que su compañera había atacado muy bien y certeramente, pero era todo producto del humo y el fuego que dieron esa impresión. De hecho, aunque parecían sumamente débiles. Eran expertos en combate. Kiloc no necesitaba gente educada. Solo letal y estos dos sí que lo eran, guerreros que se sobreponían al dolor para matar por la espinas en sus hombros. Quizás… solo quizás. Kiloc ni siquiera tendría que actuar solo seguir con lo suyo. Clasificar lo mas valioso e irse a vender a los pequeños para renovar sus espinas en los hombros. Estaba pensando en crearle un baño de oro. Por qué no.

El Ursalinda luchaba por liberarse completamente de la jaula usando su increíble fuerza y sus garras como espadas. El combate inicio con una especie de rebote alocado de un lado a otro con una agilidad tremenda. Rufino se preparó mientras rebotaba —Vaya… me enfrento a un mono, si lo eres llevo la ventaja pues me dedico a desollar monos.— aunque era rápido, Rufino no era un tonto. Le seguía con la vista perfectamente. E incluso dejo que ganara sus espaldas solo para que se sintiera en control pero… su sorpresa fue grande cuando el golpe combinado del enemigo fue tan duro como bajo. Su furia aumento de inmediato, amaba combatir y sin darle tiempo al mono de irse le ataco. su golpe veloz como un relámpago, directo a su torso, nada de trucos sucios buscando mierdas de cegar o de desarmar. era dentro de todo honorable. pero si era brutal pues una vez terminado el corte baja un poco su centro de gravedad para danzar alrededor y lanzar un corte amplio y contundente contra el intruso. El giro finalizo con una carcajada y una veloz premisa... seguir atacando... se movió aprovechando la inercia del corte para comenzar a moverse hacia las cajas de control animal. su lanza... requería su lanza. una que se encontraba a seis metros desde la jaula en diagonal. —Quienes son que quieren y a donde van?... planean detener a Kiloc?... eso no se puede. es mas fuerte que yo jajaja... no te dejare hacerlo aunque tengas un cabello cool amigo. dime... quien es tu estilista? le has contado que lo llenas de barro? o es parte de tu ritual para mantenerlo fuerte!?— Rufino hablaba demasiado. Pero era parte de su truco. un truco MUY SUCIO.
Contenido Oculto

Negocios Sucios de la moda.

A lo lejos desde donde podían verse. los grupos luchando Kiloc preparaba ya las maletas pero... y los osos?... se empezaba a impacientar... tomo su rifle nuevamente y ensalivándose los dedos limpio la mira. La madre osa estaba a tiro. aunque los soldados del gobierno no le vieran directamente. —Tendré que hacer todo yo por unas pieles de oso?— Se preparo para disparar. pero entonces sonó de nuevo su den den... —BAH... no ven que estoy ocupado!!— Ladro retrasando el disparo y tomando la llamada sin perder de vista a la mama Osa.  

Spoiler Lacoste
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#15
La mujer logró ponerse de pie después del golpe que le había conectado y, para sorpresa de nadie, comenzó a hablar. Un discurso largo, lleno de justificaciones y palabras que pretendían hacer sonar razonable lo que estaba ocurriendo allí. Honestamente, honey, me pareció un desperdicio absoluto. Hay personas que creen que decir muchas palabras convierte una mala acción en algo aceptable y por un momento pensé en responder, claro que pensé en responder. Me encanta hablar despues de todo pero no llegué a hacerlo porque algo irrumpió en medio de todo. Sentí el disparo antes incluso de comprender qué estaba pasando. Fue una fuerza brutal, completamente fuera de lo normal. Instintivamente levanté los brazos y traté de protegerme con mis guantes, pero fue un error, un error enorme.

El impacto explotó contra mis manos. Mis guantes salieron despedidos varios metros por el aire mientras el dolor recorría mis brazos de golpe. —¡Maldi...!!— No fue el dolor lo que me derribó, fue la transformación. Mi cuerpo perdió la forma híbrida de inmediato, como si alguien hubiera arrancado el control de mis manos. Las escamas desaparecieron, la cola serpentina se deshizo y mis alas blancas reaparecieron junto con mi aspecto habitual. El cambio fue tan abrupto que tuve que dar varios pasos tambaleantes para no caer al suelo, todo me dio vueltas, no era la primera vez. Siempre que una transformación se interrumpía de forma tan violenta, mi cuerpo reaccionaba igual. Llevé una mano a mi frente mientras intentaba enfocar la vista otra vez. El golpe ni siquiera había alcanzado mi cabeza, pero la sensación era la misma que levantarse después de una noche entera de fiesta y descubrir que el mundo decidió girar más rápido que uno, pero incluso mareado, incluso con las manos ardiendo y la vista todavía algo borrosa, no me moví de delante de las jaulas, porque los oseznos seguían detrás de mí y eso seguía siendo lo único que importaba.

Sin embargo, cuando recuperé la vista por completo, tesoro, me di cuenta de algo mucho peor que cualquier golpe, fuego, pero mucho fuego. Por un instante ni siquiera entendí cómo había comenzado. Entre el combate, el humo y el mareo de la transformación forzada, había perdido de vista una parte del campamento. Pero ahora podía verlo claramente, un enorme montón de paja estaba ardiendo y las llamas se extendían cada vez más rápido, alimentadas por el viento y por todo el material seco que aquellos desgraciados habían acumulado alrededor. —Ay no... no no no no... —murmuré sintiendo cómo se me encogía el estómago, lo peor no eran las llamas, lo peor fueron los animales. Los oseznos comenzaron a agitarse dentro de sus jaulas, golpeando los barrotes, gimiendo y gruñendo aterrados. Algunos intentaban esconderse en las esquinas mientras otros se lanzaban desesperadamente contra las puertas, más allá, la madre oso rugió con tanta fuerza que el sonido pareció sacudir todo el campamento y honestamente no podía culparlos porque ellos estaban encerrados asustados y ahora rodeados de fuego.

Mi mirada recorrió rápidamente las jaulas mientras el humo comenzaba a hacerse más denso. El calor aumentaba a cada segundo y las llamas no parecían tener intención de detenerse, por primera vez desde que llegué al campamento, dejé de preocuparme por los traficantes, porque ahora el verdadero enemigo era el tiempo. —Tranquilos, tesoros, tranquilos —les dije aunque sabía perfectamente que no podían entenderme, apreté los dientes. Si no los sacábamos de allí pronto, el fuego haría el trabajo que las jaulas todavía no habían conseguido terminar y eso era algo que simplemente no iba a permitir aunque la cuerniloca parecía que no me dejaría en paz.

Ya había recuperado completamente la estabilidad, tesoro. El mareo provocado por la transformación forzada había desaparecido y mis piernas volvieron a responder como debían. Frente a mí seguían las llamas y aquella mujer, detrás de mi los animales. Y honestamente, se estaba ganando cada problema que estaba por recibir por eso no perdí más tiempo. Salí disparado hacia ella a toda velocidad, atravesando el terreno mientras mis botas golpeaban el suelo con fuerza. El fuego iluminaba el campamento con destellos anaranjados y el rugido de la madre oso seguía resonando. —¡POR ARIES QUE ES IMPOSIBLE DEJARTE CON VIDA! —grité, ni siquiera intenté parecer elegante esta vez, simplemente salté. Mi cuerpo giró aprovechando el impulso de la carrera mientras una de mis piernas se elevaba por encima de mi propia cabeza. Después de todo, si algo puedo hacer bien es proyectar una patada absurdamente alta. Soy toda una flexible, tesoro. La bota cortó el aire con violencia y descargué la patada directamente hacia su cabeza utilizando toda la fuerza que mi cuerpo podía generar en ese momento, buscando derribarla antes de que pudiera seguir acercándose a los oseznos o dar una sola orden más, mientras el fuego seguía creciendo cada segundo contaba y yo ya había tenido suficiente paciencia con esa mujer.

Contenido Oculto


Mi off

Belico

Posicionamiento

Gastos, Dolores y Recuperaciones
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 890 - 273 = 617
Energia: 290 - 72 = 218
Espiritu: 153 + 0 = 153
#16
El Rufino filipino, al parecer, apenas se había inmutado por mis golpes, le acababa de dar una patada directa a las bolas mágicas y nada, el tipo mantenía la compostura como si tan solo le hubiera hecho cosquillas. Eso y que además, de la cantidad de operaciones que llevaba en la cara, parecía resultarle bastante difícil ser capaz de gesticular algo.

—Qué dolor de huevos eh, ya me jodería ser tan, pero taaaan feo, que no tuviera otra que darme pinchaditas para ser guapo, en cambio yo, mírame —y sin que pudiera terminar la frase, el condenado se me lanzó empuñando fuertemente aquella espada (de mi tamaño prácticamente, y es que el tipo medía 3 metros… Maldito gigantón), y realizando un tajo simple, sin decoraciones, un corte que proyectó con fuerza me atravesó el cuerpo.

—No puede ser… ¿Otra cicatriz en mi pechito lobo? —pensé mientras me atragantaba con mi saliva al ver salir más sangre de mi cuerpo. Y OTRO MÁS. Este giro pero no torio. Un giro cortante que realizó sobre sí mismo, un giro de 360º grados que no entendía como no había conseguido marearle teniendo en cuenta su tamaño y su diminuto cerebro. Sin duda, no era tonto, pero lo parecía. Se rió y se movió aprovechando la inercia del corte hacía las cajas de madera.

—Maldita sea, qué más… ¿No le consigo hacer nada y él me hace este destrozo? No tiene sentido, es alto, pero no parece tan fuerte —estaba confuso, no entendía nada de esta pelea. Me había lanzado con todo, pero le había alcanzado con todo yo también, y el tipo se reía, sin ni siquiera una mueca de dolor… Y para colmo había sido capaz de abrirme en canal con los tajos de sus dos cortes… ¿Tan pocos reflejos tenía? ¿Mi cuerpo y mi mente se movían más rápido que mis ojos? ¿Mi percepción del entorno era tan mala? Si yo era rápido… Mierda… Ser rápido no es suficiente… A ver si el tonto voy a ser yo y no Rufino… Esto tengo que mejorarlo… ¿Qué venía ahora? ¿Dónde estaba Rufino? Ah, allí… Seguía avanzando con la inercia hacia las lanzas pero… ¿De qué estaba hablando? No le llegaba a entender del todo…

—Pero a este… ¿Qué le pasa? —e ignorando por completo lo que me quería decir Rufino matutino, a pesar de haberlo escuchado medio balbucear debido a la desorientación que me había provocado con sus dos ataques, lo que hice fue devolverle la sonrisa picarona al ver diferenciar como me halagaba el pelo, todo lleno de barro, pero del cual era su fan número uno, y le lancé un beso al aire. Tras eso y una fuerte concentración, puse una de mis dos lindas orejitas en lo que parecía una comunicación por den den, una conversación que había cortado un disparo de rifle por parte del melenas pinchudo de Kiloc, y cuya víctima parecía ser la mamá Ursulinda.

Pero primero lo primero: el tentador. Exprímete el cerebro, sacúdete la cabeza y deja de estar tan confuso y desorientado—. Vamos Akira, tú puedes… ¿Trigonometría? Habrá que intentarlo, ¿no? Trayectoria de tiro del melenas, trayectoria de movimiento del Rufino, trayectoria de empuje del… —pensamiento rápido—. ¡BUTO KAITEN! —y con un veloz movimiento y un posicionamiento rápido, ya por fin sin sentir esa confusión y desorientación, pues me había dado mi tiempo para recuperarme en lo que veía como Rufino se alejaba en dirección a las lanzas, me lancé más rápido de lo que él era capaz de moverse de cabeza contra el suelo y empecé a dar vueltas, haciendo un giro en espiral para que, al golpear a Rufino con mi tornado de puños y patadas, el empuje de la técnica lo mandara directo entre Kiloc y Ursulinda, tal vez funcionara y si el maldito jefe de estos traficantes terminaba por ejecutar su disparo, la víctima sería Rufino y no mamá osa. Tal vez también se lanzaría contra mí con un nuevo giro de su espada, en cualquier caso, si llegaba a alcanzarme con uno de sus golpes, eso significaría que también habría recibido el mío. ¿Win win? Una cicatriz más, una menos… Marcas de guerra que me harían parecer más poderoso y curtido en el combate, sí señor. No todos aguantan los cortes de espada, y menos los tipos como yo que no nos centramos especialmente en la resistencia. ¡¡Estaba hecho un toro!!

Intención de Rufino de llegar a las cajas cancelada, y posible disparo a mamá osa también truncado. Pero no me podía quedar quieto, y con un un nuevo salto en dirección a Rufino, también a una velocidad prácticamente imperceptible para él, me lancé, rebotando de nuevo entre las cajas para que no pudiera darme un nuevo tajo gira pero nunca torio, y oculto por su enorme cuerpo para usarlo de escudo buccannero por si Kiloc disparaba, no llevarme yo el tiro. Coloque ambas de mis manos alrededor de su cabeza, y las junté en un fuerte chasquido que si no le dejaba sordo, no podía dejarlo más tonto de lo que ya era—. Mi cabello me lo cuido yo corazón, y ¡OLÉ CÓMO ME BRILLA! —castañazo, vibración y rebote de sus sesos en el interior de su cráneo, ¿rebotarían de verdad? ¿Me lo habré cargado? Yo no quiero matar a nadie a conciencia… Pero los malos son malosos, y los buenos somos buenosos, y si me quieren matar a mi primero pues no me voy a dejar, corazón.

Y tras esa brutal palmada en la cabeza del buccanner, recuperé mi postura simia marcial e impulsándome en su cuerpo con manos y pies flexionados en su pecho, y antes de que cayera al suelo, si es que lo iba a hacer, me impulsé para alejarme de ese área de combate lo máximo posible, lejos de la dirección en la que apuntaba Kiloc, lejos de Rufino y, por el contrario, mucho más cerca de Masami y la cuernos de cabra. De nuevo subido a una de las múltiples jaulas y en posición de spiderman, como buen héroe que era.

—Hola tesoro, hola cabrita. ¿Qué tal vamos por aquí, qué estáis haciendo? —miré a ambas desde la altura de la caja, que era poco más o menos a la altura de la cabeza de la cazadora y algo más alta que Masami. Y taponándome como podía el corte del torso, observe con atención el escenario. Un carnicero reventado, una rastreadora reventada, decenas de cazadores locos y asustados intentando apagar el fuego y que no se escaparan los animales, y el jefe jefazo hablando por den den y con el rifle con el que apuntaba a mamá osa, sin apuntarla directamente.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2777 - 1031 = 1746
Energia: 2012 - 440 = 1572
Espiritu: 450 + 0 = 450
#17
El fuego quiso arrancarle todo a los seres vivos, la jungla comenzó a retroceder ante el avance cruento de las lenguas de fuego y libélulas de sol comenzaron a esparcir más y más el canto de la destrucción. Al líder de esta agrupación no le podía importar menos. Solo deseaba los oseznos que estaban pactados. Pero. Se estaba impacientando. La llamada era otra vez para acuciarlo, para decirle que si no cumplía con su parte del trato zarparían sin él. Eso significaría la muerte para el también. Sin dinero, todo lo invertido perdido. Sin una pieza de metálico 

Valerie era increíblemente hábil en el combate, los guantes salieron disparados con su ataque preciso, intentaba explotarle las manos, pero parecía demasiado resistente. Quizás la mujer herida seguramente ahora sangrando se amedrentaría… y la transformación, no era una bestia, era una de esas hechiceras diabólicas. Tenía que afinar sus… instintos… se refugió en el dolor que sintió antes para defenderse e interpuso sus armas para reducir algo el daño, efectivamente. Directo a la cabeza. Era experimentada y no dejaría que la derrotasen de esa forma. Ser derrotada era la malo. Muy malo para su salud.

Lenguas de fuego y disparos al aire.

Podría haber seguido con un ataque incesante, implacable, pero el fuego era demasiado intenso y peligroso, los animales comenzaban a golpear las jaulas y a lo lejos podía escucharse la tremenda mama oso luchando por liberarse. En su mente ya no pensaba en nada más que destrozar a absolutamente todos los presentes. En descuartizarlos y salir de ahí del fuego con sus crías, las que queden. Sus armas protegiendo su cabeza fue una elección tremendamente acertada, al menos no seria algo tan brutal… la mujer reptil se lanzo contra Valerie y apenas pudo soportar el dolor y el golpe. —Desgraciada… esta será tu tumba… una tumba de cenizas… no quedara ni para los cuervos!!— Reclamo mientras vio a su enemiga dar una especie de contorsión artística para atacarle. Retrocedió un par de pasos y aguanto. Sus dientes resistieron tanto como pudo, no lo bloqueo del todo, no lo desvió, pero si que le sirvió…. Rugió, retrocedió y con velocidad apunto nuevamente, esta vez a una de las piernas de la mujer. No a sus botas especiales sino a su muslo. Deseaba detener su movimiento tan ágil y como… como un resorte endurecido. Salto con furia después de disparar sobre una de las jaulas mas altas para ver donde estaba su compañero. —Quédate abajo zorra de mierda mientras mato a tu amigo…— Alzo su arma sobre la línea baja de arbustos… podía ver la cabellera de su compañero y la puntiaguda llena de barro del otro.

Mono cazado por bocon!!

Rufino era un pedazo de metal torcido, nada le hacía daño, todo le rebotaba como un muro de granito la patada era poderosa, podría haber dejado knockeado a otro, debilitado y muerto incluso, pero con el no. no funcionaban esas tonterías. Para derribarlo debías tener al menos un Saiyan de tercer nivel con bonus de rivalidad y aparte canon. El golpe solo le hizo sonreír mientras atacaba con brutalidad. Con maestría y mientras la osa luchaba por partir al que sea. Sus garras casi alcanzaron a los rubios pero la jaula amarrada a arboles con cadenas y ella con el torso aun atrapado solo se le incrustaba más.

Rufino vio hablar al enemigo… que decía la puta madre… que loco salió, habla de matema… da igual… Rufino paro en seco y se lanzó de inmediato hacia él. Buto? Que era eso… no importaba… Rufino rugió y el choque de energías se provoco tal cual imaginaba. Era un combatiente sucio, hacia una cosa, pero en apariencia pues sus intenciones verdaderas siempre engañosas deseaban siempre desmembrar a la gente para… alimentar a sus bestias. el choque de ambos golpes fue tremendo. Rufino retrocedió conmocionado.

El desplazamiento hacia las lanzas ya no importo y se lanzó cortando su lenguaje trigonométrico de los cojones. No quería que hablase un segundo más… —YA CÁLLATE MONO TONTO!!!— Su giro fue increíblemente mas largo y justo encima del enemigo pero no fue lo suficientemente fuerte… el calambre le domino la mano. Casi cayo de espaldas… —Maldito mono de mierda!!!— Su espada se movió… quiso darle una vez más, para ello grito… los golpes que le daba no eran nada. Nada de nada y como no lo detenía, pero si lo arrastro por el suelo... dejando surcos en la tierra, pudo ver como el valiente salvaje se lanzo por el aire contra el, pero Rufino sonrió y lanzo su ataque a velocidad igual de cegadora. El golpe eso sí, no fue tan potente… su hoja danzo rápido de frente para evitar que este cuerpo a cuerpo mono cara de culo embarrado con caca de mono le desarmase o agarrase y golpeándolo en el aire se sintió satisfecho… estaba seguro que la fuerza que tenía era superior.

Rufino tenia que valerse de su destreza para ganar y parecía que este... aun asi, Rufino lo vio caer al suelo herido, y sintió algo de desdén por el —Esa... mujer tiene poderes de transformación?... Puedes irte.. jamas me vencerás insecto. — La curiosidad de cuanto podría valer un espécimen así provoco que Rufino sintiera que ella pudiera ser un reto mejor... comenzó a caminar para ir a buscarla... o al menos su cabeza.

Spoiler Lacoste
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#18
No tenía idea de que las armas de fuego podían aguantar un golpe de esa magnitud, tesoro. Honestamente esperaba ver el metal doblarse o salir despedido por los aires después de conectar aquella patada, pero no ocurrió, aparentemente todavía no he entrenado lo suficiente como para destrozar armas como esas de un solo golpe y eso me costó caro, muy caro. Mi pierna acababa de terminar el movimiento cuando ella aprovechó la apertura. Ni siquiera tuve tiempo de procesar lo que estaba pasando. No vi el cañón apuntarme, no vi el dedo apretar el gatillo, solo escuché el disparo y un instante después sentí el impacto. —¡WAAAAAAAA!—El proyectil atravesó uno de mis muslos con una violencia que me hizo perder el equilibrio en el acto. El dolor llegó un segundo más tarde, quemando desde la herida hacia el resto de la pierna como si me hubieran clavado una barra de hierro al rojo vivo.
 
Lo peor fue darme cuenta de que no había podido hacer nada, ni esquivarlo, ni bloquearlo, ni siquiera pude verlo venir. Mis ojos bajaron hacia la sangre que comenzaba a correr por la pierna mientras apretaba los dientes para no dejar escapar otro grito. —Ay, tesoro, eso sí dolió. —murmuré entre respiraciones agitadas, no era una herida suficiente para detenerme, pero sí una excelente forma de recordarme que seguía siendo demasiado confiado y que aquella mujer era bastante más peligrosa de lo que había querido admitir. Mis alas se abrieron ligeramente para ayudarme a recuperar el equilibrio mientras volvía a levantar la vista hacia ella, ignorando el dolor todo lo que podía.
 
Y entonces hizo algo que consiguió irritarme todavía más, tesoro, me ignoró como si el disparo hubiera sido suficiente para dejarme fuera de combate, como si yo fuera a quedarme tirado en el suelo lamentándome por una herida, claramente no sabía con quién estaba tratando. La mujer saltó hacia una de las jaulas y giró el arma apuntando hacia otro punto del campamento. No tardé en entenderlo, su objetivo ya no era yo, era alguien más y por la dirección era Aki-chan. —Ay, no, honey., eso sí que no. —murmuré. Apreté los dientes contra el dolor del muslo y llevé la mano a la funda de mi cintura. Mi revólver apareció en un movimiento rápido y casi automático porque no tenía tiempo para apuntar con calma ni para calcular demasiado solo necesitaba una oportunidad. Respiré, apunté y disparé, la bala impactó directamente contra la cerradura de la jaula donde se encontraba apoyada. El metal cedió y la puerta se abrió de golpe. El osezno, completamente aterrado por el fuego, los disparos y los gritos, reaccionó de inmediato. Comenzó a agitarse frenéticamente dentro de la estructura hasta que la propia jaula perdió estabilidad y se volcó.
 
Justo a tiempo, lo suficiente para arruinar su puntería. —¡Estoy aquí, maldita! ¡Tus asquerosas balas no van a tocar a mi querido Aki-chan! —grité mientras volvía a apuntarle, mi corazón latía con fuerza, mi pierna me dolía, el fuego seguía extendiéndose.
 
Y justo entonces me di cuenta de una cosa, tesoro, si caos quería causar entonces caos tendría. Mis ojos recorrieron rápidamente las jaulas restantes mientras el fuego seguía creciendo a nuestro alrededor. Los traficantes estaban perdiendo el control de la situación poco a poco y yo estaba más que dispuesto a ayudarlos a perderlo por completo, apreté los puños y corrí hacia dos de las jaulas que se encontraban más abajo. No me detuve a pensar demasiado golpeé y se escuchó un crack. Las cerraduras cedieron bajo la fuerza de mis puños, las puertas se abrieron y los oseznos, aterrados por el humo, las llamas, los disparos y los gritos, salieron disparados en distintas direcciones buscando cualquier lugar que pareciera seguro. Algunos chocaron contra cajas, otros contra traficantes que intentaban organizarse y varios simplemente corrieron sembrando aún más confusión en el campamento.
 
—Corran todo lo que puedan, Little bears. —murmuré. No pensaba quedarme ahí para descubrir si aquellos pequeños confundían a un marine con uno de sus captores, así que me alejé varios metros de inmediato, apoyándome en mis alas para ganar distancia antes de que alguno decidiera atropellarme en medio del pánico y honestamente funcionó mejor de lo que esperaba. Los hombres comenzaron a gritar órdenes contradictorias, algunos intentaban controlar el incendio, otros perseguían a los oseznos escapados y varios parecían haber olvidado por completo que yo existía, menos la estúpida esa.

Mi off
[Imagen: xFGuWOj.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 617 - 251 = 366
Energia: 218 + 12 = 230
Espiritu: 153 + 0 = 153
#19
El choque fue brutal, tal y como imaginamos que podría llegar a pasar. Mis piernas impactaron con fuerza sobre la enorme espada de Rufino, que a pesar de ser afilada y poder cortarme, calculó mal la trayectoria y conseguí darle en el dorso de la hoja, entumenciéndole un poco los músculos pero causándole un daño minúsculo, eso sí, empujándolo lejos. Pero por suerte o por desgracia, ese empuje lo calculé algo mal si podemos decirlo de esta manera, y mi siguiente ataque se vio cortado por, literalmente, un corte.

La distancia entre Rufino y yo me jugó una mala pasada debido a su tamaño y la longitud de su espada de dos manos—. ”Me cago en todo” —y es que a mi salto, que yo creía casi imperceptible, tuvo la osadía y el coraje de verlo venir y me arreó un golpe que más que cortarme casi me hunde en la arena húmeda de la selva.

—¡¡Estúpido polioperado de mierda!! ¡Tan fuerte que te crees mírate, RIDÍCULO, eres el doble que yo y ni con una espada de más de un metro puedes conmigo! —y en lo que se giraba en dirección a Masami, le lancé tantas bolas de barro como pude en dirección a la cabeza. No tenía mucha puntería, pero con lo pijo y lo mal que le había sentado que manchara me manchara el cabello, seguro que le desquiciaba de alguna manera.

Por otro lado, y de manera simultánea, escuché como Masami seguía enfrentándose a aquella loca de Valerie, que al parecer me apuntaba directamente a la cabeza con su ridícula pistola. Y mamá oso, por su parte, intentando también escapar de la jaula que ya estaba prácticamente con la cerradura reventada.

PLUS DE VELOCIDAD. HIPERACTIVIDAD ACTIVADA.
PENSAMIENTO RÁPIDO. MOVIMIENTO RÁPIDO.

¡¡KACHAUN!!


Y sin prestar más atención al campamento, pero siendo consciente de que Masami ya estaba liberando a los oseznos a la desesperada, me lancé con una veloz patada, ya utilizada anteriormente, en dirección a la cerradura de mamá osa, para así liberarla por completo y sumar su ira a la de los cachorros y al fuego que estaba arrasándolo todo.

—¡TOMA PATADA PISTÓN! —y la jaula por fin reventó y la osa gigante ya no solo atacaba a zarpazos, sino que ahora además podía pegar bocados a quien le diera la gana—. ¡Ráfaga triple, guapa! —y con una voltereta triple mortal hacia atrás caí justo detrás de Valerie, quitándome un guante propinándole unos tres golpes secos, un cabezazo al cogote y una luxación al hombro acompañada de un apretujón en el brazo, para ser más precisos, buscando que así soltara su arma y que se quedara quietecita y sin molestar, ya que después de eso e ignorando tanto a Rufino como a Kiloc, pues ya estaba el caos sembrado en el campamento en llamas, iba a echar a correr como si no hubiera un mañana.

Di de nuevo una acrobacia y la agarré de los cuernos, para así poder llevármela a arrastrándola por el suelo y escapando de allí lo más rápido posible, mientras por el camino, me cruzaba con Masami y le mordía el cuello de la camiseta para llevármela conmigo. Entendería que con la velocidad que llevaba me era muy difícil parar y que tenía que engancharse a mi, o a Valerie, como buenamente pudiera para escapar de allí, ya que era algo más alta que yo y bueno, arrastrar a Valerie por los suelos estaba bien, pero Masami era mi tesorito—. ¡Agárrate fuerte, que nos vamos!

Próxima parada: el Ford Transit.

Seguro que si alguno decidía seguirnos Juan, Enji estaban allí para echarnos un cable, y en caso contrario, 100% que nos tocaría regresar avisándoles de lo sucedido para asegurarnos de que no se llevaran a mamá oso ni a ninguno de sus oseznos.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1746 - 563 = 1183
Energia: 1572 - 189 = 1383
Espiritu: 450 + 0 = 450
#20
Abrigos libres por la selva.

La defensa era perfecta, lo mejor que podía hacer era actuar con prudencia, no tan alocadamente como siempre le recomendaba el salvaje de Rufino, esta vez se sentía en control, solo un tiro, solo necesitaba un tiro para desbaratar las defensas del rubio que enfrentaba su amigo, el disparo hizo que la chica se mantuviera a raya y una sonrisa ladina nació en su rostro mientras coronada por el fuego ondulante y danzante comenzaba a creerse vencedora. El fuego no importaba, necesitaba al menos dos pequeños osos y era tan despiadada que si le preguntaban que prefería, si los hacían pantuflas o los liberaban en la naturaleza?. Ella respondería que le prefería que le paguen. Y en efectivo.

Afilo su vista, se preparó y vio como esa maldita llama amarilla, aunque cubierta de tierra y barro, se trababa en combate con Rufino. El siempre le ayudaba cuando estaba enfrentando a gente mas poderosa que ella. Ahora llego su turno. Se relamió los labios y ahí sobre la caja decidida a disparar… —No te muevas estúpido.— tenía como sueño ser la mejor tiradora del mundo entero y se esforzaría para serlo.

El disparo le hizo agacharse tomando una actitud defensiva… la cerradura se abrió apenas y eso hizo que Valerie quisiera dispararle a la desgraciada entrometida pero… mierda escapa. Miro el osezno debatirse primero por la impresión y el intenso ruido del metal golpeando el metal. Perdió el equilibrio y se desestabilizo provocando que pensara en ir a por el cachorro o contra la marine. Llenarla de agujeros no era mal plan. —Mierda que haces no!! necesitamos a esos guantes de invierno no los liberes.— Le apunto mientras la veía liberar varias jaulas con su puño limpio, o intentando hacerlo cambio su punteria apuntando a su contrincante pero algo, un destello cegador se movió detrás de ella, y en un tris... o tres sintió que cayo derrotada con múltiples lesiones. su cuello, su brazo... su arma cayo al suelo y un alarido murió en su garganta mientras se desvanecia por la tremenda potencia que le aplicaba el rubio paladín de la marina.  

Crudas decisiones

El rubio, el azote de los libres estaba satisfecho, mucho de hecho, tanto que sentía que pelear con este tonto era algo que ya no le satisfacía, se hecho sobre el hombro su gran espadón y quiso ir a por la enemiga de Valerie, sonrió algo ansioso de lo que podría hacerles a ambos, desollarlos era el menor de las acciones que de seguro haría con el parcito. Cortarles dedos, dejarlos pelones arrancándole pedazos de mechones coronados con la sangre del cuero cabelludo de cada uno de ellos.

He? Ahora el desgraciado le provocaba como a un crio? Que se creía?, le lanzaba bolas de barro, que? Esto era alguna especie de jodido juego?, su combate le parecía algo menos que un reto efímero —Detente mono de mierda que haces ahora… pensaba dejarte ir, pero se nota que quieres ser el primero en morir. PUAAAAJJJ— El barro le cayó en la cara, en el cuerpo y en la… mierda le cayó barro en la cara y el rostro… trastabillo, quiso lanzar un espadazo por reflejo, quiso desviar las balas de barro, pero estaba medio cegado, medio cabreado, medio interesado en conocer el interior del corazón de su enemigo?

Lo espero mientras se limpio con un ojo abierto, pero nada vino contra el, el desgraciado libero a la madre osa que lanzo de inmediato un zarpazo contra el dorado defensor de barro, pero no le alcanzo, por ello se lanzo contra Rufino, el asesino mientras lo veía irse contra Valerie. Mierda. Estaba contra la espada de un oso y la pared de dejar a su compañera a su suerte. —A dónde vas imbécil?!— Grito mientras veía a la inmensa criatura lanzarse contra él. ¿Lo demás?... no le importaba. Tenia que cumplir una misión.

Parecía que el parcito se había puesto de acuerdo para aumentar el caos en lugar de contenerlo … el fuego, los osos pequeños, la madre furiosa. Kiloc siendo presionado por sus compradores. Todo todo… causaba un estrés tremendo en Rufino, el paladín campeón del campamento. El Ursalinda al tenerlo solo a él cerca, pues los demás mercenarios intentaban controlar las llamas y los animales, sintió que se le lanzaba con furia —VAMOS BESTIA ESTÚPIDA, HAZME SUDAR— dijo mientras con habilidad esquivo un zarpazo de la bestia y girando sobre si mismo uso su gran hoja para sin piedad cortarle la cabeza a la madre osa. 

La sangre mancha todo alrededor, los hombres cercanos le vitorearon y Rufino se sentó sobre una jaula mientras en la lejanía miraba como los intrusos se alejaban con su compañera a cuestas. Se limpio la boca de la sangre del oso y clavo la espada en el suelo.

Kiloc termino de pelear con sus clientes mandandolos a la mierda. encolerizado salio entonces de su centro de mando y comenzó a disparar a los osos bebes que veía mas o menos vulnerables. algunos escaparon, no les importaban, ya le habían cancelado la mierda de trato. su cliente había zarpado del puerto. BANG... un oso menos... BANG.... dos menos... —Mierda!!! RUFINO... DONDE MIERDA ESTA VALERIE!!! DESHAGAMONOS DE ESTA MIERDA DE CAMPAMENTO...— ya no importaba nada... Rufino miraba al horizonte con una especie de mirada de las mil yardas. —Ese imbecil se lo ha llevado... era hermoso, pero se la llevo.— Dijo mientras las llamas comenzaban a acercarse peligrosamente. Apagar las llamas?... no le importaba. no era guardabosques. 

Spoiler Lacoste
[Imagen: Maki_NNM.gif]
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