Vagabond - T6 Pres Abs [Aventura de Fruta]
#21
Musashi escuchó con paciencia, su rostro no mostro ningún tipo de emoción, el miedo, la ambición o las ganas se había perdido en su mente, Sigrud volvería pero hasta entonces el tenía que seguir peleando, tenía que seguir avanzando, tenía que convertirse en el mejor de todos para que no existiera otro heredero de la fuerza que no fuera él. 

Otro golpe rompe el silencio tras las palabras y la roca que estaba seccionada por un tajo se secciono por otro, que abrió aún más la apertura dejando que Musashi pudiera pasar sin agacharse, sus pasos se empezaron a escuchar con el eco de las cavernas, y antes de que fuera demasiado tarde una última palabra llegó a los oídos de Sigrud

- Sobrevive - no fue un ruego, ni amistoso, la voz sonó como una orden. Era como si la vida de Sigrud ahora perteneciese a Musashi, como si ya no fuera de nadie más, pues era el quien se la había perdonado, y era él quien se la quitaría en un futuro. 

Y así fue como el vagabundo desapareció de la escena, con aquella última palabra, con la promesa de un enfrentamiento y con la certeza de que aquella historia no había acabado. 

Allí, Sigrud quedó sangrando, solo en el coliseo, el final de su combate no tubo aplausos y en esta ocasión, para bien o para mal, el carnicero no tuvo a nadie que pudiera contar más allá de él lo que había pasado. Aquel día Sigrud había estado igual de cerca de encontrar la fuerza como de encontrar la muerte y las dos se habían escapado de él en un leve suspiro, con la forma de un pequeño hombre alado, ahora era momento de reenfocarse y de buscar a Musashi mientras avanzaba en el Grand Line, era el momento en el que tenía que confiar, por que si no confías en el proceso, el proceso es en vano. 


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Bélico
[Imagen: 51pnN8x.png]
#22
Outfit ---- Sigurd de Little Garden


Y se va... Su última palabra se clava profunda como una estaca. ¿Una súplica?¿ una petición? No, una orden. El cierre y la promesa de una muerte futura, de un duelo entre leyendas. Una despedida del samurái errante, que seguirá vagando por el mundo en busca de aquel que lo derrote. A la espera de que en un futuro lo alcance. Un ángel de guerra y metal.

Resiliente al dolor, pero aún con el pecho abierto y sangrando, trato de reincorporarme. Mi enorme espalda se empieza a separar del suelo, dejando caer piedritas y escombros clavados en ella. Recojo las rodillas arrastrando los pies, quedándome sentado y recuperando aire, aire denso con sabor a azufre. 
Miro la salida del túnel. Estoy serio, observando la oscuridad de la cueva mientras esta me devuelve la mirada. Pensativo. Reflexionando. Hoy ha podido ser el final. El final de un viaje muy breve, pero muy intenso. El final... No le temo a la muerte en absoluto, pero me gustaría que fuera más épico, más caótico y memorable. No aquí, en mitad de una jungla, sino en mitad de una gran ciudad, con enormes ejércitos y héroes por todas partes. Glorioso.
Cambio mi vista al cielo, pero esta vez con una sonrisa tímida. Los dioses me han visto capaz y he confiado en mi fuerza, sin recular y sin miedo. Tal vez no he triunfado, pero ha sido un verdadero espectáculo y un duelo memorable. Y ahora queda un largo proceso por delante, avanzar y seguir dejando una estela de muerte a mi paso. Este resultado no va a quedar así. La próxima vez ganaré, estoy seguro. Toca entrenar y hacerse más fuerte y diestro, lograr ser el heredero de la fuerza definitiva. Llegaré a ser tan fuerte como un enviado de los dioses, una Valkyrja. Por mis santos cojones que todos temblarán cuando nuestras espadas vuelvan a chocar. Será cine.

Con un par de manotazos con la mano izquierda me quito el polvo y la morralla de encima, tanto de las rodillas, como de los muslos y los hombros. A pesar de lo breve del encuentro, tanto levantamiento de roca y tanta velocidad me han llenado de mierda y ceniza. Apoyado con Yggdrasil en la derecha, me levanto lentamente, dolorido pero estable. Relajo los hombros y con unos movimientos circulares de los mismos, estiro la espalda y suavizo la presión. Tras ajustarme el cinturón y ambos martillos gemelos, avanzo orgulloso y altivo en dirección a la cueva para salir de ahí, con el arma por delante.
Hay que volver al barco y seguir con el viaje. Ya he descubierto la "fuerza de Little Garden" que estaba buscando al llegar aquí. Julie tenía razón y ha sido todo un acierto el desembarcar aquí. Ubbe me estará esperando en el barco, o tal vez he de esperarle yo, pero me lo llevaré conmigo de viaje. Sin duda esta isla la recordaré con cariño. Aunque nadie sabrá nunca que aquí se dió una batalla digna de leyenda.

En efecto, cajita feliz
#23
Sigrud sigue los pasos de Musashi, pude ver sus pisas en la caverna como las siguió con anterioridad, sin embargo no es momento de seguirle. Tras entrar en la oscuridad mientras la sangre gotea por su pecho y la hemorragia sigue drenando su vida, Sigrud, como una anáfora o analogía de lo que podía haber pasado ve la luz al final del túnel. 

Aunque parezca que hace meses que empezó a subir por aquel sendero y se enfrentó con aquella bestia, el sol y el calor siguen en el mismo punto que cuando entró. Como si el tiempo esperase de manera tranquila por él, pasivo y tranquilo. Los pasos de Musashi cambian de dirección en la salida y se van por el lado contrario que la cordillera por la que Sigrud ascendió en primera instancia siguiéndole, sus caminos se separaban, por ahora. 

Pero era momento de que Sigrud deshiciera lo caminado, era momento de que volviera para reunirse con su nuevo compañero y siguiera avanzando en el Grand Line y en su destino para poder volver a enfrentar a Musashi, y es así, de la misma manera que esta historia había empezado y haciendo un paralelismo de la misma, que nuestro antiheroe, villano o carnicero dependiendo del periódico o las lenguas que hablasen de él, pues Sigrud ya empezaba a forjarse un nombre, decidió si descender para volver a encontrarse con Ubbe, seguir los pasos de Musashi para hallar una muerte seguro, o tomar otro camino desconocido que podría tener nuevos peligros. 

Pero lo que estaba claro era que Sigrud había conseguido una nueva vida (y herida), un propósito y una razón y ahora tendría que hacer una carrera de fondo para seguirlas y que no se desvanecieran. Las aventuras del carnicero de Whiskey Peak no habían hecho nada más que empezar, era por eso, que todavía no podía conseguir su objetivos.


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Bélico



off

Contenido Oculto
[Imagen: 51pnN8x.png]
#24
El camino por la cueva se vuelve un sendero oscuro y tortuoso. Largo. Eterno. La percepción de la realidad está tan distorsionada que siento que no voy a llegar al final, que me voy a quedar atrapado aquí por siempre. Puede que me dé esta sensación por el dolor punzante y ardiente de mi pecho, por el agridulce sentimiento de la derrota o por el andar lento y pesado que arrastro víctima del cansancio. Lo más probable es que sea una mezcla de las tres. 
Avanzo arrastrando los hombros por las paredes y encorvado para no tocar con la cabeza la bóveda y no pincharme con las estalactitas. Yggdrasil va por delante, protegiéndome de cualquier peligro que tenga la mala suerte de toparse conmigo. Hoy no ha matado a su enemigo, pero sus filos se han cruzado con un guerrero legendario y se ha ganado también sus muescas y cicatrices. La sangre gotea desde lo alto de mi pectoral hasta caer a mis botas y manchar la puntera de cuero. Luego se desliza y deja un sendero desdibujado de huellas gigantes mezcladas con sangre, sudor y barro. 
Un halo de luz empieza a iluminar lo lúgubre de la estancia. ¿Habré muerto? No, estoy llegando al final. Con determinación, doy los últimos pasos hacia la luz, en busca de libertad y aire fresco, no viciado de roña o azufre. 

Estoy fuera. Vivo. Por fin. El clima sigue siendo caluroso, pero al menos no se siente claustrofóbico ni con esa densidad que se sentía en el coliseo natural. El verde vuelve a ser el protagonista y ahora la jungla y las bestias hostiles vuelven a ser mis enemigos. Nada con lo que no pueda lidiar, aunque en este estado, lo mejor es que acerque al barco para tratar tremenda hemorragia. 
Ante mi se abren diferentes caminos, destinos distintos. Por un lado se ven las pequeñas pisadas de Musashi. Ha tomado una ruta opuesta a la que usó para llegar hasta aquí. Podría seguirle, pero hacer eso sería absurdo. Jamás convenceré al samurái alado de viajar conmigo, y menos con una promesa de muerte de por medio. Ya hemos tenido suficiente el uno del otro por hoy. Estaría guapardo navegar junto a él. Pero no existe esa posibilidad. Otra posible ruta es volver por donde he venido. Seguir mi propia senda de destrucción y llegar lo antes posible al barco. Sin duda es la decisión más inteligente. Allí podría tratar mis heridas con calma, comer algo tranquilamente y cepillarme a Julie para quitarme el mal sabor de boca de haber perdido. Ubbe podría estar esperándome allí. Camino corto y sencillo, lo ideal. ¿Pero que tiene de divertido caminar lo andado? Eso significa retroceder, y retroceder es de cobardes.

Con dos cojones y la moral recuperada, alzo a Yggdrasil por encima de mi cabeza y la dejo caer apoyándola en mi hombro derecho, cogiéndola por el mango con una mano. Con la otra, la izquierda, desenvaino uno de los martillos gemelos y empiezo a hacer pequeños malabares con el, jugando a lanzarlo y hacerle rotar en el aire de forma repetida. Se acabó el malestar y la depresión. La aventura continua. Cojo aire, lleno mis pulmones de aire y de orgullo y me adentro en la selva, altivo, desafiante. Llegaré a mi barco, sí. Pero dejaré una senda más, un rastro de devastación que alertará a los exploradores futuros de que Sigurd Haakon, poderoso Bucanero, estuvo aqmino
En efecto, cajita feliz
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1306 - 200 = 1106
Energia: 1872 + 0 = 1872
Espiritu: 795 + 0 = 795
#25
Las decisiones... Tienen su peso. Y es así como la decisión de Sigrud de tomar un nuevo camino le aleja en cierta manera del peligro. De haber vuelto por dónde había venido hubiera encontrado a la cría de la pareja de depredadores que había encontrado - y asesinado en el proceso - en su ascensión. De haber seguido a Musashi se hubiera topado con una trampa que a todas luces le habría dejado apagado por completo dejando inconsciente al buccaner y hubiera dejado su cuerpo a merced de las fieras que deambulaban libres por la isla. 

Pero su decisión, aún a expensan de lo que el pirata quería y anhelaba le trajo paz. 

De camino con su desforestación natural debido a su tamaño la naturaleza se postra ante él como ante las pisadas de los grandes depredadores. Su olor a sangre aleja a la bestias hambrientas, que irónicamente en primera instancia se ven atraídas por el apetitoso bocado de una presa herida, pero cuando observan caminar de manera despreocupada a Sigrud mientras le acechan entienden que es un trampa, que alguien con semejante herida no puede tener ese ímpetu. 

Su camino lo lleva sin que el lo sepa hacia un lago. 

En aquel lago, podría lavar sus heridas, hacer que no se infectasen por el polvo y el sudor que las recorren mientras supuran. Puede descansar por el momento pues ya no tiene nada más que hacer que seguir avanzando, si se mete notara el agua templada, que aliviara un poco el dolor de sus heridas, igual no es mal momento para que el bucanero se tome un respiro, medie y piense por qué ha perdido. 

Su compañero le espera, su destino también, pero a veces también es importante pararse a meditar, quitarse de encima las nubes de tristeza y recobrar las energía para seguir avanzando, por que al final, siempre el paso más importante que puedes dar es el siguiente. 

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Bélico



desvelo el hide del turno anterior
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#26
Outfit ---- Sigurd de Little Garden

Yggdrasil, imponente, cercena cualquier tipo de naturaleza que se cruza con su camino. Los arbustos son arrancados de cuajo, los árboles son talados sin apenas esfuerzo y de un solo golpe, la vegetación sucumbe inmóvil ante el frío metal del arma legendaria. Con el martillo de guerra que manejo en la izquierda, quiebro la roca y el mineral en puro polvo y escombros. No hay obstáculos lo suficientemente resistentes como para enfrentarse a un golpe seco del instrumento. Mis pisadas marcan el ritmo de la selva, levantando grava cada vez que mis pies golpean contra el suelo. La tierra tiembla bajo mis pasos, sin dejar indiferente a nadie. La vida es testigo de cómo la raza más fuerte del mundo es indomable y decide su destino. Las bestias más grandes no se atreven a entrometerse en mi camino. Las criaturas más pequeñas o son lo suficientemente rápidas como para evitarme o mueren aplastadas bajo las suelas de mis botas. Nada puede detenerme.

Con bastante camino y destrucción a mis espaldas, llego a una especie de claro natural. Este es bastante más amable que el anterior. En vez de ser un coliseo seco de roca y lava, ahora es un prado verde con un enorme lago cristalino. Un pequeño alto en el camino que recompensa mi sed de explorador. -Vaya...- me digo a mi mismo mientras lo veo, bastante sorprendido por mi descubrimiento. -Parece mentira que en una isla exista tanta violencia y tanta paz al mismo tiempo.- reflexiono, alegre y complacido. Me acerco a la gran masa de agua y me miro en el reflejo. -Que bueno que estoy, coño. Normal que ninguna mujer se me resista...- pedante, pero honesto, mientras flexiono los músculos de forma exagerada.
Guardo el martillo en el cinto y dejo descansar a Yggdrasil a mi lado, en la propia orilla. Me arrodillo entonces y me quito la calavera que uso a modo de casco. Con las manos como un cuenco, recojo agua y me lavo la cara. Grandes chorretones de suciedad empiezan a deslizarse, dejando al lado la roña por una carita limpita. Apoyo una mano dentro del lago para acercar mi pecho marcado por la violencia. Con la otra, hago lo posible por acercar tanta agua como pueda y desinfectar la herida abierta. Pus, sangre y polvo dejan paso a un corte horizontal perfecto, libre de suciedad. Si lo mantengo así, me quedará una cicatriz guapa, guapa. Digna de exponer y que mandará un mensaje potente.

Tras un lavado intenso y agradecido, toca seguir. Han sido varios minutos de descanso, pero no puedo perder más tiempo aquí. Ya descansaré en mi barco, como dios manda. Necesito cerveza. Cerveza y mujeres. Y no creo que esta isla o este lago puedan darme lo que busco. Ojalá convertir el agua en vino. O mejor, en zumo de cebada.
Me alzo de nuevo, imponente. Vuelta al ritual. Recojo a Yggdrasil del suelo y la preparo para seguir con la deforestación. Cojo al hermano del martillo que estaba usando, así no se queja. Y vuelta a la acción. La hemorragia ha cesado y se me ve con mejor aspecto. Voy a poder presumir bien delante de Ubbe, que seguro se ha peleado con alguna ratilla o gaviota borracha, Jarul Jul Jul Jul...

En efecto, cajita feliz
#27
Y como todo en esta vida... Todo llega a su fin. 

Como Zarek, que murió por un paro cardiaco. 
Como James Brando, que murió a manos del despiadado tirador y taxistas de los piratas Mushoku: Korg. 

O como esta aventura, esta aventura que finaliza, pero el viaje no, pues Sigrud sigue, imperioso y con energías renovadas, sabiendo que la mejora es exponencial, sabiendo que la cumbre todavía no se ve... Pero con la fuerza renovada para seguir cumpliendo sus objetivos y llegar al nuevo mundo, dónde, mayores aventuras, peligros y misterios le aguardaran... Pero eso... Eso no me toca a mi como narrador decirlo, eso le toca a Sigrud vivirlo y forjar su propia historia con su sangre y la de sus enemigos. 

Tras su leve descanso, las energías por seguir y la motivación aumentaron. Aquella herida fea que le había dejado Musashi parecía calmarse, como si aquel lago fuera milagroso... Quizá lo fuera. Lo que estaba claro es que aquella herida se convertiría en un nuevo galardón que acreditaría a Sigrud como lo que era: Un guerrero. Ahora solo le tocaba encontrar su camino y volver hacia el barco, surcar las olas y el angosto mar para proseguir con sus aventuras - o desventuras - y seguir avanzando, pues aunque no lo hiciera Musashi volvería pues para bien o para mal ahora Sigrud se había convertido en el heredero de la fuerza. 


En el lado opuesto de la isla

La arena fina, cálida y pálida acolchó el sonido de unas pisadas. Una roca descansaba en el medio de una playa en una cala oculta, sobre ella, un pequeño hombre estaba sentado mientras perdía la vista en el intenso e infinito mar. 

Tras un leve silencio, aquel hombre resopla, y lo que nadie voy es que una sonrisa escapó de él. Sus alas aletean y como si la gravedad le ignorase por un segundo llega hasta la orilla, donde las olas encharcan la arena una par de palmos sobre su nivel... El chapoteo de sus pies rompe el sonido del oleaje en aquella playa virgen y desconocida. 

El recuerdo de su maestro inunda la mente de aquel hombre y con el corazón en total calma y la respiración controlada emite un corte, con la fuerza moderada y con la agresividad que el arte de la esgrima imprime para levantar el agua del mar con en forma de una honda circular. 
[Imagen: 81oM7mWZo6L.jpg]

- ¿Con que Sigrud eh? - dice tras terminar el movimiento y enfocarse contra el mar - "El heredero de la fuerza" - Sus hombros caen junto con su espada y su nuca para dejarle totalmente enfocado en el cielo - ¡ESTOY ANSIOSO POR VOLVER A ENFRENTARTE! - Grita sabiendo que nadie le escucha, sabiendo que habla por él. Sabiendo que el siguiente enfrentamiento será el final. 


FIN DE LA AVENTURA 

[Imagen: maxresdefault.jpg?sqp=-oaymwEmCIAKENAF8q...ZKQ6Nf0kjg]


Off
[Imagen: 51pnN8x.png]
#28
Paseo a mi ritmo por la jungla, recuperado parcialmente de las heridas de la batalla. Encontrar el camino de vuelta a nombre del barco no está siendo la tarea más sencilla. Tampoco me preocupa, después de haber enfrentado lo que he enfrentado y seguir vivo... Es un buen indicativo de que ya nada en esta isla puede matarme. Sigo avanzando en línea recta, talando y destruyendo todo lo que se cruza. En algún momento llegaré a alguna playa y entonces solo quedará bordear la isla.

La noche se me echa encima. Pese al calor, la brisa nocturna refresca y las temperaturas bajan. Sin nada más encima que un pantalón andrajoso y un chaleco fino de piel de dinosaurio improvisado, tomo la decisión de hacerme una hoguera de puta madre. Cargando a Yggdrasil con ambas manos, apoyo fuerte el pié izquierdo para impulsarme con el derecho y rotar sobre mi propio eje mientras el hacha cercena troncos mientras silva en el viento con crudeza. Los árboles y palmeras de varios metros a la redonda caen sin remedio, víctimas de la atrocidad del ataque. Greta no estaría orgullosa.
Los apilo cerca mío, unos sobre otros. Me siento cerca, lo suficiente como para que al frotar el hacha con uno de los martillos, el roce de los metales generen una gran chispa y empiecen las llamas. El calor es acogedor, no como el del volcán, que era sofocante. Este abraza, invita a reflexionar.

Las armas reposan en un costado, con lo que puedo acercar las manos a las llamas. Las llamas... Las miro con fascinación. El fuego, las cenizas, el humo. El sentimiento de volver a mi hogar, donde debo estar. Pero no. Aún no es el momento. He de seguir mi propia aventura, mi camino. Todavía no soy lo suficientemente fuerte como para volver a casa. Aún no.
Las tripas rugen. No hay comida cerca y las bestias huyen nada más tienen la oportunidad de olerme. Las oigo en las sombras, escondidas como ratas. Se mueven, me observan, pero yo no les presto atención. Y más les vale no molestarme, ni ahora ni en ningún momento. Porque aquel que quiera entrometerse en mi viaje, en nuestro viaje, sentirá el acero. Y no leo lloros.

Y llegado de las sombras, rueda un pequeño coco. Un coco de tamaño normal, como si fuera una uva para mí. Lo habrá arrojado alguna criaturilla por error o a saber, casualidades del destino. Puede que haya caído de alguna palmera que ahora forma parte de las cenizas. Un coco vengativo. Lo agarro con los dedos, con la delicadeza suficiente como para no romperlo. Lo miro de cerca. No vale la pena ni comerlo. Es diminuto. -¿Que pasa contigo?¿Buscas pelea?- le hablo al coco como si fuera una persona, bromeando. ¿Quién cojones le hablaría a un coco? Solo un loco. Aplasto al coco con los dedos. No hay tiempo que perder, aquí solo me encuentro en fuera de juego.
Sonrío y me levanto. Suficiente tiempo he perdido ya aquí. Recojo mis armas y me preparo para avanzar. Miro al fuego por última vez. Estoy más animado. Veo el baile de las llamas sobre la madera. Me recuerdan a Musashi, ágil e implacable. Danzando sobre la tosca madera y consumiéndola. -He de seguir entrenando y elevando mi leyenda...- susurro, con determinación y orgullo. -Es una promesa, Musashi... Pienso superarte. Derrotaré al ángel de la Gran Line para enfrentar a los demonios del Nuevo Mundo. ¡Y te aseguro...- entonces piso las llamas hasta que se extinguen. - ... que seré el humo que bailará sobre tus cenizas! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-

Continuará...

Datos de interés
#29
✓
Aventura T6: Completada
RECOMPENSAS:

— Recompensas Narrador (Ashura)

 

— Berries:220k

— Puntos Mugiwara: 55

— Puntos de Rol: 60


— Recompensas Participante (Sigrud)

 

— Berries:160k - 60% = 64k

— Puntos Mugiwara: 45

— Reputación: 60 + 5 (Popularidad) + 10 (Fama) = 75

— Puntos de Atributo: 4

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