Archipiélago Sabaody - Manglar 0
Alrededor de una semana había pasado desde que conoció a Seiji y había logrado conocer y aprender ese nivel superior del haki de armadura. Los días siguientes, Garnet se pasó intentando afianzar e interiorizar esa sensación que había logrado canalizar en el encontronazo con el individuo de brazo robótico. El sólo pensar que Sabertones podría haberse añicos era algo que le aterraba y, al mismo tiempo, se sentía reconfortado al pensar que, ahora, podría ser capaz de protegerlo ante todo tipo de ataques gracias al recubrimiento que aquella habilidad proveía. Si bien era cierto que había días que se levantaba con el pie izquierdo y, por alguna extraña razón, no llegaba a desplegar ese poder tal y como deseaba, lo cierto era que, en general, tenía bastante encauzado el Haki de Armadura.
Bajo esta premisa fue que el pelirrojo, esa misma mañana, nada más despertarse recordó las últimas palabras de su maestro antes de despedirse, aquella promesa de que, si se lo pedía - y a cambio de un módico y desconocido precio -, Seiji podría enseñarle incluso a llevar también su Kenbunshoku Haki más allá de lo que ya conocía. De por sí, Garnet veía el haki de observación como un poder mucho más vérsatil y útil que el de armadura, al menos en lo que a las bases respectaba. Contar con la capacidad de poder detectar seres y entidades ocultas, conocer sus intenciones y emociones más superficiales, además de cuan fuertes podían ser… Simplemente era un poder demasiado bueno y, si eso tan sólo era lo más básico que podía ofrecer, no podía ni imaginarse cómo de increíble sería alcanzar un nivel superior a aquello. El pelirrojo se levantó de la cama y se dirigió hacia el espejo que había en su habitación.- No se hable más, voy a cruzarme de nuevo con ese pavo y me va a enseñar ese Super Haki de Observación como que me llamo Garnet, ¿es o no es? - Se habló a su reflejo, estando completamente desnudo. Si por él fuera, saldría a la calle con la chorra al aire pero, por alguna razón, estaba mal visto, con lo agustito que se estaba.
En esta ocasión, el skypiean no escatimó en gastos, pasando a ponerse un tanga de color azul celeste que tenía dibujadas notas musicales de todo tipo y de todos los colores. El exagerado repertorio de ropa - o mejor dicho, tanga - que tenía Garnet, simplemente era digno de estudio. Cogiendo todo el dinero que llevaba encima e introduciéndoselo en su paquete, sin coger nada más - por si acaso - se dirigió en busca de que su maestro le enseñara la siguiente fase del haki de observación.- Muy bien… Lo primero será buscar en el bar dónde di con el de primeras, ¿es o no es? - Pensó para, seguidamente, activar su Kenbunshoku, extendiéndolo al mayor radio de acción que le era posible. Lo tenía tan dominado que, de base y normal, mantenerlo activo a máxima potencia no le suponía ninguna clase de cansancio. Con el haki activo, empezó a caminar, sin dejar de prestar atención a cualquier aura destacable con la que se encontraba, para discernir si se trataba de algo similar a lo que sintió cuando notó por primera vez el aura de Seiji o no.
Sin embargo, durante su trayecto hacia la taberna alejada de la mano de Zarutsuki, no se encontró nada parecido al aura de Seiji. Ni siquiera dentro del bar parecía haber nadie tan poderoso como él lo era.- Bueh, por probar… - Desde luego, que no perdía nada por echar un vistazo. Abrió rápidamente la puerta encontrándose, tal y como ocurrió la primera vez que llegó a ese bar a un corro de gente viendo como dos borrachos - los mismos que los de la última vez, de hecho - se peleaban entre ellos. Pero no había ni señal de Seiji. Instintivamente, miró hacia la solitaria mesa dónde se lo encontró sentado y tampoco, no había nadie.- Hmm, tendré que probar en otro lado… - Cerró la puerta, sin interrumpir el ambiente del lugar y se quedó pensativo sobre en que otro lugar podría estar.- ¡Ya sé! - Chasqueó los dedos de su diestra.- ¡El descampado! - Y tras aquello, fue directo y corriendo hacia el lugar dónde Seiji se lió a endosarle toda clase de golpes y puñetazos hasta que Garnet fue capaz de manifestar esa negra armadura sobre Sabertones.
No obstante, y para desgracia del músico, tras estar algún que otro minuto corriendo hacia su destino, cuando entró en el rango de alcance de su haki de observación, no encontró nada de nada.- Tch, ¡puta mierda! - Chasqueó los dedos de su mano derecha con intensidad. En ese preciso momento, Garnet, gracias a la amplitud de su haki de observación, fue capaz de discernir una aura de lo más característica, con una increíble presencia, al otro lado del descampado.- ¿Será posible…? - Se preguntó ante la posibilidad de que su maestro fuera el portador de dicho espíritu, mirando hacia el frente y viendo, atravesando el área dónde entrenaron, un edificio algo magullado y en mal estado. Nuevamente, no perdía nada por probar.
A paso lento y calmado, el skypiean cruzó el descampado hasta llegar al otro lado y estar frente a la fachada de, lo que parecía ser, una especie de almacén abandonado. Era un edificio de dos plantas que podía medir como unos 15 metros de alto, con una enorme puerta metálica oxidada en la parte media de la fachada. Las dos ventanas que había a cada lado de la puerta, estaban rotas, hasta el punto de que de ellas tan sólo quedaban sus marcos, no habiendo presencia alguna de los cristales que pudiera tener antaño. Conforme más observaba los detalles de aquella construcción, más seguro estaba de que aquella presencia debía pertenecer a Seiji. Parecía el tipo de lugares que podía frecuentar alguien como él. Un molesto e incesante chirrido resonó al abrir, con cierta dificultad, la puerta de la entrada. El óxido había hecho estragos en sus bisagras hasta el punto de que la mejor solución sería embadurnar la puerta entera en aceite y lubricante. Si Tobías llegaba a ver alguna vez el estado en el que se encontraba el portón, al carpintero y manitas de la tripulación le daría, sin lugar a dudas un síncope.- Vaya, te has demorado lo tuyo. - Dijo una voz desde el interior del edificio, milésimas de segundos después de que el pelirrojo abriera la puerta para pasar al interior de lo que antaño fue un almacén.- Ya empezaba a creer que me ibas a dejar plantado. - Añadió, con sorna. Garnet, al pasar al interior, escuchar la voz y ver a quién pertenecía, sonrió ampliamente.- ¡El menda sabía que eras tú! ¡Si es que soy el puto amo PUAJAJAJJA! - Soltó una carcajada, de forma que las paredes del edificio reverberaron. Ahí estaba, ni más ni menos que Seiji, sentado en una caja de madera en mitad del almacén, como si todo ese tiempo hubiera estado esperando la llegada del skypiean. Turbio, si le preguntan a Garnet.- ¡Pero ya te vale a ti! - Enseguida, la actitud del pirata cambió de la celebración a la frustración, frunciendo el ceño y señalando con antipatía al fornido calvo.- ¿Cómo que me he demorado lo mío? Cómo si siquiera hubieras soltado prenda de dónde dar contigo, ¿es o no es? - Contestó, con indignación, terminando por exhalar con fuerza aire por su nariz.
- Si jugabas bien tus cartas, estaba seguro de que podrías encontrarme. - Aclaró, levantándose de la caja, y apoyando ambas manos en su cadera.- Has usado el haki de observación para encontrarme, ¿verdad? - Conjeturó.- Sí coño, ¿cómo te iba a encontrar si no? - Respondió de morritos y de mala manera el músico. Seiji negó con la cabeza, como decepcionado de que no pillara el punto de sus intenciones.- Justamente si no te dije dónde encontrarme, era para que dependieras del haki para encontrarme. - Argumentó, cruzándose de brazos y observando con seriedad a Garnet.- ¿De qué iba a servir enseñarte a llevar tu haki de observación más allá si mi pupilo ni es capaz de sacarle provecho a su uso más básico? - Añadió, de manera irrebatible. Por mucho que le jodiera a Garnet, el skypiean reconocía que tenía un punto.- Vale vale, lo que tú digas… - Quiso restarle importancia al hecho de que Seiji llevara la razón.- ¡Lo importante es que quiero darle a esto del super haki de observación ya de ya! - Cambió de tema, demostrando un gran entusiasmo por empezar su entrenamiento con este nuevo haki de observación.- Que no se diga que ganas no tienes, desde luego. - Rió levemente, descruzando sus brazos.- Como con el haki de armadura, empecemos con lo más básico. ¿Qué eres capaz de hacer con el Kenbunshoku Haki ahora mismo? - Empezó con algo teórico, que consistiría en entender que diferencias existían entre el nivel básico y el intermedio. Garnet se llevó su diestra a su barbilla y cerró los ojos, quedando pensativo.- Puees… Puedes coscarte de la peña que hay a tomar por culo de ti… De como se siente y de lo que quieren hacer de forma muy ligera y vaga… Y también de si son tela de fuertes o no… - Enumeró las virtudes que dotaba el haki de observación a su usuario, apartando la mano de la barbilla y volviendo a abrir sus ojos, que se fijaron en su maestro.- Está dicho de una forma algo burda, pero me vale, sí. Es tal y cómo dices, efectivamente. - Se dio media vuelta mientras daba por válida la respuesta de Garnet.- Ahora bien, ¿y qué es lo que es capaz de hacer el siguiente nivel del haki de observación? - Preguntó aunque, sinceramente, Garnet tampoco es que tuviera demasiada idea al respecto. Su mente, entonces, se llenaron de ideas perversas y llenas de lujuria, no pudiendo evitar babear y sonrojarse ante su depravada psique.- No me digas que… ¿Podrá el menda ver a través de la ropa? ¿Podré verle las perolas a las pibitas o qué? Pueje pueje pueje - La idea tan equivocada sobre el haki hizo que Seiji girara levemente el cuello para dedicarle una mirada agresiva a Garnet.- ¿Pero cómo iba a tratar de eso? - Desde luego, que no daba crédito a lo cazurro que podía llegar a ser el pelirrojo.- Intenta pegarme, vamos. - Se volvió a girar, no sólo quedando completamente de espaldas a Garnet si no que, además, cerrando los ojos. La perversión del músico se desvaneció, quedando ahora un sentimiento de confusión y duda ante lo que pedía su maestro.- Pero si está de espaldas, ¿cómo voy a ir a atacarte? - Preguntó ante la orden sin sentido de Seiji, ¿cómo narices iba a ir a pegarle a alguien que estaba en clara desventaja para defenderse.- He dicho que me pegues. ¡Vamos! ¡No tengo todo el día! - Insistió el hombre calvo, resonando sus órdenes por todo el lugar, haciendo que Garnet se encogiera de hombros.- Esta bien, viejo. - Comentó, flexionando sus piernas, pisando con fuerza el suelo, a la vez que contraía hacia atrás su brazo derecho.- Pero luego no quiero lloros, ¿es o no es? - Y, conforme terminó la frase, con una velocidad abrumadora, Garnet se lanzó directo hacia Seiji, con la intención de propinarle un puñetazo en su cogote. En cuestión de segundos, y con el aire por la celeridad colisionando en su rostro, el skypiean tenía a Seiji ya casi a tiro, desplegando en esos momentos su diestra para asestar el golpe que tenía en mente. Para él, el impacto estaba completamente asegurado, era imposible que, estando de espaldas, pudiera verse venir un ataque así. Mas, en lugar de lo esperado, y de la misma forma que ocurrió aquella vez en el bar, con un grácil movimiento, Seiji esquivó con soltura el puñetazo de Garnet, agachando su cabeza hacia delante.- ¡Y una mierda! - Se quejó el músico, al ver que su ataque había fallado contra un tipo que ni siquiera le estaba mirando. El skypiean recogió su puño a la par que Seiji se volvía a erguir.- ¿Cómo cojones has hecho eso, huh? ¡Si no estabas mirando ni nada! - Ciertamente, estaba confuso ante lo acontecido aunque, conforme su maestro se dio la media vuelta para encarar a Garnet, cayó en la cuenta. Lo que el sabía sobre el Kenbunshoku, era que era capaz de detectar posiciones e intenciones superficiales de los seres que te rodean.- Acaso… - El pelirrojo semidesnudo ya empezaba a atar cabos y conceptos.- Ya lo has entendido, ¿verdad? - Seiji irrumpió todas las teorías que podían rondar por la mente de Garnet.- Deja que te lo resuma, con este nuevo nivel de haki, podrás ser capaz de leer y sentir las intenciones más hostiles e inmediatas de tus rivales. - Empezó a explicar, señalándose con su índice metálico su sien.- Ya sea una patada a la rodilla, o un puñetazo al pecho… - Cerró los ojos.- Siempre que tu haki sea suficiente, podrás leer esa clase de ataques. - Los volvió a abrir, esbozando una sonrisa ladeada.- Si lo que sabes del Kenbunshoku otorga más utilidades en el día a día, esta versión brillará por completo en enfrentamientos - Añadió, finalizando la explicación de que hacía tan bueno al - como llamaba Garnet - super haki de observación. Y vaya que si era bueno. Tener esa habilidad o no podría ser la diferencia entre sobrevivir o que él y todos sus amigos murieran en una batalla. Podría haber pasado su vida entera sin saber que narices era el haki pero, definitivamente, si había más gente que poseía ese poder, el haki era una obligación si no querías que te comieran.
Una sonrisa de determinación se dibujo en el rostro del pelirrojo skypiean.- Y aquí que coño estamos esperando, ¿huh? - Espetó, mostrando todos sus dientes de la emoción.- ¿Qué tiene que hacer el menda para dominar este haki, tronco? - Preguntó por cuál sería la metodología de entrenamiento. Siguiendo el entrenamiento que hizo con Kaelith, a saber si resultaría en alguna otra sesión de meditación. Pero algo le decía que Seiji no era ese tipo de maestros. El hombre calvo, ante la interrogante de Garnet, sacó un pañuelo negro de uno de los bolsillos de su pantalón, junto a dos pares de tapones.- Lo primero será despojarte de cualquier sentido material para forzarte a usar el Kenbunshoku. - Comentó, extendiendo la mano dónde tenía todos los “materiales” necesarios para llevar a cabo el entrenamiento.- Ponte los tapones tanto en orejas como en las fosas nasales, para que no puedas ni oírme ni sentirme, y cúbrete los ojos con estas vendas. - Explicó, pasando Garnet a agarrar todo lo necesario, pero sin llegar a ponerse nada aún.- Tal y como hice con el Busoshoku, no pararé de atacarte desde distintos ángulos y a distintas partes - Detalló, haciendo el ademán de dar un par de puñetazos al aire.- Como para este nivel el objetivo es predecir cúal será mi siguiente ataque, vamos a buscar aumentar tu concentración, que tu Kenbunshoku vaya más allá. - Añadió, parando de dar puñetazos y patadas al aire.- ¿Lo captas? - Preguntó, buscando una afirmación por parte de su alumno.- ¡Sí es! - La obtuvo, mirando con detenimiento a los dos pares de tapones y a la venda.- Vamos, que hoy el menda se va también calentito para casita… Pueje. - Ya tenía más que interiorizado que se iba a llevar una buena somanta de palos. Ciertamente, aquel hombre parecía disfrutar golpeando a la gente bajo el pretexto de estar enseñando.
Sin más preámbulos, Garnet se puso tanto la venda en los ojos como los tapones en las fosas nasales y en sus oídos, viajando a un mundo de perpetua oscuridad, aislado del mundo material al estar privado de usar tres de sus cinco sentidos.- Lo primero es lo primero… - Pensó, activando inmediatamente después su haki de observación, hasta cubrir todo el edificio. En esos instantes, el mundo de tinieblas dejó de serlo al poder visualizar el aura de Seiji. Se estaba moviendo, desplazando de forma que se alejaba de Garnet hasta quedar a unos cinco metros, ¿es que acaso no iba a atacarle? Por supuesto que iba a hacerlo. Una vez se detuvo, el alma de su maestro se intensificó, pudiendo notar una hostilidad bastante superficial.- Va a atacar, sí, ¿pero cómo coño lo iba a hacer? - Las intenciones estaban claras y, lo peor de saber que vas a recibir una hostia es no saber desde dónde y cuando va a llegar. Pudo sentir como Seiji se acercó súbitamente hacia la posición de Garnet, quedando a escasos centímetros de él. El pelirrojo tuvo la tentación de extender algunas de sus extremidades, o moverse del sitio ante la continua sed de pelea que emanaba el espíritu de su maestro, pero el fin del entrenamiento no era ese, ni mucho menos. La incertidumbre de cuando llegaría el primer golpe seguía creciendo, una incertidumbre que se hacía insostenible cuando Seiji empezó a rodear al pelirrojo. Pero el primer ataque no llegaba y a Garnet se le estaban empezando a hinchar los cojones.- ¡¡Venga ya, viejo!! ¿Cuándo piensas..? - Se acabó por impacientar el skypiean, recibiendo en ese preciso momento un golpe en su costado derecho que hizo que flexionara levemente sus piernas. Por la potencia del impacto, al menos no había usado su recubrimiento con el haki de armadura pero aún así, ese hombre tenía una fuerza bastante considerable, ¿quién cojones era? -Nanai, Garnet… No pierdas la concentración… - Se animó a no darle vueltas a preguntas sin respuesta, volviendo a extender sus piernas, manteniendo una postura firme como los Manglares de Sabaody.- ¡VEN! - Alentó a su maestro a no cortarse ni un pelo, aunque no hiciera ninguna falta. En ese momento, esta vez - y sin sentir que se moviera de posición Seiji -, Garnet sintió otro golpe en gemelo izquierdo.- Tch, ¿una patada esta vez? - Dolía como mil demonios pero, por si fuera poco, después de esa patada, siguió otro golpe, esta vez en su mentón. Desde luego que, cada golpe que impactaba sobre su cuerpo era demoledor pero, gracias a sus agallas y a la resistencia que le dotaba su fruta del diablo, podía permitirse recibirlos.
El tiempo fue transcurriendo con relativa normalidad, y Garnet no había hecho ningún avance. Seiji había encadenado golpe tras golpe y el pelirrojo, no había conseguido notar nada diferente a lo que solía hacer con lo que ya conocía del Kenbunshoku. Su cuerpo presentaba magulladuras por todas partes y de toda índole, y aún así no había aprendido nada aún. Sólo tenía claro que debía seguir focalizándose en el aura de Seiji pero igual, ¿lo estaba planteando mal? ¿Necesitaba tal vez darle otro enfoque? Su maestro estaba ahora mismo frente a él, de eso no cabía duda. A todo lo que se había dedicado durante todo ese tiempo era a leer la posición de Seiji y tal vez, a raíz de esa lectura, podía manifestar algo distinto.- Para el carro… - Pensó, mientras otro golpe de su maestro llegaba a su pecho. Con la paliza que le estaba dando, ya casi que se había hecho inmune al dolor.- Todo el rato he estado coscándome de su posición… - Reflexionó el skypiean.- ¿Y si ese es el problema? No es cosa de dónde está plantado, sino de que coño va a hacer, ¿es o no es? - Siguió dándole vueltas, con esperanzas de que este nuevo planteamiento le llevara a otro resultado más fructífero.- De puta madre… Probemos… - Garnet, con decisión, redujo el racio de alcance de su Kenbunshoku, hasta lo mínimo como para poder identificar el aura de su maestro. Ahora mismo no necesitaba ningún otro estímulo que el que podía provenir de Seiji.- Cóscate ahora de la aura del viejo al máximo, Garnet, ¡vamos! - Se convencía a sí mismo, pasando a focalizar toda su concentración, no tanto en la ubicación de Seiji, sino en su aura en sí. Podía seguir viendo esa ligera hostilidad y pequeñas fluctuaciones que hacía su alma sí hasta que, en cierto momento, dichas vibraciones que hacía la parte más externa del aura se intensificaron.- ¡Pero esto! - Y justo después de aquello, otro ataque fue a parar en la boca del estómago del pelirrojo. Garnet escupió algo de saliva debido al impacto pero, a pesar de ello, no pudo evitar sonreir. Igualmente podría haber sido mera coincidencia pero, esa inmediata intensidad, seguido por el golpe, estaba claro que había alguna relación.- Te tengo… Te tengo, ninja -
La conjetura se hizo realidad cuando, después de recibir dos o tres ataques más, Garnet sintió exactamente lo mismo. El aura de Seiji buscaba expandirse, además, hacia la zona dónde colisionaría su ataque. Conforme más se concentraba en su espíritu, además, su forma se iba definiendo aún más. Era como si, en vez de ser una mera esfera de alma, se estuviera empezando a adoptar a la forma de su recipiente. Aunque lo más correcto sería decir que era el propio Kenbunshoku de Garnet que se estaba empezando a pulir. Ya casi podía verlo claramente. Podía sentir como Seiji le iba a dar un puñetazo con su diestra en el pecho. Sin mediar palabra, Garnet interpuso con velocidad su mano por delante, agarrando la de su maestro para detener el impacto.- ¿Oh? ¿Ya lo tiene? - Musitó, de manera inaudible para el skypiean, y menos aún por seguir llevando los tapones para, seguidamente, y con su mano aún agarrada, buscar propinarle una patada con su pie izquierdo en la tibia de Garnet.- Así que eso harás… - Pensó para, seguidamente, soltar la mano con que agarraba a Seiji para, girando rápidamente su cuerpo en pos de ganar impulso, detener su patada con su pie derecho, pateando la propia tibia del fornido hombre con la planta del pie.
- ¡PUAJAJAJJA! - Soltó una carcajada tan fuerte que, de la presión los tapones de sus fosas nasales salieron disparados hacia el suelo.- Viejo… - Comentó, apartando su pie de la pierna de Seiji mientras, con su mano izquierda, se quitaba la venda de los ojos.- Ya tengo esto del super haki de observación, ¿es o no es? ¿Soy o no soy la putísima polla? - Declaró para, a continuación, quitarse esta vez los tapones de sus oídos.- Así es, veo que al final has conseguido dominar esta versión del Kenbunshoku. - Dijo Seiji, retrocediendo un par de pasos.- No lo has hecho tan mal como pensé que lo harías, la verdad. - Comentó con sorna.- Pero bueno, la cuestión es que ahora alguien me debe todo el dinero que tenga encima, ¿me equivoco? - Finalizó, extendiendo su diestra, para que le pagara las clases. El que había sido su objetivo desde el principio.- ¡Coño la guita! - Chasqueó los dedos para, a continuación, introducir su mano derecha en su paquete.- Espera, no me digas qué… - Echó ascos ante la escena que estaba presenciando, al ver que su dinero lo tenía guardado junto a sus partes nobles.- Ahí tienes, viejo, todo lo que el menda tiene, ¿es o no es? - Y depositó un fajo de billetes en la mano extendida de Seiji quién se sorprendió ante la cantidad que le había dado.- Un momento… - Se paró a contar el fajo.- ¡Pero si aquí no hay ni 50.000 berries! - Se exaltó, al ver que todo el tiempo perdido había resultado en una decepción total. Garnet se encogió de hombros mientras sacaba la lengua.- Puejeje, ¡era todo lo que tenía el menda! ¡Palabra del rock and roll! - Bromeaba para cambiar instantáneamente su expresión a una más seria y llena de determinación.- Pero más que el dinero, piensa en que le has enseñado a la que será la futura superestrella del mundo mundial, ¿es o no es? - No había ningún ápice de dudas, definitivamente, confiaba en que lograría hacerse con ese objetivo y su sueño. Ante aquella situación, Seiji no pudo hacer otra cosa que suspirar y conformarse con aquello.- Que se le va a hacer… Considera que parte del dinero se ha ido en tratar todos los traumatismos que te haya podido causar, superestrella. - Dijo con retintín, dirigiéndose hacia la caja para volver a sentarse en ella.- Y ahora vete, tengo que pensar en que hacer con este dinero. -
- Como digas, viejo. - Hizo caso a la orden de Seiji, empezando a caminar hacia la salida del edificio.- ¡Gracias por la clase! ¡Un día te dedicaré también una canción, viejo! - Exclamó, con las manos alzadas para, a continuación, salir del lugar, dejando al hombretón junto a su soledad.- Así que una superestrella mundial, ¿eh? - Rio nasalmente mientras negaba con la cabeza.- Veo que la gente sigue teniendo sueños ridículos. -
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