[Presente relativo] - Sables y espadas
#1
Día 91 del año 14, Otoño - 9:46 p.m.
Archipiélago Sabaody - Manglar 0

Un día había trascurrido después de que probara de lo que era capaz el joven Kenzo Fujiwara. Aquel impaciente chico lleno de nervios y que le gustaba chinchar a Sasha, finalmente, resultó que poseía un gran potencial, lejos de lo que todos podían llegar a imaginar. Llevaba bastante tiempo que, el hacer que se uniera a la banda, eran de las muchas idas de olla que sufría de vez en cuando el capitán pero al final resultó que si que vio algo asombroso en su interior. Por esto mismo, el pelirrojo se había propuesto que lo entrenaría hasta que se volviera alguien imbatible, un digno sucesor del siguiente rey de los piratas que sería Yojimbo algún día. Siguiendo esta línea de pensamiento, a Garnet se le ocurrió que no sólo debía mantener en forma al propio Kenzo, sino también a sí mismo y al resto de la tripulación. El pelirrojo era consciente de que todos llevarían a cabo una rutina o pauta de entrenamiento para fortalecerse, pero suelen decir que es mejor hacer las cosas acompañado que en solitario. Con esto en mente, y con una curiosidad de ver a la espadachina en acción, el músico tuvo bien claro con quién querría entrenar ese mismo día.

En esa mañana de otoño, el skypiean se iba a proponer ofrecerle un combate de entrenamiento a la capitana en funciones, para medir sus fuerzas y ver cuanto distaba de las suyas. Por mucho que la admirara, Garnet sabía que en el momento de la verdad, no se lo pensaría dos veces en ir a saco en un combate. Y estaba segurísimo de que Triana también. Como era aún temprano, lo primero que hizo fue dirigirse a la cocina que tenía en la posada que se estaba quedando. No había entrenamiento que valiera si iban con el estómago vacío, ¡qué narices! Habiendo consumido él con anterioridad un vaso de leche calentito y algunas galletas, recordando el desayuno que le propuso la mujer después de que el pelirrojo le enseñara a usar el haki de observación, Garnet - vistiéndose tan sólo con un delantal que dejaba a la vista su culo desnudo - le preparó un zumo natural de naranjas y dos tostadas de huevo, aguacate y salmón.- Salmón... - Se relamía Garnet al ver la buena pinta que tenía el pescado, tentado en comerse la tostada que él mismo había preparado, pero teniendo la suficiente fuerza de voluntad como para aguantarse las ganas. Con el desayuno preparado, puso el zumo en el vaso y la tostada en un plato, yendo ambos sobre una bandeja que el músico y cocinero uso para transportarlo hasta la habitación de la doctora.

Siempre que pasaba por allí, tenía el impulso de abrir la puerta de sopetón por si la pillaba en paños menores, pero el respeto que también sentía hacía que se retractara de dicha idea.- ~Trianaaaa es el mendaa~ - Dijo tarareando, apoyando la bandeja sobre su mano izquierda, mientras tocaba la puerta con su puño derecho.- Te traigo un desayuno de puta madre y una oferta que no podrás rechazar, ¿es o no es? - Añadió, esperando a que la mujer le diera permiso para entrar.

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#2
Ya llevaba un buen rato despierta. Solía estar en pie justo al amanecer para realizar mis estiramientos y algo de ejercicio. De vez en cuando solía salir para entrenar, pero intentaba evitarlo para no llamar la atención más de la cuenta. Ya me extrañaba que ningún marine se hubiese plantado en aquella zona de la isla para capturarnos, estábamos teniendo demasiada suerte y no quería fastidiarla ahora que estábamos tan cerca de conseguir lo que buscábamos. Aquella mañana me limité a realizar algunos estiramientos en la habitación, tras lo cual me di una ducha y me vestí con mi ropa habitual, una falda, chaqueta, medias y unos tacones. El lugar me gustaba, había varias tiendas y restaurantes, pero me gustaría mucho más poder disfrutar libremente paseando cada día. Tal vez estaba siendo demasiado paranoica, pero la información que nos dio Emerald seguía en mi mente dando vueltas. Parecía que nadie se interesaba por los piratas que había en la zona, lo que más me preocupaba era que alguien acabase hoy prendido en llamas por mi culpa que se nos plantase delante la guardia de los tenryubitos, los marines o quien quiera que estuviese directamente bajo el mando de la chica del parche que nos había descrito Emerald.

Debían ser casi las diez de la mañana, ya había terminado con mi rutina y había decidido descansar tirada en la cama leyendo una revista. Me había pintado las uñas mientras la leía y ahora esperaba a que se secasen pasando las páginas con interés, fijándome en cada detalle, en cada imagen y dato curioso sobre las personas del mundo del famoseo. Si los periódicos fuesen tan interesantes otro gallo cantaría, conocería toda la información sobre cada isla, marine, pirata, revolucionario o cazador que saliese en él. Pero como los periódicos casi siempre se limitaban mentir y manipular, solía prestar la atención justa y tan solo a las noticias que pudiesen afectarnos. La estancia en la isla se había alargado un poco más de la cuenta, pero era normal teniendo en cuenta que uno de nuestros principales objetivos debía ser hacernos con un barco y descubrir cómo seguir avanzando. No podía hacer demasiado por aquello y me sentía un poco inútil, sobre todo si a ello se añadía que ahora no iba a poder tocar a nadie. No solía hacerlo, pero ahora que no podía era un fastidio.

Los toques de Garnet en mi puerta me hicieron despegar la vista de la revista para dirigirla hacia ella. Al escuchar que traía comida mi estómago rugió, lo cual me recordó que no había comido nada desde que me había despertado hacía varias horas. Lo que me sonó menos apetecible fue su insinuación sobre una oferta que no podría rechazar. Me puse en pie y me dirigí hacia la puerta para abrirla yo misma, aunque él podría haberlo hecho sin esfuerzo, ya que no estaba cerrada con llave. Nada más girar el pomo y abrirla, le respondí para que no le quedase ninguna duda. —Que no pienso acostarme contig… —corté la frase cuando vi la bandeja con el zumo y las dos tostadas —. Bueno, pasa —dije de mala gana por haber tenido que retractarme debido al hambre. Terminé de abrir la puerta y me hice a un lado para dejarle pasar y cerrar la puerta tras él.
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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#3
La contestación de Triana no tardó en llegar y es que, cuando la comida está de por medio - y aún más y delicioso desayuno -, era imposible decirle que no a un cocinero novato, pero tan genial como lo era Garnet. Prontamente, la mujer se acercó a la puerta para abrirla, siendo lo primero que soltaba con cierto retintín lo que supuso que sería unas declaraciones de que no se acostaría con él, al no terminar de formular la frase pues, de mala gana, acabó accediendo a dejar pasar a Garnet. El pelirrojo, en ese momento, frunció el ceño y se puso de morritos, mientras pasaba a la habitación después de que Triana se echara a un lado.- Oye colegui, que esta vez no venía con intenciones raras. - Tanto atosigarla tenía sus repercusiones, desde luego. Caminó lo suficiente hacia la habitación de forma que le permitiría a la doctora cerrar la puerta - además de verle el culo a Garnet si se giraba a verle -. Miró hacia un lado, concretamente hacia la cama de la rubia, observando como el colchón estaba ligeramente hundido y había una revista sobre ella, denotando que, hasta no hace mucho, había estado tumbada en ella. Se acercó a la misma, y depositó la bandeja sobre la cama, con cuidado de no derramar ni manchar nada. En ese mismo momento, se fijó en lo que estaba leyendo hace escasos momentos, perteneciendo a la prensa rosa.- Si que le gusta un cotilleo y la revista del corazón a Triana... Quién lo diría huh... - Pensó en la de romances de gente famosa que debería haber dentro de aquel panfleto de noticias de dudosa veracidad, cayendo entonces en la cuenta de algo, ¿se habría enamorado Triana alguna vez de alguien? Hasta entonces, sus más ligeras sospechas residían en ese pirata que le ayudó siendo una puberta y a quién había decidido buscar pero, lo cierto era que no parecía el tipo de persona preocupada por sus propios romances. Ahora tenía curiosidad la verdad, pero no había ido a por ello.

Garnet dejó espacio para que Triana se sentara en la cama - o donde quisiera - y empezara a desayunar, a la par que se giraba para verla, observando que llevaba el atuendo que normalmente presumía, con esa característica falda, medias, tacones y, como no, esa chaqueta que dejaba entrever sus.- Grrrrrpechos pueje pueje pueje. - Gruñó, mirando fijamente a su busto lleno de cicatrices, pasando a subir su mirada hacia su rostro.- ¿Estás segura de que no quieres acostarte con...? - Puso cara de interesantón y volvió a retomar la pregunta a raíz de la declaración de intenciones anterior. Pero iba a ser una pérdida de tiempo y se jugaba que la rubia le echara de la habitación.- Bah, olvídalo, en otra ocasión. - Se encogió de hombros, y pasó a mirarla con seriedad.- Al loro, si he venido Triana es porque ayer estuve entrenando con Kenzo. - Se cruzó de brazos, permaneciendo de pie.- Creo que ya me huelo que fue lo que vio Yojimbo en él, tiene mucho potencial. - Confesó lo mucho que le había sorprendido el chico, pasando a darse la media vuelta, dejando a la vista su increíble trasero.- La cuestión es que, por esto, me he coscado de que entrenar con alguien es mejor que hacerlo solo. - Empezó a expresar su idea, volviendo a girarse para encarar a Triana.- Y no te voy a engañar, el menda lleva algo de tiempo queriendo medirse contigo, ¿es o no es? - Esbozó una sonrisa pícara, mientras se señalaba a sí mismo con su pulgar izquierdo.- ¿Qué me dices? ¿Te hace un combate de entrenamiento? Conozco un descampado dónde no daríamos demasiado el cante, así que cuando hayas desayunado, si quieres, le damos, ¿es o no es? - Propuso el pelirrojo, quedando expectante ante la respuesta de Triana.
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#4
Cuando cerré la puerta de la habitación me giré de forma inmediata para seguir a Garnet con la mirada. Cada día pensaban que esta gente no podía sorprenderme más, pero acababan consiguiéndolo. Me encontré con un desagradable primer plano del culo de Garnet. Ya ni me molestaba, me había acostumbrado, pero no quería ni imaginarme que habrían pensado las demás personas del hostal si alguna se había cruzado con él, incluso los miembros de nuestra propia banda, como Sasha o Kenzo. Seguro que Tobías había decidido ignorarlo y para Jolyne sería como estar en casa, en su granja de salvajes, pero a los más jóvenes a saber lo que se les pasaba por la cabeza. Por lo que había podido ver durante este tiempo, el primer impulso de Sasha era golpearle cuando iba por ahí con esas pintas. Kenzo, a saber. Lo veía muy capaz de unirse a él.

Dejó la bandeja con comida sobre la cama como si nada hizo un pequeño intento de volver a insistir en su absurda idea. Está vez ni me molesté en contestarle, el mismo se dio cuenta y frenó para hacerme una proposición mucho más interesante. Mientras me hablaba sobre Kenzo y su entrenamiento con él yo me senté en la cama con cuidado para no tirar nada y comencé a comer y beber lo que me había traído intentando no parecer demasiado desesperada. Realmente me estaba muriendo de hambre y ni siquiera me había dado cuenta hasta que había visto la comida. Aunque no hablaba porque tenía la boca llena, asentía para darle a entender que le estaba escuchando y que estaba de acuerdo con él. Por supuesto que era mucho mejor entrenar con alguien que entrenar solo, lo que no me esperaba era que quisiera medirse conmigo. Ya me había acostumbrado a ser, junto a Yamamura, la única interesada en los entrenamientos y el combate, pero ahora tenía a Sasha, a Kenzo y a Garnet. También estaba acostumbrada a no entrenar con nadie por el daño que pudiera causarles con mis katanas, no era lo mismo pelear a puñetazos que a espadazos, pero él era un tío duro y estaba segura de que no me resultaría tan sencillo herirle de gravedad.

No me pensé demasiado la respuesta, enseguida tragué para mostrar mi aprobación. —Genial. Hace bastante que no entreno con nadie. Además, así veo más de cerca cómo sueles pelear y nos podremos compenetrar mejor en un enfrentamiento serio. Creo que tú, Kenzo y Tobías sois los únicos a los que no he visto enfrentaros a un oponente —dije terminando de engullir la comida para ponerme en pie. Hacía tiempo que no comía tan bien. Quién lo diría, al final Garnet sería un buen partido y todo. Solo le faltaba no ser tan baboso, no tener un gusto tan penoso para la moda y un par de tetas. Agarré mis katanas y la bolsa con mis botiquines por si ocurría alguna desgracia. —¿Dónde está ese descampado? Te sigo.

Inventario
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#5
Nada más dejar la bandeja de comida sobre la cama de Triana esta fue directa a sentarse en ella para empezar a zamparse el desayuno que le había preparado. Por mucho que no mostrara un ansias atroz por devorar las tostadas y el zumo, el mero hecho de que en ningún momento hablara mientras le explicaba la situación, era muestra suficiente para Garnet de que la espadachina estaba muerta de hambre y estaba disfrutando de la comida. A pesar de no ser su mayor afición, el amor que había descubierto por la cocina era algo que jamás se habría esperado encontrar jamás. Quizás todo erradicaba en ese sentimiento - que al pelirrojo le costaba admitir - de ver disfrutar y felices a su gente y a aquellas personas a las que quiere. Por muy gamberro que pudiera parecer, lo cierto era que le encantaba cuidar de los suyos, y darle los mayores placeres a oídos y gusto - y por qué no, también a ojos -.

Tal y como cabía esperar de Triana, la mujer no dudó ni un segundo en aceptar la oferta del skypiean. Con la seriedad y pulcritud que entrenaba, tenía más que claro que sería la primera en lanzarse de una a un combate para poder pulir sus capacidades y estar más que preparados ante cualquier peligro. Y tal y como decía, también les serviría para compenetrarse mejor ante una amenaza real, además de que hasta ahora no había visto al pelirrojo enfrentarse a ningún oponente. Esta declaración hizo que, momentáneamente, Garnet se pusiera de morros y algo tristón.- ¿Es que no se coscó de cuando me peleé con la pájara en Skypiea…? - Pensó. El pelirrojo concluyó en que si no se acordaba, o no le importó el combate o no le prestó demasiada atención.- Pues el menda no te lo pondrá nada fácil, sé de sobra que eres una piba de armas tomar, ¿es o no es? - Rápidamente, recuperó la compostura pues, la idea de medirse con Triana le motivaba muchísimo más y, además, verla zamparse su comida con tanta ahínco, era más que reconfortante.- Está por aquí, a un tiro de piedra. - Comentó, señalando hacia la puerta de la habitación con su pulgar derecho.- Como entenderás, tampoco es cuestión de que me vaya con estas pintas. - Señaló su delantal.- Así que ve pillando lo que necesites mientras el menda se cambia, ¿es o no es? - Sugirió tras, lo cuál, Garnet fue directo a su habitación, como una exhalación.

Una vez allí, se equipó con lo que vería necesario para darle un buen enfrentamiento a Triana pues, al contrario que con Kenzo, la espadachina seguramente le pondría en muy serios apuros. Por ello mismo, se puso tanto sus guantes como sus botas molonas de combate, así como se colgó a sus espaldas a su Sabertones para dejarle bien claro porque era el músico de la banda. Obviamente, también se quitó el delantal, para ser lo más discreto posible, y de esta forma, ponerse un tanga de borat de color verde fosforito. Porque eso, discreción ante todo. Con todo listo e ipso facto, volvió hacia la habitación de Triana.- Colegui, ya estoy ready, te llevo para allá cuando me digas. - Dijo esta vez sin llegar a entrar en su dormitorio.

Una vez la capitana en funciones de los Alas Negras había dado el aviso para ir saliendo, Garnet se dirigió hacia el lugar acordado, guiando en todo momento a la mujer. Durante el trayecto, alguna que otra mirada indiscriminada se fijaba en el atuendo estrafalario del pelirrojo, pero nada del otro mundo. Y si bien en el camino, el diálogo no fue algo predominante, también era cierto que Garnet no paraba de darle vueltas a la cabeza. Ahora que iba a pelear en un uno contra uno contra la vicecapitana, el músico reparó en lo mucho que le faltaba por conocerla aún y, en contraposición, en lo placentera que le había resultado aquella tarde en la que ella, Sasha y él mismo estuvieron hablando sobre sus metas, sus incertidumbres y pasado. Eso, sumado a la interrogante que le surgió anteriormente le dejaba en claro una cosa. Quería seguir conociendo más a Triana, a ella y al resto de la banda. Conocer sus gustos y disgustos radicaba en poder tocarles las canciones y prepararles los platos más acorde a sus preferencias. Y que narices, en el fondo también le podía el chismorreo. Era por ello mismo, que el músico ideó con algo que podría hacer más interesante el combate.

Varios minutos pasaron, y acabaron llegando a un descampado alejado de la mano de dios. Un área rectangular de arenisca de 30 metros de alto por 15 metros de ancho, limitado por algunos edificios en ruinas o abandonados, como el almacén dónde puso a prueba la mejora de su haki de observación junto a Seiji.- Pues aquí es, colegui. - Dijo colocándose justo en el centro del rectángulo.- ¿Sabes? Aquí me dieron una buena tunda para mejorar el haki de armadura, ¡a ver si no se repite PUAJJAJAA! - Se rio a carcajadas, pasando a estirar sus brazos hacia delante.- El menda sabe de sobra que vas a ir en serio de una, pero de camino se me ha ocurrido algo que puede hacer el combate más interesante, ¿apostamos algo? - Propuso, chasqueando los dedos de su diestra y señalando con el índice a Triana.- Si ganas o el menda se rinde, no te tiraré los tejos ni te miraré a esas tetorras mientras estemos en la siguiente isla. - Pasó de señalar a la mujer a señalarse a sí mismo.- Pero si el menda gana o hace que te rindas, tendrás que soltar prenda de cualquier pregunta que te haga, ¿es o no es? - Sentenció, con una sonrisa ladina, y pasando a retroceder 10 metros mientras mantenía una postura parecida a la de un boxeador, a la par que se transformaba en su forma híbrida de Dientes de Sable, a la par que extendía su haki de observación en un radio de 20 metros, para detectar en todo momento a Triana.- Si estás a tope con ello, ¡aquí te espero! ¿Es o no es? - Y con ello, el entrenamiento daba comienzo.

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#6
Comencé a seguir a Garnet hacia donde fuese que me estuviese guiando, pero cuando me había dicho que le gustaría entrenar conmigo esperaba que por lo menos se cambiase de atuendo. No pareció importarle para nada ir semidesnudo por la calle. Es más, estaba bastante segura de que tampoco le importaría ir desnudo y que lo único que se lo impedía éramos nosotros y nuestra advertencia sobre no llamar la atención. Como si con aquel delantal sin nada debajo no despertase el interés de todas las miradas. A saber qué pensarían de mí tan solo por ir junto a él. La suerte era que aquella gentuza no me importaba en lo más mínimo. Fue continué caminando orgullosa a su lado intentando evitar y pensar en el hecho de que estaba andando junto a un exhibicionista estrafalario y siguiendo su conversación. Al final todos en la banda éramos en cierta forma peculiares, pero ahora que había tenido más de tiempo para conocer a todos un poco más en profundidad les estaba cogiendo un poco de aprecio.

Tras varios minutos de caminata, llegamos hasta el lugar donde llevaríamos a cabo nuestro entrenamiento. Estaba bastante alejado de todo, lo cual agradecía. Allí sería imposible llamar la atención. Si nos encontrábamos a alguien seguro que era porque se había perdido. Se trataba de un espacio amplio y despejado rodeado de escombros. Eché un vistazo alrededor y comprobé que, efectivamente, no había movimiento. No sabía cómo había descubierto Garnet aquel lugar. Sí que habían tenido tiempo todos de descansar y explorar. En ese momento me di cuenta de que me había abstraído demasiado entrenando y no había prestado atención a los demás. No tenía ni idea de qué había estado haciendo cada uno y la verdad era que me interesaba.

De la nada, Garnet comenzó a hablar. Por lo visto, él también había estado interesado en mejorar su dominio sobre el haki y alguien, imaginaba que el que le había enseñado, le había pegado una buena paliza. Además, para añadir algo más de emoción al enfrentamiento propuso apostarnos algo. Mis ojos se iluminaron cuando lo escuché, hacía mucho que no apostaba nada y me gustaba más de lo que querría admitir. No podía rechazar su oferta, si ganaba dejaría de intentar ligar conmigo y de mirarme los pechos durante un buen tiempo. No me importaba demasiado, pero no estaba nada mal el ofrecimiento y el sacrificio que tendría que hacer. Ya me veía ganando y poniéndole aquella tarea más difícil de lo normal con tal de fastidiarle un rato por diversión. En cambio, si perdía tendría que responder a cualquier pregunta que me hiciera. No pensaba dejarme ganar por nada del mundo, pero en el caso de que eso ocurriese, que era completamente posible teniendo en cuenta la gran habilidad de Garnet en combate, no se me ocurría en este momento ninguna pregunta que me importase responder. Pero seguro que si lo había propuesto era porque ya alguna le rondaba la mente y o sería sencilla. Tras esto, se alejó diez metros y se colocó en posición para comenzar el combate, transformándose parcialmente. Era bastante imponente, pero aquello tan solo me daba más ganas de pelear.

Desenvainé mis katanas con una sonrisa y las crucé en forma de equis delante de mi cuerpo, a la altura de mi pecho, mientras activaba mi haki a 25 metros para tener la zona controlada y no perderle de vista. A pesar de confiar en mis habilidades, no le subestimaba en absoluto. Si no quería salir muy mal parada, tendría que ser cautelosa. —¿Y por qué no vienes tú a por mí? Que no muerdo —dije esperando que fuese él el que iniciase el combate. Conocía mis fortalezas, pero también mis debilidades, y sabía que sería una completa locura lanzarme corriendo a por él, justo como pretendía. De todas maneras, también era una locura esperarle, pero no me quedaba otra.


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#7
Diez metros eran lo que separaban al felino semidesnudo y a su ahora adversaria y compañera de entrenamiento, Triana. Ciertamente, quitando el hecho de que se jugaba no poder babear por ella durante un buen tiempo, estaba realmente emocionado de poder medirse con la maestra de las katanas. Sabía que era realmente fuerte y que, un corte de los suyos podía ser devastador. Pero eso no hacía más que motivarle a lanzarse con todo a por ella porque, si resultaba herido, al final del día, sería la propia mujer la que se tendría que encargar de atenderlo.- Pueje pueje... - Su mente, no paraba de rondar ideas perversas al respecto, ideas que se desvanecieron cuando, después de que Triana cruzara sus afiladas armas, desafiara a Garnet con que fuera él el que tomara la iniciativa.- Pues la verdad que al menda le fliparía que le mordieras, ¿es o no es? - Respondió - con la lengua fuera - ante la invitación de su capitana en funciones.- Pero está bien... - Volvió a adoptar un semblante serio, pasando a pisar con fuerza el terreno que se paraba bajo sus pies.- Allá voy, colegui. - Y, conforme terminó la frase con una sonrisa socarrona, Garnet, aprovechó la fuerza con la que estaba presionando la superficie bajo sus pies para tomar un impulso que le hicieron recorrer la mitad de la distancia que les separaba en un abrir y cerrar de ojos.

Con el haki que podía poseer Triana, Garnet desconocía si sería capaz de verle desplazarse o no, pero se olía que, igual, la mujer rubia estaba maquinando algo. No obstante, aquello era un desafío, un entrenamiento, y una prueba para ver como distaban las fuerzas de ambos entre sí, no era como cuando entrenó con Kenzo el día anterior, que sintió que tenía que tomar más un rol de maestro. Es por ello que, aunque a 5 metros de Triana, el pelirrojo pensó en desviarse hacia la izquierda o derecha para atacarle por uno de sus flancos, prefirió ir de frente, comenzando a cerrar los dedos de su puño derecho de forma que las articulaciones interfalángicas de sus dedos sobresalían. Del mismo modo, y sabiendo los poderes con los que contaba la doctora de los Alas Negras, empezó a imbuir tanto su mano como su guante con el dominio básico del haki de armamento, a la par que contraía el brazo derecho hacia su mismo flanco. Cuando estuvo a dos metros de ella - y, por tanto, a su alcance - se agachó súbitamente a la par que pisó con fuerza el suelo con su pie izquierdo, parándose por completo en ese instante y, aprovechando la inercia que había generado para - acompañado de un ligero y sutil giro antihorario de su torso - liberar su diestra hacia el estómago de Triana.

Sabía que no la llamaban la dama de hierro por nada, así que no pensaba contenerse. Estando a dos metros aún de ella, su vista se enfocó en las katanas de Triana, o eso intentó hacer pues, en ese momento, debido a la altura a la que estaba su cara, no pudo evitar fijarse en los pechos de la mujer, que se ocultaban tras los ferrosos filos de sus espadas.- Puejeje... Tetas... - Murmuró, mientras sus ojos se tornaban en corazones, hasta que una realidad pasó como una estrella fugaz por su mente.- ¡Para el carro! Encima acabo de tocar el cuerpo de Triana, ¡puedo tocarla mientras peleamos! Por lo que... Puejeje... - La perversa imaginación de Garnet comenzaba a hacer de las suyas y es que, como no podía ser de otra forma, aquello no iba a ser un entrenamiento normal.

INFO
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8388 + 0 = 8388
Energia: 4538 - 263 = 4275
Espiritu: 1929 + 0 = 1929
#8
Sabía que Garnet era rápido, pero nunca había tenido la oportunidad de verle de esa forma en acción, enfrentándose a mí. La velocidad no era mi punto fuerte, sino más bien el aguante y la capacidad de reaccionar rápidamente, sin embargo, su velocidad era tal que apenas podía pensar en cómo moverme para defenderme antes de que llegase hasta mí. Me alegraba de que mis compañeros de banda se hubiesen fortalecido durante este tiempo, pero ahora era yo la que iba a tener que ponerse las pilas si no quería quedarme atrás. Ver cómo luchaban en combate, lejos de desanimarme por mis escasos avances de estos días, tan solo hacía que quisiera seguir entrenando, y más aún si era con ellos, para mejorar. Me había costado tiempo, pero me había quitado de la cabeza aquella idea inculcada por mi madre sobre ser la mejor en todo, sobresalir en todos los ámbitos posibles. Ahora entendía que éramos un equipo. Todos teníamos nuestras fortalezas y debilidades, pero podíamos compensarlas entre nosotros.

No pude hacer nada cuando Garnet se abalanzó hacia mí para golpearme. Su velocidad solo era equiparable a lo marrano que era. Cuando me quise dar cuenta ya lo tenía encima y sentí un profundo dolor en mi estómago. Me preocupaba que quisiera contenerse. No sabía si lo estaba haciendo, estaba segura de que él era capaz de más, pero me sorprendió gratamente que hubiese dado el primer golpe y con bastante fuerza. Eso significaba que no me menospreciaba. Y más le valía. Si su velocidad era aquella que acababa de exhibir me resultaría bastante complicado darle, pero como se descuidase un segundo pensaba atacar con todas mis fuerzas sin desaprovecharlo.

Con la emoción del combate ya no me importaba en absoluto que Garnet fuera un baboso. Su cara le delataba, pero me daba igual. Tal vez incluso me viniese bien, así intentaría arriesgarse más de la cuenta para acercarse a mí. Parecía que se estaba tomando el entrenamiento en serio, pero nunca se sabía por dónde iba a salir. Tampoco me hacía especial ilusión que mi mayor ventaja fuese intentar aprovecharme de él y de su nula capacidad para resistir sus impulsos más primarios, así que intentaría centrarme en pelear y no en buscar maneras rastreras de conseguir una victoria. Intenté aguantar el golpe lo mejor que pude, sin mostrar dolor, aunque no pude evitar quedarme algo desconcertada por la impresión y la sorpresa. Precisamente por ello, tarde un poco en recomponerme, pero intenté reaccionar lo más rápido posible.

Ya que tenía las katanas cruzadas, aproveché para impulsarme hacia él mientras las descruzaba a la altura de su pecho. —Trinidad —pronuncié seria y completamente metida en el enfrentamiento. Tras descruzarlas, intentaría no quedarme quieta en el mismo sitio y daría un paso hacia atrás volviendo a cruzarlas de nuevo delante de mi pecho. Sabía que serviría de poco. Al tener la ventaja en agilidad no se le ocurriría golpearme justo donde tenía mis armas protegiéndome, pero no podría hacer otra cosa. Sin embargo, lo que más lamentaba de no ser capaz de reaccionar a tiempo a sus ataques era probar su fuerza y enfrentarla a la mía ahora que estaba transformado en aquella especie de bestia.

Bélico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7145 - 1166 = 5979
Energia: 3974 - 829 = 3145
Espiritu: 1599 + 0 = 1599
#9
Era muy probable que aquello de ensimismarse en las tetas de tu oponente durante la contienda no fuera la mejor de las ideas, y menos aún cuando te enfrentabas, ni más ni menos, que a Triana Tempesta. Esas perfectas curvaturas llena de cicatrices tenía completamente loco a Garnet, quién encima empezaba a ser consciente de la de actos perversos que podría realizar bajo la excusa de "estar entrenando". Sin embargo, aquella línea de pensamiento fue interrumpida cuando escuchó a la espadachina emitir una palabra, siendo consciente entonces de que sus espadas iban dirigidas a gran velocidad hacia su pecho descubierto.- ¡MierdAGHHHHHHHHHHHH-! - Intentó poner sus dos brazos de por medio, con el objetivo de bloquear la ofensiva de la mujer rubia, pero simplemente reaccionó demasiado tarde para hacerlo, no pudiendo evitar dejar escapar un grito lleno de agonía por el corte que le acababa de propiciar su capitana en funciones.

El dolor que interceptaban los receptores de su sistema nervioso fue devastador, hasta el punto de que desactivó su transformación a la fuerza.- ¿Qué coño...? - Se preguntaba ante la demostración de fuerza de la que había hecho gala la mujer rubia. Su mente daba vueltas y su visión se emborronaba, pudiendo ser testigo tan sólo de como su silueta tomaba distancia por precaución ante un contraataque por parte de Garnet. No obstante, quizás por instinto, el pelirrojo también optó por retroceder unos dos metros de un brinco, quedando a unos tres de la doctora. Si no quería perder y, por tanto, olvidarse de ser un guarro descarado con ella durante un buen tiempo, debía recomponerse.- Relaja la raja Garnet... - Se decía a sí mismo, sin apartar la vista de Triana y llevándose su mano derecha hacia su pecho, notando como su aún caliente sangre se escapaba de su cuerpo. Con cada respiración que tomaba, sus pupilas captaban con mayor definición a la dama de hierro hasta que, tras tres segundos, era capaz de verla a la perfección, tanto a ella como a sus grandes atributos.- Tch, así va a ser imposible... - Este enfrentamiento iba a ser un dolor de huevos. Con la belleza imponente de Triana a la vista, la lujuría de Garnet iba a hacer acto de presencia en cada ataque, entorpeciéndole enormemente.- ¡Eso es! ¡Soy un puto genio! - Exclamó hacia sus adentros, volviendo a adoptar, inmediata e instantáneamente, su forma híbrida de Dientes de Sable.- Si el problema es perderme en ese cuerpazo... - Pensó, tras lo cual cerró sus ojos, a la par que activaba su haki de observación a 10 metros de radio, sintiendo y viendo de forma detallada la forma de su aura.- El menda tan sólo tiene que no mirar, ¿es o no es? - Concluyó. Además, podía ser la oportunidad perfecto para entrenar el dominio de ese nivel superior de Haki de Observación que aprendió con el pirata en el mismo sitio en el que se encontraban ahora.

Sin más dilación, presionando con fuerza el suelo con ambos pies, Garnet se impulsó a máxima velocidad y en línea recta hasta pasar de largo el imponente aura de la espadachina a un metro respecto a su izquierda, quedando a dos metros detrás de ella. Haciendo un quiebre, y frenando rápidamente usando la planta de su pie derecho, se volvió a propulsar ahora hacia lo que debía ser su espalda, contrayendo su brazo derecho hacia su costado, con su puño completamente cerrado salvo por su dedo corazón, del cuál sobre salía su articulación interfalángica, y con su haki de armadura activo. Cuando tuvo la presencia a su alcance, extendió nuevamente el brazo, impactando en lo que debía ser su espalda, emitiéndose un sonido completamente seco.- ¡PUAJA! - Soltó una carcajada, tras lo cual dio una zancada hacia atrás, manteniendo una distancia de unos dos metros respecto a Triana y adoptando una postura de guardia parecida a la de un boxeador, cubriendo su boca, torso y la mitad superior de su abdomen.- No te cosques que por cerrar los ojos te estoy echando por tierra, colegui, ¿es o no es? - Se aseguró de que Triana no pensara que la estaba subestimando. Justamente, si cerraba los ojos contra ella, era porque debía ir con todo para no perder la concentración.



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#10
Imaginaba que Garnet esquivaría el ataque o haría cualquier cosa para no llegar a recibirlo, sin embargo, le di de lleno. De su brazo comenzó a brotar sangre debido al corte de la katana. No parecía una herida demasiado peligrosa, pero él tendría que haber llevado mucho más cuidado. No me había cortado con el ataque, aunque realmente no esperaba poder darle tan fácilmente. Estaba segura de que eso había sido culpa de que no había estado prestando la suficiente atención. Ahora que lo pensaba, podría ser muy fácil ganarle, tan solo hacía falta ser mujer y tener pechos. Puede que incluso solo tener pechos. Pero no iba a usar esa baza a mi favor. Prefería perder si era tan hábil como para conseguir vencerme. Esperaba que aquella herida le hiciese darse cuenta de que este enfrentamiento no era un juego y que tenía que venir a por mí con todo lo que pudiera. Quería ganar, pero no iba a negar que estaría orgullosa si era él el que ganaba.

Debido al ataque aquella forma de bestia en la que se había transformado se revirtió para volver a mostrar su forma humana. Inmediatamente retrocedió para reponerse. Me quedé en mi posición esperando a ver su reacción. Podría lanzarme directamente a por él, pero, aunque estaba herido y algo despistado por el ataque, tampoco sabía si podría recorrer la distancia que nos separaba lo suficientemente rápido como para que supusiese una ventaja a mi favor. Quería intentar verle, adivinar su próximo movimiento, que no tardó en realizar. Cerró los ojos y se lanzó a por mí de nuevo a una velocidad endiablada. Puse todo mi empeño en intentar verle y responder a tiempo, pero no fui capaz. Pasó por mi lado de largo para situarse a mi espalda. Sabía lo que pretendía, no había que ser demasiado listo, aunque también el haki de observación me ayudaba a percibir ligeramente sus intenciones, sin embargo, mi cuerpo no respondió y no pude reaccionar.

No tardé en sentir el dolor en mi espalda. Me giré lo más rápido que pude para poder tenerlo a la vista, pero sentía que mis movimientos eran torpes y lentos. Esta vez era yo la que había perdido la concentración del combate. Me sentía torpe y dolorida, pero eso no me frenaría. Por suerte, me dio un respiro alejándose de mí y colocándose en posición defensiva, esperando esta vez mi ataque o, tal vez, esperando de nuevo el momento para atacar. Aquel golpe me quitó la respiración y me dejó claro que no se estaba tomando esto como una broma. Lo que no entendía era por qué cerraba los ojos ahora. Por lo que dijo, no tenía nada que ver con que me estuviese subestimando. Él vería lo que hacía, tal vez quería entrenar de forma mucho más agresiva su haki de observación. Mientras estuviese a la altura (y por el golpe que me había dado y que todavía me dolía sabía que lo estaría), como si quería pelear haciendo el pino. No me quedaba más remedio que adelantarme, aunque esta vez tenía pocas probabilidades de lograr acertar con mi ataque. De cualquier manera, me serviría acortar distancias y comprobar qué narices hacía con los ojos cerrados.

Corrí hacia él con las katanas en posición horizontal, una sobre otra, lista para mi siguiente ataque que ejecuté cuando me encontré a un metro y medio de distancia de él. —Montecristo —dije deslizando ambas katanas hacia la derecha y agachándome ligeramente para cortarle a la altura de sus muslos. La parte de arriba la tenía demasiado bien cubierta. Era consciente de que esta vez no tendría tanta suerte como la anterior, pero pensaba aprovechar cada movimiento, incluso un ataque suicida como este, para no permitir que se alejase de mí demasiado. Por suerte, él también luchaba cuerpo a cuerpo y también le convenía tenerme cerca. Tras mi ataque no di ningún paso atrás, me quedé en el sitio con mis katanas cruzadas en forma de equis delante de mí.

Bélico

Inventario
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❝

Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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