16-03-2025, 12:16 AM
15 de Primavera Año 15
Despertar en su pequeño refugio del bosque era lo habitual, estirarse salir a vigilar la zona, comer un poco de carne. La vida de Berry no era nada del otro mundo, a lo mejor por su condición de olvidarse que a solo unos minutos podría visitar humanos, a lo mejor por la comodidad que solo la naturaleza podía proveerle o una mezcla de factores que le hacían explorar un mundo de unas pocas hectáreas cada día. Estaba en aquellas ministraciones, comiendo un trozo de carne seca que había asado la noche anterior, cuando un aroma peculiar le hizo levantar las orejas. Los animales rara vez se acercaban, ya habían recibido bastantes palizas como para intentar saquear a la bestia que se había proclamado como la dominante del lugar. Sin embargo, cuando los ojos rojos de Berry se cruzaron con la figura regordeta, pudo identificar fácilmente que se trataba de un humano aunque nuevamente su mente le jugaba una mala pasada. No le reconocía de nada, no sabía quien era ni tampoco sus intenciones, la figura regordeta pareció caerse al encontrarse frente a frente con la zorra quien había reducido distancias rápidamente y le miraba desde arriba con un trozo de carne todavía colgado de sus labios. ― ¡No me pegues soy Chum! ― chilló el gordo, aunque Berry inclinó la cabeza como si le hubieran dicho que era Giordano o algún desconocido del mar, tampoco quería atacarle simplemente cerró distancias para verlo mejor ya que rara vez lograba atrapar a un humano cerca de su refugio (o eso creía ella, la verdad era que Chum era muy recurrente a cruzarse en su camino).
Se encogió de hombros, dejando que el humano se levantase y comenzara a hablar, necesitaba protección dado a que trabajaba en una tienda importante y el guardia de seguridad se había ido de fiesta por esos días siendo Chum el que sugirió a Berry para el puesto. La mink se relamía las garras mientras avanzaban por el bosque, nunca había trabajado como seguridad, lo suyo era más cazar por supervivencia y pelear por el mero hecho de que su raza debía prepararse desde temprana edad para la dureza del mundo. A los cinco años ya se encontraba luchando contra bestias salvajes para comer, la tribu de Berry tenía un sistema mucho más estricto que los minks más civilizados, la faceta guerrera estaba en su sangre y en los rituales que una vez alcanzada la adultez se sometían para recibir la bendición de los caídos durante todo su recorrido. ― Entonces, debo patear a quienes intenten algo y quedarme sentada en la puerta para intimidar, puedo estar en ropa interior sin uniforme y me pagarán con pescado... ― masculló la zorra con una sonrisa, para ella era una tarea muy sencilla y una recompensa excelente aunque para Chum el pago era una tacañería de Rick quien nunca había pagado más de tres berries a un buen seguridad y solo contrataba a tipos gordos, enormes que pudieran meter miedo con Berry la tienda se sentía mucho más segura a sus ojos.
Habían llegado a la tienda, estaban justo en la entrada cuando un sonido de varias guitarras eléctricas y algunos tambores de batería, el sonido solo se intensificó al ingresar al local donde un reproductor seguía reproduciendo en bucle aquel molesto sonido. ― Oh... no otra vez... ― masculló Chum con un rostro pálido, la mink alzó su pierna en señal de defensa por si se trataba de algún ataque al establecimiento aunque Chum se limitó a abrazarle y detenerle cuando divisó a un calvo hablando a un espejo. ― Soy Rick y esta es mi tienda de empeño, trabajo aquí con mi viejo y mi mascota Chum, si algo he aprendido después de veinticinco años es que nunca se sabe cuando una mink entrará por esa puerta. ― el discurso del calvo pareció hacer cesar la música, todo volvió a la normalidad y ahora limpiaba una escopeta apoyada en un exhibidor. ― ¿Qué le pasa? ― preguntó Berry sin entender nada mientras se sentaba en su puesto, se había acercado a la oreja de Chum para que el calvo no pudiese escucharle, parecía un poco chalado pero se suponía que sería el responsable de darle el pescado. ― Lamento que hayas visto eso Berry, verás el viejo tuvo un programa de televisión donde filmaban tratos falsos y fue muy famoso, Rick una vez se golpeó con una hiena y desde entonces cree que las cámaras siguen filmando. La verdad es que en veinticinco años no se emitió ningún programa más, el viejo dice que le cancelaron el contrato porque se olvidó de atenderles la llamada. Solo duerme en su oficina... ― explicó Chum mientras se colocaba en un mostrador esperando clientes al parecer sería un día bastante largo.
Despertar en su pequeño refugio del bosque era lo habitual, estirarse salir a vigilar la zona, comer un poco de carne. La vida de Berry no era nada del otro mundo, a lo mejor por su condición de olvidarse que a solo unos minutos podría visitar humanos, a lo mejor por la comodidad que solo la naturaleza podía proveerle o una mezcla de factores que le hacían explorar un mundo de unas pocas hectáreas cada día. Estaba en aquellas ministraciones, comiendo un trozo de carne seca que había asado la noche anterior, cuando un aroma peculiar le hizo levantar las orejas. Los animales rara vez se acercaban, ya habían recibido bastantes palizas como para intentar saquear a la bestia que se había proclamado como la dominante del lugar. Sin embargo, cuando los ojos rojos de Berry se cruzaron con la figura regordeta, pudo identificar fácilmente que se trataba de un humano aunque nuevamente su mente le jugaba una mala pasada. No le reconocía de nada, no sabía quien era ni tampoco sus intenciones, la figura regordeta pareció caerse al encontrarse frente a frente con la zorra quien había reducido distancias rápidamente y le miraba desde arriba con un trozo de carne todavía colgado de sus labios. ― ¡No me pegues soy Chum! ― chilló el gordo, aunque Berry inclinó la cabeza como si le hubieran dicho que era Giordano o algún desconocido del mar, tampoco quería atacarle simplemente cerró distancias para verlo mejor ya que rara vez lograba atrapar a un humano cerca de su refugio (o eso creía ella, la verdad era que Chum era muy recurrente a cruzarse en su camino).
Se encogió de hombros, dejando que el humano se levantase y comenzara a hablar, necesitaba protección dado a que trabajaba en una tienda importante y el guardia de seguridad se había ido de fiesta por esos días siendo Chum el que sugirió a Berry para el puesto. La mink se relamía las garras mientras avanzaban por el bosque, nunca había trabajado como seguridad, lo suyo era más cazar por supervivencia y pelear por el mero hecho de que su raza debía prepararse desde temprana edad para la dureza del mundo. A los cinco años ya se encontraba luchando contra bestias salvajes para comer, la tribu de Berry tenía un sistema mucho más estricto que los minks más civilizados, la faceta guerrera estaba en su sangre y en los rituales que una vez alcanzada la adultez se sometían para recibir la bendición de los caídos durante todo su recorrido. ― Entonces, debo patear a quienes intenten algo y quedarme sentada en la puerta para intimidar, puedo estar en ropa interior sin uniforme y me pagarán con pescado... ― masculló la zorra con una sonrisa, para ella era una tarea muy sencilla y una recompensa excelente aunque para Chum el pago era una tacañería de Rick quien nunca había pagado más de tres berries a un buen seguridad y solo contrataba a tipos gordos, enormes que pudieran meter miedo con Berry la tienda se sentía mucho más segura a sus ojos.
Habían llegado a la tienda, estaban justo en la entrada cuando un sonido de varias guitarras eléctricas y algunos tambores de batería, el sonido solo se intensificó al ingresar al local donde un reproductor seguía reproduciendo en bucle aquel molesto sonido. ― Oh... no otra vez... ― masculló Chum con un rostro pálido, la mink alzó su pierna en señal de defensa por si se trataba de algún ataque al establecimiento aunque Chum se limitó a abrazarle y detenerle cuando divisó a un calvo hablando a un espejo. ― Soy Rick y esta es mi tienda de empeño, trabajo aquí con mi viejo y mi mascota Chum, si algo he aprendido después de veinticinco años es que nunca se sabe cuando una mink entrará por esa puerta. ― el discurso del calvo pareció hacer cesar la música, todo volvió a la normalidad y ahora limpiaba una escopeta apoyada en un exhibidor. ― ¿Qué le pasa? ― preguntó Berry sin entender nada mientras se sentaba en su puesto, se había acercado a la oreja de Chum para que el calvo no pudiese escucharle, parecía un poco chalado pero se suponía que sería el responsable de darle el pescado. ― Lamento que hayas visto eso Berry, verás el viejo tuvo un programa de televisión donde filmaban tratos falsos y fue muy famoso, Rick una vez se golpeó con una hiena y desde entonces cree que las cámaras siguen filmando. La verdad es que en veinticinco años no se emitió ningún programa más, el viejo dice que le cancelaron el contrato porque se olvidó de atenderles la llamada. Solo duerme en su oficina... ― explicó Chum mientras se colocaba en un mostrador esperando clientes al parecer sería un día bastante largo.
