17-05-2025, 12:15 AM
Día 6 de Invierno Año 14 - 11:54 p.m.
Solar Karma - Rumbo a Isla Gyojin -
Solar Karma - Rumbo a Isla Gyojin -
Garnet se encontraba en la cofia del galeón - como era habitual en él - pensando en todo lo que había transcurrido en aquel día de locos. Por más vueltas que le diera, era simplemente increíble la de acontecimientos que se habían dado, hasta el punto que daba la sensación de que habían pasado meses en vez de menos de 24 horas. Enterarse de la noticia de la captura de Yojimbo, sin lugar a dudas, fue un palo enorme. Conociendo al capitán, no quisieron darle demasiadas vueltas cuando se encontraron esa nota y que había desaparecido, pero ahora ya sabían el por qué. Le habría gustado dar una lección a esos puñeteros marines que habían osado poner entre rejas a Yojimbo pero, aunque habían acabado con ese cacharro enorme y con una horda entera de marines con suma facilidad, haberse topado, no sólo con un muro, sino con dos, como eran Sohem y la puta tuerta esa, había trastocado bastante sus planes. De sólo pensar en ellos, chasqueó la lengua de disconformidad. Definitivamente, debía hacerse más fuerte, muchísimo más. Esto había sido un mero aviso de los peligros que se le avecinaban más adelante, sin lugar a dudas.
No obstante, con su cuerpo aún algo magullado de todas las palizas que había recibido, no era lo sensato ponerse a entrenar ahora. Garnet tenía claro que lo primero que debía dominar eran los hakis que le había enseñado el calvo barbón del brazo metálico. Y para ello necesitaba estar en la mejor de las facultades posibles. No, justamente por ello, ahora lo que necesitaba era dejar liberar todo su estrés, divertirse, hacer algo que le gustara.- Sí, el menda necesita tocar una buena rola, ¿es o no es? - Mencionó, con Sabertones entre sus manos e incorporándose de su asiento personal e improvisado y, mirando hacia atrás, orientándose hacia la zona de los camarotes, más concretamente a la superficie que había sobre ella. Aún no había tenido la oportunidad de probarlo, ni siquiera de valorarlo lo suficiente, con todo el contratiempo que habían tenido pero, en lo alto de este, los que les habían construido el navío, habían añadido, además, una especie de escenario, con varios altavoces a su alrededor que ayudarían a potenciar y mejorar la calidad de su sonido. Se notaba que había sido Sasha la que se había encargado de dar los detalles necesarios sobre el barco- Eres la mejor compitruena... - Musitó, casi escapándosele una lágrima por su ojo izquierdo.
De un salto, descendió de la cofia, bajando a cubierta y pasando a subir por las escaleras laterales que daba hacia su espacio personal, el lugar desde el que se convertiría en el centro de todas las miradas. Visto desde cerca, el escenario imponía muchísimo más. Hasta entonces, Garnet había tocado en lugares improvisados, desprovistos de un lugar adecuado para dar rienda suelta a su talento musical. Quizás, los dos lugares más idóneos fueron la taberna en la que conoció a Aurora en Toko, y el bar dónde participó junto a ese tal Tenoch en el concurso musical. Pero lo de ese escenario iba a otro nivel. Ya no es que estuviera equipado con una buena dosis de altavoces es que, además, contaba con un gran número de focos - ahora apagados - cerca de la base del escenario. Si ya de por sí, el skypiean brillaba como el que más cuando tocaba, no quería imaginarse lo radiante que debía estar con una iluminación adecuada. Pero lo mejor de todo eran los detalles, aquella pancarta en lo alto que revelaba su nombre en mayúscula, digna de la que iba a ser la mayor superestrella de todos los tiempos, y para más inri, ¡en la parte frontal del escenario estaba inscrita hasta la muletilla de Garnet! ¿¿Pero qué nivel de detalle era este?? Conforme más admiraba la obra maestra de la arquitectura que habían hecho esos astilleros, más como escarpias tenía el vello el músico de los Alas Negras. Si antes podía sentirse ligeramente frustrado por su imprudencia e incompetencia al haber sido fácilmente abatido, aquel sentimiento se desvaneció, floreciendo en su lugar una llama que ardía con la energía de un sol.
Sin decir ni una palabra, el pelirrojo se subió al escenario, colocándose en el centro de este. Era difícil saber la hora actual, aún más estando sumergidos en el agua. Pero por el tiempo que había transcurrido, o era de noche, o el manto nocturno estaba cerca de aparecer. Viendo lo vacía que estaba la cubierta, Garnet apostaba más por la primera opción. Todos los Alas Negras se habrían ido a dormir, quizás a reflexionar, después de tan arduo día. Por lo que, por primera vez en bastante tiempo, en un escenario que tenía el potencial de atraer todas las miradas, el skypiean estaba sólo con su música. Como mucho, los peces y criaturas marinas que le acompañaban en su trepidante descenso serían los únicos testigos del concierto que iba a brindar Garnet, un concierto privado completamente enfocado en agradecer tal detalle y en expresar el amor que profesaba por algo tan bonito y libre como era la música.- Pueje, pues vamos allá y a armar un buen jaleo, ¿es o no es? - Comentó, con una risa socarrona, sujetando con su zurda el mástil de Sabertones y, con su diestra alzada en lo alto, con el dedo índice y meñiques extendidos hacia arriba.- Perdonad, coleguis, igual no os hago pegar ojo, puejeje. - Se intensificó aún más la sonrisa, descendiendo súbitamente, en ese momento, su mano derecha para empezar a tocar intensamente su guitarra eléctrica.
Como si estuviera manifestando el mismísimo rugido de su alma, la guitarra de Garnet empezó a sonar con ferocidad, como si de una bestia se tratara. Cada nota que emergía de ella, resonaba con la intensidad del rayo, o como si un volcán acabara de entrar en erupción. Con cada magistral movimiento de los dedos del skypiean por las férreas cuerdas de su instrumento, el skypiean movía su cuerpo acompañando el compás y el ritmo de su propia melodía. No había nadie escuchando su interpretación, nadie que aclamara ni vitoreara el talento innato de Garnet, ¡ni siquiera una mujer a la que poder dedicarle la pieza musical! Y aún así, era posible que fuera la primera vez en mucho tiempo que el pelirrojo disfrutara tanto de tocar su guitarra, hasta el punto de no parar de reír y sonreír con cada fonema que salía de Sabertones. Aquel regalo, aquel escenario, aquella melodía... Las posibles dudas que pudieran rondar por su mente ya no existían, hasta el punto, de que sólo un pensamiento rondaba por su cabeza. Un pensamiento absoluto que funcionaba como una ley universal, algo que se daba por hecho como la gravedad.
Su objetivo, que ya tenía bien marcado desde que su madre le enseñó el fascinante mundo de la música, después de aquella actuación se reforzaba con muchísima más intensidad. Su música iba a llegar a todos los rincones del mundo, como un estruendo capaz de fracturar hasta los mismísimos cielos para que Aurora, Gronn, Nekah, Bepso, Ariel, Sage, Xas e incluso Seandass pudieran ser capaces de escucharla. Si estos últimos meses los había empleado más en hacerse más fuerte y mejorar su arte culinario, ahora sí que sí, iba a emplearse a fondo y sacarle el máximo partido a su lado artístico. Y es que, si la música tenía alguna clase de poder, es que poseía la capacidad de hacerte parecer que eres imparable. Y Garnet, ahora mismo, se sentía la persona más imparable del universo.
-EL MENDA VA A SER LA MEJOR SUPERESTRELLA DEL MUNDO, ¿ES O NO ES?-
Exclamó, a "las cuatro aguas", terminando de tocar la última nota, acabando con su diestra extendida ahora hacia abajo. No iba a dejar que un mal día, por muy malo que fuera, quebrara su espíritu. Garnet Matlock, el músico de los Alas Negras, la tripulación del futuro rey de los piratas, estaba de vuelta al ruedo.
INVENTARIO
![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
