[ENTRENAMIENTO - DESDÉN] Malversando la pureza
#1
Dia 7 - Invierno - Año 14 
06:00 De la madrugada.
Sobre el Niebla de Guerra, dirección a la isla Gyojin. 

- ¡Te estoy diciendo que deberías dormir! -

- Y yo te estoy diciendo que no puedo si no paras de hablar de las putas tetas de Triana Tempesta -

- ¡PERO TU HAS VISTO QUE PEDAZO DE PLANETARIOS! - 

- Imbécil - 

- El chaval tiene que estar dormido - 

- Me sudan los cojones, si quiere pegarse con el panda de mierda no voy a dejar que se muera así como así - 

Seguía caminando por los pasillos de los camarotes del niebla, en dirección a uno en especial. Después iría a por Ben. 

- ¿Pero vas a martirizar a todo ser existente bajo esta... Cúpula? - 

- Sí. Hemos sobrevivido de milagro, incluso yo - Dije con cierta pesadez en la voz. 

El único que parecía que había librado y venía entero era el puto Korg. Desde que había sentido su aura con el haki de observación, me había quedado bastante claro que ese cabrón era demasiado fuerte, quizá incluso más que yo. 

Llegué a la puerta que buscaba, una de las habitaciones vacías, que desde la inclusión de cierto miembro acuático ya no lo estaba. La miré de arriba abajo, obligué al humo a que replegara mi espada, para lo que iba a hacer necesitaba las dos manos libres. Las ondas de humo empezaron a rodear en espiral mi hoja del luto hasta tragarla completamente desde mi palma. 

Acto seguido empecé a aporrear la puerta como si la fuera a tumbar, golpeando con las palmas de mi manos en sonoras consecuciones de estruendosos golpes.

- ¡ARRIBA! - Acompañe a la percusión mientras gritaba - ¡Se acabó el descanso! ¡NO ME HAGAS ESPERAR! - Grité acompañado de un último y poderoso golpe. 

Di un paso atrás y me crucé de brazos, esperando a que el grumete de abordo estuviera listo. 

- A partir de hoy - Le dije a Nicolás - Se instaura la ley marcial - Levante un dedo - Toque de corneta a las 6, entrenamiento intensivo todo el que pueda respirar y... - Medité por un segundo - Y ya. Nada más. - Finalicé. 

- ¿Es un broma? Por qué no tienen ni puta gracia - 


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#2
La tranquilidad de mi habitación era sepulcral, tras un día tan duro como el de ayer, dormía como un bebé envuelto entre sábanas como una oruguita. Nada ni nadie me iba a hacer despertarme, o eso pensaba… Como un ensordecedor martilleo el puño de Ashura hizo retumbar toda mi habitación. Pero… ¿Eso sería suficiente para despertarme? Ni mucho menos. Tras sobrevivir a Sabaody me merecía cinco minutitos más.

Así que apagué mi cerebro y volví a dormir. No sé cuánto tiempo pasó desde entonces pero la insistencia de aquellos golpes me hicieron arquear un ceja pese aún tener los ojos cerrados. Rodé de la cama hasta caer al suelo a propósito. Ya que mis piernas aún no me respondían. Tras esto rodé como croqueta hasta una esquina donde tenía una mesita de noche, en la cual apoyaba mi arma.

Me levanté quejándome como si me estuvieran torturando. Despertarse era la peor parte del día, con lo agusto que estaba uno en la cama… Miré un reloj que tenía en ese mismo mueble, eran las siete y veinte de la mañana. ¿Por qué llamaban a mi puerta tan pronto? Agarré mi katana con mi único brazo y me dirigí a la puerta de forma lenta y pausada. Al abrirla vi al Oni humeante que teníamos por capitán. Abría y cerraba los ojos aún medio frito. Por su cara diría que estaba enfadado. -Buenos días jefe, ¿Qué tal has dormido~gero? -Le pregunté con una sonrisa. Me había dado cuenta que no me había cambiado la ropa. Seguía con mi pijama de color blanco con un patrón de ranitas estampado sobre este.

-¿Quieres que os prepare algo de desayunar? No tenemos casi provisiones pero puedo improvisar algo. Ya iré a buscar más cuando lleguemos a la isla Gyogin. -Me quedé ahí plantado esperando una respuesta sin llegar a sentirme intimidado del todo por la diferencia de altura y su cara de pocos amigos.

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#3
Mientras esperaba pacientemente - mis cojones pacientemente - liberé humo, de la pura frustración que estaba tratando de controlar, pues odiaba que me hicieran esperar. Emergía desde mis tobillos como una fuente y hico un pequeño "lago" en el pasillo y alrededores. No sé cuanto tiempo esperé, pero fue demasiado, mucho, diría que nunca había esperado tanto, de echo, el tiempo pasó mientras deliberaba entre entrar y cortarle el cuello o esperar. Cuando mi paciencia estaba a punto de acabarse y ya había decidido despertarle clavándole mi espada en el pecho para que despertará para dormir para siempre, el pequeño cocinero apareció. 

Escuché sin mediar palabra lo que tuvo que decir, clavando mis ojos en él como agujas. Mientras pronunciaba aquellas palabras, el lago de humo se solidificó bajo a sus pies, agarrándole al suelo como una estatua. Una vez terminó de hablar ya estaba completamente inmovilizado, desde el lago emergieron lazos de humo que fueron recubriendo todo su cuerpo como una tela de araña hasta convertir completamente a mi pequeño cocinero en un capullo de humo del que solo se podía ver la cabeza. Lo dejé levitando.

- 1º Lección - Aparté el Gaeru-capullo-humeante con un movimiento de la palma de mi mano hacia un lado y empecé a caminar por el pasillo hacia la cubierta. Hice que el humo con el que me agarraba me siguiera - El peligro emerge de todos lados - entonces mi katana empezó a materializarse desde la palma de mi mano, hasta que la agarré por completo en su agarre - 2º Lección - Apreté con fuerza la katana - No me hagas esperar - Pronuncié casi al borde del delirio. Entonces del capullo emergieron 2 manos que taparon completamente su boca asfixiándole - Escucha atentamente - 

- Es lo único que puede hacer imbécil ¿Cómo no te va a escuchar si lo estás ahogando? - 

- No soy una buena persona - Caminaba pacientemente - Ni si quiera soy un buen capitán. Os cuido por que sois útiles. No juegues con mi paciencia, por que es escasa - El horno no estaba para bollos, de echo, los bollos se habían quemado y solo había humo, hace escasas horas mi banda casi había sido erradicada, nos habían extorsionado y para colmo no pude anteponerme por culpa de la paliza del almirante. Los puntos de Ben escocieron en mis heridas - Soy un general, y tú duermes en mi cuartel, mi médico te cura y cocinas para mis tropas - Activé mi haki de observación 20 metros y sentí el aura al completo de Gaeru. Parecía infantil y juguetona, totalmente calmada - Tienes potencial y no pienso dejar que lo desperdicies - Pronuncié mientras subía las escaleras a cubierta seguido por el muñeco humeante que había apresado - Pero todavía estás muy lejos del oso comunista y no voy a permitir que mueras tan fácilmente - Suspiré y envíe a Gaeru al centro de la cubierta, en el espacio entre el mástil y la bajada a camarotes - Puedo ser muchas cosas - Dije mirándole a los ojos desde mi posición - Pero no soy un mentiroso. Te convertiré en un arma capaz de conquistar sus sueños - Sonreí. Mis ojos se agudizaron, mis dientes se personaron en mi boca y mi expresión se torció, incluso algún punto de los que Ben me había puesto en la herida de mis ojos salto, dejando caer alguna gota de sangre - Pero, cuanto más alta sea tu ambición, más dolorosa será conseguirla - Avancé un par de pasos a cubierta - Desde hoy eres mi pupilo, me encargaré personalmente de tu entrenamiento con la espada, hasta que puedas matarme - Quité entonces las manos de humo de su boca que desaparecieron volatilizándose en el ambiente permitiéndole volver a respirar. Esperé su respuesta, pues en base a ella esto sería una lección o una represalia, solo le permitiría una falta de respeto y ya la había gastado.


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7265 + 0 = 7265
Energia: 4040 - 171 = 3869
Espiritu: 1662 + 0 = 1662
#4
No me había dado cuenta hasta que ya era tarde, pero una gran cantidad de humo me inmovilizó por completo, primero mis pies y finalmente todo el cuerpo. “Que blandito, se siente como dormir sobre nubes”. Pensé mientras comenzó a llevarme por los pasillos del barco, ¿peligro? Ojalá que me fabricara una nube de estas para dormir todos los días sobre ella.

Estuve a punto de cerrar los ojos otra vez, ajeno a la realidad y al cabreo de Ashura. No fue hasta que dos manos también generadas por el elemento del capitán cubrieron mi boca. Aquel acto me pilló de sorpresa, traté de resistirme pero el capullo en el cual me había atrapado no cedía, estaba completamente a su merced, si quería matarme en este momento, podía hacerlo.

Mientras luchaba por mi vida escuché todas y cada una de sus palabras mientras mi mirada inocente de recién levantado cambió a una más seria y con furia. ¿Miedo? No, pero sentí que mi alma estuviera a punto de estallar, fue allí, ya en cubierta y con él a unos tres metros de mi cuando la asfixia cesó. Tosí, escupiendo un poco de saliva a la par que trataba de recuperar el aliento. -Me importa un rodaballo si eres una buena o mala persona~gero. -Dije al fin, cuando regulé mi respiración. El agarre apretando mi cuerpo aún con moretones debido al día anterior hacia que el dolor se transmitiera por cada centímetro de mi piel. No obstante no me quejaría. -Se que aún soy débil, LO SÉ. -Grité finalmente de mi impotencia. -SÉ QUE NO ESTOY A LA ALTURA DE ESE PANDA, SÉ QUE AÚN NO ESTOY A LA ALTURA SIQUIERA DE NADIE DE ESTA TRIPULACIÓN. -Era la rabia la que guiaba mis palabras más que yo mismo. -PERO COMO TE DIJE EN SABAODY, NO MORIRÉ, NO HASTA SER EL MEJOR SAMURAI DEL MUNDO, y por ende. EL MEJOR ESPADACHÍN DEL MUNDO. -Mientras gritaba estas palabras mis ojos brillaban con furia mientras se clavaban en los de mi capitán.

-Se lo debo a ella… -Suspiré de forma prácticamente inaudible. -Así que pactaría con el mismo demonio para conseguirlo. Por eso, pienso seguirte y dejar que me uses como tu arma, hasta que sea capaz de derrotarte. Eso significará que ya no puedes enseñarme nada más. -Tanto sus palabras como su casi asfixia me habían quitado todo el sueño, sonreí pese a saber que en este momento estaba a su merced, no obstante era un precio a pagar con tal de conseguir mi objetivo. Como bien había dicho él “cuanto más alta fuera mi ambición, más dolorosa será conseguirla. Una sonrisa tal vez de picardía o tal vez de maldad se dibujó en mi rostro. -Tú me utilizas a mí, pero eso no significa que yo no te vaya a usar a ti también. Seré tu marioneta hasta que sea capaz de cortar los hilos. 

Mis palabras no fueron medidas, hablaba mi espíritu de guerrero y no el niño que se hallaba inmovilizado en aquel denso capullo de humo.

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Bélico y aclaraciones

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#5
Escuché al pequeño cocinero mientras mi sonrisa se ensanchaba más con cada palabra. Me deleité con su rabia, sentí su voluntad bullendo por cada uno de sus poros, mi corazón canturreó el ritmo de la guerra y yo agradecí al cielo con mi alma por aquella oportunidad. Un ser al que moldear a mi imagen y semejanza, un arma que forjar para que fuera más letal que yo, una esquirla de mi ser incrustada en el mundo para mi trascendencia. Aquella respuesta, aunque el crío no lo intentase, era lo que yo estaba buscando. Lo que yo quería de las personas era la fuerza más poderosa de todas: su ira y aquel joven me la ofreció como un regalo.

- Cuando arrinconas a un animal - Susurré - Descubres su naturaleza - 

- Eres la peor persona que he conocido en mi vida - 

- HAr HAr HAr HAr - Reí de manera estruendosa mientras las hondas de mi voz impactaban contra la madera y la resina del recubrimiento - Bien - Conteste como un aullido - ¡BIEN! - Le grité totalmente emocionado. Deshice por completo el agarré que tenía sobre él dejándole caer - Atácame -  Dije mientras me preparaba agarrando con fuerza mi espada y enfocándola en su totalidad hacia él - Arriba. Levanta - La Hoja del Luto me pedía que lo probara, que supiera si todo eso era palabrería o simplemente ese chico era un diamante que pulir - ¡ATÁCAME! - Grité, estaba completamente eufórico clavando mis ojos en él con entusiasmo, no quería, necesitaba de ver que era capaz. 


No podía esperar, tenía que medirme con él, tenía que estar a la altura ¿Quería derrotarme? Esas palabras tenían mucho peso. ¿Qué me iba a utilizar? No... Sin saberlo, aquel pequeño espadachín había empezado una competición conmigo, me había retado y yo... Yo le daría todas las lecciones necesarias para que él mejorase y para que yo mejorase con él. 

Por qué había algo que Gaeru no sabía, yo iba a ser el más fuerte de todos y si quería ser el más fuerte de todos, tendría que ser más fuerte que el mejor espadachín. 



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Información/Bélico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7265 + 0 = 7265
Energia: 3869 - 29 = 3840
Espiritu: 1662 + 0 = 1662
#6
Aquel humo que me tenía inmovilizado se disipó de golpe, haciendo que cayera al suelo, chocando en seco contra la madera del barco. Alcé mi cabeza para observar la desafiante mirada de mi capitán. Sencillamente era un tipo que con solo mirarte era capaz de estremecer el alma de cualquiera. No obstante, yo no iba a sentirme achantado por su presencia, tenía que demostrarle que era capaz de al menos en un futuro estar a la altura de alguien tan fuerte como él, que merecía la pena entrenarme.

Tras ello, me ordenó que le atacara, no pude evitar sonreír. Él quería comprobar mi fuerza de primera mano y no podía defraudarle. Sujetando la empuñadura de mi espada con fuerza di un golpe seco al aire, haciendo que la vaina de mi katana cayera a mis pies, tras esto le apunté con esta como gesto desafiante. Desde este momento tenía claro que iba a derrotarle, tarde o temprano. 

-Ashura… -Mi corazón comenzó a latir con mayor intensidad, como si fuera un fuelle avivando las llamas de un fuego que ya difícilmente podía ser apagado. -Puede que con este ataque no vaya siquiera a dañarte seriamente. -Imbuí mi arma con aquella habilidad que me enseñó Tenoch en Sabaody, para que mis cortes fueran efectivos contra el capitán. Y como si fuera también un acto instintivo, mi presencia se expandió, como si quisiera advertirle de que yo no era cualquiera, que yo era alguien a tener en cuenta. -pero no puedo decir que no a pegarme contra un rival tan fuerte como tú~gero. -Mi tono era alegre como si me lo estuviera pasando bien con la situación.

Sin perder más tiempo corrí hacia las piernas del Oni, inclinando mi espalda hacia delante para ganar una posición más baja y aprovechar la diferencia de altura entre ambos. -Gyogin Kendo: Piraña Slash. -Dije antes de lanzar un torrente indiscriminado de cortes hacia mi capitán. Tras esto di un salto hacia atrás, posicionándome entre el capitán y el mástil, a una distancia equitativa entre ambos, a siete metros más concretamente de ambos. Me coloqué en guardia, tratando de cubrir mi lado izquierdo debido a que al haber perdido mi extremidad éste estaba más expuesto. Tras ello esa expansión de mi aura cesó, pero mantuve el recubrimiento en mi espada, esperando una respuesta, ya fiera un ataque suyo o alguna otra instrucción.

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Belico

Gastos y regeneraciones

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Karmas
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3656 + 0 = 3656
Energia: 2350 - 299 = 2051
Espiritu: 1245 - 291 = 954
#7
- Buen chico - Me sorprendí respondiendo mientras mi haki me alertaba del inminente ataque como si fuera un sentido aumentado frente al combate. Convertí en humo la parte inferior de mi cuerpo mientras sentía una gran presión emanar del chico. Mis manos temblaban y mi estomago se encogía, pero mi corazón rugía sin dejarse amedrentar del todo, aún así, mi voluntad, algo menguada resistió. 

Descendí bajando mi altura a la par que él y cuando emitió sus golpes hacia dónde antes se encontraban mis piernas, ahora convertidas en humo, se encontró con hierro en vez de carne,  empecé a desviar su consecución del golpes anteponiéndome por reflejos y destreza a cada uno de ellos mientras el tintineo del metal contra el metal aderezaba con su característico sonido los impactos, generando una sinfónica melodía de guerra. Fui capaz de seguir sus manos sin mucho desafío. Cuando el aluvión de cortes cesó me acomodé para enseñarle como se abría un combate.  Apreté con fuerza el mango de mi espada, y mucho antes de que pudiera moverse del sitio en el que había proferido sus golpes le contesté.

- Tercera lección... ¡Desdén! - Grité con fuerza emitiendo un corte en diagonal que cortó el pecho del cocinero en toda su totalidad. 

Sentí como la presión terminaba, mi cuerpo recupera su esencia y dejaba de dudar mientras el chico caía de bruces contra el suelo. 

Empecé a recomponer mis piernas desde el abdomen a la vez que recupera mi altura natural mientras ascendía y observaba al chico con el ceño fruncido. 

Solté la mano izquierda y apunté con la punta de mi espada a Gaeru mientras esperaba a que recompusiera para que pudiera escuchar bien lo que quería decirle. 

- Levanta - Contesté esperando que ya pudiera escucharme o que no le hubiera dolido lo suficiente como para achicarlo - Esto es lo que te enseñaré hoy. Solo la muerte puede estar a nuestra altura  - Dije mientras clavaba mis ojos en él - Todavía te queda mucho que recorrer chico. Hoy podría haberte matado dos veces - Pronuncié mientras el humo se escapaba de mis carrillos, el joven no lo sabía, pero en mi pecho se estaba apagando un incendio, pues, me acababa de contener para no matarlo - Tú sueño te costará Dolor y Sangre y para eso tendrás que pactar conmigo: el mismo diablo ¿Todavía quieres perseguirlo? - 



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Bélico
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7265 + 0 = 7265
Energia: 3840 - 119 = 3721
Espiritu: 1662 + 0 = 1662
#8
Como era de esperar no estaba a su altura, pese a poner todas mis ganas en aquella ofensiva no fue suficiente, el Oni reaccionó a todos mis cortes haciendo que ninguno impactara sobre su cuerpo para acto seguido, ser el quien deslizara su katana cortando mi pecho en diagonal, haciendo que de dicha ofensiva cayera de espaldas. Pero no por ello me sentí derrotado. Escuché atentamente sus palabras mientras su tren inferior el cual había convertido en humo volvía a la normalidad. 

Me eché la mano a la cara y comencé a reír. -Yiararararararara… ¿Qué si quiero perseguirlo? Parece que aún no me conozcas~gero. -Volví a mover la mano para agarrar mi katana con fuerza. -Pero he estado cerca de la muerte muchas veces, tal vez debería haber muerto ya… Pero cada vez que no lo hago significa que tengo otra oportunidad, otra oportunidad para seguir haciéndome más fuerte. -Poco a poco comencé a levantarme, la sangre de mi nueva herida salía a borbotones, tiñendo mi pijama anteriormente blanco de rojo, ahora rasgado en su parte central. -Así que no pienses que no me voy a echar atrás por que me ahogues o por que me hagas un cortecito de nada. Enséñame, no le tengo miedo a sangrar un poco. -Ya completamente en pie mirando con firmeza los ojos, tratando de no alterar demasiado mi respiración para no parecer débil, ocultando todo el dolor que había sufrido tras el ataque de mi capitán.

-Puedo caer más de mil veces, pero aunque me tumbes, aunque hagas que me postré ante ti, volveré a levantarme una y otra vez. -Le apunté con mi espada de vuelta mientras él hacía lo mismo. -Desde un principio estaba dispuesto a ofrecerlos~gero. -Una sonrisa de satisfacción se dibujó en mi cara, como la de un niño al que le acaban de dar la noticia de que va a ir a un parque de atracciones. -Enséñame… enséñame cuán fuerte me puedo hacer si me quedo a tu lado~gero. 

-Retrocedí un poco para darle algo de espacio, también bajé mi arma, pero mi mirada no se apartaba de su imponente figura. -Y que sepas una cosa… me debes un pijama nuevo cuando lleguemos a la isla gyojin~gero.

-Tras este último comentario esperé sus órdenes de cómo proceder con el entrenamiento. En ese instante solo tenía un objetivo en mente, hacerme más fuerte, superar a cualquier rival y estar a la altura de ser llamado samurai.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3656 - 1284 = 2372
Energia: 2051 + 20 = 2071
Espiritu: 954 + 39 = 993
#9
De echo, no le conocía lo más mínimo, solo sabía que quería ser un gran Samurai, que según palabras de Nicolas eran "personas que buscan contraer una infección genital mediante la pesca de peces espadas" No tenía mucho sentido, pero tampoco era como si me importara. Simplemente había accedido a que se unieran a mi porque Rapax había matado a Zarek, siendo que él se había unido a mi y luego con la inclusión de nuevos miembros por su parte sentía la deuda más que saldada. Pero la razón por la que estaba entrenando a ese pequeño espadachín no era otra que una intención mucho más macabra. Había cierto panda comunista con el que tenía intención de medirse, ni le iba a dejar perder contra un puto comunista de mierda, ni iba a perder la oportunidad de que lo matara en un desliz, así de fácil. 

Sé que a excepción de Ben y si me apuras Artur todos los demás son más comedidos a la hora de matar o tienen más "escrúpulos" pero esperaba que el choque de realidad que habían vivido en el archipiélago fuera mucho más que suficiente para despertar sus ansias homicidas, pero hasta el momento yo solo me valía para que la gente siguiera pensando que éramos una banda de terrores andantes y no Ashura el asesino y los 6 locos que miran para otro lado cuando lo hace.

- HArHArHar - Reí de manera potente - Tienes agallas chico - Literalmente - Bien, déjame de apuntar con esa espada. Cuando me apuntas a mi, te estás apuntado a ti. El orgullo es una cosa... - Le dije mientras daba un paso atrás, a la vez que una mano de Humo se superponía a la mía y agarraba con fuerza la espada - La fanfarronería otra muy diferente, mientras que el primero te puede salvar la vida, la segunda te la puede arrebatar - Terminé sonriendo con malicia. según di el paso el humo generó una imagen residual mía sin cabeza que agarró con su mano la cabeza de Nicolás y la coloco dónde debería estar la mía - 

- ¿UNA POLLA? ¿ME DEJAS? ¿PUEDO? - Asentí a Nicolás mientras cruzaba los brazos - TUS HUEVOS AHÍ CHURRITA ¿QUIERES QUE LO MATE? NOS CAE BIEN ¡FUAAAAAAAA! QUE PUTO SUBIDÓN -  

Después dejé que el humo me succionara convirtiéndome en una serpiente de mi elemento, serpenteé por el suelo del navío.

- ¿Te has fijado como he dado el golpe? - pronuncié con mi forma sibilina - ¿Has sido capaz de ver por qué te he derribado? - Me empecé a enroscar en su pierna mientras ascendía por su espalda hacia el cuello, en el cual di un par de vueltas, sin llegar a ahogarle, convirtiéndome en un "bufanda" para mi estudiante en forma de serpiente - Observa. Nicolás, ejecuta duelo - Sabía que mi humo se movía más lento, que podría llegar a verlo, podría contralarme yo, pero todos sabemos que eso escapa a mi comprensión - 

- ¡NO ME DES ORDENES! AHORA YO SOY EL PUTO CAPITAN CHURRI - Obligué al cuerpo de Nicolás a que se postrara, el Nicolas con cuerpo de humo se arrodillo, pues el humo era mi esencia, mi derecho, mi reino - 

- ¡HAZ LO QUE TE PIDO COCO INÚTIL DE MIS COJONES! - Grité desde mi posición en el cuello de Gaeru.

- ¿Me estás humillando? ¡ME ESTÁS HUMILLANDO HIJO DE PUTA! - 

- O ejecutas Desdén, o obligo a ese cuerpo a que se tire por la borda - Finalicé seco. 

- Vale, pero tranquilito ¿eh? - Entonces Nicolás se levantó y ejecutó la técnica emitiendo un corte diagonal al aire - ¿A gusto? -

- Repítelo hasta que te diga que pare - Dije mientras dejaba parado a Nicolás en un bucle - Observa bien, memoriza todo. Si consigues replicar este movimiento. Te compraré ese pijama - 


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7265 + 0 = 7265
Energia: 3721 - 71 = 3650
Espiritu: 1662 + 0 = 1662
#10
Escuché sus palabras atentamente. Fanfarronería y orgullo. Mascullé mientras otro borbotón de sangre salía de mi pecho. Tenía ¿Razón? Suponía que a pesar de todo y su apariencia de loco Ashura sabía lo que decía. Siempre me  había considerado alguien muy echado para adelante, el miedo nunca me había achantado, y en todos mis combates fuse contra quien fuese, la palabra retirarse no estaba en mi vocabulario. No obstante, si sabía que si mi rival era más fuerte que yo no podía faltarle al respeto. Ese era mi orgullo de guerrero. Así que como un acto instintivo pronuncié -Si, sensei. -Ya con mi espada apuntando al suelo. No mostraría miedo ante él, pero hasta que sea capaz de vencerle no vacilaré, tan solo le trataría como un alumno trataría a su maestro.

Acto seguido pude ver como el capitán hacía florituras con sus poderes, creó otro cuerpo echo de humo al cual le añadió el coco que siempre llevaba consigo como cabeza. Me pareció bastante gracioso, era como un dibujo animado o personaje de cómic pero pese a querer reírme por la apariencia de aquel nuevo cuerpo mantuve las carcajadas sin mucha dificultad. Tras ello, el resto de su cuerpo tomó la forma de una serpiente de dicho elemento la cual vi reptar por mi pierna hasta enredarse por todo mi cuerpo. No impedí que no lo hiciera, después de todo a lo mejor también era parte del ejercicio de entrenamiento que tenía planeado para mi.

Me preguntó si me había fijado por qué había sido derribado con la técnica, a lo que me quedé estático pensando un momento. Varias opciones vinieron por mi mente. La primera era la fuerza aplicada al corte, al sentir el impacto mis piernas flaquearon, haciendo que cayera al suelo, por lo que es probable que fuese eso. La segunda que se me ocurrió fue por el ángulo y velocidad del ataque, tal vez tenía que ser en cierta posición específica y a cierta velocidad para hacer postrarse a mi enemigo. O la tercera que es que fuese una mezcla de todo. 

Salí de mi estado de trance para contestarle pero antes de siquiera mediar palabra fui interrumpido por la voz del Oni, el cual pareció ordenarle al coco man que ejecutara desdén. Pensé que lo hacía como un tipo de actuación o presentación, pero cuando comenzó a insultarle de muerte, intenté mirar a la serpiente que reposaba en mi cuello con preocupación. Desde luego Ashura tenía momentos de brillantez como esas palabras reflexivas dignas de un espadachín tan fuerte como un samurai, para acto seguido protagonizar una escena como esta. 

Pero tras aquella reñida bronca entre Ashura y su fruta, esta pareció hacerle caso, aquel cuerpo humeante al que ya había bautizado como coco man en mi cabeza, ejecutó el mismo corte diagonal el cual el capitán había usado hace unos segundos contra mi persona. Traté de fijarme incluso en los detalles más mínimos -Bien~gero. Lo haré lo mejor posible sensei. -Mi tono de voz sonaba con motivación por hacerme más fuerte. Tras ello crují mis dedos apretando la empuñadura de mi arma con más fuerza. Comencé a seguir los movimientos del hombre de humo con cabeza frutal, tratando de replicarlo con la mayor exactitud posible. Una vez empecé no me detuve, mi único brazo había comenzado un bucle que no se detendría hasta que Ashura no me dijera que parase.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2372 - 100 = 2272
Energia: 2071 + 20 = 2091
Espiritu: 993 + 39 = 1032


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