El Sol se deja caer por el horizonte. Se empieza a sentir el frescor de la noche tropical por todo el reino, un viento primaveral que se extiende por cada rincón de la selva Anozama y recorre las calles de las regiones urbanizadas. El cielo está pintado por violetas y naranjas de diferentes tonalidades, que se mezclan en un lienzo manchado por estrellas tenues que apenas se dejan ver a estas horas.
Nos encontramos en Reino Samba, concretamente en la ciudad principal y capital del reino. Estamos en la zona más alejada del gran río que divide la isla, donde se encuentran las mejores residencias, todas las comodidades y las mayores fortunas. Vemos la gran calle principal, ostentosa y lujosa como ninguna otra. Está pavimentada con adoquines grabados y tallados de forma simétrica. Es tan ancha que permite que un gigante se tumbe en ella y la gente siga circulando sin dificultad, con unos 25 metros de amplitud. Al igual que la corriente que separa la región, la calle divide la ciudad y su longitud escapa de la vista de cualquiera, tan solo dejando ver en el horizonte el Palacio Real, que se alza imponente. La gente pasea con un andar más elegante que el que se destila por las zonas más pobres. Sus pasos guardan un flow especial, como si con cada movimiento estuvieran marcando el ritmo. Visten con ropas aparentemente caras, con brillantina y motivos florales. Las casas y comercios guardan un sentido arquitectónico único, combinando piedra blanca con naturaleza tropical, autóctona del lugar. Es un lugar donde la selva y la economía se fusionan para dar pié a una región rica y fructífera.
Nuestro aventurero, Varo, pasea por esta calle. Sus motivos tendrá. Tal vez busca alguna fortuna que robar sin que nadie se dé cuenta, de algún ricachón despistado que se cruce por su camino. Quizás pasea tranquilamente entre privilegios, intentando encontrar un lugar donde pasar la noche y preparar su siguiente gran golpe. A lo mejor observa entre comercios para dar con ese artefacto que lo conduzca a su siguiente destino y continuar con su aventura. Sea cual sea su cometido, algo se va a interponer en su misión.
Mientras Varo camina por el centro del gran paseo, puede escuchar tras de él como la voz de un hombre se alza por la del resto, en un grito de dolor agudo. -¡¡¡Aggghhh...!!!- se lamenta. -¡¡¡Maldito perro mal nacido, me ha mordido!!!-
Si te giras a ver qué sucede, verás a dos hombres a 13 metros de ti, en el lateral izquierdo de la calle, frente una heladería carísima. Uno de ellos, el más bajito de la pareja, es un humano escuálido, que no alcanza el metro y medio. Este está tirado en el suelo junto a un helado derramado, siendo mordido por un perro a la altura de la espinilla. El que lo acompaña es notablemente más alto. Capaz llega a los dos metros de alto. Su musculatura denota su gran fuerza y el rostro está plagado de cicatrices de varias peleas. Es este quien, tras ver cómo su compañero es atacado por el animal, no duda en descargar una terrible patada contra este. -Toma maldito chucho, aprende.- dice mientras suelta una segunda patada contra el estómago de la criatura indefensa, que se lamenta de dolor. -Eres una puta molestia de bicho.-
La gente que se cruza con la situación se resignan a mirar con desgana y agachan la cabeza rápido para seguir con su vida. ¿Porque nadie hace nada? Simple. Ambos abusones visten ropas de la Marina. Ambos son soldados del Gobierno y nadie quiere meterse en líos con esta gente. -Eso, eso... Déjale en claro quien manda.- suelta el pequeño de los dos, mofándose de la situación. Sigue en el suelo tirado. Y se ve como su uniforme blanco empieza a tomar tintes rojizos por donde se ha producido la herida. -¡Toma, toma!- grita el soldado grandullón mientras lanza una tercera y una cuarta patada contra el animal, que empieza a sangrar. Entonces remata la atrocidad con un comentario arrogante y jocoso. -Hasta tú has de aprender que aquí mandamos nosotros, alimaña.-
Soldado Marine herido
Soldado Marine agresor
¿Que hará Varo?¿Hará la vista gorda como el resto de transeúntes o detendrá a los agresores y les dará una lección? ¿Nos sorprenderá con algo único? El destino de la aventura está en sus manos.
Datos de interés
Resumen
Nos encontramos en la calle principal de Reino Samba. Varo pasea por allí hasta encontrarse con dos Marines atacando a un perro. ¿Que hará Varo?
Karmas a tener en cuenta
Recuerda que la personalidad y actos de tu personaje se mueven a través de sus karmas. Aquí te dejo un listado de los que tienes y se deberían aplicar de alguna u otra forma:
Empatía animal (por si quieres interactuar por el perro)
Cotilla (para darte cuenta de lo que sucede al escuchar el grito de dolor)
Cualquier aportación que se use a través de los karmas siempre está bien vista y justifica tus acciones. No olvides marcarlos como hasta ahora en tu apartado de spoilers al final de cada post.
Bélico
Es broma, no hay. Aún.
Actualmente las estadísticas de los agresores son un misterio
¡¡¡COMIENZA LA AVENTURA!!!
Hola Varo. Empieza tu primera aventura.
Recordarte que esto es un aprendizaje y que toca disfrutar sin presión. A jugar a tope
Cualquier duda que tengas, por muy pequeña que sea, no dudes en escribirme por Discord.
Toca tomar tus decisiones y definir a tu personaje. ¡A DARLO TODO!
03-08-2025, 01:38 PM (Última modificación: 03-08-2025, 03:29 PM por Varoganchin.)
La brisa fresca de la tarde primeveral acaricia mi ya de por sí alborozado pelaje. No me preocupo en recolocarlo, pues, como en el arte, la perfección no es más que algo artificial. En la naturaleza no existe nada perfecto y son justo esas imperfecciones las que definen quien es cada uno.
La noche había comenzado a extender sus hilos desde el horizonte, tejiendo un manto arrebolado por el cielo. La luz filtrada a través de ese manto baña la calle principal, tiñiendo de rojo los escaparates de las tiendas que se encuentran a ambos lados. Está es la señal que me indica la llegada de mi segunda jornada laboral. Está noche tengo que conseguir un cuadro del pequeño taller de pintura que tengo ante mi. En él se forman los que están llamados a ser los grandes artistas del futuro, los que llenarán de color las salas de fiesta de los nobles del Reino de Samba. Pero no es ninguna de sus obras la que ando buscando. No. Lo que me trae aquí es la maestra que dirige en taller. La gran Manita Alffati. La misma que había traído la influencia del arte desde los reinos más vanguardistas.
Y aquí estoy yo. Parado ante el al escaparate que separa el bullicio de la calle y la creatividad de los nuevos artistas, cuya experiencia es tan breve que no lastra su imaginación, no los encorseta. Tras los atriles, lienzos y paletas a medio limpiar, preside la sala una magnífica obra. Algo que atrae mi mirada y no la deja escapar, como el agua que gira sin remedio para caer por un sumidero.
Entonces, un grito me seca de mi ensimismamiento. Un hombre, a unos 13 metros de mi, grita y maldice. Mí curiosidad no solo se limita al arte, y sin poder remediarlo, mi atención se escapa volando hacia el hombre ruidoso y su acompañante. Ambos parecen estar conversando. No. Más bien discuten.
Me giro para obserbar la escena y mi mandíbula se tensa al ver la realidad. Uno de los hombres está pateando a un perro. La gente pasa alrededor y no se dignan a hacer el más mínimo gesto. Cabizbajos, continúan su marcha. Mis nudillos se vuelven blancos por la tensión que producen mis puños. Mi mirada vuelve a los hombres, que siguen golpeando y gritando al pobre animal, y es entonces cuando cobra sentido la falta de reacción de la gente. Se trata de dos marines, uno de ellos, sangrando por la pierna.
Me acerco dos metros hacia ellos para ver cómo el más grande de los dos vuelve a golpear al perro, que comienza a sangrar. Noto como el pulso se me acelera y mis músculos se tensan. Lucho contra ellos pero no lo puedo evitar.
—¡Basta! —digo alzando la voz. Las palabras escapan de mi boca tras haber vencido al temor—. ¿Qué estáis haciendo?
Mi mano cimbrea por la adrenalina que corre por mis venas. No puedo permitirme una enemistad con los marines. Es algo que podría acabar malogrando mi tapadera como anticuario. Pero pese a saber eso, tampoco puedo pasar por alto que hieran a un animal de esa forma. He de andarme con cuidado.
—Chico, ven aquí —digo mientras hago gestos al maltrecho perro para que se acerque, como si lo llamase con naturalidad—. ¿Les ha causado algún problema?
Miro a ambos hombres y reparo en el helado caído del suelo. Quedo esperando su reacción, intentando parecer lo menos agresivo posible
Info
Resumen
Varo pasea por la calle esperando la hora de dar su golpe cuando escucha a los hombres increparle al perro. Luego acaba saltando e intenta mediar.
Atributos Personaje
Estadísticas de Varo Ganchin:
13 FUE
13 RES
16 DES
28 PRE
28 AGI
27 REF
15 INT
12 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 227 / 227
Energía: 273 / 273
Espirítu: 36 / 36
Nivel: 2
inventario
Hari
Creaciones propias
4
Especificaciones
Requisitos: 5 FUE / 10 DES / 10 PREC
Resistencia: 2000
Daño: 20
Escalado: 0,4 DES / 0,5 PRE
Alcance: 22
Unidades de peso: 1
Berries: 999999999
Descripción: Hari es un conjunto de 5 agujas metálicas y gruesas y afiladas, que alcanzan una longitud de 15 centímetros, asemejándose a las agujas usadas para coser cuero. Varo las utiliza para lanzárselas a sus objetivos, para causarles graves heridas gracias a su capacidad perforante.
hari001
Rifle
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 7 DES / 15 PREC
Resistencia: 500
Daño: 15
Escalado: 0,5 PRE
Alcance: 20
Unidades de peso: 2
Berries: 5000
Descripción: Un arma de fuego con un cañón largo y estrías internas que hacen que la bala gire, mejorando la precisión. Los rifles se utilizan para disparos a larga distancia.
rifle001
Munición
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 10
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 3000
Descripción: Pack de 30 balas. Este tipo de munición estándar es comúnmente utilizada en diversas armas a distancia. Aunque no posee características especiales, es confiable y ampliamente disponible. Cada una provoca 10 de daño.
municion001
OFF
Comenzamos mi andadura. Me ha gustado como has descrito la escena y como se deja ver la actitud de los NPCs. Si ves alguna cosa a corregir no dudes en decírmelo. Gracias
Pese al descontento general, todos miran para otro lado. Nadie quiere hacerse el héroe cuando se trata de combatir el lado más oscuro de la justicia. El abuso de poder y la corrupción están a la orden del día, y solo los más valientes son capaces de enfrentar las injusticias contra aquellos que se aprovechan de su posición. Pero hay alguien en esta ciudad que no está dispuesto a agachar la cabeza y pasar por alto un acto tan atroz contra una criatura tan inocente. Varo, nuestro aventurero, invadido por la frustración y la impotencia, es incapaz de aguantarse las ganas de intervenir y detener esta barbarie, aunque eso suponga poner en riesgo su fachada como coleccionista de arte.
Con un grito imperativo, alza la voz por encima del resto, ordenando a los marines que se detengan y cuestiona sus acciones. El tiempo se detiene por un segundo, pues nadie se puede creer que alguien haya tenido la osadía de encararse así a unos soldados del Gobierno. Todos observan a mink, estupefactos, con una mezcla de satisfacción pero miedo al mismo tiempo. Nuestro héroe sin capa no pierde el tiempo y comprende que, si quiere salir ileso de esta situación, ha de jugar bien sus cartas y ser más listo que el resto. Atento y perspicaz, intenta llamar al perro, haciéndose pasar por el dueño. Incluso trata de ser considerado y llegar a una solución pacífica intentando entender el malestar de los hombres.
Pero todo es en vano.
No solo el animal agoniza en el suelo panza arriba, completamente derrotado y malherido, incapaz de moverse. Sino que, al gritar de primeras, se ha generado un corrillo popular al rededor de la escena, que ha provocado que ambos soldados queden en evidencia y en ridículo. Antes eran unos maleantes aislados abusando de su poder. Ahora son el centro de atención de toda la calle porque alguien les ha plantado cara. Y no lo van a dejar pasar.
-Ronald, creo que ese tipo nos acaba de gritar.- dice el marine herido, incapaz de levantarse. Este te mira estupefacto, como si nadie antes se hubiera atrevido a decirle nada. -¡Joder, Ronald! Ese malnacido nos acaba de gritar en público. Demuéstrale quien manda a esa rata- -Joder...- susurra el más alto, Ronald, mientras mira nervioso de un lado para el otro a toda la multitud que lo juzga con la mirada. Con torpeza, intenta reconducir la situación como puede, poniendo una voz chulesca a modo de escudo contra la vergüenza y dando un par de pasos en tu dirección. Se te encara mientras te mira con chulería forzada. -¿Osas hablarle así a la Marina? Te... Te... ¡Te sentencio a morir!- fulmina con voz temblorosa.
Rápidamente, baja su mano derecha hacia la cartuchera de su cintura. Ahí reposa una pistola vieja, con mango de madera, cañón de metal y remaches oxidados. Un arma más que convencional. Se hace con ella y, con dudas, desenfunda y te apunta al pecho. Apenas hay tiempo para que el público estalle en gritos y pánico ante la ejecución pública que están a punto de presenciar. Desde los 9 metros, se dispara una bala rápida que busca acabar con el conflicto tan pronto como sea posible, con tu muerte.
¿Que hará Varo frente a estos acontecimientos?¿Se adelantará a la jugada y atacará primero?¿Será capaz de esquivar la bala y contraatacar? ¿Tendrá un as bajo la manga para sorprendernos a todos? Es tu momento de intervenir.
Datos de interés
Resumen
Varo interviene en la situación. Por desgracia, genera un corrillo y los soldados, en vez de detenerse, se sienten humillados y atacan
Descripción: Un arma de fuego de tamaño pequeño a mediano diseñada para ser disparada con una mano. Tiene un cañón corto y es capaz de disparar proyectiles a alta velocidad.
pistola001
Munición
Munición
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: 10
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 3000
Descripción: Pack de 30 balas. Este tipo de munición estándar es comúnmente utilizada en diversas armas a distancia. Aunque no posee características especiales, es confiable y ampliamente disponible. Cada una provoca 10 de daño.
municion001
Acciones ofensivas
Ronald comienza su acción dando un par de pasos. Esto lo hace a velocidad de agilidad de 20.
Al colocarse a 9 metros de distancia de Varo, desenfunda su pistola de la cartuchera. Según la guía bélica avanzada, el desenfunde se produce a velocidad de Destreza. En este caso, a 15 de velocidad.
Para disparar, Ronald utiliza la siguiente Técnica:
Subayai te (Mano rápida)
Armas de Fuego
1
Información
Requisitos: Armas de Fuego 1 | 10 Precisión
Daño: Arma + 20 Vitalidad Extra
Coste: 30 de energía
Efecto:
El disparo va a +5 Precisión
Enfriamiento:
Un Turno
Haciendo gala de tu puntería, se realiza un disparo igual de veloz como de certero.
Código: subayaite001
Al hacerlo, el ataque tiene una velocidad de 20 de precisión (atributo) + 5 de la técnica. Un total de 25 de velocidad.
En caso de impactar, el ataque genera el siguiente daño: Arma+ 20 de daño directo. [(25x0'4)+(15x0'1)+10] + 20 = (10+1'5+10)+20. 42 de daño total
Al no tener resistencias pasivas de ninguna clase, no sé resta nada al daño total.
Pierdo un total de 30 de energía por la técnica.Me quedan 180
Recordarte que ves los movimientos a través de tus reflejos. Revisa las guías bélicas básicas y avanzada para comprenderlo bien.
Siempre que seas capaz de percibir, puedes reaccionar siempre que seas lo suficientemente rápido.
Aprendizaje y consejos
Lo primero de todo es decirte que vas muy bien. Mucho mejor que yo y muchos cuando empezamos. Sigue así
Ahora bien. Dos consejos rápidos. Si te fijas, tus atributos se quedan registrados en tu primer posteo y en adelante, por mucho que te sumes después. No es necesario que los coloques en los spoilers. De igual forma, hay un apartado para el inventario justo debajo, para lo mismo. No es necesario colocarlo dos veces.
Sobre el tema de Karmas, siempre es bueno revisarlos y justificar acciones con ellos. En este caso, cuidado con el karma honesto y el hacer ver qué el animal es tuyo. Es una delgada linea entre la mentira y el engaño y, aunque ahora no te ha peso, cuidado no se meta la pata a futuro en una situación más compleja.
Ahora te toca entrar en bélico. La de decisión es tuya. Tanto adelantarte a mis acciones con velocidad, evadir, contraatacar... Lo que se te ocurra y puedas. Te aconsejo mirar bélicos de Korg y Jolyne Jones para aprender a hacer un spoiler bélico de justificación como dios manda. En este post verás un ejemplo de ataque.
Comentario Off
Sé que has querido llevarlo por la vía pacífica, y aún puedes. Aunque no consejo es participar en el bélico y aprender.
Me ha parecido un muy buen turno, y me gusta tu narrativa y originalidad. Dale duro
La gente, alarmada tras mi salida de tono, forma un círculo, un ring, para ver lo que está por venir; un combate. Maldigo, por no haber sido capaz de controlar mis impulsos y por el estado del perro, malherido, sin fuerzas para ponerse en pie y alejarse de su agresor. Solo intenté buscar un respiro para que el animal huyera y el que parece abocado a la violencia ahora soy yo.
Mi gesto fue una respuesta instintiva ante alguien que confundía los privilegios de que disfrutaba con superioridad. Pero ahora puedo ver cuán errado estuve al creer que tan solo por interrumpir su acto se verían condicionados a detenerse y marcharse. Ellos habían herido al perro y ahora yo les había herido a ellos. A su orgullo. Y eso es una de las cosas más peligrosas que existen: un hombre con el orgullo herido. La otra, un animal acorralado.
Y así es como me siento yo ahora. El círculo de gente me hace sentir no tener escapatoria, mientras uno de los marines, el herido que permanece en el suelo, instiga al otor a ponerme en mi sitio y, a su vez, me llama rata. Son muchas las veces que en mi vida me han comparado con algún animal, solo con la finalidad de humillarme por el aspecto de mi pelaje.
Pero no tengo tiempo de contestar y rebatirle. El otro marine, dubitativo, parece envalentonarse y grita sentenciándome a morir. Veo como baja su mano a la cartuchera. Mis músculos se tensan. Sube el arma para apuntarme al pecho. Oigo una explosión, pero ya estoy en movimiento. Me desplazo un metro hacia mi derecha para alejarme de la trayectoria del disparo a la vez que saco mi rifle y apunto al marine. No apunto a su pecho, tampoco a su cabeza. Mi arma señala directamente a la mano con la que sujeta su arma. No pretendo convertirme en un hombre buscado, solo salir de esta situación. Disparo.
—¿Todo esto es por ese helado? —digo con intención de rebajar la tensión—. Por caro que sea, un helado no vale una vida. Me estremezco al pensar que esos hombres estaban dispuestos a acabar con el perro por un mordisco y yo ahora había disparado hacia ellos.
INFO
Resumen
Varo se da cuenta de que la gente se ha centrado en ellos y que los marines se sienten ridiculizados por sus palabras. Uno de ellos ordena al otro poner remedio y este dispara al mink. Varo lo esquiva y contesta a su ataque con un disparo a la mano que sujeta el arma.
Bélico
Acciones defensivas
Varo percibe el ataque de Ronald puesto que sus reflejos son de 27 y la velocidad del desenfunde del marine se basa en su destreza de 15, por lo que es capaz de reaccionar a ello sin problemas. Tras esto, esquiva haciendo uso de su agilidad de 28 para apartarse un metro hacia la derecha.
Acciones ofensivas
Varo desenfunda su rifle a una velocidad igual a su destreza de 16. Luego lanza un ataque blanco con el rifle a una velocidad de 28, ya que esta es su precisión. En caso de impactar, el ataque haría un daño igual al del arma más el 0,5 de su precisión, más el daño de la munición. Es decir, 15 + (0,5x28) + 10 = 29 + 10 = 39. Al no tener resistencias pasivas no se mitigaría nada de daño
OFF
Disculpa por la confusión en cuanto al karma de Honesto. Pensaba que se refería a decir una mentira de manera explícita, no que afectaría también a hacer creer algo sin haberlo dicho. Estoy disfrutando mucho de la aventura y de como lo narras. Ya les he cogido hasta algo de manía a esos dos marines jajaj
05-08-2025, 05:24 AM (Última modificación: 05-08-2025, 05:37 AM por Sigurd Haakon.)
Todo escala extremadamente deprisa. Con el orgullo completamente dañado y su compañero malherido en suelo, el marine más grande de la pareja comete otra irregularidad en sus funciones y desenfunda con la idea de ajusticiar a nuestro protagonista. Un acto improvisado que demuestra más incompetencia que peligro real.
Pero Varo demuestra que juega en otra liga. Con un paso ágil, consigue desplazarse lateralmente averiguando las intenciones del agresor y evade la bala por completo. Mientras lo hace, como experto tirador, echa mano de su rifle con destreza y en un contraataque relámpago, dispara. El gesto es compasivo. Incluso pacífico dependiendo de a quien le preguntes. Varo podría haberle volado la cabeza o perforado el pecho. Y en un gesto de bondad, tan solo ha dañado la mano de su contrincante.
La gente se sobresalta al ver la situación y al escuchar los disparos. Muchos huyen aterrorizados para ponerse a salvo, rompiendo la marabunta de personas que dejando huecos por los que escapar sin mucha dificultad. Otros observan atónitos la escena, incrédulos que son incapaces de comprender como alguien ha pasado atacar a un Marine.
-Im... Imposible... Es mejor tirador que Ronald.- susurra el soldado mordido desde el suelo, mientras le palidece el rostro de pánico. -¡Aggghh!- grita Ronald, que se paraliza del dolor. La mano le empieza a sangrar, aunque no por ello suelta el arma. Sin embargo, se le ve en la cara el miedo. Ese miedo de perder el control que siempre ha tenido. Como si jamás nadie le hubiera puesto una mano encima. Y menos pegado un tiro. -Vale, vale... Tú ganas. Por favor, no me mates- exclama asustado, mientras arquea una rodilla y baja el cuerpo. Con ambas manos se cubre el rostro, aunque los ojos atentos pueden ver cómo algunas lágrimas empiezan a caer.
El público, que segundos antes había salido corriendo espantado, ahora observa la escena con otros ojos. Por primera vez en mucho tiempo, no solo alguien ajeno a la justicia combatía la desigualdad, sino que salía triunfante y de una sola pieza. Un anciano es el primero en tener el coraje de aplaudir a nuestro aventurero. Y con el, empiezan a animarse uno tras otro hasta que toda la multitud ovaciona el acto heroico de Varo. Pero algo se acerca. Solo el oído más fino puede sobreponerse a los silbidos y aplausos de la multitud para escuchar un ritmo lejano. Una especie de samba lejana que se aproxima sin remedio.
"TUC-TAC TUC-TUC-TAC-TAC TUC-TAC TUC-TUC-TAC-TAC"
Resumen
Tu disparo da en el blanco. La gente se asusta. Igualmente, el marine es derrotado por su cobardía y te implora misericordia. La gente, al ver que ha ganado la verdadera justicia, aplaude animando. Pero algo se aproxima...
Bélico
El ataque da en el blanco, dado que tú precisión supera con creces la capacidad de reacción de Ronald.
Al hacerlo, causas un daño que supera X3 su umbral de dolor, con lo que se le aplican los efectos según marcados en la Guía bélica avanzada.
Ronald decide rendirse y pedir clemencia a Varo. En caso de que este quiera, el bélico acaba aquí
Sobre lo que se aproxima
Algo se acerca. Algo que puede ser aliado o enemigo. Algo que puede ayudar o ser un peligro mayor.
Es imposible oír el ritmo con tanto aplauso y ruido. TAN SOLO PUEDES HACERLO SI:
-Tienes karma: Sentidos aumentados oído
- Tienes una pasiva racial que te ayuda a percibir o escuchar mejor
Aprendizaje
Me ha gustado como has puesto todo en tu spoiler bélico. Has acertado en todo. Aprobado con nota.
Si me permites un consejo, cuando vayas a atacar y asumas que el daño va a entrar, anótalo. Es decir, marca la diferencia entre la velocidad de tu ataque y la capacidad de reacción del rival para asegurarte el tanto.
Otra cosa s tener en cuenta son los efectos que puedes producir y el Umbral del Dolor. Todos salen en la guía bélica avanzada. Hay efectos que se aplican de forma directa al hacer X cantidad de daño en zonas específicas. Como desarme o empuje. Y el Umbral del dolor siempre es algo a tener en cuenta. Genera efectos siempre que se aplica y es primordial dominarlo en batallas
Off
La aventura va por buen pie. Siento que es algo corta, pero es una T1
El bélico es algo que irás dominando con práctica. Pero es increíble como lo vas pillando todo tan rápido. Mis dieces
Las reacciones son de lo más variado. Algunos, escuchando sus instintos de supervivencia, huyen despavoridos tras el sonido del primer disparo. Otros, sin embargo, quedaron paralizados como estatuas. Y es que así deben sentir sus piernas en este momento, como si fuesen de piedra, pues permanecen rígidos ante este acto. Unos lo tacharían de valor, otros de osadía, muchos de locura. No solo levantar la voz contra la autoridad, sino también su arma. Y yo había ido aún más lejos, había llegado a disparar.
Los gritos de la gente acaban de darle forma al caos. Demasiados estímulos para las mentes llenas de adrenalina de los que forman parte de un tiroteo. Voces. Ecos. Gente corriendo. Otros tirando de sus seres queridos que han quedado petrificados. Y en el centro de todo, Yo.
Mi se encuentra paralizado por el dolor, su brazo sangrando tras el acierto de mi disparo. Por mi mente pasa la fugaz pregunta de si las heridas de Ronald serán demasiado graves o si necesitará una recuperación larga. También pienso en si hay algo de justicia en la herida al hombre que había hecho aquella atrocidad con el perro.
El perro. Continúa malherido en el suelo. No lo puedo abandonar.
Avanzo dos metros en dirección al animal, sin perder de vista a los dos marines, que asustados, piden clemencia. Corro a través de la gente, que ya se mezcla y choca unos con otros. Espero que tanta confusión me abra la puerta a mi posible huida.
Y en ese momento, lo escucho. La gente ha detenido su carrera. Y como las gotas de una tormenta que está por estallar, comienza. Primero suave, disperso. Golpes secos y lentos que parecen ir cogiendo velocidad poco a poco, como un tren que inicia su marcha. Más golpes se unen a los primeros, dejando que se desate la tormenta. Palmas. Palmas por todas partes. Vítores y silbidos, como los del tren que salía de la estación. Todo el mundo ha perdido el pánico y ahora se concentran en una ovación. Es... ¿por mi?
Sí, no hay duda. Están halagando mi acto heroico. Yo solo pretendía salvar a ese perro. Sin ser el centro de atención. No me gustan las multitudes. Siempre he estado acostumbrado a estar solo, comer solo, viajar solo... vivir solo. Desde hace mucho tiempo. Pero esto... se siente agradable. Una pequeña llama comienza a arder dentro de mi y reparte calor por mi pecho. Sin duda, no toda la gente es mala.
No puedo dejar de disfrutar de este aluvión de aplausos. Sonrío. Sonrió con un gesto como el que ha olvidado hacerlo. Una sonrisa que sale de dentro de mi. Me concentro en escuchar qué dicen la gente mientras aplaude y me hace feliz. No lo puedo evitar. Algunos se dicen entre ellos que salvé al perro. Otros que fui muy valiente al enfrentarme a un matón con tanta influencia. No son pocos los que destacan que acabé con una injusticia y que debería haber más gente así.
Ya no busco una salida. La calle no parece peligrosa por primera vez desde hace tiempo.
INfo
Resumen
Varo acierta su disparo en Ronald. Este queda sangrando y decide rendirse. Varo avanza hacia el perro con la intención de comprobar su estado. Entonces la gente que estaba huyendo comienza a ovacionar a Varo por su acción. Varo permanece en el centro disfrutando de los aplausos.
Bélico
En este post no hay bélico ni ofensivo ni defensivo. Únicamente Varo se desplaza dos metros en la dirección en la que está el perro sin perder de vista a los marines.
Karmas
Varo no percibe el sonido que se acerca hacia ellos, ya que no posee el Karma de Sentidos potenciados ni ninguna pasiva que facilite esa acción.
Hago referencia al karma Cotilla cuando se esfuerza por escuchar lo que dice la gente que lo ovaciona.
Off
Parece que se acerca el fin de la aventura... o no. Al menos, sí lo ha sido del enfrentamiento entre pistoleros. Me gusta como haces que me meta en la situación con las descripciones de la escena y su entorno. Vamos a por más!
No hay manera de disimular la felicidad de nuestro aventurero. Tras una vida de soledad y crimen de guante blanco, puede sentir el calor de la gente. El abrazo acogedor de un grupo de personas que valoran de buen grado lo que estás haciendo. La posibilidad de ser el bueno. Del reconocimiento por lo justo. Aunque tampoco eres un iluso o un necio. Sabes que tú vida es dura y que, si sigues por ese camino, pocos entenderán tus actos. Así que, por un poquito de aprecio general... No nos vamos a quejar. Pese a todo, tu preocupación sigue siendo el estado del animal. Cosa de lo que la gente se da cuenta y recordará. Que no ha sido un acto desintegrado e impulsivo. Sino que realmente esté Mink tiene preocupación e interés por los necesitados.
Pero algo está por suceder. Algo que puede cambiar el destino de nuestro aventurero para siempre. Los elogios van disminuyendo poco a poco, y por el norte del camino, en dirección del Palacio Real, se empieza a escuchar una tonadilla de mujeres cantando. Aún no eres capaz de verlo por el tumulto de gente, pero se empiezan a escuchar gritos sordos. Bocanadas de sorpresa ante la llegada de algo más grande, más peligroso y más respetado que un par de marines rasos y abusones que golpean a un chucho callejero.
Se van apartando a medida que se acerca a tu posición. La música va creciendo y creciendo, y las voces de las mujeres son casi contagiosas. Puedes notar como el ritmo se engancha a tus huesos. Tal vez Varo no baila, pero si que puede observar como algunos, pese a la preocupación de saber quién se presenta, mueven el pié o la cadera de forma involuntaria. Y ahí está. Cuando la última linea de civiles que te separa del recién llegado se aparta, aparece una figura intimidante. Es un hombre, un hombre de metro noventa. Tiene una envergadura que dobla a cualquier persona y sus músculos de ébano están forjados en horas de entrenamiento. El rostro demuestra un exceso de confianza desmedido, con una sonrisa exagerada y una mirada que asustaría a la muerte. Porta unas ropas singulares, con mangas cortadas y un diseño único. Aunque sus colores le delatan. Azul y blanco, el color clásico de la Marina. Tras él, 5 mujeres variopintas, cada una de su madre y de su padre. Pero todas bien uniformadas, con una voz angelical y un ritmo digno de la isla en donde estamos. Con su llegada, empiezan los susurros y los murmullos. -Mirad, es el Contramaestre DaSilva Robingo- -Si... Dicen por ahí que tiene el poder de un Capitán...- -Es tan guapo, tan estiloso, tan perfecto...- -¿A qué ha venido?¿A detener al mink?- -Tengo entendido que es gran fan del Almirante Tucrow-
Entonces levanta la palma de la mano derecha. Con ese gesto, todos se callan. Incluso las mujeres que le acompañan cesan en su canto y en su baile. -En efecto...- dice con una voz gangosa pero con autoridad. -Soy fan number one del god Tucrow, ¡¡check It out!!- Tras su muletilla, mira la escena con desdén. Mira al pobre animal moribundo, a los dos compañeros de trabajo y luego a nuestro héroe, que todavía va armado. -¿Anyone can tell me que jogo bonito ha pasado aquí?- y mira primero a los marines derrotados con una mirada de decepción.
El que está tirado en el suelo mordido, el más pequeño del infame dúo, mira a DaSilva aterrado. Igualmente, viendo la incapacidad de su amigo para enfrentarse a esta situación, decide dar la cara por ambos. -Señor Robingo, señor.- comienza a justificarse tembloroso. -Este animal descontrolado me ha mordido la pierna. Ronald me ha defendido y este...- pausa un segundo mientras te señala. Tras ordenar las palabras en su mente, prosigue -Dueño irresponsable, nos ha atacado armado por defendernos de su chucho con rabia y después a...- -Na moral, para com isso.- interrumpe el Contramaestre. Entonces guarda sus manos en los bolsillos de su uniforme. Y no tarda en mirarte. Si pudiera disparar con la mirada, ya estarías muerto. Sonríe ampliamente, mostrando una dentadura perfecta, pero con un semblante amenazador. Si tranquilidad y postura relajada no reflejan desinterés, sino confianza. Una seguridad pasmosa de que este malentendido se va a justificar ahora, y no le va a temblar la mano con el que haya sido el responsable. Entonces te pregunta. -Dime, mink with a gun... - su tono es sorpresivamente amistoso. Sus palabras bailan por tu cabeza como si las hubiera compuesto con tonadilla musical. Pero eso genera más tensión en el ambiente. Esa disonancia entre su cara amenazadora, su postura relajada y unas palabras agradables. -¿Que tienes que decir en tu defensa? ¡Check It out!-
DaSilva Robingo
Todos son expectantes de tu verdad. ¿Que harás ahora? ¿Huir? ¿Justificar tu verdad? ¿Mentir? Solo tú tienes la respuesta. El destino de nuestro héroe pasa por su declaración y carisma.
Datos de interés
Resumen
Varo sé acomoda en los elogios de la gente. Son genuinos. Pero algo se acerca
Se presenta DaSilva Robingo, Contramaestre. Viene a pedir explicaciones
Bélico
Es bromis, no hay
Aprendizaje
Como ya dijimos, no hay bélico. Así que por ese lado, todo bien. Ahora se viene algo social. Revisa tus karmas para rolear acorde a tu personaje y sobretodo respetar los turnos de cada uno
Igualmente, admito que mis dieces. Tienes mucho nivel y me gusta tu rol. Toca definir a tu personaje contra una amenaza mayor que tú. Suerte
Off
Ya llegamos casi al final. Pero me gusta rolear contigo. Espero que en un futuro pueda narrarte más (que ya sé que si jeje) y algún día que nuestros personajes se encuentren.
07-08-2025, 11:28 AM (Última modificación: 07-08-2025, 11:30 AM por Varoganchin.)
Continúo disfrutando de la ovación, que se cierra sobre mi como un abrazo cálido y protector. ¿Podría acostumbrarme a esto? Estoy acostumbrado a ser invisible para muchos, e inferior para otros tantos. Esta clase de reconocimiento es... ¿para mi? No soy más que un ladrón con amor por el arte. Sí supiesen a lo que me dedico seguramente no continuarían con sus aplausos.
Pero me hace sentir tan bien...
Poco a poco, los vítores van perdiendo fuerza, presencia. Dejan libre un espacio en el aire, como si se viesen obligados de dejar paso a algo más importante, algo de mayor calibre. Y así es. Viene de la misma dirección en la que se encuentra el Palacio Real. Algo como... Una melodía. No, son mujeres cantando. Traen consigo una canción que te atrapa. Pero no tengo tiempo de deleitarme con ella, ya que noto como el gentío va perdiendo fuelle. Los gritos de ánimo van siendo sustituidos por exclamaciones de sorpresa. La misma reacción que se tiene cuando ves que alguien va directo a recibir un gran golpe inevitable. La misma que paraliza la sangre, y el tiempo, un segundo antes de lo peor. Muy diferente a la reacción de impotencia y temor que tenía la gente al pasar junto a los dos marines que agredían al perro.
Noto revuelo más adelante. Sería más preciso decir que es movimiento, pues parece que la gente va abriendo paso a algo imponente, como sabiendo que no podrían detenerlo aunque no se apartasen. La misma oposición que ejercen las ramas en un bosque al paso firme de un oso. Un oso acompañado por una melodía que tira de tu cuerpo para ponerlo a bailar. Al menos, es lo que parece cuando veo que la gente no puede retener sus pies o caderas a pesar de la tensión.
El tumulto se abre ante mi para dejar paso a unas sombras que cortarían el aliento a cualquiera. Un hombre, alto y de piel oscura, vestido con la ropa de la marina. Sus músculos están tan desarrollados que hacen parecer que su piel, tersa y brillante, pueda estallar en cualquier momento. Las figuras que lo acompañan son 5 mujeres que cantan con un ritmo embriagador. Eran las causantes del hechizo que invitaba a bailar a la gente.
Pronto comienzan los comentarios: unos de asombro, que dejan claro la posición del marine como Contramaestre; otros que hablan de su poder; adulaciones sobre su aspecto físico o su forma de vestir, peculiar pese a ser marine; algunos se preguntan si viene a detenerme.
Entonces el hombre levanta una mano y todo se detiene. Ya no hay más cánticos ni adulaciones, ni siquiera se escucha ningún pie arrastrando por el empedrado al son de la música. El hombre se presenta como fan numero uno de Tucrow, pero no tengo tiempo para preguntarme quién es, porque rápido le pide explicaciones a uno de los marines, al que había mordido el perro.
—Señor Robingo, señor. Este animal descontrolado me ha mordido la pierna. Ronald me ha defendido y este... Dueño irresponsable, nos ha atacado armado por defendernos de su chucho con rabia y después a..
El contramaestre lo interrumpe y cambia al momento su postura. Sus ojos se clavan en mi de una manera que me hace sentir como si me volviese más pequeño a cada instante. Su gesto, confiado, deja ver que se sabe superior a mi, que no supondría ningún problema el detenerme allí mismo. Y entonces, me cuestiona si tengo algo que decir a mi favor. Su voz y su postura parecen amistosas, pero algo en él deja claro que zanjará el asunto allí mismo.
Mi pulso se acelera ante su presencia. Intento comenzar a hablar, pero la voz me tiembla. Respiro profundo y exhalo, como si el aire que sale por mi boca arrastrase todo ese nerviosismo. Vuelvo a guardar mi rifle, con la intención de dejar claras mis intenciones. Despacio, consciente de que un error puede tener malas consecuencias. Muy malas a juzgar por el aspecto del hombre y lo que comentaba nuestro público hacía unos instantes.
—Disculpe, señor... Robingo. Lo que dice este hombre no es del todo cierto. Yo no soy el dueño de este perro —digo con tono pausado—. Yo solo estaba en esta calle cuando escuché alboroto. Al acercarme, vi como uno de sus hombres pateaba sin piedad a este pobre perro —señalo al perro que sigue malherido en el suelo—. Mire en qué estado ha quedado.
Las fuerzas corren por mis venas y me siento con más valor que antes. El hombre sigue intimidándome, pero siento que la verdad tiene que ser dicha. Aunque pueda salpicarme, Ronald debe pagar por lo que ha hecho. —Yo les llamé la atención. Tal vez mis formas no fueron adecuadas, pero no podía soportar ver un golpe más. Después, ese hombre sacó su arma y me disparó —digo apuntando con mi dedo a Ronald—. Por suerte pude esquivar el tiro. Intenté responder a su ataque evitando grandes daños, pero no se si lo he conseguido. Entenderé cualquier consecuencia de mis actos, pero estoy seguro de que un hombre justo, como un Contramaestre de la marina, será capaz de aplicar un castigo sobre una conducta tan poco apropiada como la de su hombre. Sí, eso es. Me apuesto 10 Berries con usted a que esa actitud no está permitida en la marina.
Permanezco mirando al contralmirante Robingo, expectante sobre su decisión, Sabedor de que mis actos pueden llevarme a estar entre rejas, o, aún peor, traerme problemas con el jefe Reena.
info
Resumen
Varo comienza a notar el ajetreo en la calle. Una canción avanza hacia él a la vez que la gente se va apartando. Se intimida al ver al Contralmirante Robingo que pide explicaciones. Finalmente Varo se las da y queda esperando su respuesta.
Karmas
Varo no miente sobre lo ocurrido debido a su karma Honesto que se lo impide.
Además, realiza una apuesta con Robingo por su karma Apostador
OFF
Me ha encantado la aparición del contralmirante. Me he imaginado allí en pleno sambódromo con la gente apartándose para hacerle paso jajaj. Me emociona llegar al final sabiendo que nos veremos en más aventuras, ojalá con nuestros personajes en una aventura.
Todo se siente distinto cuando la verdadera ley se presenta. Cuando un mal gesto puede determinar el final del viaje. Cuando no sabes si el que es más fuerte que tú realmente quiere ayudarte o aplastarte. Eso es lo que sienten todos ahora mismo a tu alrededor. Eso es lo que sientes tú ahora mismo, que eres quien debe dar explicaciones, quien se juega el cuello.
Si fueras capaz de apartar la vista y ver a todo el mundo, verías sus caras de terror. Esas caras que ya conoces, pues son las mismas que acompañaron al perro. Cabizbajos, con la certeza de que si te llevan preso ahora mismo, nadie te conocería y seguirían con sus vidas con tal de no meterse en un lío. Pero ahora, la única persona a la que tienes que convencer, te presta toda la atención, y mejor no hacerle esperar.
Con valor, sacando fuerzas de flaqueza de donde no las hay, empiezas tu defensa alegando que los dos Marines no dicen del todo la verdad. Curiosa forma de enfrentar la situación. Tu honestidad te conduce por un camino espinoso, pero puedes ver en el rostro del Marine que no lo está llevando mal. Con lentitud bajas el arma, y sigues afrontando la situación con entereza. Contando tu verdad. Esta vez, incluso incriminado a los marines de una actuación... Desafortunada, por decirlo de forma suave. El rostro de DaSilva empieza a deformarse cada vez más. Hay cosas que empiezan a disgustarle. No ayuda la explicación de como derrotaste a un compañero frente a todos, en un contraataque que, a simple vista, dejaría al marine pistolero incapacitado una temporada. Y para rematar la faena, quizás ya en un alarde de soberbia o de subidón de adrenalina, apuestas con el Contramaestre afirmando que la organización no ha cumplido con unos estándares mínimos de comportamiento.
La cara del hombre es un poema. Y los civiles que te rodean te miran con asombro. Algunos de ellos están tan sorprendidos que se llevan las manos a la boca, intentando tapar las mandíbulas desencajadas o los ojos como platos. Que espectáculo. Nadie en años se había atrevido a llegar tan lejos. Por miedo a lo que va a suceder. Sacando la izquierda del bolsillo, señala a los dos soldados rasos. -Meninas, hacedme el favor de llevaros a estos dos filhos da puta, que se vayan al hospital too rest.- su cara ya no dibuja una sonrisa. Ahora es seriedad pura. Ya ha tenido suficiente. Ya ha tomado una decisión. -En cuanto a tí... I'm done with you, ma men.- replica sacando ambas manos de su bolsillo y encarándote.
Pero antes de que nadie pueda reaccionar, una niña se cruza entre vosotros. Es una niña que no levantará medio palmo del suelo. Tendrá 5 años, no más. Porta un vestidito blanco algo sucio, pero que desentona con lo moreno de su piel y su cabello negro rizado. Corre desconsolada, sin importarle que acaba de interrumpir el ataque de un Contramaestre de categoría. Se lanza al suelo rascándose las rodillas contra la piedra de la calle. Todo le da igual. Solo quiere abrazar a su perro. -¡Pochita!- grita mientras abraza al malherido animal, que empieza a recomponerse. -¡Pochita!, ¿estás bien?- llora a mares. La escena es conmovedora. Tanto que, mientras la observáis atónitos, un anciano de la multitud empieza a gritar. -¡El mink dice la verdad. Ha salvado a ese perro!- A su lado, una mujer embarazada se suma a la protesta. -¡Es cierto!¡El no ha atacado a nadie!- y luego uno más del fondo. -¡Es un ciudadano ejemplar!¡Nos ha defendido de los marines corruptos!-
Todo el público alza su voz. El pueblo despierta para defenderte, un gesto inaudito que demuestra la gratitud ante tus acciones. Nadie quiere que la injusticia reine por las calles, y has sido esa chispa que ha encendido la mecha para enfrentar lo inmoral. Si DaSilva quiere detenerte, ahora lo tendrá que hacer frente a una multitud en su contra. Pero sorprendente, el rostro del Contramaestre ha vuelto a cambiar. Sonríe de nuevo. Sonríe frente a su gente, orgullosa y feliz. Aquellos que juró proteger en su día y que ahora aplauden el heroísmo de un civil ajeno contra su propia organización. -Mano, dá pra ver que tu é de verdade.- y agacha la cabeza. Mete las manos en los bolsillos de nuevo las remueve. Saca entonces la derecha y con un chasquido de dedos, te hace volar una moneda de 1.000 Berrys. Muy rara, muy exclusiva y muy brillante. -Ma friend. Has sido buen ejemplo. People like you es lo que necesita este ejercito. Si quieres unirte a la Marina y luchar por la justicia, just tell me.- entonces te da la espalda y se retira por donde había llegado, mientras las mujeres que le acompañan, vuelven a cantar mientras arrastran a los marines malvados, que tardarán en volver a ver la luz del Sol de Samba.
Datos de interés
Resumen
DaSilva escucha los argumentos de Varo. Este pide la retirada de sus soldados y se encara al aventurero. Pero la dueña del perro se cruza y el pueblo despierta. Viendo la verdad con sus ojos, DaSilva reconoce a Varo y lo invita a unirse a la Marina
Aprendizaje
Poco te puedo enseñar aquí. Aunque si una cosa. Evita por completo el coger comentarios de otros posts. Haz como he hecho yo, que he ido reaccionando y haciendo alusión a tu discurso sin tener que copiarlo directamente en el post
Off
Off final. Como ya sabes, ha sido un gustazo. Te dejo abierto el post para que finalices de la forma que gustes. Eso sí, no hagas ninguna locura o tendremos que seguir xD
Nos vemos en una próxima aventura pronto y espero que te animes a cruzar.
Mi explicación no pasa desapercibida por los presentes. El público contiene el aliento, en silencio, como quién espera un veredicto. El contramaestre, por su parte, cambia su gesto. La sonrisa que mantenía con seguridad se ha borrado de su cara. Ahora muestra sorpresa y disgusto. Parece que he sido un mink muy osado al ir tan lejos con mi acusación. Pero no lo puedo evitar, mi honestidad es uno de mis valores y no pienso traicionarlos.
DaSilva da la orden para que manden a los dos marines heridos al hospital y las mujeres toman a los hombres y se apartan con ellos. Lo que viene a continuación es algo que no olvidaré. El Contramaestre se gira hacia mi, sus dos manos ahora fuera de los bolsillos. Me encara y su gesto poco amistoso me hiela la sangre. Quedo petrificado. Me gustaría salir corriendo, esconderme en cualquier rincón. Escabullirme y colarme por cualquier rendija. Pero está demasiado cerca. Por no hablar de la posible diferencia de poder. No quiero alterarlo. Me siento cada vez más pequeño ante su imponente figura. No quiero alterarlo.
Entonces, una niña corre entre nosotros y va junto al perro. Se lanza al empedrado, sin miedo a lastimar su vestido o sus rodillas. No repara en nada. No es consciente de la situación. Tan solo le preocupa una cosa. Su perro. Solo quiere abrazarlo, comprobar cómo está. Grita y lo aprieta entre sus brazos. No puede evitar llorar al ver su estado.
El tiempo parece detenido entre el contramaestre y yo. Y cuando pienso que va a ser mi final, la gente comienza a defenderme, a decir que mi versión es la verdadera, que salvé al perro, que soy... un héroe.
Pronto se suman más voces. Todos como muestra de gratitud por lo que hice. No solo intervine para salvar al perro, sino también para combatir una injusticia que seguramente llevaban a cabo muchas veces aquellos marines. Un abuso del poder que les sitúa como privilegiados. Los vítores comienzan de nuevo.
DaSilva está tan cerca que puedo sentir la presión de su aura sobre mi. Cuando pienso que los gritos del pueblo no han servido de nada, observo de nuevo al contramaestre. Su gesto ha vuelto a cambiar. Ha recuperado la sonrisa que traía al principio. No, esta sonrisa es algo diferente. Esta vez los tintes de soberbia han desaparecido dejando paso al orgullo. Veo su cabeza, agachada en un gesto que no se distinguir, entre el agradecimiento y el perdón. Mis músculos se destensan y el aire vuelve de nuevo a mis pulmones, como el agua que lo inunda todo al retirar un dique. Las manos de Robingo vuelven a sus bolsillos, pero no permanecen mucho allí. Saca una de ellas y me lanza una moneda. Con estilo, con esa compostura suya con la que le he visto realizar todos sus movimientos. La moneda me deslumbra en su vuelo, la atrapo y la reviso. Es poco común, no la había visto antes, pero era de lo más reluciente que había visto en su vida. Pero no lo más extraño del día. DaSilva continuaba hablándome para agradecerme, elogiarme y, por último, pero no por ello menos sorprendente, decirme que soy lo que ellos necesitan. Me dice que si quiero unirme a la marina, solo debo hablar con él.
Deja sus palabras, que caen sobre mi como una losa, y se marcha con el mismo estilo con el que vino. Un hombre curioso, la verdad. Aunque con ideas algo locas. Yo... ¿un marine? Yo no soy más que un simple ladrón. Tal vez un ladrón competente. Con potencial para ser un gran ladrón. Es lo único que se hacer. Y soy bueno en ello. No puedo luchar por los demás... ¿O tal vez sí? Como sea, por el momento no es una oportunidad para mi. Pertenezco a la familia Reena, y hasta que no consiga mi libertad no puedo plantearme soñar con otra vida.
Continúan las alabanzas, incluso alguno se acerca para felicitarme. Me piden que me una a la marina y dicen que saben que estarán seguros si soy yo quien les protege. ¿Te lo puedes imaginar? Yo, un marine. Jajaj. Podría ser buena coartada si lo pienso. Aunque tener siempre tan cerca la gente de la que he de huir... No, no es algo que me atraiga.
Me acerco a la pequeña que sigue con su perro. Juntos revisamos a Pochita, que está maltrecho. Ayudo a quitarle la sangre del pelaje y la niña se lo lleva en brazos, sollozando, con lágrimas corriendo por su cara y la nariz húmeda y de aspecto pegajoso. Espero que se recupere pronto y puedan jugar juntos por mucho tiempo.
Abandono el gentío, agradecido. Tanta multitud no es para mi. Lo mío es la soledad. Yo y mi sombra. Más de dos es multitud. Debo apresurarme a revisar aquel libro tan interesante que me ha llegado al anticuario. Ese sobra la civilización Totoca. Estoy deseando descubrir más acerca de ellos. ¿Quién sabe? Tal vez sean los que me traigan algún gran descubrimiento. Tal vez, grandes tesoros. O incluso, algo más valioso.
Info
Resumen
Varo teme una represalia por parte del Contramaestre Robingo DaSilva, el cual ordena que se lleven a los marines a un hospital.
Tras esto una niña aparece para ir junto a su perro y la gente intercede a favor de Varo y su explicación.
DaSilva agradece al mink lo que ha hecho y le invita a unirse a la marina. Varo se sorprende y duda acerca de la propuesta que le parece atractiva pero imposible por el momento.
Varo se marcha para trabajar en nuevas investigaciones
OFF
Parece que hemos llegado al fin de esta aventura. Me ha encantado tu narración y he aprendido mucho con ella. Espero con ansias las próximas aventuras. Nos vemos pronto