Zack Gremory
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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Hace aproximadamente un mes...
Un lugar que había llamado bastante la atención del albino, pero que hasta el momento no había tenido la oportunidad de visitar, fue la iglesia. Según escuchó de los rumores de los aldeanos, se trataba de un lugar que guardaba bastante conocimiento y paz. Esa zona era bastante tranquila, por lo tanto, podría leer un poco, ya que era el único lugar lleno de información que pudiera aprovechar. Con las manos en los bolsillos, llegó hasta el lugar y se quedó mirando por un momento el exterior de la misma, viendo su cúpula y la entrada, así como los varios campanarios en la parte externa. La puerta estaba abierta de par en par, pero el interior se notaba vacío, ya que no se podía ver a nadie en los asientos ni tampoco a quien fuera que cuidara de ese lugar.
Entró con tranquilidad. Sus pasos resonaban de una manera única. La estructura era sencilla de contemplar y fascinante de observar: la decoración en los vidrios y el techo, totalmente ilustrado con diseños sobre una historia que era relatada por partes. Caminando aún por el lugar, sus pasos hacían eco, ya que el edificio era bastante llamativo. Al escuchar unos pasos, se detuvo, girando su cuerpo para encarar su rostro hacia la zona de donde provenía dicho sonido, ya que tenía interés en preguntar si existía una especie de biblioteca en ese lugar, para poder hacerse con alguna información relativa a la zona en la que se encontraba o que pudiera aprovechar para un futuro más cercano.
-Esto se ve de lo mas curioso....
Comenzaría a caminar buscando la biblioteca.
Han
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Como de costumbre, aquella mañana había logrado unas pocas monedas durante las canciones matutinas para poder comprarme algo de comer en el mercado. Nada exagerado, tan solo una barra de pan y un poco de mermelada para acompañarlo, No es que quisiera comer algo mas, ya me había acostumbrado a comer poco.
Mi siguiente paso en el día era ir a la iglesia, aun era temprano, seguramente no hubiera demasiada gente, lo que era perfecto para lanzar mis oraciones y meditar tranquilo en algún rincón donde no molestase. Parecía que el ver un pobre sentado en los bancos de aquel templo se veía mal por algunas personas, así que procuraba ser mas secundario en aquel lugar. Antes de entrar al edificio guardé mi flauta, aquel no era lugar para tocar, y saque una pequeña calabaza con agua para lavarme los pies, pues sería una falta de respeto entrar con suciedad a la casa del mas puro, también aproveche para quitarme alguna astilla y hasta una pelotilla rebelde alojada entre los dedos. -Bien ya están limpios.- Me levante de nuevo y cogí el hatillo donde estaban mis cosas: una manta vieja y un par de ollas roídas por el tiempo y el óxido; y me dispuse a entrar.
Una vez dentro mis pasos sonaban de una manera particular contra la piedra desnuda de la iglesia, podía notarse que no llevaba calzado alguno, aunque no era mis pasos los que me sorprendieron escuchar. En aquellas horas la iglesia solía estar vacía, sin embargo podía escuchar el repiqueo de un par de zapatos chocando contra el suelo, había alguien allí -Eso o los fantasmas empezaban a llevar zapatos.- Camine por las naves principal y laterales hasta toparme con un tipo alto, pálido y de pelo y piel blancos como la luz lunar en noche de luna llena. Solo lo veía de espaldas, con su ropa negra y contrastante con su cabello y las manos metidas en los bolsillos. "Quizás sea un turista perdido... Será mejor que le ayude" Me acerque a él con calma, escuchándose mis pasos para no alarmarlo
-Disculpe, quizás pueda ayudarle.- Dije en un tono tranquilo y amable. él se giró dedicándome una peculiar frase "-Esto se ve de lo mas curioso...." ¿Acaso se refería a mi? No sé, yo siempre me vi de lo mas corriente, la verdad. Puse una cara de incomprensión al no entender a que se refería. -Ehh... Sí, esta iglesia es la mar de interesante. Tiene mucha historia.- Sonreí al pensar que quizás había salvado la situación sin resultar demasiado incómodo con aquel hombre. Me incliné a modo de saludo. -Encantado, me llamo Han. Te veo un poco perdido ¿Necesitas ayuda?.- Pregunté curioso y altruista.
Zack Gremory
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La mirada de Zack no se perturbó, ya que su oído, lo que le permitió saber que se estaba acercando alguien. Cuando giró tranquilamente, la joven terminó de hablar y él la miró alzando una ceja. Ella no lo notaría, ya que Zack llevaba una venda en los ojos que ocultaba sus ojos color cielo.
—Tienes una historia interesante. Eso me está gustando. Se nota que esto destacaba bastante en este pueblo, ya que se ve muy distinto a los alrededores...
Diría con una leve sonrisa, mirando al hombre que tenía un atuendo muy diferente a lo que estaba esperando. Pero todo en ese lugar era llamativo, por lo que no dejaba de emocionarlo ver toda la escena.
Aprovechando que el joven preguntó, decidió preguntarle por un lugar interesante.
—¿Imagino que un lugar como este debe contar con una buena biblioteca para poder leer un poco y llenarse de información, verdad?
Preguntaría esperando que así fuera. Aunque el edificio no tuviera una, si pudiera leer algunos libros aunque fueran relacionados con la religión se sentiría satisfecho. Así que esperó que el joven pudiera guiarlo, mientras lo analizaba por un momento para ver si era uno de los monjes o padres de ese lugar. Se dio una vuelta, mirando todo a su alrededor para saber qué tipo de religión era aquella iglesia, ya que había de varios tipos y creencias. Luego, se enfocó nuevamente en el hombre.
—Kalen, un placer. ¿Viene bastante gente a este lugar?
Ya que el mismo estaba viendo que aquello estaba vacío. Solo estaban los dos, pero no sería raro que las personas solo se apersonaran durante una fecha especial o una vez a la semana, como era en su familia. Los Gremory iban una vez a la semana.
Han
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Aquel tipo era... peculiar... Si, peculiar creo que era la palabra mas adecuada. Para empezar sus ojos estaban tapados por una venda "¿Será ciego? Aunque la verdad se mueve con mucha soltura... Quizás sea un super ciego" Pensé para mis adentros mientras él me preguntaba por algún lugar donde poder leer en la iglesia. Él decía haber venido a este templo por destacar entre todo el reino, de eso debía saber mucho, el mismo destacaba de la gente corriente y moliente, es mas, toda su fachada parecía basarse en distinguirse del resto. -Oh claro, acompáñame, te guiaré a la biblioteca. Además es pública...- Me detuve un momento cayendo en un ligero dato de interés. -Bueno, casi toda ella es pública.- Me giré para sonreírle animado, aunque me sentí algo estúpido por hacerlo, con los ojos tapados no iba a verme como sonreía amable.
Decía llamarse Kalen, curioso nombre, poco escuchado en esta zona. -Peculiar nombre, debo decir.- Como si todo él no lo fuera.-Pues a este lugar vienen bastantes personas, pero dependiendo de la hora, claro. La misa de la mañana acabó hace un par de horas, así que esto suele estar bastante tranquilo hasta la tarde.- La verdad es que la pregunta era sospechosa, ¿por qué quería saber si el lugar era concurrido? Bueno, ya con su aspecto, la verdad es que su actuar no me extrañaba nada. Es curioso el tipo de gente que hay por el mundo, hasta que no ves y hablas con un extranjero no te paras a pensar en lo diferente que son otras culturas, incluso las mas hermanas entre si. -Dime Kalen ¿De donde eres?- Pregunté curioso, aunque mas que curiosidad, realmente era por hablar de algo, su aspecto ya despertaba bastantes curiosidades a decir verdad ¿Su pelo era natural? ¿Por qué va con los ojos vendados? ¿Cómo es que podía guiarse tan bien por el entorno sin ver? ¿No tenía calor vistiendo entero de negro y manga larga? Demasiadas cuestiones como para centrarse en una sola como su lugar de origen. Sin embargo saber su procedencia podía esclarecer ciertas dudas.
Lo lleve por pasillos y curvas, no demasiadas, la verdad es que la biblioteca no estaba lejos, -en realidad era un edificio pequeño, nada estaba muy lejos en su interior.- El lugar estaba tan vacío como la capilla, si acaso algún transeúnte estaba entre los estantes buscando algún libro, pero en términos generales, tranquilo. -Ya hemos llegado.- Le dije en el marco de la entrada bajando el tono, acercándome un poco a él para que no le costase escucharme sin alzar la voz.
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