Reunión de monjes en una iglesia [libre]
#1
Rainbow 
Día 70 de primavera, año 16
En la serenidad del amanecer, cuando el sol comienza su ascenso, alejando lentamente a la oscuridad mientras ilumina con sus suaves destellos dorados este inmenso mundo, Li Yuan, el pequeño monje Gyojin, se sienta a reflexionar sobre la esencia misma de la vida. Con la quietud de aquella pequeña ermita, rodeado por la majestuosa naturaleza, su simple meditación introspectiva se convierte en un espejo donde sus pensamientos adquieren forma y profundidad, mientras los pequeños recuerdos del sueño desaparecen con el amanecer.

Cada día es el comienzo de un nuevo capítulo, cada instante una nueva lección que invita a la contemplación.

Gracias a la amabilidad del Pastor en la pequeña iglesia de la isla de Sorbet, Li Yuan se había podido quedar unos días a descansar del viaje y a esconderse de algunos marines, naturalmente no se estaba quedando de gratis, y había ofrecido sus servicios como carpintero, actualmente la iglesia esta restaurada y lucia como si el edificio estuviera nuevo gracias a sus trabajos y cuidados, aunque podría estar mucho mejor si tuviera mejores habilidades.
Por eso hoy, Li Yuan estaba descansando, y se permitía considerar sus opciones, pensando en las palabras que había tenido el otro día con aquel extraño individuo, mientras por otro lado consideraba que hacer a partir de ahora, quería seguir peleando y luchando por la liberación de los esclavos del mundo, pero aun no tenia ni la fuerza ni la habilidad de seguir ese propósito de momento. Entonces por obviedad su destino deberia empezar por mejorar su estilo de pelea, pero...  ¿Cómo se supone que debería hacer eso? ¿se metía a un dojo a entrenar bajo las ordenes de un sensei? no le gustaba denegar su propia libertad para que otro lo gobernase para instaurar reglas y doctrinas de entrenamiento en su mente, pero tampoco se creía lo bastante disciplinado para evolucionar su Karate Gyojin sin cierta orientación.

Pero, la fuerza no es la única manera de hacerse fuerte, los amigos, los aliados, la fuerza de un equipo podría multiplicar sus fuerzas exponencialmente, no todo se basaba meramente en lo físico, a veces bastaba con poder compartir.
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#2
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
[Imagen: C6kX3Y6.png]
El astuto felino, de pelaje blanco y ojos amarillos, alto como cualquier gato, recorría las calles de sorbet con suma comodidad meneando la cola con sutileza presumiendo con orgullo su pelaje mientras alzaba la cabeza, olfateando en lo alto cada detalle, cada rincón interesante o particular, de manera que libre de todo juicio en relación a sobre como debía caminar o para donde no irse había acabado de alguna manera sobre un tejado, saltando de una vivienda a otra sin que a nadie le importara mientras que de vez en cuando desde la hermosa vita matutina de la calle algún niño junto a su madre me apuntaba curioso y emocionado por ser y por existir.

De vez en cuando, claro: me daba a la tarea desinteresada de maullar o de saludar en respuesta a la curiosidad del niño o su madre en cuestión pero normalmente solo me volteaba de regreso a lo desconocido del entorno, constantemente explorando en este nuevo lugar lleno de detalles, siempre manteniendo el místico silencio que agradaba tanto de los gatos incluso cuando en verdad no fuera de hecho lo mismo que este tipo de ser felpudo, porque era un ser cambiante, una criatura de dos cuerpos y aunque era ciertamente un novato en todo sentido y carecía de poseer una transformación majestuosa  disfrutaba en cierta medida la perspectiva visual de ser gato.

Entonces, había caído.

O mejor dicho tropezado.

Resbalando hacia abajo.

Cayendo hasta el piso.

Todavía gato. Por supuesto, maldije: -¡Maldia sea! ugh, pero qué raos: casi me da un infarto creí que iba a morir- razonaría con soltura, no por dolor o miseria, porque aquella caída no habían sido ni 10 metros completos asi que mi cuerpo apenas la habia sentido el impacto pero como nunca antes me habia caido, tambien fue muy diferente, una experiencia inesperada, pero quizás no tan inesperada como haber sido observado durante todo el embrollo por la figura de un chico bajito en la iglesia de astro, lugar caracteristico del reino de sorbet, ¿habria visto algo?

Uhmmm…. Incluso si me hubiera escuchado hablar ¿que importaba?

Le di la espalda para marcharme mientras le dejaba ver mis coquitos.


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#3
Con un leve gesto de la mano movió el cascarón de su cabeza, mirando hacia el extraño ruido que venía del techo, para ver como un extraño gato blanco caía del techo, había oído que los gatos en caídas pequeñas solían hacerse más daño que en las altas caídas, por qué los gatos podían reaccionar durante la caída, pero este cayó como un saco de arena, siendo su segunda rareza, pero la tercera fue la más fascinante de todas, el gato había expresado su queja verbal, el misterioso gato era un gato triplemente extraño, un gato raro de aspecto, raro al caer y raro al hablar.
¿Por qué hablaba? no eran palabras cortas como "OH long Jhonson!" y cosas así, que serían más normales, no: “¡Maldia sea! ugh, pero qué raos: casi me da un infarto creí que iba a morir” era demasiado específico, demasiado raro incluso para un gato… y lo más raro de todo, lo que hizo sospechas inmediatamente a Li Yuan, es que Los gatos siempre iban en dirección a Li, por su olor personal, así que al ver al gato alejarse, instintivamente se levantó y empezó a seguirlo, sin hablarle, en silencio, moviéndose con las puntas de sus dedos para no hacer ruido mientras seguía al gato como si fuera alguna clase de ninja.

Li Yuan era un poco curioso de nacimiento, así que le llamaba la atención ese gato, en caso de que no fuera nada especial, siempre podría meterlo en la cazuela, aunque no le quedaba claro si en Wano cocinaban perro o gato, o si el método de cocina servía con unos y con otros igual.

El Gato parecía percatarse de su movimiento porque acelera, Pero si se trataba de acelerar Li Yuan tenía sorprendente agilidad, por lo que también acelerará, dejando de ir de puntillas para empezar a dar pasos detrás de su objetivo.
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#4
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
[Imagen: C6kX3Y6.png]
Era consciente de qué si me lo proponía era capaz de correr, escapar y olvidarme de éste. Pero, decidí no huir: incluso aunque me considerase hábil para escabullirme de cualquier problema, principalmente porque no creía que hubiera malas intenciones en la curiosidad dirigida hacia mí pero también porque parecía buscar algo más, pensado para variar ¿es que acaso éste esperaba encontrar una madriguera de gatos parlantes que desfilaran?; idea sin lugar a dudas entretenida, razón por la qué se me había ocurrido de la misma manera jugar una broma ¿por qué no asustar un poco la curiosidad del pequeño?, -xiexixie- susurraba, tapándome la boca con una pata.

Haciendo uso de la atención sobrexcedida en mí,
avanzando despreocupadamente hasta un cruce,
un callejón sin salida por algún muro de vivienda,
apenas decorado entre grafiti y bolsas de basura.

En medio de aquel callejón sin salida, manteniendo mi papel de gato negro y regresando la mirada hacia éste a quien esperaba espantar con mi atención por fin dirigida hacia su figura, negro alrededor de las sutiles sombras, oscuro en medio de la desorganizada escena urbana, aquel felino de 46cm miraba de manera inteligente a éste pero no con simple astucia sino con verdadera consciencia pensante como sí con sus ojos estuviera burlándose, manteniendo el iris felino, el cabello desordenado y finalmente exclamando con una firmeza de voz masculina:

-Un gato de mil años! un alma de mil rostros! terrible maldición! es tarde! perderás tu alma por este bakeneko!-

Habría exclamado. Tal vez, riendo por lo bajo mientras qué la cola en mi iba jugueteando como si disfrutara del momento o sí fuera un depredador preparando su postura para lo inevitable, entonces salte hacia éste sujeto, impulsandome con mis patas felinas, alzando mis patas delanteras y esperando qué antes de siquiera chocar contra su pecho el susto fuera lo suficientemente grande como para que el muchacho decidiera regresar a casa.


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#5
Li Yuan Seguía al gato como se siguen a los problemas, con mas valentía que razón, con mas interés que pensamiento critico, con mucha curiosidad y la nula experiencia previa de que los gatos son criaturas feroces que te pueden destrozar la mano en un segundo, con garras afiladas dientes puntiagudos y la capacidad de reacción de una serpiente con mucha cafeína en vena. Solo superados por un tejón melero, pero como no salen en esta historia no los volveremos a mencionar.

El monje ágil lo siguió hasta un callejón sin salida, mirando como se miran a las presas, mientras el gato con completa valentía y 0 sentido del peligro se volvía para maldecirlo, la leyenda del Bakenko era conocida en wano, pero no tanto en las afueras suberinas donde me crie. Mi postura de artes marciales fue puesta mientras el brillo de mi mirada desafiaba al gato, quien saltaba hacia mi, solo necesito moverme un metro para que el gato caiga al suelo en vez de mi pecho mientras me preparo para lo que parece una batalla.
-Has cometido un error garrafal, mi peludo amigo, pues resulta que conozco la leyenda del Bakeneko, y se que tu no puedes serlo, pues tienes una cola no dos como esta dicho en las leyendas. Y como se que mientes ¡RESPONDE! ¿Quién eres de verdad?

Pero... era Li yuan quien había cometido el error, estaba confundiendo el bakeneko con el nekonomata, típica confusión del bluetero que se cree que conoce las leyendas y tradiciones wanenses y las utiliza para dar lecciones a los demás de cuanto conoce una leyenda de Wano.

Aun con ese tema, Li Yuan seguía ante un enemigo desconocido, por eso decidió preparar su arma secreta mientras poco a poco concentraba su agua interior en su garganta oculta por la bufanda, si el gato volvía a actuar bélicamente, probaría a alcanzarlo con un ataque sorpresa de disparo de agua.
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#6
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
[Imagen: C6kX3Y6.png]
Luego de haber tratado de lanzarme en contra del joven, por bromear; NO porque buscara embestir a su contra o para arremeter algún tipo de daño, había supuesto sin complicación que así como lo imagine se habría asustado, asumiendo sin dificultad ni razón para dudar su total rendición, de manera qué una vez aterrizando cada una de mis patas tanto delanteras como traseras no podría evitar regocijarme en la risa tras aquella pequeña mentira. Disfrutando la credulidad que imaginaba debía ser una propiedad intrínseca de cualquiera que buscara perseguir un gato parlante por fama, delirio o curiosidad, tal vez con un humor terriblemente sencillo, en un susto infantil.

Más yo no esperaba que mi suposición fallara,
A razón del por qué no exclame todo regocijo,
Interrumpiendo el comienzo de una gran risa,
Sin siquiera poder expresar por lo bajo xiexie.

El chico entrometido no se había ido. De hecho, aunque parecía impresionarse lo suficiente para retroceder de mí su reacción sí observaba con detenimiento era totalmente distante de los temores de alguien supersticioso, observe entonces con intriga que había adoptado una posición de combate; razón principal por la qué me había vuelto incapaz de reír por completo en aquel momento y solo podía limitarme en escuchar de sus argumentos, ¿estaba molesto por qué había mentido en lo qué se supone que era? parecía decir eso, pero aunque era cierto que no era un bakeneko tampoco encontré en mi mismo ninguna razón por la qué debiera responder sus dudas.

-Uhmm… fascinante ¿entonces no me temes por la segunda cola, cierto?- pregunte a éste, de manera precavida rodeando con curiosidad su manera de reaccionar de hace un momento e intentando comprender qué buscaba, para entonces erguir mi postura felina en dos patas mientras que colocaba una pata delantera a la altura de mi cintura y la otra a la altura de mi mentón, meditativo y sin duda reflexivo, mientras que mis ojos le enfocaban. Lamentablemente desconocía por completo la historia sobre los bakenekos lo suficiente como para reconocer algún detalle importante como aquel así que, también tomaba en consideración sus palabras sobre esta mentira.

-Vaya ratón come libros qué resultaste ser: seguro eres virgen.- suspiro el gato, sacudiendo la cabeza con decepción mientras se daba cuenta que no tenia razón seguir con aquella broma sí había un error como aquel.



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#7
Li Yuan se mantuvo firme, aunque el gato parecía más juguetón que agresivo, y contraataco sus palabras con más frases inteligentemente elaboradas, las cuales tienen por único objetivo insultar a Li, al parecer el gato tiene más interés en humillarlo que en mantener una conversación, no lo podía culpar, Li Yuan lo había seguido hasta este lugar, aunque la curiosidad era su única justificación se podría decir que acosó al gato de alguna manera.
-Con una o dos colas, gato u otra cosa, No te tengo miedo. Perdí todo temor en el momento en que sé que es mi mente quien crea ese miedo, no tu.
No sabía si el gato podría entender sus palabras, escuchar si que escuchaba, pero me refiero a su significado latente, emocional, pero no estaba ahí tampoco para darle valores morales y lecciones de vida a un felino… aunque ¿por qué no intentarlo? ¿Qué se podía perder por hablar con ese felino parlante? exceptuando tal vez que el gato parecía ser demasiado Pasota para darle importancia a las lecciones que podría aprender.
-Podrás hablar Gato, pero no sabes conversar. Pues el insulto es el arma del ignorante para defender su incapacidad de dialogar. -Dijo Li Yuan moviéndose en círculos alrededor del animal para examinar la extraña postura bípeda del gato.- Además los ignorantes suelen insultar, en lugar de responder las preguntas que se les hace.
Li Yuan miró intensamente al gato, dándose cuenta en parte que la situación tensa actual en parte era culpa suya, si bien actuó por desconfianza de ver un gato parlante cerca de la iglesia ¿Qué ley le prohíba a un gato cruzar aquel pueblo? Parlante o no, no había razón para perseguirlo y molestarlo, tal vez simplemente se había pasado de la raya, pero ahora se veía incapaz de hablar, tímido, pensando que el gato estaría molesto por sus palabras y luego por su silencio.
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#8
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
[Imagen: C6kX3Y6.png]
Habiendo escuchado su postura. Por supuesto, a pesar de qué fuera gato y hubiera decidido limitar mi papel, receloso de la propia verdad de mi naturaleza o quizá todavía bromista, había dedicado mi tiempo en ver y ser. -OH! ciertamente, no pareces ser un niño curioso que sigue gatos.- puntualizaría, apremiando la valentía del joven imperturbable luego de estar siguiendo los pasos de quien fuera o no gato ahora realizaba sus preguntas, tal vez demasiado altivo, puede que incluso prepotente, pero siendo gato eso no sonaba más inusual que hablar.

-xiexiexie- reía en tono bajo a nuestro pequeño,
observando de abajo hacia arriba su exigencia,
moviendo la cola de un lado a otro con lentitud,
como sí en cualquier momento volviera a saltar.

Pero, el gato no había vuelto a amenazar ni estaba interesado en atacar con el mismo truco al muchacho siendo qué valoraba cada detalle que éste había explicado sobre la fabula, de su propio valor y de su propia moralidad. Razón por la qué, tras dejar de estar sentado: había decidido girar mi cabeza hacia la derecha para entonces así regresar la mirada hacia el camino que se encontraba cerrado, saltando hasta un deposito de basura cerrado, impulsándose con soltura hasta los ladrillos de una ventana que apenas superaba el metro, de manera qué para aquel instante era un mero sin nombre de color oscuro y de 46cm dispuesto sobre una ventana observandole.

-Muy educado, muy versado, sin duda alguna: pero ¿qué te hace creer que este gato te debe respuestas a ti?- cuestionaría con simpleza ante su reclamo, manteniendo una sonrisa tenue que apenas podrías percibir sí eras capaz de identificar las facciones misteriosas y complicadas de felino, o si comprendías de aquel tono risueño. -Debes tener un gran valor de ti mismo pero ¡todavía te falta mucho para impresionarme!- aclararía, orgulloso! rechazando cualquier obligación moral o de etiqueta, tan libre que podía confundirseme con cualquier gato real.

Aunque, claro aquello era una filosofia misma.

-Tú has venido a mí asi qué revela tus intenciones, o no me culpes por ser grosero.- fulminaria diciendo lo unico que realmente valia la pena explicar.



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#9
Tal y como Li Yuan había estado pensando, el animal se negaba a dar respuestas, pues aun siendo gato lo que decía no dejaba de ser cierto, ese felino no tenía ninguna razón para responder sus preguntas, ni el joven monje acuático pretextos para obligarlo a responder, la criatura misteriosa era perfectamente libre de ser salvaje y desconocido.
-Tienes razón en tus palabras, pequeño felino parlante, tienes completa libertad de mantener tu silencio -reconoció- no debería buscar respuestas a preguntas que solo el tiempo podrá contestar, y si incluso entonces, no las responde, hará que ya no sea importante conocer las respuestas, así que no, no puedo impresionarte compañero peludo.
Incluso en esta tesitura, Li Yuan aprendía de sus propias experiencias, aunque intentara aparentarlo, no era realmente un sabio, sólo había aprendido muchas lecciones de joven que le habían marcado de esa forma tan extraña.
Tal vez debería aprender un poco del gato, un animal indomable que no duda de su orgullosa naturaleza incluso cuando se equivoca o las cosas no suceden a su conveniencia. Tanto que incluso ante la brusquedad del Gyojin se mantenía impasible y actuando a su manera sin que le preocupan las consecuencias.

-cierto, me disculpo por mi grosería, estuvo mal tratarlo así incluso ante las circunstancias … se supone que soy un alma pacífica. -Se disculpó con una reverencia pronunciada pero educada, siendo una disculpa sincera de corazón- más mi única razón de seguirlo, era la más natural de las curiosidades, como dice el dicho: la curiosidad mato al gato… pero yo personalmente siempre me he preguntado y el dicho no dice, es si lo que descubrió el gato, valió la pena.
Li Yuan unió las palmas de sus manos palmeadas y realizó otro saludo respetuoso hacia el animal en señal de respeto y de disculpa nuevamente, como si no supiera qué más hacer o decir.
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#10
Reunion de Monjes
Iglesia Austro en el reino de Sorbet
[Imagen: C6kX3Y6.png]
Inesperadamente la reflexión sí me había impresionado. Pues, a pesar de qué en un principio solo balbuceaba lo que parecía evidente hablaba con madurez acerca de la vida misma sin respuestas, ¿acaso había tenido tan solo algo de suerte? incluso de ser así, no había otra manera de nombrar como habían entretenido sus palabras a mi cabeza, no había otra forma, eso era ser impresionado, razón por la qué a pesar de su carácter blandengue me tome un tiempo para pensar con calma de aquello a lo cual se refería este joven como curiosidad, ¡a pesar de que no supiera medir palabras!

Debo haber mantenido una postura admirable.
Observando con cuidado a la figura cercana,
más así permitiéndome descansar acostado,
acabe por decidir que aquel era buen chico.

-Jum! Pequeño insolente, ¿como te atreves a sugerir que tu curiosidad me a matado?- refunfuñaría, oposicionista, pero sin verdadera intención de replica en mis palabras más allá del sutil regaño que podría brindar un hombre adulto sobre alguien travieso, de esta manera también vendría a suspirar, rindiendo mi comportamiento que alguna vez estuvo a la defensiva, ahora que comprendía mejor a este joven entrometido que no parecía cargar con pensamientos complicados o tampoco egoístas, supongo que me agradaba saber que era alguien capaz de reflexionar y de reconocer sus errores así que debo haberme olvidado de algunas palabras poco amables, o de mi tono duro, por uno suave.

No obstante mantuve mi vida por alrededor.
Jugando con una pata con una hoja marchita,
tal vez esclavo de una vaga reacción instintiva,
hasta que acabe hablando con total sinceridad.

-Bueno. Es cierto, solo soy un usuario de fruta del diablo ¿qué sentido tiene saber más sobre mi?- razonaría con elocuencia sobre lo simple, dando a entender que no era un gato pero tampoco es que realmente no fuera gato, sino que originalmente era algo distinto, una persona pensante como él, aunque no especificaba exactamente quien era, tampoco el joven se había presentado con nombre y probablemente incluso aunque fuera joven debía saber que era de mala educación preguntar más.



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