Un encuentro del destino [pasado]
#1
Zona limítrofe entre la región norte y sur. Hace un mes, primavera, año 16.

Allí donde la zona comercial es vibrante y bulliciosa. Mercados de todo tipo de plantas y carnes de exquisito aspecto, gente yendo y viniendo por los numerosos tenderetes que se apostaban frente a las puertas de sus tiendas, el que la tenía claro. Clientes de todo tipo revoloteaba de puesto a puesto, como abejas de flor en flor. 

El cielo estaba despejado y el sol resplandecía poderoso y alegre. El polen de las plantas embriagaba con placer los olfatos de los presentes y la agradable brisa cruzaba la zona paleando la humedad del lugar y el calor. Era lo que podía llamarse un hermoso día en pro de comerciantes y compradores. 

Se podía oír las conversaciones triviales de la gente que caminaba despreocupada, los vendedores cantando precios y productos, las risas de los niños y jóvenes. a medida caminabas también podían verse artistas entre los puestos de venta, haciéndose un pequeño hueco para hacer caricaturas a los turistas o fingir ser una estatua, todo por unas monedas que les permitiera comprar su desayuno. Diría que era una vergüenza estar entre esos artistas, pero la verdad es que a mi me gustaba entretener a la gente, ya no lo hacía por dinero, sino por poder calmar y amenizar la vida de la gente que me rodeaba, y si encima me lo querían agradecer con la voluntad, pues mira, ya podría comer ese día. 

Me encontraba en uno de esos huecos del pasaje comercial, tocando una flauta de bambú algo vieja ya, pero emitiendo aún un sonido delicioso. Aquella musiquita que tocaba no era la mar de compleja, a decir verdad casi todo era improvisado, tan solo tocaba notas alegres que armonizaban entre si, pero nada que siguiera una partitura específica. Así era como yo tocaba, con el corazón y no la mente, pues el alma no mi alma se expresaba así. Algunos transeúntes me tiraban monedas, cuando lo hacía cambiaba el ritmo y la melodía de manera abrupta. A veces la canción era rápida, otras mas lentas.

Mi ropa habitual estaba sucia, claro, aunque procurara conservarla lo mejor posible, el tiempo y el vivir en la calle no ayudaba lo más mínimo a que su buen estado se conservase, pero no importaba, solo era ropa, no es que necesitase que fuera bonita o nueva, tan solo que cumpliera su función de vestirme. Mi pelo aunque se notaba que me lo lavaba en el río, no era el mas cuidado de la South blue, de eso no cabía la menor duda, pero tenía algo mucho mas radiante, mi sonrisa y mi expresión tranquila tocando aquel instrumento.
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#2
El tiempo es un tanto relativo, a veces sentía que llevaba en aquella isla años y otras que apenas acababa de llegar pues cuando eran las tradiciones o el comercio era su gente la que le sorprendía, desde había partido del País de Kano cada día era una aventura incierta , por suerte sabía administrar bien su dinero y recientemente había solucionado un problema en cierta iglesia que le había traído algo mejor que cualquier tesoro, paz para el alma.

En el día de hoy se encontraba caminando con tranquilidad por las calles, como cada día iba y venía por los comercios hablando con los mercaderes que ya lo conocían, muchos por su belleza, otros por el buen hablar del que hacía gala Cao, pero una gran mayoría sentía cercanía por el hombre de ropas lujosas. 

Por su parte Cao estaba fumando con tranquilidad de su Pipa dorada , el olor del humo a hierbas exóticas se mezclaba con su poderoso aroma natural, el del melocotón dulce, dejando un embriagador perfume por donde pasaba el monje.

Notas alegres flotaron por el aire, esparciéndose entre los mercados , tal era la efusividad que transmitía que con la mano libre le fue imposible a Cao no ponerse a chasquear los dedos, los mercaderes que se encontraban más cerca movían la cabeza con ritmo , sin resultar muy exagerado, pero se notaba que alguien estaba alegrando la mañana de muchos allí por lo que cual rata en busca de queso , Cao se dirigió hacia el sonido, viendo que un hombre de ropas arapientas era el que producía con una vieja flauta dicho sonido.

Impresionante, tienes unas capacidades asombrosas
Diría el ex noble esbozando una sonrisa tenue hasta su nuevo interlocutor Mi nombre es Cao Guojiu es todo un placer.
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#3
La música invadía mi cuerpo, bailaba y saltaba en mi rincón mientras sonaba la flauta, emocionándome mas y mas con cada nota que tocaba. Mis pies descalzos levantaban un poco de polvo con cada pequeño brinco y movimiento y la música se tornaba mas épica e intensa. Sin embargo mi melodía tuvo que ser interrumpida por algo que no solía pasar nunca, alguien me estaba hablando. 

Por lo general nadie habla a los mendigos de la calle o a los artistas itinerantes, tan solo pasan de largo, si acaso tirándoles unas monedas para ayudar a su causa. Por eso fue algo que me extrañó bastante, provocando que dejase de tocar en ese mismo momento y mirando a la persona que reclamaba mi atención. Era bastante algo y apuesto, con un olor dulce e inconfundible, me recordaba a las fiestas de los melocotoneros a las que mi madre me llevaba de niño, también olía un humo denso y blanco, claramente no era tabaco, pero no desentonaba su aroma con el olor corporal que ese tipo desprendía. Tras mirarlo sorprendido, miré a los lados extrañado y volví a mirar a sus ojos de infinita belleza "Podría perderme en su mirada... ¿Estará soltero?" Pensé para mis adentros. 

-Perdón. ¿Me hablas a mi?.- Tarde unos segundos en asimilarlo, pero cuando entendí que ese hombre tan perfecto me hablaba a mi, un simple vagabundo, me hizo sonreír de ilusión. Me incliné delante de él en forma de agradecimiento, viendo sus zapatos de calidad, ese tipo tenía dinero. -Muchas gracias mi buen señor. Llevo una vida tocando la flauta para lograr ahorrar dinero y viajar por el mundo.- Volví a erguirme para mirarlo a los ojos y guiñarle un ojo de manera sugerente mientras me apoyaba en el marco de uno de los tenderetes. -Yo me llamo Han, pero tu puedes llamarme cuando quieras.- Di mi mejor sonrisa picarona, al vez así entendiera la indirecta sobre donde quería enterrar la flauta esa noche. 
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#4
El danzante artista le pareció gracioso a priori, con sus pies danzando con cada nota , las cuales terminaron de fluir dando fin al espectáculo melódico cuando con asombro el hombre preguntaba si estaba hablando directamente con él, Cao levantó una ceja, su sorpresa fue intrigante, quizás es que no muchos le hablaban debido a su estado de indigencia.

Efectivamente es a tí lo siguiente no le pareció para nada educado, lo había mirado como si de un trozo de carne se tratase , el halago a su belleza era algo que podía apreciar pero no ser visto como un simple cacho de carne dispuesto al placer físico de otros, suspiró con cierto pesar, Cao era bisexual y aquel se hacía llamar Han era atractivo independientemente de sus ropajes, pero Cao no sucumbía a tentaciones y mucho menos con tal falta de respeto.

Te diré algo, Han, la música que sale de tus labios es de una belleza inversamente proporcional a tu capacidad de tratar a las personas, soy Cao Guojiu no un trozo de carne que puedas degustar para satisfacer tus más primitivos instintos.
Su mirada cambió por completo, entrecerrando los ojos con un vacío frío y distante, suponía entonces que no podría escuchar más de esas hermosas partituras si esa era la forma de actuar habitual del mendigo...

Bueno sabes qué, no voy a juzgarte por una primera acción dado que los seres vivos somos más complejos que un simple momento en nuestra percepción del tiempo. Ahí estaba la famosa paciencia de Cao haciendo gala de su enorme capacidad de ignorar cualquiera insulto, al fin y al cabo todos sucumbimos de una manera y otra a nuestros instintos era la manera de ser del ser consciente, aceptar a nuestra sombra es aceptarnos a uno mismo y quizás es lo que hacía aquel mendigo aunque aquello era suponer demasiado era una posibilidad a la que aferrarse para entablar una posible amistad.
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#5
Parecía que mi no tan sutil insinuación no le había caído el gracia a aquel tipo, la verdad es que pareció incomodarse bastante "Menudo planchazo" Pensé mientras mi cara tornaba a una sonrisa incómoda y apurada. Comencé a darme pequeños golpecitos con la flauta en la cabeza. -Jeje... Que modales los mío, deja que empiece de nuevo.- Dejé de apoyarme y volví a ponerme erguido mientras le estrechaba la mano. -Encantado me llamo Ha...- Antes de poder acabar la frase un muchacho aún mas sucio que yo se chocó contra mi y el pequeño saco de monedas que tenía en el suelo. Ambos caímos al suelo, dejando aquel chiquillo caer también una hogaza de pan y algo de fruta, el chico parecía nervioso. 

Yo, desde el suelo, me llevé la mano a la cadera con un gesto de dolor. -Menudo golpe mas tonto... Ay...- El pequeño mendigo parecía apurado recogiéndolo todo como podía, mientras se podía escuchar unos gritos que se acercaban a nosotros. -Eh tu, maldito ladrón. Ven aquí.- Dos guardias corrían hacia nosotros malhumorados. El chico se empezaba a impacientar, empezando a dejar caer mas cosas de las que llegaba a recoger, si tan solo dejase la comida en el suelo podría haber huido, sin embargo intentaba llevárselo todo como si fuera un auténtico tesoro. 

Al final los guardias terminaron llegando a nosotros, cogiendo al chico por los brazos y levantándolo de malas maneras. -Maldita rata asquerosa, te vamos a enseñar a robar.- Dijo uno de ellos. Viendo la escena, y sabiendo lo que le esperaba a ese joven, me levanté rápidamente interponiéndome en el camino de los alguaciles. Levanté las manos para intentar des escalar la situación. -Caballeros, por favor, cálmense. Este chico no estaba robando...- Los rodeé con movimientos teatrales para que se distrajesen mirándome y cogí mi bolsa con algunas monedas del suelo. -...Tan solo m traía la compra y venía a recoger el dinero ahora para pagar a los tenderos.-  Enseñé la bolsa delante de ellos y la sacudí para que escucharan las monedas. Miré al chico y cogí una de las manzanas que tenía aún en las manos. -Muy bien, Billy, has cogido buenas piezas.- Les ofrecí la bolsa a los guardias. Estos, por su parte, se miraban con sospecha el uno al otro. 

Era obvia mi intención, muy tontos tenían que ser esos dos si realmente se creían la bola que les había soltado. No, seguramente lo que estaban haciendo era decidir con la mirada si valía la pena tragarse esa tontería o realizar su trabajo con su correspondiente papeleo. -Pues... No se...- El chico mientras tanto miraba la escena sin entender bien lo que estaba pasando, a decir verdad parecía un manojo de nervios mientras agarraba las cosas con fuerza. Para convencerlos lancé una última frase. -Incluso sobran un par de monedas para que puedan comprarse un refrigerio. Así recuperan la energía que perdieron en la carrera.- Los dos sonrieron y soltaron al chico, dejándolo caer al suelo de rodillas. Uno de los guardias cogió la bolsa con una sonrisa fanfarrona y empezaron a caminar a la taberna mas cercana. 

Suspiré aliviado mientras me secaba la frente de manera actuada. -Uff... por que poquito...-
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#6
El enfado de Cao fue fugaz pues cuando el decía que daba una segunda oportunidad lo decía de corazón por lo que su mirada había cambiado, ahora mostraba tranquilidad y aceptación, escuchaba con tranquilidad hasta que un chaval se golpeó con Han , era perseguido por unos guardias los cuales miraron a Cao , lo conocían, habían hecho tratos con su jefe en el pasado por lo que entraron con una mente más abierta al lugar, cuando Han con absoluta nobleza entregó todo el dinero que tenía estos hicieron la vista gorda y se marcharon.

Este reino no aprende... Ven el dinero con tal codicia que llegado el momento se ahogarán en él... Resopló al menos en el pasado había logrado realizar un plan para salvar una iglesia y dar trabajo a varios aldeanos pero ya no podía disimular su descontento cuando los guardias seguían buscando la forma de dañar al pueblo, entonces volvió la mirada hasta Han.

Una noble acción por tu parte, rechazar el dinero que has reunido durante todo el día para que esté hambriento niño pueda comer, es sin duda un gesto de gran corazón, quizás te juzgue prematuramente, me alegra haber estado abierto a darte una segunda oportunidad. Miró hacia el cielo, el ambiente había cambiado mucho desde que su música no sonaba , nunca se había parado a pensar lo importante que podía ser una melodía para el alma. Dime una cosa Han ¿Qué significa la libertad para ti? Había aprendido en otra conversación con otro vagabundo que cada persona tenía su forma de ver la libertad y por alguna razón parecía que el destino los estaba reuniendo, y si bien había algo que llamaba a Cao Guojiu era el conocimiento y ver cómo otros hablaban con pasión de aquello que sabían o conocían.

Y sobretodo ¿Qué significa la música y la flauta para tí?...
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#7
Cao parecía afligido por la situación que había acontecido -Normal, a nadie le gusta ver un linchamiento ni que un vagabundo tenga que dar todo lo ganado para resolverlo- Parecía que la situación de los ciudadanos le afectaba de sobre manera "Curioso, tiene ética" Pensé mientras lo miraba curioso. -Si... Las personas viven encadenadas a una forma de vivir muy represiva...- Le dije mientras ponía mis brazos en jarra y pateaba el suelo para soltar un poco de polvo, no pude evitar poner una mueca de desilusión por la afirmación soltada. -Pero bueno...- Cambié de nuevo mi gesto facial mientras lo miraba, sonreí de una manera gentil y esperanzada. -Nosotros solo podemos hacer lo que esta en nuestras manos. No puedo ir repartiendo riqueza, pero si con el dinero de una comida come la familia de ese chico, ya habré colaborado un poco.- Mostré los dientes en mi sonrisa, intentando animar con mi gesto y mi frase a aquel bello hombre de bellas ropas. 

Después Cao reconoció que me había prejuzgado, sin embargo fue capaz de abrir su corazón para dar una segunda oportunidad. Cuando lo escuché me llevé una mano a la nuca algo avergonzado, preferí tomarlo como un halago. -Anda tonto que cosas me dices.- Me fue imposible que mis mejillas no se sonrojaran, siempre sube el ánimo que una persona guapa te piropee. Tras aquello Cao, mas relajado ahora, miró hacia el cielo con un aire meditabundo, parecí tener algo complejo entre sus pensamientos. "Dime una cosa Han ¿Qué significa la libertad para ti? " La verdad es que no me esperaba una respuesta así. Lo miré sorprendido, como si de un segundo a otro estuviésemos hablando una conversación completamente diferente, como si me hubiera perdido algo entre medias.- Ehh...- Tardé un par de segundos en recomponerme y dejar de mirarlo como si me hablase en otro idioma, su semblante serio ayudó a que me centrara. 

Miré hacia el cielo como él, pero en vez de seriedad o meditación, mi rostro se mostró inexpresivo, parecía hipnotizado por el inmenso azul que arropaba nuestras cabezas. -Puees...- Volví a sonreír de manera risueña, con la respuesta que podría dar un niño. -Para mi la libertad es poder tocar el cielo sin necesidad de volar.- Estiré todo mi cuerpo lo máximo que pude, alzando los brazos al cielo con un rostro de satisfacción absoluta. -¿Ves? Así.- Podía parecer una respuesta estúpida, pero era era la forma mas sencilla que tenía de explicar. Obviamente no podía tocar el cielo en si, era la forma de poder decir que la libertad era estar en paz con uno mismo sin necesidad de encontrarse en ningún lugar en concreto, pues la libertad no se trata de un lugar, sino de un estado mental. Para mi la libertad era estar en paz conmigo mismo, sin verme atado por las cadenas de la economía o de la envidia. 

Hubo una segunda cuestión que ese hombre elegante quería saber, una igual de personal y subjetiva, quería saber que significaba para mi la música y la flauta -Imaginaba que no se refería a mi flauta en particular, sino en un término mas figurativo. -Vaya, eres una persona que pregunta cosas muy raras.- Reí un poco para expresar que era una broma lanzada al aire. Miré a la nada pensativo mientras volvía a relajar mi postura y me llevaba el dedo índice al mentón. -Hhmmm... La verdad es que esa pregunta es aún más fácil que la anterior.- Espeté sonriente e ilusionado.- Para mi la música es la herramienta para que el alma hable a través de nosotros.- Luego cogí mi flauta y la miré con un rostro de cariño y melancolía.- En cuanto a qué significa la flauta para mi... Bueno, esa respuesta me la guardo para mi.- En ese momento, de manera abrupta mi estómago rugió como si un león se nos abalanzase. Mostré sorpresa e incomodidad por el apetito que tenía y, con algo de apuro me excusé. -Jeje... Perdona, no he comido nada en todo el día.- Me tapé el estómago con una mano mientras me excusaba con la otra. Lo malo es que no podía comer nada, todo lo que gané sirvió para pagar la comida de aquel chico y a aquellos guardias. 
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#8
Observó como su primer respuesta fue más un acto físico que una frase descriptiva en sí sin embargo dicho acto escondía mucho, con pocas palabras y un mero gesto quería explicar algo que se escapaba de un pensamiento mundano, para Cao lo que este quería expresar era tener la capacidad propia e individual de tocar el cielo con libertad y sin restricciones, algo tremendamente ambicioso seguramente indicios de haber tenido una vida con muchas restricciones.

Quieres hacerte el Interesante o eres el vagabundo más sabio que he visto, pero bueno, en cierto modo todos vagamos, de una manera u otra todos estamos perdidos e intentamos encontrarnos en esta vida tan caótica.

Su siguiente respuesta si es posible llamarla así fue escueta y no reveló nada, bueno al final se acababan de conocer era absolutamente normal que ocultase algo de información sería que Cao tenía el corazón más abierto, sin embargo el rugido de su estómago es algo que no podía ignorar.

El silencio muchas veces revela la realidad, vamos a comer anda , yo te invito se giró con andares elegantes mientras su caminar se volvía ligero , no se paró a insistirle, ni observar si le seguía, él no era líder de nadie, cada uno decidía su destino, pero la oferta había sido lanzada, todo quedaba en sus manos ahora mismo.

Con aquel andar ligero caminó hasta un pequeño puesto de comida callejera donde cortaban mango y le añadían toppings , ya que el mango era una fruta muy autóctona de Sorbet un producto habitual, aquí lo servían cortado en un embalaje de cartón con un palillo y Cao decidió que sus toppings serían salsa y polvo picante, el dulce y el picante eran algo que adoraba, pincho un trozo con tranquilidad y se lo llevó a la boca notando las notas dulces y el picor, lo cual lo hacía salivar ligeramente. El mango en Sorbet es de otro nivel, deberías probarlo.
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#9
Aquel tipo veía sabiduría en mis acciones y mis palabras, pero yo no intentaba enseñarle, tan solo respondía a su pregunta de la manera que mas sencillo parecía a mi entender. La libertad era un asunto peliagudo, pues era tan difícil de describir como de ser libre en si mismo. Y es que ¿Acaso si encerrabas el concepto de libertad en palabras no deja de ser libertad? Quizás la libertad estaba en un lugar, o en ninguno, tal vez era un estado mental o quizás solo un objetivo esquivo, incluso la libertad podía ser una forma de vivir sin mas. La verdad es que importaba poco que fuese la libertad, pues intentar entender algo tan complejo como eso era imposible, y eso, en parte, era la esencia misma de la libertad, pues existía sin necesidad de explicarse ya tan solo con la existencia de su concepto opuesto. 

La verdad es que era un tema demasiado denso como para hablarlo con el estómago vacío, menos mal que Cao, muy amable, me invitó a comer algo. No me lo pensaría dos veces, tan solo lo vi darse la vuelta y caminar y yo me encogí de hombros y lo seguí "Bueno si se ofrece, por qué no comer algo de su bolsillo" Pensé mientras mi mente navegaba entre la idea de llevarme algo de pan o de fruta al cuerpo. -Supongo que tienes razón, mi nuevo amigo, las palabras solo sirven para enmascarar las intenciones y actuares. A veces, solo son una herramienta para excusar nuestras actitudes.- Dije mientras caminaba a su lado por darle conversación. 

Terminamos en un puesto de fruta local, con manjares que solo había probado cuando era joven y podía permitirme esos lujos. Cao, amable, me ofreció coger una ración de mango, tal y como él hizo. Observé el puesto lleno del color de los frutos, con aromas dulces y cítricos por igual, con formas redondas y perfectas. El tendero, al ver a mi acompañante sonrió de forma amable, pero parecía amargarse su expresión cuando vio que yo lo acompañaba, era normal, los plebeyos éramos peor vistos que la gente como él, pero la verdad es que hacía mucho tiempo que eso me importaba bastante poco. Cogí mi ración de mango en un cono de catón, sencillo, sin ningún añadido mas allá que el del sabor del propio mango en su pura esencia. -Sí, recuerdo que el mango era muy dulce con un ligero toque ácido al final.- Probé el primer trozo, cambiando mi cara por una de placer ante tal delicia divina. -Esta tan bueno como recordaba !PUEDE QUE MAS¡- Grité de ilusión y deleite. Masticaba despacio y con la boca cerrada, quería disfrutar cada segundo de aquel momento como si fuera el último.
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#10
Trozo a trozos los cachos de mango picante iban desapareciendo uno a uno y con absoluta tranquilidad observaba como el joven Han disfrutaba de su comida, había dicho cierta frase que le llamó la atención, quizás era más de lo que parecía por fuera, entonces se llevó el último pedazo de mango a la boca y tiró el envase a un recipiente que tenía el trabajador, pagando por todo y además por unos zumos de naranja el cual bebió con avidez para calmar la sensación de picor. Aaaaahhhh... espetó con tranquilidad como un grito de alivio , entonces se limpió con una servilleta la boca y miró a Han.

Tú música eleva el alma y necesito a alguien con fichas habilidades para una fiesta del té que pretendo realizar, ¿Te apetece?, si requieres un pago puedo dártelo pero habrá comida y bebida para todos, creo que te conviene ir.

Lo decía con la certeza absoluta, sin vanidad solo con la resolución del que poseía una parte de una verdad absoluta y es que el universo lo estaba juntando con gente como Han y quería proponer algo a gran escala, hacía no mucho un tendero casi le destruye la mandíbula y le había despejado la mente respecto a la fuerza pues para sentirse libre había que ser poderoso, al menos en este mundo en el que vivían. 

Entonces observó como una fruta del puesto cambiaba formando un patrón extraño, Cao la tomo con la mano y puso el dinero del precio en la mesa, si él la había visto cambiar quizás era cosa del destino, el tendero que ya había visto aquello alguna vez quiso advertirle pero no llegó a tiempo, Cao se la comió de un bocado, era pequeña, y al tragársela notó un saber asqueroso en la boca, como a lodo o barro. 

De pronto el brazo derecho de Cao comenzó a deshacerse en un charco de fango y luego el cuerpo completo que empezó a perder la forma el tendero asustado se piró de allí , la masa resultante era Cao que comenzó a centrar su mente y su forma física empezó a recuperarse alzándose el fango y tomando su forma nuevamente.

Eso ha sido sorpresivo... Tal y como parece el destino me tiene reservado algunas sorpresas..
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