Flechas del destino [AVENTURA T2]
#11
La valentía del marine no cayó en vaso roto. El ruido residual de los comentarios, burlas y vejaciones de todos los presentes ante el combate cesó por un instante, dejando un silencio incómodo en el que solo se podía apreciar la forzada respiración del pelirrojo. Los allí presentes quedaron impresionados con aquellas palabras con la resiliencia de aquel hombre.

Gúh Ripa, por su parte, apretó aún con más fuerza mientras que sus dientes rechinaban. 

¿Cómo era posible que aún que el arquero se viera superado demostrara ese tesón? Él en esa misma situación hubiera llorado, pedido socorro, cualquier cosa antes que demostrar valentía, pero eso... Nunca. La flecha le había impactado pero no le había hecho ni cosquillas, ni si quiera había sido capaz de hacer que se resintiera. 

- Me sentaré el resto de mi vida - empezó a susurrar Gúh Ripa - en una oficina a la sombra mientras limpias letrinas - hablaba incluso más bajo, pues el silencio de los presentes se agudizó mucho más intentando escucharle después de las palabras de Bertram - follaré con las mujeres con las que sueñas, ganaré el dinero que los pueblerinos como tú pagáis como impuestos y me encargaré de que el populacho como tú no tenga cabida en esta base - el agarre se incrementó con más fuerza - y yo mismo me encargaré de que veas todo eso - 

Sin posibilidades de escapar por parte del arquero Gúh Ripa emitió un potente puñetazo en su cara impactando con fuerza los nudillos sobre el tabique del pelirrojo y sintiendo como la sangre del mismo le salpicaba. El mundo por un momento se paró, Bertram pudo sentir como la presión de mil lunas caía sobre sus hombros, por un momento perdió la vista, su conciencia se escapaba con cada golpe delante de toda la base que veía, algunos con ironía y otros con impotencia, como aquel pobre hombre era ajusticiado sin sentido aparente. 

Aquel día, en aquella en la base g-19 parecía que la justicia estaba de luto, pero desde la barrera había dos hombres con lágrimas en los ojos, dos pequeñas gotas como perlas que observaban sin perder un solo segundo del combate, dos hombres que habían visto inspiración en el arquero que allí levantado del suelo y sangrando daba la inspiración un santo, mejor dicho de un mártir. El Sargento Fatigas y el Contramaestre Pik habían visto aquel combate, habían visto la resistencia de la ley, habían visto el nacimiento de un nuevo bastión para la justica en resumen, habían contemplado la voluntad de Bertralm Gaufrid.  



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#12
El pelirrojo había crecido en mitad del bosque, aprendiendo a cazar y enfrentarse a criaturas y situaciones que superaban las capacidades normales de un humano. Al principio el miedo le podía, su instinto era correr, resguardarse y alejarse de las bestias, pero con paciencia su abuelo le enseñó a manejar el arco, a controlar su respiración y sus emociones, de forma que pese a que parte de él quisiera huir aprendió a sobreponerse al miedo, estudiar la situación y decidir si es recomendable retirarse o puede seguir, pues si bien para cazar necesitaba sobreponerse al miedo inicial y al instinto de huir, pero había momentos en los que era sabio retirarse y no forzar la situación, bien por falta de munición o por la presencia de más circunstancias peligrosas además de la criatura en cuestión. En este caso, pese a que la situación era un peligro claro para el arquero, sabía que los superiores no permitirían un asesinato a sangre fría en lo que se supone era un encuentro de entrenamiento, pero además de eso, frente a él había un sujeto que pese a haber ganado el combate y amenazara tanto en realidad era un cobarde.

Cuando el pelirrojo respondió de esa manera a las provocaciones de su rival pudo ver en su cara su rabia y frustración, se veía claramente que el joven arquero  había calado al sujeto, no parecía entender la tesón y valentía del marine siendo que él en su posición estaría llorando y suplicando ayuda. Lamentablemente la situación no permitió que Bertram pudiera disparar en condiciones, por lo que el agarre se hizo más fuerte y el otro apenas y notó el daño. La continua falta de aire hacía que el joven poco a poco perdiera aún más la capacidad de moverse, su vista estaba nublada, apagándose lentamente mientras el otro parecía estar intentando compensar su complejo con palabras y amenazas vacías, hablando de cosas que realmente al joven arquero no le importaban y le parecían sin valor alguno, recompensas vacías.

De pronto un dolor inmenso inundó el cuerpo del pelirrojo al notar el puño partirle la nariz de un puñetazo y haciendo que la sangre empezara a brotar de su nariz mientras su vista se apagaba brevemente y su consciencia desapareciendo poco a poco, pero incluso en esa situación el joven arquero no iba a ceder ni traicionar sus principios, no tenía fuerza para librarse del agarre, y debido a la falta de aire y ahora el dolor sabía que todo terminaba ahí, pero lejos de quejarse, de suplicar Bertram hizo una única cosa, sonrió satisfecho y con honor, orgulloso de haber peleado honradamente y haberlo dado todo, sin rendirse, sin jugar sucio, manteniendo su dignidad e integridad en todo momento. No le importaba perder el combate, el dolor pasaría y ya se recuperaría de las heridas, pero para él una vez pierdes tu honor y dignidad recuperarlas es prácticamente imposible.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 388 - 208 = 180
Energia: 469 + 4 = 473
Espiritu: 108 + 0 = 108
#13
La sangre bañó a Gúh Ripa el cual cada vez apretaba con más fuerza, los músculos del arquero rechinaban ante la presión, su respiración se volvía forzosa, sus ojos perdían la vida y así pasaron unos segundos hasta que su resistencia se perdió. Lo último que el joven pelirrojo pudo escuchar tras perder la conciencia fue el silencio, el silencio de una base que le observaba mientras sus brazos caían sin resistencia, mientras su cuerpo se movía como un péndulo a la altura del suelo. Después la oscuridad le invadió y quedó inconsciente, a partir de ese momento no podía recordar nada de lo que había pasado desde que había perdido su combate.  
 
2 Horas después, en la enfermería de la base G-19.

-          Mandamos a este chico al matadero Fatigas –

-          Lo sé Pik, lo sé – el sargento Fatigas agarraba con fuerza su gorra mientras la estrujaba.

-          Todos han visto su sonrisa antes de caer inconsciente, en la base hablan de él, todos quieren conocerle o entrenar con él. Pero esto solo ha hecho que Gúh se enfade más, nadie ha celebrado su ascenso. Nadie le ha dado la enhorabuena. – La cara del contramaestre Pik era un poema.

El sargento Fatigas solo pudo callar, sabía muy bien lo que eso significaba, la ira de la familia Ripa caería sobre Bertralm, no podrían hacer nada para evitarlo.

En la cama, el marine inconsciente empezó a despertar, su cuerpo se movió levemente, podía sentir su boca seca, un dolor opresivo en la garganta con cada respiración y la nariz le acuchillaba cada vez que inspiraba aire, tenía el tabique partido. Cuando sus ojos empezaron a enfocar pudieron ver la enfermería, camas adecentadas y vacías, las paredes eran de tonos blancos y los armarios estaban llenos de vendajes y enseres médicos, a su lado en un sillón de espera estaba sentado el Contramaestre Pik, detrás de él, de pies y con los brazos a la alturas de sus lumbares en un pose totalmente disciplinaria el sargento Fatigas. 

-          Chico – Dijo el contramaestre Pik cuando se dio cuenta de que Bertralm empezaba a recupera la consciencia – No te muevas mucho, ¿eh? – pronunció con la preocupación que un padre habla con su hijo después de un accidente que ha sido tu culpa – Has sido muy valiente ahí fuera – Guardó silencio – Desgraciadamente, has perdido, pero aún así, mandaré una solicitud para que tu ascenso sea revisado, te enfrentaste a una persona muy fuerte – El contramaestre hizo una mueca de apuro – Y no te avasallaste. Eso podría ser bueno en cualquier otro lugar del mundo, pero te acabas de ganar un enemigo Bertralm uno enemigo de lo más poderoso en esta isla. Ten mucho cuidado a partir de ahora – El contramaestre se levantó de el asiento al lado de la camilla en el que estaba y asintió al sargento Fatigas – Creo que deberíamos darle un respiro, además, no somos los únicos que quieren verle –

Cuando el contramaestre y el sargento salieron de la enfermería abriendo la puerta, detrás de ella se pudo observar como una cuantiosa cantidad de marines se apelotonaba tras ellas.

¿Ya podemos entrar? ¿Cómo está? Las preguntas e instigaciones asediaron a los dos marines que acababan de despedirse del arquero pelirrojo.

-          Dadle un momento soldados – Respondió el sargento fatigas – Dejad que recupere la consciencia, estoy seguro de que os agradecerá la visita pero no le atosigues –  Y entonces se marcharon mientras Bertralm desde su cama en su estado de convalecencia pudo observar como un montón de caras y cabezas de marines de su mismo rango se asomaban algunos con sonrisas en la cara y otros con muecas de preocupación al ver su estado.
 
Aunque el joven pelirrojo había perdido el combate, había ganado algo mucho más complicado que conseguir que derrotar a un oponente, se había ganado el respeto de sus iguales.


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#14
En los momentos finales del combate de entrenamiento entre el arquero y el que se alzó vencedor, el joven pelirrojo apenas se mantenía consciente, y poco antes de perder por completo el conocimiento, con su vista completamente en negro y sangrando sin remedio el joven terminó por no escuchar absolutamente nada, ni siquiera el pulsar de su corazón en los oídos. El joven luchó con honor y mostró valentía hasta en el momento que muchos suplicarían piedad, pero el pelirrojo no pensaba darle ese gusto a su rival, alguien que tenía una personalidad nefasta y nada apropiada para un marine, demostrándolo en como decidió terminar el combate.

2 horas después

El joven arquero empezaba a moverse en una cama, seguramente de la enfermería, y despertars, pero no sabía dónde se encontraba, tampoco el tiempo que había pasado desde que perdió el conocimiento al terminar el combate. La boca del joven estaba completamente seca, un efecto secundario del combate y la asfixia, al igual que el dolor en la garganta con cada bocanada de aire. Su nariz pulsaba con un dolor acuchillante, un regalo de ese cobarde que creía que así ganaría alabanzas y admiración, pero por lo menos el arquero se negaba a darle eso, no era alguien que sus principios le permitieran tener en buena estima. Al principio veía sombras, formas confusas y muy borrosas, pero lentamente sus ojos iban recuperando la visión, aún adolorido el joven trataría de moverse, pero notaría un dolor extremo y la cabeza dar vueltas al intentarlo por lo que se detuvo, dándose tiempo para reposar y recuperarse poco a poco.

El joven entonces vio al contramaestre Pik sentado en un sillón al lado de su cama y al sargento Fatigas detrás, en pie en una postura totalmente disciplinada, todo lo contrario que Guh Ripa. El contramaestre al verlo despertar le dijo con un tono que le recordó a su abuelo que no se moviera demasiado, seguramente mostrando preocupación por el recluta. El joven arquero escuchó como el superior le dijo que peleó con valentía, aunque desgraciadamente perdió, algo que el joven sabía, lo supo desde que le tomaron de la garganta. Entre elogios por la valentía y asegurar que mandaría una solicitud para que el ascenso del joven pelirrojo fuese revisado, el marine advirtió al pelirrojo que tuviera cuidado, que su valor le ganó un enemigo muy poderoso en la isla. El joven de momento prefirió no hablar demasiado, aún le dolía la garganta por lo que simplemente asentía a las palabras del contramaestre e hizo una leve reverencia de agradecimiento con su cuello, ignorando el dolor momentáneamente.

Tras eso mencionó al sargento que tal vez deberían darle al arquero algo de descanso, además de mencionar que había más gente que quería verle, aunque el joven no conocía a nadie en la base. El joven giró la cabeza hacia la puerta donde escuchaba voces y tras la partida del contramaestre y el sargento pudo ver varias cabezas asomando, seguramente reclutas como él que estuvieron viendo el combate, algunos sonriendo, otros parecían preocupados. El joven se acomodó como pudo en la cama sonriendo y mientras recuperaba un poco hizo un gesto para indicar que podían entrar si quisieran.

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#15
Los marines entraron a tropel en cuanto el arquero dio su aprobación. Eran entre 30 y 40, el aire se cargó nada mas entrar y sus pasos traquetearon rompiendo el silencio previo. 

- ¿Cómo has aguantado? - 

- Quiero entrenar contigo - 

- ¿Qué tal estás? - 

- ¡Eso ha sido increíble! - 

Todos hablaban a la vez y debería ser difícil identificar que decía cada uno, todos tenían las mismas ganas por hablar con Bertralm. Algo que sin lugar a dudas debía confundir al marine. 

- Chicos, chicos. Con cuidado - dijo uno de ellos mientras se acercaba desde el fondo - Debe de estar dolorido. Soy Elt´hon - Se presentó - Nunca antes había visto a nadie plantarle cara a Gúh - dijo mientras se llevaba la mano a la nuca y se rascaba algo nervioso - o por lo menos intentarlo. ¿No sabes lo que has hecho verdad? Pero bueno eso da igual. Le has dado una lección a ese imbécil, ha hecho una fiesta para celebrar su ascenso y solo han ido los dos pazguatos que le siguen a todos lados, todos los demás querían verte, aunque de toda la base solo nosotros hemos tenido el valor de venir, ahora que lo han ascendido seguro que se dedica a hacerle la vida imposible a más de uno, pero que más da - Dijo mientras miraba con ojos de admiración al arquero pelirrojo - ¡TIENES QUE ENTRENAR CON NOSOTROS! - 

- ¡Si! - contestaron los demás al unísono 

- Oye ¿como diablos se te olvidan las flechas antes de un combate? - preguntó otro - Pensé que me iba a morir de la risa JAJAJAAJ cuando te vi tensar el arco sin nada, o eso o que tenías alguna estrategia - 

- ¡Eso! - volvieron a decir todos al unísono. 

Después el ruido de todos a la vez se quedó en silencio esperando las respuestas del arquero, a quien si el le pedía le dejarían amablemente reposar para que después pudiera entrenar con todos ellos. 


Off
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#16
El joven marine había decidido dejar entrar al resto de marines que habían venido a verle, pues a pesar de estar herido y agotado, necesitando descanso y tranquilidad para recuperarse, tampoco le pareció bien dejarlos en la puerta por mucho tiempo, más teniendo en cuenta que vinieron expresamente a verle tras su combate. Bertram es un recién llegado en la isla, realmente no conoce a nadie ni las circunstancias del lugar, por lo que cuando tuvo que ir al entrenamiento decidió darlo todo, como cuando iba de caza con su abuelo. Al parecer eso le buscó problemas con una familia importante y molesta de la isla, o eso parece entender de las palabras de advertencia del contramaestre. Los reclutas entran en tropel y atosigan al joven arquero, el cual tiene problemas siguiendo las preguntas de todos, o más bien encontrando un hueco para responderlas.

En un punto uno de los reclutas que se encuentra en la parte de atrás pone algo de orden indicando que el pelirrojo necesita descansar y que estará adolorido, presentándose como Elt’hon. El joven arquero se levanta como puede para incorporarse ligeramente y poder tener una mejor visión de todos los presentes mientras escucha como nuevamente mencionan que Bertram no sabe lo que ha hecho, para acto seguido decir que el rival del arquero se merece que nadie haya ido a la fiesta que organizó por su ascenso. Al parecer ahora se dedicará a hacer la vida imposible a más de uno, pero todos los presentes quienes, de entre todos los que querían ver al recién llegado, fueron los únicos en armarse de valor para ir a verle y pedirle que entrene con ellos.

Todos parecen entusiasmados con la idea y preguntan como es que se le olvidan las flechas antes del combate. El joven arquero se acomoda para estar más cómodo y no sentir dolor y dice

-En cuanto me recupere será un placer entrenar con todos vosotros, vendrá bien para variar mis entrenamientos últimamente. Y respecto a las flechas, no esperaba un combate cuando prácticamente recién llegaba a la isla por lo que no tuve tiempo de reabastecerme, ya que las que tenía las usé en mi pueblo en una última cacería antes de enlistarme.-
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#17
[b]AVENTURA T2 COMPLETADA
[/b]


Ashura obtiene: (Narrador)
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Bertram obtiene: (Participante)
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