22-08-2025, 10:03 PM
(Última modificación: 22-08-2025, 10:42 PM por Onizuka Jin.)
Un silencio nocturno, la fresca brisa del horario golpeaba y daba la bienvenida al pelinegro, siendo acompañado por el humo de su cigarro entre sus labios, y algunos de sus hombres, dos concretamente, a sus espaldas. Los ojos azul pálido del varón se voltearon hacia los hombres, a la vez que su paso se frenaba en seco y, automáticamente, ellos imitaron el gesto. Podía escuchar sonidos en el lugar que acababa de frenar. Hombres gritando. En el momento que no hubo una sola palabra del pelinegro, los dos acompañantes solo tragaron saliva, con un temor que sabía qué simbolizaba. Uno de los locales que él llevaba, o al menos económicamente, estaba pareciendo tener una pelea.
Su paso volvió a iniciarse, abriendo la puerta del local, donde sabía que muchos de sus hombres deberían estar allí. Parecía haber un completo caos, peleas, un hombre que no conocía (al menos no de primera vista), quien parecía haber sido involucrado a la fuerza en algún tipo de situación. Lo peor de todo; no solo estaba uno, sino parecía que varios de ellos intentaban golpearlo. Su técnica era excelente, pero el silencio se hizo de repente. Incluso el que pudiera tener más cerca, frenó en seco, con los ojos fijos en la entrada.
—¡Jef-ughh! — fue interrumpido por un golpe de a saber quién, que no pudo frenar a tiempo. Todo el local se volvió de repente una estatua, el aire cargado de agresividad de repente se había convertido en absoluto temor. Un cristal incluso parecía haberse roto de fondo.
Los pasos de Jin, lentos y calmados, hicieron retroceder a algunos. Su expresión no había cambiado lo más mínimo, la corbata se apreciaba impecable, mientras ahora analizaba su alrededor. Mesas y sillas volcadas, los camareros/as posiblemente escondidos bajo la barra, botellas destrozadas. Sus zapatos pisaron uno de esos cristales mientras caminaba hasta acercarse a uno de sus hombres, quien ahora sudaba un frío y temblaba violentamente. La mano se dirigió al cigarrillo entre sus labios, a la vez que el hombre se inclinaba, temblando asustado, escupiendo disculpas una y otra vez.
El hombre comenzó a llorar, buscando ahora excusas mentales antes de finalmente hablar. —¡Fue el hombre! ¡Entro sin permiso y, y…! — trató de buscar una razón, mientras elevaba su mirada hacia el pelinegro, pero tragó saliva al ver que solo había saliva. Jin solo esperaba pacientemente a la excusa, conociendo las consecuencias, tanto él mismo como todo el local. —Vino creyéndose el dueño del local, Onizuka-Sama, ¡no podíamos dejarlo insultarlo! Se merecía…
El zapato del pelinegro se elevó, ahora pisando sin compasión alguna la cabeza del hombre, que ahora comenzaba a llorar bajo su pie. —¿Cuándo dije que necesitaba que pelearais en mi local sin mi permiso?
—¡Lo siento, jefe, lo siento! ¡Lo siento mucho! ¡Tenga compasión, por favor! — el pie apretaba más y más la cabeza del hombre y, en algún punto, dejó de hacerlo, elevando su pie, haciendo que el hombre finalmente se sintiera aliviado, respirando con alivio. —¡Gra-…!
—Fuera de mi vista. — El hombre solo se elevó. La sangre caía por su rostro mientras salía a toda prisa del local. A su vez, los dos hombres que lo habían acompañaron, lo miraron. —Matadlo. — pronunció sin más, y los dos se inclinaron educadamente con un “como ordene, jefe”, para desaparecer por el mismo camino que el hombre.
Ahora sí, pudo prestar atención al integrante, soplando el humo de su tabaco, con los mismos pasos iniciales con los que había entrado, hasta posicionarse cerca del hombre, tomando el cigarrillo entre sus dedos y la otra mano conservada en el bolsillo.
Los camareros, un hombre y una mujer que resultaban en la dueña y su empleado, finalmente tuvieron el valor de asomar sus cabezas, aunque solo parte de ella, ya que, al igual que el resto, todavía temían qué iba a ocurrir a continuación.
Su paso volvió a iniciarse, abriendo la puerta del local, donde sabía que muchos de sus hombres deberían estar allí. Parecía haber un completo caos, peleas, un hombre que no conocía (al menos no de primera vista), quien parecía haber sido involucrado a la fuerza en algún tipo de situación. Lo peor de todo; no solo estaba uno, sino parecía que varios de ellos intentaban golpearlo. Su técnica era excelente, pero el silencio se hizo de repente. Incluso el que pudiera tener más cerca, frenó en seco, con los ojos fijos en la entrada.
—¡Jef-ughh! — fue interrumpido por un golpe de a saber quién, que no pudo frenar a tiempo. Todo el local se volvió de repente una estatua, el aire cargado de agresividad de repente se había convertido en absoluto temor. Un cristal incluso parecía haberse roto de fondo.
Los pasos de Jin, lentos y calmados, hicieron retroceder a algunos. Su expresión no había cambiado lo más mínimo, la corbata se apreciaba impecable, mientras ahora analizaba su alrededor. Mesas y sillas volcadas, los camareros/as posiblemente escondidos bajo la barra, botellas destrozadas. Sus zapatos pisaron uno de esos cristales mientras caminaba hasta acercarse a uno de sus hombres, quien ahora sudaba un frío y temblaba violentamente. La mano se dirigió al cigarrillo entre sus labios, a la vez que el hombre se inclinaba, temblando asustado, escupiendo disculpas una y otra vez.
![[Imagen: 11gi01D.jpg]](https://i.imgur.com/11gi01D.jpg)
—Más vale que tengáis una explicación para esto.
El hombre comenzó a llorar, buscando ahora excusas mentales antes de finalmente hablar. —¡Fue el hombre! ¡Entro sin permiso y, y…! — trató de buscar una razón, mientras elevaba su mirada hacia el pelinegro, pero tragó saliva al ver que solo había saliva. Jin solo esperaba pacientemente a la excusa, conociendo las consecuencias, tanto él mismo como todo el local. —Vino creyéndose el dueño del local, Onizuka-Sama, ¡no podíamos dejarlo insultarlo! Se merecía…
El zapato del pelinegro se elevó, ahora pisando sin compasión alguna la cabeza del hombre, que ahora comenzaba a llorar bajo su pie. —¿Cuándo dije que necesitaba que pelearais en mi local sin mi permiso?
—¡Lo siento, jefe, lo siento! ¡Lo siento mucho! ¡Tenga compasión, por favor! — el pie apretaba más y más la cabeza del hombre y, en algún punto, dejó de hacerlo, elevando su pie, haciendo que el hombre finalmente se sintiera aliviado, respirando con alivio. —¡Gra-…!
—Fuera de mi vista. — El hombre solo se elevó. La sangre caía por su rostro mientras salía a toda prisa del local. A su vez, los dos hombres que lo habían acompañaron, lo miraron. —Matadlo. — pronunció sin más, y los dos se inclinaron educadamente con un “como ordene, jefe”, para desaparecer por el mismo camino que el hombre.
Ahora sí, pudo prestar atención al integrante, soplando el humo de su tabaco, con los mismos pasos iniciales con los que había entrado, hasta posicionarse cerca del hombre, tomando el cigarrillo entre sus dedos y la otra mano conservada en el bolsillo.
![[Imagen: VJyOi7N.jpg]](https://i.imgur.com/VJyOi7N.jpg)
—Ahora dime tú, qué diablos ha pasado en mi local.
Los camareros, un hombre y una mujer que resultaban en la dueña y su empleado, finalmente tuvieron el valor de asomar sus cabezas, aunque solo parte de ella, ya que, al igual que el resto, todavía temían qué iba a ocurrir a continuación.
Día 73, primavera.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)

![[Imagen: Zjo7X1Y.png]](https://i.imgur.com/Zjo7X1Y.png)