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Día 33 de Verano // Año 16
Reino de Samba, suburbios
Cae la noche y con ella, el volumen de la música. Se va el Sol y tras él, el ambiente amigable de la ciudad. Sale la luna y trae consigo gente que busca problemas, de los que aprovechan cuanto menos brille su luz para mantenerse más en las sombras. La atmósfera festiva que recorre la ciudad durante el día, con sus melodías animadas y las calles llenas de gente que marcha de aquí para allá en sus quehaceres diarios con pequeños pasos de baile, como si estuvieran guiados por algún titiritero guasón, ha dejado paso a una algo más enrarecida. Fiestera, sí, pues en este reino la música es algo más que un hobby o una manera de amenizar salas de espera. El reino de Samba vive por y para la celebración, para la danza, para lo festivo. Pero al caer la noche ese trajín se transforma en muchas partes de la ciudad; locales con música estridente y luces estroboscópicas, gente con más excesos encima de los que les permite la consciencia de su cuerpo, rincones peligrosos aquí y allá.
Nos encontramos en los suburbios de la capital del reino de Samba, sonde se encuentran las mejores fiestas ilegales de la ciudad, en las que abundan las sustancias que darían la voz de alarma para la marina, fiestas en las que la gente entra para olvidar cualquiera de sus pesares sin darse cuenta de cuál es el más importante. Por las calles rebotan los sonidos que se escapan al abrir las puertas de aquellas fiestas y las voces de los que deciden cambiar un local por otro y no son conscientes ni de la hora que es, ni de que ahora caminan por una calle silenciosa en lugar de un pub abarrotado. La brisa no solo trae consigo el ruido de las fiestas, sino que también arrastra el salitre del mar que inunda tu nariz con su olor, tu boca con su sabor. La humedad del ambiente hace que el viento se note frío, fresco más bien, que refresque la piel haciendo que el cuerpo se relaje después de un largo día de calor, propio de esta época del año, sin llegar a erizar la piel, tan solo agradable.
Y recorriendo los suburbios, es como llegamos hasta Ryuu, el niño que nunca estaba solo, convertido ya en hombre adulto, de los que recorren los suburbios en busca de diversión de cualquier tipo, preferiblemente macabra. Frente a él se extiende una enrome avenida, de unos 20 metros de ancho. A sus lados, edificios de oficinas, o al menos lo fueron en otra época, cuando aquella parte de la ciudad aún era próspera. Sus tejados, a 4 pisos de altura, observan la calle como vigilantes, sabedores de las cosas que pasan a sus pies. Las farolas alumbran la calle, como las linternas de estos guardias, limitando las zonas en las que delinquir alegremente, dejando la sombra recluida tan solo a los callejones que salen de la avenida. Algunas de las ventanas de estos edificios de aspecto abandonado dejan salir de ellas ráfagas de luz verde, roja o azul de manera intermitente, señalando sin miedo aquellas plantas en las que se encuentran estas fiestas ilegales. La calle está prácticamente vacía, normal a esta hora en la que los fiesteros ya están demasiado perjudicados como para andar cambiando de un local de fiesta a otro. Unos metros más adelante, ves un hombre que se tambalea. Su manera de caminar ya la has visto muchas veces antes, la típica ruta que tiene un destino fijo, pero que lo busca con un camino serpenteante, avanzando más metros de lado que al frente. El hombre parece robusto y te pregunta cuánto o qué habrá tenido que beber para acabar en ese estado. Lleva una camiseta de tirantes que deja al descubierto sus musculados hombros. En uno de ellos, lleva un curioso tatuaje, uno compuesto por una calavera y una especie de patas de cangrejo. Algo que dejaba claro que aquel hombre era un pirata, y que no temía a mostrarlo.
El hombre avanzaba como podía hacia uno de los callejones. Cuando al fin hubo logrado apoyar una de sus manos en la esquina del edificio, un par de hombres nuevos gritaron tras de él. Estos no parecían ir en un estado como el de el pirata. Vestían unas camisetas que parecían formar parte de un uniforme o algo similar, pues los diferenciaba del resto. En el pecho portaban una insignia característica, pero nada que ver con la Jolly Roger de alguna banda pirata, no. Más bien parecía un símbolo como de alguna otra facción. Los hombres increpaban al borracho con una actitud de prepotencia y superioridad.
—¡Eh, viejo! No te vayas tan rápido. Aún no nos hemos tomado la última —ríe uno de ellos.
—Eso es, viaje gloria. Es hora de que tengamos nuestra recompensa.
El primer hombre entra en el callejón a toda prisa, esperando poder huir de sus captores. Sin embargo, los dos hombres lo alcanzan rápido y entran al callejón solo unos segundos después que él. ¿Cuáles serán las intenciones de estos dos? ¿A qué facción pertenecerán si es que no son piratas? ¿Cómo reaccionará Ryuu ante esta escena?
La noche cae en los suburbios de la capital del reino de Samba y el ajetreo normal de la ciudad cambia por la clandestinidad de las fiestas ilegales. En este escenario, Ryuu avanza por una avenida hasta que se topa con un hombre que aparentemente ha bebido de más. Ve cómo se tambalea hasta que aparecen tras de él un par de hombres que lo increpan y persiguen hasta un callejón
Para este primer post que tendrá carácter meramente narrativo, tómate la libertad de movimiento que necesites, no estando esta limitada a tus stats. En el futuro si se da algún bélico si que es algo que has de tener en cuenta.
Bienvenido al inicio de tu aventura. Espero que sea de tu agrado y que puedas aprender acerca de los sistemas del foro, si es que lo necesitas xd. Si tienes cualquier consulta no dudes en preguntarme. Ya sabes donde estoy!
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Avanzaba a paso ligero por las calles de este Reino. Hace un par de días que había llegado a este lugar, siguiendo los consejos de este ser tan demencial. Si no fuera por el ahorita estaría tranquilo en otro lugar, —Vaya tontería…— los suburbios de este reino no eran la gran cosa, yo había estado en peores lugares y esto era como andar en jardín de niños.
Llegamos hasta una avenida que rápidamente fue notado por mi “compañero”. Siempre sobre mi oreja derecha, susurrando cosas todo el tiempo. Cuando notaba algo
— Mira Ryuu ¡Ve por aquí! — señalo la avenida que había frente a nosotros — Veo algunas luces ¡Busquemos una buena fiesta y matemos algunos marines!
— Y como sabremos que son marines? — lo mire de reojo.
— Es fácil… lanza una piedra contra cualquiera y el primero en dar la cara como un “héroe” será un marino! Shishishishi!
— Muahahahaha Es tan mala tu idea que es buena! Pero primero encontremos el lugar, tengo muchas ganas de divertirme un rato.
Entramos a la avenida con ganas de buscar problemas. Aunque por la hora no creo que encontrásemos a nadie. A lo muchos borrachos tirados afuera de algún local abandonado, o tal vez y con mucha suerte la guarida de algún ladrón.
—No creo que suceda, tu suerte no es tan buena como te imaginas shishishishi
—Calla! Verás que encontraremos algo, sigamos avanzando…
Los edificios a ambos lados de la avenida daban la sensación de ser un túnel sin final. Las de algunos edificios abandonados nos llamaba a la atención. Todo sería cuestión de buscar la manera de subir y entrar.
—Miraaaaa ¡Te dije! ¡Por aquí hay fiestas!
—¡Yo te dije! ¡Tú no sabias ni a donde ir! ¡Que hablas!
—No te muevas! Shuu! Miraaa! — señale con el dedo incrédulo.
Delante, a pocos metros, había un señor medio borracho que tenia un cangrejo con cara de calavera con ¡GORRA!
—¡Que es esooooo!— no podía contener la emoción.
—Nos van a escuchar! ¡No hagas bulla, escóndete!
Avanzábamos a pocos metros detrás del borrachito, entre faroles sin luz y algunos que parpadeaban, las sombras eran perfectas para seguirlo sin que se diera cuenta. Si nadie se acercaba, nosotros iríamos tras de el para preguntarle sobre el cangrejo que tenía en el brazo.
El hombre por fin había parado en una esquina, apoyo como podía, aun lograba permanecer en pie. Cuando de pronto salieron dos tipos de la nada y empezaron a gritarle.
—¡Mierda! Y ahora ¿Quiénes son ellos?
—Vete a saber tu…
—No eres de mucha ayuda sabes… a veces me pregunto cuál es el punto de tenerte, y sabes ya hasta me canse de pensar en eso, solo lo acepto y ya…
—Interesante…sabes que no me importa no?
—Shu! ¡No importa tampoco! Vamos sigamos a esos dos— señalo con el dedo al ver que el viejo borracho empezó a correr hacia el callejón —¡Se están escapando!
Corrimos hasta dar la vuelta a la esquina y entrar al callejón por donde todos corrieron. Lo primero que haríamos era tratar de llamar la atención de los dos hombres para tratar de entender de que van.
—¡Espeeereeeeen! No ven que tiene un cangrejo en el ¡hombrooooooo! ¡Altooooo! ¡Es mi tío! ¡Que pasaaaaa!
—Shishishishi! Diles que tiene una enfermedad que si lo tocan se volverán ¡cangrejos!
— Es por eso que tiene un cangrejo en su hombro?! —murmure antes de gritar de nuevo — No lo toquen esta ¡infectadoooooo!
Me acerco por detrás tratando de no ser percibido y los sigo por detrás tratando de llamar su atención antes de que alcancen al viejo borracho.
Disculpa la demora y-y ya estoy en casa u-u Espero haberlo hecho correctamente D:
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El bullicio que escapa de las fiestas ilegales parece no atreverse a entrar al callejón. Puede que no sea tan osada como tú o los dos perseguidores, pues os habéis lanzado al callejón sin pensarlo dos veces. Es un callejón largo y oscuro, tanto que no parece haber una salida visible, en caso de que la haya. Las paredes con manchas de alguna especie de salpicadura a media altura justifican el fuerte olor acre que inunda todo el aire. Vuestras voces alertan al único habitantes que había allí, una rata de gran tamaño que corre despavorida.
Ryuu intenta detener a los dos hombres, con la voz, no con los puños, no. No está tan loco. O sí. Sea como sea, el chico consigue su objetivo, pues los dos hombres cambian rápido el foco de atención para mirar a Ryuu con incredulidad, posiblemente por ver cómo habla él solo, o tal vez haya sido su comentario acerca del tatuaje del cangrejo y que es contagioso.
-Qué dices, tarao? Este es el capitán de los piratas KrabKrab. Y nosotros, el gran gremio de cazadores "Vacas Pardas" vamos a cobrar la recompensa por su cabeza.
-Bue gremio gremio... Solo somos nosotros dos, Kuiro.
-Calla, imbécil! Así nunca nos ganaremos un nombre. Tú ponle las esposas al borracho que yo me encargo de este tarado.
Kuiro se gira hacia ti de nuevo y se pone en pose de pelea, las manos levantadas hasta su rostro y los puños apretados. Mientras, ves como el otro hombre saca unas esposas de su bolsillo y al hacerlo, un destello metálico cae hasta el suelo. Se acerca al capitán pirata que está vomitando apoyado en la pared y atrapa sus manos a su espalda, las esposas están fuertemente apretadas, pues puedes ver cómo se blanquean las muñecas de pirata.
Tira del hombre borracho hasta llevarlo al lado de su compañero. La vomitona parece haberle sentado bien al pirata, pues su rostro se ha despejado bastante, aunque ahora, maniatado, es difícil que vaya a poder huir. Algo que podría venirte bien o no, dependiendo de tus intenciones.
La calle tras de ti, aunque iluminada, parece desierta. Tanto que si alguien decidiese huir por ella no encontraría a nadie que se interpusiese en su camino, ni nadie que pudiese prestarle ayuda. Tus ojos se han acostumbrado ya a la oscuridad y puedes ver qué al final del callejón hay una puerta con una cadena, por lo que no serviría de punto de huida para nadie, pero asegura que no vayan a aparecer entrometidos por ahí tampoco. Kuiro vuelve a gritar.
-Airo, no sé te vaya a escapar ese tío, eh? Sabes que vale una pasta.
-Pero si eh sio yo el que le envenenó la copa. Yo te dije quien era.
-Excusas. Me libro de este y vamos a cobrar la recompensa. Vamos a ser los mejores cazadores -parece olvidar tú presencia por un instante mientras hace gestos intentando mostrar sus músculos. Intentando. Solo intentando. Rápido recuerda que estás allí y vuelve a cuadrarse con gesto nervioso-. Bueno tú, grillao. Te vas o qué? No me digas que quieres bronca!
Los dos hombres contestan a tus palabras con provocaciones, se presentan como cazadores de piratas y esposan al capitán de los piratas KrabKrab. Tras eso uno de ellos te invita a irte o a verte las con él
Buen post, aunque en la zona de spoilers deberías incluir uno con los karmas involucrados, en este caso por ejemplo pequeño diablo o charlatán. Por lo demás perfe.
Es broma, aún no hay. Voy a incluir aquí la info de los NPCs por si te lanzas a atacar a alguno de ellos.
Stats: FUE:3; RES:3; DES:3; PREC:3; AGI:3; REF:3; INT:0; VOL:3 VIT:46; ENE:51; ESP:9
Stats: FUE:3; RES:3; DES:3; PREC:3; AGI:3; REF:3; INT:0; VOL:3 VIT:46; ENE:51; ESP:9
Buen post. Veo que va a estar entretenido el diablillo que tienes jaja. Espero que vayas familiarizandote con el sistema y si te surge cualquier duda, ya sabes dónde encontrarme
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La palabra “cazadores” fue como un dardo en mi cabeza, esos malditos que solo se mueven por dinero —d ebería morir todos ustedes…— susurre para mí mismo, no quería que percibieran mi odio. Si ya de por si no soporto a los cazadores de piratas, estos dos tipos se habían ganado la entrada al infierno. Mi odio era justificado, pero ellos no lo sabían. No iba a ser tan placentero como matar a gente de la marina, pero algo es algo.
— Son del gremio cazadores! Él lo dijo ¿escuchaste?
— Muahahahahaha! ¡Si los escuche! ¡No estoy sordo!
— ¡Son la segunda cosa que mas odiamos en el mundo! Shishishishi!
— Exacto mi extravagante compañero… es momento de patear algunos ¡traseros!
— Y sobre los Piratas KrabKrab? ¿Has escuchado hablar de ellos?
— Ni idea, aparte, ¡¿cómo iba a saber?! ¡Llevamos el mismo tiempo en la isla, idiota!
— Ya calma, recuerda que los odias a ellos, no a ¡mí! Shishishishi
Teníamos los ojos clavados en el que estaba adelante, pero sin perder de vista al otro. Se las querían dar de buenos cazadores y andaban cazando borrachos. Patéticos, no tenían honra, no deberían ni llamarse cazadores.
—Encima son uno simples cobardes ¡Envenenando gente para atacarlos!
—¡Yo que tu les parto la cabeza!
—Debería darles vergüenza… caer tan bajo para obtener algo… es de lo peor. Hasta en la piratería hay códigos, pero veo que ustedes ni eso tienen— escupí al suelo en señal de asco hacia ellos.
Aproveche ese instante en el que se entretuvo enseñando sus “músculos”, para acercarme a toda velocidad hacia él. Al estar muy cerca haría el ademan de lanzarle un puñete, llevando mi puño hacia atrás para luego trazar un arco e intentarle pegarle en la cabeza.
—¡SUPER PUÑO MORTAL FANTASMAAAAA!
—¡AAAHHHHH!
Al mismo tiempo que llevo mi puño haciendo el ademan, mi pierna izquierda ya se encontraba tomando impulso para intentar darle una patada en todas las bolas. No me importaría recibir un puñete con tal de dar en el objetivo.
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El viento arrastraba el sonido de alguna fiesta ilegal. La música llenaba el callejón como si quisiera relajar el ambiente, liberar la tensión que se había formado. La extraña conversación que se traía Ryuu deja confusos a los cazadores, que no entienden bien con quién está hablando. Ryuu soltaba frases al aire, e incluso esperaba pacientemente a que su interlocutor contestase, pero allí no había nadie más. Habla de un extraño compañero, le grita que no está sordo y hasta le dice que llevan el mismo tiempo en la isla, pero ni rastro de su amigo. El gesto de los cazadores se afea al arrugar sus caras debido a lo desconcertados que están, pero continúan con sus bravatas sin sentido.
El chico pirata mantiene su mirada clavada en Kuiro, el cazador que le había lanzado la amenaza y que no estaba sujetando al capitán pirata. No les quita ojo y los llama cobardes, algo que no sienta nada bien en la pareja de cazadores. Pero lo que les llena de tensión son sus siguientes palabras, las que dejan entrever que Ryuu es un pirata. Haces caso omiso a aquello que dice el chico sobre los códigos, pues a un buen cazador, el único código que le interesa es el de su cuenta bancaria, o al menos así es como piensan ellos, ya que el motivo por el que decidieron comenzar su andadura como cazadores no tiene un trasfondo triste, ni siquiera uno complejo de muchos años de sufrimiento. No, lo que mueve a estos dos cazadores es algo mucho más sencillo; la avaricia. Son dos pobres bobos que no encuentran la manera de de ganarse la vida, pero que un día tuvieron la fortuna de encontrar a un pirata moribundo justo cuando la marina llegaba donde estaban ellos. Los marines pensaron que eran cazadores y les dieron su correspondiente recompensa, y así es cómo nació la idea de que podrían dedicarse a ello.
Kuiro continúa con sus alardes de fuerza, flexionando sus músculos para hacer parecer que será un rival duro, pero Ryuu no se deja impresionar y se lanza al ataque, tal vez impulsado por su odio a los cazadores. El chico avanza rápido para situarse justo frente al cazador y lleva su brazo hacia atrás, como si estuviese cargando un puñetazo, al más puro estilo de una catapulta dispuesta a romper las defensas de un castillo. Grita el nombre de su ataque y hace un ligero gesto que le da a entender a Kuiro por donde va a venir el ataque. Ryuu es rápido, pero el cazador es capaz de ver el gesto y se lleva los puños hacia su cara, los brazos como dos columnas frente a su rostro fuertemente erguidas para soportar el impacto. Sin embargo, esa era la intención de Ryuu, y tan pronto como Kuiro tapa su cara, lanza una patada con muy mala intención. Objetivo: entrepierna.
El pie avanza rápido y sin oposición, encontrando la diana. Golpea fuerte y tras ello solo se puede oír el grito sordo de Kuiro, que parece quedarse sin aire antes de poder llegar a emitir ningún sonido. Como por un acto instintivo, cierra las piernas y recoge su preciado tesoro con ambas manos. Ryuu puede ver como el cazador se va derritiendo poco a poco, como una figura de chocolate que está expuesta al sol, hasta que sus rodillas tocan el suelo. La cara de Kuiro muestra unas profundas ojeras negras que contrastan con su piel, palidecida tras el golpe. Y ahí se queda durante unos segundos confuso y con la mirada perdida, tosiendo para recuperar el aire que el impacto le ha sacado de golpe. Airo se tensa y salta a por Ryuu por su costado.
—Mardito desgraciao. Te v'a entera'.
El cazador quita sus manos del hombro del capitán pirata y se tira hacia Ryuu por su lado derecho, aprovechando la confusión tras su primer ataque. Levanta su puño y lo lanza contra él, buscando sus costillas. Tiene seguro que podrá golpear al chico y ya casi puede verse cobrando las dos recompensas, si es que el joven vale algo de dinero. Y está tan seguro de su victoria, porque ve que a la vez que su puño avanza hacia el costado de Ryuu, su compañero Kuiro lanza un puño desde el suelo buscando el estómago del chico. Una pinza de puños.
A todo esto el capitán pirata permanece mirándoos entre tambaleos, pues parece que aún sigue algo afectado por el alcohol y lo que quiera que sea que esos dos echaron en su copa.
—Chico. Suéltame y yo me encargaré de esos dos.
Los cazadores se sorprenden por ver a Ryuu hablando solo pero continúan con sus gestos para amedrentar al joven pirata. Ryuu se lanza a por uno de ellos y con una inteligente finta consigue golpear a Kuiro con una patada en la entrepierna. Tras esto Kuiro se desploma y Airo se lanza a por Ryuu.
Ya que has llevado a cabo una acción bélica, debes incluir en tu post un spoiler que aclare las acciones que llevaste a cabo. En mi spoiler bélico te voy a dejar una muestra de cómo debería haber sido tu parte.
Antes de entrar en detalle voy a poner de nuevo los stats de los NPCs. A Kuiro le he restado los 10 de daño que realizaría tu ataque como describo más abajo
Stats: FUE:3; RES:3; DES:3; PREC:3; AGI:3; REF:3; INT:0; VOL:3 VIT:36; ENE:51; ESP:9
Stats: FUE:3; RES:3; DES:3; PREC:3; AGI:3; REF:3; INT:0; VOL:3 VIT:46; ENE:51; ESP:9
Ryuu se lanza al ataque a una velocidad igual a su agilidad, que en este caso es de 10. Puesto que los reflejos de Kuiro son de 3, puede reaccionar a ello puesto que se encuentra en la franja de -1 a -10, tal y como indica la guía de combate avanzada. Tras esto Ryuu amaga a atacar a la cabeza del cazador y como este puede reaccionar a tu movimiento se cubre la cabeza con sus manos, pero el verdadero ataque de Ryuu es la patada que lanza tras el amago. Esta patada la ejecuta a una velocidad igual a su agilidad, al tratarse de un ataque cuerpo a cuerpo. Pasemos a calcular el daño de la patada. Puesto que Ryuu no lleva punteras ni ningún tipo de arma que afecte al daño en dicha zona del cuerpo, el daño será igual a la fuerza con el que se realiza. En este post la fuerza de Ryuu es de 10, por lo que este sería el daño que produciría el ataque del chico. Kuiro no cuenta con una resistencia de al menos 50, por lo que no cuenta con resistencia pasiva y por lo tanto no habría ninguna deducción de daño. Puesto que el golpe impacta, asumimos el daño de 10, el cual es mayor a 3 veces la voluntad de Kuiro, por lo que supera el tercer umbral del dolor:
Tercer umbral: Ocurre cuando recibes un daño 3 veces mayor a tu voluntad. Se verán interrumpidas cualquier tipo de acción, así como técnicas que requieran de un mantenimiento en el tiempo.
Bien, pasemos ahora a la respuesta de los cazadores a tu ataque. Uno ataca desde tu costado gritando, por lo que en caso de dirigir tu mirada hacia él y al estar el otro en el suelo aparentemente derrotado, tu atención se centra en Airo. El cazador lanza un golpe a una velocidad igual a su agilidad, que es de 3. En caso de impactar, produciría un daño igual a su fuerza, al tratarse de un ataque cuerpo a cuerpo. Por lo tanto, sería un daño de 3, que al carecer de resistencia pasiva, tomarías por completo. Por otro lado, tenemos el ataque de Kuiro, el cual se encuentra arrodillado ante ti. Su ataque se produce a una velocidad igual a su agilidad (3) y produce un daño en caso de impactar igual a su fuerza, 3. En el caso de que ambos ataques impacten, recibirías un daño total de 6, muy inferior a tu voluntad, por lo que no se vería superado ninguno de tus umbrales de dolor.
Buen turno, pero parece que estos dos no van a rendirse fácilmente. Tal vez tengas una manera de conseguir ayuda. Puede que la llave esté por algún lado o caída en el suelo. Si te surge alguna duda, solo tienes que decirme y te ayudo con lo que pueda. Un saludo!
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La confusión me dio tiempo de reaccionar al movimiento de su compañero. Cuando me di cuenta su puño ya se encontraba golpeando mis costillas. No me dio ni tiempo de tensar los músculos cuando sentí el otro golpe directo en el estómago. El maldito a pesar de estar arrodillado en el suelo sosteniendo sus bolas, fue capaza de lanzarme un ataque. Ninguno de los dos golpes fue lo suficiente como para causarme dolor. Mi voluntad y mi odio por los cazadores podía más que cualquier golpe.
— ¡Eso Ryuu!
— ¿Es todo lo que tienen?
— Debiluchos shishishishi! ¡Hasta yo pego más fuerte!
Con un movimiento ágil y teniéndolo cerca mío, levante la pierna doblando la rodilla para tomar fuerza. La cara del que estaba arrodillado iba a recibir un pisotón tan fuerte que se le iba a deformar. Y aunque se llegará a proteger mi idea era solo agarrarlo de apoyo para impulsarme hacia su compañero que lo tenía al costado.
— ¡Voy a por ti maldito!
Aprovechando el impulso, me lance con los dos brazos extendidos para impactarlo con mi hombro y tirarlo al piso. No podía darle tiempo de trabajar en equipo. Si me agarraban entre los dos podría estar en peligro. Una vez en el piso, tuve la sensación de ver un pequeño destello en el suelo. Como si algo hubiera caído sutilmente del bolsillo del cazador.
—¿Podría ser la llave? —pensé.
—¿Que llave?
— Shu…me pareció oír algo…
En eso oí las palabras del borracho, tenia pinta de seguir en mal estado. Pero al menos ya podía hablar, en comparación de hace unos minutos. Parece que el efecto de lo que sea que le hayan puesto en su cerveza ya se estaba acabando.
“<—Chico. Suéltame y yo me encargaré de esos dos.>”
Sin pensarlo ni un segundo, con una mano empecé a tantear en el piso mientras que con la otra trataba de sujetar al cazador para que no se levantara del piso. Si pudiera encontrar la llave se la lanzaría al cazador para que se quitara las esposas y pudiera ayudarme en algo.
— ¡¿Cómo podría ayudarnos un barro en esta situación?! ¡Mejor céntrate en la pelea! No quiero terminar siendo esclavo…
— Al menos seriamos dos contra uno! ¡Tú no ayudas en nada!
Ryuu recibe los golpes pero no se inmuta, luego ataca al del costado, se fija en algo que podría ser la llave y trata de encontrarlo para liberar al borracho.
Me resté los 6 puntos de vida que me quitaron y según lo que entendí el daño que mis ataques serían de 10, si llegaran a impactar
Perdón por la demoraaaaa u-u con tomo el tema de la otra misión olvide por completo esta u-u Se me olvido poner el off en la anterior, pero ya voy aprendiendo, espero todo este bien xd
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
124
-
6
=
118
Energia:
141
+
0
=
141
Espiritu:
87
+
0
=
87
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Los dos cazadores impactaron sus golpes, pero Ryuu se mantuvo firme en su batalla, con ese espíritu bélico que le caracterizaba. Él estaba en el mundo para traer el caos, y un par de cazadores de medio pelo no iban a detenerle. Se movió con agilidad y aprovechó que Kuiro seguía arrodillado para golpearlo con su pierna. No hizo un golpe lateral, más bien utilizó su pierna como si de un resorte se tratara, y propulsó la suela de su zapato contra la cara del cazador. Un golpe que podría parecer demoledor, pero que solo fue parte de su movimiento de ataque, pues utilizó el impulso del impacto para lanzarse hacia el Airo. La palma del chico se estampó de lleno en la cara del segundo cazador, que ya no estaba pendiente de su anterior captura. El capitán pirata permanecía allí al lado, pidiéndole a Ryuu que lo ayudase a liberarse con la llave que se le había caído con anterioridad a Airo al apresarlo. Sabía que no estaba en óptimas condiciones y que en su estado y esposado, sería presa fácil para alguno de sus enemigos, por lo que no huiría de allí.
El sonido seco del golpe de la palma de Ryuu contra la cara del cazador resonó contra las paredes del callejón. El chico empotró el cuerpo de su adversario contra el suelo, en un intento no solo de causar daño a su nuevo enemigo, sino también de sujetarlo contra el suelo mientras buscaba la llave caída. Su mano apretaba con fuerza la cabeza contra el suelo, a la vez que la otra palpaba el empedrado para localizar la llave.
—Maldito inútil... —dijo el capitán pirata mientras golpeaba un objeto metálico que había en el suelo—. Date prisa, antes de que llamemos demasiado la atención.
Un tintineo metálico es lo único que se puede oír en los siguientes instantes. Algo rebotando hacía Ryuu que desprende destellos cuando deja que la luz de las farolas reboten en su superficie. Destellos intermitentes, que parecen llamar la atención de Ryuu como lo haría la luz de un faro sobre los barcos que se acercan a la costa, en busca de un lugar donde sentirse seguros. Tres rebotes más y la mano que palpa el suelo siente un impacto, débil, casi sin peso, y frío. La llave está sobre el dedo meñique apoyada, esperando a ser recogida del suelo.
En ese instante, Ryuu sabe que no será tan fácil librarse de aquellos dos hombres. No solo porque el que está bajo su mano apretado contra el suelo hace fuerza para librarse de su agarre, sino por el nuevo impacto que siente en las costillas. El primero de los cazadores, Kuiro, se ha levantado y ha saltado hacia Ryuu. Su nariz ensangrentada solo parece ser una señal más de su odio despertado, pues emana gotas rojas con cada exhalación. Su pierna impacta de lleno contra las costillas del chico y prepara un nuevo ataque, esta vez con su puño levantado hacia atrás como si fuese el aguijón de un escorpión listo para acabar con su presa. Lanza el golpe hacia Ryuu y el ariete de dedos se dirige hacia su cara.
Ryuu reacciona al ataque de los dos cazadores y realiza un agarre sobre uno de ellos. Mientras busca la llave, el capitán pirata la golpea con un pie para acercársela. La llave acaba contra la mano de Ryuu, pero Kuiro golpea de nuevo a Ryuu en las costillas.
Vamos por partes. Primero en el post anterior detallas que mantienes a uno de los cazadores contra el suelo, lo cual sería un caso en el que aplicas el estado de agarre sobre él. Para esto tipo de situaciones, la guía bélica avanzada determina lo siguiente:
Cita:Agarre
Para librarte de un agarre se tendrá que tener, mínimo, 10 puntos de Fuerza más que la persona que realiza el agarre y por cada turno que te mantenga de dicha forma disminuirá en 5 puntos el requisito para poder zafarte. Aunque también cabe aclarar que esto se trata de una referencia generalizada para todo tipo de agarres, pero dependiendo de cada situación concreta esto podría variar.
En este caso, tu fuerza es de 10 y la del cazador es de 3, por lo que no supera tu fuerza en 10 puntos y no consigue zafarse de tu agarre, en el siguiente turno la diferencia solicitada será de +5. Por otro lado, ya que tu agilidad es de 10 y los reflejos de ambos cazadores son de 3, ambos serían capaces de reaccionar a tu ataque, pero como su agilidad es menor a la tuya no pueden esquivarlo por lo que tus ataques impactan. Por último, Kuiro te ataca a una velocidad igual a su agilidad, pero puesto que estás tumbado sobre su compañero y ataca por tu espalda no eres capaz de reaccionar a su ataque, por lo que impactaría causando un daño igual a su fuerza, que en este caso es de 3.
Ya estamos más cerca del final de la aventura. Depende de tus acciones, puede que acabe pronto. En los spoilers bélicos, intenta detallar el ataque de manera numérica, dejando claro el porqué impacta y cuanto daño causaría. Por el momento son acciones bélicas muy simples pero en un futuro la cosa se complicará y esto ayudará a evitar confusiones. Lo estás haciendo bien. A por el final!
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