[Aventura T2] Torneo Shiii!
#11
Después de hablar con el narrador:
La aventura sigue con los usuarios activos de la misma con los tiempos que el pacte con los usuarios activos.
Se saltara el turno de los usuarios no activos en la aventura. 
#12
El rugido ensordecedor de la multitud llena cada rincón del estadio mientras los diez combatientes toman sus posiciones finales en la arena. Los hermanos Matsuno mantienen su formación cerca del palco VIP: Jyushimatsu en el extremo izquierdo haciendo girar su látigo con energía frenética, Choromatsu ajustándose los puños americanos mientras regaña a sus hermanos, Osomatsu en el centro blandiendo su espada con confianza arrogante, Karamatsu posando dramáticamente con sus punteras metálicas brillando, e Ichimatsu en el extremo derecho girando su bo con desgana aparente pero ojos calculadores.
 
Frente a ellos, a aproximadamente doce metros de distancia, el equipo de retadores forma su propia línea de batalla. Apholo se posiciona en el extremo izquierdo, su armadura dorada resplandeciendo mientras empuña firmemente su lanza, músculos tensos y cicatrices de guerra visibles en su torso descubierto. Fyodor se ubica junto a él, su rifle ya preparado y apuntando hacia los hermanos mientras su máscara de calavera animal oculta una sonrisa siniestra. En el centro, Zack mantiene una postura elegante pero letal, la tela oscura cubriendo sus ojos mientras su mano descansa sobre la empuñadura de su espada. Krysser se coloca en posición, sus ojos dorados fijos en Choromatsu, cola de tigre moviéndose lentamente en anticipación del combate. Finalmente, Kuroshi completa la formación en el extremo derecho, sus hoces brillando bajo las luces del estadio, ojos rojos como la sangre evaluando cada movimiento de sus oponentes.
 
El presentador rubio, con su traje negro impecable y lentes oscuros, levanta dramáticamente el micrófono mientras la expectación alcanza su punto máximo – “¡Damas y caballeros! ¡Todos los combatientes están en posición!” – su voz resuena por todo el estadio, amplificada por los altavoces hasta convertirse en un rugido que hace vibrar las gradas – “¡Con un premio de 150,000 berries en juego, es hora de que comience este épico enfrentamiento 5 contra 5!” – El presentador alza su brazo libre hacia el cielo antes de bajarlo con fuerza decisiva – “¡QUE COMIENCE EL COMBATE!”
 
Desde el palco VIP, Todomatsu se pone de pie de un salto, derramando su champagne en su emoción descontrolada – “¡Vamos, retadores! ¡Acaben con mis patéticos hermanos mayores!” – grita con voz estridente, aplaudiendo frenéticamente mientras su guardaespaldas lo mira con preocupación – “¡Quiero ver cómo sufren por una vez en sus miserables vidas! ¡150,000 berries para quien me dé el mejor espectáculo!”
 
La señal de inicio actúa como un resorte liberado. Osomatsu, consumido por su exceso de confianza y la ira hacia las palabras de Todomatsu, se lanza hacia adelante con un grito de guerra, su espada alzada por encima de su cabeza – “¡Vamos a demostrarles quién manda aquí!” – ruge mientras corre directamente hacia donde se encuentra Zack en línea recta, sus pasos resonando sobre la madera de bambú tratada. Pero en su arrogancia ciega, no nota las pequeñas trampas que Jyushimatsu había colocado estratégicamente durante su entrada teatral por debajo del ring. El estruendo de la explosión sacude toda la arena cuando Osomatsu pisa el primer explosivo oculto. Una columna de humo y destellos luminosos lo envuelve completamente, lanzándolo varios metros hacia atrás mientras tose y se sacude el hollín de su ropa desarreglada.
 
“¡JYUSHIMATSU STORM SUCCESSFUL!” – grita el hermano menor con una carcajada estridente, saltando de un lugar a otro mientras hace chasquear su látigo – “¡Osomatsu-niisan cayó en la trampa como un pez! ¡Glup, glup, glup!” – su risa resonante y sus gestos exagerados provocan tanto risas como abucheos en las gradas.
 
El rostro de Osomatsu se transforma en una máscara de furia absoluta mientras se incorpora, escupiendo tierra y con los ojos inyectados en sangre – “¡JYUSHIMATSU!” – ruge con una voz que hace temblar las gradas cercanas. Olvida completamente a los oponentes y carga directamente hacia su hermano menor – “¡Te voy a enseñar a respetar a tu hermano mayor!”
 
El caos se desata simultáneamente en múltiples frentes. Choromatsu, viendo la oportunidad mientras los explosivos de Jyushimatsu crean distracción y humo, se lanza hacia Krysser con sus puños americanos brillando – “¡No te distraigas gatito!” – grita mientras corre, tratando de cerrar la distancia y tras saltar contra su contrincante lanza un puñetazo al pecho del mismo con su brazo derecho.
 
Karamatsu, no queriendo ser menos que sus hermanos, comienza a correr y saltar hacia Fyodor con pasos de baile exagerados, sus punteras metálicas chirriando contra el suelo de bambú – “¡Es hora de que veas el poder de un verdadero Karamatsu-boy!” – canta mientras se acerca, claramente disfrutando cada segundo del espectáculo, para luego lanzar una patada con su pierna derecha hacia el costado izquierdo del adversario alado.
 
Ichimatsu suspira con fastidio aparente, pero sus ojos revelan un destello de interés genuino – “Supongo que no tengo más remedio...” – murmura, antes de comenzar a trotar hacia Kuroshi con su bo girando lentamente en sus manos. A medida que se acerca, aumenta gradualmente su velocidad hasta convertirse en una carrera completa, el bastón de madera cortando el aire con silbidos ominosos mientras reduce la distancia diagonal entre él y el mink lobo de ojos rojos con un salto hasta llegar a donde se encuentra Kuroshi listo para lanzar su ataque cuando este a un metro de distancia del mink lobo apuntando al brazo derecho de dicho rival.
 
La arena se convierte en un torbellino de movimiento y anticipación, con explosivos aún resonando, gritos de batalla llenando el aire, y la multitud rugiendo su aprobación ante el espectáculo que se desarrolla ante sus ojos. El verdadero combate acaba de comenzar, y cada luchador se prepara para demostrar por qué merece llevarse los 150,000 berries del premio.
 

 
Datos de la Aventura

Posiciones Iniciales

Belico

Fichas

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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#13
El estruendo de las bombas sacudió la arena, levantando una nube espesa de humo y destellos que arrancó vítores y gritos de desconcierto del público. La multitud buscaba entre el caos a los combatientes, pero Krysser no perdió ni un instante en el desconcierto. Sus ojos felinos, habituados a la penumbra y a la confusión del bosque, no necesitaban claridad para cazar.

El tigre sonrió con una mueca apenas perceptible. La señal que había estado esperando había llegado, y no iba a desperdiciarla.

En lugar de retroceder como un luchador común haría ante la repentina explosión, Krysser se lanzó hacia delante, recorriendo la distancia en diagonal y hundiéndose en la cortina de humo como una sombra viviente. El rugido de la multitud se apagó para él, lo único que importaba era su oponente. Con aquel nivel de concentración podía oír el latido acelerado de su corazón, así como la vibración del suelo con sus pasos apresurados, aunque el caos del lugar hacía imposible confiar ciegamente en aquella información, y no estaba tan orgulloso de su oído para arriesgarse por algo así. Su afinado olfato, en otras ocasiones infalible, tal vez captaba ligeros rastros del aroma de Choromatsu, adornado con el olor metálico los puños americanos que llevaba, aunque no era algo confiable en medio de tanto humo, o con el olor de la explosión aún fresco. Sin embargo, nada podía evitar que captara la sombra que formaba la silueta de su enemigo, perceptible para su afilado ojo felino. Ahí estaba su presa.

El hermano serio corría hacia el frente, convencido de que la confusión jugaba a su favor, dispuesto a lanzarse gritando su burla. Pero antes de que pudiera siquiera distinguir entre la humareda el cuerpo de su adversario frente a él esperando, un destello naranja atravesaría la niebla desde su costado.

Krysser emergió del humo como un depredador en emboscada, con los músculos tensos tras el portentoso salto y la cola erguida en equilibrio. Con un puñetazo seco y un rugido gutural acompañándolo en forme de palabra, buscó interceptar el avance de Choromatsu, lanzándose con el ímpetu de un tigre que se abalanza desde la maleza. 

-¡Goken! -Fue la forma que tomó su rugido, acompasando el sonido sordo del impacto en el rostro de su rival.

Su objetivo era simple, cortar su carrera en seco, romper su ritmo antes de que el puño de su oponente pudiera siquiera alzarse en su contra. En la guerra no había tiempo para palabras ni para fanfarrias. Así actuaba un cazador, de frente y anticipándose a la presa.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 776 + 0 = 776
Energia: 729 - 84 = 645
Espiritu: 69 + 0 = 69
#14
La tension previa al inicio del combate se podia notar en el aire. Los gritos de un estadio que había vendido todas las entradas resonaban en el centro de la plataforma de madera dejando claro que los espectadores estaban ansiosos por ver a los 10 combatientes pelear en aquella batalla 5v5.

Fyodor, por su parte, no había dejado de analizar a todos sus rivales. Ichimatsu, situado el primero por su izquierda, no parecía muy ansioso por empezar el combate, pero en sus lentos movimientos con el bo se podia apreciar una peligrosa maestria. Karamatsu, situado frente a Fyodor, parecía mas pendiente de presumir sus punteras metalicas y hacer poses extravagantes que de centrarse en sus rivales. Osomatsu, situado en el centro, transmitía una seguridad que, junto a su demostracion tecnica con la espada, dejaba claro que era el más peligroso de los 5. Choromatsu, situado frente al más grande de la arena y reciente compañero de Fyodor, parecía un combatiente cuerpo a cuerpo que se valía de sus puños y con la confianza suficiente como para reprender a sus 4 hermanos. Por último y sirtuandose en la extremo opuesto, Jyushimatsu demostraba tal dominio de su latigo que Fyodor, pese a su aguda vista, no podía seguir el movimento de su arma.

Estaba claro que en ese combate, al contrario que en el del dia anterior, Fyodor no podría confiarse ni un segundo. Con esto en mente, su arma nunca dejo de apuntar a Karamatsu, esperando el instante en el que el arbitro diese inicio al combate para abrir fuego, confiando en que sus compañeros siguieran el plan establecido y le protegiesen si alguno de los hermanos conseguía acercarse lo suficiente.

Mientras Fyodor le daba vueltas a todo eso, el arbitro ya había anunciado al publico el combate por los 150.000 berries y, sin demorarlo más, dio inicio al ansiado combate.

Pese a que Fyodor se encontraba preparado para disparar nada más dar inicio el combate, la velocidad de reaccion de Osomatsu fue muy superior a la suya, saliendo disparado y activando una trampa explosiva que genera una enorme columna de humo y destellos. Mientras el caos se adueñaba de la plataforma, Fyodor ya habia disparado su arma, apuntando al estomago de su rival mientras la enorme columna de humo se cruzaba en su campo de vision, sin impedirle seguir viendo a sus rivales gracias a sus caracteristicos ojos, y viendo como la bala explosiva se escondía en ese mismo humo antes de dirigirse al cuerpo de Karamatsu.

El combate por los 150.000 berries había comenzado y, viendo la diferencia de habilidades que había respecto a sus rivales, no podía darse el lujo de bajar la guardia y darles la más minima abertura.
Contenido Oculto


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#15
Quizás fuese el azar o quizás fuera cosa del destino, pero el primer intercambio de ataques fue muy diferente a lo que esperaban los espectadores que pasara y, a su vez, no lo era tanto. Era bien conocido – y muchas veces esperado, al grado que había apuestas específicas sobre si pasase algo similar o no – que los hermanos Matsuno tenían un pésimo trabajo en equipo y en repetidas ocasiones se habían llegado a sabotear los unos a los otros ya fuera por error (generalmente el caso de Ichimatsu y Jyushimatsu), por infantil venganza (los casos de Osomatsu y Choromatsu), o por resaltar más que los demás (claramente el caso de Karamatsu). Pero, lo que el público no esperaba era que varios de los contrincantes de dichos hermanos no reaccionaran en absoluto y aprovecharan dicha ventaja pues no había que olvidar el premio gordo con el que serían recompensados en caso de ganar.
 
Sin embargo, si los hubo quienes, más enfocados en pelear y ganar dando un buen espectáculo, estaban preparados y supieron aprovechar las distracciones creadas entre Jyushimatsu y Osomatsu. El primero, demostrando una velocidad de reacción superior a la del rival que tenía enfrente, fue Fyodor, quien desde un inicio ya tenía apuntada su arma contra Karamatsu y acertó en disparar antes de que este siquiera iniciara a moverse. Incluso, el alcance de la explosión que genero el disparo fue tal que llego a alcanzar a Ichimatsu quien empezaba a moverse en diagonal para enfrentar a su contrincante mink lobo – quien, al igual que Zack y Apholo, había demostrado una actitud estoica luego de poner un pie en la arena – siendo su resistencia mayor a lo que incluso el mismo daba crédito y su velocidad tal que llego a asestar su ataque con su bo sin mayor dificultad. Sin embargo, Karamatsu no demostró tener ni una quinta parte de la resistencia de su hermano menos animado pues el ataque le había hecho un daño considerable – aunque él nunca lo admitiría y cuando le recordaran este momento en el futuro diría que simplemente estaba posando para los fuegos artificiales que estaban tirando en su honor – al grado de quedarse inmóvil por 3 segundos para luego reaccionar cruzando los brazos y exclamar para toda la audiencia – “Nada…aquí no ha pasado nada…” – y, seguidamente, volver a intentar lanzar una patada con su pierna derecha contra su rival alado gritando – “¡Diable Jamble!” – imaginándose como el coprotagonista de un anime que disfrutaba ver incluso a la fecha mientras recorría los 12 metros de distancia que le separaban del tirador en línea recta, primero corriendo y luego saltando lanzando dicha patada.
 
“Parece que el combatiente Karamatsu pasa mas tiempo viendo anime que entrenando damas y caballeros.” – resalta el presentador arrancando unas risas a la audiencia y particularmente a Todomatsu quien agrega – “Si serás ridículo Karamatsu, nunca serás tan cool como los peronsajes a los que imitas.”
 
El segundo, y último, de los retadores en reaccionar fue Krysser quien después de oír la explosión salió disparado sin dudarlo contra su rival quien desperdicio preciados segundos en ver como Osomatsu atacaba a Jyushimatsu pues, a pesar de ser ligeramente más veloz que el mink tigre, la columna de humo que se había generado le traiciono a él también haciéndole perder de vista a su rival quien no había dudado ni un segundo en atacar. Su arrogancia, tan bien conocida por todos sus hermanos, le traiciono igualmente y sin fijarse nuevamente en el mink tigre había recorrido la mitad del camino asumiendo que “el gatito” (como le había llamado en su arrogancia) seguiría en aquella posición inicial, pero, tras recorrer 7 metros y salir de la columna de humo que empezaba a disiparse, se dio cuenta de que el mink tigre ya no estaba frente a él y en el instante siguiente le pudo sentir impactando su costado derecho haciéndole gritar (para gusto de todo el estadio) – “¡AHHHHHHH!” – cortando así por completo su avance y haciéndole caer al suelo, derribado, por la fuerza del impacto. Durante los siguientes 3 segundos en los que se recuperaba el estadio rugió de emoción y, mientras los apostadores empezaban a pagar a quienes habían atinado el resultado de este primer intercambio, se puso de pie y aprovecho que su rival no se alejó de donde su costado había sido impactado y le regreso el ataque esta vez utilizando su brazo derecho dirigiéndolo al costado izquierdo del mink tigre buscando impactar en su cadera pues la diferencia de altura le impedía llegar más alto sin tener que saltar, al mismo tiempo que extendía su brazo gritaba – “¡MUERE PUTO GATO DE MIERDA!” – pues, sin contar a Osomatsu, era el más malhablado de sus hermanos.
 
“¡Acaba con el ridículo de Choromatsu, Tigre Toño!” – gritó Todomatsu desde su palco quien empezaba a notarse visiblemente borracho a causa del champagne que llevaba bebiendo desde que inicio el torneo y le era imposible contener su felicidad de ver a sus hermanos haciendo el ridículo una vez más como ya era costumbre – “¡JIJIJIJIJI! ¡Destrócenlos, despedácenlos!”
 
Ichimatsu fue el único de los cinco hermanos que, a pesar de la explosión que había generado el disparo de Fyodor, continúo enfocado en la pelea – seguramente porque al ser su rival un mink lobo y el amar a los gatos le consideraba su archienemigo en este combate – lanzándose en diagonal contra Kuroshi y llegando a impactar en el costado derecho del mink albino a quien alcanzo a la altura de sus costillas. Al ver que su ataque había funcionado esbozó una sonrisa un poco lúgubre soltando una ligera risa – “Jeje” – en celebración de su acierto pues no estaba acostumbrado a que las cosas fueran en su favor. Muy a su pesar su suerte le abandonaría al instante siguiente pues el látigo de Jyushimatsu – quien seguía luchando contra su hermano estando en igualdad de condiciones – le aprisionaría el brazo izquierdo y le arrastraría hasta donde se encontraba Osomatsu (de espaldas a Ichimatsu viendo de frente a Jyshimatsu) haciéndole chocar con el mayor de los hermanos – “Jyushimatsu nii-san que carajos haces, estaba a punto de vencer a ese de los gatos.” – dijo refiriéndose a Kuroshi, a lo que su hermano energético contestó – “¡JYUSHIMATSU HISSATSUWAZA – ICHIMATSU WHIP – DAISEIKO!” – ganándose un nuevo rival que se uniría a Osomatsu para acabar, con la locura de su hermano, o al menos intentarlo.
 
Sin embargo, a pesar del espectáculo que estaban montado la gran mayoría de participantes, una parte de los espectadores del estadio empezaron a abuchear a Apholo, Zack y Kuroshi quienes permanecían inmóviles en sus posiciones iniciales y, aunque no de momento no eran demasiados pues el grueso de los espectadores estaba pendiente de los combates que si se estaban llevando a cabo, el presentador hizo gala de sus años de experiencia leyendo las emociones de la gente y manejándolas a su favor para mantenerles enganchados en el espectáculo tomo su micrófono y le dio un giro a la situación de forma magistral.
 
“¡INCREIBLE! los combatientes Kuroshi, Zac y Apholo no se mueven ni un ápice ¿estarán queriendo decir acaso que no sus rivales no están a su altura?” – a lo que la multitud reacciono con aplausos y gritos de falso entendimiento sobre lo que en realidad estaba pasando, cosa que el presentador aprovecho para calentar aún más los ánimos – “¿serán capaces los combatientes Fyodor y Krysser de derrotar a los hermanos sin apoyo?” – generando que la expectación por el combate regresara a donde el presentador esperaba.
 

 
Datos de la Aventura

Posiciones Actuales

Belico

Fichas

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[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#16
El estruendo del público apenas era un murmullo lejano en comparación con el latido firme que recorría las sienes de Krysser. El mink tigre no se permitió la distracción de esos rugidos, ni el gozo de saberse ovacionado. Había combatido demasiadas veces como para dejarse arrastrar por el ruido externo. Sabía que el verdadero escenario estaba frente a él, y todo lo demás era una ilusión pasajera. Sabía que la diferencia entre la victoria y la derrota no se medía en aplausos, sino en un instante. Instantes que cada luchador era capaz de robarle al otro a base de golpes. Y él no tenía la más mínima intención de regalar ni uno solo.

Había sentido en la resistencia del cuerpo enemigo cómo el golpe anterior había quebrado su ritmo, arrancándole aire en un grito que resonó con fuerza en el estadio. No era casualidad, pues Krysser había cargado con precisión, sabiendo que la dirección de su embestida y el ángulo de impacto eran suficientes para derribarle aunque no alcanzara a derrotarle. El resultado estaba allí, claro como el humo que aún serpenteaba alrededor. Su oponente había caído al suelo. Y, seguramente necesitara algo de tiempo para recuperarse. Tres segundos, tal vez menos, para recuperar la postura, ordenar sus sentidos y preparar un contraataque. Aquella era la cifra en base a la experiencia del mink. Tres segundos que, para un luchador que se tomara las cosas con calma, podrían parecer insignificantes. Pero no para Krysser.

El tigre no dudó. En menos de un segundo, su cuerpo se deslizó hacia adelante, encadenando movimiento tras movimiento como si todo formara parte de un plan ya escrito antes de que siquiera hubiera alcanzado el primer impacto. Mientras la figura del otro trataba de recomponerse, Krysser se impulsó con fuerza desde el suelo, girando la cadera para cargar todo el peso de su cuerpo en un puño cerrado. Era un golpe directo, brutal en su sencillez, pero también medido. Cómo siempre, no buscaba una exhibición, ni hacer un estallido descontrolado de violencia. Lo que buscaba era la eficacia absoluta.

El puño descendió hacia el costado de su adversario con una precisión quirúrgica. No había rugido, ni palabras incendiarias, solo el silencio contenido de un guerrero que entendía la necesidad de acabar con cada ventaja antes de que germinara. Su rival no tendría tiempo de enderezarse, ni de articular insultos vacíos, ni de extender su brazo para devolver el ataque que tanto prometía. El golpe llegaría antes, sellando esa intención con la contundencia de la realidad.

La expresión de Krysser permanecía impasible, los ojos fijos como dos brasas que no ardían con furia, sino con convicción. No necesitaba gritarle a su enemigo para demostrar superioridad, bastaba con la fría certeza de que se había anticipado a cada uno de sus movimientos. 

Mientras el golpe avanzaba, Krysser ya proyectaba los posibles desenlaces en su mente. Si el impacto lograba hundirse por completo en el costado enemigo, el dolor sería suficiente para arrebatarle cualquier intento inmediato de reacción. Si, en un improbable arranque de reflejos, lograba interponer su brazo, también ese miembro quedaría resentido, debilitando futuras ofensivas. En cualquiera de los dos casos, el resultado era el mismo. Una ventaja asegurada.




Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 776 + 0 = 776
Energia: 645 + 8 = 653
Espiritu: 69 + 0 = 69
#17
- ¡Roza! - Exclamó en voz alta Fyodor antes de apretar el gatillo, apuntando a un suelo ya dañado por la explosión anterior, a 2 metros delante de un desorientado Karamatsu que, al contrario que su hermano Ichimatsu, se había quedado completamente paralizado tras recibir el primer disparo.

El caos era el dueño absoluto de la plataforma. Krysser parecía dominar a su rival haciendo gala de la misma brutalidad felina que ya demostro el dia anterior. Fyodor, aprovechando su gran precision y la potencia de la munición explosiva, mantenía a raya a su rival sin darle tiempo a reaccionar. Por su parte, los 3 hermanos restantes se encontraban protagonizando la pelea más llamativa en una demostración clara de falta de trabajo en equipo. Aunque, para sorpresa de todos, el mink lobo, el gladiador dorado y su capitan, el guerrero de ojos vendados, no se habían movido de su sitio. La multitud, mientras todo eso sucedía, disfrutaba del espectaculo guiados por el experimentado comentarista.

- ¡MOVEOS DE UNA PUTA VEZ! – Gritó el lunarian lo suficientemente alto como para que, pese a los gritos y abucheos de la multitud, su voz llegará a sus inmoviles compañeros y, con ello, tratar de sacarles del trance en el que se encontraban.

Fyodor no entendía lo que estaba pasando con aquellos 3 desconocidos. Quiza les había podido la presion del público, quiza ver a los hermanos pelear entre sí les había impactado y no sabían como reaccionar o quiza simplemente estaban tan confiados que no se estaban tomando en serio ese combate. Fuese lo que fuese ahora Fyodor sólo tenía una cosa clara  y es que, en esa caotica arena, el único en el que podía confiar era Krysser.

Pese a todo lo que estaba sucediendo, Fyodor sabía que no podía confiarse ya que, en cualquier momento, los otros 3 hermanos podían parar de pelear y sumarse a la batalla para convertirla en un 2 contra 5. Con esto en mente y sin dejar tiempo a que Karamatsu pudiese recomponerse de ese segundo disparo, el lunarian apuntó a los brillantes pies de su rival, apretando el gatillo del rifle que le había acompañado desde el principio de su aventura mientras su rival seguía tirado en el suelo.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 323 + 0 = 323
Energia: 373 - 40 = 333
Espiritu: 168 + 0 = 168
#18
El segundo disparo de Fyodor encuentra su marca justo cuando los recuerdos golpean a Karamatsu como una avalancha.
 
Hace diez años...
 
La imagen borrosa de seis niños de doce años desvelándose por primera vez en sus vidas, pegados a la vieja pantalla de imágenes que funcionaba gracias a un raro ser con forma de caracol mientras los anuncios nocturnos del Torneo Anual de Artes Marciales llenaban la pantalla con promesas de fama, dinero, gloria y honor. En aquel entonces, el torneo era algo sagrado, una competencia pura donde los maestros de los dojos demostraban décadas de disciplina y entrenamiento, donde cada movimiento era una obra de arte marcial transmitida por generaciones. Los seis hermanos Matsuno se habían mirado entre sí con ojos brillantes de determinación, jurando en silencio que algún día estarían en esa arena. Durante los siguientes cinco años entrenaron sin parar y aquellos entrenamientos fueron despiadados, madrugadas corriendo por los arrozales, tardes practicando katas hasta que sus músculos temblaran, noches memorizando técnicas ancestrales bajo la luz de la luna. Pero cuando finalmente llegó su momento, al final de aquellos 5 años, las reglas originales que tanto habían alabado e intentado emular habían cambiado. Los oponentes no luchaban con honor sino con pistolas escondidas y explosivos artesanales, convirtiendo el noble arte marcial en un espectáculo circense donde la trampa era más valiosa que la técnica. La derrota fue humillante, pero peor fue ver cómo Todomatsu, el menor de todos, sintiéndose infinitamente desolado por la falsedad de lo que su magno sueño ahora representaba, decidió alejarse para siempre, exclamando como única advertencia que si decidían seguir con esta farsa apostaría contra ellos en cada torneo futuro hasta que decidieran rendirse. El dolor del proyectil explotando en todo su cuerpo devuelve a Karamatsu bruscamente al presente, donde el "torneo" se ha convertido exactamente en lo que temía: un circo sangriento donde las balas vuelan más rápido que los puños, y donde su hermano menor los observa desde arriba con la misma sonrisa cruel de aquella noche que marcó el final de sus sueños de gloria. Lo que en un principio estaba pensado un torneo de las artes marciales y en su más grande sueño se había convertido en una terrible pesadilla de la cual no veían salida alguna.
 
De vuelta al presente...
 
Sin embargo, ese segundo disparo, que anteriormente hubiera noqueado inconsciente a Karamatsu, le hizo despertar. Su hermano menor, Choromatsu, le necesitaba más que nunca (sus otros tres hermanos envueltos en una trifulca sin sentido la cual sabía que no podía parar pues ellos tres eran – para su pesar – infinitamente superiores a Karamatsu) pues estaba siendo destrozado por aquel tigre enorme al cual había enfrentado a pesar de la diferencia de estaturas. Escucho que su rival gritaba algo lo cual no pudo llegar a discernir pues aquella ultima explosión le había desorientado, pero justo cuando su rival terminaba de gritar lo que fuera que le estaba gritando a sus compañeros, una vez que se recupero de ese breve estado de confusión, se lanzo en diagonal hacia donde se encontraba su hermano Choromatsu de un solo salto mientras veía a aquel tigre inmenso inclinado contra su hermano con actitud amenazante como si le quisiera devorar. Aprovechando la velocidad que había logrado gracias al impulso de aquel salto, giro en el aire para impactar una patada contra el costado de aquel inmenso rival.
 
Mientras Krysser se recuperaba de aquel impacto, un momento de lucidez llego a Choromatsu quien, tras verse salvado por su hermano mayor al que siempre había tachado de ridículo, se sintió agradecido con el mismo y ligeramente arrepentido (aunque no del todo) de las veces que se burlaba de él. Terminando de incorporarse por completo, pues el mink tigre no se lo había permitido luego de impactar su segundo golpe contra su costado, decidió que cubriría las espaldas de su hermano Karamatsu pues al levantarse pudo ver claramente que aquel ser alado y enmascarado seguía de pie, aunque no había girado la cabeza aun hacia donde se encontraban, Karamatsu había sido más rápido en su movimiento. Recorriendo los menos de 3 metros que le separaban en casi línea recta – aunque realmente una diagonal muy poco pronunciada – decidió lanzar un puñetazo a la altura del pecho.
 
El ruido del estadio era tal que no se podía ni escuchar al presentador narrar todos y cada uno de estos sucesos. Todomatsu no podía creer que aquellos a los que consideraba los peores de sus 5 hermanos estuvieran dando muestra de aquello que les fue arrebatado hacia tanto tiempo atrás… el honor de un guerrero.
 

 
Datos de la Aventura

Posiciones Actuales

Belico

Fichas

OFF
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
#19
El primer impacto había sido solo el comienzo. Krysser no necesitaba comprobar el daño para saber que había alcanzado su objetivo, pues el cuerpo de Choromatsu se había resentido, siendo al instante privado de la iniciativa que intentaba recuperar. Y aunque otro luchador habría permitido que se incorporara para buscar un intercambio más “justo”, el tigre no concedía ese tipo de lujos. La justicia, en un combate, se definía únicamente por la capacidad de mantenerse en pie. O por la de impedir que el rival lo hiciera.

Por eso, apenas un segundo después de su puñetazo inicial, Krysser descargó otro con la misma precisión implacable. 

Su brazo derecho se replegó y volvió a lanzarse con un giro seco de la cadera, buscando hundirse nuevamente en el torso del rival todavía en el suelo. El movimiento fue rápido, sin pausa, un encadenamiento que no permitía respiro ni levantamiento alguno. El suelo tembló bajo el peso de su embestida, y el aire se cortó con el ruido sordo del golpe al impactar contra las costillas de Choromatsu.

El combate había terminado, mas como siempre, el mink no necesitó levantar la voz ni soltar un rugido de triunfo. El lenguaje del cuerpo caído frente a él ya decía lo suficiente. Los músculos que intentaban levantarse se relajaban de golpe, la respiración se volvía entrecortada, y la voluntad de continuar se apagaba como una llama sofocada bajo la lluvia. Choromatsu no se levantaría más. La amenaza había quedado neutralizada, reducida a un cuerpo sin fuerzas y tendido en el suelo de la arena, al borde de la inconsciencia. 

Sin embargo, en el fragor de la acción, mientras su atención permanecía clavada en el derrotado, el peligro se acercaba desde otro ángulo. El mink se volteó a observar el escenario general, tratando de evaluar la situación. Sin embargo, a pesar de voltear, no se percató de la llegada del hermano mayor de aquel sujeto, al menos no hasta que la embestida se materializó en un impacto brutal contra su pecho. La patada le alcanzó con toda la fuerza que el salto había acumulado, atravesando su guardia inexistente por completo y obligándole a encajar el golpe de lleno.

El cuerpo del tigre se arqueó hacia detrás con el impacto, un gruñido grave escapando entre sus dientes apretados. El dolor se encendió en su espalda como un latigazo candente, empujándole y forzando a su pierna derecha a dar un paso atrás para no perder el equilibrio. El aire se comprimió en sus pulmones, robándole momentáneamente el aliento.

Y aun así, no cayó. La musculatura endurecida y los reflejos curtidos en mil combates se activaron al instante, obligando al cuerpo a resistir lo que habría derribado a otro luchador. Krysser encajó el golpe, con la piel aún ardiendo, pero con los pies todavía firmes sobre la arena. La mandíbula se tensó, los colmillos asomaron bajo el labio superior, y sus orejas giraron hacia delante, siguiendo ahora la presencia que había irrumpido en la contienda.

Lo tenía frente a él, otro de aquellos malditos hermanos tan parecidos como molestos. El tigre sonrió, pues tenía otra oportunidad para repetir la misma hazaña. 

-Siguiente. -Murmuró con calma y voz baja, aún renqueante por el ataque recibido, sin quitar el ojo de encima de su nuevo enemigo, a pesar de que su cabeza aún daba vueltas y no podía pensar con claridad. Avanzó despacio, como una tormenta lenta pero ineludible, bloqueando la luz bajo su paso. Tres metros de músculo salvaje, una bestia que acababa de dejar fuera de combate a uno de aquellos sujetos, y ahora, posaba su mirada en Karamatsu. 

Había recibido el ataque, sí. El ardor en su cuerpo era la prueba innegable de ello. Pero donde otros verían desventaja, Krysser veía únicamente una certeza. Tenía otra presa a la que cazar. 


Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 776 - 147 = 629
Energia: 653 + 4 = 657
Espiritu: 69 + 0 = 69
#20
Haber intentado sacar de su trance a esos 3 desconocidos le había entretenido el tiempo suficiente para que Karamatsu se recuperase del daño anterior. Antes de que el distraído Fyodor llegase a apretar el gatillo, el veloz hermano desapareció de su vista dejando unicamente una nube de polvo en la que había sido su posición hasta ahora, haciendo gala de una velocidad envidiable y poniendo en alerta máxima al lunarian que, tras ver a su rival recibir sus disparos sin poder hacer nada por evitarlos, se había confiado.

Fyodor giró su rostro y el cañón de su arma a la izquierda, pensando que su rival buscaría una apertura para atacarle por el lado más despejado de la arena. Pero Karamatsu no se encontraba ahí y el lunarian sólo encontró al gladiador dorado mirando a la nada y, al igual que sus otros 2 compañeros, sin intención de participar en el combate. Tanto entusiasmo por parte del trío de desconocidos para acabar siendo unas estatuas.

-Inútil. -Pensó con rabía contenida y fugazmente el francotirador mientras giraba su atención al lado opuesto, dónde Krysser mantenía su pelea contra otro de los hermanos. - ¡Joder! – Susurró de forma casi inaudible mientras veía como Karamatsu se encontraba frente a un dolorido Krysser, con el cuerpo arqueado y tratando de mantenerse erguido tras recibir el ataque del que, hasta ahora, había sido el rival de Fyodor. Choromatsu, por otro lado, se encontraba tirado en el suelo a los pies de Krysser.

El sentimiento de culpa invadió al francotirador mientras su mirada y su rifle se detenían en Karamatsu. Si no se hubiese preocupado de sus otros 3 compañeros, Fyodor habría podido seguir hostigando a su rival y, con ello, evitar que Krysser recibiera ese ataque.

El joven lunarian no necesitó más que ese pequeño instante para darse cuenta de lo que tenía que hacer. Ya se disculparía más tarde con Krysser, pero en ese momento sólo podía pensar en ayudarle y, aunque lo fácil habría sido disparar a Karamatsu directamente, su enorme compañero se encontraba lo suficientemente cerca como para recibir el daño de la explosión lo que, como era normal sin ese extra de confianza que se iba ganando con el tiempo y que todavía no habían podido construir , descartaba esa posibilidad.

Fyodor, que hacía tiempo había dejado de oir al presentador debido al ruido del estadio, notó el retroceso del rifle en su hombro en cuanto apretó el gatillo. Apuntar a una posición intermedia entre Karamatsu y sus otros 3 hermanos era demasiado arriesgado ya que se encontraban en linea con Fyodor y la bala podía impactar antes en Karamatsu. Con esto en mente la solución era obvia, Fyodor había calculado el punto de impacto de la bala para que la explosión, pese a que pudiese sorprender a Krysser y quiza quemarle un poco los bigotes, no le llegaría a dañar, siendo este el punto situado a la espalda de Karamatsu, a casi 2,5m.

OFF


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