Helena
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C. de Haki
C. de Akuma
19-09-2025, 10:15 AM
(Última modificación: 20-09-2025, 10:21 AM por Helena.)
"¿Sabes? Me da gusto que estemos en esta isla. Ya te había comentado que me hubiera gustado aprender algún tipo de arte marcial, pero nunca tuve oportunidad en Zou. Pero ¿Te imaginas? Yo dominando el Sulong, súper Paavo o algo asi, y-… Y te estas quitando la ropa de nuevo”
Y en efecto, Helena se estaba desnudando de nuevo frente a Paavo. Uno pensaría que el macho ya se había acostumbrado a ver a su mejor amiga con pocas prendas, pero la situación no cambiaba, seguía sonrojándose al momento en que veía un poco más pelaje de lo habitual.
“Te diría que lo siento, pero sabes que es mentira. Desde que comenzamos a vivir aquí, he sentido demasiado calor, no aguanto las prendas. No me quitó todo porque seguramente me multan, y no tengo ni dinero, ni ganas de debatir. Bah, ademas, ni que tenga mucho que presumir...” diciendo eso, mientras sostenía sus propios pechos “¿Crees que por eso no pueda conseguir novia?” le preguntó al macho, pero él estaba muy ocupado mirando a otra parte para no verla de manera impropia. “Ja, actúas cómo si nunca me hubieras visto desnuda ¿Recuerdas cuando nos dio pulgas a los dos? Nos tuvimos que bañar juntos”
“E-eso fue hace muchas estaciones, eramos muy pequeños los dos. Las cosas han, um, cambiado muchísimo desde entonces...” se tapaba la vista con una palma. Con esa distracción, Helena aprovechó para lanzar sus prendas al lobo macho “¡Ay!”
“Sé un amor, y carga mi ropa, porfa” le pidió, mientras sacaba la lengua, tratando de apaciguar un poco el calor que sentía “Siento que me voy a derretir si las tengo tan cerca de mi. Soy hasta capaz de quitarme la ropa interior, ugh...”
“Necesitas invertir en una mochila para este tipo de cosas…” la verdad era que a Paavo no le molestaba ayudarla, pero le daba un poco de pena tener que aparte lidiar con la ropa que Helena se había quitado. Tenía miedo de que la gente de alrededor pensara que él la obligó a desnudarse o algo parecido.
“Una vez leí una historia de que en algunas tribus de Zou peleaban completamente desnudos, para que demostraran que los músculos que tenían trabajados eran la prueba absoluta. Deberían de enseñar a pelear de esa manera aquí también. Sería entretenido verte dominar ese tipo de combate” Helena le guiñó un ojo, pero Paavo solamente respondió con una risilla nerviosa.
Owen Yang
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19-09-2025, 11:27 PM
(Última modificación: 19-09-2025, 11:27 PM por Owen Yang.)
15:30
Isla Del Karate
Avenida Peatonal Comercial
-¡Lleven su sombra embotellada! ¡Para matar al calor, para ocultar a su esposa fea! ¡Con la sombra embotellada, tu cabeza nunca más estará quemada!.-
Donde algunos veían una crisis, el pelirrojo, como siempre, veía una oportunidad; Era el momento perfecto para poder utilizar sus enorme labia y capacidad comercial para poder proteger a toda la turba enorme de ciudadanos que habían decidido pasar por la Isla del Karate últimamente. No tenía dudas: Ésta isla tenía que ser, por escándalo, una de las más visitadas tanto por extranjeros, como gente que se buscaba la vida.
De entre tanta locura los gritos del joven se hacían presentes de forma brutal -Gracias. No por favor, gracias a ti.- uno a uno las personas desesperadas con el objetivo total de cubrir esa necesidad imperiosa (Donde hay una necesidad, hay un negocio) podía observarse cómo el joven de largos colmillos, efusivo, sonriente y cautivador, engañaba a todas las personas allí presentes con un diluido oscuro y brillante que mezclaba arena, tintura negra y un pequeño somnífero que, sumado al calor, alteraba la realidad de todos aquellos transeúntes de, los cuales, se incorporaban artistas marciales que no eran especiales en tener muchas luces.
En cuanto el caudal de clientes empezó a fluctuar con más coherencia debido a que la demanda fugaz pero poderosa fue cubierta y la cartera abultada con berries, Owen divisó algo que...lo dejó total y completamente perplejo:
-...Qué cojones? ¿Eso es un lobo en dos patas?-
No solamente eso, ¡Estaba hablando con otro de igual tipo! -¡Y ENCIMA PARECEN ESTAR HABLANDO!- podía escucharse el balbuceo, a lo lejos, sumado al barullo de las personas que, en algunos casos, por alguna razón...¿Volteaban a ver a aquel lobo completamente blanco y de aspecto cautivador? Era una versión antropomórfica de todo lo que Owen había visto sobre aquellos caninos que suelen aparecer en los terrenos nevados. Para más inri, rematando la cerecita sobre el pastel, aquel individuo era alto...bastante alto; Owen tenía un buen ojo para poder detectar a los individuos extraños y llamativos al haber sido una rata callejera toda su vida, pero esto era...¿Extraño? ¿Interesante? No sabía, pero su atención estaba totalmente centrada en cómo se los podía interactuar, incluso...¿El otro lobo bípedo estaba poniéndose tímido y nervioso? -Hoy no fumé porros...- revisó sus bolsillos con rapidez, buscando algún atisbo de sustancia ilícita en su haber que podría estar alterando su realidad -...negativo. No hay porros, nada, ¿Será el calor?- tomó uno de sus frasquitos que estaban apoyados en una pequeña mesita de madera uno al lado del otro con una pequeña pegatina con Kanjis en tinta china: "Sombra Milagrosa" -No las probé, ni borracho las pruebo. ¿Me estará pegando el calor?- intercalaba pensamientos en voz baja con voz alta sin parar, creía estar casi delirando.
¿Acaso tendrían dinero? ¿Porqué el lobo blanco estaba desnudo mientras que el otro estaba vestido y sosteniendo sus ropas dobladas?
¿Están haciendo un ritual de apareo?
Tenía que quitarse la curiosidad, esto era oro: ¿Existían humanos-animales? -¡HEY! ¡CHICOS-LOBO!- su exclamación se hizo presente debido al fuerte vozarrón que Owen tiene. Con esa alegría y tono simpático que lo caracteriza, agitaba su palma abierta de un lado a otro al notar que el alto lobo blanco se mostraba bastante incómodo, gesticulando muy parecido a como lo hacían las personas sufriendo el calor -¿¡No quieren parar este calor horrendo con un poco de Sombra Milagrosa!?- la curiosidad lo mataba. Su mente volaba con millones de teorías sobre ellos...pero ahora, las sacaría a la práctica.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
Helena
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20-09-2025, 10:44 AM
(Última modificación: 20-09-2025, 10:56 AM por Helena.)
Por supuesto que ambos iban a mirar a la persona que se acercaba después de haberlos llamado Chicos-Lobo. A Paavo no parecía molestarle que lo describieran cómo tal, pues eso era. Helena seguía pensando si tomarlo cómo un insulto o no, pues era una Mink, no simplemente un lobo, y mucho menos un chico.
A final de cuentas no hizo nada cuando el humano se acercó, excepto ladear la cabeza un poco al escuchar algo de sombra dentro de un recipiente “Una… ¿Que dijiste? ¿Cómo embotellas una sombra? ¿A quien le estas tratando de jalar la cola?” ¿Entienden? Cola, porque ella es una lobo y tiene cola-… Okey.
Paavo, el lobo macho café, estaba ocupado tratando de doblar de manera correcta las prendas de la dama, por lo que no estaba prestando atención a la conversación.
Helena en cambio, veía con mucha curiosidad lo que el joven humano ofrecía “¿Y qué se hace con esto? ¿Los frotas en alguna parte para que te quité el calor?” Helena se veía algo incrédula, pero lo claro era que si sufría del calor, pues cómo no, con ese pelaje tan grueso era obvio que esta ola de temperatura alta le iba a afectar mucho “Se oye demasiado bueno para ser verdad. Al rato me vas a decir que la puedes untar en la polla de alguien, y la hará aumentar de tamaño”
“¿...Eh?”
“Ah, pero esa parte si la oíste ¿No? Agh, típico de los hombres...”
Helena se hundió de hombros “Por cierto, humano, somos Mink. No Chicos-Lobo. Segundo, yo soy una chica” en caso de que no fuera obvio por el tono femenino de su voz. Aunque era cierto también que a pesar de ser una lobo hembra, su cuerpo era sumamente masculino. Es más, Paavo, el lobo café penoso, se veía más femenino que Helena. “¿Vendes agua normal? La verdad no confió mucho en el color que tiene tu… Umbra Prodigiosa, o eso que dijiste” se cruzó de brazos, inspeccionando a ver si existía algo más en venta.
Para este momento, el lobo macho, ya parecía haberse interesado también en el producto que el humano vendía, pero su expresión dictaba que estaba algo escéptico también. “Um ¿Es normal este calor en esta zona? Hemos vivido en los South por algún tiempo ya, pero no recordamos que el calor fuera tan insoportable”
“Dímelo a mí, mi pelaje es más grueso que el tuyo” sacó la lengua, jadeando ruidosamente “Al menos ustedes los humanos no tienen tanto pelo, y sudar les ayuda” dirigiéndose a Owen ahora. “Oh, cierto. No te pregunté tu nombre ¿Cómo te llamas? Soy Helena, y él es mi mejor amigo Paavo” claro, pues presentarse a uno mismo antes de preguntar por el nombre de otro es lo correcto. Lo que si no era del todo educado, es andar harbando sobre la cara de otro, sobre todo una persona que acabas de conocer… Al menos Owen ahora sabía que eran algo amistosos los tal Mink lobo.
Owen Yang
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“Una… ¿Que dijiste? ¿Cómo embotellas una sombra? ¿A quien le estas tratando de jalar la cola?”
El encuentro con la chica lobo que se apersonó con rapidez a la situación provocó una descolocación mental de un Owen completamente impresionado en ver a una versión antropomórfica de una persona. El mundo era algo sumamente complejo y lleno de criaturas espectaculares y, el pelirrojo, por primera vez, lo estaba comenzando a ver.
-¿Jalar la cola? ¿Se puede quitar?-
Un pensamiento obsceno voló por la cabeza del joven raterito estafador que se tomó literal la expresión de aquella...¿Mujer? El cerebro de Owen era capaz de pensar con mucha agilidad y realizar ciertas comprobaciones de las personas con las que interactúa con mucha rapidez, y aquella voz, si bien sonaba relativamente distinta a lo que sonaría "una humana", sí podía notarse más aguda, suave y hasta...no sé, ¿Seductora, tal vez? Una forma de hablar que le hacía preguntar al chico cómo era capaz de modular así de bien con el hocico de un canino. Era evidente que el pelirrojo bajó la mirada hacia aquella frondosísima cola blanca que colgaba detrás de la muchacha, mientras entre ambos, aún, existía la distancia que ofrecía la mesita con los frasquitos de los cuales la mirada de lo que parecía ser una muchacha-lobo se observaba extraña, incapaz de creer lo que tenía delante -Nono, la cuestión es la siguiente:- comenzaba a explicar el muchacho que, rápidamente, tomaba uno de los tantos productos allí para, con un sencillo ¡TUB!, se destapase la botellita con su contenido y revolviese al sostenerlo entre los dedos, agitándolo como un matraz de laboratorio. Podía apreciarse espeso, muy brillante debido al reflejo de los micro-cristales de la arena y muy aceitoso. Justo cuando estaba por comenzar con su explicación, -El so- fue rápidamente interrumpido por las palabras "lobunezcas" y femeninas de la muchacha enfrente de él, hablando de las propiedades "posiblemente eróticas" del invento médico del pillo joven de ojos celeste brillante. Lenta y progresivamente una sonrisa iba dibujándose en el rostro del muchacho vendedor que, mientras que la loba blanca parecía estarse dirigiendo a su compañero amarronado luego de su comentario, los cachetes de Owen se inflaron de golpe, seguido de apretar los labios para evitar que escape el aire -...PFF-
-¡JAJAJAJA! ¡Me mola tu rollo!-
Incluso cuando estaba por explicar de qué se trataba su producto, ya se estaba empezando a sentir culpable de buscar estafarlos simple y llanamente por haberlo hecho genuinamente reír. Sorpresa fue para él que su sonrisa y expresión empezó a diluirse progresivamente no solamente al enterarse del nombre de la raza a la que pertenecían, sino, que sus sospechas eran bastante claras: Era una mujer. Es más, una mujer bastante alta y grande físicamente, bastante más que el propio pelirrojo que debía alzar el cuello para hacer contacto visual -Mink y chica. Qué guapo, tía, me encanta.- su expresión mostraba fascinación; Una de las cosas que más amaba Owen eran las experiencias nuevas, los individuos particulares, los seres excepcionales. Parte de su entretenimiento se basa en, literalmente, relacionarse con otras personas. No por nada resulta ser un muy buen mercader, con excelente don de gentes y no iba a desperdiciar la oportunidad de relacionarse con personas que podrían abrirle puertas a los negocios de sus tierras natales. Apoyó su codo sobre la mesita, quedando, incluso, un poco más bajito en proporción de lo que estaba, frotándose el rostro con una de sus manos en expresión reflexiva, como si estuviese particularmente cautivado por lo que tenía justo delante.
El posiblemente masculino Mink debido a su tono de voz parecía un poco más timidón, pero igualmente interesante. Tal vez no tenía la expresión feroz y férrea de la albina, pero ambos le parecían sumamente geniales -Buah tío, nada que ver.- contestó casi automáticamente a la pregunta del muchacho; Aquel calor, particularmente hoy, era profundamente difícil de repetir de otro día -Y mira que yo amo el calor, ¿Eh? Pero lo de hoy es loquísimo.- su expresión cautivada pasó a una fuertemente confundida, mientras el barullo de gente iba y venía sufriendo el incesante fulgor de un sol que parecía no tener piedad. Debido a la profunda intensidad del día, ni siquiera la gente se podía detener a observar a la muchacha-lobo como dios la trajo al mundo porque sentían que se iban a desintegrar.
Su expresión volvió a fijarse en la chica. La escuchaba, prestaba atención a medias, tantas preguntas volaban en su cabeza y la enorme mayoría no iba a poder hacerlas en un primer encuentro, no sin la confianza para hacerlas. Ella parecía tener la suficiente osadía para, incluso, dar su nombre de primeras -Owen Yang, muchachos- miró a ambos, no se movía de su posición más allá de usar su codo y mano como apoyo -para servirles.- esto podía ser una oportunidad de oro...y para nada iba a desperdiciarla -¿No tienen nada que hacer? ¿Quieren refrescarse?- su tono de voz parecía profundamente genuino, ya no parecía falsamente seductor como cuando buscaba venderles y estafarles relativamente; Las personas a las que el pelirrojo le interesaba forjar un vínculo buscaba, en al medida de todo lo posible, evitar a toda costa un engaño que pueda cortarle lazos -Tengo un lugar que puede que los vuelva locos.- lenta y progresivamente, una sonrisa llena de desafío, ceño ligeramente fruncido y ojos entrecerrados empezó a aparecer -Vamos a dejar esto aquí tal cual. Nadie va a querer robarlo.- se alzó de repente, rodeando su mesita para pasar exactamente por el medio de ambos "humanos-lobo".
-Venga, conozco un lugar increíble.-
16:00
Isla Del Karate
Afueras de la Isla
-Miren qué guapo. Lo descubrí oteando un poco la Isla. ¿Mola, eh?-
Hace más o menos una semana Owen había descubierto lo que es calificado como un " cenote", es decir, una cueva subterránea de la que se desprendió un trozo de suelo superior, dejando en ver un agua tan poco perturbada como cristalina -Lo que si- mientras el muchacho empezaba a desvestirse de la parte superior, continuaba su explicación -tengan cuidado que la primera vez que quise tirarme aquí casi me reviento la cabeza.- y, luego de liberar su cuello con un pequeño tirón, quedó completamente desnudo de la cintura para arriba, acto seguido de su pantalón, quedando con sus calzoncillos largos negros con extrellas rojas -¡VENGA! ¡EL ÚLTIMO QUE SE TIRA LE GUSTA LA COMIDA PARA PERROS!- Y luego de hacer una pequeña burla mientras les miraba lleno de diversión y desafío, casi comportándose como un niño juguetón, de un intenso salto, cayó con fuerzas mientras su grito desmesurado demostraba que aquella cueva estaba...bueno, bastante profunda, a decir verdad. ¡SPLASH!, el impactó retumbó con una fuerza impresionante debido a la reverberación de la propia cueva y, seguidamente, el destello rojo del cabello del muchacho pudo apreciarse con rapidez -¡VENGA! ¡SI YA ESTAÍS EN PELOTAS!-.
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22-09-2025, 04:00 AM
(Última modificación: 22-09-2025, 04:04 AM por Helena.)
Al momento en que Owen abrió la botella, tanto Helena cómo su compañero, intentaron olfatear desde donde estaban, pero no lograron identificar bien de que se trataba. Aparte de que el humano comenzó a reírse fuertemente de la nada.
Helena sonrió, no sabía que había sido tan gracioso cómo para llevarlo a tener tanta risa, pero parecía que la actitud de Owen le agradaba “Pues tú no estas nada mal tampoco, Owen” le dio unas palmadas amistosas en la espalda, algo fuerte de soportar para un humano quizás, pero Helena no sabía medir su tamaño a veces “La mayoría de los humanos nos tienen miedo y nos ven raro”
La verdad era que la miraban raro por lo ruidosa que era al hablar, y lo poco cohibida.
“Han de estar sufriendo mucho la gente que practica artes marciales aquí. Con eso de que hacen tanto esfuerzo físico” el lobo café parecía sentir algo de empatía por los guerreros de aquí. Lo bueno es que por lo que Owen decía, hoy simplemente era un día poco común donde el termostato marcaba números demasiado altos.
“Es por eso que te digo que deberían de crear un arte marcial donde estén completamente desnudos. A final de cuentas, la ropa no la utilizan cómo arma” insistía la mujer pervertida.
Paavo decidió ignorarla esta vez, meramente suspirando. Fue entonces cuando Owen soltó una pregunta importante. “Aparte de rretedirnos- Digo, derretirnos bajo este hermoso calor” sarcasmo claro “No tenemos nada planeado. Íbamos a visitar algún dojo para ver que podían enseñarnos, pero a mi no me interesa de momento el combate cuerpo a cuerpo” dijo, señalando al mandoble que llevaba colgando en la espalda “Escuché acerca de una tal Isla de espadas ¿Kitoelmoco?”
“Shimotsuki...”
“Si esa mera. Para ver si encuentro a alguien que entrene conmigo, pero cómo no hay nada parecido aquí, la verdad no tengo tanto interés. Así que, si, somos libres.” pero se le fue el tren de pensamiento rápidamente mientras se rascaba la barbilla “Hmm ¿De qué estábamos hablando?”
“Oye, pero si es tú mercancía mágica. Deberíamos de traerla aún así ¿No?” pero al ver que Owen se veía desinteresado, Helena no insistió.
Ambos lobos comenzaron a seguirle, Helena jadeando ruidosamente. El lobo macho también parecía tener calor, pero no era tan ruidoso cómo su compañera.
- - - -
Helena sonreía mientras Owen mostraba lo que había encontrado, pero esa sonrisa desapareció en el momento que vio la cicatriz en la espalda del humano. Estaba a punto de preguntar, pero su nuevo amigo parecía mas interesado en simplemente saltar a la cueva subterránea, incluso comenzó a desnudarse, quedando con las mismas prendas que Helena aún traía, bueno, exceptuando el brasier claro.
Paavo volteo la mirada a su amiga, para ver qué decidía hacer, se dio cuenta que ella se estaba quitando las ultimas prendas que la cubrían. “¡H-Helena!”
“¿Qué? No pienso mojar mi ropa interior, sabes que no me gusta el agua, pero el calor está insoportable” estando ahora completamente desnuda, o en pelotas, cómo Owen había dicho antes de tirarse al agua. “Además, nada que no hayas visto ya. Nos hemos incluso hasta bañado juntos cuando eramos niños ¿Recuerdas la vez que nos dio pulgas y-?”
“No quiero oír la historia de las pulgas de nuevo”
Pero Helena solamente rió, mientras aventaba el resto de su ropa a un lado. “Bueno, cómo él ha dicho ¡El ultimo en entrar le gusta la comida para perros!” y así, se lanzó a la cueva. Siendo más grande que Owen, el impacto contra el agua fue aún más estruendoso.
“Pero… A mi me gusta la comida para perros...”
Paavo se quedó trabado con que hacer. Se acercó a la entrada del cenote, viendo si Owen y Helena se encontraban bien después de la caída “Um ¿Se encuentran bien? ¿No está muy fría el agua?” preocupándose por que les diera un choque térmico.
“¡Anda Pavito, salta!” decía mientras salpicaba un poco de agua hacía Owen, de manera juguetona “El agua esta bien, aparte no hay nadie más aparte de nosotros. Quítate la ropa y salta”
Riendo nerviosamente, negó con la cabeza “C-creo que estoy bien, m-me quedare con mi ropa... Um, si...”
“¡Que no te de pena!” Helena seguía animándolo “¡Aquí todos somos amigos! ¡Además, quien sabe, si Owen se anima, igual y pueden comparar tamaños! Eso es algo que hacen ustedes los hombres ¿No?” fue entonces cuando se le ocurrió algo “¡Eres el último en meterse también, cómo castigo, tienes que meterte sin ropa también para que te veamos todo!”
El lobo macho estaba teniendo un terrible caso de deja vu, estaba seguro que esta no era la primera (ni sería la ultima) vez que Helena decía algo acerca de comparar el tamaño de su hombría con otro hombre.
“Te estoy ignorando” dijo Paavo, mientras inspeccionaba desde arriba “Además, no veo manera en que puedan salir del lugar ¿No creen que sea mejor vaya por una cuerda o algo parecido? O ¿Cómo planean salir?” seguramente Owen tenía la respuesta, pero era obvio que Paavo solamente estaba haciendo tiempo para no tener que escuchar más las subidas de tono de Helena “Uh… Si, creo que eso haré, buscar algo para sacarlos ¡Regresó en un momento!”
Y sin más, el lobo café desapareció de vista. Dejando a Owen y Helena solos por el momento. La mujer se hundió de hombros, para después seguir jugando un poco más con su amigo humano. Estando a solas, se le ocurrió preguntar acerca de la cicatriz en la espalda “No tienes que responder si no quieres, Owen, en especial porque no nos conocemos desde hace mucho pero...” Helena nadó hacía la orilla, apoyándose en una roca “Esa herida en tu espalda no fue por accidente. Alguien te la hizo con muy mala intención” pero claro, Helena conocía mucho acerca de cicatrices viniendo de una tribu guerrera. Esa ‘R’ en la espalda de Owen no fue casualidad.
Owen Yang
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Al parecer, los jóvenes lobo eran tan curiosos como lo podría ser el propio Owen. La muchacha más dominante, Helena, parecía tener un coraje férreo y una personalidad que se adecuada a ese aspecto temerario que tenía inicialmente, aunque fuertemente mermado producto de ese sol inescrupuloso que tanto encandilaba y suprimía hasta los propios pensamientos. Pese a que el pelirrojo realmente es un joven bastante estafador y de intenciones moralmente cuestionables en la mayoría de los casos, esta vez, genuinamente, buscaba una comunicación directa con personas que podrían serle de mucha ayuda en el futuro. No los veía como herramientas, sino, conexiones que podría tener en un futuro y por eso buscaba impresionarlos, incluso al muchacho más temeroso que, pese a su actitud más pacífica y tímida, le llamaba fuertemente la atención encontrar a un masculino como él con todos sus rasgos animales.
La transición hacia el lugar fue tan rápida como abrupta. Owen, pese a ser muy pillo, era tan desconocido de lo que eran aquellos Minks que cuando la loba albina decidió despelotarse apenas se inmutó, ya que el frondoso y extenso pelo que tenía le cubría varias de las partes erógenas que...bueno, alguna que otra mirada se le escapó. Lo que el pelirrojo sí prestó fuertemente atención fue a aquella..."interacción" que los dos tenían.
En cuanto ella decidió lanzarse, el chapuzón y la sacudida del agua fue tal que incluso puso al pelirrojo a cerrar los ojos y desviar la mirada, evitando ser empapado. Ella era alta, peluda, sus matas de extenso cabello blanco flotaban como si tuviese a su alrededor una frondosa neblina blanca que orbitaba con la Mink.
-¡SÍ TÍO! ¡SALTA, NO ME SEAS COBARDE!-
¡Aquí todos somos amigos!
-¡EA! ¡ELLA LO DIJO!-
¡Además, quien sabe, si Owen se anima, igual y pueden comparar tamaños! Eso es algo que hacen ustedes los hombres ¿No?”
-¡Exacto! ¡Nos medimos las-
-QUÉ??-
Aquello fue altamente disruptivo; Esa intensidad que ambos parecían estar manejando para alentar al más sensible de los tres se quebró con una expresión repleta de incredulidad, confusión y perturbada en el instante que su mente imaginó una cantidad de escenas grotescas relacionadas a la comparativa de sus partes erógenas. No quería saber absolutamente nada sobre " lápiz de labios" de Mink, si entendemos a lo que nos referimos, más estar comparando el tamaño de su miembro conjunto al individuo de otra raza. Le miró, estático, no sabía ni cómo reaccionar -¿Es un ritual de los de ustedes, o qué?- preguntó seriamente consternado. Pero bueno...la labor era la labor, tal vez.
Entre medias el muchacho lobo marrón seguía retumbando con su voz en aquella caverna, dudando de que todo pudiese salir bien -¡No, joder! ¡Hermano, tú salta!- llevó ambas manos hacia los lados de la boca, como si eso aumentase la fuerza de su voz -¡¿No conoces la frase "lo hacemos, y luego vemos"?!- exclamó con fuerzas, pero parecía que no tenía caso. Desvió su rostro hacia el de la loba albina, cerrando sus ojos y mostrando una feliz expresión de derrota -Bah, él se lo pierde.- y, finalmente...parecía haberse quedado a solas con la muchacha.
En el instante que la vio hundirse de hombros, giró automáticamente su cabeza hacia ella mientras una sonrisa simpática e iluminada se marcaba en su rostro. Owen adoraba las nuevas experiencias y, tener la oportunidad de enfocar toda su atención en Helena, que le había cautivado desde un principio con mucha fuerza, empezó a prestarle atención en el instante que una pregunta envuelta en curiosidad y algo de timidez apareció -¿?- su rostro se vio extrañado y, lenta y progresivamente, su mirada y expresividad se volvió algo mucho más neutral; Si algo destacaba al pelirrojo es en ser fuertemente analítico debido a sus inminentes encontronazos en la calle...pero había detectado una cosa muy importante: La muchacha Mink era notablemente observadora, así, incluso, la " R" de su espalda fuese muy destacable en el contorno central de su espalda -No, tía, por favor. Pregunta lo que quieras.- empezó a mover su cuerpo para poder quedar como una tabla, pegando su nuca en el agua y elevando ligeramente el estómago. El muchacho no estaba especialmente musculado, pero sí tonificado y en buena forma además de ser algo menudo -Me gusta que seas tan observadora. Es algo que nos vincula, al parecer.-.
-La cicatriz me la hicieron en mi isla natal, la Isla Tamanegi. Me colé en los estratos de la clase media para robar una tienda y me marcaron con la R de reincidente.-
Su tono había bajado a algo mucho más serio, profundo, sereno pero algo melancólico. Esa chispa y locura inicial parecía estar mucho más mermada, pero...hacer un poco de catarsis no venía para nada mal -La Isla Tamanegi se divide en anillos:- mientras decía esto, flotaba un poco a la deriva, relativamente próximo a la chica y mirándola al revés -la monarquía y la burguesía, la clase media entre trabajadora y pudiente, y los pobres como lo era yo y mi madre.- buscaba ser lo más escueto posible, para nada iba a querer agobiar a aquella compañía que le estaba empezando a gustar tener -Estoy en Isla Karate en contra de mi voluntad. Llevo viajando de isla en isla para conseguir los recursos para volver y derrocar a la monarquía de allí. Tal vez cueste, tal vez sea muy sacrificado y es probable que me maten en el intento, pero, ¿Puedo serte sincero, Helena?- su ceño, incluso aún volteado, se frunció, mostrando la inmensa frustración que guardaba en el fondo de su corazón -No tengo nada que perder.- y luego de aquella lúgubre actitud en comparativa a la risueña y brillante del muchacho, casi como quien enciende un foco de repente -¡Bueno!- sonrió de golpe, incluso, dilatando ligeramente sus pupilas -¿Cuál es tu historia, Helena? Tienes que ser la más bonita de tu raza, ¿No?- no sabía si buscaba seducirla, pero, ella tenía un no-se-qué, que qué-se-yo -Seguro que estarás levantando suspiros. Tu amigo, Paavo, ¿Estará tan tímido contigo porque le gustas?- buscaba generar cierta complicidad, incluso frunciendo una ceja con expresión desafiante y esos colmillos largos que tanto se marcaban en su boca -¿Has visto que cuando alguien es así, medio virginal, le cuesta romper el molde? ¿O él siempre fue así?- no podía conocerlo a él directamente y tal vez estaba siendo demasiado brusco con su declaración pero, tal vez, desde la boca de la albina, podría generar ese lazo que le estaba encantando construir.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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C. de Akuma
23-09-2025, 09:25 AM
(Última modificación: 23-09-2025, 09:32 AM por Helena.)
A Helena le dio mucha gracia la forma de reaccionar de Owen acerca de comparar tamaños, incluso carcajeaba mientras el humano la veía con cara de incredulidad. “Nah, es solamente curiosidad de mi parte acerca de esas, pues, partes de los hombres. Es normal ¿No? Yo no tengo uno, y me encanta incomodar a Paavo” todo era juego parecía. Un juego algo pervertido definitivamente, pero sin la intención de obligar a nadie a hacer algo que no querían.
Pero por más que intentaron animar al lobo café a que saltará al agua, no lo pudieron convencer. “Se me hace raro que se niegue tanto a saltar. Entre los dos, es al que más le gusta el agua. Yo trato de evitarla, pero la verdad no puedo negar que este día si no estoy aquí, me voy a derretir en el calor ahí afuera” Helena se sumergió unos segundos, antes de volver a salir “Fue excelente idea que nos trajeras aquí. Ya cuando nos sintamos mejor, buscaremos cómo salir de aquí. Si no, pues Pavito ya nos rescatará” esa parecía ser la dinámica entre los lobos, Helena se metía en problemas, y su amigo macho trataba de arreglar las cosas. “Es buen niño, pero algo tímido” o más bien Helena era demasiado lanzada a todo tipo de cosas.
Fue entonces cuando Helena le soltó a Owen la pregunta, notando los cambios de expresión del humano. “Se me hace demasiado cruel que te hayan hecho eso solamente por robar. En mi tribu si llegábamos a robar comida, se castigaba al ladrón, si, pero también se investigaba la razón por la que hizo el hurto en primer lugar. Si el individuo lo hacía porque estaba pasando hambre, entonces la tribu completa se esforzaba para asegurar que tuviera que comer al igual que todos” claro, eso era asumiendo que Owen había entrado a robar por necesidad, y no por malicia. Y aunque hubiera sido por malicia, haberle hecho una herida de tal profundidad, no sentaba bien con Helena.
Owen siguió narrando lo ocurrido, incluso para la juguetona y pervertida de Helena, entendía que este era un momento donde debía dejar hablar al humano. Solamente decidió interrumpir a Owen cuando dijo -No tengo nada que perder.-
Esa frase hizo gruñir un poco a la Mink, no porque estaba enojada con Owen, no, esa furia estaba dirigida a la gente que hizo que Owen pensará de esa manera “Tienes tu vida, Owen” dijo ella sin pensarlo mucho, cerrando los ojos de momento para intentar calmarse. Exhaló varias veces, parecía que a veces tenía problemas para controlar su enojo.
“Tienes a tu mamá ¿No?” Owen no había indicado si su progenitora seguía entre los vivos, así que era mejor preguntar “La mía murió cuando yo era muy joven, así que no la conocí realmente, no se cómo piensan las madres. Pero estoy seguro de que la tuya no querría que regresaras solamente para intentar una misión suicida, mucho menos si lo haces completamente solo” Helena se cruzó de brazos, apoyada completamente en la roca mientras miraba hacía la entrada del cenote. “Llevo poco de conocerte, y aún así a mi me afectaría saber que no lograste sobrevivir. Pareces buen chico, te mereces un mejor final. Tú y tu mamá merecían algo mucho mejor” Helena suspiró, cerrando los ojos “Ojala tuviera más palabras de aliento que darte...”
Hubo un cambio de tema, pero al menos el anterior sirvió de mucho para conocer un poco más de Owen, y Helena estaba agradecida que el humano se sintiera cómodo de haberle compartido eventos algo personales acerca de su pasado.
La lobo blanca rió un poco ante el cumplido de hombre “Aw, eres un amor Owen, gracias” dándole una sonrisa tierna y genuina, rascándose la cabeza “Definitivamente no era de las más bonitas, pues nunca conseguí pareja- Es decir, si tenía muchos pretendientes, pero no tenían mucho tacto. No les gustaba que una mujer fuera más fuerte que ellos ¿Y sabes? Pronto me dí cuenta que no me gustaban tanto los hombres, las mujeres se me hacían más bonitas” ¿Bisexual, homosexual? Ni siquiera Helena estaba segura, pues por los comentarios anteriores de querer ver la hombría de Paavo, era obvio que al menos tenía cierto interés por varios géneros.
Por primera vez, parecía que Helena era la que se sonrojaba sin control esta vez, incluso hasta sus ojos parecían que se le iban a salir de sus orbes “P-Paavo ¿Qué le guste de mi, d-digo, que le guste yo?” rió nerviosamente, algo gracioso verla a ella mover su cabeza erráticamente, cómo si no encontrara donde esconderse “¡Ay, cómo crees! S-somos amigos nada más, estoy segura que nada más me ve cómo amiga ajaja...” pero la risa lentamente se apagó “Es mi mejor amigo, pero… No estoy seguro que le guste de esa manera. Mírame, estoy completamente desnuda frente a él constantemente, y lo único que logro es incomodarlo. Puede que simplemente yo no sea su tipo de mujer... No lo sé” Helena seguía sonriendo, pero era obvio que no era una sonrisa muy feliz. Suspiró antes de relajarse de nuevo “Pero, eso esta bien. Es divertido verlo sonrojarse cuando esta incomodo. Soy feliz simplemente siendo su mejor amiga” mintió. Obviamente quería más, pero no sabía otra manera de hacerle entender al lobo macho.
Que complicados los Mink, o al menos estos dos con los que se ha topado el pobre Owen. Una se la pasa diciéndole que quiere verle el pene a su compañero, y el otro no la ve desnuda directamente por miedo a ofenderla o incomodarla.
Tienen que sentarse a platicar cómo los adultos que son, y comunicar sus sentimientos. Bola de peludos tontos.
“¿Oh? No, siempre ha sido así. Pocos amigos, casi no interactúa con hembras. Bueno, además de su mamá.” Helena asintió riendo “Al menos desde que lo conozco, siempre fue más… De leer libros. Todo un cerebrito, alguien que no encajaba del todo bien en nuestra tribu. Eramos guerreros, no intelectuales, pero Pavito ni a una mosca daña. Pulgas si, cuando a mi me dieron y se las contagie." Helena soltó una risa estruendosa y saludable, y estando dentro del cenote, se escuchaba aún más ruidosa "Fue gracioso porque nos tuvimos que bañar juntos cuando eramos muy, muy pequeños. Ha sido la única y primera vez que le vi sus partes. Lastima que ya no me las quiera enseñar de nuevo” Ah, parecía que le Helena pervertida estaba de vuelta “Paavo odia que cuente esa historia, pero él no esta aquí, así que de lo que no se enteré no le afectará” la Mink le guiño el ojo a Owen, jugando.
“Y tu, Owen. ¿No tienes curiosidad de cómo se ve una Mink sin ropa?” uno creería que Helena estaba siendo pervertida de nuevo e incitando a Owen a algo sexual, pero no parecía ser el caso. Sus ojos simplemente se veían en paz, y pese a estar bajo el agua, era fácil ver cómo la cola de Helena se movía felizmente de un lado a otro. “No se si hayas visto a muchas mujeres desnudas en tus aventuras, pero has dicho que es la primera ves que ves a una chica-lobo cómo yo. Además, tenemos que investigar cómo salir de aquí eventualmente, y mi ropa se ha quedado con Paavo. No me molesta que robes una mirada, o me preguntes, si quieres” era una sonrisa tierna y autentica. Nada sexual, solo dos amigos celebrando sus cuerpos. Dicho eso, volvió a lanzarle un poco de agua a la cara, jugando, seguido de una risilla.
Owen Yang
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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45
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El intercambio de vidas entre ambos parecía ser fructífero, incluso, algo que les parecía estar viniendo bien a ambos; Todo este evento traumático que desembocó en una deserción total de su isla natal había sido muy reciente, tan solo un par de meses. La muchacha loba, además, no escatimó en también abrir su pasado trágico que, además de compartir ser observadores, también tenían un pasado envuelto en la tragedia y el dolor, aunque la muchacha parecía tener una visión un poco menos fatalista de su vida, tal vez, al haber tenido mucho más tiempo y madurez para poder digerirlo. Owen, siendo pura intensidad y energía, se limitaba a escucharla mientras su vista se desviaba casi en una búsqueda evitativa de la conversación, más a sabiendas que, desde que tiene uso de razón, jamás fue deseado por su madre.
Aunque entre tantos intercambios de palabras, en cuanto hablaron de los atractivos físicos, Owen se sorprendió directamente e invirtió su cuerpo para volver a quedar flotando un poco por encima de los hombros. El chapoteo fue intenso mientras le miraba fijamente, empezando a notar cómo el agua le hacía ver infinitamente más curvilínea que antes. Claro, su frondoso y extenso cabello, producto del calor, le hacían ver mucho más pomposa y de pelaje infinitamente más abultado. Se le escapó una mirada indiscreta, una. Bueno, dos, mientras ella hablaba sobre su belleza en sus tierras autóctonas.
"Pronto me dí cuenta que no me gustaban tanto los hombres, las mujeres se me hacían más bonitas"
-Tú sí que sabes, tía. Qué cosa más hermosa son las mujeres.-
Owen solía ser muy sincero con sus pensamientos e ideas, más aún en confianza. No dudó en dar un par de zancadas mientras generaba pequeñas olas hasta acercarse a la muchacha Mink no muy lejos de él, mirándole con una sonrisa repleta de picardía. Dejó solo una ceja levantada mientras mantenía los ojos entre-cerrados, con sus calzoncillos extensos pegados a sus piernas debido a estar completamente empapados y no pudo estar más de acuerdo con la mentalidad de la chica. A lo mejor...pese a ser tan distintos, ¿Tenían mucho más en común de lo que parecían? -Me imagino ser una tía y me quiero matar. Los hombres son todos duros, ásperos, la piel más tosca. Ah, pero las mujeres...joder...- todo esto lo sabía porque él era uno y de forma completamente humorística, estando casi en el centro de donde entraba la luz del cenote, gritó hacia el cielo mientras extendía las manos, como si le hablase a algún dios santificador del género opuesto -¡LAS MUJERES, JODER!- los rayos de luz caían encima de él como si hubiese sido bendecido, en esta vida, con una única cosa: Rodearlo de chicas espectaculares como Helena.
Lo que sí empezó a hacer crecer una sonrisa picaresca en la cual solo se limitó a escuchar fue en cómo una mujer con un porte relativamente rudo aunque dulce y seductora, se volvía una adolescente nerviosa y ansiosa en una décima de segundo al mezclar las palabras "Paavo" y "gustar" -Así que es al revés, ¿Eh?- esos ojos pícaros que antes había tenido se entrecerraron aún más, marcando una sonrisa gigante que casi que le recorría ambos lados del rostro, dejando ver esos colmillos largos que Owen tenía de nacimiento. La anécdota de las pulgas, incluso, volvió a salir a colación, aunque...el pelirrojo empezaba a tener un pensamiento extraño -¿Porqué ella está tan obsesionada con las pollas?- el desnudo inicial, luego, la búsqueda de verle el pito a su amigo, la comparativa de tamaños, y ahora volver a recordar la anédcota...algo le decía que la chica-lobo tenía algo más que curiosidad, tal vez, y su rostro empezó a demostrarlo con un pequeño retorcijón en el medio de su vientre, uno que conocemos todos.
“Y tu, Owen. ¿No tienes curiosidad de cómo se ve una Mink sin ropa?
-Pues estoy viendo una muy bonita ahora mismo, ¿No?-
Aquello, al menos en su cabeza, había sonado lo suficientemente sugerente como para querer contestar de la misma manera. Aquella mirada pilla que tanto le caracterizaba se marcó incluso más, remando hacia ella para aproximarse a una distancia que se mantenía prudente, pero...en donde empezaban a existir esos silencios extraños que generan una sensación de revolución en el interior. Esa donde no sabes exactamente cómo actuar aunque el cuerpo esté sugiriendo mil millones de cosas, es esa mezcla de inseguridad y extrañeza, pero...con todo lo hablado, parecía que ella le estaba dando el pie a poder seguir conservando abiertamente. Sus orbes celeste brillante se clavaron en aquellos cafés tan grandes, expresivos y "lobunezcos". Era extraño, porque su físico era absolutamente espectacular, incluso, imponente, sin olvidar que ella era incluso más alta que él...pero frondosa, con los cabellos cayendo como cataratas blancas a sus costados y un aura entre feroz y estética. Parecía un conejo de nieve en el bosque, y a Owen le encantaban las personas llamativas. La aproximación fue tal que podía sentir el aroma de su cabello mojado, teniéndola prácticamente frente a ella mientras mantenía un silencio algo sepulcral. Su rostro parecía cómplice, como si estuviese diciéndolo todo con la mirada. Empezó a mover, con su mano izquierda, algunos que otros mechones que le tapaban esos rostro "lobuno" para verla completamente, quebrando un poco la intimidad física que todavía no se había hecho pero que...bueno, al menos bajo a ojos del pelirrojo, parecía estarse permitiendo -Creo que las preguntas están sobrando ya, ¿No?- comentó, dando un pequeño empujón hacia adelante, aproximándose a una de esas extensas orejas blanquecinas y peludas mientras elevaba el cuello hacia arriba para, con un susurro, proseguir -Podemos investigar cómo salir...- y con su mano derecha, empezar a acariciar la espalda frondosa y mojada de la Mink, de arriba hacia abajo...para luego, clavar ligeramente sus uñas sobre ella mientras las arrastraba hacia abajo. Un arañazo mínimo, uno que hacía que la caricia fuese un poco más intensa, pero que eso sea una declaración completa de intenciones -...cuando veas mi cuerpo desnudo también, ¿Qué te parece?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
Helena
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C. de Haki
C. de Akuma
24-09-2025, 10:04 AM
(Última modificación: 24-09-2025, 10:15 AM por Helena.)
“Son muy bonitas ¿Verdad?” seguía sin saber si Owen era 100% heterosexual, pero al menos conocía que para él, las mujeres también eran algo divino. “Lo se, compañero, lo se. De todas las razas; Mink, peludas, suaves, feroces, y con dientes que te pueden destrozar. Gyojin, con escamas, unas más suaves que las otras, puedes nadar con ellas todo el día, y te dejan sin aliento. Literalmente a veces. Los humanos, con piel muy bonita y fácil de tocar. Súper fuertes en cuanto a determinación, y genios para construir todo tipo de cosas”dio un suspiró muy largo.
Se unió al gritó de Owen, “GRACIAS AL UNIVERSO POR LAS MUJERES” estirándose en su lugar, alzando los brazos a no mas poder. Hasta relajarse, y caer boca arriba al agua nuevamente, dejándose flotar y llevar.
“Quizás Paavo sea le excepción a esa regla” de alguna manera, su mejor amigo le vino a la mente inmediatamente de nuevo “Su personalidad es agradable, su pelaje es suave. Su voz es algo melodiosa. Es raro escucharlo cantar, pero cuando lo hace, lo hace muy bien. Y bueno, yo esperaría que lo único duro de él fuese su… Pues ya sabes, su ‘partecita” para ser una mujer supuestamente homosexual, si que le gustaba hablar de órganos masculinos. Aunque, de nuevo, parecía que nada más le interesaba el de Paavo. Helena reía de manera burlona. “Lastima que no esta aquí todavía. Podríamos burlarnos de él”
Pero la risa le cambió a una más nerviosa cuando Owen se dio cuenta que ella también se ponía agitada al tener que admitir que sentía algo romántico por Paavo.
“¡Oh, pero que coqueto saliste, Owen!” volvió a lanzar un poco de agua con su brazo hacía Owen, jugueteando “Creo que necesitas enfriarte un poco más, compañero”
Claro que le gustaban los cumplidos, pero era lenta en captar que el humano realmente estaba flirteando con ella.
Pese a la salpicadera que ella tenía, Owen pudo acercarse a ella, y con su mano descubrió el rostro de Helena, quien aún reía, creyendo que solamente estaban jugando. “¿Qué me ves? ¿Te agrado, o que?” sacando la lengua de manera graciosa.
Rió mientras el humano tocaba las orejas “Jeje, cuidado con mis orejas, son sensibles”
Dado el pelaje grueso de Helena, no notó mucho la diferencia entre la caricia con y sin uñas. Solamente movía la cola feliz de un lado a otro, creyendo que Owen solamente le hacía cariños cómo un dueño que le hace a su mascota cuando esta contento de verle. “¿Recuerdas lo que dije de las mujeres humanas teniendo piel bonita? Tus manos son suaves. Creí que eran broma lo que decían que las manos de las humanas parecen mágicas, pero tu toque ciertamente es agradable”
Fue entonces cuando Owen aparentemente prometió remover el resto sus prendas, o al menos así lo entendió Helena “¿Oh? ¿Me vas a dejar ver tu parte?” claro que estaba curiosa, nunca había visto a un hombre humano desnudo “¡Qué honor! Hombre, ojala Paavo estuviera aquí. Cuando eramos pequeños me dijo que quería ser médico, asi que seguramente también esta curioso de la anatomía humana. Oye, y que mejor que estar desnudo frente a amigos ¿No?” definitivamente Owen y Helena no parecían estar en el mismo canal. "¿Hmm? Te diría que te enseñaría la mía, pero yo no tengo una. Las vaginas son internas de todas formas" estando en el agua era difícil visualizar que estaba haciendo Helena, pero al menos se daba a entender por el reflejo que tenía sus manos en sus partes de dama.
“Hey, ya volví” y hablando del rey de Roma, pareció que Helena invocó a su compañero.
“Pude conseguir una cuerda muy larga para que puedan salir” y dicho así, tanto Owen cómo Helena pudieron ver cómo una hecha de yute caía hasta tocar el agua. Se veía bastante resistente.
“¿Desde cuando sabes hacer nudos?”
“¡Aprendí hace dos minutos, jeje!”
“Por cierto, Owen ha accedido a quitarse la ropa también. ¡Nada más faltarías tú! Anda, anímate Pavito”
“Oh no, me he quedado sordo. Creo que no seré capaz de participar en la locura que planeas el día de hoy”
“¡Booo, me llamó Paavo y soy súper aburrido!”
“¡Pervertida!”
“¡Nerdo!”
“Eso no es insulto para mi ¡Gracias!”
“¡Diantres! Uh… ¡P-polla pequeña!”
Paavo alzó una ceja nada más, se hundió de hombros y se sentó cerca de la cuerda para seguir asegurándola.
“¡N-No espera, perdón, me arrepiento! ¡Esta muy grande seguramente, enséñamela, por favor!” pero Paavo solamente la ignoraba.
Owen y Helena no tenían que subir la cuerda al momento si no quería. Podían seguir explorando el cenote, continuar nadando, o cualquier otra cosa que se les ocurriera.
“¿En serio no te vas a meter? Aquí esta muy fresco” la actitud de Helena hacía el otro lobo cambió un poco, realmente se sentía mal de haber insultado la hombría de su compañero.
“Estoy bien, hay un poco de viento aquí arriba” Paavo no se escuchaba muy molesto, incluso hasta sonreía al interactuar con Helena
La Mink lobo suspiró “Lástima Owen, creo que no nos la va a enseñar...”
Si tan solo Helena supiera que el humano nunca quiso ver al chico-lobo desnudo... "Creo que si me vi muy mal insultando su tamaño ¿Les afecta mucho a los hombres eso? A nosotras las mujeres a veces nos da celos que algunas tengan bubis más grandes pero pues..." Helena movió su mirada a sus propios pechos "Yo nunca tuve mucho que presumir, así que igual por eso nunca le dí mucha importancia... Le pregunté a Paavo si por eso era que no podía conseguir novia, por estar tan chiquitas... ¿Que piensas?" decía, mientras se tocaba su pecho, no en manera erótica, simplemente siendo honesta con que era... Pues, plana.
"Helena, deja de hostigar a Owen ¡Él no esta acostumbrado a tus perversiones!"
Ay Paavo, si tan solo supieras que han estado haciendo estos minutos que no estabas aquí.
Owen Yang
Fuerza
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Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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26-09-2025, 12:46 AM
(Última modificación: 26-09-2025, 02:02 AM por Owen Yang.)
Owen era un hombre de armas tomar. Parecía impulsivo, gamberro, pero todo eso que tenía de osado también lo podía implementar a la hora de ir al ataque en una situación indecorosa, romántica o con un tono más elevado. Su mirada, tono y manera de actuar buscaban desafiar un poco esa actitud que le confundía y que en su cabeza, al menos para él, resultaba evidente cuál era la posible búsqueda de la lobunezca mujercita delante de él. Mientras que el pelirrojo mantenía un tono, actitud y manera de comportarse completamente erótico, incluso en la leve distancia que el muchacho había marcado...pero cada vez más que la chica comentaba al respecto, la actitud sujestiva y erótica del chico de ojos celestes cedía lenta y progresivamente ante Helena.
“¡Qué honor! Hombre, ojala Paavo estuviera aquí. Cuando eramos pequeños me dijo que quería ser médico, asi que seguramente también esta curioso de la anatomía humana. Oye, y que mejor que estar desnudo frente a amigos ¿No?”
-¿E?-
El muchacho frente a ella se quedó totalmente extrañado, hasta confundido, ¿Acaso entre ambas razas habría una enorme diferencia de apreciación? Paavo parecía un muchacho mucho más corriente, incluso equiparable a un joven más tímido. Sin embargo, Helena era pura fiereza absoluta e impunidad; Hablaba de las partes nobles de los hombres, de Owen y del muchacho Mink como si fuese un día más en la oficina. Tal vez él malinterpretó las señales o, sin exagerar, la loba peliblanca realmente quería ver cómo se veía por simple y mera curiosidad, era difícil tener " olfato erótico" con alguien de una especie tan diferente a la de uno -...hmmm...- su mirada se torció automáticamente todo esto empezó a ocurrir y sus caricias, de forma progresiva, se fueron deteniendo mientras dejaba de invadir el espacio personal de la chica. Su cabeza empezaba a dibujar una idea...de lo que estaba empezando a ocurrir aquí.
Ella estaba tranquila, pero Owen estaba "rígido" en todo el sentido de la palabra, tanto abajo como corporalmente. Si bien su cabeza había empezado a hacerse ideas al dejar viajar sus ojos hacia arriba y abajo al escultural cuerpo peludo de la Mink delante de él, dio un pequeño sobresalto -¡!- que le hizo elevar la cabeza hacia arriba en cuanto escuchó una voz conocida: Era el Mink amarronado masculino, el cual, a la distancia, parecía más seguro y calmado mientras los veía a lo lejos. Clavó su mirada con mucha atención en él mientras la conversación que empezaban a tener entre ellos le hacía empezar a unir piezas de rompecabezas en su mente.
“¿Desde cuando sabes hacer nudos?”
“¡Aprendí hace dos minutos, jeje!”
“Por cierto, Owen ha accedido a quitarse la ropa también. ¡Nada más faltarías tú! Anda, anímate Pavito”
“Oh no, me he quedado sordo. Creo que no seré capaz de participar en la locura que planeas el día de hoy”
“¡Booo, me llamó Paavo y soy súper aburrido!”
“¡Pervertida!”
“¡Nerdo!”
“Eso no es insulto para mi ¡Gracias!”
“¡Diantres! Uh… ¡P-polla pequeña!”
Owen lo iba comprendiendo. Le había quedado clarísimo. Su sonrisa algo perversa, decidida y algo provocadora se empezó a marcar en su rostro mientras el ceño se fruncía y los ojos se cerraban. A cada diálogo que ellos decían, la cabeza pelirroja giraba en un sentido, en el otro. Helena, Paavo, y así hasta que el muchacho lobunezco se terminó ofuscando por la obsesión imperiosa de la Mink albina que, al final, parecía mostrar algo de desesperación por la aprobación, cariño y atención del chico...aunque ella no sabía cómo buscarla adecuadamente-Ya lo entendí.-Helena dejó clarísimo que estaba enamorado del lobo marrón, pero sus acercamientos, aparte de ser muy brutos, pecaban de osados. Incluso al verla suspirar, una pequeña risa se escapó de los labios del pelirrojo que, luego de reír con una pequeña carcajada, terminó de escucharla hablar sobre el cómo se ven sus pechos, y cómo les afecta los celos de tener una delantera mayor que otras -Helena, tú estás cañón absoluta, déjate de tonterías.- podía ser que estuviese poco voluptuosa en su extremo superior, pero todo esto...¿Significaba que la chica tenía algún problema de autoestima con su cuerpo? -Tía, ven un segundo conmigo.- mirada cómplice, ojos entre-cerrados, Paavo gritando del otro lado del cenote que dejase de hostigarlo...pero el ladronzuelo pillo parecía tener una idea mejor.
Volvió a invadir el espacio personal de la chica pero, esta vez, tenía...un plan un "poco" diferente. No iba a buscar seducirla, ni atraerla, hoy...Owen quería volverse cupido, y su sonrisa entre perversa, atrevida y simpaticona dejaron entre-ver que tenía un plan en acción. Llevó su brazo derecho hacia la nuca de la mujer lobunezca pudiendo sentir que, incluso estando mojada, tu olor era dulce pero intenso, como lo tendría la lavanda. Necesitaba hablar en voz baja, y más con Paavo a su lado, por lo que la pegó un poco hacia él mientras podía escucharse un poco el chapoteo del agua por sus movimientos bruzcos.
![[Imagen: b52e2a5cc355e5a32da70ace3e948b71.jpg]](https://i.pinimg.com/1200x/b5/2e/2a/b52e2a5cc355e5a32da70ace3e948b71.jpg)
-Yo no sé de Minks, pero estás buenísima, Helena. No te falta belleza, ni seducción, ni nada, pero así no vas a conquistar a Paavito, ¿Me entiendes?-
Parecía querer hablar con absoluta complicidad, aunque apenas se conocieron hace un par de horas -Sé que no nos conocemos y no sé toda la historia entre ustedes, ¿Vale?- se aproximó un poco más a la mujer, como si quisiese hablarle incluso más bajo, teniendo máxima cautela de no ser escuchado por el otro Mink -Pero justo te topaste con el Dios del Amor, y puedo ayudarte con Paavuchi.- seguía inventándole apodos, utilizando esa capacidad enorme de labia entangadora que tanto le caracteriza -Podrías haberme dicho desde un principio que me querías usar de cebo para que él te muestre la verga, tía, ¿No ves que el tipo ve una teta y se desmaya de la vergüenza?- esperaba que esas enormes orejas lobunas no estuviesen escuchando más que ellos. Lo quiso comprobar, mirando hacia el agujero del cenote y, sin saber si estaba oyendo el chico, prosiguió -Eres hermosa, agradable, divertida y vas de frente, pero este chico se ve muy manso. Déjame que te ayude.- tal vez...podía hacer algo.
Buscó soltarla rápidamente. Detectó un detalle en la personalidad del muchacho Mink: Analítico, temeroso, precavido, cauto. ¿Acaso...estaría interesado en el saber? ¿En el conocimiento? ¿Tal vez Helena era el músculo, y Paavo el cerebro? Había una forma de averiguarlo y fue finalmente arrastrando sus piernas por el agua hasta quedar en el medio del cenote mientras su sonrisa fulgorosa y radiante le hacían brillar más en la intensa luz que entraba por allí -¡PAAVO! ¡¿Acaso conoces el arte marcial Hallosokugai?!- exclamó mientras llevaba ambas manos hacia los lados del rostro -¡Es el arte de usar el peso del agua para dar golpes contundentes y sentir los peligros como el agua detecta una mínima vibración!- dios mío, qué tipo más mentiroso. No había una sola palabra que fuese cierta, pero...tenía que forzarlo a bajar -¡Te iba a decir de entrenar pero te fuiste sin más, tío! ¿¡Quieres que te enseñe un poco!?- no perdía absolutamente nada en intentarlo, y de verdad, desde el fondo de su corazón, quería ayudar a aquella muchachita que se había prestado tan agradable y simpática apenas habiéndolo conocido. Owen tenía mucha debilidad por las buenas personas, y...bueno, este parecía ser el caso, porque...luego de su fragante mentira, volteó a ver a la loba, guiñándole un ojo.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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