El comienzo de una aventura. ¿Nuevos compañeros?[Presente Relativo]
#1
El joven se encontraba sentado en las afueras de la ciudad, no había intentado internarse más, no había tratado de acercarse más, confiaba en que el chico que había conocido en aquella zona podía lidiar con las necesidades del gigante que tuvieran que, forzosamente, hacerse en el interior del poblado, algo que el propio rebelde no quiere hacer, no quiere causar problemas a la población, que por lo que puede ver, ya tiene sus propios problemas, las estructuras claramente deficitarias que hay en la zona, todo indica que hay una especie de segregación por status, algo que al navegante no le agrada demasiado, no es algo que vaya a tolerar como sabrán aquellos que conocen al gigante, o que lleguen a conocerlo.

Curioso, en cuestión de unos pocos días ha conocido a un gigante de la armada y a un mink de la organización, algo que le parece realmente curioso, encontrar a más miembros de la revolución tan fácilmente le resulta cuanto menos curioso, no es como que tengan un cartel anunciando su afiliación, al menos no mientras no cometan crímenes contra la marina o el gobierno, que es cuando les ponen un cartel con un precio por su cabeza, algo que al gigante no le apetece, al menos no de momento, no es algo que vaya a hacerle mucha gracia que digamos.

Su mirada perdida en el cielo, quizás con los dos que conoció podría formar una organización dentro de la propia revolución, un grupo consolidado que podría viajar junto y colaborar para cumplir las metas de cada uno, así como las metas de la armada, no es algo que sea contradictorio, aunque el grandullón no es que tenga unas metas extraordinarias, simplemente quiere vivir libre y feliz, y conseguir que la mayor cantidad de personas posible pueda vivir de la misma forma, sin importar su raza, origen o status, que todos tengan la libertad de vivir como quieran, siempre que no suponga un daño para terceros, ahí serían unas terribles personas, al menos a ojos del gigante.
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#2
Ya tenia un par de semanas que había arribado  en la isla de Sorbet, tenia ya casi 2 años desde la ultima vez que caminaba por estos caminos, la ultima vez que lo visite fue el día que traicione a mi antigua banda lo cual no era un bonito recuerdo que digamos. Lo cual es curioso por que justo vine a conocer el grupo al que quería unirme en esta misma isla, grande fue mi sorpresa (nunca mejor dicho) cuando vi al hombre del que me habían hablado tanto, a las afueras de la parte sur. Se trataba de Kelvin Einstein, un revolucionario que recientemente había empezado a reclutar gente para su grupo, sinceramente no me sentía muy cómodo con los grupos creía que estaría mejor solo, pero sabia que el camino escarpado que quería recorrer no lo podría recorrer solo. Dejando eso de lado, el era realmente enorme, en mi vida había visto un gigante por lo que fue una experiencia extraña tratar de llamar su atención, pero cuando lo logre el procedió a pedirme el favor de entrar por recursos para el en el pueblo, ~sinceramente no me agrada la idea~ pensé, pero si quería integrarme con su grupo tendría que aprender a tratar mas con la gente, así que tome mi rifle con firmeza dentro de mi gabardina y procedí a caminar en dirección al pueblo.

Actualmente me encontraba en el mercado dentro del pueblito empobrecido al sur de Sorbet, estaba reuniendo distintos recursos que Kelvin me había pedido, eran cosas básicas pero al ser un gigante las cantidades eran descomunalmente grandes, me pase haciendo favores a la gente del pueblo de aquí para allá, por que en realidad mi presupuesto se encontraba reducido actualmente, por suerte las personas de este humilde pueblo estaban acostumbradas a el trueque debido a las condiciones precarias y de falta de recursos monetarios que asolaba a toda la parte sur de la isla, pase casi toda la tarde recolectando los recursos y haciendo los favores que me había encargado Kelvin.

Ya entrando la tarde regrese al punto donde se había quedado el gigante esperando mi regreso, al verlo a la distancia viendo casi ensimismado con su mirada en dirección al cielo parecía hasta pequeño, aunque las perspectivas son engañosas con frecuencia cosa que sabia muy bien.

~No se en verdad como me ira de aquí en adelante, solo espero no cometer los mismos errores esta vez~ Pensé mientras arrastraba las cosas con mucha dificultad en dirección a Kelvin.
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#3
El murmullo del viento entre los árboles era el único sonido que acompañaba mis pasos. Me había mantenido en los alrededores de la ciudad, no por miedo ni por recelo, sino por respeto a quienes vivían dentro de esas murallas improvisadas. Había visto demasiado del mundo como para ignorar las señales, casas deterioradas, calles desiguales, un aire de cansancio en los ojos de la gente. Allí dentro había sufrimiento, pero también orgullo y yo, como forastero, no debía irrumpir a la ligera.

Fue entonces cuando lo vi otra vez, la figura de Kelvin, imponente incluso desde la distancia, sentado como un guardián silencioso frente al horizonte, el gigante no necesitaba hablar mucho para que su sola presencia hablara por él. Había conocido pocos seres con un corazón tan claro, alguien que, pese a su tamaño y la facilidad que tendría para imponerse por la fuerza, prefería la calma y la prudencia, eso, más que cualquier discurso, era lo que me inspiraba respeto, me acerqué despacio, asegurando que mis pisadas no delataran prisa alguna.

—Parece que el cielo te tiene cautivo hoy —murmuré al llegar a su lado, con mi voz grave, tranquila.

Me detuve a unos pasos, tomé asiento en el suelo y apoyé la katana sobre mis piernas. El metal, marcado por cicatrices de batallas pasadas, parecía un espejo roto del sol que se ocultaba, el silencio se alargó un poco, pero no lo volví a interrumpir de inmediato. He aprendido que hay silencios que pesan más que mil palabras, y forzarlos es como quebrar el hilo de un arco demasiado tenso. 

—Esta isla respira heridas abiertas —dije tras un largo silencio —Pero también late la esperanza. Se siente en los niños que juegan en callejones rotos, en los ancianos que aún sonríen pese a la penuria, es curioso, lo llaman debilidad, cuando en realidad es su fuerza. —Me permití una breve risa seca, casi un suspiro, no esperé respuesta. No la necesitaba. Mis palabras eran para mí tanto como para cualquiera que las quisiera escuchar. Cerré los ojos un momento, inhalando profundo, la brisa jugaba con mi cabello anaranjado, y por un instante imaginé que era la voz de mi maestro hablándome otra vez.

—Quizás el destino quiso reunirnos aquí, cos forasteros con armas distintas, pero con un mismo juramento. Si el mundo va a cambiar, será con hombres como tú y con quienes aún no hemos conocido. — El viento sopló fuerte entonces, alzando mi cabello anaranjado. Lo interpreté como un presagio, permanecí allí, a su lado, observando el horizonte. Protector en silencio, como me había enseñado aquel hombre en mi pasado. 
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#4
El gigante permanecía sentado en la zona exterior del lugar, no era algo que fuera un problema para él, era un chico que entendía la necesidad de adaptarse a las circunstancias, y su tamaño, no era precisamente uno que le resultara fácil moverse por ciudades humanas, si no le preocupara causar daños o destrozos entraría sin más, pero como eso iba contra su forma de ser y de ver la vida, prefería permanecer en zonas amplias y donde no tenía el peligro de dañar a nadie ni a nada que fuera una estructura importante o necesaria, como una casa o similares.

El tiempo era algo curioso, para él no pasaba igual, el viento acariciaba el pasto y los cabellos del chico, quien disfrutaba de la calma y la tranquilidad que le rodeaba, mientras su pequeño, diminuto para él, amigo peludo recorría todos y cada uno de los rincones del joven gigante, que para el animal era como una enorme sala de juegos, lleno de diferentes tipos de terreno, planos, pendientes, curvas. A muchos las garras del animal les molestaría, pero al gigante, apenas y le parecían un hormigueo.

Su mente perdida en memorias y planes, ideas de un futuro donde nadie sufriera lo que él había sufrido, donde todos tuvieran la capacidad de vivir en paz, felices con sus seres queridos, sin que nadie fuera a causarles destrozos, daños o pérdidas irreparables e irremplazables. Ese momento lo acompañaba allá a donde iba, el recuerdo de como arrebataban la vida de todos, por ningún motivo aparente ni real, simplemente porque querían o así les habían dicho que hicieran, no era como que fueran criminales, eran mercaderes y artesanos, nada que fuera contra las leyes, tampoco hacían competencia desleal ni venta de productos ilegales, pero al parecer a alguien no le gustaba, y decidieron borrarlos de la existencia.
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#5
Mientras me dirigía con dificultad aun cargando con las cosas que Kelvin me había encargado, vi como una criatura peluda con forma de perro pero humanoide, rondaba por el cuerpo de Kelvin, al principio pensé que era algún tipo de mascota del gigante, pero fue la perspectiva de su enorme cuerpo la cual me engaño a la distancia, al acercarme cada vez mas me di cuenta de mejor forma del tamaño y complexión de la criatura, fue en ese momento que recordé la charla que había mantenido con la tribu de tontatas que encontré en aquel bosque, ellos me habían hablado de una raza curiosa de humanos bestia, así los llamaban, poco tiempo después que se llamaban mink en realidad.

Fue entonces que me di cuenta que estaba ante aquella raza, nunca en mi vida había visto uno, lo cual me dejo una sensación de asombro como cuando cómo a aquellos tontatas y al mismo tiempo culpa. ~Si se entera que pensé que era una mascota seguro se enojaría~ pensé. 

Finalmente después de mucho esfuerzo llegue lo suficientemente cerca de kelvin como para contemplar su verdadero tamaño, y también para contemplar de cerca al mink , que era mucho mas grande de lo que aparentaba a la distancia. Cuando dirijo mi mirada a Kelvin, noto como este parece seguir perdido en sus pensamientos con su mirada clavada al cielo como si estuviera contando las nubes o algo así. Aun agotado por el esfuerzo de arrastrar la bolsa por todo el pueblo hasta aquí trato de llamar la atención de Kelvin hablándole.

-Eeeeey, Kelvin, ya regrese con todo lo que me pediste- Digo en voz alta mientras coloco mis manos al rededor de mi boca para amplificar mi voz.
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#6
El joven gigante estaba, como era costumbre en él, sentado, afilando y cuidando su guadaña en una zona alejada, donde los restos que pudieran desprenderse de la misma no pudieran hacerle daño a nadie que pasara por allí por accidente, donde su tamaño no era un problema para les personas, animales o estructuras, el campo abierto era ideal para él, era un lugar donde se sentía libre, cómodo y relajado. No atrapado en un lugar estrecho y bajo el estrés y la agonía de causar daños, no por el problema de causar muertes accidentales al pisar donde no debía. Su mirada fija en el arma, su diestra usaba una serie de productos para pulir el filo y la hoja del arma, un cuidado exhaustivo para mantenerla en perfectas condiciones, mientras su siniestra tenía la jarra de whisky cerca, para dar un trago de cuando en cuando.

▻ Quizás todo esto sea un error y deba simplemente moverme en silencio hasta poder golpear desde donde no se lo esperen… ◅ Su mente valoraba esa idea, pero sería ridículo que no se viera venir el golpe de alguien tan grande como lo era Kelvin, tampoco era plausible que llegara a acercarse demasiado sin que se percataran de su presencia, su única opción era encontrar gente que viajara con él, gente que le ayudara en el camino, pero por el momento, no encontraba muchos, la mayoría eran civiles o tenían otros caminos, como aquél chico en la isla donde había una ciudad de gigantes, o aquél otro que de pronto desapareció, no recordaba el nombre de ninguno, aunque era algo habitual en él.

Su mirada se centraba demasiado en lo que hacía, no era algo que hiciera sin pensar, bueno, en parte sí, pero le ponía atención. ⏵ Kelvin smash ⏴ Un golpe suave en su pierna, cuando se le dormía la pierna se daba un golpe, y aprovechaba para liberar la tensión de su coletilla cuando no la decía. ⏵ Oh, gracias, esto… Lo siento, pero no recuerdo tu nombre, no tengo la mejor de las memorias muchacho, ¿me podrías recordar tu nombre? ⏴ No era mentira, tenía una pésima memoria para los nombres.
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#7
Kelvin lanzo un golpe a su propia pierna lo cual me exalto un poco, lo cual era entendible debido a su tamaño, de igual forma no lo conocía realmente aun, así que fue natural para mi apretar el rifle que siempre tenia escondido en mi gabardina como un mero instinto al sentir una leve amenaza departe de Kelvin, aun así el contesto a mi llamado, lo que despejo mi temor y procedí a dejar el agarre de mi rifle.

-Mi nombre es Kelvin- Respondí ya en calma.

-¿Para que necesitabas todas estas cosas?- Me surgió la duda mientras volteaba mi mirada a la pila de cosas que había cargado por todo el pueblo, ya que no por nada me había destrozado la espalda cargando esto por todos lados.

Dirigí mi mirada por un momento al arma de Kelvin la cual era realmente inmensa, el simple echo de afilarla desperdigaba un montón de metales peligrosos por toda la llanura como un campo de guerra bañado en trampas mortíferas que para el serian como simples motas de polvo.

~Realmente los gigantes son de otro nivel~ fue lo que atravesó mi mente. 
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#8
El joven gigante deja por unos segundos de mirar su arma. Por suerte ya terminó la parte de afilar el arma, y ahora se encuentra puliéndola para que el metal no se dañe por el clima o por acumular sangre en la hoja. Luego pasaría a cuidar el asta del arma, tampoco es buena idea que se rebiente el asta y se quede con un arma totalmente rota en sus manos, algo completamente inútil. Pero bueno, el chico hace lo que está en sus manos para evitar que se rompa el arma, además, con el tiempo seguramente se haga con algún arma diferente, algo que le permita elegir con qué arma pelear, pero por ahora tiene que avanzar, tiene que lidiar con la situación de no poder meterse en las ciudades sin causar pánico, estrés o daños.

▻ Ojalá tuviera una forma de reducir mi tamaño para entrar a las ciudades… ◅ Piensa el joven mientras lleva su jarra a la boca, para darle otro trago a la bebida que lleva siempre consigo, un buen whisky, que le gustaría compartir con el chico.

⏵ ¿Te llamas Kelvin? Entonces nos llamamos igual ¿o ando confundico? ⏴ El gigante ahora está algo confuso, pues él se llama Kelvin, aunque algo más largo que eso en realidad, pero bueno, ahora el chico también se llama Kelvin. Demasiadas coincidencias, tiempo atrás conoce a otro gigante, ahora a otro Kelvin. ⏵ Kelvin Smash ⏴ Susurra mientras golpea el ancho de metal de su arma, comprobando la resistencia del mismo, queriendo ver si por algún motivo se haya visto afectada la integridad del mismo.

⏵ No suelo poder entrar a las ciudades, por lo que suele costarme trabajo conseguir provisiones, sea para comer o para mantener el arma en buenas condiciones, lamento haberte hecho cargar con tanta cosa. ⏴ Responde al joven cuando le pregunta porqué le pidió tanta cosa.
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#9
Me doy cuenta de mi error al oír hablar a Kelvin sobre la coincidencia de nuestros nombres, lo que provoca un enrojecimiento en mi rostro por culpa de la vergüenza a lo que procedo bajar mi mirada para que no se note la cara que me había surgido de aquello.

-Ppepe..perdon, me e confundido, mi.. mi nombre es Einarr- Trate de decir de forma tranquila, pero la vergüenza frenaba mi hablar y hacia temblar mis palabras.

~¿Que rayos me ocurre?, ¿acaso será por el cansancio de toda esa caminata?~ Fue mi conclusión de aquel vergonzoso error.

Recobrando ya un poco mas la postura, procedí a ponerme recto y devolver la mirada a Kelvin, entonces aclare mi garganta para retomar la conversación. 

-Sobre las cosas, note preocupes, la mayoría las conseguí gracias a favores entonces el dinero no fue mucho problema, aunque admito que el trayecto fue algo agotador- Le respondo a Kelvin con voz mas serena.

-Tómalo como un regalo de mi parte por dejarme unirme a ti- Lo cual sentía que era lo correcto después de todo del ultimo grupo del que venia tenían esa costumbre al aceptar a un miembro nuevo a sus filas.
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#10
Al parecer aquel pequeño se había confundido con el nombre, se llama Einarr, un nombre curioso, cuanto menos. Eso que el gran rebelde no puede hablar de extrañeza en el nombre, su nombre es tan largo como complejo, siendo un nombre que casi y no cabe en un pedazo de papel, según el tamaño del papel. Si existieran las identificaciones, en una identificación del tamaño acorde a un humano seguramente no cabría su nombre, aunque duda que su nombre cupiera en una del tamaño gigante si es que se mantuviera la proporcionalidad de letra para que sea más legible para las personas de dicha raza.

⏵ Shwharararara ⏴ Suena la estruendosa y característica risa de Kelvin al percatarse de la confusión. ⏵ No te preocupes pequeño, suele pasar que en ocasiones los nervios y la situación haga que nos olvidemos detalles y confundamos cosas. ⏴ La reverberante y grave voz del chico de la raza gigante resuena como un altavoz reproduciendo sonidos graves.

⏵ Kelvin Smash ⏴ Nuevamentela coletilla, aquella frase tan propia del chico como el color negro de sus cabellos, algo que siempre diría, algo que si se malinterpretaba le haría tener que dar demasiadas explicaciones, con el tiempo el joven ya se acostumbra a decirlo y no esperar a que no le miren raro.

⏵ No hacía falta pequeño, somos parte de la misma organización, es lo suyo unirse, la unión nos da fuerzas. ⏴ El gigante tiene esa mentalidad, siempre supo que solo no podría hacer mucho más de lo que ha podido hacer por ahora, pero por el momento, su idea es seguir el camino de la armada, cambiar el mundo y solo no podrá, lo tiene más que claro, es algo que siempre supo y que por eso siempre que encuentra gente acorde a su forma de ver el mundo, ver las cosas, tratará de unirse a ellos, y formar un grupo firme y que avance, aunque a veces cueste.
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