Simple And Clean - Pasado Social
#1
Esperar al siguiente barco para ir a algún lugar, no son nombres a los que va, son sensaciones. El aroma de las mañana, el ajetreo de la tarde y la campana de la noche antes de dormir. Pero nada de eso ha encontrado hasta ahora, solo sitios que son nuevos, pero que fue incapaz de observar.

No compró un boleto, pero aceptó la oferta de subirse si no causa ningún problema, no debería ser difícil ¡Tan simple como hacer lo de siempre! Sentarse y permanecer quieta, en silencio, como si reflexionara o estuviese en un largo trance.

—Gracias, no causaré ni el menor de los problemas. Lo juro — jurar es uno de los actos que puede hacer, lo que más tiene valor, para alguien que nada posee y que tampoco tiene planes de hacerlo.

Cuando regresó a la zona más poblada lo escuchó. Es una canción que no ha oído antes, con un instrumento que tampoco conoce, pero suena bien, tanto que avanzó incluso sin usar el bastón, solo para no incomodar a quien está deleitando los oídos de la gente.

No son muchos, pero se encontró con pasos cercanos que se detienen a escuchar. Deseó tener algún instrumento a mano, pero ha perdido todo, quedando solo con un par de objetos de valor a su disposición.

Cuando llegó al fin la canción fue la más emocionada. Aplaudió hasta que las manos le ardieron y se tornaron de color rojo — ¡Suena maravilloso! — sus pasos fueron adelante, para acercarse y saber quién es. La prisa la atacó, mientras que la ansiedad se aprovechó para tirarla al suelo, sacándole un quejido poco agraciado con la caída. Un sonido que no debería salir de una cantante, debe haber sido el quejido más horrible que escuchó en su vida, al menos de su propia boca.

—Ah. No se preocupen — movió sus manos, mientras la gente se acerca — Puedo levantarme, esto me pasa mucho — cuando finalmente se encontró con el bastón lo usó para levantarse, soltando una risa torpe — Lo siento.

Hay mucho por lo que disculparse, porque le ha quitado los reflectores a lo más importante, por una tontería.

Ésta vez si se acercó a quien ha estado tocando y cuando estuvo cerca usó su mano para palpar en donde está — ¿Podrías tocar otra cosa? — se mostró animada, como si hubiese descubierto algo nuevo — Jamás había oído ese instrumento — es la verdad. Porque siempre se ha dedicado a las cuerdas — ¿Cómo se llama? ¿Es muy grande?

¿Es muy raro no saber qué es una flauta? Si jamás se ha usado para tocar en las misas o en celebraciones, entonces no lo conoce.

—De qué es — volvió a golpear la misma zona de antes, suponiendo que es el brazo ajeno — ¿Es muy difícil?

La pregunta debería ser ¿Es muy difícil para alguien que no puede ver?

—¿Me dejarías tomarlo?

Una pregunta inocente que jamás esperaría un no por respuesta.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#2
Como casi todos los días durante mi estancia en Sobert -Y en casi cualquier lugar.- debía ganarme la vida de la única forma que conocía, compartiendo mi melodía con el mundo, una pieza que expresaba mis emociones, sin partitura ni práctica, pura improvisación alimentada por lo más profundo de mis entrañas. Acompañaba mis notas y mi respiración con una danza basada en saltos y movimientos gráciles, realizando medias lunas con mis pies para generar con la velocidad pequeños remolinos que acompañaban al baile, mi colega negra como el carbón seguía al movimiento de mi cuerpo y mis giros, haciendo el aspecto de una cinta que me envolvía para crear un halo mas teatral y artístico. Acompañaba el sonido de la flauta con percusión al golpear con mis pies el suelo entre saltos, haciendo que la sinfonía fuera mas completa y, a la vez, mas precisa en mi sentir. 

Movimientos ágiles al girar hacía que la flauta emitiera sonidos distintos y particulares que se acercaban y alejaban, generando un pequeño efecto dobles que producía calma y a la vez atención. Mis ojos se mantenían cerrados, no necesitaba ver para tocar, no necesitaba la vista en un momento como aquel, no, eso solo podía engañarme y distraerme de mi performance, innecesario totalmente. Así me mantuve por horas en un profundo trance musical, no existía el hambre, no existía el sueño, ni el cansancio, todo aquello se quedaba en un plano terrenal del que mi mente se había elevado hace tiempo. El momento era único, como todos y cada uno que sucedía al siguiente y el anterior que lo precedía, pero aquellos trances eran especiales, pues me acercaban a una especie de iluminación. 

Sin embargo algo me hizo detenerme, no fueron los aplausos o la gente siguiendo el ritmo con los pies, tampoco fueron los cuchicheos ni las ovaciones, no. Lo que llamó mi atención y detuvo mi baile y mi música fue escuchar como alguien caía al suelo. Me paré en seco e, igual que otras personas me acerqué a ayudarle, pero ya estaba de pie cuando anduve cerca de su figura. Sus ojos no eran visibles, pues una venda los ocultaba al público "¿Cómo verá?" Pensé mientras se levantaba por su propio pie, frágil y débil, parecía una fina figura de cristal, bella si, pero frágil y fácil de romper. Ella terminó de romper la barrera entre el espectador y el artista, acercándose un poco mas a mi para estar a una distancia donde podríamos conversar y escucharnos. Su aspecto jovial y emocionado por mi música me parecía tierno y, aunque no lo viese, le sonreí con amabilidad. -Realmente cada día toco una cosa distinta.- Respondí a su primera segunda, pues la segunda me dejó con una cara de ligera incomprensión acompañada con medio segundo de silencio. -¿Esto?.- Pregunté mientras levantaba la flauta a la altura de su rostro para que... lo viera. Al darme cuenta de mi error la bajé de inmediato. -Ehh... Es una flauta y no, no es grande, tus pequeñas manitas podrían usarla.- 

En ese momento caí en que podía ser ciega de nacimiento, por eso no conocía la forma de una flauta. -Básicamente es un cilindro de bambú de unos... 25 centímetros. También tiene agujeros por el cuerpo para cambiar de notas y una boquilla para sople a través de ella, asi sale el sonido.- Intenté ser bastante preciso en mi respuesta, pues, al no verlo, por lo menos podría imaginarlo, no lo se, la verdad es que era la primera persona ciega que conocía. Lo mas cercano que conocía era Zhang, pero ese al menos tenía un ojo ¿Ella tendría ojos? ¿Si tiene ojos... de qué color serán? La verdad es que me surgían ciertas preguntas. "Cómo sabe si el papel higiénico sale limpio o sucio?" Dudas trascendentales como cualquier dilema de la humanidad. 

Aquella mujer, curiosa y algo tierno, me pidió usar mi flauta para tocarlo, no obstante aquello suponía un problema para mi. No era por la saliva o que pudiera desafinarla, el problema se encontraba en mi corazón. -Lo siento mucho, pero no comparto mi flauta. Es... Es especial para mi, es mi tesoro.- En ese momento miré a mi alrededor, había tenido una idea que podía llegar a satisfacer a esta pequeña aspirante a músico. - Pero tengo una idea que puede gustarte mas. Dame un segundo.- Me acerqué a un puesto y pedí una caja de madera, después cogí un trozo de tela que había por el suelo, lo bastante grande para cubrir la entrada de la caja y, tensando la tela todo lo que pude, lo amarré a los clavos salientes que tenía la caja. Golpeé la superficie de la tela, viendo que generaba vibración y con ello un sonido de percusión similar al de un tambor. La caja no era especialmente grande, podría agarrarla con un brazo mientras se cotaba con el otro, incluso ponérselo entre las piernas y tocar sentada con ambas manos.

Volví a acercarme a ella con cierta prisa y le ofrecí la caja frente a ella para que... la viese... .-Toma, usa esto como percusión y toquemos juntos.- Sostuve la caja frente a ella, preguntándome si la cogería y podríamos tocar juntos una armoniosa melodía. 
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#3
—Mis manos no son tan pequeñas. Creo — pasó una de sus manos por su propia palma, como si quisiera comprobar algo, pero no se encontró con respuesta. Sería más fácil si pudiese ver, es la manera mas simple de compararse con los demás.

La descripción de la flauta la obligó a fruncir el rostro, es una mueca de que no ha entendido, porque no pudo dimensionar cuánto son 25 centímetros, tampoco entiende qué es una boquilla. — ¿Qué es el bambú? — nunca ha estado junto a uno, ni tocado cómo es. Conoce el concepto de las flores y la hierba, los árboles, pero no algo tan específico como eso. Es una dulce ignorancia que ha durado veinte años y que ahora parece mostrar frutos que no le gustan en su sabor — Uh, no entiendo mucho, pero suena bien.

Es todo lo que pudo decir antes de volver a la serenidad de siempre, encontrándose con un concepto que sí conoce. Mostró sorpresa, como si le hubiesen dicho una palabra mágica, el concepto perfecto para que entienda la razón de por qué no puede tomarla —No te preocupes, de todas maneras no creo que pudiese tocarlo ni aunque lo intentara.

Esperó quieta en el mismo lugar, escuchando las pisadas avanzar, hasta volver al mismo sitio que ha partido — ¿Qué es esto? — movió su mano con suavidad, encontrándose con un objeto frente a ella. No dudó en tomarlo con ambas manos, usando una para palpar la superficie y ver su forma — Oh, nunca había visto algo así la verdad. — nunca ha visto nada, pero seguro puede entender a lo que se refiere, porque eso dice la gente cuando encuentra algo que no conoce ¿No?

Y aunque no lo diga, siempre existe el anhelo de ser como los demás.

No la favorita de Dios, no la ciega que necesita ayuda, una persona común y corriente.

—Claro que podemos ¿Solo debo golpearlo, no? — se equivocó de lado primero, porque no suena bien cuando toca los costados. Como no existen instrucciones para su uso por parte del hombre, realizó el movimiento en cada cara que se encontró, preguntándose en donde suena mejor.

—Estoy lista ¿Puedes indicarme el ritmo con… con tu pie estará bien, así podré escucharlo al menos al principio — lo que fue una pregunta, terminó en una petición que no le pareció descabellada, por lo tanto esperó que llegue el momento para la actuación.

Incapaz de ver que la gente la observa, simplemente siguió el ritmo, notando como sus manos comienzan a molestar por los golpeteos a la tela. Incluso si no es el lado más duro, sigue teniendo manos suaves que no conocen el trabajo laborioso o superficies duras.

Se rió al final, escuchando un par de aplausos, porque aunque ha sido corto le gusta que sea así. No es solemne como lo era en la iglesia — ¿Es normal que me duelan las manos al hacer eso? — sostuvo la caja con uno de sus brazos, mostrándole su palma, en donde la zona de los dedos se ha enrojecido — Supongo que sí. Me dolía mucho las puntas de los dedos cuando tocaba el arpa ahora que lo pienso — toca claramente sonidos distintos, unos que pertenecen a otro sitio, con espectadores que buscan otro tipo de mensaje a través de las notas.

Escuchó un par de monedas caer, indicando que la gente da dinero por eso.

—Nunca había tocado con alguien fuera de la iglesia, ni con ese ritmo, todo lo que toco es más... ya sabes, más de algo que escucharías en una ceremonia  — porque aunque ha hecho espectáculos para gente, es sola o al menos así se siente. Es tocar, mientras se acompaña a sí misma con su voz, como si fuese suficiente, pero a veces no se siente así. — Muchas gracias… uh… ¿Cuál era tu nombre? Creo que no me presenté, soy Gwendolyn, así sin más.

Sin apellido, porque su familia es muy grande, por lo tanto tendría un nombre tan largo que no va a acabar.

—Mucho gusto — extendió su mano para un lado que no está él, se perdió con tantos sonidos alrededor, pero no le importó.

Un pequeño error no la va a matar.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#4
Aquella muchacha, que hablaba con tanta calma y tan dulce como yo, parecía bastante perdida. Carecer de visión tenía que ser un gran impedimento en su día a día, o eso creí. Aunque perdida, también parecía resuelta, utilizando el resto de sus sentidos. Si había llegado hasta el Reino de Sorbet, no era por pura suerte; algo debía esconder tras esa venda. "¿Y si en realidad era capaz de ver a través de ella? ¿Y si tiene rayos X? ¿Tendrá ojos de mosca?" Me acerqué a ella, en concreto mis manos, y mis dedos volaron hacia la venda, peligrosamente cerca de su rostro. ¿Sería capaz de notarlo? Por si acaso no pudiera, cogí una pequeña montaña de hojas del suelo que caían de los árboles y soplé en su dirección, comprobando si me paraba antes de hacer tal tontería. -Vaya. Se ha levantado el viento.- Independientemente de lo que ella hiciese, mis acciones quedarían suspendidas en el aire, como una mala broma si me preguntaban, al igual que su extraña broma acerca del bambú. -Pues el bambú es... como un tubo... así de largo- alcé los brazos para dar la medida referida en mi diálogo -pero... no son muy flexibles... y son verdes, cilíndricos, así- juntando los pulgar e índice de la mano derecha hice un círculo, en referencia al cilindro -y, oh, perdona. - Tras todo el diálogo, caí en la tonta cuenta de que la chica no podía ver. Nada de lo que había dicho o hecho, valía la pena. 

Corrí un tupido velo tras aquella escena que acababa de montar. Si Cao estuviese delante, se reiría de mí, o quizás lo empeoraría. -Gracias por entenderlo. Hay quienes no lo hacen y... bueno, me quitan la flauta, hacen bromas pesadas.- Lo común entre gente de nuestra calaña, consideraba a veces, aunque eso no lo hacía menos desagradable.

Tras eso, vino la improvisación, la música llenando el silencio que nos rodeaba, con una melodía alegre y risueña, la gente a nuestro alrededor no pudo evitar bailar a nuestro son. Todo distaba de ser aburrido y monótono. No lo hacía bien, tampoco lo hacía mal. No me pilló desprevenido que afirmase saber tocar el arpa. Quienes tocan instrumentos, llevan en muchas ocasiones el ritmo en la sangre. Al son de la música, mis pies se movían, mi cuerpo lo hacía. No había un estilo que seguir, tan solo el sonido llenando cada poro de mi cuerpo, mi propia danza. Agradable. Alegre. Vivaracho. Los aplausos llenaron mi alma al finalizar. -¡Gracias, público!- Exclamé al dar por finalizado el espectáculo, alzando los brazos al público a modo y posteriormente con una reverencia, a modo de agradecimiento al público.

Al finalizar, volví con la chica. Parecía preocupada por sus propias manos. Efectivamente, suaves, ni un callo, ni una porosidad en su palma. -Sí, si no tienes costumbre, es normal que duelan. Pero lo importante es: ¿lo has disfrutado?- La música no es un "sota, caballo y rey", la música se vive, se disfruta. Curiosamente ella misma me decía que la música que había tocado antes era mucho más sacramental. "Vaya, nunca había conocido a alguien que tocase en una iglesia". Medité mientras la escuchaba hablar. -¡Un arpa! Wow. Jamás había conocido a nadie que tocase el arpa. De hecho... ¡creo que jamás he escuchado un arpa!- Puse mis brazos en jarra mientras sonreía, aunque ella no pudiera verlo. -Debe tener un sonido increíblemente dulce, eso me han dicho, jeje.- Ríe de manera apurada, admitiendo su ignorancia.- Encantado, yo soy Han, solo.- Al saber que venía de tocar en ceremonias religiosas y que había hecho una vida en la fe. La miré curioso, y con la voz tierna como un niño ignorante, pregunté.- ¿Has tocado en la iglesia? ¿Cómo es eso? 
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#5
Agradecer al público no es algo que haya hecho antes, no de esa manera. Una reverencia suave antes de bajar al escenario. Escuchar los susurros, mientras el espectáculo ha terminado. Pero ésta vez fue diferente, incluso ella se unió a los aplausos, incluso si duele la piel.

—Lo de distrutado, sí — masajeó sus palmas y avanzó a la punta de los dedos — Me pasaban algunos instrumentos. Como no tenía nada más que hacer en la iglesia, practicaba con ellos — porque no puede cocinar, no puede ayudar a cocechar sin supervisión y tampoco limpiar. Tocar un instrumento no es peligroso, no necesita ni verlo, porque las notas están ahí, esperando en las cuerdas para salir — ¿Nunca? ¿Qué tal el violín o un organo? — no hay mucho más dentro del repertorio que pueda tocar. La iglesia no ha tenido tantos recursos para darle más.

—Suena magnífico — esa la conoce, aunque no la ha tocado como para aprender — Según el sacerdote es uno de los sonidos que nos acerca al cielo o algo así. Nunca entendí por qué lo decía — quizás porque los ángeles las cargan, aunque es incapaz de ver los dibujos para comprender un detalle tan burdo como ese.

—¡Tampoco tienes apellido, como yo! — juntó sus manos y se rió, para luego acercarse más. Como si quisiera darle un abrazo, pero el gesto no llega — No había encontrado a alguien así desde que salí. Que alegría — el no estar sola es algo que aprecia más de lo que debería. El ser único, trae consigo cosas que no le gustan, porque nadie más puede sentirse igual.

—Claro, luego de las misas o en las ceremonias. Antes cantaba en el coro cuando niña, pero llegó un momento que me pidieron que lo hiciera yo — sola, porque la favorita de Dios traerá fortuna y buena suerte a quienes la escuchan. Se supone, pero nunca ha pasado, es una fantasía que se dice para atraer a la gente y que permanezca atada — La iglesia tiene sus canciones, aunque no deben ser cantadas fuera de la misma, es herejía — pareciera más un secreto que se quiere ocultar que algo más. — A menos que el sacerdote me lo indique.

Incapaz de ver un secretismo que no se justifica, simplemente sonrió en la explicación — Pero me gusta más tu música — ¿No es raro que lo diga alguien tan fiel? Aun así la mentira es pecado, por eso no escondió la verdad de los oídos de quien la acompañan — Han ¿Siempre fuiste bueno para la música? ¿Cuándo supiste que querías aprenderla? — porque para ella ha sido una opción a media, es una elección, de las muy pocas que tiene a su disposición — ¿Dónde podría comprar instrumentos? Ahora no tengo dinero, pero quizás un día… pueda ahorrar lo suficiente como para tener de regreso una de las cosas que me gustan.

Son instrumentos que no son comunes, no pide una flauta o una guitarra, pero la ignorancia una vez más la llenó de esperanza.

—Lamento hacer tantas preguntas, nunca antes había estado fuera de la iglesia —
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#6
El público resplandeció y nosotros lo hicimos mas aun pues fuimos quienes ganamos aquella poderosa ovación, el ritmo natural de la mujer y la melodia dulce de mi flauta lograron crear una poderosa armonia, un vínculo efímero que poco eran capaces de entender y mucho menos de sentir, un vinculo musical. Porque para eso, entre otras cosas, estaba la música, para unirnos por muy distintos que seamos, desde el estilo sacro de la mujer hasta mi forma callejera de tocar, todo podia combinarse en una perfecta armonía. Tal era el entusiasmo que causamos que la misma Gwen olvido que era la autora y comenzó a aplaudir con la mirada perdida, bueno, imaginaba que miraria a algun lado bajo la venda.

Ella, adolorida de sus manos, masajeaba sus palmas y sus dedos mientras me explicaba que alli donde vivía la música era lo único q lo que podia acceder con su evidente problema de visión. También se extrañaba de que jamás hubiera conocido el arpa, sin embargo, otros instrumentos que nombró si los había disfrutado, al menos a sus hermanos. Le miré con alegría que haria evidente en mi tono al hablar.-Ah, el violín si que lo conozco, aunque he escuchado mas la viola.- Dije recordando los corrillos instrumentales de mendigos que se reunían en las nochesde frío frente a una hoguera. Recuerdo que mis padres y yo tocábamos junto al resto de vagabundospara calentar no solo nuestros cuerpos, también nuestros corazones. Al igual que ella se maravillaba con mis palabras, yo lo hacía con las suyas.-Vaya, debe ser un instrumento complicado, al gual qie debe ser complicado seguir partituras al pie de la letra.-Miréal cielo por jn segundo meditando sobre mis propias limitaciones.-La verdad es que a mise me hace imposible seguir una pieza predefinida sin dejar mi mente volar y comenzar a improvisar como un loco.- Me llevé una mano a la noca mientras guardaba mi flauta en el cinturón y me acercaba a la bolsa con dinero que los aldea os amablemente habían llenado a cambio de deleitarles con nuestra música.-Supongo que no valdría para tocar en la iglesia jeje.-No lo veía como un pecado lni roblema, realmente ni es que me llamase especialmente la atrnción el tocar piezas que no saliesen de mi alma.

Me acerqué a ella sacando unas cuantas monedas, mucho menos que el grueso que había en la bolsa, pero suficiente como para comer un par de veces en un día, mientras ella hablaba.-Tecnicamente si tengo apellido, sencillamente no es importante ni conocido.- Acerqué mi mano a la suya, poniendo las monedas en su palma.Toma, te lo has ganado por tu interpretación tan sublime.- Se lo había ganado y yo tenía mas que sificiente con lo que habia en la bolsa, que aquello le animase a ser asi de expontanea mas veces en la vida.

Después de aquello volvió un alubión de preguntas: Sobre mi, sobre instrumentos, todo causado por su curiosidad y la ignorancia ante el mundo que le rodeaba.-Pues mi padre me enseñó a tocar la flauta desde que era un crío, ibamos por las calles tocando junto con mi madre para llevar alegría a la gente. Aun lo recuerdo tocando el banjo mientras mi madre usaba su propio cuerpo como caja de percusión.- Eché la vista al pasado de manera melancólica, esbozando una pequeña sonrisa melancólica.-Debías haberla visto, palmeaba partes de su cuerpo a la par que bailaba, todo un show.- Podía visualizarla en mi mente como si fuese ayer cuando la veía con mis propios ojos. Después escuché su problema económico para poder comprar instrumentos.-Bueno, siempre puedes cantar, chasquear los dedos o usar tu cuerpo como percusión. Incluso puedes usar el dinero que te he dado para ir a una tienda de instrumentos y comprar uno barato.-Eché mano a mi flauta, aunque sin soltarla del cinturón.- Yo solo tengo mi flauta y esta hecha a mano, la verdad es que no se cuanto cuesta comprar instrumentos.-
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#7
—¿Huh? ¿Partituras? — no las conoce, no las sabe leer, todo lo que aprende es por alguien más. Le han enseñado las cuerdas, le han dicho cuál es cual y como suenan. Le indican la canción, antes de replicarla, porque ¿Cómo le enseñas a alguien que no puede ver? Es tan difícil y sin recursos parece imposible — De qué hablas, Han — qué es eso, dónde está y por qué no lo conozco. Siempre son esas las preguntas que nunca hace, pero que siempre siente que debe hacer — Improvisar… suena muy difícil para mi — quizás no posee verdadero talento o es que nunca le han permitido siquiera intentarlo. No existe improvisación en la casa del señor, todo está establecido y debe seguirse al pie de la letra.

Al escuchar sobre el apellido separó sus labios en busca de decir algo — Pero son tu familia. Merecen que los recuerdes ¿No? — porque desconoce la familia disfuncional, esa que tiene cientos de problemas ¿Cómo hacerlo si ella misma no tiene una? Y la que tiene siempre funciona, porque no puede observar los problemas, a ella no llegan — ¿Los extrañas?

Aceptó las monedas y apretó su mano con suavidad, no porque tenga un apego a lo material, sino más bien porque ¿Cómo debe decírselo?

—Suena a que era una buena familia — sonrió, permaneció con el rostro decorado con la nostalgia del otro, esa que se le ha pegado como una enfermedad, pero ésta no duele ni escuece — Me gustaría saber lo que se habría sentido tener una — una madre o un padre, a veces no los necesita, porque Dios es quien suple todas sus necesidades, pero cuando él hace falta ¡Entonces la duda aparece!

—Canto, la verdad es que es lo que más hago, ya que no tengo instrumento y en la iglesia era lo que más me pedían — alzó su mano y le ofreció las monedas de regreso — El dinero que me has dado no me sirve, Han. Puedes tomarlo — se rió despacio, incluso si declara algo tan extraño como eso — No puedo ver ni entender su valor, para mi un billete no es más que un trozo de papel, una hoja que ha marchitado — buscó la mano ajena, regresándole una vez más lo que le ha pertenecido en su momento.

—El pago serán tus respuestas, porque a veces siento que debo aprender mucho de este mundo tan enorme. — en donde le falta tiempo para descubrirlo todo y le sobran ganar de hacerlo ¡Ahí se encontró esa dualidad que la ha llevado viajando tanto tiempo! — Además no quiero estorbar mi viaje, usaré mi voz, porque siempre está conmigo.

Tomó aire, escuchando cómo la gente finalmente se dispersa y no queda nadie más que ellos — Han, puedo hacerte una pregunta… ¿Tu has podido ver el mal en la gente? — es algo personal que una vez más aparece. Insistió una vez más, porque ante ella el mal se esconde ¡Como si le temiera por ser la favorita de Dios! — ¿El mundo y quienes son tan malos como se dice?
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#8
La mujer desconocía mucho del mundo que tanto le apasionaba, podía entender que nunca haya visto una partitura, pero podría leerlas con los dedos, o alguien se la hubiese dictado, por lo que al menos debía saber de su existencia. -Ehh... Si, partituras, son hojas donde están escritas las notar que se tocan en una pieza.- Dije algo apurado, jamás tuve que explicar lo que era una partitura, claro que nadie me había preguntado por mi arte con tanta meticulosidad. Gwen se menospreciaba mucho, toda persona en este mundo guarda imaginación en su interior, solo hay que hacer uso de esta para que aflore y crezca. -Las notas las conoces, querida, solo debes ordenarlas mientras las tocas para que expresen lo que tu corazón tiene dentro.- Decidí hablar con el corazón para que la sinceridad de mis palabras le calasen, solemne y tranquilo. 

También se le veía preocupada por si yo no recordaba a mi familia de manera adecuada. -Pues claro que los recuerdo, pero su apellido no es lo que creó mis memorias con ellos, al igual que no era lo que les definía.- Reí levemente para quitar peso a mis palabras, pues mi intención no era sonar duro, sino claro.-Hmm... extrañarlos... No.- Fue una respuesta masticada, meditada y pensada.-Los recuerdo con gran cariño, pero no los extraño, su ciclo acabó y aferrarme a la melancolía me quitaría libertad.- La verdad es que no tenía muy claro lo que decía, eran preguntas que yo no me hacía normalmente, quizás debía ser mas reflexivo sobre ello, pero yo solía preocuparme mas por el día a día de los vivos. -Tampoco puedo traerlos a la vida, la melancolía solo sería el anhelo de un imposible.- Creo que en ese punto divagaba, no lo se, pero si sabía que echar de menos a los muertos, si bien es muy romántico, no es precisamente sano. 

Ella no había tenido una familia y tenía curiosidad por saber lo que era tener una, yo le miré algo entristecido, pero no por no tener ninguna, sino por no valorar la que adquirió. -¿Nadie nunca te quiso? ¿Jamás te cuidaron? ¿En la vida nadie te ha tenido cariño o devoción?.- Comencé a caminar un par de pasos.-La familia no es solo quien te engendra, no lo olvides, querida Gwendolyn.- Miré hacia ella, no porque muriera verme, sino para que pudiera oírme mejor.-Acompáñame, busquemos algo de comer, tengo antojo de algún dulce autóctono.- Volví a iniciar mi caminata, ahora con la esperanza de que ella fuera tras de mi para continuar hablando. 

Ella explicaba que no le gustaban los billetes porque no era capaz de identificar el precio en su relieve.-Bueno, yo te ofrecía monedas, que tienen un relieve para poder leer con los dedos su valor. Peeero si prefieres que te pague con conocimiento..- Algo satisfecho guarde las monedas en la bolsa, aliviado por no perder las monedas que llevaba todo el día intentando ganar. 

Después de esa escena pícara la mujer de violeta cabella hizo dos extrañamente profundas preguntas, dos cuestiones que no le haces a una persona desconocida sin que te miren como a un loco. -Pues... Es una pregunta complicada la verdad.- Miré al cielo pensativo mientras me llevaba el índice al mentón.-Creo que es algo que deberás descubrir por ti misma, pues ninguna respuesta que yo te de sobre el tema será una verdad absoluta.-
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#9
¿Qué tiene dentro un corazón que comienza a latir con fuerza ahora que no tiene dónde volver? Sonrió con suavidad, es un gesto ligero, pero perdido. Porque incluso si en el papel suena bien, como las notas de una pieza, no es tan fácil para alguien que no sabe leer — Lo intentaré — pero a veces intentar no es suficiente, se necesita mucho más.

Escuchó sobre sus padres, sobre una vida que no ha tenido, pero que suena bien — ¿Pero no es un apellido parte de tus memorias? No es la definición de ellos, pero es uno de los tesoros que entrega la familia — aunque no todos tengan vidas dulces y para algunos no sea más que una pesadilla. Una maldición que no se pueden sacar o cuando ocurre quedan vacías. Como ella — Y como ellos ya no están, seguro que su amor llega a tu hijo cuando formes familia — porque así le han contado en la iglesia, que la gente inevitablemente se une a alguien más para buscar lo que falta. — No tienes que sentirte por lo que no es, sino por lo que fue.

Por lo que será y por lo que se logrará. Jamás ha vivido en el pasado, incluso si no puede ver el futuro inmediato.

—Huh, si, en la iglesia me querían — ¿La querían? Apretó los labios, porque el cariño existió, pero siempre con la lejanía de temer a la favorita de Dios, como si fuese a hacer algo o romper en cualquier momento — Digo, cuidaban de mí y me ayudaron a pesar de ser ciega — pero no es como lo que él ha dicho. No son recuerdos que pueda comentar con un tono dulce como la miel, sino más bien son anécdotas sin sabor, cosas que ocurren por obra y gracia de Dios. Por eso es que hay que aceptarla — Lo sé…

Siempre le han dicho que la iglesia es su familia y que Dios es aquel que los cuida a todos, pero a veces se siente como una figura ausente, mientras que el resto de familiares tampoco están presentes ¿Qué se hace en ese caso?

—Pero dijiste que el pago era información y no me estás respondiendo — no es reproche, es el resultado de sus propias palabras. Apretó los labios con suavidad, porque aunque ha intentado descubrirlo por sí misma, no lo ha encontrado aún — Está bien, quiero saber de los demás ¿No es bueno escucharnos entre nosotros? Tal vez yo no pueda… ver las cosas como los demás, pero saber que tienen en la mente — no encontró miradas con él, porque sus ojos nunca se abren y tampoco pueden ver, pero sí movió su rostro hacia el hombre que la acompaña.

—No importa si no estamos de acuerdo — porque no siempre lo está con otros. Suelen haber reproches a su persona por cómo piensa y lo devota que es a un Dios que no escucha a nadie, ni a la que dicen su favorita — Solo quiero saber… qué me espera a futuro.

Qué hay más allá de este enorme mar que no puedo ver.

—De todas maneras, acepto la comida, ya me estaba dando hambre… aunque no tengo dinero para pagar — se rió de manera torpe, avanzando con cuidado — Nunca salí de la iglesia, no sola al menos.

Aunque la soledad siempre estuvo ahí, con o sin compañía.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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