[Presente relativo] El Amanecer de la Leyenda: La Reunión en la Isla Karate. [Priv]
#21
Narrador / María Merlot 

…………………………….

¿El tiempo pasaba tan lento?
No, aunque se sintiera así.
La verdad transcurría en un parpadeo.

La peliceleste se había sentado al lado de Maki, se había apoyado en su hombro esperando su melodía. Antes de eso, pudo ver y escuchar al resto de la tripulación, como la cotilla que era, estaba pendiente de todo a su alrededor, y su visión la ayudaba mucho. En especial cuando Algodón de Azúcar empezó a susurrarla al pelirrojo. ¿Por qué no había apreciado sus cadenas? Las vio en el suelo, y no pudo más que suspirar en el hombro de su Unnie. Lo perdonaría solo porque el médico había indicado que le estaba dando un patatún. Cuando lo trajo a su lado, justo frente a ella, solo pudo sonreirle con mucha alegría mostrando sus preciosos dientes blancos pero aunque quiso continuar su charla anterior, Ashviel intervino.

Le llamó la atención por encadenar al pelirrojo, a lo que ella solo hizo un pucherrito en su hermoso rostro. ¡Eran cadenas simbólicas! Que Fantasma no lo entendiera le dolió pero así como vino se fue, porque la guitarra empezó a sonar, y Maki hizo lo suyo, lo que causó que la ambarina se perdiera en la hermosa artista a su lado. Ella también cantaba pero lo hacía en solitario, porque no le gustaba que escucharan su voz de sirena, después de todo había un mito detrás de esta… un mito no muy alejado de la realidad.

Luego la mujer quemada se fue, Jensen se quitó la camisa, el cocinero dijo algo, el gigante dormía, Ashviel bebía y Hyakinthos estaba aún a su lado, a este último le guiño un ojo con toda una sonrisa de adoración. Como le encanta su amigo olvidadizo, aunque él nunca la recordará, ella lo haría por ambos… y también porque él la había ayudado tantas veces con sus escamas que sentía que debía ser recíproca con la bondad mostrada.

— ¿Algodón de Azúcar? — lo llamó en un suave susurro mientras por el rabillo del ojo veía a Maki llevarse a un lado a Jensen — ¿Esto es real o estoy soñando con colores? Acabamos de pasar una línea… ¿Lo sientes? ¿Lo Sabes? La línea donde la diversión se convierte en algo... más profundo. Hace poco éramos individuos dispersos, estrellas brillando en solitario.... Ahora somos náufragos de la cordura del Fantasma para navegar en este barco… formando una hermosa constelación… gigantesca y desquiciada — le comentó con su habitual alegría pero solo para que él la escuchara. Jensen ahora se tiró al agua y arrastró al pelirrojo.

Iban por el botín conseguido por la bala de Blacky, ella realmente no quería ver eso… — Estamos en el limbo, lejos de las reglas, lejos del puerto. Aquí, solo existe el ahora, y el ahora es brillante, ruidoso y completamente hermoso… — finalizó levantándose con sus movimientos etéreos para ir por las cadenas que dejó Owen atrás, sin más que agregar y queriendo estar lejos de la mutilación de su primo lejano se adentro nuevamente al barco, por aquel pasillo por dónde había salido horas atrás.

Una genuina sonrisa se dibujó en sus labios, le agrada mucho esa cuerda de racionales irracionales, esperaba que esta vez… esta vez si pudiera encontrar un lugar al cual llamar hogar, y un grupo al cual llamar familia, aunque en el fondo una vocecita en su cabeza le recordaba que todo siempre terminaba igual. María negó con su cabeza, alejando ese pensamiento, recordando a Ashviel y su promesa… él cuidaría sus sueños, él no la dejaría otra vez en la oscuridad… confiaba plenamente en su capitán, y lo seguiría en esta aventura ciegamente.

OFF ROL :: Me fui a mi celda.
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#22
Mientras que en su cabeza solo podía sonar una estática propia de la interferencia más potente, diversas situaciones empezaron a suscitarse a su alrededor que no parecían despertarlo de ese letargo en el cual la hermosa chica de aspecto marino le había puesto, ¿Acaso pertenecía a alguna civilización que atrofia el cerebro? ¿Le había provocado metido una patada psíquica? Era muy difícil saberlo, aunque muy fácil sentirlo para Owen. Una cosa era clara: Parecía que su aspecto destartalado, caótico, rojo y llamativo había provocado ciertos sentimientos de animadversión en varios de los presentes -Ojalá recordara quién soy.- contestó automáticamente a la primera pregunta que lo atacó, una que venía de un alargado pelirrosado que parecía verse tan serio como suave. Todos eran tan diferentes entre sí, casi como si fuesen ilustrados por diferentes personas y no mantuviesen una correlación estética. De entre caos, parecía estar naciendo una extrañísima familia dispar.

Antes había empezado a ser atorado a preguntas por la muchachita de cabellos celeste brillante, pero, ahora, quien estaba inspeccionando y analizándolo como si Owen fuese una rata de laboratorio era este nuevo individuo que, rápidamente, atrapó la muñeca del chico que parecía haberse quedado seco en el suelo en posición de tabla, como un muñeco de trapo, teniendo que ver cómo su brazo era tironeado hacia arriba para medir su pulso.

—Tu pulso está acelerado, tu cara está pálida, has empezado a sudar y estas frío…puede que si mueras —
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-Prométeme que pondrás un epitafio en mi tumba que diga: "Gracias por tanto, perdón por tan poco".-

Mientras continuaba escuchando las posibles razones de lo ocurrido, cómo sus órganos iban a ser evidentemente vendidos al mejor postor (Porque aquella mentira de donación no coló para nada sobre él), de cómo mentía sobre su tesoro y, además, de cómo en increíblemente pistolero de "percutor cuerdo" había saltado en defensa y protección del pelirrojo. Bueno, al menos sabía que su "carta para salir gratis de la cárcel" que fue salvarle en aquella corrida de toros había podido ser utilizada y no ser parte de la alimentación de una tripulación que podría carnearlo como si fuese un producto más.

—Si vas a decir una mentira, al menos ten el valor de continuarla.
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-Coño, mátame de una vez, ya tu amiga la hermosa de pelo celeste me destruyó el lóbulo frontal.-

Como habido mentiroso que es no solamente no iba a admitir que había mentido o que se estaba metiendo en un "océano" de conflictos al interactuar con aquellos piratas, sino que, simplemente alzando la cabeza, buscó aquella avellanada, llamativa y rasgada, muy diferente a esos ojos brillantes, grandes y de pupila pequeña como los del pelirrojo.

Arrastrado como un muñeco de trapo y traído de acá para allá, quedó sentado frente a ambas mujercitas de lo que parecía ser la tripulación del conocido como "Ashveil Lucarne", individuo que Owen, previamente y antes de generar todo este altercado tan estrafalario, había investigado con un poco de detenimiento; Él no iba a infiltrarse en una tripulación entera sin conocer a la mayoría de sus individuos, aunque Jensen, su vampiresco y rojizo ex-compañero, había aparecido total y completamente por sorpresa. Dando pequeños botecitos con el culo y empujando hacia arriba con las manos terminó por sentarse luego de haber sido utilizado su cuerpo para limpiar el camino por el delgado y alto peli-rosado, usó su gran elasticidad para terminar volteándose y, así, usar su espalda para apoyarse. Él había ignorado el estruendo del disparo y la búsqueda en la pesca debido a que todavía estaba intentando recuperar la compostura, pegando su espalda hacia una superficie mientras quedaba justo en el medio de las chicas de la tripulación: La pasada de bronceado y la que le había atacado con sus superpoderes. Allí fue cuando el pelirrojo, alzando la vista, se enfocó directamente en cómo el reconocido capitán de la tripulación no parecía tener ningún tipo de tapujos en ser sumamente reservado con él. ¿De verdad era tan fácil saber que tramaba algo? Bueno, sin duda alguna su entre-cejo se fue marcando progresivamente escuchaba al hombretón de orbes dorado brillante que parecían traer varias iris dentro de la esclerótica -Tsch.- y un quejido de molestia se escapó de su boca, tal vez, aquel sujeto, era mucho más sensitivo de lo que el joven polizón habría poder imaginado.

–Owen salvo mi vida de una manada de toros drogados y enojados, no es un rufián cualquiera así que te pediré que lo trates con más respeto. –
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-...eh?-
¿Alguien estaba saltando en su defensa? ¿Incluso sabiendo perfectamente lo que él es?
– él es mi amigo y es tan digno de ser un nakama como todos los demás.
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-...-

Le resultó total y completamente inevitable no quedarse perplejo al escuchar al sujeto de larga capa rojiza que, sin ningún atisbo de duda, lo protegía y lo ponía bajo su ceno. Owen, desde que tiene uso de memoria, jamás gozó de ningún tipo de protección, totalmente lo contrario; Son tantísimas las veces que ha tenido que hacerse valor por sí mismo que todo ese porte disfrutón, alegrón, estúpido y explosivo que había tenido hasta hacía unos minutos desapareció de un plumazo hasta generarle una sensación de angustia bastante incómoda, más...a sabiendas de sus verdaderas intenciones a la hora de querer subir a aquella nave, porque Ashveil estaba totalmente en lo cierto al ser reservado con él. Era un paria, y aún así, estaba siendo defendido. Su corazón se apretó y se quedó ligeramente en silencio mientras su puño derecho, casi por inercia, empezó a cerrarse solo, como si tuviese que aguantarse las ganas de retroceder.

La espectacular voz de la muchacha excesivamente bronceada a su lado le hizo voltearse a escucharla, viendo su impresionante entusiasmo y alegría a la hora de cantar, incluso, pese a tener una actitud provocadora y sumamente feroz. ¿Eran estos piratas, genuinamente, buenas personas? -Maldita sea.- era su peor debilidad, aquello que rompía, incluso, su propio código moral. Algunos jugando, el inmenso coloso que se veía tan manso como si se tratase de una estatua en movimiento, el cocinero aportando para poder atrapar al gran pez que habían capturado para repartirse su preparación entre todos...pero no, Owen no podía ni debía desviarse de su misión -No pienso encariñarme de estos tipos. Owen, ni se te puto ocurra.- su corazón quería patear en otro sentido, pero parecía como si él mismo estuviese encadenándolo en otra dirección, mientras le dedicaba una mirada a todos y cada uno de ellos -Hay que cuidarse de Ashveil, es mucho más astuto de lo que parece ese perro.- su rostro se mostró desagradable y antipático en cuanto clavó sus orbes celestes en él, ablandándose automáticamente miró a Jensen y siguió con el famoso Uker -Solo será sacar información y me iré.- giró su cabeza hacia la cantante que, habiéndose detenido, también se veía incómoda con la pesca furtiva -Aunque...la chica azul estaba bien bonita.- su mirada, ahora se vio terriblemente pícara, obvia, incapaz de poder esconderla, moviendo los ojos en dirección a la mujercita de aspecto marinesco tan efusiva, agradable y risueña -Lo único que mi cerebro procesó de todo lo que dijo es que al lado suyo hay un camarote vacío. Podría invitarle a que me visite.- porque no dudaría, en lo más mínimo, en utilizar toda su enorme capacidad de labia para poder obtener lo que quería.

¿O no?
¿No sería una buena idea parar con todo esto, Owen?
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-Si existe algún Dios, por favor, perdóname por lo que voy a hacer.-

Porque, en cuanto dirigió una mirada a todos y cada uno de los presentes...otra vez, su corazón se apretó como si quisiese zafarse de las cadenas en las que él mismo decidió meterlo.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
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#23
Ruido.
 
Mucho ruido.
 
Voces.
 
Risas.
 
Melodías.
 
El ulular del viento colándose entre los mástiles y las velas recogidas.
 
Las olas chocando, sin clemencia alguna, contra el casco.
 
Tan animados están todos que el médico, por un instante, se siente fuera de lugar. ¿Qué hace ahí entre personas tan llenas de vida? Alzó su cabeza, mordió el interior de su boca con fuerza, como si buscara despertar de un sueño por medio del dolor y, finalmente, sus ojos y su mente se perdieron en el ir y venir de las nubes blancas del cielo y, ahí, en medio del melódico ritmo de la guitarra y del cantar angelical de la peliverde, por un instante, el pelirosa sintió que no era tan terrible estar en medio de tan variopinto grupo.
 
No, no puede ser tan terrible como la primera vez que viajó con piratas. En esa ocasión debe ser distinto.
 
Dejó de maltratar su boca con sus dientes y bajó la cabeza para girarla hasta encontrarse con la figura del chico bajito y de piel canela que se supone es ahora su capitán. ¿Cómo podía poner orden en medio de tanto caos? Movió su cabeza en una negativa cuando notó que a cada miembro de la banda le tocaba un regaño distinto hasta que…por supuesto, llegó a él.
 
Se quedó helado por un momento, miró con curiosidad a Ashveil y ladeó su cabeza, como si su cerebro apenas pudiera procesar lo que decía y no, no porque no lo entendiera, sino porque esa orden tendría que ser algo que recordara, dentro de todo lo mencionado, era lo único que para él valía la pena recordar. —Está bien, los mantendré con vida…solo les mediré el precio si usted lo ordena, lo prometo...en serio...
 
Sus ojos, por un momento serios al anotar mentalmente la orden de su capitán, volvieron a lucir tan distraídos como siempre cuando su cabeza giró para mirar a la peliverde que se presentaba ante él… ¿Debía recordar su nombre? Sí, seguro que sí, quien sabe cuántas veces se lo habría dicho, quisiera recordarlo, pero su memoria siempre terminaba traicionándolo. —Maki…sí…lo debo anotar —. Susurró para sí más que para ella, aunque, de nada serviría que lo anotara, a fin de cuentas, aunque el nombre de Maki en su libreta, sin un rostro al cual asociarlo, sería inútil.

Entonces pasó…La calma momentánea que logró el capitán empezó a romperse con unos ronquidos que, probablemente, se escucharían en toda la isla…Un gigante…claro… ¿Cómo dormirían con él en el barco si roncaba así? Todos sufrirían de insomnio…tendría que encontrar alguna medicina para suprimir esos ronquidos. Suspiró con cansancio, algo le decían que las noches serían largas…muy largas.
 
Escuchó algunos ruidos más, opacados por los ronquidos, claro, pero, sea como sea, vio que varios se movieron. Apenas tuvo que girarse un poco para entender que intentaban subir al rey marino al barco…en ese momento el gigante sería más útil, si tan solo no se hubiera dormido. —Siento lástima por ellos —. Murmuró antes de meter su mano en uno de los bolsillos de su pantalón y sacar de este una pequeña botella con un perfume que aspiró con ganas, como si pudiera ayudar a calmarlo o a ordenar sus ideas y así se mantuvo, aspirando el olor de la menta, que podía resultar intenso para los que estuvieran cerca, pero apenas perceptible para él, hasta que la vocecita risueña de la chica mitad sirena lo sacó de su ensoñación.
 
—¿Quién es algodón de azúcar? —La miró con una curiosidad bastante genuina, volvió a morder sus labios y a ladear su cabeza justo antes de que la muchachita empezara a hablar tan fluidamente como antes le habló al pelirrojo. —¿Y si todos estamos soñando? Tal vez esta vida es un sueño, quizá nada es real... ¿No crees que sería mejor si así lo fuera? Entonces no tendríamos que preocuparnos por el peligro, ni siquiera por como será el mañana —. Se unió a la fantasía de la peli celeste, él mismo desvariando, hasta que ella se puso de pie y desapareció entre los pasillos internos del barco.
 
Él la imitó. Se levantó para moverse de ese sitio en donde ya había demasiado movimiento. Estiró su cuerpo y echó una rápida mirada a lo que el resto hacía, incluso al gigante, a quien pensó en despertar para que ayudara a los otros, pero parecía tan cómodo en su siesta que creyó que moverlo sería una falta de respeto. Se encogió de hombros y caminó por la cubierta hasta estar en el borde, observó como el resto trabajaba intentando mover al animal que Jensen había “cazado”.
 
Parecían un buen grupo.
 
Parecían buenas personas y eso…eso era preocupante.
 
¿Cuánto tiempo sobrevivirían en esos peligrosos mares?
#24
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Tema cerrado
Gracias por notificarlo.
STAFF DE NAKAMA NO MI


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