Comedy - Pasado Social
#1
Ha acudido a la iglesia luego de llegar, no necesitó nada más que pisar la isla para saber a donde quiere ir, porque le han contado que existe, por lo tanto se preguntó si debe presentarse ahí o no. Podría llegarle un mensaje divino, una guía para volver a su hogar, una solución para un problema… o podría seguir viajando libre de sus responsabilidades con los demás.

Es un egoísmo que hasta ahora jamás había sentido.

Cantó en la iglesia junto al coro, siguiendo el ritmo de los demás, hasta que finalmente la canción se acaba. No hay aplausos a pesar del espectáculo, pero nunca los hay, es una solemnidad extraña que no le gusta, pero al menos ahora se encontró acompañada de otros.

—¿Te quedarás a la misa, Gwendolyn?

—Sí, debería. — respondió a una señora amable que ha escuchado su historia y por pena ha decidido ayudarle. Un poco de dinero, ropas, un bolso y una comida caliente. Se sintió agradecida por poco, sintiendo que es mucho ¡Demasiado! Porque ella no podrá regresárselo nunca, a menos que una plegaria sea suficiente.

Se sentó junto a alguien más en toda la misa, ha elegido no estar sola porque los sitios se sienten enormes cuando está en el medio de la nada. El ritual le pareció parecido al de su hogar, pero al menos puede estar en las sillas de atrás.

El cansancio la atacó, su cabeza pesó lo suficiente como para que la misma se balancee, hasta que finalmente cedió, reposando en el hombro de alguien más. Nunca se ha dormido por la presión sobre ella, pero ésta vez sí ocurrió. Se sintió tan tranquila que incluso una de sus comisuras de los labios amenazó con mojarse con su saliva, indicando que el sueño es profundo.

Al menos no hay ronquidos o eso si la delataría.

Es un sonido cercano de alguien levantándose lo que la sacó de su sueño, dando un resalto primero y limpiándose la boca en segunda opción — AH. Lo lamento — ya no se escucha al emisario de Dios decir palabras, debe haber terminado, pero no hace mucho — ¿Quién está ahí? ¿Es Lana? — la señora que se ha ofrecido a ayudarle, esa amable persona que le dió unos días más para sobrevivir.

Sus manos tocaron el rostro ajeno, pero no es ella, incluso hay algo extraño. No se parecen siquiera — Uh, ¿Quién es usted? — sus dedos terminaron en la nariz de alguien más, dándose cuenta que en realidad se ha pasado de la cuenta — Lo lamento.

Se alejó, moviendo su cuerpo para un lado, alejándose en la banca — Ay Dios — un comentario muy acorde en donde se encuentran — Lamento las molestias. Debería irme, sí — se levantó, chocando con la banca de adelante y a pesar de que golpeó, intentó esconder el problema.

—Solo necesito encontrar mis cosas.

Pero no están cerca de donde las ha dejado. Sino que se las han llevado unos metros más allá, en donde no estorben el avance de nadie.

—No creo que me hayan robado en la casa del señor

¿Entonces en dónde está? ¿Por qué no lo puede encontrar?
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#2
Poco era el tiempo que llevaba de haber arribado en esta isla la cual salta a la vista no esta en las mejores condiciones posibles, no era como que mi persona estuviera acostumbrada a los lujos ni mucho menos, pero se notaba la gran diferencia de clases que se cernía sobre la parte sur en comparación de la parte norte, un contraste que sin duda llamaba la atención.

No estaba en este isla por un motivo en particular mas allá que la simple exploración, sinceramente ni siquiera sabia que hacer con mi vida luego de sepárame de Ikaros, pase tanto tiempo en compañía de ellos que nunca tuve un objetivo claro al cual aspirar en un futuro, ahora solo me dedicaba a explorar la isla que me topara en mis viajes con el único objetivo de registrar su fauna y flora en mi bitácora, aunque mas que un objetivo era un pasatiempo.

Caminando por las pobres zonas al sur de Sorbet, me percate a lo lejos de una iglesia ubicada un poco a las afueras del pueblo, simple y sencillamente me llamo la atención, ~¿Cuando fue la ultima vez que pise una iglesia?~ Pensé cuando claramente sabia la respuesta, fue el día que los traicione, había dejado en aquel entonces a esa niña en la iglesia a la que asistía con mis padres, no podía cuidarla y dejarla a cargo de las monjas sin duda alguna le garantizaría un mejor futuro del que yo podría darle. Mientras me encontraba divagando en mi mente como suele ser costumbre, el resonar de las campanas anunciando la misa de la tarde me saco de mi trance, me quede mirando fijamente la entrada por un par de minutos y al final decidí entrar a la iglesia a escuchar la misa, necesitaba en verdad escucharla esa sensación me invadía.

Al entrar en la iglesia vi a varias personas sentadas en las filas delanteras y a un coro preparándose para dar inicio a los canticos, decidí sentarme en una de las filas de hasta atrás para estar un poco aislado de todo el cumulo de gente no quería resaltar por mis alas y mucho menos ser el centro de atención. Solo con mirar el estado de esta iglesia se notan las dificultades que pasan en este lugar, las paredes erosionadas por el tiempo, las bancas de madera ya astilladas y carcomidas por los insectos, no era el estado que esperarías de la única iglesia del pueblo y aun así, transmitía una gran sensación de refugio y paz que era difícil de describir en palabras.

Mientras me encontraba otra vez sumido en mis propios pensamientos, empezó el canto del coro y como si brillara un faro en medio de una noche consumida por la penumbra, resalto una voz dulce y casi angelical que destacaba por encima del coro, instintivamente dirigí la mirada al origen de aquel sonido solo para encontrarme con la figura de una chica que destacaba sin duda por su gran cabello largo y aun mas por su belleza solemne y pulcra casi como la de una santa o un ángel, pero aun con eso, lo que mas llamo mi atención, fue la venda que tenia cubriéndole los ojos.

Al terminar el coro, paso la gente a prepararse para la misa, vi como la misma chica se acercaba torpemente al lugar donde me encontraba sentado, ella llevaba unas cuantas cosas que procedió a colocar en el asiento mientras se sentaba a un lado mío, claramente esta chica era invidente, me quede quieto y en silencio para no molestarla y evitar que se percatara de mi presencia, y entonces comenzó la misa, pase todo el rato tratando de evitar que esta mujer se percatara de mi presencia lo cual fue rápidamente destruido cuando la chica cayo rendida del sueño justo encima de mi hombro, quede petrificado, no sabia que hacer, pensé en despertarla pero al voltear mi vista la vi, tan indefensa y dulcemente dormida, simplemente no pude, me quede lo mas inmóvil posible para no despertarla, viéndola así tan serena e indefensa, ya no parecía tanto una santa, parecía mas una niña perdida que se había quedado dormida luego de jugar todo el día.

Absorto en mi mente y quieto como un roble me percate como la misa ya estaba llegando a su fin, fue en ese momento que la chica de un sobresalto regreso en si misma, rápidamente pidió disculpas mientras se limpiaba la boca,  acto siguiente pregunto por una tal Lana y antes de poder pronunciar alguna respuesta ya tenia sus manos en mi rostro tapándome parte de la boca, la chica se dio cuenta de inmediato que no era esa tal Lana aunque eso no evito que que metiera su dedo en  mi nariz, termine encorvado agarrándome la nariz por el dolor y con los ojos llorosos, ella se disculpo y tomo distancia apresuradamente, al devolver mi mirada hacia la chica vi como esta intento pararse para irse pero termino chocando torpemente con la banca de enfrente tirando al suelo las cosas que traía con ella, termino desesperada buscando sus cosas por todos lados y en pánico pensando que lo habían robado.

Junte mis fuerzas para evitar reírme de la situación, al verla desesperada buscando sus cosas sentí un poco de remordimiento por eso, así que levantándome de la banca me agache para recoger su bolso.

-Disculpa, aquí esta tu bolso-Digo mientras tomo delicadamente su mano para dirigirla a la bolsa que estaba sosteniendo y que la tomara sin problemas-¿Estas Bien?-Le pregunto por el golpe.
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#3
Que tomara su mano no la asustó. El contacto con la gente es lo normal para ella, porque ante la falta de visión, tiene que buscar otra forma de poder observar — Oh, gracias — finalmente tocó la tela, la reconoció por su textura, por lo tanto no hizo nada más que pasearse hasta encontrarse con las cintas que ayudan a cargar el objeto. — ¿Pasa algo? ¿Me veo mal? — con su otra mano se arregló el cabello, porque no quiere ser irrespetuosa en la casa del señor. Le han enseñado que su imagen debe verse impecable en un lugar sagrado.

Pero se ha quedado dormida en misa, ha babeado incluso entre los sermones, en un día extraño que la obligó a soltar una mueca de preocupación.

—¿Es mi cabello? ¿Manché mi vestido? J-Justo me lo habían regalado hoy — porque todo lo consigue con la caridad de la gente. Sintió que ha echado a perder algo pronto, algo que la ha llenado de halagos de una señora desconocida ¡Que podría haberle mentido! Pero le creyó, porque la ingenuidad que tiene no se quita — Bueno, no hay que aferrarse a las cosas materiales…

Pero le ha gustado la tela, es suave al tacto y está lleno de detalles que no puede ver, pero sí sentir — ¿Podrías ayudarme a acomodarme el bolso? Nunca había tenido uno en mi vida — porque poco tiene y siempre lo carga alguien más, como si no pudiera hacer nada por su cuenta. Es la maldición de estar ciega, y aunque a veces trae beneficios sin darse cuenta, también está el problema que todo es más difícil — Es más, no tenía nada para meter dentro, así que me dieron un par de cosas en la iglesia a cambio de que cantara hoy.

Habló de su vida con un desconocido, no tiene sentido, pero si está en el hogar del señor ¿Por qué habría que desconfiar? Además se ha mostrado amable con ella.

—¿Podría pedirte otro favor? — buscó en sus bolsillos y finalmente sacó un billete — Me dieron esto. Dijeron que podía comprar comida con él… pero, uh — hay algo que no cuadra ¿No? — No sé cuánto vale, no me lo comentaron cuando terminó en mis manos. Para mi es un trozo de papel — que vale lo mismo que otro, no hay diferencia entre ellos ¡Hasta podrían haberle dado una hoja en blanco! Pero creyó que no le mentirían de esa manera — Pensé en devolverme a preguntar, pero me dio algo de vergüenza que me ayudaran tanto, fueron tan amables conmigo que era… seguir pidiéndoles ayuda.

Es como si se resistiera a ser completamente inútil. Por algo trae el bastón ¿No?

—Solo necesito saber de cuánto es y a dónde podría ir con él… no muy caro, me dijeron que me podrían cobrar demás por venir de afuera— No le dijeron el por qué de verdad, porque es demostrar que se van a aprovechar solo porque no puede observar.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#4
La señorita se veia muy angustiada por su apariencia, intentaba arreglarse el pelo con inseguridad aunque sinceramente no se veia mal. También se veia preocupada por la apariencia de su vestido, me había encandilado tanto su apariencia que no había notado lo anticuado que se veia su ropaje, lo cual no seria raro para el lugar en el que se encontraba la iglesia, y aun así el vestido se veia tan elegante a pesar de su apariencia desgastada, probablemente por que era ella quien lo usaba.

Me pidió amablemente si le ayudaba con un par de cosas, no estaba muy seguro de seguirle la corriente a esta chica, ya tenia historial de ser engañado por gente necesitada. 

~No e estado en los mejores lugares de este mar para ser sincero~ Pensé. Aun así, no creo que simplemente pueda ignorar a esta chica cuando me esta pidiendo que le ayude.

De repente la chica saco un billete  de 500 berries de su bolso y me pidió ayuda para comprar comida, por su forma de expresarse parecía que no tenia demasiada idea de como funcionaba el mundo, en general. 

~Definitivamente no voy a poder dejar a esta chica a su suerte~. Me quede mirándola por unos segundos mientras ella sostenía el billete enfrente de mi, pero no tarde mucho en tomar la decisión de ayudarla. 

~Si esto termina como la ultima vez, me voy a sentir como un estúpido. Que sea lo que Dios quiera supongo~ reflexione.

-Bueno esa cantidad seguramente te alcance para una buena comida, aunque no se si sea buena idea que vayas sola a la zona del mercado- Le comento a la chica mientras tomo el bolso y el billete para posteriormente pasarle la correa del bolso por su cabeza y su brazo derecho para colocárselo en su hombro izquierdo 

~Su cabello es realmente suave, aun no tengo idea como puede tenerlo tan hermoso, no se nota que supiera cuidárselo por ella misma~. 

-Así se utiliza el bolso, ten cuidado cuando paseas por ahí con el, trata de mantenerlo siempre a la mano, esta no es una buena zona por así decirlo.- La miro por un momento con el bolso ahora puesto, deslumbraba que no era normal. 

~Es realmente linda así de cerca~ pensé por un instante antes de sacudirme ese pensamiento de mi mente.

-Conozco un buen lugar para comer que esta un poco cerca en el pueblo, te podría llevar si gustas- Le dije mientras le colocaba devuelta el billete en su mano.

~No suele gustarme la compañía pero de vez en cuando tampoco esta mal comer con alguien mas~.
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#5
—Si, me dijeron lo mismo. Pero no es que tenga a mucha gente para ir. No soy de aquí y estoy de pasada — explicó con suavidad, mientras la ayuda no tarda en llegar, trazando una sonrisa en el rostro. Se quedó quieta, esperando que él haya terminado de acomodar las cosas — Es decir, supongo que si les pidiera a ellos… irían conmigo. Pero no quiero molestar tanto, suficiente con que me dieran ropa nueva — o no tan nueva, pero que puede usar y que le ha quedado bien. No importa cómo se le ve, porque después de todo, ella tampoco lo va a saber ¡Qué importa! Por ahora no le quita el sueño, tal vez a futuro lo haga.

Cuando aprenda más cosas de este mundo.

—¿No es una buena zona? ¿Crees que me quitarían mis cosas? No tengo nada de valor para que se lleven — esa es la verdad, porque el bolso trae un montón de tela que le queda bien, pero que de valor carece y el bastón por pocos berrys se podrá vender. El tesoro que tiene está escondido, no lo muestra a nadie más, en un capricho que no comprende, pero que acepta. — Solo este billete.

No hay tristeza a pesar de lo miserable que debería sonar todo. Incluso hasta podría aparecer un toque de emoción, por saber que podrá conseguir algo nuevo ¡Que nunca ha probado en su vida!

—¿De verdad podrías llevarme? — se acercó a él y palpó su brazo, para luego avanzar a su mano, una que tomó con las propias ¡Ambas! La estrechó ligeramente — Te invito a comer. Debería alcanzar para dos — dejó el papel en sus manos, como si le diera el timón de un barco que no sabe a dónde va, pero que comienza a zarpar.

—Te sigo.

Tomó su brazo y con la otra mano sostuvo el bastón, avanzando a donde tenga que llevarla.

—¿Eres de aquí? ¡Ah! No sé tu nombre, perdón, siempre lo olvido, el mío es Gwendolyn — se rió con suavidad, porque siempre le pasa. Los nombres no son importantes en la iglesia, porque tienen rangos y ella no ha sido más que una novicia toda su vida — Es bueno encontrarme con una iglesia, con el hogar del Señor.

Porque su voluntad ha flaqueado tantas veces que le comienza a preocupar.

—¿C-Crees en él, no?

Porque hasta ahora nadie más lo hace y eso la obliga a quedarse en silencio.

—Dime que sí.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#6
La sonrisa de la chica me deslumbro como si de un candil se tratara, parecía realmente feliz de recibir ayuda, bueno, mas que feliz, parecía emocionada, como si de una gran aventura se tratase para ella, no entendía mucho de esta chica, se me hacia curiosa la forma en la que interpretaba el mundo, como si nunca lo hubiera experimentado en realidad casi como un niño pequeño, ~Realmente la envidio~ Pensé soltando un suspiro.

-En realidad no necesitas de mucho para que te quieran robar por aquí, los lugares como estos están repletos de personas necesitadas y algunas simplemente por desesperación roban lo poco que tienen los demás- Le dije

Me tomo de sorpresa que me tomara de la mano, aunque claro, ~¿De que otra forma la voy a guiar?. De verdad que a veces eres lento Einarr~ Reflexione mientras sentía el suave tacto de su mano en contacto con la mía, eran manos realmente suaves, se notaba que no era alguien acostumbrada al trabajo pesado. Al principio me incomodo un poco el contacto físico con ella, no estaba demasiado acostumbrado a el, ni siquiera recordaba cuando fue la ultima vez que tuve contacto directo con otra persona, y aun así, dejo de ser incomodo y poco a poco empezó a sentirse agradable.

Tomo el billete que ella me confía para que comiéramos los dos y lo guardo dentro de los bolsos de mi gabardina. De repente me invade un pensamiento.

~Ella no se a percatado de mis alas, debería plegarlas un poco mas por si acaso, no quiero asustarla~ Procedo a retraer mis alas para que no sobresalgan mucho de mi espalda y evitar que mis plumas hagan contacto con ella, no había pasado la mejores experiencias con otras personas por culpa de estas alas, así que decidí esconder el echo de mi raza por si acaso.

La señorita pregunto si acaso era de la zona cuando de repente se exalto de un momento al otro. Pensé ~Mierda, ¿acaso la roce con las alas?~. Ella pregunto por mi nombre y yo procedí a dejar salir un aliento de alivio. 

La señorita se presento como Gwendolyn mientras soltaba una risa realmente linda y procedió a preguntar por mi nombre, pero antes de poder responderle de forma apropiada me lanzo una pregunta difícil de responder. ¿Crees en Dios?.

Realmente mi vida respecto a esa pregunta es algo complicada, de pequeño mi mamá me había inculcado la fe en Dios, era alguien sumamente devota y se encargo de que yo también lo fuera. Pensar en eso me provocaba un nudo en la garganta, ella ya no estaba, después de eso me olvide de Dios por mucho tiempo, supongo que me reconcilie con el después de dejar aquella niña en el orfanato, pero me sentiría como un hipócrita en ir diciendo por ahí ser creyente cuando se que lo ignore por demasiado tiempo.

Me di cuenta volviendo de mi monologo interno que deje esperando por mi respuesta a la señorita.

-No se si decir con seguridad que creo en el, simplemente no creo merecer creer en el supongo. A! y mi nombre es Einarr, es un gusto conocerte Gwendolyn.- Lo digo son una sonrisa un poco forzada debido al recordar el pasado, pero claro, eso no lo podía ver ella.
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#7
—¿Por qué no merecerías creer? No tiene sentido — volteó su rostro y se rió con suavidad — Incluso si has hecho algo malo y te arrepientes, creo que mereces lo que quieras — apretó el brazo ajeno con suavidad al notar como el terreno parece volverse irregular — Einarr, nunca había oído ese nombre. Me gusta… ¿Einarr sin apellido? — tiene una fijación con eso, con que algunos lo tienen y otros no. Como si existiera una buena razón.

Ella no tiene razón para tener  un apellido, porque es hija de Dios y no necesita más ¿Pero él? No se escucha deboto a un ser superior, por lo tanto no hizo nada más que esperar la respuesta. Una que esperó que no tarde en llegar — De todas formas, creo que no deberías jusgarte de esa forma — sus palabras sonaron suaves, buscó entregar consuelo a alguien que no se lo ha pedido, pero que siente algo tambaleante en su fe.

—A mi me gusta creer. Me gusta creer que me amarán por siempre, sin importar qué — es una respuesta digna de una niña, de alguien inocente. Porque así es, el amor le parece importante, más que una moneda y un objeto — Seguro te ama a ti también, Einarr.

Incluso si parece que no, si el destino los hace creer otra cosa, es un anhelo que sostiene esa mentira.

—¿A dónde iremos a comer? ¿Qué es? ¿Crees que alcance para el postre? — porque conoce el término, porque lo ha comido fuera. En la iglesia no existía algo así — Lamento tantas preguntas, es la emoción de comer y con alguien más además — porque sola le parece aburrido, es hacerlo en silencio, incluso si disfruta de lo que se lleva a los labios.

Avanzaron por minutos, en donde habló de la iglesia, de tonterías sin importancia, hasta que finalmente el aroma del sitio llenó la calle y la hizo alzar el rostro, como si hubiese sentido algo que llamó su atención.

—Espero que no sea algo muy desastroso. — Porque si tiene que comer con las manos será un problema. Si chorrea también, si necesita una forma especial de hacerlo ¡Igual! Tantas limitaciones que aparecieron solo porque no se quiere manchar.

No lo sabe, pero quizás lo material poco a poco comienza a importar.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#8
Me contagia un poco su linda risa y le respondo. -Tienes razón, no tiene sentido, siento que debería ver el mundo un poco mas como tu-.

Gwendolyn me pregunto por mi apellido, ~Realmente no quiero hablar de eso, abandone el usar mi apellido hace mucho, ¿pero de verdad tengo que desconfiar tanto de esta señorita?~ Reflexione mientras la observaba de reojo.

- S.. Svart, mi apellido es Svart- Titubee con una voz quebrada mientras intentaba decirle mi apellido. ~Maldita sea, pensé que ya no me afectaba decirlo, supongo que las heridas así no sanan tan rápido.~

-A mi también me gusta creer, aun creo también que seré amado dice cosas muy  reconfortantes señorita Gwendolyn- suelto una breve risa.

De un momento a otro la señorita Gwendolyn empezó a hacer un montón de preguntas del lugar al que la estaba llevando, me abrumo un poco así que no supe como explicarle. Hasta el momento después de hablar con ella por un rato me pareció muy ajena a la realidad, probablemente por eso estaba tan emocionada por ir a comer a un lugar nuevo, por suerte estábamos muy cerca de aquel lugar.

Cuando la señorita Gwendolyn sintió el olor que desprendía el lugar al que nos dirigíamos alzo su rostro de forma adorable, pero en vez de expresar emoción como la que había estado irradiando durante toda nuestra caminata, mostraba mas una preocupación por lo desastroso de la comida 

~Creo que no reflexione tanto en el echo de que era ciega, supongo que no fue tan buena idea traerla aquí, aun así este es mi lugar favorito en toda la isla para comer, espero que al menos le guste~

Se trataba de una pequeña cabaña ubicada un poco a las afueras de la ciudad, se veia rustica pero acogedora, delante de la cabaña sobresalía un pequeño techado que cubría unas 3 mesas con sillas a su alrededor, el lugar estaba vacío como la mayoría del tiempo, siempre venia a este lugar luego de incursionar en el bosque de la zona, era el restaurante mas cercano así que me acostumbre a venir seguido,  aun así la comida era impresionante, las pastas sin duda eran su especialidad y las cosas dulces aun mas, las dos comidas que mas amaba, ya que ella anhelaba un postre supuse también que esta era la mejor opción,

~Aun así, creo que la comida de aquí será un poco complicada para que ella la coma, ¿será que no quiere ensuciarse? bueno sigue siendo una chica después de todo~.

Dirijo mi mirada hacia ella y al verla aun angustiada me separo un momento de ella y le digo.

-La comida de este lugar es realmente deliciosa, la atiende una señora y de verdad que es excepcional en lo que hace, creo que te gustara, además, los postres son igual de buenos tengo el presentimiento que te encantaran- 

Todo esto lo digo mientras me quito mi gabardina contrayendo mis alas para poder quitármela con mas facilidad. Sacudo mi gabardina y procedo a cubrirla con ella, como es mas pequeña la gabardina le llega a quedar mas como una túnica. 

-Si te preocupa mancharte puedes utilizar esto, esta un poco desgastada pero te servirá, ¿Perdón si huele un poco raro, no tiene mucho que salí a explorar?- 

La miro ya con la gabardina puesta y pienso ~Ahora que la miro, se ve graciosa~ sonrió apunto de reírme ~Suerte que ella no puede ver eso~.
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#9
Huh, así que tiene apellido. No mostró importancia por las palabras que suenan, sino más bien que lo tiene. — Oh, entiendo. Es corto, me gusta — en realidad no es difícil que las cosas le agraden, solo necesita que la persona le parezca agradable para que la sensación de transfiera de un lado a otro — El amor trae confort a la gente — porque es un amor dulce aquel que cree, pero existen otros, que tiñen al mundo de una tonalidad que no puede ver, sentir o reconocer ¡Pero quizás un día los pueda encontrar!

Agradeció de una compañía tranquila, incluso avanzó con más confianza, esperando que si algo pasa él pueda sostenerla. — Suena a que conoces el sitio bastante bien — sonrió, porque ahora tiene un toque especial, un savor que no probará en otro lugar. Es el sabor de un recuerdo amable, de un gesto cercano — No te preocupes por mi. A veces me preguntan si puedo comer sola — se rió a pesar de que habla como la gente la mira en menos — Puedo hacerlo perfectamente bien.

Esa no es una mentira, porque ha aprendido a comer con cuidado para no crear un desastre. Además no es mucho lo que come, acostumbrada a la vida austera, un plato incluso será mucho para ella.

Sintió la ropa sobre el cuerpo y no se quejó, simplemente se lo acomodó mejor, pensando que ha sido un gesto amable. Un préstamo que tendrá que regresar cuando se separen — ¿Qué haces en esta isla, Einarr? — porque todo el mundo está buscando algo, incluso ella, por lo tanto no le importó conocer lo que depara otro camino, esperando que el viaje sea bueno — Me imagino que la comida acá es buena, pero no creo que para que vengas aquí… ¿Será que aun no te atreves a aventurarte al mundo? — su rostro se ladeó ligeramente al preguntar, mientras sus manos buscaron la silla antes de sentarse.

Cuando finalmente la encontró, no dudó en dejarse caer, con cuidado o podría terminar en el suelo con un mal cálculo — ¿A dónde fuiste? Pensé que en este sitio no habían tantos lugares para ir — no para ella, seguramente. Porque no le llama la atención la ciudad, porque no la puede ver y lo que siente a veces no es alentador.

Pidió cuando finalmente alguien los atendió, mostrándose emocionada, es la primera vez que va a un sitio así y que puede elegir. Todo siempre fue elección de alguien más — Yo estoy de paso, solo me he quedado más tiempo porque oí que había una iglesia, pero… no han escuchado nada de mi familia — suena a que fuese alguien importante, pero en realidad no son nadie. Un grupo de gente que ni los une la sangre, sino la fe — Así que…

¿Seguiré buscando? Ya ha decidido que en realidad va a buscar algo más, porque el interés ahora no es por un hogar que no nada le responde.

—Voy a comenzar a viajar sin rumbo — osadas palabras de alguien que no puede ver — Porque estoy buscando… una cosa.

Estoy buscando que Dios me responda.
[Imagen: Gwendolain.gif]
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#10
Decidí no prestar mucha atención a su respuesta por mi nombre, el simple echo de recordar mi apellido se había convertido en una cruz que tendría la desdicha de cargar toda mi vida, aun así, el mencionarlo me traía esos recuerdos de mi niñez, un trago tanto amargo como dulce. 

-Podría decirse que si, e estado en esta isla anteriormente- Respondí a su suposición, aun así no me podría llamar experto en esta isla ya que nunca pise realmente la parte norte.

Luego de colocarle la gabardina a Gwen nos dirigimos a una mesa buscando donde sentarnos y pedir, pero antes de eso Gwen soltó otro par de preguntas.

-Supongo que... estoy un poco perdido- No sabia que hacer con mi vida de aquí en adelante y genuinamente me sentía sin rumbo. -E escuchado de un grupo que se encarga de ayudar a la gente común, supongo que me gustaría buscarlos- Respondí a sus preguntas.

Sin embargo no tenia pistas mas allá de algunos rumores sobre miembros de estaban por la zona. Tome la silla que se encontraba en el otro extremo de la mesa donde se sentó Gwen y procedí a acomodarme en ella.

-En realidad me e dedicado solo a explorar las afueras de la ciudad- Lo cual era el lugar mas cómodo para mi, las multitudes me mareaban, pero aun así, existía una mayor razón -Si te soy sincero, la parte norte de este lugar me enferma de sobremanera- Respondí mientras pedía a la encargada lo de siempre.

-¿Tu familia?, ¿Qué a pasado con ella?- Pregunte con un tono cuidadoso, pues podría ser un tema delicado para ella.

~Así que busca algo, pero, en su condición ¿será prudente que viaje sola?~ Fue lo primero que se me vino a la mente al escuchar sus audaces palabras. ~Aun así es osada su determinación, noto cierta complexión en sus palabras, talvez tenga lo necesario, mas de lo que yo tengo~.

-Tienes audacia e de decirlo, ni yo estoy tan seguro de viajar por estos mares, aun así ¿Qué es eso que quieres encontrar?- Respondí después de un tiempo meditándolo, tiempo en el cual la encargada había traído nuestras ordenes, tome mi plato de pasta y con el tenedor enrolle un poco de esta, antes de llevármelo a la boca le comente a Gwen:

-Me da curiosidad tu rumbo, probablemente por que ni yo tengo claro el mío- Dije antes de pegar el primer bocado y dejar caer un poco de la salsa en mi camiseta. ~¿Enserio Einarr?, pareces un bebe~ me reproche a mi mismo antes de soltar una pequeña sonrisa.

 
Off
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