09-10-2025, 08:11 AM (Última modificación: 13-10-2025, 10:15 PM por Ryota Miyamoto.)
Riqueza
Fama
Poder
Voi D. Rowned
El Rey de los piratas conquistó todo lo que el mundo pudiera ofrecer.
¡Sus últimas palabras antes de resguardarse hicieron que la gente corriera hacia el océano!
De inmediato los piratas de todas las clases se dirigieron hacia la gran ruta marítima para cumplir sus sueños, y así comenzó ¡la gran era de la piratería!
No existía ningún pirata que no tuviera entre sus ambiciones llegar a ser el mejor, convertirse en una leyenda o siquiera alguna vez en su vida tratar de obtener el conocimiento conseguido por el más grande de todos los piratas… o bueno, quizás sí existieran algunos.
Piratas movidos por algo más allá de la ambición por fama, gloria o poder, almas libres de cadenas que veían en las experiencias el verdadero fruto de sus vidas.
Los sonidos de los tambores se escuchaban por todo el centro de la isla, junto a un ritmo jovial que haría mover los hombros a cualquiera que lo escuchara.
Las luces de antorchas y algunas lámparas mushi iluminaban justo en medio del área más afectada por la pobreza en el reino de la samba. Un lugar custodiado por la danza, la música y sus habitantes, los cuales expresaban por medio de la celebración su descontento con la situación actual sobre sus pesares.
Era un ejercicio de catarsis digno de verse, pero sobre todo experimentarse, el festejar como medio para solventar las penas era un mecanismo que aliviaba los corazones de todos y que funcionaba también como un aliciente para que los turistas de muchas otras islas disfrutaran del baile, la música y el desahogo.
Una escena especial, casi religiosa, llena de felicidad, belleza, arte y…
-¿Realmente es así como se hace? Kekeke eres una maestra increíble Tainara. –
La risa de un chico de cabellos castaños, ojos ambarinos y sonrisa contagiosa se escuchó en medio de la multitud de personas que danzaban. Frente a él, una mujer originaria de la isla, con hermosos cabellos oscuros, piel morena, ojos azules y vestido amarillo sonreía ante su amabilidad.
-Qué mentiroso Ryota, bailas como si ya lo hubieras hecho. – Contestó Tainara sonriente, apreciando los pies del contrario que se movían al ritmo de la música como si ya hubiera maestrizado un baile que decía realizar por primera vez.
La mentira era obvia, pero eso lo hacía más divertido, porque ambos estaban disfrutando de la mediocre e inventada excusa del chico por ser el motivo para que disfrutaran juntos dicho momento.
-Kekeke ¿yo? ¿mentirte? Claro que no, jamás lo haría. –Sonrió con ironía en medio del baile tomando con sus manos las de Tainara y dirigir una serie de giros por la pista que acercaría sus rostros uno frente al otro en un momento íntimo de… - Hey, hey, espera. – Expresó Tainara alejándose un poco en medio del baile totalmente risueña. – ¿Ni creas que te será tan fácil, no soy como las demás, eh? –
—Jamás pensaría algo así, keke, eres única. —(Todas son únicas) quiso decir, pero guardó silencio. Una vez la canción terminó, Tainara pidió al joven que fuera por unas bebidas y se reuniera en un lugar más tranquilo fuera de la fiesta para conocerse mejor.
De forma animada, el chico aceptó, postergando su encuentro para ir por las bebidas hasta los exteriores del centro de danza para buscar un quiosco que vendiera bebidas. No tardó en encontrar uno acercándose a la barra para levantar la mano. -Bro, dame dos piñas Samba por favor… - Pidió para luego desviar su mirada y ver una escena de lo más particular.
Dos hombres se estaban golpeando por alguna razón a unos cuantos pies del quiosco, algunos locales prefirieron alejarse un poco permitiendo ver la grotesca escena.
Maki había tenido suerte en poder establecerse en Samba, había encontrado un trabajo comprando víveres, cantando en las noches y ayudando en diversas cosas. Todo ello era idílico, el clima hermoso, las vistas con el ancho mar le ensanchaban los sentimientos y cada palabra, cada canción y cada aroma salado le creaba recuerdos de mil fulgores de su juventud, una llena de risas, sueños y alegrías. Vestida de noche, oscuridad y enigma danzaba y cantaba acompañando a varios músicos random que viajaban de calle en calle dispuesta a entregar corazones, risas y canciones de alegría. Todo ello era auspiciado por desear cada vez.
Sus “amigos” un par de músicos, un flautista y un viejo que tocaba el tambor provocaban melodías feroces y cantaban junto a ella mientras giraba alegre al ritmo de la música, con una máscara feroz de un tigre sobre ella… era un día feliz porque era uno de esos días en que podía salir sin demasiada algarabía pues podía ir con sus brazos, piernas y rostro descubierto, pues pasaban por tatuajes o marcas maquilladas, esas horrendas cicatrices en estos festivales en lugar de provocar miedo, llamaban a la curiosidad.
Fue entonces que la música se tomó un descanso. Y se limpió el sudor de la frente mientras se quitaba la máscara un segundo. Era agotador pero satisfactorio en extremo. Deseaba que cada noche de todos los días que le quedaban de vida fuera como este. Había mucha gente extranjera, demasiada que no conocía, muchachos y muchachas demostrando que eran dignas bailarinas de cualquier concurso. Incluso entre los mismos bailarines mas expertos de la isla...
Dos tipos se golpean sin freno en medio de la calle. Uno es una especie de hombre perro y el otro es un hombre pez con cabeza de martillos. Mientras compra une bebida para refrescarse nota que un muchacho junto a ella parece mirar con la misma fascinación que ella. —Acostúmbrate… donde hay sol playa y risas, también hay pleito, golpes y celos… esa es la esencia de Samba. La impulsividad de las cosas llevada al extremo… … …— Miro de pies a cabeza al muchacho. Era guapo, joven y parecía contener una energía que reconocía… olía a aventura. —… … … eres nuevo en la isla?... gracias… tenga— Le pago al hombre el dinero exacto cuando vio que el mutante golpeo al gyojin volarle un diente que giro en el aire y cayo rodando por la tierra pero no era todo… uno de ellos aco un arma… plateada, resplandeciente, arrebatadora de vida… ya no era un juego… la muchedumbre comenzó a darse cuenta del asunto y a despejar el lugar… Maki divertida aplaudía con cada golpe propinado con la risa a flor de piel e incluso con dudas s i unirse a la paliza.
La escena era de lo más pintoresca; los dos hombres, pertenecientes a dos razas diferentes, parecían encontrarse en un pleito de faldas. “Patético, habiendo tanto para compartir…” Fue el pensamiento del castaño antes de que un suave sonido lo acompañara desde un costado. Su mirada entonces se desvió para apreciar el origen de aquellos vocablos que contenían un importante aprendizaje previo.
Los ojos ambarinos de Ryota se deslizaron sobre ella, y por un instante, el mundo pareció detenerse. Tal vez para aquella mujer, marcada por las quemaduras que surcaban su piel, esa mirada resultaba diferente. Muchos antes la habrían observado con aprensión, con lástima, deseo o respeto… quizá con una mezcla de todo eso. Pero él, ajeno a cualquier prejuicio, la miró con algo más profundo: un interés genuino, nacido de la pura admiración, como quien contempla una flor hermosa en medio del campo.
-Si, bueno, en realidad un par de días, pero recién hoy llegue a esta parte de la isla y sinceramente... es increíble. –
Explico sin dejar de ver el hermoso rostro de la mujer, casi que la pelea había pasado a un segundo plano. Al igual que sus dos pedidos, los cuales el barista del quiosco colocaba sobre la barra, esperando a que se pagaran.
La pelea interracial aún se mantenía, pero Ryota no separó sus ojos de la mujer que parecía estar disfrutando del evento. Una clara muestra de alarma para cualquier mortal que viera rastros de sadismo en otro ser humano… pero para el protagonista ninguna bandera era lo suficientemente roja.
-Keke parece que en serio disfrutas la esencia de Samba.- Bromeo con picardía curvando aún más su sonrisa. – No te culpo, yo también lo hago, a mi propia manera, claro. – Tras sus palabras guiñó uno de sus ojos, girándose hacia el barista para pagar las bebidas, tomando solo una en su mano. – Y una de esas maneras, precisamente es conocer gente única, hermosa e intrigante como tu… -
Al mismo tiempo que Ryota filtreaba a gustisimo, la pelea continuaba calentándose cada vez más, con los dos hombres a punto de jugarse las vidas, hasta que un tercero, un mink (hombre animal) con cabeza de rinoceronte, músculos por todas partes y de 3 metros de alto, avanzaba en medio de quienes armaban la disputa completamente enojada mandándolos a costados diferentes y posicionándose detrás de Ryota.
- Oye… idiota… - dijo enojado una vez detenerse.
El chico de cabellos castaños que le estaba dando la espalda por ver a la peli verde ni siquiera le prestó atención.
-Oye tu, eras tu el bastardo que bailaba con Tainara ¿no? – Volvió a sonar esta vez mas furioso.
- Espérate, bro, estoy aquí con algo importante, no quiero comprar nada, gracias —respondió Ryota desinteresadamente, más concentrado en su conversación con la chica de mirada ambarina.
- Keke, ya sabes cómo es la gente de samba, haha, siempre intentando conversar, ¿no? —exclamó con tono juguetón antes de que el hombre rinoceronte perdiera los estribos y lanzara un golpe de martillo a traición, de arriba hacia abajo, esperando hacer añicos al desvergonzado rompe relaciones.
Ambas miradas se cruzaron era un chico de una mirada intensa, seguro y principalmente… no parecía ser un baboso. Los golpes, el crujir de los puños contra los rostros mantenían a todos ocupados con sus vistas absortas, Maki no perdió el interés, solo sonreía al ver los golpes, llaves y patadas de los dos contrincantes, pero también estaba atenta a esas bebidas, tenía una sed increíble… —Que??... sí, lo sé, estoy horrible, no tienes por qué mirarme tan fijamente muchacho… a menos que desees que te patee el culo como ese… jajaja…. Mira ese… le dio en el tragamaíz jajajaj— Estiro los labios mirando a un lado haciendo el gesto como si fuera a silbar… la pelea le divertía tanto que no quería golpear a nadie más hoy.
Cuando llegaron las bebidas el muchacho pago… vaya… ¿Que pretendía? Que cosa más loca. ¿No le parecía horrible?... Maki tomo la bebida con algo de desconfianza. Le parecía algo peculiar, sabia que era hermosa, tetas divinas, culo redondeado y tenía un cuerpo firme, pero solo con las luces apagadas podría lanzar un hechizo similar. Fue entonces que apareció un o una… ¿Mujer? ¿Hombre? —Creo… que te buscan casanova… quizás deberías cuidar tus tentáculos jjejejeje… — Dijo mientras alcanzaba el cambio… no era suyo, pero sin darse cuenta lo había hecho. —Si bueno… me gusta mucho esta ciudad… espera estas seguro que quieres ignorar a esa… criatura… parece que podría arrancarte la cabeza de un zapecito.— se rio un poco poniendo sus dedos frente a sus negros labios
El golpe brutal Maki saltó hacia atrás sin dejar que se derrame nada del líquido que le habían servido hace nada. de hecho, mientras retrocedía acercaba los labios al vaso con gran agilidad sorbiendo como una maldita tacaña… el golpe aplasto parte del local y Maki cubrió del polvo su bebida y frunció el ceño… —Oye!!... pedazo de animal… no seas… animal… ósea ay… quise decir… no le pegues al único chico lindo que me sacaría a bailar… retrocede o te partiré el cul… espera… rayos… — Se dio cuenta que su guitarra se había soltado y había caído detrás del mostrador… el animal avanzo contra Maki y ella retrocedió algo sorprendida… cayo de espaldas…
Asi de espaldas su vaso se equilibro y salvo gran parte del contenido… se arrastro y vio con horror como arraso con parte del local del costado… todos comenzaron a correr y la pelea de los otros dos había terminado abruptamente por el rinoceronte… —Espera… que te parece si mejor lo conversamos… no quisiera tener que patearte a mano limpia con mi amigo… amigo… estas bien?— Buso entre el polvo, las astillas y el desastre levantado por el monstruoso ser que quería sin lugar a dudas una calavera mas de adorno para la quilla de su barco.
Todos los avisos provenientes de la hermosa señorita de marcas faciales fueron dejados de lado por el castaño, que solo se encontraba perdido en su atractiva y característica belleza. “No te preocupes, seguro se irá pronto.” Fue lo que respondió sin más miramientos, tratando de ignorar el peligro que se cernía sobre él. “Aunque no creo que seas horrible en absoluto”, opinó referente a las palabras previas de la joven.
“Es más, eres tan bella que cualquiera perdería la noción del tiempo para solo apreciarte.” Halagó la belleza femenina mientras daba otro sorbo a su bebida, observando cómo ella aceptaba con naturalidad los cumplidos. En ese instante, nada era más importante para él que su presencia, pues creía que no había acto más descortés que el de un hombre incapaz de dedicar su atención a aquello que verdaderamente desea.
Claro está que tales actitudes y pensamientos pertenecían únicamente a Ryota, pues el mink rinoceronte, de género masculino, no tardó en lanzar su ataque a traición. Este humilde narrador llegó a creer que, en algún momento, la señorita intervendría para defender a aquel desconocido; sin embargo, las directrices del destino rara vez siguen el curso que el escritor imagina.
Ryota recibió un golpe tan contundente que su cuerpo salió despedido en dirección al quiosco de bebidas cercano, levantando una pequeña nube de polvo al momento del impacto que fue opacada únicamente por los gritos del vendedor.
“¡¿Qué puta mierda os creéis que haces?!”
Los gritos se desvanecieron en el olvido, mientras el mink rinoceronte bramaba y avanzaba entre la humareda. Ryota yacía tendido sobre los escombros, el rostro cubierto de sangre y con una clara expresión de dolor en su rostro. “Que… ¿Qué carajos pasó?” Trato de tomar fuerzas, intentando recordar sus últimos segundos de vida. “¿Esa chica sexi me golpeó?, pero no… se veía bastante tranquila...” Espeto confundido mientras intentaba levantarse del suelo.
Grande fue la sorpresa del chico cuando una mano amiga se extendió para ayudarlo a levantar. “Oh, gracias, Bro.” Dijo agradecido para luego ser tomado del cuello de su prenda y levantado por encima de sus capacidades físicas sobre el suelo. “Espera, que, que mierda, ¿¡Que te pasa!?” Expreso molesto, pataleando mientras el rinoceronte lo sostenía en el aire.
“Te hare respeta las relaciones ajenas, maldito don juan.” Dijo el Rinoceronte con el ceño fruncido, parecía estar encolerizado y todo el odio que brotaba de su cuerpo solo apuntaba al de ojos color miel.
“¡Oh bro vamos! ¡esto es muy poco inseguro de tu parte! ¡¿Ademas quién es tu chica?!, ¿Laura?, ¿Isabel? ¿Yunikua?” Cada vez que Ryota pronunciaba un nombre diferente, una vena de ira brotaba sobre la cabeza del rinoceronte. “Vamos bro, no he hecho nada malo con nadie, en todo caso es tu chica la que debería guardarte lealtad, yo ni te conozco”
“¡VOY A MATARTE!” La mano del rinoceronte entonces paso del cuello de su prenda, al cuello propio del peli castaño, quien entre forcejeos luchaba contra la aprensión, mientras buscaba una salida de su situación, fue entonces que vio a la chica de hebras verdes como una luz de esperanza.
“No, no, no, espera, cálmate, ¡Hey chica hermosa!, ¡por favor ayúdame!, ¡te necesito!”
Maki algo… incomoda por los dichos del joven sintió que el rubor subía a sus mejillas… algo que jamás había sentido antes. Se toco inconscientemente para tratar de bajar el rojizo, incluso cuando le trajeron una de las bebidas finalmente se tocó en el vaso frio para intentar disimular… quiso decir algo al respecto, pero le aseguro que el problema con su… conocida o conocido, ella no sabía, se solucionaría solo, pero claro, quizás en la mente del muchacho se veía de una forma, pero la realidad era otra. Una que tenía que ver más con la violencia que la verdad que se plasmaba frente a ellos.
Continuaba con sus palabras, intentando quizás obtener su atención?... eso si que era nuevo… de pronto se dio cuenta… quizás era una especie de finta y por otro lado le estafarían, le robarían o quizás le meterían alguna droga en la bebida, busco el veneno, la trampa, la hoja oscurecida en la medianoche, pero nada encontró… sus ojos sagaces y vividos se torcieron a la boca del muchacho… poco a poco quiso acercarse pero sentía algo de… por primera vez… precaución? ¿Temor?... era probable que un poco de ambos pues desde siempre le habían mentido de una u otra forma, engañándola para obtener beneficio de su aparente inocencia. Nadie nunca jamás era amable con ella y no creía que fuera hoy el día que todo cambiaría.
El golpe que le dio fue tremendo, casi convirtiendo al muchacho en un bólido que salió disparado contra la tienda de brebajes que exploto como si le hubieran lanzado una granada detrás de la barra que estallo en mil pedazos. Maki después de la destrucción se arrastró y busco al chico guapo… lo encontró hablando estupideces y locuras, le dio un par de bofetadas, una de revés y otra del derecho y finalmente lo sacudió para que entrase en razón. Necesitaba que le ayudase para derribar al colosal animal que les frenaba.
Entonces fue la que horrenda criatura nuevamente le agarraba por el cuello obviamente atentando contra su vida, Maki le siguió con la vista… no… no dejaría que le arruinen la noche… su ira se encendió como un trueno en la noche… sus ojos se iluminaron, verdes, destellantes, cálidos y furiosos como si las flamas del infiero se precipitaran hacia su objetivo. Maki se bebió de dos sorbos cada vaso… los deposito sobre la mirad de la barra destruida y se agacho muy pero muy bajo… —LA HORA DE NEGOCIAR HA TERMINADO GRANDISIMO CARA DE POSTE— Toco con sus dedos el suelo y de pronto con un grito de ira salto contra el enemigo para golpear su estomago con toda la fuerza de su embestida… su pierna rugió y sonó como si golpease una fruta madura… la criatura casi estallo en dolor y salió disparado casi tan lejos como el muchacho cuando le habían goleado.
—LEVANTATE BASURA SIN VALOR!!! ESTE CHICO ESTA BAJO MI PROTECCION!! Y NO LO COMPARTIRE CONTIGO!!!— Dijo posicionándose lista para pelear contra el y defender al chico lindo que se había fijado en ella. al menos un baile debía sacarle de esas piernas. ¿No?. La criatura se retorció y chillo como si le hubieran operado sin anestesia… la pierna de Maki temblaba ante la fuerza desproporcionada de su embuste, pero. Era una psicótica. Podía pelear hasta morir y lo haría si la situación lo ameritaba.
07-11-2025, 01:08 AM (Última modificación: 07-11-2025, 03:51 AM por Ryota Miyamoto.)
Antes de que el celoso rinoceronte Mink lo tomara por el cuello de su prensa, fue la chica de cabellos verdes quien recortó distancias primero para intentar ayudarlo. Su método, sin embargo, no fue precisamente delicado.
Sin previo aviso le propinó un par de bofetadas y luego lo zarandeó con nula consideración. Por suerte y gracias a su conmoción, Ryota no alcanzó a registrar todo aquello antes de ser levantado por el violento ser y, acto seguido, pedir auxilio a la única persona que tenía a disposición: Ella.
Fueron muchas las formas en que el joven de cabellos castaños imaginó que la hermosa chica podría ayudarlo, tal vez haría entrar en razón al tipo, fingiría ser su pareja para justificar el malentendido, o incluso llamaría a las autoridades. Pero nunca se le pasó por la cabeza que, en un abrir y cerrar de ojos, la joven adoptaría una postura combativa y arremetería con una fuerza descomunal contra el pobre hombre rinoceronte.
“A su madre…”
Ryota apenas sintió en cámara lenta cómo sus pies regresaron al suelo y el hombre rinoceronte surcó los aires para terminar en el suelo resintiéndose por la fuerza de la bailarina.
“ESTE CHICO ESTA BAJO MI PROTECCION!! Y NO LO COMPARTIRE CONTIGO”
Recomiendo poner el ost
A una velocidad casi caricaturesca, las manos del joven se habían movido limpiando la sangre de su rostro y volviendo a peinar sus cabellos hacia atrás. Justo a tiempo para ver el momento en que tremenda dama lo protegía de manera ferviente.
Pocas personas eran capaces de expresar sus emociones con tanta franqueza, y la dama de cabellos verdes era una de ellas. Alguien en quien se podía confiar, que no temía mostrarse tal cual era ni gritarlo al mundo sin reservas; sin duda, tenía un valor incalculable. “¡Eso es chica hermosa!” Vitoreo con ánimo levantando las manos en porras.
“UK… MALDITOS…” El hombre rinoceronte bramó de dolor y trató de reincorporarse tras el golpe. Apenas logró ponerse en pie, listo para arremeter de nuevo, cuando apareció frente a él Tainara, su novia y la misma chica con la que Ryota había terminado de bailar justo antes de cruzarse con Maki.
“Sherom ¡ya basta!” Le gritó la hermosa morena. “¡Enserio! ¡esta no es la forma de llamar mi atención! ¡si sigues celándome de esta forma, vas a perderme para siempre!” La chica de hebras oscuras salió corriendo entre lágrimas y el hombre rinoceronte se quedó dubitativo en el suelo, casi en shock por las palabras que Tainara le había profesado, no sabía qué hacer, al menos no hasta que miró los zapatos de Ryota frente a él y elevó la mirada.
“Bro, si en realidad la amas, ve por ella.”
Un aura de estoicismo y superación envolvió a Ryota mientras el hombre rinoceronte arrodillado lo observaba sorprendido. “Mientras bailamos no paro de hablar de ti, de lo increíble que eras y de lo afortunada que se sentía, solo bailo conmigo porque le pedí que me enseñara.” Sus palabras llenaron de confianza el corazón del Mink rinoceronte, quien no pudo evitar desbordar lágrimas.
“¡Lo siento! ¡Perdóname tio! ¡No sé qué me pasa cuando la veo con otros hombres!”
En medio de su llanto, la mano del castaño se posó sobre el hombro de la bestia y con una tranquilidad digna de elogio le dijo. “Bro, tienes que ir por ella…”
De inmediato el mink rinoceronte seco sus lágrimas y se levantó del suelo corriendo de allí en busca de su amada.
“Buah de la que me salve, esa chica ni me dijo que tenía novio, solo me invitó a su casa terminando la fiesta. Si ese tipo me veía ahí me mataba seguro… pobre bro, deben cuerniarlo cada fin de semana, qué miedo dan las mujeres…”
Pensó riendo por lo afortunado que era pese al dolor de su cabeza por el golpe y fue entonces que recordó a la chica de melenas verdes. “Ah, chica hermosa, ¿tienes novio?” Sí, primero preguntar eso antes que nada.
20-11-2025, 05:02 AM (Última modificación: 25-11-2025, 07:00 AM por Maki D. Zen'in.)
Era un día de relajo, un día hermoso, lleno de cosas buenas y bellas, Maki se divertía, Maki se distendía, Maki tendría que tocar en un par de horas y Maki sobre todo había conocido a mucha gente amble, en su misma vibra y en la misma mentalidad de relajo, al principio no quería problemas, principalmente por que estaba drogada hasta el culo de marihuana. Pero esto… era el colmo, no la dejaban beber y tampoco le dejaban bailar y mucho menos tener amistad o quizás algo mas con chicos guapos. No era precisamente recatada, mucho menos una mosquita muerta. Es más, seguro se comería completo a este papanatas que a todas luces necesitaba ayuda.
La gran patada, fugaz, asesina, precisa y sin miramientos podría a ver matado fácilmente a una persona normal, pero su objetivo no parecía serlo. Por ello sonrió al descender al suelo, al notar que su pierna temblaba por la excesiva fuerza de su golpe y finalmente la alzo, le dio una palmada como si fuera un crio y entonces piso fuerte contra el piso que levanto astillas y polvo alrededor. Sus músculos se marcaron detrás de ese pantalón de cuero de una sola pierna… su cola de caballos e movió de un lado a otro como una serpiente y rugió… —VAMOS VAMOS VAMOS!!! ENCIENDETE!!— Comenzó a caminar contra la bestia rugiente. Mientras comprobaba que el chico lindo estuviera medianamente bien.
Se notaba fuerte y seguro saldría de esta caminando, mientras caminaba tarareaba una tonada en su mente, una que le dotaba de tranquilidad ante las situaciones peliagudas… se agacho… tomo algo del suelo, algo sin importancia, parecía ser un encendedor, una brillante bonito, seguro que alguien huyendo de la tontería lo dejo caer. Se lo guardo. Por… por… no sabía porque, pero siempre se robaba cosas sin importancia. Retomo su paso, bamboleante y provocador… —Vamos… no creo que solo tengas eso primor.— Reto con una voz cambiante, sensual, provocadora y dulce, tanto como un beso con el sabor de la miel.
Ella vio su acción, a la velocidad de la hermosura, como se limpio la sangre, se peino?... claro que sí, ella le sonrió y estuvo a punto de soltar una risita picara, sonrió entonces con una amplia blanca y destellante sonrisa enmarcada en unas horrendas cicatrices de quemaduras. Solo un loco desquiciado le encontraría bella. Cuando el enemigo se incorporó ella separo las piernas, una frente a la otra, el puño derecho apuntando al frente flexionado con el brazo pegado su pecho y el otro en forma horizontal, tras de sí, listo para dar la madre de los puñetazos después de defender con el izquierdo… pero… entonces apareció ella, una chica hermosísima, tanto que Maki sintió envidia de manera instantánea.
En cosa de segundos calmo a la criatura, y apoyado por el muchacho esta pareció abandonar su espíritu de lucha. ¿Por… amor? Solo bastaron un par de palabras cursis para que el enemigo abandonara su postura de combate, entonces Maki sintió que le tomaban el pelo, su ceño se frunció, y estuvo a punto de ir a partirle la madre al idiota… —Espera tarado… nadie me deja caliente por puñetaz… … … — Se detuvo cuando escucho al castaño hablarle. Puso sus puños en su cintura y no podía creer lo que pasaba… su frustración comenzó a crecer y sus puños calientes necesitaban reclamar otra víctima. Tan rápido como llego, se fue.
Ante sus palabras, Maki miro detrás de si, y comprendido que le decían a ella… se apunto inocentemente a su propio rostro algo confundida. —Que?... crees que estoy ciega… atolondrado y vaya que directo… no… hasta donde recuerde estoy sola… a que… viene esa pregunta.— Sintió como su ira retrocedió poco a poco y su semblante comenzó a cambiar… camino hasta la media barra en pie y se bebió de un sorbo uno de los vasos y el otro lo mantuvo en equilibrio agarrando el vaso desde arriba. Con su ultima palabra, la música pareció llenar nuevamente el ambiente. Enérgica, movida y alegre.
El rostro de la hermosa dama abandonó todo rastro de ira tras las palabras del castaño. Pareció tomarla desprevenida; después de todo, nadie esperaría que, tras una situación tan caótica, alguien tuviera intenciones de coquetear. ¿Acaso no se había metido en problemas en un inicio por lo mismo?
La respuesta hizo que la sonrisa se afianzara en el rostro del varón, que tan solo la observó mientras se desplazaba hacia la parte del mini bar (quiosco) que aún permanecía en pie. Nadie dio mayor importancia a la caótica situación y todos se dispusieron a continuar su danza con apremio, salvo el dueño del pequeño establecimiento, que salió corriendo detrás de la pareja. "Pobre Bro..." Alguien debía pagar los daños, y claramente no quería lidiar con la señorita que había mandado a volar a un mink varón rinoceronte por los aires.
“Bueno, la pregunta viene porque estoy interesado en ti, y la belleza está en los ojos del observador, si digo que eres hermosa es mi apreciación. La tuya puede ser diferente, pero no hace que la mía sea equivocada.” Sonrió con naturalidad tras posarse junto a ella en la barra.
La escena se mostraba pintoresca, a un costado, la parte del minibar destruido donde instantes antes había sido lanzado y al otro, la pareja codo a codo, mientras platicaban en lo que quedaba del lugar.
“¿Qué te parece si disfrutamos de la noche juntos?”
Arrojó su declaración sonriente. “Ya sabes, de la fiesta, la bebida y la compañía.” Aclaro antes de que pudiera ser malinterpretado, aunque a decir verdad tampoco le importaba si así fuera.
Con naturalidad, se movió entre los escombros a un costado y se colocó frente a la joven, como si fuera el propio hombre que atendía el lugar. Tomó dos vasos de cristal, los apoyó sobre la barra y luego agarró una botella del ron blanco más costoso que encontró, sirviendo en ambos recipientes la misma cantidad: nada más que un shot ligero.
“Para iniciar esta velada, me gustaría saber tu nombre”. Dejó a un costado la botella y luego ofreció uno de los recipientes con ron a la joven. “¿Y cuál es tu historia, cómo te volviste una pateadora de gigantes tan fuerte?” La curiosidad se reflejó en su rostro; se mostraba atento a las palabras que brotaban de aquellos labios. Su mirada tampoco era discreta, sino todo lo contrario. No temía observarla, recorrer sus labios, sus ojos, sus cicatrices. Ninguna le desagradaba, no por el pedazo de culazo que pudiera tener la peliverde, sino por la belleza misma con la que sus cicatrices la adornaban, dándole un aspecto tan único.
Entonces tomo su recipiente, lo levanto y extendió ligeramente el cristal hacia ella. Fue una proposición para brindar, el motivo no interesaba, solo chocar las copas mientras ambos platicaban y comenzaban a retomar la conversación donde se habían quedado.
Tras el sonido de los cristales chocando, la copa llegó a sus labios y un ligero ardor invadió su garganta. Luego la posó de nuevo sobre la barra, y las mejillas de Ryota ya estaban lo suficientemente rojas como para identificarlo como un borracho.
Off Rol
Te propongo hacer algo divertido, una lista de sucesos que pueden pasar en la noche del 1 al 20 e ir tirando un dado para ver que pasa, situaciones de ebrio, como llorar por exes, que alguno se vomite, etc.
1 Llanto por ex
2 Declaración de amor
3 Beso robado
4 Revela secreto personal que nadie sabe.
5 Coquetea con alguien que no es (se equivoca de persona)
6 Cuenta sus problemas con sus padres
7 Vómita sobre el otro
8 Va a hacer pipi
9 Llamada den den mushi borracha
10 Confiesa algo muy vergonzoso
11 Pelea absurda, verbal
12 Reconciliación
13 Celos sin motivo
14 Baile provocador
15 irse de la fiesta a una hotel
16 perdi mi billetera
17 Ropa parcialmente perdida
18 Sexo improvisado
19 Consumo de estupefacientes.
20 Llega la poli porque alguno se pone violento.
04-01-2026, 02:27 PM (Última modificación: 18-01-2026, 05:02 PM por Maki D. Zen'in.)
La belleza no era un concepto que no manejaba bien, si bien cuando era marine, si que era preocupada, nunca fue su principal objetivo parecer una modelo o mucho menos, no como Mai, ella sí que era hermosa, valiente fuerte y la preferida de todos, siempre oliendo a rosas y victoria. A confianza y fuerza. Era perfecta y ella no se acercaba siquiera a algo meramente casual a su significado, y quizás esto era bueno pues al reconocerlo Maki si que se esforzaba por agrada, por no pelear, por comportarse, porque, si fuera ella, estaría saltando de pelea en pelea, de bar en bar y de pito en pito.
Parecía de lo más normal este tipo y nivel de destrucción, estas peleas y desajustes en la economía, apoyada en ese quisco destruido el joven siguió hablando, parece que su habilidad aparte de ser duro como un perro envenenado era lucir lindo y hablar con… como se les llama? Si, pico de oro, ella simplemente en cada sorbo de licor se sentía más relajada, más dispuesta a bailar, de echo cuando empezó a hablar, medio cerro los ojos y sus caderas como poseídas por un basculante hechizo se movieron de un lado a otro, sus brazos parecían presas del vaivén psicodélico mientras el dueño del local corría detrás de los amantes para que respondieran por todo el problema que habían hecho… en la lejanía la muchacha parecía más dispuesta a responder y el Rinoceronte ahora cabizbajo no queriendo quizás aumentar los problemas para no perder la correspondencia del amor que hasta hace poco creía haber perdido.
Si… era un mentiroso, ella podía descubrir en las enmarañadas palabras de cariño algo de falsedad, pero entre ella, parecía que algo de verdad llevaba. Perspectiva. Quizás para el la belleza estaba en el afecto, en la consagración de una bonita amistad o una salvaje follada en un callejón, eso no podía negárselo por ello Maki solo sintió el deseo de disfrutar el resto de la noche, tanto así que había olvidado si venia con alguien, a donde iba o de donde venia. Solo ahí, danzando apaciblemente frente a un desconocido. Un poco mas alto que ella, bien parecido y con una vibra de… … … buen follador.
Ella se acercó a él con sus siguientes palabras, no tenía ganas ya de hablar, solo deseaba que su cuerpo se comunicara en su lugar, tan cerca que podía sentir su respiración mientras bebía lo que quedaba de su vaso. Cayendo por su garganta era algo delicioso, sentía las luces palpitando, las melodías resonando y la alegría llenando su corazón que se alzaba y crecía poco a poco, en términos de cariño y disminuía en violencia desatada
—Disfrutar una noche juntos me parece atrevido de tu parte… pero… tengo curiosidad de que tienes en mente… cual me dijiste que era tu nombre?... para cobrar sin duda el día de mañana algún agravio que pudieras haber cometido. No quisiera que nuevamente te vayas de rositas si destruyes algo más durante la noche, ya te has librado de esto… tampoco quisiera que te salieras campante de romper mi corazón.— A media charla tiro el vaso con nada de contenido y había comenzado a tomar las del dueño del mejor peinado de la isla y limpiándole el polvo y las astillas de encima proseguía hablando mientras su rostro sea cercaba muy muy privadamente a su cuello. Respiraba profunda y lentamente con sus labios entreabiertos.
Ese aroma masculino, a músculos recién puestos a trabajar le llenaba la mente y le hacia viajar entre una imaginación desbordada de deseo y ganas de cumplir fantasías y sueños cubiertos por una neblina del “Y qué tal si” mundos de posibilidades, una sinfonía de propuestas frente a ella y que quizás no podría controlar, pero no por ello disfrutar a concho. Eso era en esencia Maki. Unos la llamaban tremenda zorra, otros promiscua y los más caballerosos poco comprometida. Pero en verdad era solo leal a sus emociones a su corazón y a la situación, era libre y sin ataduras podía amar cantar y bailar con quien le diera la puta gana y eso no era comprendido por nadie. Mientras nadie fuera verdadero. Mientras nadie le atara con un verdadero compromiso. Seria un huracán. Uno que devastaría todo en pos de diversión, sexo y violencia.
El se aparto un poco, mientras Maki cerraba los ojos y disfrutaba del aroma embriagador de su ser y sirvió un par de copas. Ella se volteo como una bailarina sobre su eje casi de puntillas y recibió el trago… su sonrisa era especial, radiante, blanca… de las pocas que podías encontrar en hombres decentes… estaba claro que este seguro no lo era, pero lo pensó mas que nada como una especie de comparativa. —Maki… mi nombre es Maki… Soy solo yo, nada más que decir… soy el aquí y el ahora. No soy una pirata, una justiciera ni mucho menos une paleadora, soy una canción que brota con cada situación… si esa respuesta te satisface. Quizás podamos pasar una noche mas divertida. Juntos… como dices. Y lo de patear gigantes… una mujer debe aprender a cuidarse, no siempre… … …— Se acerco nuevamente a él… bebió del licor después de un brindis y bajo su mirada para recorrer su pecho, amplio, fuerte… su cuello y finalmente sus labios para terminar en sus ojos. apenas se separaba unos centímetros de su cuerpo… caliente por el corto combate de antes. —… … … Encuentro un hombre fuerte que me proteja.— bebió el resto y dejo el vaso en el… aire… este cayo y se quebró en mil pedazos. Uno mas o menos quebrado daba lo mismo a estas alturas.
Entonces como si fuera el destino actuando en su contra, ese vaso sobre una tabla, sobre una piedra, sobre un listón cayo justo al lado de ella, algo borracha no pudo reaccionar a tiempo, nadie podría tampoco con el ruido discordante y danzante alrededor y cuando cayó, engancho sus ropas… Maki sintió el tirón, pero cuando volteo era tarde, descubrió que su camisa cayó al suelo rasgada junto con su dignidad… ahí frente al desconocido con sus pechos casi al aire, solo cubiertos por un pequeño brassier de encaje negro y armada con una sonrisa nerviosa —Bien… ya creo que hemos superado el paso uno de conocernos a fondo.— Dijo recuperándose algo de la sorpresa de perder su camisa.
Suerte en dados?
17, no tenia idea el significado exacto pero ale... he perdido mi camisa favorita