Viaje Sin Rumbo - Presente relativo
#1
Se paseó por la borda con suavidad, un baile suave que no choca con nada, porque se ha aprendido en donde están las cosas. Son pasos que tienen ritmo y aplausos que aparecen también junto a una canción. La emoción le llenó el rostro con una sonrisa, hasta que finalmente terminó la canción.

Hay alguien más ahí presente y no hizo nada más que reírse, porque es segunda vez que la ve cantar, aunque cada vez es más libre para hacerlo y de la manera que le apetezca — Buenos días, Eros — jugueteó con el micrófono que le han dado, no sabe como es, pero Rosse le ha insistido que queda bien con ella, por lo tanto lo atesoró también — ¿Ya terminaste de hacer todos los deberes? Lamento no poder ayudar tanto como quisiera — porque no es que pueda barrer o limpiar, más si no sabe cómo quedan las cosas, pero algo podrá encontrar eventualmente.

Aunque le han dicho que no se preocupe, que con su presencia es suficiente.

—Estaba practicando un poco. Ya no canto cosas de la iglesia, así que he tenido que aprender canciones nuevas… desentonaba un poco lo que me sabía — se rió con suavidad, sintiendo el barco mecerse con suavidad — Dicen que pronto vamos a zarpar, aunque no sé a dónde — sus pasos no avanzaron con cuidado, pero si usó sus manos para no chocar con el borde con su cuerpo — ¿Crees que a donde vamos… estés lo que estás buscando?

Sintió el viento acariciar el rostro con suavidad — Suena peligroso, más si yo ya no puedo acercarme al mar. Siempre fue un peligro, pero ahora lo es más — porque siendo ciego ¿Cómo se ve en dónde está el arriba y el abajo? Podría confundirse en una caída, aun así ahora solo está hundirse, bajar hasta que el cuerpo pierda la fuerza y el aire.

—Así que espero que puedan ayudarme si ocurre algún problema. Prometo intentar no causar líos — pero la promesa es de intentarlo, no de hacerlo, porque a veces se escapan de las manos y no hay manera de atraparlos. No existe palabra mágica u oración que las devuelva — Cuento contigo, Eros.

Contigo y todos los demás.

—¿Tienes asuntos que hacer antes de partir? O ya estás listo.

Para ir y no volver. Avanzar sin mirar atrás.
[Imagen: Gwendolain.gif]
#2
El alba lo encontró despierto mucho antes que el sol siquiera se asomase por el horizonte, cómplice de una oscuridad imponente y compañero de la luna, el cielo aun tenía un sutil tono rosáceo que despedía la noche cuando el llevaba horas inmerso en su labor.

No era algo nuevo para el receloso guardián de las criptas pues Eros solía dormir durante el día tras cuidar las tumbas, y aunque ahora no hubiese tumbas que cuidar, él reconocía ser un animal de hábitos tan solo porque el silencio en cierto punto lo reconfortaba así como la inmensa oscuridad del mar nocturno. Durante la noche había salido llevando consigo un pequeño martillo y las herramientas que había traído desde su isla, esas mismas que usaba para preparar los ataúdes y cincelar las lápidas de piedra así como un maletín de herramientas lleno de clavos desparejos.

Estuvo casi toda la noche sentado en la cubierta buscando desperfectos, marcando y tomando medidas para poder hacer arreglos pequeños en pos de justificar su vigilia nocturna casi como si tuviese que inventarse cosas que hacer. Recelosamente pasaba la diestra por cada tablón lijando las astillas, enderezando, martillando y tomando medidas. No era que estuviese rota exactamente, sino que el orden exacto de las terminaciones de madera no eran del todo simétricas, y eso lo inquietaba más que cualquier grieta. Durante toda la noche su proceso fue repetitivo, casi tedioso. Medir, analizar, buscar el ángulo, preparar el martillo y finalmente. TAC. Un simple golpe seco en pos de no despertar a nadie que durmiese en las barracas interiores. Su trabajo se ocultaba entre el ruido de las olas que rompían contra el navío.

— ¿De verdad piensas que está bien esto que estamos haciendo, Calaverita? Si, yo también estoy un poco preocupado pero... ¿Hay otra manera? Nosotros solos no tenemos los medios —El muchacho hablaba hacia la borda enunciando palabras al viento, pues el bien veía a la pequeña calaverita flotante que desde pequeño se habia vuelto su mejor mejor amigo. — No tengo nada que me ate a nuestro hogar hasta que volvamos con las tumbas —Hizo una pausa antes de golpearse suavemente la frente con el puño. — Si, ya se que van a necesitar nuestro servicio cuando no estemos pero... Es mi deber, tengo que cumplir, ello entenderán —Explicó para si mismo antes de voltear sobresaltado hacia la voz que llamó su atención.

No notó cuando el tiempo pasó, sino hasta que sintió una voz dando los buenos días ¿Ángeles, sirenas o demonios?

— ¡Ah, Gwendolyn! Perdón si te he despertado con mi ruido, a veces cuando me concentro en algo me cuesta darme cuenta de cuanto tiempo ha pasado, o donde estoy... —Aclaró antes de abrirse los primeros botones de la camisa pues, ahora que el sol le pegaba de lleno, bien tenía calor. — Estoy listo, ya no tengo un hogar al que volver... No es que lo haya quemado ni nada así pero mi deber está en el mar y... Quizás si voy con ustedes me sea mas fácil lograrlo, es simple... Si ustedes son buenos, yo moriré por ustedes —Aclaró. — ¿Has dormido bien...? Me sorprende que desde temprano ya tengas animo para cantar, yo la verdad es que siempre tengo problemas para dormir de noche, tiendo a dormir más bien de día como desde la madrugada hasta el mediodía... —No entendía del todo bien porqué le estaba contando su rutina de sueño, pero tampoco le costaba nada supuso.
#3
—Está bien, desperté cuando el resto de chicas se levantó, ya sabes, soy algo sensible a los ruidos — ¿O es que no sabe ese detalle? No hizo nada más que acercarse a donde está, con el objeto en la mano. Jugueteó con él haciéndolo girar en su propio centro — Pero no es nada terrible, me gusta el ajetreo de un sitio, porque así está lleno. — seguro a él no, porque le ha dicho que no le agrada del todo y aunque no entiende la razón, simplemente permaneció tranquila — Seguro encontrarás un hogar nuevo... pronto — habría insistido que este sitio podría serlo, aun así ¿Y si jamás llega a sentirse de esa manera? No quiso obligarlo o ponerle una soga al cuello, por lo tanto simplemente se llevó a los labios la punta del micrófono, escondiendo sus labios detrás del objeto.

—Hm… Morir suena a muy extremo ¿No, Eros? — sonrió incómoda, es una sonrisa amable, pero seguro puede ver que en realidad… no está muy convencida con su declaración — Nadie tiene la necesidad de morir, seguro Rosse puede navegar muy bien ¡Solo mira el barco enorme que tiene! — alzó sus manos, como si quisiera mostrarle a su alrededor. Ella no puede verlo, pero ha pasado su mano por los bordes, encontrándose un par de astillas que la han obligado a quejarse — Confía en el capitán y en el resto.

¿Por qué ella confía tanto? Porque en realidad no existe razón para no hacerlo, mientras el mundo duda con facilidad, ella lo ve al revés — Tengo ánimos para cantar siempre, además, si partimos pronto no nos quedarnos atrás — se acercó al hombre, aquel que hace muchas preguntas. Se movió a su alrededor, girando en un movimiento que pareció un baile — Estoy buscando a alguien, en este enorme mar, nos tuvimos que separar, pero prometí que lo volvería a encontrar.

Llevó el micrófono a sus labios y cantó una estrofa de una canción — Tal vez si canto lo suficientemente fuerte o con la gracia debida, pueda escucharme ¡O saber en dónde estoy! Que estoy bien. Así dice Rosse que nace la fama, una que navega más allá que cualquier navío, llevando noticias a los demás — Unos pasos la acercaron a él. Primero usó su mano, para saber qué tiene delante, paseó los dedos con suavidad por el torso, sintiendo los detalles de una ropa que comienza a reconocer — ¿Te sabes alguna canción que pueda aprender? No conozco muchas, pero para ser famosa… seguro tengo que aprender un montón.

Se ve risueña, porque las buenas noticias llegan, no de la forma que espera.

—Quizás una que te pueda ayudar a dormir, para traer las buenas noches a toda la tripulación.

Un buen viaje, con dulces sueños y momentos inolvidables.

¿Qué canción podría lograr eso?
[Imagen: Gwendolain.gif]
#4
— ¿Alguna canción? No... No se... —Rascó su nuca con un nerviosismo palpable antes de cerrar sus ojos tratando de recordar las canciones que cantaba su madre, pero ella ya se había ido tiempo atrás y el estaba seguro que poco a poco ya iba olvidando su voz. Inspiró con profundidad y exhaló igual de sentidamente para entonces devolver su atención a la muchacha. — ¿Que vas a hacer cuando encuentres a ésta persona? ¿Cantarle algo bonito? ¿Componerle algo? —Era curiosidad, pero también estaba respondiendo a su propia necesidad de aprender más sobre Gwen. Quería en cierto punto absorber toda la información que pudiese sobre la muchacha.

Con serenidad cerró los botones que habia abierto anteriormente, pues la brisa de la mañana ahora lo había hecho tiritar de frío ¿Quién sería el cruel dios que lo hizo tanto friolento, como caluroso? A veces pensaba que los seres superiores tenían un sentido del humor retorcido que él nunca podría entender, pero casi nunca se deprimía pensando en ello. Pese a su naturaleza melancólica, solitaria y nostálgica Eros no era alguien que estuviese triste, deprimido o apático con frecuencia: Su vida tenia un propósito firme y marcado, una misión definida, unas formas que en cierto punto le dejaban dar rienda suelta a esa necesidad física de emoción. Más de una vez a lo largo de su vida había tenido que defender su hogar, y su isla, con los puños y siempre que encontraba en la violencia un punto de entendimiento que las palabras no podían lograr el se sentía realizado.

— ¿Morir es extremo? Pense que era natural, todos vamos a morir y es lo único que todos compartimos desde el momento en que nacemos. Es la única variable de la que nadie debe escapar, y en la que todos nos parecemos —Aclaró más allá de que las circunstancias individuales de cada muerte sean tan variopintas como la vida de quien la había habitado. — No soy alguien que tienda a confiar con facilidad en las personas... ¡No es nada personal lo juro! Pero, pero, todavía no nos conocemos lo suficiente. De hecho es hasta imprudente que confíes en mi, eventualmente te decepcionaré y eso es natural. La expectativa es un arma peligrosa usada sin propósito o razón —Añadió suspirando.

La idea de encontrar un hogar lejos de la isla ¿Era siquiera posible? — Siempre que haya cortejos fúnebres que realizarse, hallaré un propósito y donde hallo un propósito hallaré un lugar... Mientras tanto me siento bien trabajando la madera, y la piedra. Soy alguien que con un martillo y un cincel se puede relajar tanto como tú al entonar una bonita melodía... Tambien se hacer casitas para los pájaros, y los pájaros tienden a cantar bonito también. Así que si bien no se ninguna canción, y no te puedo ayudar con eso... 

—Se encogió de hombros. — Estoy seguro que con la madera te podré ser útil sin que tengas que morir antes de ello —Espetó finalmente. — ¿Cómo es tu capitán? Todavia no nos hemos cruzado... Eso me da un poco de ansiedad, ¿Me juras que es una buena persona?
#5
—Voy a contarle todo lo que he vivido hasta entonces y le diré lo mucho que lo extrañé — soltó el futuro con facilidad, porque no necesita pensar mucho sobre ellos. Ya lo ha hecho en el pasado — Y le preguntaré cómo está ¡Y se los presentaré a todos! Claro. Porque todos terminaremos siendo familia ¿No? — es un pensamiento inocente, el creer que las personas que están juntas pueden desarrollar un lazo de esa manera, pero eso es lo que le han enseñado en la iglesia — Y también le… uhm — pensó lo que va a decir, quedándose en silencio, porque no supo si debería contárselo a tanta gente ¿Y si Eros se incomoda? No se conocen lo suficiente, como para empaparlo de sus buenas intenciones y el amor que tiene, ese que se desborda.

Su rostro se ladeó con suavidad, porque es una buena respuesta — Es natural, pero no es necesario pensar en él… — nunca le ha temido a la muerte, sigue sin hacerlo, aun así el perder lo poco que tiene le molesta, trae un ardor que nunca antes existió — Llegará en el momento adecuado, no tienes que buscarlo.

La explicación de la confianza la hizo cruzarse de brazos — ¿Por qué me decepcionaría? — porque no espera nada de los otros por ahora, solo de una persona… Aun así, muy posiblemente termine haciéndolo, porque se ha vuelto ambiciosa con su tiempo fuera de la iglesia. Ahora tiene pertenencias, amistades y deseos que antes no estaban ahí — Confío en todos aquellos que han sido amables conmigo, porque no tengo nada que ofrecerles y aun así han sido buenos. — porque es incapaz de ver las malas intenciones detrás, los gestos y las mentiras que se esconden — Espero poder regresar sus buenas intenciones algún día.

Seguro no es mañana o la siguiente semana, pero ahí está una promesa que no quiso romper, porque lo único que le queda es su palabra.

—El capitán es… — su dedo índice subió su propia mejilla para ayudarle a pensar — Alguien muy especial. Yo no creo que sea mala persona ¡En realidad lo sé! — porque explica las cosas con tanta decoración, que es incapaz de ver lo malo detrás de tantas vueltas. Ahí se encontró prisionera de su propia simpleza — Pero no es un mal hombre. Aceptó volverse mi familia, solo porque se lo pedí y me cuida— su mano buscó la de quien la acompaña y la apretó con suavidad — Aun así… si tuviese que describirlo es como una nube — se rió al explicar, balanceándose con suavidad al mantener el agarre — A veces es blanca como las que aparecen en las mañanas de primavera — no las ha visto, pero le han contado que es así, por lo tanto ¿Por qué no lo creería cierto? — Pero también puede tornarse oscura cuando viene una tormenta ¿Pero no son todos los hombres así?

Le ha dicho su crimen y su justificación. Es un vaivén que pareciera igual que el movimiento del barco — ¿Ya lo quieres conocer? Debe estar por llegar, más si estás en su barco — una carcajada se escapó con suavidad al pensar en que no se han topado — Oí que estabas haciendo algo, como pasos pero… son distintos ¿No será que estabas arreglando algo?
[Imagen: Gwendolain.gif]
#6
Ladeó la cabeza escuchando las palabras de la muchacha, sin poder entender del todo a qué se refería con sus palabras. ¿Todos terminarían siendo familia? No la contradijo, en cambio se llamó a silencio escuchando las palabras de la misma o mejor dicho el ritmo que usaba para hablar, Gwendolyn tenia una cadencia llamativa y se notaba bastante bien cuando se llamaba a silencio, o dudaba de si misma. Sin embargo, Eros decidió que no ahondaría en pos de no hacerle pasar un mal momento a la joven. — Pues porque quizás hay mucha gente amable que hace cosas malas a tus espaldas, o es amable contigo por el motivo incorrecto... A veces hay gente que tiene intenciones ocultas ¿Sabes? —Parecía básico para él, pero si tenía que entregarle su perspectiva evidentemente lo que era básico para él no era lo mismo para la muchacha ¿Cuánto más podrían diferir sus perspectivas? Verdaderamente la mente de las personas era algo que nunca dejaría de asombrarlo.

— Ah, tiene sentido que me lo cruce pronto... Espero que algún día también pueda definirme tan claramente como lo defines a él —Alguien con un temperamento, amable pero firme, en el fondo Eros respetaba a las personas con convicciones claras pues a él mismo le gustaba considerarse alguien así. El sol en lo alto ya estaba haciendo que una pequeña gota de sudor cayese por su sien hasta su cuello, con la manga el muchacho la removió entonces asintiendo con la cabeza tras unos momentos de duda. — Me gustaría, sí... El barco está muy bien, debo decir que todos han sido bastante amables pero creo que es importante hablar de las condiciones de mi estadía. No quiero quedarme gratis, ni mucho menos, tengo formas de ayudar —Fue incisivo al respecto, no solamente con las herramientas que ahora estaba guardando una por una nuevamente en el maletín que previamente había traído a la cubierta.

Finalmente guardó su martillo, moviendo los clavos para que ella escuchase el ruido metálico de los mismos al ser sacudidos. — Estaba lijando algunas de la tablas de la cubierta, acomodándolas y moviendo otras de lugar para que todo este mejor organizado... No hay muchas cosas rotas de hecho, pero si, puedo arreglar alguna que otra cosita en la embarcación mientras tanto. Calculo que a medida que vaya conociendo bien el navío podré arreglar cosas con mayor profundidad, es como si también tuviese que ganarme la confianza de barco ¿Sabes? —No sabía si sus palabras tendrían sentido para la muchacha, pero se limitó a asentir con la cabeza.

— Yo cuando recupere las tumbas, y todo lo que se robaron calculo que volveré para mi isla... Es pequeña, y no muchas cosas cambian en ella a lo largo del tiempo pero en parte me gusta esa estabilidad. El cambio, y el caos son cosas a las que nunca me acostumbraré —En ese sentido era como su padre, a diferencia de su madre que nunca se habia podido acostumbrar a la estabilidad. — ¿Seguirás viajando cuando encuentres a la persona que buscas? Entiendo que aquí tu arte es bienvenida, inclusive tiene un lugar donde florecer pero... ¿Que seguirá despues?
#7
—¿Qué ganaría la gente engañándome, Eros? Si no tengo nada. No tengo poder, fama o dinero — tomó aire con suavidad, llenando los pulmones de aquella briza que viene con el mar — ¿Y cómo se que tienen intenciones ocultas? No entiendo por qué perderían su tiempo así — se acercó a Eros, más no hizo nada, es solo estar junto a él para oírlo mejor, como si supiera un secreto que quiere conocer. Porque ha dicho que es incapaz de ver el mal, porque siempre se esconde de ella, como si fuese una sombra de media mañana, esa que está abajo, escondida.

—¿Yo? Espero poder definir a todos de la mejor manera posible. Solo que aun no encuentro las palabras para todos — porque a penas conoce el mundo, muchas cosas simplemente las replica, esperando que esté en lo cierto — El mundo es muy grande, supongo que por eso me tardo en encontrar la manera perfecta para cada uno — no se mostró triste por eso, sino más bien ansiosa por encontrar todo lo que le falta — Pues, habla con el capitán, seguro encuentra una manera especial para ti, un puesto que nadie más pueda tomar. Como el mío.

…

—¿Qué es lijar? — porque no conoce ese término, porque jamás lo ha hecho y cuando las cosas se reparan… solo se martillean en su mente. Es un proceso complejo que no conoce ni ha visto, por lo tanto hablarle de una parte es imposible — Así que te gustaría mantenerlo. El capitán hasta le dio nombre, cuál era… Crimson stage me parece ¡Ya sabes! Porque somos parte de un espectáculo, no solo yo — aun así hay algo, un detalle que no se le ha pasado por alto en ningún momento — ¿Por qué hablas así del barco? — sus pasos se balancearon con suavidad, siguiendo el movimiento del mar sobre la madera, uno que no la marea, pero que sí le pide coordinación entre sus brazos y piernas — ¿Es que es especial?

Jamás se ha dicho nada en la iglesia de que las cosas sientan, son cosas. Material para atraer al hombre e incitarlo al pecado ¡Nada más! Pero no lo creyó de esa manera, ahora que ha vivido fuera.

—Incluso si me lo encuentro, tendremos que separarnos muchas veces — finalmente se acercó a Eros, incluso chocó con suavidad con su torso en un mal calculo y un ligero empujón del movimiento del mar — Tiene algo que hacer — se separó de él pidiendo perdón, para luego buscar su mano y moverse por la superficie, asegurándose de no caerse por su nuevo apoyo — Una misión que no entiendo del todo, pero era importante para él, por lo tanto le dije que partiera sin mi… — suena a una historia triste, y así ha sido, porque han sido un montón de lágrimas.

—¡De todas maneras! Es difícil que yo florezca Eros — su rostro subió — Porque cargo conmigo el invierno. Lo hago para que el resto florezca en una primavera eterna — su mano subió, está fría, tanto como si cargara un trozo de hielo en ella. Pero no hay nada.

—No necesito ser una flor, si puedo ser algo mejor ¿No? Una estrella. Así no me marchito nunca.
[Imagen: Gwendolain.gif]
#8
Sin duda el Reino de Samba es un espectáculo digno de su nombre. El aire huele a música, a sudor, a vida, me he reencontrado con viejas amistades y, como siempre, he hecho nuevas, una costumbre peligrosa, pero deliciosa, pero lo mas importante, he creado una familia que jamás pensé tener, sobre todo después de ver cómo mi primera familia se consumió frente a mis propios ojos, en el mayor espectáculo que alguna vez ofrecí y aun así, aquí estoy, sonriendo porque si la tragedia fue mi inicio, la belleza siempre será mi respuesta.

Caminaba con prisa por el puerto, tacones golpeando la madera húmeda, intentando evitar a cualquier marine entrometido que anduviera husmeando. No sería raro que alguien estuviera buscándome, los días recientes no han sido precisamente discretos y mi nombre, digamos, se ha vuelto ligeramente famoso y no siempre por las razones más virtuosas. Pero nada de eso importaba porque frente a mí, imponente como siempre, estaba el Crimson Stage, mi escenario flotante, mi templo de luces.

Una sonrisa enorme, de esas que solo me nacen cuando algo realmente me emociona, se pintó en mi rostro. Sabía que las chicas habían salido temprano, Varo estaría perdido entre sus tesoros y Giyuu vendiendo sus pieles en el mercado, lo que significaba que solo una persona debía estar a bordo, the most perfect star in the entire sea, asi que con un impulso elegante, mi tacón empujó la madera del muelle y salté a la cubierta del barco. Mi capa ondeó con gracia, como debía ser y, en cuanto mis pies tocaron la superficie, mis ojos encontraron justo lo que buscaban.

Ahí estaba Gwen, irradiando una calma que contrastaba con el ruido del puerto, hablaba con alguien más, una silueta nueva que, por el simple modo en que se movía, ya había captado mi atención. —GWEEEEN! —grité con entusiasmo, porque claro, tenia que interrumpirla, es parte de mi arte, el hacerme mostrar incluso cuando no debería y alcé una mano mientras dejaba caer la bolsa que traía, con cuidado, sobre la cubierta —¡No tienes idea del manjar que traje hoy, honey! —Avancé hacia ellos con pasos lentos, sensuales, marcando el ritmo de una pasarela invisible.

Mi sonrisa se ensanchó al posar la mirada en el acompañante. A wonderful figure, tan bien plantada que por poco me olvido de respirar. —Oh, honey, no recordaba que teníamos visitas de tremendo porte en nuestro barco. —comenté con tono juguetón, inclinando un poco la cabeza —Don’t get too distracted, darling or I could kiss you. — La coquetería fue natural, inevitable, como respirar o brillar, pero algo en sus palabras, lo poco que alcancé a oír, me arrancó una genuina sonrisa.

—No hay por qué ser una flor cuando ya eres una estrella, honey—murmuré, acercándome con el brillo travieso de siempre en los ojos —Mi estrella de la paz, mi cantante, mi artista favorita. — Extendí los brazos y atrapé a Gwen en un abrazo, con esa mezcla de cariño y dramatismo que me caracteriza, antes de soltarla solo para dedicarle una reverencia al caballero frente a mí —Rosse Bellecour, capitán de los Piratas del Cabaret —anuncié, como si mi nombre fuera suficiente para encender las luces del escenario.

Luego di un paso más, tan cerca que el espacio personal se desvaneció, incliné el rostro y aspiré con descaro la fragancia que lo envolvía, un aroma interesante, cálido, con un toque de sal y algo más peligroso. —Mmm, exquisito, hueles a muerte honey —susurré, con una sonrisa ladeada evitando que Gwen escuchara eso último —Si hueles así, querido, voy a tener que invitarte una copa y luego otra y quizás una más, solo por curiosidad. — Me incorporé despacio, dejando que la brisa jugara con mi cabello, y guiñé un ojo, el puerto, el barco, el nuevo invitado, Gwen, todo era una escena perfecta, el tipo de cuadro que solo un verdadero artista sabe aprovechar y era el momento justo de integrar a un nuevo miembro a esta familia.

Vestimenta de Rosse
#9
El escenario carmesí, Eros pensó que se trataba de un buen nombre para un barco. Una sonrisa serena apareció en su rostro, pues era un nombre noble. Su familia le había enseñado la importancia de las identidades, todos tenían derecho a una, nadie tenia derecho a perderla pues con ello vendría el olvido. El olvido en cambio era la única forma de completo desvanecimiento en los registros del mundo, en los recuerdos de la historia. La verdadera connotación negativa de la muerte. — ¿No te parece especial? Decenas de árboles fueron cuidados durante décadas, alguien pasó noches sin dormir para poder diseñarlo, en el aserradero trabajaron la madera y en un astillero se encargaron de todos los detalles para que tanto tú como tus amigos pudiesen dormir tranquilos, y surcar los mares aquí inclusive... Llegar a llamarlo un hogar. No se mucho de barcos, ni mucho menos, pero me gusta pensar en la intención detrás de cada cosa que ha sido construida y detrás de la vida de todas las personas —Explicaría con cierta serenidad que difícilmente se escuchaba en su tono.

Pero entonces algo causó una alteración en el aire, una disrupción, un cambio de tempo. Llamativo, parecía un pavo real que meneaba sus plumas en pos de ser visto. Se acercó con un contoneo sugerente, tenía toda la confianza del mundo y mostraba una cercanía que no existía a la hora de referirse a él. Era llamativo más Eros no se apartó en ningún momento, ni se sintió intimidado o nervioso más de que lo que cualquier otra interacción humana en un principio le generaba. Sudor caía por su sien a medida que el muchacho hablaba, pero aun pese a la cercanía y las segundas intenciones que el tono del mismo pudiesen guardar el fúnebre guardián de las tumbas no se movió ni un centímetro, manteniendo su postura, posición y mirada. Despues de todo, Eros no sabía de esquivar.

— Si, señor... Usted tiene muy... Buen olfato —Corroboró el muchacho asintiendo un par de veces con la cabeza nervioso, un escalofrío corrió por su cabeza. Quiso abrir sus labios nuevamente para espetar unas palabras, pero no salió su voz. Intentó un par de veces y entonces su propio puño voló con gran fuerza contra su propia frente derribándose a si mismo de un poderoso golpe en la frente.

Mirando el firmamento por unos momentos, ya mas tranquilo, exhaló profusamente antes de replicar mirando al sol. — Eros Focalor, tanatopractor y panteonero... Carpintero, persona... —Se presentó levantándose con cuidado de no perder el equilibrio al hacerlo, despacio. — Gwendolyn me ha traído porque estoy buscando a quienes profanaron las tumbas que cuidaba. Quiero recuperar todo, y castigarlo... Ella dice que ustedes no fueron, y yo creo que entonces ustedes pueden ayudarme con mi propósito —Explicó a medida que su frente empezaba a magullarse con un notorio moretón. — Y prefiero tomar agua, no tolero bien el alcohol, perdone usted.
#10
—¡Capitán! — lo llamó, solo necesitó oír sus pasos para saber que es él, se mueve a un ritmo distinto. Sus pasos resuenan en una canción que ya reconoce y le gusta. — Es verdad, una estrella — para que Rosse no esté solo, porque ha bajado del cielo, para que el resto también se sienta con compañía — Finalmente ha llegado — se dejó arrastrar, es como una hoja en una fresca brisa, meciéndose a donde la lleven. Le gusta así, poder juguetear con los demás, sabiendo que incluso en este juego no la van a dejar caer al mar — Bienvenido de vuelta.

—Eros me ayudó en una isla, una en la que estaba esperando — no le dijo qué, porque ella tampoco lo sabe y no importa. Tal vez es un crimen que no es necesario comentar, menos en ese momento — Le dije que tu sabías mucho, Rosse, que seguro podrías ayudarlo — porque es la verdad, para ella. Tal vez no sabe, pero en su mente, existe la posibilidad de que pueda arreglar un problema que es más grande que la simpleza de una oración.

Apretó los labios al escuchar el detalle, porque ellos no han sido ¿No? No creyó a Rosse robándose algo de alguien que no puede apreciar su espectáculo ni que puede entregar su corazón — Claro que no fuimos nosotros — enganchada de su capitán, se acercó a Eros y realizó la misma acción. Seguramente es el eslabón más débil de toda la cadena que compone el barco, pero no le importó — Pero te perderás de los especiales que sirven en el cabaret, hay unos dulces que le quitan ese sabor desagradable al alcohol, deberías probarlos, Eros.

Porque cuando se los han dado, los ha bebido sin mucha esperanza, simplemente siguiendo instrucciones. Aun así, siempre es uno, porque el vicio no es bueno para el cuerpo ni el alma… se supone — Eros puede arreglar el barco, creo. Es decir, no creo que haya desperfecto, pero dijo que era su manera de pagar su estadía — se volteó a Rosse y se rió despacio — También me dijo que el barco está vivo. No lo había pensado así, pero tiene sentido. Porque el amor hace milagros ¿No? — son palabras inocentes que salen sin reparo o temor, quizás de ver el mundo de otra manera no las habría podido decir, pero la inocencia se lo permitió.

—Me gustaría que viajara con nosotros, ya sabes, para ayudarlo — aunque hay una parte que no encaja en ella, pero en realidad el plan es otro. — A encontrar lo que busca.

¿Qué es? Una venganza que no le gusta, pero creyó que podrá hacer algo en el camino para cambiar una determinación que lo ha llevado a avanzar más allá de su hogar, embarcarse a ese mar que parece eterno.

—Quién sabe, quizás se vuelve familia.

Su tono final fue como una canción, una que alegró el ambiente, pero que en realidad le habló al destino, pidiéndole que ese sea el final.

—Solo si él quiere.
[Imagen: Gwendolain.gif]


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