Rackham Uker
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
96
76
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50
86
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68
87
13
0
Una mañana más, un entrenamiento más. Se había levantado tan temprano que lo único que podía escuchar en el barco era el absoluto silencio. No tardó en avanzar hacia la cocina, prepararse un café y algo bastante simple para comer. Se sentó con tranquilidad, el sol apenas estaba asomándose en el horizonte para cuando dio el primer trago al líquido caliente. El diario del día no tardó en llegar, con el ave apoyándose en el marco de la ventana por donde el hombre observaba el amanecer.
No tenía apuro por leerlo, pero algo en su interior le decía que por una vez debería tomarse más tiempo para desayunar. Decidido a hacerle caso a esa extraña voz en su cabeza, simplemente volvió a recostarse en la silla, tomando la taza con una mano y el periodico con otra. Como es habitual, leyó la primera plana, esperando encontrarse una noticia que no tuviera que ver con ninguno de ellos, cruzó los dedos para que ese no sea el caso. Sin embargo, sus ojos se abrieron como platos y casi se ahoga con el café en cuanto leyó el primer titular.
Dejó la taza sin cuidado sobre la mesa, tomando el periodico entre sus dos manos, para leer el artículo completo. Los Cabos Gemelos, que antes se encontraban cerrados, se abrían para dejar pasar a diversas tripulaciones. Una oportunidad de oro, un momento en donde podrían avanzar sin preocuparse de la marina o cualquier otra banda que pueda impedirles el paso, o intentarlo.
Se apuró en recorrer cada habitación del barco, despertando a los tripulantes sea como sea, así tenga que zamarrearlos con sus propias manos para que le hagan caso. No había café o nada cocinado para ninguno de ellos cuando llegaron a la cocina, e incluso tuvieron que esperar a que Uker terminara de traer a los miembros restantes. Incluso con caras cansadas y enojadas por ser despertados, su capitán no tardó en hablar.
- Entenderé si tienen miedo, entenderé si no quieren abandonar la isla por la razón que sea, pero esta es una oportunidad que no podemos desperdiciar -. Lanzó el diario sobre la mesa, dejando la primera plana a vista de todos, la noticia que podría llevarlos a la cima. - Ninguno de nosotros tiene una fama suficiente para ser reconocidos por la marina, el barco es nuevo y no fue visto más que por la gente de la isla, que solo lo vieron anclado. Si queremos avanzar, llegar al Grand Line, y acercarnos a nuestras metas, debemos tomar esa ruta -.
Era difícil saber si sería la más segura, seguramente no serían la única tripulación que pensaría en algo así, y la isla Karate había estado bastante llena de nuevas caras y grupos. Todos querrían avanzar, y el miedo de que no todos puedan hacerlo estaba presente en la mente del cocinero. - Creo que no soy el único de aquí que quiere avanzar, pero si ese no es el caso… estaría feliz de seguir capitaneándolos en estas aguas de igual manera -. Soltó un suspiro, pero volviendo a hablar con rapidez.
Medítenlo, pero no tarden. Si su respuesta es positiva, cumplan sus últimas tareas y preparen el barco. Zarparemos a mediodía
Owen Yang
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
48
44
42
90
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61
144
0
0
¡TOC! ¡TOC! ¡TOC!
La puerta de su camarote retumbó. Fuerte, conciso, como si hubiese un llamado de urgencia inminente o, al menos así sonaba desde afuera.
-...-
Owen llevaba toda la noche sin dormir.
Se levantó, arrastrándose, con el cuerpo pesando toneladas, y viajando con lentitud hacia lo que parecía ser una reunión con todos los miembros de un equipo al cual se negaba rotundamente a querer pertenecer. A un mundo el cual no quería pertenecer, pero su venganza personal, por siempre, iba a perseguirle. Debía aferrarse a ella, porque sería lo único...que no iba a poder cambiar por nada.
Estaba de brazos cruzados, vestido con un pantalón largo de pijama con el rostro de un sujeto con antifaz de cabello corto estampado por todos lados, sumado a una camiseta blanca algo maltrecha, típica para la utilización en su descanso. Manteniéndose descalzo y con un humor espantoso por haber sido levantado de un sueño que nunca llegó, vio el lanzamiento del diario sobre la mesa central que, normalmente, parecía querer ser utilizada como " base de operaciones" de todo el equipo. Owen odiaba en dónde se estaba metiendo, más aún que, hacía pocos días, había intentado hacer buenas migas con la mayoría de ellos, pero con el agotamiento que tenía acumulado sobre sus párpados, ciertamente, carecía de muy pocas pulgas - Tú dirás, capitán.- se cruzó de brazos, dando un suspiro tan pesado y agobiado que solo se limitó a contestar a la primera parte de sus palabras, mientras miraba a sus alrededores a todos aquellos en los que iba a compartir una aventura indeseada para él, alejándose de todos sus objetivos temporalmente: De Tamanegi, y de Gwen.
Medítenlo, pero no tarden. Si su respuesta es positiva, cumplan sus últimas tareas y preparen el barco. Zarparemos a mediodía
-Ya cumplí con todas las mías, y dejé atrás todo lo que...tengo que dejar atrás.-
Seco, directo, absolutamente antipático, muy pero que muy distinto al Owen carismático y algo caricaturesco que habían conocido días atrás. Había estado toda la noche dándole vueltas a todo, cada día, cada segundo, y cada instante. Observaba cómo aquel diario simbolizaba un portal que ejercía aún más presión, más lejanía, más distancia, y todo por culpa de sus decisiones y a veces, ciertamente, costaba mucho tener que pagar el precio de una libertad que nunca llegará -Espero que cruzar esa grand-no-sé-cuánto nos ayude a conseguir...lo que quiera que queramos conseguir.- sonaba vago, desinteresado, como si el agotamiento estuviese jugándole una pasada tan grande que no pudiese fingir amabilidad, gracietas o simpatía. El pelirrojo, ciertamente, tenía un mal dormir especialmente duro -¿Puedo irme a mi camarote?-.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
Kiyoshi Maeda
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
18
40
70
50
40
26
40
0
70
Simplemente ocurrió. Después de todo lo que se quiso negar, Kiyoshi se vio obligado —no tanto— a unirse a la tripulación. Sí debió mandar un mensaje hasta su casa, donde seguramente el mayordomo con el que vivía no entendería del todo la decisión del doctor. El hecho de haberse metido en problemas con la marina debido a su encuentro con Maki, le dio la justificación —excusa— perfecta para superar su miedo y armarse de valor para afrontar nuevos pasos en su vida.
Ahora, los primeros días no han sido fáciles… Y es que vivir con el señor Maeda no es lo más cómodo del mundo. Un tipo con gustos y exigencias muy concretas, además de no callarse nada de lo que opina, puede llegar a molestar a uno u otro. Pero si de algo ha servido su inclusión es que no deja que el barco tenga rastros de suciedad. Encargarse del aseo no es su labor obligatorio como aporte al equipo, mas sí es algo que hace por voluntad propia. Sin embargo, no es de los que lo hace callado, sino que molesta a sus compañeros hasta en el más mínimo desorden o rastro de suciedad.
Es problema de ellos si se lo toman a mal, o si comprenden que solo es un tipo que busca vivir en un entorno adecuado.
Esta mañana en concreto, en su caso, no es necesario que Uker lo despierte, pues lo natural es que sea el primero en despertar y levantarse por la mañana. Odia compartir cuarto con el resto, por lo que mientras antes sale de ahí, mejor. Incluso le ha ofrecido dinero a Maki a cambio de que le entregue su habitación individual y ella duerma con los demás. Lamentablemente, la tripulación no ha accedido a esta tripulación.
— ¿Acaso eres tonto, Uker? Ya nadie puede irse de este barco. Recuerda que te dije que necesito personas que me defiendan. Mientras más, mejor. — Por si no se entiende, es su forma particular de decir que irá con ellos en esa primera aventura y no piensa echar marcha atrás, igual como no tolerará que alguien se arrepienta y quiera quedarse en el inicio. Recordemos que la tripulación, aún está en el paso cero, no han llegado al uno.
— No te quiero tan apagado, Owen. Confío en ti, Jensen y la mujer lagarto para que me defiendan. De ese modo yo cuidaré sus espaldas. — Destrozando a tiros desde la seguridad que le da la distancia.
En estos primeros días de convivencia no se ha esforzado mucho por conocer a los demás, pero solo con estar ahí, en su silencio y observación, ha logrado aprender más o menos el tipo de personas que son. Esto le permite entender que algo raro hay en el muchacho de cabellos rojos. Lo normal es que simplemente lo deje hacer y siga con lo suyo, pero el que quiera volver a la habitación es lo que le molesta.
Kiyoshi se apresura en interceptarlo y pararse frente a él, obligándole a frenar el paso. — ¿Eres tonto? Necesitamos que la habitación se ventile u olerá mal, lo que significa suciedad. No vayas ahí hasta mínimo dentro de una hora. — Y Owen ya debe saber que no hay forma —pacífica— de evitar que el doctor se vaya sin reclamar.
Eso sí, aquel comentario no es el único que escapa de sus labios. — ¿Y qué es lo que se supone que te pasa? ¿Acaso sigues triste porque te dije de nada de traer mascotas porque sus pelos ensuciarán todo? — Un mensaje que puede interpretarse de forma inocente, o tal vez tiene un significado oculto detrás… Ya el receptor sabrá.
Hablo | Pienso
Maki D. Zen'in
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
119
86
108
52
94
80
72
115
20
93
Hoy se despertó tarde, se estiro como siempre, en silencio en su camarote se aclaró suavemente la garganta con un par de sonidos apenas audibles… se lanzó al suelo y su rutina, una serie de ejercicios de acondicionamiento, necesitaba estar en su mejor forma y a punto para poder ir donde su capitán necesitaba. Ahí donde el sol se oculta, donde los sueños mueren y nacen. Estaba preparada para darlo todo y sacrificarse por el sueño de cada uno de sus compañeros. Su voluntad era puro acero… sudo profusamente abdominales, lagartijas sentadillas y un par de estiramientos de músculos… se sentó en el medio de la cama y comenzó lo más difícil… concentrarse, sentir que encontraba su verdad en el interior y fortalecer su espíritu, la concentración era clave.
Necesitaría una ducha.
Sintió los pasos de su capitán, tenía un oído agudísimo… antes que golpeara la puerta ella abrió y se encontró directo con sus ojos azules color cielo… solo asintió cuando le apuro a reunirse con el resto de la tripulación tocándole el hombro. Tomo la toalla de su cama y se dirigió a la ducha para tomar un baño rápido, después de todo debía despertar o reunir a una bola de desadaptados y era probable que se tuviera que pelear con alguno de ellos para levantarse.
Luego de vestirse con su atuendo habitual, se dirigió a la cocina, en la mesa vio el diario y abrió sus ojos con asombro. Era la oportunidad que esperaban, los cabos… los cabos liberados. Miro a cada uno de los compañeros… era ideal. Si dejaban pasar esta oportunidad. Sería muy difícil que continúen juntos o siquiera que pudieran avanzar.
Cuando apareció el niño pelirrojo, aunque casi eran de la misma edad y la misma altura, Maki lo tenía por un niño revoltoso y casi siempre con el azúcar por las nubes en la sangre. Le miro de pies a cabeza, les acompañaba por un designio mayor para el capitán y era una caja de sorpresas. Su nombre… no lo recordaba, pero con la meditación intentaba entrenar su mente, arduamente, buscar cada cosa mala en su interior y deseaba entrenar la memoria con respecto a recordar a todos, pero le costaba demasiado. Se quería ir rápido a dormir… típico…
Otro de los tripulantes que se había acercado a recibir las noticias del capitán estaban ahí. Era… no…mmm… porque rayos no los recordaba como quisiera… había tenido problemas con él y su boca floja, eso sí lo recordaba… le había ofrecido dinero antes por tomar su cuarto, pero… estaba loco?.
Todos hablaron, y ella no sentía la necesidad de hacerlo, solo se mantenía en su lugar, a un lado de la sala, rasgando suavemente la guitarra, tamborileando suavemente con sus dedos sobre el cuerpo de la guitarra. Parecía que el pelirrojo y el grandote cansado de vivir se pelearían, pero Maki estaba segura que solo era para liberarse de la gran tensión sexual que se tenían uno con el otro… en secreto pensaba que no le molestaría verse a ambos envueltos en pasión solo para burlarse de ambos. rasgo la guitarra una vez más. dando paso a una suave y ligera nota solo para ella. Miro al capitán en silencio y solo negó con la cabeza.
Jensen Valentine
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
60
77
94
96
77
85
67
70
35
27
Dormía como un tronco. Roncaba como un oso. Soñaba como un niño.
Jensen se encontraba en lo más profundo de sus sueños cuando unas manos lo zamarrearon, rápidamente y aun con los ojos cerrados tomo a Cerbero, su pistola de triple cañón, y apunto a quien lo zamarreaba antes de abrir sus ojos y bajar a Cerbero.
-Joder capitán, casi te hago un hueco en el pecho – dijo desperezándose y sentándose en su camarote escuchando la orden de ir a la cocina del barco. Su capitán salió rápidamente a buscar a los demás mientras el pistolero de la capucha roja se dirigió a la cocina.
Cuando todos estuvieron en la cocina del barco fue el turno del capitán de hablar y mostrarles el periódico, Jensen se alegró y tomo el periódico. –Grand Line allá vamos, si alguien se atreve a ponernos problemas lo llenare de plomo – dijo con orgullo levantando a Cerbero y apuntando al aire fingiendo un disparo antes de guiñarle el ojo a Kiyoshi, ya había compartido con él en una competición de tiros y sabia el potencial que tenía el francotirador – Entre don Siempre Limpio y yo les daremos una buena dosis de pólvora – diría alegre.
Sin embargo, su alegría no parecía ser contagiosa. Su buen colega Owen parecía haberse despertado del lado equivocado de la cama y el francotirador fanático de la limpieza le negaba la salida de la cocina, inclusive se podría decir que le llamaba sucio. Jensen se acercó y se puso entre ellos alejando a cada uno con uno de sus brazos. –Ya, ya. Dejen de pelearse y alégrense que nos vamos al Grand Line – dijo viendo a cada uno, aunque parecía que se pelearían en cualquier momento. –Bueno, si no puedes con ellos – dijo soltándolos y dando un paso al costado mirando a la bella mujer besada por el fuego con su guitarra. –Si van a pelear al menos háganlo en cubierta para no hacer un desastre en la cocina. Maki, toca música de pelea, estos dos necesitan una buena canción para sacarse la mala leche de encima
Rackham Uker
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
96
76
107
50
86
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0
Sonrió al ver a su grupo tan preparado y aceptando la idea de avanzar. Ninguno ponía un solo pero, ninguno parecía dudar de la decisión, pero si había quien no parecía del todo contento con las palabras del cocinero. Observó con cuidado a Owen, las ojeras se le notaban, el mal humor característico de alguien que no había pegado los párpados en toda una noche, o quizás varias. Lo dejaría estar, al fin y al cabo no quería meterse en la vida del muchacho, pero ver la respuesta de Kiyoshi a esa actitud lo hacía dudar de si esto terminaría bien. - Desayunen, prepárense, terminen las cosas que tengan que hacer en esta isla, solo tenemos unas cuantas horas más -.
Tras esas palabras, se levantó, buscando su abrigo y su espada, la cual colgó en su cintura, antes de ponerse el abrigo. - Maki, si no tienes algo importante que hacer, me gustaría que me acompañaras a terminar algo en el pueblo -. Le sonrió a la muchacha al hablar, mientras que se acercaba a la puerta de la cocina para retirarse. - Te espero fuera del barco. Y ustedes tres -. Dijo ahora mirando hacia los otros tripulantes. - En cuanto terminen las cosas que deban hacer, pueden encargarse de limpiar. Luego de eso, pueden descansar como más les apetezca -. Estaba seguro de que Owen agradecería eso, y claramente dejarían que Kiyoshi limpiara por su cuenta, pero algo le decía que los insultaría constantemente si no fuera así.
Incluso siendo tan temprano, la gente en el puerto ya se encontraba trabajando. Esperó a que la mujer lo siguiera y comenzó a caminar en dirección al pueblo. Específicamente, al local donde había trabajado todo este tiempo. Aún no abría en cuanto llegaron, pero la dueña los recibió con gusto al tratarse de Uker. La charla fue clara: renunciaba para poder salir al mar esa misma mañana, junto a comprarle algo de sus provisiones y dos barriles de alcohol.
No tardaron mucho más de una hora en realizar todo eso, y para cuando el sol comenzaba a golpear con su calor característico de estas fechas, ambos se encontraban de camino al barco de nuevo, Uker cargando con los dos barriles entre sus hombros como si no pesaran nada, y Maki con 3 cajas de alimentos variados. - Tendré que cocinar todo eso esta noche, aún no conseguimos un espacio para guardar la comida -. Era cierto, su barco aún era pequeño, pero suficiente para una tripulación como la de ellos.
Al volver al barco, no tardó en preguntar si habían logrado limpiar, ayudando a terminar en caso de que no pudieran y necesitaran ayuda. Cuando el sol estaba en su punto más alto en el cielo, sus palabras se cumplían. Las velas se desplegaron, el ancla se alzó y la marea y el viento comenzaron a llevarlos hacia su destino: Samba.
¿Qué les esperaba en ese lugar? Esperaba que nada muy loco, estaría feliz de ver su paso al Grand Line de forma calmada y tranquila. De igual manera, estaría contento de realizar cualquier hazaña junto a estos tipos tan extravagantes. - Esta noche les prepararé la mejor cena que hayan comido en su vida, todo para conmemorar el inicio de esta aventura -.
Owen Yang
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
100
48
44
42
90
99
61
144
0
0
11-10-2025, 02:04 AM
(Última modificación: 11-10-2025, 02:05 AM por Owen Yang.)
Justo en el instante en el que el pelirrojo estaba ansioso por irse a dormir(acostar), se vio interrumpido por un sujeto con el que, realmente, apenas había compartido poco y nada en el inicio de esta nueva desventura no buscada -Tsch.- le miró con el ceño fruncido, levantando parte de su labio izquierdo con una expresión que mezclaba hostilidad y mucha falta de paciencia. Incluso, al principio del diálogo del muchacho del cabello ondulado que tenía todo el arquetipo de médico de la tripulación.
Se mordió el labio en cuanto fue insultado con toda la gratuidad del mundo, pero Owen, fijo, solo clavó sus orbes celestes que debido al agotamiento parecían grisáceos, apagados, incómodos. No iba a responderle, hasta que vino su segundo comentario que...bueno, ese sí sacó lo peor de él.
— ¿Y qué es lo que se supone que te pasa? ¿Acaso sigues triste porque te dije de nada de traer mascotas porque sus pelos ensuciarán todo?
—
-Por eso tampoco vas a poder subir a la perra de tu madre, ¿Verdad?-
Y en cuanto se puso histérico, Jensen, salvando la situación para intentar mediar palabra entre un individuo con pocas pulgas (Momentáneas) y otro con pocas pulgas (perpetuas) se puso en el medio de ambos. Owen era un chico muy barriobajero y, conjunto a esas ojeras tan marcadas y ese enfoque tan negativista producto del excesivo mal humor que tenía, buscó enfrentar al muchacho alto y de cabello ondulado, evidenciando que pelearían en ese preciso instante si hiciese falta. "Alegrémonos, vamos a la Grand Line", palabras que, realmente, buscaban apaciguar un ambiente que parecía estar arrancando tenso desde el inicio...pero el pelirrojo, sorprendentemente, estaba más buscón que nunca, ¡SUP!, escupiendo en el suelo de forma prepotente y altanera, sin quitarle los ojos de encima -Yo también puedo ser un graciosito como tú, ¿Sabes?- pero las aguas, velozmente y con aquella voz de mando tan característica, se calmaron de forma fugaz: "Trabajen en la limpieza del barco para que podamos zarpar ahora mismo. Después, podrán descansar como les apetezca." El muchacho más maleducado volteó, sin quitar esa cara de desagrado e incomodidad que pedía a gritos huir de aquella situación, al menos, hasta estar mejor descansado para encararla con normalidad y sin comportarse como un patán -Lo que digas. Que se yo.-.
Y así fue como, luego de limpiar su propio escupitajo y ver cómo el capitán y Maki parecían irse, tenía que ser un momento ideal para seguirlos, sacarles información y, automáticamente, enviárselas al sujeto que lo había metido en este plan tan endemoniadamente malo: Jin Onizuka. Pero no, -Tendrá que esperar.- porque habían cosas que resolver en su cabeza (Y con sus nuevos compañeros de tripulación) que, si no se acomodaban correctamente, podría peligrar no solamente el futuro de la misión, de su madre e incluso de Gwen, sino, de su propia supervivencia con la que tanto peleó por mantener.
Aferrándose a lo que podía mientras se quedaba dormido con la mopa en la mano, babeando y derrumbándose una y otra vez, intentó aguantar las horas pertinentes para poder zarpar con todo su nuevo equipo. Velas desplegadas, ancla alzada y...finalmente, abandono total e...indefinido de Isla del Karate.
- Esta noche les prepararé la mejor cena que hayan comido en su vida, todo para conmemorar el inicio de esta aventura -
Y mientras escuchaba a su capitán, Owen se encontraba aferrado a la popa, observando como, a cada segundo que pasaba, aquella isla donde había conocido a tantas personas, donde había abandonado la venganza personal para ser simplemente feliz, se esfumaba, para volver al plan inicial: Derrocar la monarquía de la Isla Tamanegi.
Y luego, buscar a Gwen.
-Perdón...a todos, incluido ustedes, Forgotten Ones.-
-Hablo- , Narro , -Pienso-
Kiyoshi Maeda
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
18
18
40
70
50
40
26
40
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70
11-10-2025, 04:07 AM
(Última modificación: 11-10-2025, 04:08 AM por Kiyoshi Maeda.)
Owen comete un segundo error. El primero es no querer ventilar el gran cuarto que comparten todos los hombres de la tripulación. El segundo, el motivo por el que su madre no está a bordo. — Los muertos no pueden estar en el barco, y tú serás el siguiente en la lista si no te concentras. — Aprovechando la diferencia de estatura, los ojos se apartan del de cabellos rojos y apuntan hacia el capitán del grupo. — Uker, te dije que necesitábamos personas fuertes para defendernos. En este momento, psicológicamente Owen no está apto para zarpar. Querías un médico, ¿no? Ahí tienes mi diagnóstico. — Y como es natural en él, lo dice sin pelos en la lengua.
Ahora, todo se prende de un momento a otro cuando Owen decide ponerse los pantalones y escupir al suelo. En cuestión de segundos, Kiyoshi ya tiene su arma —la cual tenía en su espalda— apuntando directamente el rostro de aquel tipo, sin importarle que Jensen también se encuentre cerca de ellos intentando calmar las aguas.
Protagonizamos a un tipo que es consiente de sus debilidades. No hay forma en que intente resolver algo a los puños, sabe que perderá. Por esto es que no tiene reparo en usar sus propias herramientas para mantenerse a salvo. Aprendió a disparar como defensa personal, y también para hacerse valer en el mundo cuando sus habilidades de médico no sean suficientes. — Limpiarás eso ahora mismo, tonto.
Afortunadamente, Uker alza la voz y usa las palabras adecuadas. De un momento a otro, Kiyoshi baja el arma y su rostro pasa de estar serio a tranquilo. Para él, hay algo más importante que tener un pleito con uno de sus compañeros. — De acuerdo, yo me encargaré de la limpieza. Solo pido que no estorben hasta que esté todo terminado. — Si es que deberían agradecerle que se ofrece a hacer todo el trabajo por su cuenta, y sin cobrar nada. Realmente Kiyoshi viene a esta tripulación a aportar como si se tratase de dos personas.
Antes de ponerse a lo suyo, intercambia unas últimas palabras con Owen. — Espera a que desinfecte el cuarto y luego ve a recostarte. Empezaré por ahí para no tardar tanto. — Es que es muy fácil tratar con este tipo, pues solo quiere que haya limpieza en cada rincón del cuarto.
Sin embargo, sus palabras también van acompañadas por otras más silenciosas, unas cuyo tono de voz es lo suficientemente bajo como para que solo el pelirrojo le escuche. — Y ya tendremos tiempo para ver esa cabeza tuya. Como médico, no puedo dejar que no estés en óptimas condiciones para defenderme.
El resto del día, mientras Uker y Maki se encargan de las compras, Kiyoshi trabaja en dejar reluciente todo el barco. Denle las gracias, mínimo.
Hablo | Pienso
Maki D. Zen'in
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
119
86
108
52
94
80
72
115
20
93
La energía que despedía Jensen le emocionaba, tenía ganas siempre de dispararle a todo, aunque ya habían tenido un roce cuando le disparo a un rey del mar, lo dejo pasar por que tampoco era una imbécil, sabia que los animales se cazaban para comer y no obligaría a nadie a seguir sus cosas relacionadas al vegetarianismo. Seria una locura. Al parecer había captado el mensaje. Solo a enemigos y estaba clara que le traería problemas mas grandes de los que ya llevaba a cuestas el tirador rojo. JAMÁS le diría que le agradaba su compañía. Quizas en privado con una copa.
Maki se divertía con el caos, la violencia y las pruebas de fuerza, esta era una de ellas. Miraba con vista divertida la interacción de ambos y estaba segura que se pelearían… no pasaba nada, no había ningún filo y a pesar de todo lo que pudiera ocurrir, no había mejor cosa que pelear un poco para limar asperezas. No?. después de todo ante cualquier cosa, estaba Uker para detenerlos por que si le dejaban esa tarea a Jensen. Uno al menos recibiría un tiro en el culo o en la pierna.
QUE?… poniendo tino y cabeza en medio de la discusión?... eso era nuevo. En el tirador, —Claro… por que no… después de todo, la furia, el amor y la compasión no es algo que deba guardarse…— Empezó a rasgar suavemente la guitarra para calmar un poco la situación, de echo comenzó a pensar en una buena tonada. Pero quiso cantarla en voz relativamente baja. Continuo su canción a pesar de subir de tono la discusión, ella no se detuvo y suavemente amenizaba la situación… mientras poco a poco se retiraba con el capitán de espaldas sin quitarle los ojos a los tres que se quedaban ahí con la temperatura al máximo… —Descuiden chicos… cuando estemos en alta mar lo pasaremos genial… peleas, oro y fuego nos espera… Owen… como consejo muchacho… descansa en las noches… desde mi camarote puedo escuchar como recuerdas a tu moza… — Sonrió antes de seguir a su apuesto capitán. Diablos… quizas se perdería una pelea a puño limpio entre ambos… pero bueno… ya habría tiempo mas tarde en alta mar.
Claro… las provisiones. Acompaño sin rechistar al capitán mientras continuaba con la tonada… asegurándose que sus compañeros la escucharan. Era una pendenciera… algo frustrada le ayudo a traer todas las provisiones. Pensó que quizás podrían pasar un tiempo a solas, pero el capitán estaba realmente sumido en sus pensamientos. Mucho mas que los otros días… será que el viaje era tan peligroso? —No se preocupe capitán… todo esto será un paseo en campo de flores… ya vera… con los muchachos podremos con todo… y sepa que yo… sacrificare mi vida si es necesario por usted— Le aseguro con una voz suave… queriendo convencerlo de estas mientras le llevaba del brazo con confianza. En medio de las compras… sin que nadie se diera cuenta… incluso ella misma, descubrió que se había robado una manzana de un puesto de frutas. Se encogió de hombros, la partió y le dio la mitad a su querido capitán.
Cuando volvieron… —WOA.. si que eres una maquina de limpieza doc… creo que tú y yo... seremos mejores amigos… cuente conmigo si necesitan pelear… recuerde… detrás de las escamas verdes estará seguro. Como antes, mantendré mi palabra.— Recordó Maki la promesa de protegerlo cuando visitaron casualmente cada uno por su cuenta el dojo donde conoció a… a… como se llamaba?... solo doc esta bien. Era pésima pare recordar nombres.
Juraba para si misma defender para siempre a este grupo de bobalicones...y sobretodo a su Uker... aunque no se lo pidieran ayudaría a todos y cada uno de ellos. y por supuesto a los que quizás se quedaron atrás. Buenos hombres que tal vez puedan reunirse en el futuro con los FORGOTEN ONES
Jensen Valentine
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
60
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27
Maki rasgaba la guitarra con una melodía de batalla, Jensen sonreía mientras esperaba el enfrentamiento, pero la diversión se arruino cuando Uker mando a todos a calmarse antes de salir con la bella valquiria besada por el fuego ordenándoles limpiar el barco.
- ¿Qué somos tus criadas? – diría el pistolero de la capucha roja viendo salir a su capitán y a su antiguo interés amoroso. –No queda de otra – dijo viendo como Owen limpiaba su escupitajo y Kiyoshi iba a la habitación de varones a limpiarla a fondo.
-Vamos, toma la escoba y ponte a limpiar – le ordeno a Owen dandole una de las escobas mientras Jensen se ponía a lavar los platos en la cocina. Cuando termino se encontró a Owen durmiéndose de pie con una mopa en la mano, Jensen lo observo por un momento antes de arrebatarle la mopa despertándolo en el proceso. –Ve a dormir, el señor siempre limpio ya termino con el dormitorio, yo limpiare aquí – dijo poniéndose a limpiar la cubierta del barco. Al cabo de un rato vino Kiyoshi quien empezó a limpiar por donde el ya había limpiado, eso hizo sentir al pistolero como que no servía por lo que dejo la mopa y se puso a preparar todo para poder zarpar.
Cuando todos estuvieron reunidos fue el momento que estaban esperando, elevaron el ancla e izaron las velas. Tenían el viento a su favor por lo que el viaje a la isla de Samba se veía prometedor.
-Samba, la isla donde nos conocimos – dijo coquetamente Jensen acercándose a Maki guiñándole el ojo antes de acercarse a la proa del barco mirando cómo se alejaban de la isla Karate –Me pregunto que estarán haciendo Cherry y MM en estos momentos, ojalá nos encontremos con ellos cuando lleguemos a Samba – suspiro con melancolía el pistolero de la capucha roja.
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