11-10-2025, 05:56 PM
Mis ojos vuelven a ser los que guían mis pasos. Ya no tengo que seguir la voz de Rosse o ese aroma a miel que desprende a cada paso, para huir de los pasos de los agentes que venían a por nosotros. Pero aquí sigo, a la carrera tras la estrella que nos deslumbró a todos en la fiesta, por su actitud y por su actuación. Seguro que DaSilva no va a olvidar fácilmente esta humillación, aunque parecía muy alegre al haber llamado a los refuerzos y con los abucheos que aún nos dedica la gente. Unos abucheos que también parecen divertir a Rosse, pues nos dice que no son más que una ovación. Curiosa manera de verlo a mi entender, pues creo que nos hemos ganado la aversión de unas cuantas personas esta noche. Siento que ya no podré seguir siendo la sombra anónima que tanto me gusta ser, la que me permite llevar mi doble vida como ladrón.
Sigo avanzando tras ellas sin dudar que mi camino es el correcto. No se a dónde me llevará, solo se que no puedo permanecer más tiempo en esta isla. Rosse nos anima y su mano nos marca el camino hacia un mañana que no dudo estará lleno de aventuras, peligros y sobre todo, libertad.
La noche comienza a despedirse y los rayos del sol nos tiñen de dorado. Unos rayos que inundan la calle como lo hizo Rosse en el local, pero para nuestra fortuna estos no son tan potentes y solo con entrecerrar los ojos podemos seguir nuestro camino. Noto la calidez del día sobre mi pelaje y observo a Rosse que resplandece bajo su luz, como si estuviese ardiendo, como si se convirtiese de nuevo en la estrella que es. Ríe con seguridad, como quién tiene seguro que no tendrá problemas, como quién sabe que conseguirá lo que se propone. No se si es su risa o la brisa marina lo que me hace sentir en calma. Al fin, después de varios días en los que el miedo y la incertidumbre fueron mis únicas compañeras. Aún no conozco a mis nuevas compañías, pero al verlas reír mientras avanzamos estoy convencido de que sin duda serán mejores.
Sigo avanzando tras ellas sin dudar que mi camino es el correcto. No se a dónde me llevará, solo se que no puedo permanecer más tiempo en esta isla. Rosse nos anima y su mano nos marca el camino hacia un mañana que no dudo estará lleno de aventuras, peligros y sobre todo, libertad.
La noche comienza a despedirse y los rayos del sol nos tiñen de dorado. Unos rayos que inundan la calle como lo hizo Rosse en el local, pero para nuestra fortuna estos no son tan potentes y solo con entrecerrar los ojos podemos seguir nuestro camino. Noto la calidez del día sobre mi pelaje y observo a Rosse que resplandece bajo su luz, como si estuviese ardiendo, como si se convirtiese de nuevo en la estrella que es. Ríe con seguridad, como quién tiene seguro que no tendrá problemas, como quién sabe que conseguirá lo que se propone. No se si es su risa o la brisa marina lo que me hace sentir en calma. Al fin, después de varios días en los que el miedo y la incertidumbre fueron mis únicas compañeras. Aún no conozco a mis nuevas compañías, pero al verlas reír mientras avanzamos estoy convencido de que sin duda serán mejores.
Los pasos de los marines que nos perseguían ya no son más que ecos en la distancia, perdidos entre el bullicio de una ciudad que empieza a despertar con los primeros rayos de luz. Veo como Rosse se gira, dejando bailar su pelo al aire, y habla sobre los periódicos que sin duda pondrán a los marines como héroes, pero convencida de que todos deben recordar que el Cabaret brilló primero. Una de sus acompañantes se une a su declaración en la misma línea y la llama capi. ¿Será que Rosse es la capitana? Tiene sentido, si pensamos que son piratas. ¿O sería más correcto decir que «somos» piratas?
—Yo no tenía pensado ser ningún héroe. Lo mío es más permanecer oculto, en las sombras.
Rosse vuelve a hablar de los Piratas del Cabaret y por cómo habla, sé que me considera parte de ellos. Siento que soy una de las estrellas de las que habla y de las que tiene seguro que darán buen espectáculo. Yo, el amante de las sombras, junto a una luz tan brillante... No puedo esperar a ver dónde me llevará todo esto.
La mink ratón se presenta y al fin se que su nombre es Alana.
—El gusto es todo mío —respondo con un gesto de respeto con mi cabeza mientras sujeto el ala de mi sombrero—. Yo soy Varo. Y soy un mink hurón. Nada de panda —comento con una sonrisa hacia Rosse.
Parece que al fin encontré mi lugar. Parece que por fin, tengo la libertad al alcance de mi mano.
Parece que al fin encontré mi lugar. Parece que por fin, tengo la libertad al alcance de mi mano.
