Rackham Uker
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C. de Haki
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12-10-2025, 01:49 AM
(Última modificación: 13-10-2025, 10:28 PM por Rackham Uker.)
Día 24 de Otoño del Año 16
El viaje no podía haber sido más tranquilo. Ninguna lluvia demasiado potente los azotó, ningún rey marino se cruzó en su camino, y tampoco habían estado cerca de otras tripulaciones. Eso sí que le pareció extraño, pero agradecía poder evitar cualquier posibilidad de conflicto, incluso si era con otras tripulaciones piratas. - En menos de 5 horas estaremos en Samba, si es que el viento sigue acompañándonos -. Al menos eso podía asumir, solo debían mantener el camino recto y la velocidad que llevaban.
Fue en ese momento que algo se le ocurrió. Deseó con todas sus fuerzas tener una manera de llamarlos a todos incluso si él estaba en el timón y el resto en diferentes zonas del barco. Tal vez podría instalar algún sistema de sogas y campanas para hacer fácil su tarea. Fuera de esos pensamientos, el día despejado y que solo pudiera ver agua y más agua a donde sea que mirara le dieron los ánimos de realizar eso que se le ocurrió.
Con velocidad, descendió a la zona donde guardaban el alcohol, sacando de ahí un barril, así como una botella de ron. No tardó en llevar ambas cosas hasta la cubierta, para luego ingresar de nuevo al interior para buscar 5 vasos más o menos pequeños. Colocó las copas sobre el barril, boca abajo, para luego volver al interior del barco y gritar. - ¡¡TODO EL MUNDO AFUERA!! -. Supuso que podría al menos atraer su atención, si no los asustaba por el llamado repentino, por lo que regresó junto al barril a esperarlos.
En cuanto se reunieron, el capitán les explicó la idea que había llegado a su mente. - Pasaremos mucho tiempo juntos, debemos poner nuestras vidas en manos de nuestros compañeros, así como nuestros sueños -. Mientras hablaba, los invitó, con gestos de sus manos, a ocupar cada uno un lugar alrededor del barril. - ¿Qué tal si compartimos aquello que deseamos conseguir? Sin importar lo tonto o superficial que puedan llegar a creer que sea, me gustaría que todos podamos compartir nuestros sueños, así el resto podrá saber aquello a lo que aspiramos, aquello a lo que todos vamos a ayudar a alcanzar -. Al terminar su discurso, comenzó a dar vuelta los vasos, para luego servirles la bebida. - Y como no, terminar esta especie de ritual con un trago de alcohol en conjunto -.
Tal vez era una idea muy infantil, pero aún recordaba las historias que su madre le contaba, la forma en la que las tripulaciones, sean del bando que sean, buscaban unirse a través de diversos rituales.
- Y, para que no se sientan presionados, empezaré yo… si les parece bien -. Esperó alguna respuesta, algo de parte de esos 4 individuos que le dijera que podía hablar. Al tener la confirmación, su brazo se estiró para tomar uno de los vasos sobre el barril, manteniéndolo cerca de su cuerpo por el momento. - Perdí a mi familia de muy joven, el mismo día que mi pueblo fue destruido. Escapé desde ese entonces, evitando la muerte para al menos poder recordarlos -. Cerró los ojos al hablar, mientras que una sonrisa nostálgica apareció en su rostro mientras más les contaba. - Así que, lo que busco es algo que tal vez los haga dudar de mi sanidad. Deseo la inmortalidad, la capacidad de no envejecer, ya sea si tengo que consumir una fruta del diablo o encontrar la fuente de la juventud -. Abrió sus ojos, ahora pasando su mirada sobre cada uno de los miembros de la tripulación.
Vamos, no sean tímidos. ¿Quién sigue?
Owen Yang
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C. de Haki
C. de Akuma
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El viaje se había sentido tan eterno como poco apacible para el corazón alborotado de aquel muchacho que, incluso hacía muy tiempo, ya había tenido una confrontación directa e incómoda con el que sería un miembro de aquella tripulación tan dispareja y, bueno, no muy deseada por él. Debía empezar a asumir que esta sería su vida a partir de ahora y, si bien estaba resultando horroroso, asumirlo sería lo más maduro, inteligente y, por sobre todas las cosas, sano para su mente y corazón. ¿Cuántos días, meses o años estaría obligado a recabar todo lo necesario para (odiado por Owen) Jin Onizuka? Era demasiado difícil saberlo, más aún cuando ni siquiera el objetivo había iniciado.
- ¡¡TODO EL MUNDO AFUERA!! -
-¿Qué pasó?-
Recostado, con esa vagancia que tenía en su cuerpo apenas puso un pie en aquella carabela, escuchó desde la ventana el estruendoso sonido de la grave voz del miembro fundamental de la tripulación. Owen, alerta, ya que aquello sonaba firme y decidido, no dudó en levantarse mientras que, apenas se cruzaba con sus compañeros de tripulación como Jensen o Maki, no dudó en realizar un pequeño gesto en el que alzaba los hombros, abría los párpados y mostraba ambas palmas apuntando al techo de madera, confundido y fuertemente intrigado de aquello que podría llegar a ser el llamado de alerta.
Cuando la intensa luz solar impactó contra el rostro del joven, ciertamente y mezclado un poco con el agobio que manejaba encima, no pudo evitar apretujar su rostro mientras llevaba una mano justo hacia la frente. El fulgor era intenso -Joder, cómo pega.- le resultó hasta inevitable decirlo, aproximándose hasta lo que sus ojos divisaron en un instante apenas se enfocaron -¿Qué...es...?- su rostro, confuso, extrañado, arqueó una ceja mientras volteaba nuevamente hacia atrás, buscando cierta complicidad con sus compañeros para acentuar aún más el gesto del desconocimiento del gesto que, ahora su capitán, buscaba para con ellos.
No demoró ni en lo más mínimo de quedarse alrededor de aquel barril, mientras que cuando alzó la mirada y dejó de prestar durante dos segundos a las palabras de su capitán, a la distancia, la divisó. Se veía pequeña, pero a cada instante que pasaba, la tierra firme del Reino de Samba cada vez era más real. Incluso, con sus ojos puestos en ella, la frase del hombre imponente y ciertamente muy hermoso resonó en su cabeza como un sonajero: "Pasaremos mucho tiempo juntos, debemos poner nuestras vidas en manos de nuestros compañeros, así como nuestros sueños" y la mirada del pelirrojo, ciertamente, no pudo mostrarse más decepcionada de aquello, desviándose hacia un lateral mientras escuchaba con mucha atención al hombretón de mechón blanco en su frente.
- ¿Qué tal si compartimos aquello que deseamos conseguir? Sin importar lo tonto o superficial que puedan llegar a creer que sea, me gustaría que todos podamos compartir nuestros sueños, así el resto podrá saber aquello a lo que aspiramos, aquello a lo que todos vamos a ayudar a alcanzar -.
-¿Ayudarme...a alcanzar?-
Llegó a balbucear aquello, porque jamás creería que podrían ellos ayudarle a hacer absolutamente nada. ¿No se trataba de que los piratas saquearan cosas, secuestraran mujeres, tomaran alcohol y vivieran una vida libre de reglas? ¿Acaso existía nobleza en el rubro de los individuos que querían romper el status quo? No solamente se impresionó y volteó automáticamente a ver a su hercúleo capitán de ojos claros, sino, que su rostro se quedó extrañado, escuchándole, debido a que poco a poco fue cediendo esa resistencia auto-impuesta para escucharle " de pe a pa" su historia, al igual que pensaba hacerlo con el resto de sus compañeros. Por más que tuviese una misión muy diferente a lo estipulado en lo grupal, ciertamente, que él se abriese con ellos y dijese un plan que resultaba tan disparatado como...ciertamente interesante, lo dejó fuertemente pensativo -¿Una...fruta del diablo?- no sabía porqué aquello le sonaba en demasía, ¿Acaso...? -¿Hay poderes...especiales? ¿Inmortalidad? ¿Gwen no enfría porque se comió a una diosa...?- un fuerte flashback, casi como si de una foto se tratase, le atacó, inolvidable para él cuando ella mordió esa especie de melón celeste gigante y que, al poco tiempo, estaba tan helada que le generó quemaduras por congelación en buena parte de su torso.
Owen se puso nervioso -¡!- automáticamente, despertando de un fuerte letargo en el instante que escuchó a su capitán no solamente contar su historia, sino que clavando sus orbes celeste brillante en una de las copas servidas allí delante. Frunció el ceño, la tomó, estaba nervioso (Y eso que el tiene una facilidad enorme para las interacciones sociales), pero, ¿Abrirse emocionalmente con prácticamente desconocidos? Era duro, doloroso, pero...necesario para seguir con todo aquello -Bueno, a ver...- llevó su mano derecha a la cabeza, rascándosela un poco y sacudiendo los mechones de su cabello -...pues yo...- levantó la vista, buscando los ojos de todos y cada uno de los miembros de su nueva tripulación, incluido, el capitán que...realmente, inspiraba mucho valor -...tal vez yo no estoy buscando la inmortalidad, pero si estoy buscando...varias cosas.- alzó aquella copa hacia adelante, con ojos que parecían tímidos y evasivos -He sido...muy pobre toda mi vida, y he tenido que buscarme la vida lleno de mala junta. Me volví...alguien muy odiado por los reyes de la isla donde nací, y mi sueño desde que tengo uso de razón era vengarme de ellos y derrocar a esa monarquía tanto daño me hizo a mi...y a mi madre.- desvió la mirada, como si estuviese intentando ocultar algo más -Pero...también estoy buscando a alguien.- su vista recuperó valor, como si fuese algo incluso más importante que lo anterior aunque a escalas diferentes -Conocí a alguien que quise mucho en Karate, vivimos juntos muchos meses y...tuvimos que separarnos para que yo siguiese mi aventura. Pero le prometí- frunció su ceño, ¡GUP!, tomando la copa del ron de una, sin siquiera haber terminado lo que estaba diciendo -que la buscaría por todo el mundo cuando finalmente logre lo que quiero. Le prometí que volveríamos- mientras hablaba, volvía a servirse otra copa -a continuar aquello- ¡GUP! otra vez -que habíamos dejado detenido por culpa del destino.- volvía a llenarla - Y si tengo que barrrrer todo el puuto mundo por ella- el alcohol empezaba a pegar, el fondo blanco no era una buena idea. ¡GUP!, devuelta, fondo blanco -lo vooooooy a hacer. Pero tú- tocó el centro del pecho del capitán, alzando la mirada mientras que el rubor subía por sus mejillas -Tú no la vas a connnnnocer, ¿Esstá claro?- su sonrisa, bobalicona, mostraba que la graduación alcohólica de la bebida, ciertamente, no era poca -Eresss el tipo más eeeeeespectacular de todo el pllllaneta, y no- tocó con el dedo índice -te voy a dejar- tocó con el dedo índice -que te la cruces, porque me la vas a quitar.-.
Un espectáculo propio de Owen Yang, pero, ciertamente, si había ternura en sus palabras, una donde, con una copa o dos, permitía ser mucho más honesto con aquello en lo que encadenaba a su corazón -Y Jennnnsen es la hostia. Quiero más ron, Maki, bebbbbe conmigo.-.
Es increíble lo que el alcohol hace. Gwen es ciega, ¿Cómo vería lo hermoso que es Uker Rackham? Bueno, seguramente eso nunca sería una barrera.
-Hablo- , Narro , -Pienso-
Jensen Valentine
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C. de Haki
C. de Akuma
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Jensen Valentine miraba el horizonte apoyado en el mástil del barco. La proa estaba reluciente por los cuidados que su compañero Kiyoshi, el señor Siempre Limpio, siempre realizaba. Las nubes se veían como algodón de azúcar y el viento era relajante, lo que le daba el aura perfecta para ensoñar mientras limpiaba a Cerbero, su pistola de triple cañón.
De pronto una orden lo saco de su ensoñación, el capitán Uker llamaba a todos a cubierta. El pistolero de la capucha roja cargo su arma y se acercó rápidamente viendo un barril y una botella de ron. –Ordenes capitán. ¿Hay algún problema? ¿Necesitas que le dispare a algo o alguien? No veo barcos enemigos – dijo Jensen, la verdad es que no se veía ningún otro barco a su alrededor.
- ¿Qué tal si compartimos aquello que deseamos conseguir? Sin importar lo tonto o superficial que puedan llegar a creer que sea, me gustaría que todos podamos compartir nuestros sueños, así el resto podrá saber aquello a lo que aspiramos, aquello a lo que todos vamos a ayudar a alcanzar – dijo su capitán, Jensen se puso a pensar en que era lo que deseaba y a su mente vino su amigo de cabello rosa y su hermana juramentada, además de cierto dinosaurio y la leyenda de cierta persona.
El pistolero escucho atentamente a su capitán y a Owen quien se emborracho rápidamente con unos cuantos vasos de ron, debía tener cuidado al tomar pues no era un buen bebedor y si tomaba tan rápido como Owen seguramente también se emborracharía.
-Muy bien, mi turno – dijo alzando su vaso – Primero que todo déjame decirte amigo Owen que siempre estoy de humor para derrocar estados tiránicos como la monarquía de la que hablas, asi que con gusto te ayudare a prenderle fuego a todos los que te ofendieron en el pasado – dijo dandole unas palmadas en la espalda. –Respecto a mi deseo tres cosas. En primer lugar, cuando crecí escuche la leyenda de una persona que ocupa pistolas y apodan Gatillo Loco, en gran parte es el motivo por el que me apodo Percutor Peligrosamente Perturbado, para algún día batirme a duelo con esa persona y ganar para ser el mejor pistolero de la historia – dijo dando un sorbo a su vaso de ron, estaba bastante rico y añejado. –En segundo lugar, quiero volver a ver y compartir con mi hermana juramentada MM y con mi buen amigo Cherry, quiero encontrar a una mujer que me haga el honor de ser mi esposa – dijo mirando a Maki, la bella valquiria besada por el fuego, guiñándole el ojo – y que tanto MM como Cherry y todos ustedes estén en nuestra boda, Uker puede ser el que nos case – dijo chocando su vaso con el del capitán antes de beber otro sorbo. –Y en tercer lugar deseo una fruta del diablo, pero no cualquiera. Verán, cuando era un niño me gustaban mucho los dinosaurios, leer sobre ellos me llenaba de vida y sobre todo sobre el triceratops, que criatura más majestuosa – dijo mirando el cielo – deseo comerme la fruta zoan del triceratops para convertirme en uno, asi podría ser un pistolero con una defensa descomunal, ese es mi sueño – dijo terminándose su vaso y sintiendo como poco a poco se empezaba a marear – Dioses que buen ron.
Kiyoshi Maeda
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C. de Haki
C. de Akuma
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Realmente no hay vuelta atrás. Durante horas, Kiyoshi observa el camino que ya han recorrido a bordo del barco. Su casa, su mayordomo, sus clientes, su vida, todo ha quedado en el tintero para que él enfrente sus miedos, se arme de valentía y busque la verdad que tanto lo atormenta desde aquel día tan horrible. No puedo mentir, él sigue dudando de si tomó una buena decisión. Se ha lanzado al mar solo con su arma y su maletín médico, nada más. Ni ropa, ni dinero, ni confianza. Un tipo que se caracteriza por ser cobarde cuando sus debilidades salen a flote, hoy está dando un gran pazo en su madurez.
A pesar de que ha interactuado con el resto, solo ha sido lo mínimo. Les ha dicho tontos y ha limpiado cada rincón del cuarto. También ha proporcionado medicinas en momentos que uno u otro ha experimentado mareos. Sabe que, peleando, no es de gran utilidad a no ser que se encuentre a distancia, pero en su labor de médico, intentará hacer lo posible. Bueno, ese es el plan, ya veremos si saldrá así cuando llegue el momento de la verdad.
La mayoría del tiempo se la pasa sentado en un rincón, alejado de todos, manteniendo esa expresión seria en su rostro. Mientras menos se la acerquen, mejor. El estar quieto y vigilante, para así asegurarse de que ningún sucio tenga contacto con él, le permite tener cierto control de todos. Nada exagerado, pero recordemos que tiene buena vista, o memoria más bien. Es uno de sus talentos. Por lo mismo, chequea cada movimiento de Uker cuando busca el alcohol, entendiendo fácilmente qué es lo que planea.
…
— Te mataré, te mataré, te mataré, te mataré, te mataré, tonto… — El motivo de tanta agresividad repentina es simple: Kiyoshi es HORRIBLE con el licor. Es muy débil, y mostrar una faceta suya que le avergüenza frente a estos sujetos… Por favor, no, que alguien detenga a ese tipo. Eso no impida que se levanta de su lugar y vaya al sitio acordado. Por muy especialito que sea, es consiente de que, una vez se unió a esta gente, debe cumplir ciertas reglas. Un profesional como él sabe cómo funciona todo esto.
Una vez alrededor del barril, a diferencia del resto, está un paso más atrás, queriendo guardar la distancia —todo por mera limpieza—. Tampoco es que le guste estar muy cerca de las personas, al menos no cuando no son sus pacientes o no hay confianza. Se necesita tiempo para que se sienta cómodo con Los Olvidados.
Por supuesto que no es el primero ni el segundo en hablar. Eso sería llamar la atención y es algo que Kiyoshi detesta. Escucha con atención los sueños ajenos, destacando más ante él el tipo de cabellos rojos. Lo del rey y la monarquía tiene cierta cercanía o similitud al objetivo propio, permitiéndole entender y confirmar que no siempre las metas son tan blancas, si no que hay espacio para la venganza.
Finalmente llega su turno, y recién ahora es que avanza para estar igual que el resto y toma su vaso. Lo mira durante varios segundos, generando un silencio incómodo en la reunión, sobre todo porque lanza más de una mirada molesta a Uker, quien fue el autor de todo esto. — Yo… — Se detiene, bajando la mirada, enfocándose en el barril. — Busco respuestas. — Ahora se pone recto y mira al frente, decidido. — Busco venganza. — No bebe él, sino que obliga a Jensen a tomarse su licor, colocando él mismo el vaso en su boca, e inclinándolo para que lo beba al seco.
— El gobierno traicionó a mis padres y los mató. No sean tontos, no busco vengarme de todo el gobierno, solo quiero saber por qué lo hicieron y encargarme de los asesinos. O, al menos, de quien fue el tonto que dio la orden.
Alguien debe pagar, y superará todo obstáculo que se encuentre para dar con la información que busca, aun si debe utilizar a estos tipos para ellos. Ya lo habló con Uker al conocerse, esto es un trabajo. Él es un médico para ellos, ellos son protección para él. Es un lazo laboral. Por ahora, por su forma de ser, Kiyoshi no siente una relación de camaradería con estas personas.
Aún.
Hablo | Pienso
Maki D. Zen'in
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C. de Haki
C. de Akuma
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83
77
118
20
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Montada en el nido de cuervos, apoyada en la baranda vislumbraba el horizonte reflejando toda la luz del mundo en sus olas de plata. Desde ahí podía sentir el aroma de sal y el ron desde ahí. Su mente podía viajar mucho más allá, al futuro, su aliento hambriento de sentir la tierra deseaba llegar al destino. Samba. Una tierra que en el pasado le dio mucho abrigo y que finalmente le dio una patada en el culo… en parte por uno de sus compañeros… Jensen el gatillo más trastornado del Blues… sonrió feliz con el recuerdo del problema. Si el tonto de Bubblegum no hubiera perdido las compras, y Rojito no hubiera amenazado a esos Marines… aun estaría ahí pudriéndose en los bares de mala muerte cantando tonterías.
El llamado del Capitán le hizo la piel de gallina, aguzo sus ojos, lo busco con la mirada y rápidamente se colgó de una soga para descender rápidamente por ella hasta cubierta. Cayendo pesadamente. Se calzo la guitarra a la espalda y se acercó al grupo… … … No sabía si compartir su objetivo. Tomo uno de los vasos… lo alzo y miro en el licor la danza dorada dentro del cristal. Miro a todos lo que querían compartir… el silencio en su mente quiso ser eterno, pero no. Debía confiar en ellos, solo asintió cuando el capitán hablo. Su sueño… inmortalidad… ambicioso… irreal… se juro cumplir ese sueño. Su corazón como encadenado se volvió hacia ese destino de vida eterna. Se echo un poco atrás pensando mejor el concepto. Se toco la barbilla… ¿De verdad?... increíble.
El balbuceo del ladronzuelo le llamo la atención, Maki se centraba siempre en las cosas mas pequeñas e ínfimas, buscaba siempre al mas débil, aunque ella misma no fuera la mas fuerte ni por asomo, deseaba siempre cuidar a los que son mas vulnerables y el pelirrojo parecía aquel que necesitaba mas ayuda. ¿Por qué?... por qué ahora parecía más apagado. Como si su llama estuviera prisionera. Merecía que se fijara mas en el… estaba muy distinto desde la primera vez que lo vio.
Su sueño era de destrucción. Quizás el mas parecido a ella, pelear contra un montón de gente y vengarse… vengarse de gente con poder, dinero y conexiones poderosas. Seguro su tarea sería mucho, mucho más difícil, pero estaba segura que lo haría. Era fuerte joven y decidido… sobre todo porque quizás buscaba a su mujer u hombre… no sabía… cuando se empezó a embriagar se acerco de manera acusadora a Rack… y Maki quiso burlarse, ciertamente era guapo, pero que el resto lo reconociera era prueba de ello. —Que?... be… beber?... pues claro… por que no… después de todo, cuando crucemos al otro lado estaremos navegando mucho tiempo.— Le agarro con el brazo y lo atrajo hacia si para comenzar a beber junto al delincuente. Seguro que harían buenas migas, a menos que haga algo que la cague.
Cuando hablo Jensen… solo sonrió algo nerviosa… será que eso de que le ama es verdad? Siempre pensó que era algo metafórico o quizás solo galante, pero enamorarse a primera vista sonaba lo que un loco diría. Sueños nobles, un hombre justo, honorable y leal… si no estuviera el capitán, seguro que Maki se fijaría de otra forma en él. Ahora que empezaba a sopesar la idea de que los sentimientos de Jensen podrían ser reales… bueno. El tiempo lo dirá.
En una especie de tortura el medico parece obligar a rojito a beber su alcohol… era extraño, no le gustaba o no le toleraba?... tenia tiempo suficiente para descubrirlo, aunque era raro, se supone que el alcohol, sobre todo este artesanal podía usarse incluso para desinfectarse. Prueba de lo fuerte era que el pelirrojo se había embriagado con pocos vasos.
Era algo taciturno, quizás por esa tonta manía de la limpieza. Bueno. Uno mas al cual cuidar. Este si parecía enclenque.
—Bien… es mi turno…— Dijo apartando al Pelirrojo y avanzando al centro… se mantuvo en silencio, y de pronto pensó mucho… un silencio frio… su sonrisa se desvaneció y solo cuando la mirada de su capitán le apuñalo. Hablo. —Solo deseo protegerlos a todos… viajar, conocer el mundo y ser libre… es todo…— Mintió descaradamente, no por que confiara en ellos, sino que no deseaba arrastrarlos a su venganza, las personas que deseaba eliminar… las doce armas. Eran terribles. Luchadores cuerpo a cuerpo con armas poderosas… su objetivo… reunir las doce armas y si era necesario. Morir en el intento de vengar a su hermana por su asesinato por parte de falsos agentes de la Marina.
Bebió de un trago y sus ojos casi quebrados, vidriosos y a punto de lagrimear, alzo su copa para unirse a todos.
Rackham Uker
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C. de Haki
C. de Akuma
96
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Un joven que no soporta el alcohol, otro que dejó salir los sueños guardados desde el fondo de su corazón. Un médico que tampoco parecía feliz de beber y una mujer que decía buscar la libertad y el conocimiento del mundo. No podría decir que eran la tripulación más unida, tampoco que fueran la más organizada, pero escucharlos hablar de sus sueños puso una sonrisa en el rostro del cocinero. No había sido su idea aceptar una responsabilidad así, simplemente lo hizo para poder llevar adelante a esta gente, y que ellos lo ayuden a él. - Todos ustedes son… admirables -.
Venganza, libertad, grandeza. Cada uno de ellos deseaba algo tangible, algo que parecía alcanzable desde un punto de vista razonable, al menos lo suficiente para que sintiera que su sueño era algo infantil. - Bien, nos encargaremos de cumplir cada una de esas cosas, incluso si debemos derrotar a piratas, marines, el gobierno, o quien se ponga en frente -. Al fin y al cabo, si le estaban confiando sus sueños, no podría desilusionarlos. - Y en cuanto cumpla mi meta, me encargaré de que todo el mundo recuerde sus rostros y hazañas, así como cada aventura que tengamos en este barco -. Al decir eso, dio un par de pisotones a la cubierta. - Hasta el último día de la humanidad, lo prometo -.
Tras terminar su discurso, dio un solo sorbo al vaso, terminando la bebida de una sentada. Apoyó el vaso con relativa fuerza contra el barril. - Encontremos a ese tal ”Gatillo Loco”, derrotemos a esa monarquía, hagamos pedazos todo hasta hallar a quien mató a tus padres y recorramos con libertad, diversión y buena música cada mar de este mundo -. Pasó su mirada sobre cada miembro del grupo al nombrar aquellas metas que habían ventilado unos momentos antes. - Estos sueños son los que nos marcarán el rumbo de esta tripulación, así como los de cualquiera que se nos una en el futuro, o cualquier nueva meta que se propongan -. Al fin y al cabo, esto recién empezaba, y muy seguramente tendrían deseos por cumplir en el camino.
Permitan que este capitán novato los lleve a la cima del mundo si es necesario, y espero que si fallo en algo ustedes estén ahí para marcar el error, y ayudarme , o ayudarnos, a mejorar
La isla se acercaba, cada segundo más y más se agrandaba su figura. Incluso desde esa distancia podía notar las velas de diversos barcos acercándose al puerto, que a esa distancia no eran más que puntos de color lejanos. - Pasemos estos cabos y lleguemos al siguiente nivel para poder tener una gran fiesta -.
Se preguntaba qué pasaría en los días siguientes, si el destino tendría algo preparado para ellos. Deberían estar bien, nada debería pasar, pero la sombra de su pasado no dejaba de atormentarlo, mientras que Samba se acercaba cada vez más.
Owen Yang
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C. de Haki
C. de Akuma
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13-10-2025, 12:55 AM
(Última modificación: 13-10-2025, 01:05 AM por Owen Yang.)
El alcohol circulando en su sangre, ciertamente, le ayudó a que el mal trago de estar metiéndose en aquella situación tan peligrosa no fuese lo suficientemente preocupante para él, incluso, siendo un excelente mentiroso a plena capacidad. Quería soltarse un poco más, incluso, cuando se levantó hace unos días, mantuvo aquel pensamiento -Tendrá que esperar.- para poder dar señales de vida hacia aquel sujeto que lo metió en esto. Isla del Karate, ciertamente, ya se escuchaba como algo tan lejano como imposible de volver hacia atrás, y todo lo que quedaba era...fingir que todo lo mencionado rodeando aquel barril fuese a cumplirse: Que ellos le ayudarían en su meta, y él, sin dudas, ayudaría con las suyas.
Aunque en el fondo...sabía que no eran malas personas. Eso era lo más difícil de todo esto.
En el instante que Owen se aproximó a su alta y voluptuosa compañera, no dudó en rodearla con su brazo por detrás de su cuello, buscando embriagarse como lo mencionó y, así, prestaría atención al vampiresco individuo que traía consigo su tan espectacular arma de tres cañones, inolvidable para el pelirrojo, ya que era el arma insignia del tirador -¿Peeeercutor ppppeligroso? ¿No es medio rebusscado?- ¡GUP!, otra vez, volvía a terminar el vaso de un sopetón, mientras trastabillaba y buscaba la botella, volviéndose a servir nuevamente. Sí, era una parte un poco lamentable de afrontar los problemas, pero bueno, todos tenemos métodos..."alternativos" para encarar la realidad. Buscar una esposa.
Una esposa.
Cita:Quiero la otra, quiero lo que me hace falta para ya sabes... para ser esposos —
-...una esposa.-
Estaba ebrio, mucho, pero su memoria siempre era infalible. Por un segundo pensó que Jensen le miró y se sintió algo provocado -¿E?- y cuando se giró, vio cómo aquel guiño de ojo, ciertamente, iba hacia a la cicatrizada muchacha que yacía exactamente a su lado. El rostro del muchacho, colorado producto del alcohol en sangre, tenía otros planes, mientras proseguía escuchando el discurso de su nuevo compañero pistolero -Ammmén, joder.- ¡GUP!, otro más para adentro, ya había perdido la cuenta, y otra vez que iba a servirse para volcar un poco en la cubierta de madera de su nueva nave casi sin aparentemente estrenar. Una cosa que volvió a volar por su cabeza: Fruta del Diablo. ¿Qué era eso? Le había quedado clarísimo que se trataba de algo que otorgaba poderes especiales, pero, él, siendo un comerciante, ¿Jamás había escuchado de ellas? ¿Eran invaluables? Tal vez este viaje podría traerle...muchas más cosas de las que se imaginaba.
Fue el turno del más tímido y aspecto más lúgubre de la tripulación, incluso, aunque el mundo del pelirrojo estuviese patas arriba producto de la abrumadora cantidad de etanol en su sangre. Recordó lo que había pasado hacía unos días y, ciertamente, tuvo cierta angustia al verle. Mientras le escuchó, empezó a sorber el ron mucho más de a poco, viendo que él, también, era alguien alimentado por un deseo personal vengativo en una primera instancia -Tendré que...hablar con él para disculparme, me he pasado un cojón y medio.- porque incluso en un estado fuerte de alcoholización, reconocía que no había sido el más simpático entre los simpáticos; Si iba a quedarse en aquel barco el tiempo suficiente para obtener la protección de quienes quería y...poder buscar a quien quisiera más adelante, debía cooperar sí o también.
Maki, la muchacha a su lado, prosiguió, separándose para tornarse un poco más oscura y neutral de lo que él pudiese recordar. Tal vez...él no sería el único que tuviese más de una faceta y una muy sutil que ocultar. Por muy borracho que esté, realmente, aquello parecía importante que investigar más adelante -¡VENGA TÍA! ¡A VIAJARRRR!- exclamó con fuerzas mientras alzaba su vasito nuevamente, ¡GUP!, ¿Otra vez, hermano? -Tieeenes que componerme algo. Tienes...que haaaacer una cossa...más, tammmmbién.- ahora a quien señalaba era a ella, no a su capitán, mirándole con una expresión entre degenerada, desafiante y pícara, como quien tiene una malicia desdibujada por el veneno circulante en todo su cuerpo.
Tambaleaba de un lado al otro, no como una peonza, pero sí como alguien que le cuesta mantenerse en pie. Fue a irse a llenar otro vaso más, sin parar de escuchar como, su capitán, mostraba la valentía, determinación y liderazgo suficiente para poder llevarlos a la gloria personal de cada uno. Hubiese sido un discurso absoluta y completamente maravilloso de no ser que Owen...bueno, ya ahora sí se había pasado con la sustancia -¿¡FIESSSSSTA!?- preguntó con entusiasmo, ojos tan iluminados que sacaban chispas y- ¡GUP!, ¡Loco, basta! -¡Lllllllegamos y hacemos una, o dosssssss...- casi se cae, sosteniéndose con su pie trasero -...o diez? Espera, Maki, Maki, sh, Makimakimaki.- Se movió con rapidez hacia ella -Mira.- alzó el dedo índice, pudiendo sentirse el fuerte olor a ron desprendiéndose de su cuerpo. Desvió su mirada hacia sus otros miembros de tripulación, pero, ciertamente, entre-cerró los ojos al ver a su nuevo capitán -Sedúcelo.- su voz siempre temblorosa, ebria, carente de un tono adecuado y con la lengua dormida no paraba de hacer acto de presencia -QUIEEEEEEEERO QUE LO SEDUZCAS. ERESSSSSS...guapa y...- volteó -¡TÚ!- exclamó, observando al hercúleo y extremadamente apuesto Uker Rackham, colocando su dedo índice y anular apuntando a cada ojo para, posteriormente, con el ceño fruncido, el rostro rojo del alcohol y una mirada más perdida que un elefante en un bazar, apuntar hacia él con los mismos -¡TE ESSSTOY VIGILANDO!- y, prosiguió, con la muchachita peliverde - Ennntreténmelo. Essss demasiado hermoso para que...Gwen...caiga en...- ¡PLOF!, cayó al suelo, de espaldas, desmayado y dormido, casi automáticamente después.
Sí, Owen pecaba de showcero, pero esa era parte de su personalidad tan vivaz y evidente que lo hacían un peor espía de lo que podría imaginar. Sorprendente que, un tipo tirado en el suelo, babeando por el potente ron que se bebió y escuchando el cristal rodar hasta detenerse, pudiese estar en un barco pirata con segundas intenciones.
¿Quién diría que ese "te estoy vigilando" podría ser más literal de lo que se imaginarían, no?
-Hablo- , Narro , -Pienso-
Jensen Valentine
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
63
90
103
110
91
90
70
73
35
27
Jensen Valentine no toleraba bien el alcohol. Le gustaba, pero no era algo que su cuerpo soportara muy bien, por lo que trato de beber su vaso de manera lenta para no embriagarse. Sin embargo, cuando su compañero, el señor Siempre Limpio le hizo tomar el vaso propio a la fuerza y de un solo trago rápidamente el piso se le empezó a mover, sentía que todo estaba como si estuviera en medio de un temblor.
-Oye ¿por qué hiciste eso? – dijo tratando de apuntarle con su arma, pero no lograba enfocar bien – deja de moverte – se quejó sin entender que no se estaba moviendo, era el propio pistolero de la capucha roja quien se había embriagado y tenía problemas para apuntar.
Escucho a sus compañeros mientras veía la botella de ron antes de decidir mandar todo al diablo y servirse más ron, el cual tomo rápido y de golpe. –Maki, mi bella Maki – dijo con una sonrisa y la cara roja por el alcohol mientras veia a su valquiria besada por el fuego – yo te ayudare a conseguir la libertad, yo haré todo lo que me pidas siempre porque eres la dueña de mi corazón – no podía evitar balancearse hacia los lados mientras hablaba a pesar de creer que estaba quieto.
Jensen observo el show que estaba haciendo su compañero Owen quien finalmente termino en el piso durmiendo, eso le hizo reír. –Parece que el pequeño no tolera bien el alcohol – diría, como si el no estuviera a un paso de terminar igual que Owen. Jensen dio un paso para ayudarlo, pero termino casi cayendo hacia un lado, terminando apoyado en el cuerpo de Kiyoshi a quien empezó a manosear – Estas bien sexy ¿te lo habían dicho antes? – dijo pasando sus manos por el pecho del médico – seguro también sabes bien – dijo antes de dar un salto para llegar a su altura y lamer su cara como si se tratara de una paleta. –Sabes a locura reprimida, suéltate y deja salir a tu yo fiestero interno – termino de decir dandole una nalgada.
Kiyoshi Maeda
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
21
21
43
100
57
45
30
43
0
70
Si algo le molesta es el alcohol y, por consiguiente, los tipos que se embriagan hasta el alma y comienzan con sus espectáculos lamentables. El primero es Owen, quien comienza a decir cosas que poco y nada le interesan a Kiyoshi, pues lo que pueda haber entre Uker y Maki es algo totalmente ajeno a él. Nuestro aburrido amigo está aquí para trabajar, no para involucrarse en los asuntos personales del resto. Mientras no lo MOLESTEN, todo estará bien.
Y si alguien no ha entendido cómo no llevarse con Kiyoshi es Jensen. Le dio su vaso de licor confiando en que, por su personalidad, un vaso más o un vaso menos no haría la diferencia. Por lo tanto, su sorpresa es mucha cuando lo ve ser más payaso que siempre. No es que le caiga mal, pero sí es muy diferente a él, lo vio en la competencia de disparos en que estuvieron juntos. Siente cierta rivalidad con él, lo que provoca que no quiera tenerlo TAN lejos como al resto, pero eso no significa que tiene el derecho de estar TAN cerca como quiere estarlo ahora.
Si algo odia el doctor es que lo toquen sin su consentimiento. Peor aún si es con actitudes… lascivas, o usen la palabra que quieran. La verdad es que por mucho intento que quiera hacer Jensen, al primer contacto indebido es que Kiyoshi se defiende. Y no es que le pida amablemente que se aparte o algo así, sino que directamente usa la fuerza. ¿Kiyoshi usar la fuerza, siendo tan débil y consiente de esa debilidad? Sí, porque tratar así con un borracho es lo más simple que puede hacer.
Apenas el pistolero de menor calidad —opinión de Kiyoshi— inicia sus acciones obscenas con él, le da una TREMENDA patada en los testículos, queriendo que se le olvide absolutamente todo y se vaya a dormir. Para ayudarlo, le da un leve empujón que puede mandarlo a recostar a un costado de Owen, quien ya se adelantó para soñar con los angelitos sobre el piso.
— Yo ya hice la limpieza. Encárguense ustedes de estos dos desastres. Yo ya me voy a descansar. — Palabras dirigidas a Uker y Maki, quienes se quedarán solos acompañando al dúo de borrachos.
Kiyoshi, algo indignado —pero no tanto al encargarse desde un inicio de darle su merecido a Jensen—, se retira del barril.
Samba está cerca y, dejando de lado esa actitud indiferente de siempre, se sitúa en uno de los costados del navío para ver fijamente hacia el sitio en donde desembarcarán. Siente miedo, no es un hombre con confianza en sí mismo. No viene como un doctor a atender a sus pacientes, sino como un pirata, aunque no descarta fingir que sigue dedicándose únicamente a su profesión. A fin de cuentas, su objetivo es sobrevivir.
Tras haber dado un vistazo bastante largo a su destino, opta por ir a su rincón específicamente escogido con una silla, una mesa y su maletín médico, alejado del resto, y en un punto donde puede ver al resto la mayor parte del tiempo.
La aventura está a punto de empezar. Debe estar listo.
Hablo | Pienso
Maki D. Zen'in
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
123
101
113
55
97
83
77
118
20
93
La energía masculina de Rackham era increíble, desbordaba fuerza y poder, en Maki provoco algo… emoción, lealtad. No podía identificarlo, pero estaba segura que si se mantenía a su lado, aunque sea como una de sus últimas seguidas, seria feliz, aunque lo deseara solo para ella, sabia que sus sueños eran tan inmensos que seguro tendrían que separarse en algún momento bebió y bebió acompañando al pelirrojo, pero parecía que no resistía un carajo, pendejo no dura nada. hablo un par de incoherencias y apunto a Uker diciéndole que le sedujera… seguro el rubor subió al rostro de ella y quiso partirle la cabeza al tonto pelirrojo.
El pistolero que no abandona ni a sol ni a sombra su arma parecía que tampoco toleraba bien el alcohol. Que grupo de piratas fiesteros más patético. Dos de ellos en menos de un par de tragos se volvían de goma y homosexuales… increíble. Bueno, al menos eran buenos guerreros y era prácticamente todo lo que importaba en este mar tan salvaje.
Maki se sentía alegre, con el rostro chispeante, todos parecían alegres, menos el doctor, pero sabia que muy en el fondo si estaba conforme por que se quedaría en una isla limitando su crecimiento.
Poco a poco se acercaba la tierra donde empezarían sus sueños… Maki se alejó de todos y se encamino hacia la proa y sonriente chispeante y llena de esperanzas quiso alcanzar la tierra lejana con sus manos. Estaba cerca, tan cerca que podía tocarla con la mente. Era hora, ahora era el momento de ser serios… pero no podía, se giró a sus compañeros… uno dormido, otro caliente y el otro perezoso… solo Rack parecía más normal de todos, pero sabía que igual tenía algunos rasgos raros, ella misma también lo era, solo que no le gustaba demostrar que tan rara era. No al menos tan pronto.
Su sonrisa salió a flote nuevamente y camino rápidamente hasta el grupo y agarrando al pelirrojo por las greñas lo obligo a levantarse y lo lanzo sobre su capitán… agarro a Jensen del cuello y con la otra mano al doctor… no dejando que se escape…. Para con toda su fuerza acercarse al capitán con el borracho y provocar un abrazo grupal muy tierno cálido y reconfortante… —Les protegeré a todos… solo… no me abandonen… mi vida será vuestra si hacen lo correcto… LIBERTAD!! Y CANCIONES DE FURIA!!!— Grito entre el gran abrazo entre los cinco.
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