[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5]
#11
El marine se encuentra separado de sus compañeros, completamente a solas, pues no parece que ninguno de los miembros de su división se encuentran en ese cubo, tal vez tuvieron mejor suerte y están libres, o tal vez simplemente cayeron en otra zona igual a esta en donde tengan sus propias complicaciones y sus propios problemas. Por el momento el arquero se encuentra observando el entorno, algo de todo eso no le parece realmente encajar, no es normal que haya algo bloqueando el paso de una corriente cuando supuestamente la marina y el gobierno levantaron la prohibición de cruce a esas aguas, y más cuando ellos mismos organizaron todo eso. Ahí es cuando el joven pelirrojo recuerda que esa tarea es mas propia de la marina y que es raro que fuesen agentes del gobierno quienes se encargaron del embarque y demás, algo que al tener su propio barco no le dio más importancia, aunque ahora todo le parece realmente sospechoso, al punto que está casi seguro de que algo raro está pasando ahí. Cuando habla preguntando si alguien sabe algo y dice de reunirse con sus compañeros una mujer empieza a gritar a pleno pulmón como buscando que los miembros de la división 84 la escuchen, mencionando a un pelirrojo, pero otro parece tener cierto problema con los marines, pues llama a los compañeros de Bertram sucios corruptos.

Hay algo que descolocó al arquero y es el discurso de la mujer encapuchada, quien menciona la fotosíntesis, haciendo que el joven marine suelte una pequeña risa justo previo al insulto del hombre que también pregunta al Lunarian si no puede sacarlos uno a uno volando, aunque indica que puede dejar al marine atrás. En otras circunstancias el marine le interrogaría, y de hecho estaba a punto de hacerlo cuando de pronto una nueva voz hace acto de presencia, una voz que empieza a hablar de forma cruel, tras atacar cobardemente al hombre que parece tener un problema personal con la marina. Instintivamente el marine toma su arco de su espalda, dejando sus dos carcaj bien posicionados para poder sacar las flechas que llegue a necesitar, sintiendo su cuerpo pesado por la caída, como si el golpe le hubiera debilitado. Poco a poco sus ojos se van adaptando al entorno, no parece haber más luz aunque el fuego del lunarian ayuda a que el arquero tenga una visión más clara del cuerpo amarillo del sujeto que atacó despiadadamente a alguien antes de empezar con su discurso narcisista. Por las palabras del sujeto dorado se considera un verdugo, lo cual indica que no tiene intención de solo vencer, sino que buscará matarlos a todos, y menciona algo de unos juegos, siendo que parece disfrutar de provocar agonía antes de matar a sus víctimas.

Al mismo tiempo que el sujeto habla el pelirrojo nota como si algo le hiciera sentirse más débil, como una infección o un virus que roba parte de su energía y no le permite actuar de la misma manera que siempre, algo raro que surja de la nada y de manera casi inmediata. Probablemente alguien lo esté causando con algún medio, una akuma o alguna especie de aparato que le afecte.

Dejando eso de lado la situación no es para nada agradable, y de hecho, parece que todo esto fue planeado por el gobierno, parece que les divierte provocar que gente inocente sea masacrada por un psicópata despiadado y por eso usaron el momento que muchos emplearían para pasar al Grand Line para generar un “accidente” que les dé el espectáculo que buscan. Ahora bien, la cuestión es que ese ser parece ser bastante fuerte y capaz, y el hecho que el marine se sienta más débil de lo normal no ayuda por lo que hay que ser inteligente, siendo tirador, teniendo una capacidad relativamente baja de resistencia tendría que buscar la forma de atacar desde lejos y evitando que pueda reaccionar, de forma que el arquero con alma de cazador observa la criatura moverse, y en el momento que se da la vuelta hacia el lunarian y dejando al resto a su izquierda, un punto entre sus 3:00 y sus 5:00 y con la mira fija en esa dirección es el momento de actuar, por lo que con gran velocidad lanza dos flechas consecutivas cargadas en su elemento, apuntando cada flecha a una de sus rodillas al tiempo que grita -Zwillingsblitze, sir.- El joven marine está buscando dos cosas con eso, la primera es causarle daño a la criatura, y la segunda es aplicarle aturdimiento a las piernas. Tras eso el joven se movería hacia un lado, abandonando su posición actual para buscar siempre una posición adecuada, manteniéndome dentro de su rango efectivo como lo es de momento. Se mueve manteniendo una distancia coherente, buscando siempre su espalda, un punto ciego para poder atacar sin darle tiempo a reaccionar a sus ataques si no los puede ver.

Resumen

Atributos actuales

Bélico

Iventario


Gastos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1102 + 0 = 1102
Energia: 994 - 77 = 917
Espiritu: 204 + 0 = 204
#12
Jensen Valentine sostenía la mano de su hermana juramentada mientras pensaba positivamente. De alguna forma saldrían de esta, de alguna forma podrían escapar juntos e incluso volver a navegar dentro de una misma tripulación. –Todo estará bien pequeña, ya lo veras – dijo con una sonrisa antes de que sus ojos se pusieran blancos, expulsara sangre por su boca y cayera al piso golpeándose la cabeza.
 
¿Qué había pasado? No había sentido ningún disparo, y aun asi sentía como si una bala le hubiera perforado la espalda, a la altura de la cadera, mandándolo al piso, trato de moverse, ver si era una flecha lo que había impactado en su cuerpo, pero no había nada más que sangre y ¿agua?
 
- ¿Pero qué demonios? – se preguntó en voz baja mientras su cabeza daba vueltas, se sentía mareado y confundido. ¿Cómo era que había terminado aquí para empezar? De pronto una voz empezó a vanagloriarse atribuyéndose el ataque. Un misterioso ser dorado aplaudía y hablaba acerca de cómo sería el verdugo de los juegos. ¿Qué clase de juego tenía un verdugo? Todo era muy confuso, no lograba entender que estaba sucediendo.
 
-MM ¿Dónde está Cherry? ¿No estaba con nosotros? – pregunto mirando al tipo dorado sintiendo un escalofrió recorriendo por su espalda y un mal presentimiento invadiendo su mente. El pistolero de la capucha roja tiro de la capa de su hermana juramentada, solo un poco para llamar su atención – Si muero, encuéntrame una esposa y dile que la amo – dijo pensando en todas las mujeres a las que nunca podría entregarles la bendición de ser amadas por su persona. –Esto se está poniendo peligroso, huye de ese tipo dorado, yo lo distraeré – dijo con voz de mando, no era una petición, era una orden.
 
Jensen tomo a Cerbero, su pistola de triple cañón, mientras sacaba dos balas, una de ellas luminosa y la otra explosiva. Cargo ambas balas llenando dos de los tres compartimientos de balas de su pistola mientras se arrastraba por el piso, gruñendo y dejando una estela de sangre, sin embargo, se mordía la lengua para no gritar y asi no preocupar a la pobre María Merlot. Cuando hubo avanzado un par de metros aproximadamente en dirección al enemigo dorado levanto su brazo mirando al ser dorado, era rápido y letal, pues le había dado con algo que casi lo había partido en dos sin siquiera hacerse notar. Jensen evaluó sus opciones y decidió apuntar a los pies del dorado enemigo y dejar que la onda expansiva explosiva y la luz fueran las que actuaran.
 
-Chinga tu madre – dijo Jensen Valentine antes de disparar.


RESUMEN

Karmas

Stats Actuales

Belico

Gastos de Vitalidad
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1723 - 633 = 1090
Energia: 1487 + 0 = 1487
Espiritu: 333 + 0 = 333
#13
Admiraba con un aire de merecida superioridad al alado enmascarado cuando, un leve haz de luz azul eléctrico junto al grito de una palabra ininteligible me hizo desviar momentáneamente mi atención del Lunarian hacia la procedencia de aquella voz, encontrándome al marine pelirrojo disparando dos flechas relampagueantes que se dirigían hacia mi gloriosa figura.- Es hermoso… Pero peligroso… - Pensé, no pudiendo evitar llevar mi memoria al peligro que suponía combatir junto al hermano menor de los Sakana dado su poder destructivo. No quería ni imaginarme lo que debía suponer recibir una descarga para mí perfecto y resplandeciente cutis.

Me disponía a desplazarme para esquivar aquellos dos proyectiles cuando ocurrieron dos sucesos simultáneos. Por un lado, de la nada, pude notar como mi cuerpo se sentía cortado, pesado, agarrotado, y mi mente algo más espesa de lo normal. Algo típico de cuando uno estaba incubando una enfermedad. Por el otro lado, aprovechando que había dejado de enfocar mi atención en él un disparo, proveniente de ahora mismo flanco derecho - dirección en el que estaba situado el Lunarian -. Un disparo que podría haber sido devastador pero que, gracias a los poderes que adquirí tras consumir aquella fruta extravagante, hizo que se deslizara a través de mi tersa y suave piel, amortiguando considerablemente el impacto y haciendo que, prácticamente, me hiciera cosquillas, no consiguiendo siquiera que apartara mi mirada sobre las flechas que se dirigían hacia mí.


En ese entonces, aplicando las extrañas pero bellas habilidades de aquel fruto proveniente del mismísimo diablo, hizo que la planta de mis impolutos y desnudos pies se extra suavizaran, eliminando toda la fricción existente entre ellos y el suelo rocoso y permitiéndome, de ese modo, deslizarme a gran velocidad mientras me desplazaba, tal y como si estuviera patinando sobre una capa hielo. Esquivando con elegancia y gracilidad las dos flechas que se perdían a mis espaldas, me dirigí hacia el arquero que, sin lugar dudas, era el sujeto que más peligro había presentado hasta entonces. Conforme recortaba distancias con el marine de cabellos rojizos, la iluminación propia de un estallido de luz y una explosión se proyectaba a mis espaldas, pudiendo sentir como esta última me daba ligeramente, causándome un daño similar al que el Lunarian me había propinado.- Insectos insignificantes. - Me dije en mi mente, mientras acumulaba, una vez más, la humedad del aire en mi mano derecha, dejando que esta se condensara en la palma de mi diestra en forma de gota.

Cuando estaba aproximadamente a unos cinco metros de mi objetivo contraje mi brazo derecho, hasta que quedé a dos metros de él, momento en el que lo desplegué hacia él para disparar la gota hacia su hombro derecho que, gracias a la velocidad de la proyección, pronto se tornó en una bala acuática, que perforaría su grasosa y horrenda piel. Pero ahí no había acabado, vaya que no.

Sin cesar mi movimiento, y aprovechando la inercia de la velocidad que había adquirido gracias a mi hermoso patinaje, salté diagonalmente, pero esta vez hacia el temeroso y llamativo mink, que había escogido resguardarse tras el marine, alargando mi cola - trasera - hacia su cuello, enrollándola con fuerza alrededor de él con la intención de estrangularle para, seguidamente, acabar aterrizando justo delante de él, dedicándole una sonrisa llena de malicia y soberbia.

La luz de la luna bañaba mi resplandeciente piel, haciendo que mi figura resaltará y se suavizara aún más, juntando mis dos piernas y extendiendo mis dos brazos hacia los lados, dando lugar a una pose que emanaba poder mirara por donde se mirara. Mientras tanto, la voz de la fémina - quién estaba a su espalda, a unos 5 metros a mis 4:00, junto al humano moreno que estaba a 7 metros a mis 6:00 - no paraba de hablar sobre bobadas que, honestamente, no podían importarme menos. Sin embargo, al mencionar el brillo y calidad de mi piel, no pude evitar sentir como mi lado más vanidoso salía a la luz.- Veo que al menos entre los presentes hay alguien con un gusto extraordinario-uo. - Apreciaba las palabras de la misteriosa silueta, mientras aprovechaba el extremo de mi cola para retirar el antifaz de mi peluda víctima y, así, apreciar mejor su rostro en el último momento en el que fuera a exhalar su aliento.- El motivo por el que Uoyon-sama mantiene una piel tan brillante y suave es por una nuez de belcebú que consumí tiempo atrás, haciendo que mi dermis pasará a ser aún más increíble-uo. - Dejé una pausa algo dramática, sin dejar de clavar mi carmesíes pupilas en las del hurón antropomórfico. -Por tu increíble apreciación, prometo acabar con tu vida de la manera menos dolorosa posible, pero hasta entonces, alabad mi divina figura hasta que os llegue la sombra de la muerte UOHOHOHOHO. - Solté una carcajada llena de maldad, que resonó en el cubo pétreo, siendo escuchado también por el Lunarian ubicado a unos 39 metros a mis 7:00 y, por supuesto, por el marine herido que se hallaba a apenas un metro a mis 8:00

Contenido Oculto


Contenido Oculto


IMPORTANTE
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1993 - 226 = 1767
Energia: 1539 - 367 = 1172
Espiritu: 240 + 0 = 240
#14
Algo raro me había pasado al disparar y, pese a querer realizar mi disparo más potente, mi cuerpo no respondió bien a mis órdenes. Además, notaba que tampoco podía moverme igual de rápido que siempre, siendo levemente más lento que cuando salimos del puerto en Samba, por lo que mi extraña habilidad con las cadenas no era lo único en lo que había pedido dominio. Lo único que podía sacar en claro es que debía concentrarme más si quería salir con vida de los juegos que estaban dándose lugar en ese profundo foso.

Por otro lado la velocidad del gyojin era algo a tener muy en cuenta pues, pese a estar prestando completa atención a su dorado y bellamente proporcionado cuerpo, no pude percibir el movimiento del mismo, desapareciendo de mi vista justo antes de que una explosión de fuego y otra de luz, productos de balas explosivas y luminosas, golpeasen en la zona donde debería encontrarse Uoyon-sama.

Esa breve explosión de luz y fuego iluminaron brevemente aquel oscuro foso, permitiéndome ver la posición de todos mis improvisados compañeros, entre ellos el marine ahora herido y alejándose torpemente de su posicion, y darme cuenta de la curiosa arma del pirata Jensen, el cual había sido el causante de la misma y a la desconocida cerca de él. Aunque mi mirada volvió a centrarse en el dorado brillo de nuestro verdugo que, en esos momentos, tenía a 39 metros de distancia ahorcando con su cola al mink de más de 100M de recompensa. Pero no podía ver el rostro de nuestro verdugo pues estaba dándome casi por completo la espalda.

-No perderé ni en velocidad ni en puntería. -Susurré, motivado y más centrado que antes mientras me dirigía volando silenciosamente en dirección al suelo a toda velocidad en un ángulo de casi 69°, recorriendo en lo que dura un parpadeo 11 metros. Pero no me quedé sólo ahí, ya que aproveche mi gran agilidad junto a mis silenciosas y grandes alas para impulsarme con un poderoso salto de 30° en dirección al gyojin que me devolvió a las alturas, alcanzando de nuevo los 4 metros tras avanzar otros 8 metros con ese movimiento.

El dorado gyojin se había quedado casi perfecto para un segundo disparo con Sekator y una de mis balas perforantes, pero cuando estuve a rango suficiente como para escuchar sus palabras, pude oir cómo hablaba de su piel y de una especie de nuez le había dado esa capacidad especial.

-¿Nuez de Belzebu?¿Se referirá a la fruta de Briss? -Pensé mientras recordaba como había adquirido mis extrañas habilidades después de comer una extraña fruta y vagas conversaciones que se daban en los pasillos de la mansión de la familia Tsvetnik. -Si su piel es especial... lo mejor será chamuscarla. -Pensé fugazmente mientras apuntaba al desnudo cuerpo del gyojin que estaba bañado con la plateada luz de la luna, dándome cuenta de que estaba demasiado lejos para mi rifle y la bala explosiva que tenía cargada en él.

-¡Roza! -Rugí, mezclando mi voz con el eco de la desagradable y malvada risa de Uoyon-sama, tras recorrer volando en la misma diagonal ascendente un metro más, alargando todo lo posible mi brazo izquierdo hacia mi objetivo, el suelo a casi 2 metros a la espalda de Uoyon-sama, apretando el gatillo de mi arma y notando está vez toda la potencia del disparo mientras nombraba mi técnica más poderosa justo tras la última carcajada de Uoyon-sama

Pese a ese movimiento extra el gyojin todavía quedaba demasiado lejos... Pero conocía bien cual era el rango de mi munición explosiva, sabiendo dónde tenía que apuntar para asegurar el daño y que la explosión envolviese al gyojin. Además, ese movimiento final me servía para ganar aún más altura y ganar una inercia que me mantendría volando a mi máxima velocidad.

Pienso -- Hablo

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 932 + 0 = 932
Energia: 894 - 31 = 863
Espiritu: 222 + 0 = 222
#15
El disparo de Jensen Valentine genero una explosión de luz que ilumino el campo de batalla por unos segundos. El pistolero de la capucha roja pudo ver al Lunarian, al sucio marine y a un mink que no sabía bien que era. ¿Tal vez una marmota? No podía decirlo con total precisión.
 
Jensen trato de seguir la trayectoria del dorado enemigo, pero se movía demasiado rápido, además de que sentía la sangre corriendo por la herida que le había hecho anteriormente. –Mierda – dijo poniéndose de pie antes de empezar a toser, sintiendo su cuerpo agarrotado, su garganta inflamada y temblando como si tuviera fiebre. ¿Se habría enfermado? Normalmente era muy cuidadoso para evitar enfermedades, pero esta vez parecía haber caído presa de algún virus virulento.
 
El pistolero busco con la mirada al enemigo encontrándolo a unos siete metros en línea recta dandole totalmente la espalda. Sus ojos ya empezaban a acostumbrarse a la oscuridad y aunque no podía ver con claridad si distinguía las siluetas y podía notar que el dorado enemigo tomaba con lo que parecía ser su cola al mink antes de empezar a dar otro discurso.
 
-Sigue hablando, voy a callarte de un balazo – pensó Jensen dando tres golpes al piso con la punta de su pie izquierdo, quería interrumpir al enemigo, pero algo evitaba que pudiera hacerlo. Era como si su desagradable voz fuera hipnótica, aunque el pistolero de rojo odiaba admitirlo le daba cierta aura poderosa. Jensen miro a su derecha, a solo un metro de distancia estaba su encapuchada hermana jurada, necesitaba protegerla y la mejor forma era matando al enemigo. Jensen cargo tres balas en Cerbero, su pistola de triple cañon, mientras miraba con su ojo avizor, calculando el mejor tiro, su enorme y fea cabeza sin lugar a dudas seria el lugar donde pondría sus balas.
 
De pronto escucho el sonido de un disparo detrás suyo. ¿Alguien al igual que el quería aprovechar el punto ciego? No podía fallar ese tiro por lo que al ver la explosion del impacto del disparo también disparo en dirección a la cabeza del enemigo



RESUMEN

Karma Positivo

Karma Negativo

Belico

Stats Actuales

Gastos de Vitalidad

Disclaimer
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1090 - 50 = 1040
Energia: 1487 + 0 = 1487
Espiritu: 333 + 0 = 333
#16
Narrador / María Merlot / Pensamiento

………………………..

Había estado en lugares… curiosos.
Había visto personas… peculiares.
Había oído historias… perturbadoras.

Pero jamás, ni en el punto más cumbre de sus divagaciones, se imaginó estar en una situación similar. ¿Qué situación? Simple, como un extra en una puesta en escena cuyo guión desconocía, o más bien, que cuyo guión se iba escribiendo con cada inhalación de los participantes. Ella, antes de ser rescatada por Ashveil, solo fue un adorno, un adorno cuyo único valor era su belleza y sangre mezclada con aquellas hermosas mujeres mitad pez. Aunque, más de una vez la amenazaron con cortarle la lengua, nunca ninguno de sus opresores lo hizo, porque perdería valor como dama de compañía… pero no es el punto, el punto es que aprender a defenderse fue algo nuevo, de pocos meses, era una neófita que intentaba dar lo mejor de sí para no ser una carga, y para poder, aunque sea poco, contribuir a la causa del de ojos fantasmales. Por eso había practicado con las armas cortas de filos, por eso había subido aquella montaña de bonsáis gigantes para ser entrenada por el Maestro Bacalao en el arte del Karate Gyojin.

¿Podría defenderse? Ahora sí podría, no sería más una muñeca a merced de los más fuertes. ¿Le faltaba por aprender habilidades y destrezas bélicas? Si, un montón pero el camino se inicia andando, y en esta obra teatral, era más que obvio que si deseaba salir con vida, o como mínimo evitar que su hermano muriera en el proceso, debía concentrarse y recordar todo lo que aprendió, en especial con aquellos que compartía un vínculo en común: el océano, es decir, sus compañeros gyojines del templo del Maestro Bacalao. Esperaba poder ver al sol y la luna, si sobrevivía les dendenmushearia para contarles toda la aventura fantastica que estaba viviendo; sino sobrevivia, les aparecería como una fantasma sirenezco que los atormentara, solo para bromear con ellos. ¡Basta! El punto, es que era ahora o nunca, demostrar que su esfuerzo, perseverancia y optimismo rindieron frutos dulces y jugosos como un melocoton, y que aquellos días de encerar y pulir, de sujetar el bambú y llevar baldes de agua, de lavar los platos y de pelar papas, fueron una buena inversión y que su tripulación, o por lo menos Hyakinthos, pudieran estar orgullosa de ella.

De vuelta a la realidad, todo ante sus ojos pasaba muy rápido, en un pestañeo si era sincera. En un punto de aquellas explosiones y balazos se sintió algo bajoneada físicamente, quizás con la adrenalina por su hermano atacado no lo sintió antes, o quizás se superpuso a la locura que transpiraba, pero su cuerpo se sintió… pesado, casi enfermo, aunque era difícil definirlo porque modestia aparte, siempre contaba con buena salud, tal vez por eso no se había percatado antes. Si al caer en ese foso, sintió un leve bajón, esta vez el bajón era algo mayor. ¿Qué le pasaba? Bueno, no era momento de indagar en eso, mejor seguir con su adrenalina a millón.

Parpadeo.
Pelirrojo herido.
Parpadeo.
Peluche peludo siendo ahorcado.
Parpadeo.

¿Qué bicho tan malvado? ¿Quién atacaba a un indefenso peluche? Ese peludito no había hecho nada, solo estar callado en aquella posición… quizás asustado y llorando por estar en un foso casi oscuro. Tal vez lo único que necesitaba era un abrazo, y entender mejor la fotosíntesis de la situación; porque era solo cuestión de desmenuzar la situación para comprenderla, ella podía verla con claridad y locura absoluta, entonces lo pensó: “Paredes falsas, un tipo fabuloso atacando sin provocación, varias personas desconocidas, y un espejo … ¡Es un reclutamiento de la Marina! No tengo nada en contra, pero ahora empiezo a entender el odio de mi hermano hacia ellos, son bien turbios por crear toda esta situación.”

“Veo que al menos entre los presentes hay alguien con un gusto extraordinario-uo”

Empezó a hablar, a reaccionar a las palabras anteriores de la semi sirena, en su posición actual estaba mucho más cerca que antes, tan cerca como para poder alcanzarlo con dos tercios de un salto suyo (estaba a 5 metros), también estaba de espalda… María sonrió bajo su capucha, acariciando el tanto escondido, … ¿Estaba reaccionando a su locura? No, a su locura no reaccionaba casi nadie… esa lagartija brillante, estaba reaccionando a los comentarios sobre su piel… ¿Acaso… había un narcisista entre ellos? Le estaba respondiendo pero no la estaba viendo, estaba concentrado en el pobre peluche… ¿Odio al peludito? Primero su hermano, luego el pelirrojo y ahora el hurón… ¿quién vendría después? ¿Ella? ¿O la antorcha humana? Al pensar eso, dio medio paso atrás, quedando a poco más de 5,5 del gyojin. Entonces dejó el tanto tranquilo, y apretó sus puños enguantados, había tomado una decisión, no esperaría a que viniera por ella o por su hermano (de nuevo): Si le estaba dando la espalda, le golpearía el trasero, o una nalga dorada en su defecto, por atacar a su hermano cobardemente... y al resto.

Cuando su monólogo finalizó, ocurrió todo de nuevo. ¿El sonido viaja tan rápido? Porque lo siguiente que supo la celeste desde su posición fue que algo explotaba, otro disparo, era su momento. Su instinto fue correr a la espalda que le daba el gyojin, sin miedo y con toda la audacia temeraria que la caracterizaba, fue de inmediato a aquel bombardeo — Hyakumaigawara seiken — grito con la adrenalina del momento, o la locura de su mente yendo a por todo, ¿golpeándolo en el centro de su espalda? luego la dama se mueve al oeste (2m), luego brinco hacia el noreste (5m) — Eso fue por mi hermano, por el pelirrojo y por el peluche. Puedes ser brillante, suave y terso pero realmente eres un ser muy feo… ¡FEEEEEEEEEOOOOOOOOOOOO! — le gritó con todos sus pulmones, tanto que  resonó como eco entre las paredes…

Feo
Feoo
Feooo
Feooo
Feoooo
Feooooo

La chica, al caer de su salto, se posicionó como le enseño su maestro Bacalao, esperando lo que sea que fuera a ocurrir ahora.

...........................

README
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1885 + 0 = 1885
Energia: 1546 - 110 = 1436
Espiritu: 315 + 0 = 315
#17
El joven arquero de la marina intenta pelear por su vida junto a un grupo improvisado de personas, moviéndose como un cazador y aprovechando los años de experiencia y entrenamiento trabajando en equipo para cazar presas mayores le enseñaron a observar, calcular y aprovechar el mejor momento para atacar, siendo así que, a pesar de no conocer a ninguno de los presentes, logró compenetrarse bastante bien con los movimientos de sus compañeros aprovechando perfectamente los huecos dejados por la criatura para lanzar un ataque que tenía todo el potencial de ser letal. Sin embargo, algo pasó con uno de sus compañeros que el gyojin parece haberse librado de una gran parte del daño, algo que recuerda al pelirrojo su propio error la primera vez que entró en un combate, aunque en su caso fue por olvidar llevar flechas. Pese a ello logran hacer bastante daño a la criatura, no el arquero pues al anunciar su ataque y brillar en la oscura noche por la electricidad el bicho se centró en él.

Tras ese primer movimiento ofensivo de los compañeros improvisados, la criatura desaparece y al instante un dolor inmenso inunda el cuerpo del arquero dejándolo desorientado brevemente, de forma que si ya no era capaz de seguir al gyojin ahora menos. Pasados unos tres segundos el arquero logra recomponerse y al ver al bicho demasiado cerca decide alejarse de un fuerte impulso, buscando la mayor distancia posible manteniéndose dentro de su rango útil de ataque. Con determinación el marine se aleja unos 5m de la criatura más que nada para que si vuelven a usar una de las balas que provocan explosiones no verse afectado por ella también. Ahora queda volver a atacar, buscando nuevamente esa compenetración silenciosa que lograron en el intento anterior. Tras alejarse escucha nuevamente al ser hablar, como si fuese el centro del universo y nadie más importara, algo bastante narcisista a ojos del pelirrojo que prefiere una actitud más bien humilde y sencilla, sin presumir ni menospreciar a nadie. Bertram mantiene la boca cerrada a pesar de querer decirle cuatro verdades a la criatura, como que no importa cuan bello crea ser, su personalidad eclipsa cualquier atractivo posible o que debería ir a revisar la vista si cree ser el más bello. Pero algo en sus palabras llama la atención del arquero y es la mención a una akuma no mi o nuez de belcebú, dependiendo de lo que pueda hacer puede ser un problema, aunque por lo visto hasta ahora parece ser del tipo que afecta solo a su cuerpo.

El problema ahora es que el mink está sujeto por el enemigo haciendo que el resto tenga que cuidarse al atacar para no herirlo. El arquero sigue manteniendo sus ojos atentos a todo lo que ocurre, buscando el momento justo para atacar esperando que esta vez pueda hacer algo, pues no dejará de pelear incluso con el dolor en el hombro, mientras logre mover el brazo lanzará flechas. Es después del discurso de Uoyon que empieza la fiesta, el sujeto alado dispara, seguido casi al instante por el primer herido del grupo, quien dispara nada más verse la explosión. Aprovechando la cadena de ataques, la misteriosa encapuchada se lanza al ataque, pero es que justo mientras ella corre el marine, que ahora se encuentra a unos 6 metros del bicho a sus 8, casi a su espalda por completo, lanzando una flecha directamente a su rodilla mientras grita -Wespenschwanz, sir-

El hombro le duele increíblemente, pero como cazador y marine sabe que eso es parte del trabajo por lo que aguanta como puede el dolor, siendo que en cuanto acabe esto habrá que ir a un médico.

Resumen

Atributos actuales

Bélico

Iventario


Gastos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1102 - 347 = 755
Energia: 917 - 44 = 873
Espiritu: 204 + 0 = 204
#18
Lo intenté una vez más. Y otra. El aire seguía sin querer llegar a mis pulmones. Sin embargo, sabía que aquella no podía ser mi última aventura, cuando ni siquiera había tenido alguna con mis nuevos compañeros. Mi tambaleante rifle seguía erguido en dirección a aquella criatura dorada que no había dejado de lanzar amenazas sobre nosotros. Entonces, el marine gritó algo que no fui capaz de entender y lanzó dos flechas relampagueantes sobre el enemigo. Está loco. Va a llamar su atención, pensé aterrorizado. Y tenía razón, pues el gyojin de aspecto áureo desvió su atención hacia nuestra zona. Antes de que las flechas lo alcanzasen, Uoyon desapareció bajo mi mirada durante unos instantes. Su figura fue rápidamente sustituida por un fogonazo y un haz de luz que habría cegado a cualquiera de estar más cerca.

Lo siguiente sucedió rápido, demasiado. Al menos para mis ojos. Tras la explosión en la zona donde se encontraba nuestro autonombrado verdugo, solo pude percibir ligeramente cómo el pelirrojo sufría un ataque. Su cuerpo se sacudió como se sacude el cuerpo de un ciervo al que un cazador había puesto en su mira. Ni siquiera pude intentar adivinar de dónde venía aquel disparo antes de percibir que mis pies ya no sujetaban mi cuerpo. Bajo las temblorosas columnas que antes me sostenían, ya no había suelo, o de estar, ya no ofrecía resistencia. Mi cuello era ahora el que, si levantaba los pies, soportaba el peso de mi cuerpo. Un cuello frágil, nada robusto, por el que ahora ya no pasaba aire. Ya no era la sensación de pánico generada por la tormenta, ahora se trataba de algo más real, más palpable.

El enemigo había aparecido frente a mi, como si de un destello dorado se tratase. De haber habido más luz, posiblemente hubiese tenido una sensación similar a cuando alguien enciende un foco frente a ti. Aunque en parte, así fue, pues quedé igual de confuso que un roedor deslumbrado al cruzar un camino. Uoyon parecía aún más temible de cerca. Su cola, la cuál parecía haber crecido de tamaño hasta alcanzar unos 2 metros aproximadamente, ahora se encontraba enroscada en mi cuello, como si de una bufanda suave, pero letal, se tratase. Ella era la causante de que no pudiese respirar. La agarré con mi mano izquierda, clavando mis garras en ella con la intención de soltar su agarre, cosa que me resultó imposible, al menos por el momento. Mi mano derecha continuaba agarrada a la empuñadura de mi rifle, como si algo dentro de mi se aferrase a continuar luchando, pese a lo desesperado de mi situación.

El aire no llegaba a mis pulmones, pero sí lo hacía a mir oídos, trayendo consigo las palabras de mi enemigo. Palabras que denotaban la percepción de superioridad que tenía él sobre nosotros, pero también un comentario sobre su piel y cómo una nuez de belcebú era la causante. Me llamó especialmente la atención no conocer ese fruto, pese a mi amplio conocimiento en plantas y hierbas medicinales. El gyojin continuó lanzando sus amenazas mientras yo me zarandeaba con la intención de liberarme, en vano. Luego llegó su risa, burlona, hiriente, como la de una hiena que está apunto de acabar con su presa, una suerte de alarido que me hizo temer por mi vida tanto como aún lo hacía la idea de que la tormenta retornase. Pero entonces, surgió tras de Uoyon el caos. Tres explosiones, casi simultáneas golpearon a la espalda del gyojin, como si de un juego de pirotecnia se tratase, fuegos artificiales que me traían la celebración de la esperanza, pues parecía que el resto de personas que se habían visto encerradas allí conmigo, no pensaban abandonarme. No tuve claro si su intención era liberarme o acabar con el enemigo, pero si ello servía para poder zafarme de aquella situación, les estaría agradecido. El fuego de las últimas explosiones se extendió hasta cubrirnos por completo, llegando a abrasarme. Y tan pronto como el fuego se disipaba, apareció la encapuchada y con un grito golpeó la espalda de Uoyon. Fue todo rápido, casi un parpadeo. La mujer se retiró en un par de movimientos ágiles. No se muy bien cómo sucedió, pero la presión de su cola sobre mi cuello se fue difuminando y, en una bocanada profunda, noté el frescor del aire al pasar de nuevo por mi garganta.

La chica gritó en señal de venganza, por su hermano, por el marine y... ¿A quién llamaba peluche? No había tiempo para molestarse por algo así, y menos cuando era una de las personas que me habían liberado, así que tan pronto como mis pies estuvieron en contacto firme con el suelo, noté que en mi cuerpo germinaba una nueva sensación, una brizna de esperanza, una chispa que recorrió todo mi cuerpo. Salté para alejarme del enemigo en la dirección justo entre la encapuchada y el pistolero con cabello negro, girando en el aire para no perder de vista al enemigo, y poder dejarle un regalo por el afectivo abrazo que me había dado. Entonces, con la figura de Uoyon dibujada sobre la mira de mi rifle, apreté el gatillo y una nueva explosión se dio a los pies de nuestro enemigo.

Entonces corrí para alejarme aún más del gyojin, sin perderlo de vista, dejando a la encapuchada a 15 metros a mis 1:00, a Uoyon a 20 metros a mis 12:00 y al pistolero a 15 metros a mis 11:00. Giré un instante la mirada a mi izquierda, para ver al hombre antorcha que había llegado hasta allí sin haberme percatado de en qué momento. Se situaba a la espalda del pistolero, unos 4 metros elevado en el aire y a unos 7 de mi a mis 9. Por fin, pude respirar y coger aire.

—Buen trabajo. Os agradezco que me hayáis liberado.



Info
Emme's Codes

Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1111 + 0 = 1111
Energia: 1107 - 221 = 886
Espiritu: 108 + 0 = 108
#19
La magnificencia de mi persona brillaba más que la propia Luna, llena en su esplendor, en lo alto de la oscura noche. Mientras estrangulaba con mi cola a aquella rata peluda y atemorizada, que se hallaba justo delante de mi, me vanagloriaba con mi espléndida pose que, aparte de prepararme para desatar un caos que haría de este juego muchísimo más interesante, me proveía de una mayor protección gracias a los poderes otorgados por los cielos. Que irónico que un cuerpo tan elegante, hermoso y deslumbrante fuera, prácticamente, intocable debido a las propiedades de mi piel. Pero, justamente aquello, era lo que lo hacía tan valioso.

Sin embargo, mientras mi delirio se perdía en la efusividad de mi malévola pero encantadora carcajada, el estallido de una explosión cercano a mis pies, más concretamente a mi espalda, estalló en una explosión, que lejos de haber luz, si que hubo fuego y destrucción.- ¡IAGGGGGGGGGGGGHHHH! - Grité de dolor, al sentir como mi prefecta e idílica piel se carbonizaban con las llamas de propias de aquella explosión, no pudiendo evitar soltar el agarre de mi cola de la alimaña peluda que compartió el mismo fatal destino que yo debido a nuestra proximidad, cayendo directo al suelo como peso muerto seguramente debido a la devastación que nos había envuelto. Por si no fuera poco, dos explosiones más simultáneas nos envolvieron que, afortunadamente, no supusieron el mismo daño que la anterior que habíamos recibido. Los párpados me temblaban y los oídos me rezumbaban. ¿Cómo era posible que alguien tan espléndido como yo estuviera en esta situación tan desfavorable? - Mi piel... - Llevé mis manos temblorosos a mis brazos, comprobando que mi piel no se hubiera estropeado debido a la explosión y estuviera tan suave como siempre.- Sandeces... - Musité, recibiendo en ese momento tras de mí, en el centro de mi espalda, un puñetazo cuyo nombre pude reconocer al instante, amortiguando el impacto gracias a las propiedades de mis habilidades pero aún así, no pudiendo evitar rechinar mis dientes ante tal dolor.- ¡SANDECES-UO! -


Perdí la calma y el temple que me caracterizaba, pensando en exterminar a todos en aquel momento, concentrando bajo mis pies los poderes suavizantes para eliminar toda fricción posible con el suelo aunque, en vez de desplazarme a gran velocidad, tenía otra cosa en mente.

Así pues, comencé a girar sobre mí mismo a la par que condensé toda la humedad y sudor - aunque alguien como yo era imposible que sudara - que podía existir en mi dermis como una de las bases del Gyojin Karate,  al mismo momento en el que, sobre mi pierna - más concretamente en mi rodilla izquierda - me pasaba de refilón una flecha, amortiguando su impacto y resbalando esta sobre mi piel hasta clavarse en el suelo. Un daño como aquel no era suficiente como para detener al gran Uoyon-sama. Conforme iba girando a gran velocidad, la humedad condensada que había formado unas grandes gotas alrededor de toda mi piel, gracias a la fuerza centrífuga de mi giro y mi piel resbaladiza, salieron proyectadas a gran velocidad en todas las direcciones, a diestro y siniestro, hiriendo a todos los que se encontraban a mi alrededor, causando que el alado enmascarado, quién era el que más lejos se encontraba, cayera derribado hacia el suelo debido a la brutalidad del ataque y, el hurón que se encontraba junto a mi, se quedara muerto o inconsciente. Ya lo comprobaría más adelante.

En ese entonces, cesé mi rotación, siendo testigo de la masare que había realizado, comenzando a correr hacia donde se hallaba la antorcha humana quien estaba a unos 21 metros de mi, aproximadamente 9 metros para, seguidamente, realizar un salto longitudinal que me haría aterrizar hasta a él. Estando allí, me agaché, cogiendo del cuello al Lunarian con mi mano derecha, y alzándolo de esta manera, quedando sus pies - debido a nuestra diferencia de altura - justo en el suelo.- No será otro, sino Uoyon-sama, cuarto hermano de los Sakana, y campeón elegido por los Saint Tsvetnik el que ganará estos juegos-uo. - Dije, clavando mis ojos en la máscara de mi víctima, mientras me relamía los labios, y orientándome hacia el resto del grupo que aún quedaban de pie siendo, los más cercanos a mi, los dos humanos a 15 metros de mi, concretamente el moreno a mis 1:00 y el pelirrojo a mis 11:00. Por otro lado, la figura, aún encapuchada, se hallaba a 17 metros, a mis 2:00. - Ahora dejadme que os acompañe hacia las puertas de la muerte tal y como he hecho con vuestro amigo. - Podrían haber escogido morir admirando mi belleza, pero ahora, perecerán siendo testigos de las peores de mis iras.

IMPORTANTE
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1767 - 1128 = 639
Energia: 1172 - 704 = 468
Espiritu: 240 + 0 = 240
#20
Narrador / María Merlot

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……………

Flash Back.
Año 16.
Isla del Karate.

— Sabe horrible, Algodón de Azúcar. Iuunk — la voz de la hermosa mujer de larga cabellera celeste se dejó escuchar en el “consultorio” del doctor, sitio que había sido habilitado por Lucarde dentro del barco para su querido compañero médico.

— Porque no es de uso oral, preciosa sirena. Es de uso cutáneo — le respondió con una leve sonrisa sin despegar la mirada de lo que estaba haciendo, parecía que escribía algo en uno de sus diarios, o más bien bitácoras, con información de salud.

— ¿Cuta-neo? Significa eso que hay que aplicarlo a quien sea adorable y nuevo, como un peludo peluche recién sacado de una de esas máquinas expendedoras de peluches. Una vez jugué con una, saque un pequeño osito marrón pero lo perdí tiempo después. ¿Debería empezar una cruzada náutica para encontrar a mi osito? Hmmm — divago con su habitual alegria cerrando el pequeño frasco de color rosado brillante, por ese color fue que en primer lugar puso en su boca la medicina, pensó que se trataría de algún tipo de dulce.

— No se aplica de esa manera, significa que es de uso tópico. Eh, en la piel afectada por una quemadura, colocas una cantidad adecuada de la pomada y el paciente se sentirá mejor, y con uso constante, no deberían quedar cicatrices. Claro, de ti dependerá en quien quieras utilizarlo, solo espero que nunca lo necesite tu hermosa piel, ni en tus valiosas escamas… — esa última parte fue casi un susurro que acompañó de una mirada de soslayo hacia la mujer para regresar su atención a lo que escribía — Lo mismo con el botiquín. ¿Recuerdas cómo usarlo, verdad? — le cuestiono, como un profesor que espera que su estudiante dé la respuesta correcta.

María se quedó callada por un momento, estaba ahí porque Algodón de Azúcar la había llevado con él. Parecía preocupado cuando Lucarde anunció el viaje hacia quién sabe dónde, por tal razón le había dado un par de instrucciones y varios insumos médicos. Por eso lo adoraba, porque él en su mente olvidadiza siempre se preocupaba por ella. — Claro que si, solo abro, saco las cosas y lo colocó sobre mi herida. Lo tengo todo aquí grabado en mi mente porque me lo dijiste tu — sonrió acercandose hacía él y metiendo su cabeza entre el cuaderno de notas y la cara de Hyakinthos — … pero no lo necesitaré porque estaré siempre a tu lado — sentenció con la seguridad que la compañía del hombre le daba, ella no iba a utilizar nada de esas cosas que el médico le dio porque no pensaba alejarse nunca del objeto de su adoración… o eso fue lo que pensó, pero el destino tuvo otros planes.

Fin del Flash Back.

…………………………………………

¿Lo había golpeado?
¡Claro que sí!
¿Lo había hecho?
Yeah.

Esa satisfacción que retumbó en su corazón, debía mantenerse en pausa. No era momento para emocionarse por sus logros, por el poder que ahora reposaba en sus manos. Los grillos de su mente chillaban más que nunca, y con ellos mariposas en su estómago revoloteaban sin cesar. El sentimiento de júbilo, orgullo y triunfo personal la embargó, quizás para el mundo hubiera sido solo un puño, un golpe normal, común y corriente pero para ella, ese momento en particular, había sido la consolidación de algo que jamás pensó en obtener, que jamás pensó en siquiera rozar con sus dedos… y ahora, cada día, estaba más y más cerca: Su libertad. Tal vez sonara tonto, tal vez hubieran millones de personas más fuerte que pudieran retenerla pero no le importaba porque ya no bajaría la cabeza, ahora podría luchar, podria defenderse. Quería correr a decírselo a Lucarde, a decirle que sus palabras de libertad se estaban cumpliendo, también a Thrym quien siempre la animó a su manera paternal, a su querido Hyakinthos que la cuidaba con diligencia y cariño. Por un segundo volteo a ver a su hermano, quería saltar a sus brazos y contarle como se sentía pero… pero la ultima vez eso no terminó bien, y por esa razón, es que mantenía sus emociones bajo llave.

Y esa leve mirada hacia su hermano, se lo reforzó, no debía distraerse porque lo siguiente que supo (antes de abrir su boca para molestar al bicho) fue que algo golpeaba su cuerpo, y su mundo se desoriento — Augh — musito, el dolor la recorrió pero su adrenalina y exultación la hizo sentir viva, lo cual no tenía sentido en su cabeza porque el dolor solía recordarle lo mucho que quería estar muerta, pero no ahora… ahora todo era diferente. Parpadeo varias veces intentando alejar la confusión. La dama pensó durante esos segundos de desorientación en el pobre peluche que parecía estar… ¿Muerto? ¿Quién atacaba a un indefenso animalito? Sintió pena por él porque le recordaba a sus amigos, Helena y Paavo, ellos la habían ayudado sin pedir nada a cambio. ¿Acaso era su turno de resarcir a los minks su socorro de hace años? Y más allá de eso, era el hecho de que ese ser en particular no había hecho nada malo, desde que cayeron al foso se mantuvo recluido en sí mismo como si estuviera en shock, y tendría sentido porque lo vivido con los barcos, aquella masacre sin igual de la naturaleza, alteraba emocionalmente a cualquiera, y eso sin considerar si vio la muerte de algún ser amado. Si estaba solo y asustado ella lo adaptaría, hablaría con Fantasma, lo volvería parte de su tripulación, cuando compraran el barco nuevo le daría la celda a su lado, podrían ser amigos; y por las noches quizás él peinaría su cabello, o ella peinaría su pelaje. ¡Muchas cosas que hacer juntos!

Fue cuando su mundo dejo de estar en caos, que se dio cuenta que la lagartija de oro desapareció hacía quien sabe donde. Ella aprovechó y corrió hacia el cuerpo del mink (7m), saltó sobre él, quedando su espalda hacía la pared, luego se dejó caer sobre sus rodillas y lo tomó por las solapas del cuello de la elegante camisa quemada  — ¿Peluche? — susurro con rapidez zarandeándolo como si eso fuera a solucionar algo, más bien parecía una muñeca sin vida ¿estaba muerto?  — Mira esa naricita, y esas pequitas. Por favor no te mueras. Aunque estes chamuscado eres una cosita adorable… — y cuando dijo la palabra “adorable” algo hizo clic en su cabeza.

Quemaduras.
Cuta-neo.
Adorable.

Antes de siquiera comprobar si respiraba o no. Lo soltó, por suerte no lo había levantado mucho, luego llevó su diestra al bolso de medio lado que se escondía bajo su capa y sacó el frasco que le había obsequiado Hyakinthos, lo abrio y empezo a embarrar la carita “cute” del mink con el ungüento de sabor horrible y color rosado brillante — Peluchito, vas a estar bien, el pelo crecerá de nuevo, Algodón de Azúcar sabe lo que hace. Y podremos hacer pijamadas peinandonos, será divertido lo prometo, no volverás a sentir miedo de horribles lagartijas doradas… o de la oscuridad… o de lo que sea que hayas visto antes de caer en este pozo de paredes falsas… — le hablaba mientras seguía esparciendo la medicina por las quemaduras que veía, al finalizar agacho su cabeza hacia el pecho del hombre y escuchó su leve respiración, debía estar atenta, porque si colapsaba lo tocaría hacerle respiración boca a hocico, todo por meramente asuntos médicos y salvar su vida.

Todo sucedió tan rápido, que por un momento su mente solo ignoró lo que sucedía a la distancia. Luego de ayudar al Mink, María se levantó, pasó sobre él y se quedó delante de su cuerpo esperando lo que sucederá a continuación, mientras buscaba con la mirada a su hermano jurado.

README
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1885 - 374 = 1511
Energia: 1436 - 21 = 1415
Espiritu: 315 + 0 = 315


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