El aire estaba saturado de fragancias dulces. El aroma del arroz recién cocido, del sake tibio, o de las flores de loto marchitas por el calor de las linternas inundaba aquella parte de la isla del Kárate, en la plaza central del barrio Saigai.
Se trataba de un pequeño lugar, casi más parecido a un pequeño poblado aislado del resto de la gente de Isla del Kárate, y normalmente sereno. Pero aquel día se había transformado en un mosaico de risas y colores.
Frente a la inmensa puerta Torii, una estructura de diez metros de alto que hacía de entrada al poblado, y de la cual colgaba una inmensa shimenawa igual de grande, se encontraba la plaza principal. Era el centro neurálgico de Saigai, y el lugar donde se encontraba toda la gente celebrando la festividad. Se trataba de una plaza de unos veinte metros por lado, en cuyo extremo norte se alzaba la puerta Torii como bienvenida a través del camino que cruzaba el bosque; mientras que en el extremo sur se empezaban a formar las edificaciones residenciales del lugar.
Todos los alrededores de la plaza estaban plagados de puestos rebosantes de vida, gente bailando y divirtiéndose, y varios pilares de madera de alrededor de dos metros que sostenían los farolillos compuestos rudimentariamente por velas en el interior de estructuras de papel, que iluminaban con su brillo cálido y tenue el ambiente. En la zona del este, numerosos puestos de comida servían manjares locales, impregnando de deliciosos aromas el aire. En el oeste, productos artesanales eran expuestos como obras de arte, mayormente juguetes y rudimentarios instrumentos para los más pequeños. Justo en el centro de la plaza, varias mesas sostenían vasijas cargadas con valioso sake ceremonial, que pronto sería servido por las sacerdotisas.
Niños correteaban con cintas en el cabello, las sacerdotisas, jóvenes y hermosas mujeres locales, entonaban cánticos antiguos mientras los ancianos aplaudían al compás de los tambores, rodeados de aquellos farolillos ardientes que contenían en su luz la felicidad y el júbilo de la gente.
Sin embargo, en el instante en que el festival del agradecimiento había alcanzado su punto más alto, ocurrió la desgracia. Mientras las copas se alzaban, los fuegos chispeaban, y el murmullo del gentío parecía elevarse hasta el cielo estrellado, nadie prestó atención al primer crujido entre los árboles. Ni a aquellos que le siguieron.
El único sonido audible vino después, en forma de un rugido gutural, profundo, como si la montaña misma hubiera exhalado su furia. Las risas se cortaron de golpe, y aquel silencio breve y pesado precedió al caos. Entonces, la bestia irrumpió a través de la puerta Torii, salida desde el bosque, seguramente alterada por los olores y los sonidos de la gente. En su paso hacia el centro, arrasó los puestos que se pusieron en su camino, aplastando todo a su paso, derribando tiendas y postes por igual.
El enorme oso pardo, cubierto de polvo y hojas, con los ojos encendidos por un hambre salvaje, se alzó sobre sus patas traseras, alzando cerca de tres metros de altura, y descargó su más de media tonelada de peso sobre una mesa central que contenía las vasijas con sake. La madera estalló, el líquido corrió como una llamarada líquida por el suelo. En un fatídico movimiento, la bestia había derribado en su camino uno de los pilares de madera en cuya cumbre colgaban farolillos, y con el sake derramado al suelo, encendió la primera lengua de fuego. No tardó en extenderse a los pilares cercanos, volviendo de aquel idílico lugar un infierno en llamas.
Gritos, llantos, cuerpos empujándose. Los tambores que antes marcaban el ritmo de la danza ahora enmudecían, pero habrían parecido redobles de guerra. Las sacerdotisas huyeron, los niños desaparecieron entre el gentío, y la plaza se convirtió en un torbellino de humo, fuego y terror, mientras aquella bestia avanzaba aplastando todo a su paso.
Pero no todos corrieron. Entre la confusión, seis figuras permanecieron en pie. Quizás movidas por el valor, quizás por la necedad, se mantuvieron firmes frente a la sombra colosal que avanzaba, bufando, con la sangre aún fresca en sus garras.
El rugido volvió a resonar, más cercano esta vez, como un desafío. Y así el festival del agradecimiento se tornó, en un solo instante, en una prueba de supervivencia.
Off
¡Bienvenidos al festival! Parece que se ha liado un poco, así que vais a tener que esforzaros un poquito para sobrevivir al Oso Furioso jajaja
Como ya sabréis, hemos optado por una dificultad T2 (la cual tiene una dificultad promedio de nivel 4-6 y exige al menos 6 posts por user) y un ritmo de posteo relativamente rápido, siendo el plazo de 72 horas entre todos vosotros y yo.
Por supuesto, el nivel de dificultad no será el más elevado. He optado por introducir un enemigo común para todos, y así de paso practicáis la coordinación, importante en este tipo de foros. Además, si alguien tiene dificultad para llegar a tiempo al plazo establecido, se pueden hacer excepciones, no sufráis.
Podéis narrar vuestra llegada a la fiesta y justificarla del modo que consideréis más lógico. Cualquier detalle que necesitéis saber, podéis preguntarme por privado.
Respecto a vuestra ubicación actual, os doy también total libertad para posicionaros donde queráis en la plaza. No podréis cortar las acciones narradas, y cualquier esfuerzo por avanzar antes de tiempo es frenado por la marabunta de personas que trata de huir.
Oso
El Osito se encuentra en el límite superior del nivel 5, con un "Buff" temporal que lo pone como un nivel 6 decentemente buildeado a mi parecer. Será un rival duro, de eso no hay duda. Sus estadísticas son:
Fuerza: 90 Resistencia: 90 Destreza: 15 Precisión: 15 Agilidad: 35 Reflejos: 35 Inteligencia: 15 Voluntad: 50 Control de Haki: 0 Control de Akuma: 0
Vitalidad: 1270
Energía: 1005
Espíritu: 150
Sin embargo, como os comento tiene un "Buff", ya que actualmente se encuentra en el estado "Furia".
Furia La rabia invade tu mente. Tu fuerza física y tu resistencia se ven incrementadas en un 15% a coste de reducir tus reflejos e inteligencia un 15%.
Esto trae ciertas ventajas temporales mientras la Furia perdure para nuestro peligroso osito.
En primer lugar, al aumentar su fuerza lógicamente causa más daño. Es decir, sus golpes blancos causarán 104 PV de daño mientras esté en furia. (Sin furia, será de 90 PV). Además, al ser Garras de oso, será daño cortante, aunque esto seguramente no sea determinante.
Además, su resistencia supera los 100, por lo cual su Resistencia Pasiva reduce todo el daño recibido en 100 PV. (Sin furia, solo resistirá 45 PV).
He indicado 5 formas diferentes de hacer que el oso pierda el estado Furia, alternativas a la que sería la habitual (causarle daño equivalente al 4to umbral del usuario, lo cual requeriría un daño íntegro en un solo ataque de 300 PV considerando sus 100 PV de resistencia pasiva y 50 de voluntad, que creo que ninguno podéis cumplir).
Las 5 formas están en un "Hide", ocultas en este spoiler, para que no haya trampa ni cartón. Pero todas ellas han sido insinuadas o mencionadas de algún modo durante este primer post. Si veis que a leches no podéis solucionarlo, poneos creativos.
Contenido Oculto
Esperar. Tras tres turnos se le acaba de forma natural la Furia. Quemarle. Usando el fuego ambiental, si lo quemáis el dolor le hará regresar en sí. Además le hará sufrir efecto Calor automático. Capturarle. La cuerda shimenawa así como la puerta Torii que la sostiene tienen fuerza suficiente para contenerlo durante 3 turnos, si le atáis con eso se le pasará por el primer método de espera. Además no podrá desplazarse, aunque sí atacar lo que esté en su rango según cómo sea la atadura. Calmarle. Darle comida de los puestos del este. Al hacerlo se calmará del estado Furia, pero también recuperará estadísticas como al consumir el ítem Festín. Herirle. Aunque no podáis hacerle ese daño, si os reconoce como rivales dignos, se centrará y perderá la furia de forma natural. Para ello debéis causarle 300 PV de daño en total de cualquier modo.
El festival, con sus vivos colores y deslumbrantes atracciones, llenaba de vida la noche en la isla Karate. Numerosas personas celebraban alrededor de los quioscos repartidos por toda la plaza del barrio Saigai. Desde la zona este, impregnada del aroma de exquisitos manjares, hasta la zona oeste, engalanada con productos vistosos y artesanías de todo tipo, el lugar rebosaba alegría y movimiento.
Las miradas de los transeúntes se detenían, fascinadas, en las enormes vasijas que reposaban en el corazón del festival. En su interior se guardaba el sake ceremonial, elaborado con los mejores granos y fermentado según el antiguo ritual de las doncellas del lugar. Más de un valiente se había aventurado hasta aquella zona de la isla con el único propósito de admirar a las hermosas sacerdotisas… y, con suerte, robar un sorbo de tan preciado elixir.
Entre aquellos valientes se encontraba Ryota Miyamoto, un hombre de cabellos castaños que danzaba al ritmo del shamisen junto a su compañera de fiesta, Runin. Ambos bailaban cerca a la zona este de la celebración, dejando que la música y el bullicio del festival los envolvieran. “¡Kekeke! ¡Esto es mejor de lo que esperaba!”, exclamó el muchacho con entusiasmo, inflando una burbuja de chicle antes de soltar una sonrisa traviesa. Con un movimiento ligero, extendió los abanicos que sostenía en ambas manos, trazando gráciles figuras alrededor de la morena y sorprender a los lugareños, quienes no tardaron en aplaudir, contagiados por el espíritu festivo que llenaba el aire.
Cuando el baile llegó a su fin, Ryota devolvió los abanicos a una de las sacerdotisas, tomando sus manos con delicadeza mientras se los entregaba. Al hacerlo, inclinó el rostro hacia el de ella con un aire coqueto, cautivado por la belleza ajena y la magia del momento.
“Gracias por prestármelos y espero que no sea atrevido de mi parte, pero realmente necesito de su atención, sacerdotisa. Verá… soy un hombre pecador que busca la redención por medio de…”
Antes de que pudiera terminar sus palabras, una figura apareció de repente y lo tomó de la oreja, tirando de él con fuerza para apartarlo de la hermosa sacerdotisa. “¡Hey!, ¡hey!, ¡espera!, ¡espera!” protestó Ryota, entre quejas, mientras era arrastrado por la figura, apenas un poco más baja que él.
Sin embargo, antes de que pudiera pronunciar una palabra más, ambos se detuvieron al escuchar un estruendo: el crujir de la madera al quebrarse, seguido de los gritos que provenían desde la parte norte del festival, les alertó cuando ya era demasiado tarde.
Un iracundo oso pardo, de casi tres metros de altura, se alzaba sobre sus patas traseras, rugiendo con furia mientras golpeaba las vasijas ceremoniales de sake. El preciado licor se derramó sobre el suelo haciendo combustión con los farolillos que caían en picada al haber sido desprovistos de su soporte base.
Atónito y casi paralizado, Ryota guardó silencio al mismo tiempo que a su alrededor el festival se transformaba en un caos de gritos y empujones. La multitud corría en todas direcciones, intentando huir de la bestia que rugía en medio de la celebración con fuerza. Todos los presentes tenían un mismo propósito: escapar para salvaguardar sus vidas. Todos, excepto él pues en la mente del castaño solo resonaba un único pensamiento.
“Runin mira, es… es…”
¿Un monstruo?, ¿Una fiera que necesita ser erradicada?, ¿un animal sacado del mismísimo averno?
“¡Es un osito!”
Expreso completamente convencido de sus palabras mientras apuntaba al iracundo animal que probablemente ya había acabado con un par de vidas.
Para quienes no conocían a Ryota, aquello podía parecer una completa locura, algo rayando en lo absurdo. ¿De verdad no sentía miedo ante esa fiera descomunal? ¿No la veía como un peligro que debía ser eliminado?
La respuesta a ambas preguntas era un rotundo no. Porque aunque todos los demás lo percibieran como un monstruo, el castaño lo veía con ojos de ilusión.
COMO SE VE EL OSO EN LA CABEZA DE RYOTA
“¡Hey bro!” Le gritó al Oso. “¡Aquí!” Continúo intentando llamar su atención. “Runin, seguramente tiene hambre; quizás si le damos algo de comida, en el fondo, sea un buen chico.” Sonrió a la joven de cabellos oscuros con un aire casi infantil, el mismo que tendría un niño empeñado en hacerse amigo del perro rabioso del vecindario.
Sin perder más tiempo, Ryota inicio una carrera en dirección a los quiscos de comida cercana al lugar donde se encontraba, esperaba se lo suficientemente rápido para llegar hasta uno de los puestos y tomar la pieza de carne o alimento mas grande que pudiera encontrar, (No mayor de 74KG) para levantarla con ambas manos y gritar con todas sus fuerzas. “¡VEN!, ¡BRO!, ¡LA COMIDA ESTÁ SERVIDA!”
Bueno, narro cómo estoy en el festival, la llegada del oso y al final, trato de encontrar una solución social, llamando la atención del oso corriendo un máximo de 5 m hasta uno de los quioscos para encontrar algo de comida y enseñársela al oso.
27-10-2025, 12:02 AM (Última modificación: 27-10-2025, 12:36 AM por Runin D. Kitay.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Runin Kitay:
38 FUE
21 RES
20 DES
52 PRE
35 AGI
30 REF
9 INT
24 VOL
10 CH
0 CA
Vitalidad: 452 / 452
Energía: 445 / 445
Espirítu: 102 / 102
Nivel: 3
El encandilante ambiente nocturno oscila en sombras proyectadas por la inmensa cantidad de luces de papel que se mecen al vaivén del otoño. La dulzura de las características flores de la región se mezclan con el perfume de quien extiende los brazos y sonríe entre nuevas melodías, experiencias y circunstancias. El hombre que parece dirigir el rumbo de la verbena se apodera de la absorta mirada caoba de aquella que coincide en pensamiento: realmente es mejor de lo esperado. Se atrevería a decir que se alegra de haber caído del crucero, de no ser porque no quiere ver la burlona risa de su compañero.
La melodía se detiene en aplausos que elevan la moral e inflan el ego. Las largas hebras onix se deslizan por la espalda de la mujer, quien se acerca deliberadamente hacia el buen samaritano que ha utilizado como portador de sus objetos. Agradece tomando de las manos ajenas la pequeña botella de vino que ha conseguido temprano, bebe un sorbo para mantener el cuerpo tibio, la garganta endulzada, los labios húmedos y la mente ligera. El hombre propone danzar y ella finge mantener interés cuando toma su arco y las flechas que ha comprado antes de que el festival se tornase enérgico.
—Dame un momento para encontrar dónde guardar esto, cariño, y prometo bailar hasta que mis pies duelan y nuestras mentes se vuelvan una. —La voz dulzona y profunda se abre paso entre los labios que ha delineado anteriormente con su lengua. El desconocido pide hacerse cargo de ello, alejándose para traer algún buen amigo que funcione de escudo. Runin ni siquiera pretende escucharlo cuando los pasos de sus tacones se mueven en dirección contraria. El ruido propio se diluye ante las risas y voces de fondo, ante el cínico coqueteo del castaño.
¿Cuántas veces tendrá que jalar la piel del muchacho durante el transcurso de ese día? Está a punto de reclamarle cuando los cánticos se transforman en pánico, las cándidas luces en lenguas de fuego y las vidas humanas en despojos de carne.
—Ryota… —La fémina soltó el oído del ajeno en lentos movimientos. Los labios se presionaron entre sí antes de volver a humedecerlos con la lengua, el vino cayó al suelo, su mano estaba más ocupada en buscar una de sus flechas del cajad.
—Si, cariño, es enorme.
Le gustaría utilizar esa frase en contextos más divertidos e íntimos. ¿Qué diablos hacía un oso gigante en medio de un festival que parecía haber sido preparado con perspicacia y dedicación? ¿Ningún cazador había revisado la verde espesura con antelación? ¿El aroma del apetitoso festín invitaba a los animales a degustar manjares que la tierra ya no les ofrecía?
—Vámonos de aquí, Ry… —La frase queda a medio acabar cuando se percató de la ilusionada mirada de su acompañante. —¿Qué mierda se supone que dices? ¡Cierra la maldita boca, Ryota! —El intento de susurro escapó con fuerza, en un grito que contrastaba con el ajeno, acostumbrada a no dudar en palabra y acciones. — ¡Comida es en lo que nos convertirás!
La mano se extiende intentando tomar el brazo del hombre para retenerlo. Sin éxito alguno el castaño marchó provocando que el entrecejo de la amazona volviera a fruncirse. —¡Lo que me faltaba! ¡Te quedas solo en esta, cariño! —Las duras palabras emergen, mas el ruido de los tacones no se escucha en medio del caos, no hay pasos que busquen una salida o la solitud del abandono, no. El arco se eleva, la cuerda se tensa y la fecha reposa a la espera de verse liberada. Un paso tras otro, lentos, en dirección hacia él. ¿Está odiando al castaño? Definitivamente, pero no lo suficiente como para dejarlo. ¿Por qué? ¿Por amistad? ¿Por cariño? ¿Por nostalgia? Porque se lo piensa tirar en cara, obligarlo a deberle un favor y, claro, ¡porque ella no es ninguna cobarde!
—¡Suelta eso, cariño! ¡Prometo que si lo sueltas te dejaré jugar con el osito más luego! —Runin siente que la mente de Ryota se ha perdido. ¿Habrá tomado sake sin que se diera cuenta? ¿Se habrá atragantado con el chicle y la falta de oxígeno estaba atrofiando su cerebro? ¿O era ese inmenso cariño hacia los animales lo que le hacía actuar como un maldito suicida?
Tose un poco, siente la madera ceñirse a sus dedos y a la bestia en medio del fuego que no deja de extenderse. La flecha vacila entre el trozo de carne que Ryota levanta y el oso que parecía ir cada vez más rápido. Alguien se va a enfadar mucho y, aún así, nadie es capaz de enojarse más que la propia Runin. Así que levantando el mentón suelta la flecha en dirección al oso, buscando darle en el rostro.
—¡La próxima flecha irá en tu trasero así que múevete ya, Ryota!
23 FUE
14 RES
13 DES
8 PRE
22 AGI
22 REF
17 INT
31 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 204 / 294
Energía: 309 / 309
Espirítu: 93 / 93
Nivel: 2
El sake olía exquisito y sabía tal cual. Claro, solo le había dado un par de sorbos apenas, conocía mi resistencia, muy poca, por cierto y anhelaba experimentar del ambiente festivo antes de no recordar más.
En esta isla, aunque no hubiera sido mi primera vez, debía admitir que parecía totalmente diferente a la última vez que llegué ¡Era una fiesta! Y yo, un humilde servidor, ha sido un seguidor y fanático de estas. Por supuesto que esta situación no se trataba de una inesperada y grata coincidencia; pues al ser la segunda vez que venía algunos lugareños me habían comentado sobre una festividad a estas fechas cercanas, cuestión que no podía perderme ni por el más grotesco siniestro.
Había disfrutado del ambiente, oh, la comida y oh, la gente. Si algo tenía este lugar es que rara vez me causaba decepción.
Hasta ahora, por supuesto.
Claro, porque las cosas no pueden salir bien. Vino de la nada una bola destructiva de pelo que, terminaba por expandir fuego, mejor conocida como oso rabioso y ¡tiró el sake y la comida! ¡que grosero! Yo estaba por tomar y comer eso. Ah, claro, también parecía agresivo lo cual era muy malo, pero lo importante de un festival es su comida.
Entonces vi una muy buena oportunidad; la carne de oso se podría vender ¿verdad? Tal vez la piel. No es que estuviera tan necesitado de dinero, pero ya que esta bestia había aparecido para arruinarme el festival, lo mejor era arruinarle la vida, ojo por ojo, le llaman.
Tal vez si me gustaba la vida la mejor opción sería correr, pero entre la gente que corría y los que se escondían alguien podría verlo y Tezca Norova no huye, no en público. El ambiente; Ahora pesado y caótico incluso sobrepasaba con su asfixiante presencia el tono naranja con el que solía ver el mundo, parecía que estaba acompañado de otras 5 figuras, otros 5 locos tal vez que en lugar de huir se quedaron a ver como el oso destruía lo que encontrara a su paso.
Noté algo… particular; Un hombre ¿intentando alimentar al oso? Bueno esa era una nueva forma de tratar a la bestia que destruía alrededor, tal vez estaba loco o tenía algún plan en mente, solo esperaba que no intentara saciar el hambre del oso porque era poca comida para una bestia de ese tamaño, lo que fuera, solo esperaba que los de alrededor no estorbaran tanto. — Hey, esa es una mala idea, si tienen algo en mente mejor ahora que darle un aperitivo antes del almuerzo, lo cual seríamos nosotros ¿Me entiendes? — No podía evitar señalar lo obvio, esperaba despertar cierta luz de sentido común en el chico o esperar que escuchara a la chica que intentaba sacarlo de la tontería
Era mejor prepararme para lo peor, por supuesto y por suerte había traído mi hermoso regalo del mar: la larga asta pasaba por el dorso de mi mano terminando en tres puntas, letal y elegante como solo ella, al observar cómo una chica, muy linda, le lanzaba una flecha a la bola de pelos podría percibir que mi intervención sería necesaria tarde o temprano, como siempre, nadie puede hacer nada sin el buen Tezca.
Resumen
Tezca cuenta como llegó al festival, a la aparición del Oso: Tezca piensa en atacarlo, pero no lo hace, manteniéndose a la expectativa e intentando hacer constar que darle de comer al oso puede ser una mala idea Karmas activos:
Charlatán
Muletilla
7 FUE
3 RES
12 DES
12 PRE
3 AGI
3 REF
8 INT
23 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 106 / 106
Energía: 120 / 120
Espirítu: 69 / 69
Nivel: 1
Nunca había sido demasiado afín a aquel tipo de festividades. Espacios llenos de luces, música, risas y momentos agradables que rememorar y compartir con los seres queridos. Eran una daga directa en el pecho, un recuerdo latente de aquello que podría haber llegado a tener pero que escapó como agua entre los dedos. Paseó sus dientes por su carnoso labio inferior, apresando este con suavidad mientras contenía un suspiro cargado de melancolía. Pese a todo, su mirada barría la plaza de lado a lado hasta que una pequeña y cálida llama se adueñó lentamente de su pecho, haciendo que de entre sus labios escapara una ligera risa. No podía evitar pensar que se veía lindo y de alguna manera, el jolgorio y la alegría de quienes ahí se hallaban le resultaba más contagiosa de lo que nunca admitiría en voz alta.
De una pequeña bolsa de tela que poseía oculta entre sus prendas, tomó uno de los caramelos, al azar, pues en ese instante no tenía preferencia por el sabor que tocara. Con gestos mecánicos y hábiles por la costumbre de realizar ese acto, despojó el dulce de su envoltorio para depositarlo entre sus labios. El ácido no tardó demasiado en adueñarse de su boca y paseó el caramelo en el interior de esta, ayudándose de la lengua mientras decidía tomar una nueva ubicación, y es que algo había captado especialmente su atención.
El olor ondeaba hacia ella en una clara invitación a acercarse a los puestos de comida. O así lo percibía la de cabellos color aqua. ¿Quién podía resistirse a disfrutar de un buen manjar? Porque precisamente ella, no. ¿Y qué mejor ocasión que aquella para gozar de las típicas delicias de la isla? Se relamió los labios de solamente imaginarse saboreándolos.
Pero no siempre ocurre lo que uno espera.
Fue leve, sutil, casi invisible, pero no le pasó desapercibido. Un jalón de sus prendas, el ligero roce en su muñeca la hizo voltearse, pero no vio nada. Bajó la mirada y ahí estaba, un niño que sonreía con una inocencia que bajó sutilmente su guardia —. ¡Baila! —tiró suavemente de ella y aparecieron dos, tres... En a penas unos segundos se veía rodeada de seis infantes que saltaban y danzaban a su alrededor, invitándola a formar parte de su grupo al verla tan solitaria. Su corazón dio un ligero vuelco. No podía negarse... No quería. Y ocurrió el milagro. Aquello que pocas ocasiones sucedía. Era como ver una estrella fugaz en el firmamento, pero no pudo contenerlo, salió de lo más profundo de sus entrañas. Una risa. Se estaba divirtiendo con los pequeños, se movía con ellos, imitaba sus gestos y jugaba.
Por un instante, breve, muy breve... Recordó una paz que había quedado olvidada.
Pero la felicidad es efímera, y nada es eterno.
Crack.
Fue sutil, lejano... Casi inexistente. Pero no pasó desapercibido a su afilado oído. Apenas escucharlo un crujido extraño se volteó. Su cuerpo tensándose por completo, los músculos rígidos. Algo venía, algo se acercaba... y sabía que no era bueno —corred, queridos... —escapó de sus labios en apenas un susurro contenido. Se volteó hacia los pequeños y con un suave empujón los dirigió al lado contrario del que provenía el crujido. Tenía que ayudarles, tenía que salvarles... en su presencia, no podía ocurrir otra vez —. ¡Rápido! —ordenó con más fuerza en su voz.
Cuando se volteó de nuevo ahí estaba. La bestia coronada... y Liora, por un momento, contuvo el aliento.
Se quedó quieta, analizando, observando... fijándose en todos los detalles posibles. Quiénes huían, quiénes se quedaban... Espera. ¿No estaba ahí Ryota? Y... ¿también Heras? Quiso acercarse, juntarse con ellos, pero el oso avanzó y ella simplemente retrocedió antes de llegar a alcanzarlos. No quería entrar en el rango de visión del animal, no aún. Antes de que eso sucediera necesitaba urdir el plan primero.
Pero el destino tenía aún más pruebas para ella.
Fue demasiado rápido, tan veloz como un parpadeo. El romperse de los recipientes de cerámica, el sake corriendo como un río por la plaza y las llamas alzándose como árboles, la bebida se había convertido en un caudal de fuego que devoraba todo a su paso.
Y en apenas un pestañeo apareció el infierno en la tierra.
Sus músculos se tensaron e inconscientemente volvió a retroceder. Podía escuchar el crepitar del fuego consumiendo todo lo que tocaba, sentía las cenizas rozando su piel y el humo adentrarse en sus pulmones. Su ojo, abierto de par en par seguía el casi hipnótico danzar de las llamas, parecía hechizada, o simplemente congelada. Perdió la noción de todo lo demás. Ya no estaba Heras, ya no estaba Ryota... No había nada más que el calor consumiéndola desde dentro.
El recuerdo que creyó enterrado volvía a su realidad, y eso... Era aún peor que cualquier incendio.
Liora llega al festival, decide ir a por algo de comer pero la emboscan unos niños que la llevan a bailar con ellos. Tras escuchar un ruido extraño les aleja y observa la situación. Cuando el oso entra en escena e incendia todo se queda congelada.
87 FUE
100 RES
18 DES
24 PRE
71 AGI
46 REF
19 INT
43 VOL
16 CH
0 CA
Vitalidad: 1394 / 1398
Energía: 1107 / 1107
Espirítu: 177 / 177
Nivel: 6
Por una vez en la isla Karate no se trata de darse de puños, sacarse los dientes, hincharse los ojos. Me encanta, ojala fueras así todo el tiempo Isla Karate. Lastima que estos festivales para Heras no fueran tan seguido. Lo bueno es que ahora tenía una buena oportunidad para compartir. Lo único es que no tenía mucho dinero para gastar ciertamente Shalliter en situaciones como estas se botaba y gastaba mucho dinero pero esta ocasión no estaba aquí. Desde que se había ido de Baterilla no se habían encontrado.
Ver la danza, la comida, fue un recordatorio de que la vida está para disfrutarse. No todo es malo, no todo es deudas. Por un breve y corto momento disfruto de la ocasión. Ya esperaba compartirla con las personas adecuadas, solo que no había tenido la valentía de tomar cada tren que se me cruzaba. En mi cabeza estaban las oportunidades grandiosas que no había elegido. Ahora mismo la de Uker. Ese hombre había tenido un plan mucho más grande que no había alcanzado a ver jamás. La voz arrepentida me dice cada ciertos días que debí haber surcado el mar con ese hombre y las demás sombras que son su tripulación.
Sacudo mi cabeza otra vez en negación. No me va pensar esas cosas tristes, si eso no se dió no era para mi, aferrarme a eso no va conmigo, además de que me arruina el estilo. Camino, no llamo la atención pero no me siento igual que ellos, aunque soy uno más, ellos son tan pálidos, ven la vida de otra manera, són como granos de arroz. Unos son arroz sencillo, cocinado al vapor, otros son arroz frito, tienen más sabor. ¿Pero qué soy yo? —Arroz quemado.— Me doy una risa a carcajadas de mis pensamientos.
No soy invisible, pronto siento las miradas en mi tersa piel. Quiza ellos piensan que no los puedo ver pero soy más agudo de lo que parece, más durante la noche. Aun cuando hay una que otra pareja noto sus miradas, no a todos les encanta verme, si hubieran visto a mi prima, ella si que les daría razones para asombrarse, pero bueno, lo importante es hacerse notar. Esta noche llevo conmigo un disfraz. Realmente no es un disfraz es solo una máscara que alguien más había extraviado y tuve la buena fortuna de encontrar. La llevo cómo un sombrero, pues mi fabuloso rostro no tiene que ser ocultado, tienes que mirar a que no te encantan mis ojos café. La máscara era sobre un cuento de un perro de los dioses y era muy interesante, aunque no pille muy bien la historia. Solo la llevo conmigo por lo bien que está pintada y por que en la historia el perro no es un perro si no un hombre con alas.
—Una noche como esta esperaría tener una buena compañía.—Solo puedo relamer los labios antes de escuchar los gritos, rugidos, nada de eso está bien. No son los gritos que pega una chica cuando alguien la toca sin permiso, son gritos de miedo y terror, bien que sé conocer la diferencia. Me estresa, el exceso de ruido me pone en alerta como a muchos y mis alas se pliegan un poco, cómo al mismo mis rodillas flexionadas, como si me preparara para huir.
Entre las voces que hablan pero no se entienden se escucha mucho “oso”. Una mirada atenta entre las personas, personas que midan máximo 1.70 metros pude ver todo a detalle.
Mi vista es aguda se percata de que el oso está acabando con un negocio, ha causado un incendio impresionante que a más de uno ha dejado en shock. Desde donde estoy, puedo ver a los tres habilidosos que han decidido darle cara a la bestia, pues estoy detras de casi todos. Aunque conservo mis dudas, no parecen el grupo más coordinado aunque ahí están Tezca y Runin. Mi pecho late fuerte en ese momento ya que verlos meterse de cara al peligro me hizo sentir que algo crece en la boca del estomago. No debería tener miedo Tezca acabó con un tritón él solo, pero Runin saltando al peligro con arco y flecha. Sin saberlo desde que soy libre es la primera vez que siento miedo por lo que pueda pasarle a alguien.
— Todos son idiotas. — Claro todos vieron el peligro y saltaron hacia él, pero se olvidaron por completo que aún quedan personas que no pueden huir del fuego. Entonces avancé, puesto que la vi con detalle. Era Liora pero ¿qué hace ella tan cerca del fuego? Sus alas en un despliegue, un impulso de sus piernas. Un impulso en un vuelo bajo pues de ella estaba a unos, no hacemos nada todos peleando contra el oso si no podemos alcanzamos a ponernos a salvo.
Cumpli el sueño de un hombre extraño ya que pude llevar en mis brazos a alguien mientras voy en vuelo, moviendome mas o menos unos seis metros así alejar damisela en apuros esa misma distancia del fuego. El vuelo es todo lo que puedo y que me permita maniobrar pues una cosa es volar en línea recta y otra cargando a alguien fuera de las llamas. Mi aterrizaje no es suave, mis sandalias derrapan con el suelo y no te suelto, pero tampoco te poso cual princesa en suelo. Solo reaccioné, no me pidas perfección.—No vuelvas a exponerte así al ponerte cerca del fuego. Es peligroso, tienes que cubrirte Liora. Resguardate con todos. —Mis palabras son de preocupación, parece que algo ha pasado con ella.
Soy consciente de que todos están en peligro pero es a la que ví petrificada y debía ponerla a salvo, aún más conociéndola. Mis alas la cubrieron un instante y luego se desplegaron otra vez para alejar el humo de nosotros así podríamos ver bien. Lo siento pero ahora debo darte la espalda y vuelvo a dar por completo mi atención a la brigada anti-osos. Quería entrar a la pelea pero es una bestia, a los diez metros que estoy de ellos puedo llegar. Me ajusté bien los guantes, seguro tendría que darle unas buenas manos a este peluche.
Muchas cosas.
Off: Agradecido con la oportunidad es mi primera aventura, perdon si estoy justo con la Hora. Helena y Paavo me comentaron que no se pueden unir a la aventura por cositas de trabajo así que supongo que soy el ultimo.
Resumen
Heras ha visto a todos entrar en acción por lo que decide ir a por Liora que esta en un estado alterado por el miedo y ponerla en un lugar seguro.
Karmas
Ojo Felino
Peso pluma
Detalles
Off: a mi algo me dice que no es importante pero creo que es oportunidad de practicar las guias.
Vuelo: La velocidad del vuelo en combate: Agilidad + 50 = 71+50=85.2=121
Al ser un desplazamiento que inicio con un salto tengo una distancia limitada que cuenta con ciertos adicionales.
Siendo el desplazamiento dependiente de la agilidad que es en vuelo serían 12 metros + 1 metro (Cuerpo ligero)
El rugido del oso resonó entre las llamas, ahogando los gritos de los aldeanos, tan violento que incluso uno de aquellos valientes héroes no pudo evitar escapar. Solo restaban cinco, y acababa de comenzar.
La bestia, de pelaje chamuscado y ojos inyectados en sangre, avanzó pesadamente hacia los restos humeantes de los puestos. Su hocico olfateó el aire cargado de ceniza y sake, y allí lo vio, en la distancia. Ryota, de pie, sosteniendo un trozo de carne con ambas manos como si ofreciera un banquete.
El animal bajó el cuerpo, tensando los músculos bajo su gruesa capa de pelo. Su respiración era un bramido profundo, húmedo, como el eco de una tormenta a punto de desatarse. El suelo tembló bajo sus pasos mientras se acercaba, levantando polvo en cada pisada pesada, mientras el calor del incendio dibujaba un resplandor rojizo sobre su silueta descomunal.
Por un instante, el tiempo pareció detenerse. La carne chisporroteó en las manos del castaño, el fuego crepitó a su alrededor, y el silencio fue roto únicamente por el gruñido del oso. Estaba tan cerca, menos de cinco metros los separaban, Ryota incluso pudo sentir el hedor a sangre y tierra húmeda que emanaba de sus fauces, aunque solo dios sabía lo que en su cabeza significaría aquello.
Pero, entonces, un silbido cortó el aire.
La flecha de Runin se elevó, ardiente como una centella, e impactó con un golpe seco en el rostro del animal, justo por encima del ojo. Sin embargo no hubo queja alguna, ni mueca de dolor. La bestia no retrocedió, sino que continuó avanzando sacudiendo la cabeza con violencia, como queriendo quitarse al molesto insecto que le perturbara. No hubo daño, pero sí ira.
La mirada del oso se alzó hacia la arquera. Por un instante, su odio pareció concentrarse en ella, su pecho subía y bajaba con furia, y cada resoplido lanzaba un chorro de vapor. Dio un paso firme y medido, tensando el cuerpo para lanzarse en un salto violento, pero entonces, algo más captó su atención desde el otro extremo.
En aquel lugar, Heras se elevaba en el aire, con sus alas extendidas entre el humo, alejando del fuego a la muchacha de cabellos color aqua. El brillo del incendio se reflejaba en sus plumas como brasas danzantes, y aquel movimiento bastó para redirigir el instinto asesino de la criatura.
El oso giró bruscamente, clavando sus garras en el suelo ennegrecido. Su cuerpo se arqueó, los músculos se tensaron, y en un salto descomunal, una masa de casi quinientos kilos de furia se lanzó hacia el Lunarian.
El aire se partió con el rugido de la bestia.
En un abrir y cerrar de ojos, Heras apenas tuvo tiempo de sentir el viento quebrarse a su alrededor antes de que la sombra del oso lo cubriera por completo. El zarpazo descendió como una guadaña, una embestida brutal que pretendía arrancarlo del cielo. Las llamas se alzaron con el impacto, y el festival, una vez más, tembló bajo el rugido del coloso.
Off
Bien, vamos por partes, como Buggy.
AclaracionesYPosiciones
Primero el último, Heras. No es que te tenga manía, lancé un dado 1d5 y salió que vaya a por ti. Y suerte tiene Liora, lo que a ti es una caricia de 4 PV a ella prácticamente la habría matado (?) [No llegaría a matarla, descuidad, está todo medido. 106 PV de un golpe la matarían, pero el oso pega 104, no sufráis (?)].
Finalmente sois 5 los héroes, el sexto salió por patas huyendo (?) Como os debe haber compartido Ryota, os he adjuntado la escena inicial y final tras mi turno. La adjuntará él en su post, que controla más (?)
Volviendo con Heras: Tu movimiento ha sido modificado, pues has calculado el desplazamiento considerando que el bono en velocidad de vuelo aplica a la distancia, y no es así. Tú capacidad de vuelo son 7 metros, a pesar de que puedas volar más rápido. Además, peso ligero hasta donde sé no influye en el vuelo, únicamente duplica la distancia de salto. En este caso, te has acercado a Liora de un salto y has volado algo más de cinco metros hacia atrás (no hay guía tabulada al respecto pero volando con 50 kilos temblorosos encima algo de vuelo perderías jajaja).
Ryota retrocedió a por comida y regresó más o menos al punto inicial en ese tiempo, mientras que Runin permaneció cerca de él desde donde disparó la flecha.
Por su parte Tezca fue ubicado relativamente cercano a ambos, entre ambos grupos, y Liora cerca del fuego y posteriormente movida por Heras. Espero que estéis todos conformes con las posiciones (?).
El Oso, por su parte, ha avanzado unos dos o tres metros hacia Ryota, hasta que ha visto al pollo frit... A Heras, que ha captado más su atención, y ha pegado un salto de 7 metros en su dirección, lanzando un zarpazo conforme caía.
Ya sabiendo los que somos, recordad postear a tiempo para que no os salte, que con el evento tengo modo asesino ON (?) Jajaja
Bélico
Defensivo: El oso se come el flechazo íntegro, que causa un total de cosquillas al resistir 100 PV de forma pasiva. La flecha rebota en su piel, tal como narré.
Ofensivo: El oso lanza un zarpazo a Heras, el cual causaría en caso de impactar 104-100 = 4 PV de daño cortante. Esta cantidad no causa efecto adverso alguno. La velocidad del movimiento del oso es de 30, que se mide con los reflejos de Heras. Dado que está algo distraído haciendo de príncipe salva princesas, no es imposible que reciba el golpe, y lo dejaré a tu criterio. Sin embargo, si decides esquivar, el golpe impactará en Liora causando más que cosquillas. Sugiero que lo encajes, pero "encajarlo" tal cual no es tu única opción.
30-10-2025, 04:54 AM (Última modificación: 30-10-2025, 04:54 AM por Tezca Norova.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Tezca Norova:
23 FUE
14 RES
13 DES
8 PRE
22 AGI
22 REF
17 INT
31 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 204 / 294
Energía: 309 / 309
Espirítu: 93 / 93
Nivel: 2
El tiempo corría, no me gusta eso.
El oso es un depredador y por supuesto, prefirió algo más vivo y que se mueve a la carne que le ofrecía el otro chico, hasta podría decir que tuvo suerte. Aun así, ir por un lunarian metros arriba no es un bocadillo tan fácil, aunque estuviera distraído intentando proteger a la peliazul… Hasta que saltó ¿Qué hay más aterrador que una bola de pelo gigante que destruye todo a su alrededor y, salta? Y entonces el zarpazo; Así lucía el gato de una de mis amigas cuando intentaba cazar a un pajarito que tenía en las cercanías: Solo que con menos fuego.
Entonces, registré el rugido y los gritos de los aldeanos, honestamente, si hubiera tenido tiempo para prepararme mentalmente lo más probable es que ese oso ya estuviera más que muerto, pero no, tuvo que agarrarme desprevenido. Mal oso. Esa estrategia no es muy justa.
No podía hacer mucho, pero lo sentí una vez más, mucho más leve al, la mayoría ser evaporado, casi evaporado del seco suelo por las llamas: Sake. En serio era una malévola bestia, que molesto, si no lo quería podría habérmelo dado. Entonces, incluso en una situación así no pude, pero divagar por un par de segundos, pensando ¿Sería viable embriagar al oso? Tal vez si el de las alas negras le tirara Sake… Espero, ya no queda, al menos no que vea; El oso técnicamente le había pasado encima a la bebida.
Un momento. El oso rompió las vasijas de Sake… Así que el sake se debió quedar en su pelaje ¿no? Se podría intentar. Intenté notar la flama más cercana a mi posición, pero me sería imposible, si el oso se daba cuenta era mi fin y tampoco tendría como llevar la flama al oso. Necesitaba algo rápido y que pudiera transportar a la distancia sin ponernos en riesgo.
Comencé a observar a mi alrededor, no muy lejos se encontraba el hombre y la chica bonita de la flecha… ¡Por supuesto! Eres un genio, Tezca. Me giré intentando llamar atención de la pareja a mi costado derecho al alzar la mano para posteriormente hablar. —¡Oye! ¡Chica bonita de la flecha! ¡Préndela en fuego, apunta y dispara al oso con certeza! ¡El oso debe tener Sake! ¡¿Me entiendes?! — Mientras hablaba hacía mímica con los brazos, primero como si sostuviera un arco y disparara la flecha, después simulando una explosión con las manos mientras terminaba de hablar, solo esperaría que fuera igual de inteligente que yo para comprenderlo.
Resumen
Tezca no se mueve de su posición pero se voltea a Runin y Ryota para decirle a Runin que prenda una flecha en fuego y la lance al oso.
Karmas activos:
Charlatán
Muletilla
Pidió entre risas a Runin, mientras la escuchaba gritar de fondo cuando, guiado por sus instintos, decidió llevar a cabo su alocada idea para apaciguar la ira del furioso animal.
Una vez regresó, con el trozo de carne sobre la cabeza y habiendo ya llamado la atención del oso, solo quedaba esperar que la comida hiciera su magia y forjara un vínculo único entre ambas especies. Después de todo, ningún animal era realmente malo, ¿verdad? Todos eran, al fin y al cabo, una simple conglomeración de instintos primitivos como comer o dormir.
“Kekeke ¿Por qué le tienen tanto miedo a este amiguito? Prácticamente nos tiene más miedo él a nosotros, que nosotros a él.” Alzó la voz para hacerse oír tanto por el rubio que hablaba a lo lejos como por su compañera.
Fue la típica frase de un cuidador de zoológico antes de aparecer en la primera plana de los periódicos, tras ser devorado por el mismo animal salvaje en el que confiaba.
Grande fue el asombro de Ryota al ver que su idea estaba funcionando. El encantador (a sus ojos) animal se acercaba con timidez e ingenuidad hacia la mano humana, como si solo siguiera el aroma de la comida a cada paso.“Ven amiguito, te buscaré más de donde vino esto para que te llenes.” Compartió Ryota con la misma fe absurda con la que muchos dueños de mascotas les hablan, convencidos de que realmente los entienden.
En ese momento, un agudo silbido cortó el aire y alcanzó los oídos del castaño. Apenas tuvo tiempo de ver cómo una flecha rebotaba contra el pelaje del animal, sin causarle daño alguno.
“¡Oye! ¡¿Pero cuál es tu problema?!”
Gritó a Runin cuando, al desviar la mirada, vio que la joven se encontraba cerca de ellos, justo en la dirección de donde había volado la flecha. “¡Esta pobre criatura solo necesita comprensión, cariño y ternura!” Continuó ofuscado, pues ahora, el hermoso oso cuyo aroma a sangre fue opacado por el de la carne en sus manos, desviaba su iracunda atención a la chica.
“No, espera, amiguito, la comida, la comida.” Fueron intentos inútiles por recuperar la atención de la bestia, aunque, por suerte, el destino pareció intervenir cuando algo surcó el aire.
Los ojos de Ryota se abrieron de par en par al ver cómo el resplandor del fuego iluminaba el cuerpo inmaculado de un hombre alto, de tez morena, cabello blanco, tatuajes y alas, descendiendo varios metros a la distancia junto a una hermosa joven de cabellos turquesa y vestiduras de un blanco puro.
“¿También estás viendo a un hombre con alas, verdad?”
Pregunto a Runin sin dar crédito a lo que sus orbes veían, pues era la primera vez que Ryota observaba a un Lunaria en sus 20 años de existencia. Tardo, escasos segundos, pero entonces reacciono, recordando que la joven que el extraterrestre cargaba era. “¡¿Liora?!” De inmediato recordó que le había hablado del festival del arroz y, como si faltara algo más para complicar la situación, el oso se desplazó con un increíble salto hasta donde se encontraban aquellos dos, probablemente atraído por la idea de comer pollo.
“¡CUIDADO!”
Un grito inútil, porque el hermoso animal ya estaba efectuando su ataque.
Sin pensar en ello, el cuerpo de Ryota se movió por pura inercia al ver a su amiga en peligro. Sus manos apretaron el trozo de carne, arrancando un par de trozos para dejar caer el resto a un lado, y acto seguido salió corriendo con prisa dando un gran salto al final de su carrera para conseguir situarse cerca de donde se encontraba la bestia.
“¡BRO MALO! ¡ERES UN MAL BRO!”
Grito Ryota deteniéndose a 2M del costado izquierdo del animal.“¡HEY BRO! ¡SI NO VAS A COMER POR LAS BUENAS, TE HARÉ COMER POR LAS MALAS! ¡ES POR TU BIEN!” Claramente no tenía intención de hacerle daño, pero con los trozos de carne en las manos reunió toda su fuerza y lanzó uno de ellos, de casi un kilo, en dirección a la boca del animal.
Una lástima que el kilogramo de carne solo recorrió 0,48M antes de caer al suelo…
“No pos… ta cabron… yo creí que sí la hacía...”
Resumen
Reacciono no más, no interfiero, grito a Heras y Liora, pero aclaro que grito en medio de la acción del oso y luego me desplazo un total de 5 metros corriendo y 4 saltando, para llegar cerca a ellos.
E intento tirarle la carne para obligarlo a comer, pero gracias a las normas del bélico, pues medio metro es mi límite. Lo di todo.
ASÍ QUEDAMOS TRAS MI DESPLAZAMIENTO.
Intuyo que cada cuadrito es 1 metro.
Belico
Capacidad de movimiento 5M corriendo + 4 Saltando = 9M
74 capacidad de peso.
Distancia de Ryota lanzando 1KG:
Distancia = (73) / 150 =0,48M
30-10-2025, 09:21 AM (Última modificación: 30-10-2025, 05:40 PM por Heras.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Heras:
87 FUE
100 RES
18 DES
24 PRE
71 AGI
46 REF
19 INT
43 VOL
16 CH
0 CA
Vitalidad: 1394 / 1398
Energía: 1107 / 1107
Espirítu: 177 / 177
Nivel: 6
Ost
No imaginé nunca que hacer del salvador me pondría en la primera línea. Ver a Liora atrapada en el miedo al fuego no se me iba a escapar. Pero no puedo quedarme esperando por ella. Francamente no es lo mismo llamar al diablo que verlo venir. Podría haberme quitado o seguir volando, pero no iba a abandonar a los chicos allí. No quiero creer que yo sea ese tipo de persona.
Ahora que está muy cerca veo lo grande que es. Llevo tanto tiempo en la isla Karate y no pude conseguir un buen maestro que me enseñara una buena manera para pelear, solo me queda improvisar a imitar. —¡CORRE!—Imperé de manera clara y audible para que ella pudiera reaccionar. No consideré que tuviese más tiempo para atender, ahora tengo un oso respirando sobre mi.
Alza tu guardia, cubre tu cara y partes vitales pero no tu visión. No dejes que nada le pase a Liora. Conservar una postura Cubrirme con los antebrazos sin retener la zarpa. Este gigantón de cerca se ve que pesa mucho y no correré del riesgo de que me pueda caer encima. ¿Pero tu piensas que yo me voy a quedar aquí quieto recibiendo castigo? Sea un arañazo superficial o no el gusto no se lo voy a dejar. Mi bloqueo no era para recibir el ataque de manera frontal si no para desviar y que él no fuera a caer sobre mí o sobre ella, con su peso una uña clavada acabaría conmigo seguramente.
Un gancho corto directo en el ojo. No le voy a perder de nuevo el foco y ahora que lo tengo tan cerca debo enfocar toda mi atención sobre él. Tengo la impresión de que soy lo suficientemente veloz para plantarme a esta distancia. Me doy un par de pasos hacia atrás mantenerme frente de él. Abro mi alas a su máxima extensión. Eso no solo cubrirá a Liora, a su vez evitará que pueda alcanzarme con una armadura en los brazos. Ni siquiera alcancé a escuchar lo que planean los demás o que hay un chico lanzando carne al suelo.
Volví a levantar mi guardia atento a que no me pesque pero a su vez que se enfoque en mi todo el tiempo. Si todos podían huir y ponerse a salvo yo podría llevarme al oso lejos al tener toda su atención.
Muchas cosas.
Resumen
-Heras le grita a Liora que se fuere, decide bloquear el daño del zarpazo sin que el peso caiga sobre él.
-Heras ataca con un golpe balco aprovechando la proximidad
-Heras toma una distancia para evadir proximos ataques/ hace el amago para manter la atencion del oso sobre el o asustarlo con el tamaño de sus alas.
Karmas
N/A
Detalles
Defensivo: Heras bloquea con sus brazos por lo que recibe son -4 PV Ofensivo: Golpe blaco directo a la cabeza.
Daños: 20 + 1.2(FUE)- (RES)=124 - 104=20 PV