[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2]
#21
Las lágrimas me quemaban la barba, y las palabras se me atascaban en la garganta como redes mojadas. Creí que en ese momento nada podía rasgarme más. Me equivocaba.

Lo oí antes de sentirlo: un crujido de aire como si el cielo se hubiera hecho más pesado. Pensé que era otra alucinación, otra imagen que mi cerebro me regalaba para torturarme, pero no. En el acto siguiente algo descendió con la fuerza de un tonel y me explotó el pecho. No pude respirar por un segundo; el mundo se volvió un eco lejano y un golpe sordo. Jin, pequeño y pegado a mi, dejó escapar un grito que atravesó la piedra. Ni siquiera ese grito me dio tiempo: el impacto me barrió como una ola contra un acantilado. Cuando pude abrir los ojos, la arena me miraba clavada en la piel, y mi cuerpo no parecía querer obedecer.

Jin cayó contra mi pecho como una hoja, y yo sentí la garganta llena de arena. Tosí, y cada tos era una advertencia de las costillas que protestaban. No entendía. ¿Quién golpea así en un acogimiento de luto? ¿Quién tiene la desfachatez de golpear a un gigante que llora? Miré al lugar de donde vino el golpe y vi una enorme sombra girando: el gyojin. Se había estirado, crecido. No era natural; su cuerpo se alzaba y, al girar, se convirtió en una masa bestial que me barrió de nuevo.

Otra patada. Esta vez me tomó de lleno en la costilla, y el mundo dio vueltas con cada pieza de respiración que me faltaba. Jin volvió a sufrir el rebote; su pequeño cuerpo golpeó mi pecho y ambos nos quedamos crujidos, confundidos, como dos muñecos rotos. Sentí el sabor metálico de la sangre en la boca, y mi visión se llenó de puntos. Aun así, cuando la niebla se disipó un poco, lo primero que hice fue cogerlo: mis torpes manos, lo abrazaron contra mi pecho con la delicadeza de quien sostiene algo frágil.

Me arrodillé con cuidado, no por debilidad sino para no lanzarlo al suelo desde altura; el menor descuido y Jin habría rebotado como una pelota contra las piedras. Lo coloqué apoyándolo sobre el suelo. Tosí otra vez, intentando poner orden en mis pulmones, y la tos me arrancó un gemido. Entonces la rabia, que en un principio había sido un calor contenido, se me infló como un huracán dentro del pecho.

Miré al gyojin con una mezcla de dolor y furia que me quemaba las entrañas. ¡Cómo se atrevía! No era sólo el hecho de recibir golpes; era la intromisión en mi duelo, la insolencia de interrumpir mi lamento con violencia. Sus ojos eran fríos, sin entender, y su tamaño, ahora mayor que tres gigantes apilados, parecía un insulto hacia mi. Quise gritarle mil cosas: cobarde, bestia, monstruo. Pero las palabras se quedaban cortas frente a la impresión de verlo expandido como una tormenta.

Me incorporé con trabajo. Cada músculo me protestó, pero mis manos fueron directas hacia el hacha que había enterrado a un costado. Su peso era familiar, como una extensión de mí. No para atacar, sino para mantener el equilibrio, para tener algo que me recordara quién era. Volteé hacia Jin, aún recostado sobre la arena, y lo tomé con cuidado, levantándolo hasta dejarlo sentado en mi palma. Sus ojos me buscaron, todavía nublados por el golpe, y le hablé con voz grave, intentando que sonara firme a pesar del cansancio.

—Vamos, pequeño… no podemos quedarnos aquí.— Lo levanté y lo coloqué sobre mi hombro con suavidad, asegurándome de que quedara bien sujeto entre los pliegues de mi ropa y mi cuello. —Vamos a rodearlo. Por la espalda.—

El rugido de mi respiración llenaba el pozo. Con Jin bien aferrado a mí, di unos pasos hacia atrás, flexioné las rodillas y pegue un gran salto, sintiendo cómo la tierra vibraba bajo mis pies. La tierra tembló bajo el impacto de mi caída y se levanto polvo del suelo cuando comencé a correr. Cada zancada era un latido de furia contenida, todo con el objetivo de quedar tras la enorme silueta del gyojin. 

Apreté el hacha con ambas manos. No era el momento de atacar todavía, pero mis músculos se tensaban, listos. Aun con el cuerpo adolorido, me mantuve erguido, observando al gyojin desde la sombra de su espalda. ¿Cómo podía ganarle a semejante bestia? No lo sabía, pero eso ya no me importaba. Ni su tamaño, ni su poder, ni sus palabras. 

Había tocado lo que no debía.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2698 - 700 = 1998
Energia: 1866 + 0 = 1866
Espiritu: 321 + 0 = 321
#22
 
“¡Ho ho ho!”
 
Mi risa se escuchó por todo el escenario luego de golpear exitosamente a aquellos fenómenos de la naturaleza. Oh, la maravilla de medir lo que quiera amplificaba mi melodiosa voz de forma gratificante. Que adorable soy, tan adorable como hermoso, y tan hermoso como débiles eran estos simios a los que me enfrentaba. Sin embargo, mi risa se cortó al ver que los gigantes no caían derrotados. Uno de ellos se apoyaba en la pared, alejándose, el otro se levantaba tomando a aquel pequeñajo pálido y montándolo en su hombro. Apropiado, un gigante no es más que una montura para los que tenemos una belleza superior, y ese ser, aunque no más hermoso que yo, era el único que se salvaba de todo el grupo.
 
Los gritos de alguien a quien solo puedo considerar como una vieja loca me llegaron a lo lejos, aunque no logre distinguir del todo lo que me decía estaba claro que buscaba insultarme de cierta forma. Sin embargo, el bruto de barba mantenía toda mi atención pues la idea de que me tocara me daba asco, me repulsaba, tensaba mi cola al punto de querer matarle tan rápido me fuera posible. El gigante pego un salto hacia mi dirección por lo que, sintiendo el mismo asco que se siente hacia una cucaracha voladora que se te acerca, grite con repulsión – “Hyakumaigawara seiken” – a la vez que flexionaba las rodillas y llevaba el brazo derecho hacia atrás para seguidamente dar un fuerte puñetazo a aquel esperpento barbudo el cual salió volando de regreso a donde había saltado – “¡Que asco!” – exprese con disgusto, después luego de caer en cuenta que había tenido que tocar el estómago desnudo de ese salvaje asqueroso.
 
Mientras mantenía una mueca que expresaba tener ganas de vomitar y sacudía mi mano derecha intentado limpiarla mínimamente, los gritos del grupo de estúpidas escandalosas continuaban y, lo que era peor, la pelirroja horrenda se acercaba a mi bellísima figura con una risa por demás escandalosa que me recordaba a la de un chimpancé drogado. Reduciendo mi tamaño a 25 metros, para escuchar mejor, podía confirmar que solo nos separaban 6 metros en diagonal pues la escandalosa toxicómana había reducido la distancia entre nosotros. Cansado de su risa y sus gritos gire mi cabeza hacia mi izquierda volteando hacia abajo donde se encontraba ella y le conteste – “Cállate zorra, Uchimizu” – a la vez que extendía por completo mi brazo izquierdo hacia ella con el dedo índice extendido. Una bella y simple gota de agua salió disparada desde la punta de mi dedo índice izquierdo, atinando en la cabeza de aquella loca ruidosa quien por fin paro de reírse.
 
“¡Ho ho ho!”
 
Volví a reír suculentamente mientras llevaba mis manos a mis caderas colocándolas entre mi hermosa cola que hacía de cinturón alrededor de mi cuerpo y levantaba la cabeza al cielo para apreciar la hermosura de la noche que intentaba, fallidamente, rivalizar con mi belleza.
 

 
Resumen

Secuencia de Acciones

Belico

Aclaraciones

Gastos

Den Den Mushi

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1976 + 0 = 1976
Energia: 1169 - 234 = 935
Espiritu: 300 + 0 = 300
#23
Atributos Personaje

La confusión del joven gigante termina por pasarse, su estado mental algo más estable, aunque sigue sin estar a plenas capacidades, sigue estando algo tocado por no haber consumido whisky durante tanto tiempo, sigue bajo los efectos del sueño que ocasionó el mermazo de discurso de aquel sujeto, por fortuna, ya no tiene el sentido afectado por la desorientación o confusión, su movimiento está limitado por la somnolencia y el daño de la caída, pero nada más. Por ahora el sujeto parece haberse centrado en otros, concretamente, en el otro gigante, que parece haberse lanzado hacia el tipo, al tiempo que las chichas hacen ruido, tratando de llamar la atención del imbécil que tienen delante, un narcisista de libro que se cree el ejemplo de la belleza, el culmen de la perfección.

El rebelde, sin mucha más posibilidad que el otro gigante, que parece haber aguantado mejor la caída, y los golpes del supuesto adonis que los recibió en aquél cubil, prefiere usar la astucia y la ventaja de que parece ser que está perdiendo la atención en su presencia. Si bien no tiene mucha fuerza, tampoco mucha capacidad de intervenir, pero si logra tocarle por el tiempo suficiente, la situación será mucho más favorable. Pero por el momento tiene que hacer que todo se quede calmado, tiene que poder moverse lo mejor posible, y por el momento no tiene mucha capacidad de movimiento, no es que antes tuviera una barbaridad, pero al menos tenía más.

El chico desde donde se encuentra toma lo único que tiene a mano para intentar algo, quizás sea una locura, sí, pero puede dar un giro a la situación que ayude a que todos hagan algo más, toma la petaca de la cual suele beber su whisky, un objeto bastante pesado, aunque para alguien de su tamaño y fuerza no lo es tanto. Con la máxima capacidad que tiene para afinar su vista, que es prácticamente nulo, lanza la misma, buscando impactar en la cola del sujeto, pero como ya se ha mencionado, tiene menos puntería que un ciego, por lo que su petaca cae estrepitosamente lejos de donde planeaba en un inicio.

Por el momento el joven se mueve un tanto más, en dirección contraria a donde lanzó la petaca, ridículamente poco, alejándose de la pared en diagonal, buscando rodear el lugar, para colocarse a la espalda del bicho sin que este se percate de su movimiento, presencia o intenciones. Sus pasos son más amplios que los de alguien que tiene menos tamaño que él, por lo que por lógica recorrerá más distancia cada paso. Su idea es acercarse a la espalda del enemigo, con clama, con tranquilidad, paso a paso, poco a poco.

Por ahora busca reposicionarse, por el momento tiene que colocarse en una zona provechosa, aprovechando que otros llaman su atención, aprovechando que poco a poco recupera su estado inicial.

OFF
#24
¿Cómo fue? ¿Y de qué forma terminó de un momento a otro sobre el hombro de Thrym cuando sus intenciones eran otras? Fuera como fuere, había escuchado sus palabras y su mano se sostenía sobre dicha articulación del gigante. Lo único que sí podía haber escuchado era la risa del Gyojin. Aquella sensación inicial de sueño parecía todavía estar manteniéndose. Un momento, ¿cómo siquiera no se había percatado hasta entonces de aquello? Quizás por la situación, quién sabe. Sus ojos se enfocaron, ahora desde el hombro de Thrym, en los del enorme rival frente a ellos, que no parecía hacer nada más que crecer. Era más grande que el propio gigante sobre al que se encontraba. Quiso abrir la boca, pronunciar unas palabras pero, oh desgracia, un nuevo impacto. Por fortuna no fue en su dirección, la desgracia recayó en el mismo individuo sobre el que estaba. La fuerza fue brutal, suficiente para que al verse agarrado de una sola mano perdiera el equilibrio, la fuerza, ya que la otra todavía sostenía su propia katana en su mano derecha con firmeza para no perderla.

[Imagen: msfN2O7.jpg]


Una vez más, perdía el control de su propio cuerpo. Chasqueó la lengua en el aire, mientras su cuerpo descendía sin ningún tipo de control. Se planteó clavar su propia katana en alguna parte pero… ¡ja! ¿Dónde? ¿En el propio aire? Imposible, ya que el cuerpo de Thrym estaba siendo alejado de él y el impacto fue inminente. Lo único que pudo hacer fue evitar un golpe directo en su cabeza, haciendo una ligera maniobra para que así el impacto fuera contra su propia espalda. 

El aire le faltó en los pulmones por el dolor por algunos segundos, jadeando, luego solo apretando firmemente su propia mandíbula mientras se ponía en pie, todavía dolorido. Pudo sentir la sangre descender de la comisura de sus labios, ya había sufrido demasiados daños. Sus pantalones no estaban siendo de ayuda en ese momento tampoco, el dolor solo provocaba un efecto demasiado intenso en él. Respiró, apoyándose de su propia katana para terminar de ponerse en pie a medida que su mente trataba de poner en orden sus pensamientos y ver qué hacer. Una cosa estaba clara, por el comportamiento que Uoichi había adquirido tras golpear a Thrym, era obvio que existía repudio hacia o bien él, o la propia raza.

Sus ojos volvieron a ver a Uoichi, quien ahora se enfocaba aparentemente en Lan y lanzaba algo con su dedo. Aprovechó para terminar de recomponerse, envainando su katana, elevando su mano izquierda para aflojar un poco la corbata de su traje. No podía quedarse así toda la vida, o a saber cómo diantres iban a terminar.

[Imagen: CbyrwlL.jpg]
—Me sabe mal golpear una cara bonita, sería mejor si no tuviera que recurrir a esto.

Apenas lo pronunció, su mano ya se encontraba en la katana, en posición de ataque. Suficiente de recibir solo golpes, suficiente de ver que un gigante inútil no le hacía caso y solo parecía ser un saco de boxeo. Le recordó en parte a sus propios hombres a veces. Era momento de tomar las cosas de su propia mano. Escuchó la risa llamativa de Uoichi, aprovechando ese mismo instante para mirar de forma diagonal hacia él. Solo les separaban pocos metros, de sobra para poder hacer su propia técnica.

Sus piernas ganaron fuerza gracias a su musculatura, realizando un movimiento en línea recta, desde su posición, mirándolo desde su lugar, para realizar el corte. Impecable, eficaz, hasta donde le alcanzaba. Ahora que el tamaño de Uoichi era menor, podía hacer un corte más limpio, pero seguía siendo más grande, por lo que alcanzaría uno de sus pies. El movimiento fue impecable, en un solo instante realizando un veloz movimiento, el sonido de su katana desenvainándose y, en el instante siguiente, había superado el tamaño de su pie, adelantándose unos metros más del mismo. Lo único que pudo apreciarse fue el momento en que reaparecía, envainando nuevamente su propia katana con una respiración calmada, sus ojos cerrados, solo para abrirlos unos segundos después, volviendo la mirada hacia Uoichi.

[Imagen: rYuOVU5.jpg]
—Lo siento, monada, me gustaría no tener que hacerte daño, pero no me diste otro remedio.

Su media sonrisa dibujaba su rostro, viéndose obligado a levantar la cabeza para ver a Uoichi desde el suelo, solo para volver poco después la mirada hacia sus compañeros. —Sería mejor verte conmigo lejos de esos inútiles gigantes que peleando contra ti, ¿no crees? — Un intento de ligoteo, al que se habituaba ya incluso en situaciones así, pero aprovechando la información que acababa de adquirir; su clara aversión a los gigantes. Sus ojos volvieron de nuevo la mirada hacia el grupo de sus compañeros, ahora en un tono y miradas más serias. 

[Imagen: uQ8zLC3.png]
—¡Y vosotros, moved el maldito trasero si no queréis morir!

Su anuncio fue directo, sin temor. Desenvainó de nuevo su katana, acomodando su mano en el bolsillo derecho de su traje con la mano izquierda, retirando de allí una de las dagas que ocultaba, con un “clic” en la funda, mirándolo de frente y dando algunos pasos hacia atrás, ahora volviendo a guardar distancias, solo las suficientes para ver qué haría el resto y, de paso, prepararse para atacar en caso de verse obligado a tener que evitar un nuevo golpe. Puso ambas armas en forma de cruz sobre su cabeza, teniendo en cuenta el tamaño que tenía los golpes vendrían de allí, a menos que recurriera a sus propios pies, por eso decidió tomar esas nuevas distancias a modo de precaución.

OFF
[Imagen: bTjgVIr.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 967 - 110 = 857
Energia: 1426 - 141 = 1285
Espiritu: 423 + 0 = 423
#25
Atributos Personaje



Un gemido salió de mi boca; un dolor fuerte y punzante se instaló en mi frente. Sentí una oleada de energía y placer que explotó dentro de mi interior, como si el volcán por fin hiciera erupción.
—¡HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA HUHYYAA! —El éxtasis invadió todo mi cuerpo, y no paré de reírme ni un solo minuto; una risa enloquecida y dispar que mezclaba dolor con gloria. El gyojin se había encogido a veinticinco metros, pero aun así era de un tamaño descomunal. El disparo me detuvo en seco e hizo que diera un latigazo con la cabeza hacia atrás; traté de resistir, pero casi me derriba. La cabeza me daba vueltas, me sentía desorientada. Traté de concentrarme y seguir. Fueron tres segundos en los que di una calada allí, de pie, recuperando la estabilidad, para luego exhalar y, en un abrir y cerrar de ojos, dar un salto de cinco metros hacia adelante.

Al fondo escuchaba cómo el humano de pelo negro decía algo hacia Uochi, mientras el gigante más alto del grupo comenzaba a avanzar nuevamente; pero poco podía escuchar o ver. Pasé junto a Jin como una ráfaga de viento, y mientras lo hacía, grité a Uochi:
—¡Paciencia en la forja, ahora me toca a mí! —En ese momento ya había recorrido, corriendo a toda velocidad, una distancia de dos metros más, quedando dos metros detrás del gyojin, a su izquierda, en diagonal hacia él. En el momento en que llegué a esa posición, inmediatamente mis piernas comenzaron a arder, calentándose y dejando salir a la luz aquella fruta que había consumido hacía un tiempo.

—¡Pelea conmigo! —
Con mis pies descalzos, di un gran pisotón en la tierra y varias piedras incandescentes salieron volando,  desde el suelo hacia los pies de Uochi, de manera diagonal, comencé a expandir mi magma estando en contacto todo el tiempo con el rastro que se formaba bajo mis dos pies, calentandolo y derritiendolo, este brotó del piso como un camino incandescente y destructivo hacia el gyojin, impactando dos metros desde sus pies hasta sus rodillas.
—Tal vez estos zapatos queden bien para tu baile, hermano —le dije, con sorna.

¡HUHUHYYAAAHYYAAA KAKAKHUHUYAA HUHYYAA!




Off


Contenido Oculto
[Imagen: dtilbUBl_o.gif]
Hablo #e82a1f | Pienso #E86E04 | Narro
Karmas
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1044 - 259 = 785
Energia: 1016 - 50 = 966
Espiritu: 285 + 0 = 285
#26
En el mismo momento en el que vi, que tras soltar mis últimas palabras el bicho no me hizo caso, decidí que era ahora cuando tenía que usar el hecho de que para él, bueno, tenía un valor entre cero y nada. Salté rápidamente en diagonal para abarcar la mayor cantidad de distancia posible, llegando a los dos metros.

Una vez que toque el suelo, transformé mis pies en hielo para de esa manera, poder deslizarme rápidamente y moverme más lejos. Tras abarcar cinco metros en diagonal, y posicionarme, con el hielo a mis pies, fue que me di cuenta y pude pararme apenas a ver las cosas.

El tipo seguía golpeando a diestro y siniestro, primero un puñetazo al gigante que estaba triste, causando que Jin que estaba en su hombro terminara por sufrir también, para ese momento, empecé a atacar. Se que no voy a poder evitar que haga daño a nadie, pero con un poco de suerte está lo suficientemente entretenido pegando como para no sentir la que le viene encima.

Desde mi posición el hielo avanza cinco metros mientras la pelea continua, sin separarme de este al nacer de mis pies convertidos en hielo, para que de esa manera poder atacarle y que vaya a ir directamente a por él, abarcando cinco metros desde mis pies hasta buscar subirle por los pies buscando llegar hasta las piernas.

Se que de momento no es un ataque poderoso, ni nada, pero el hielo debería de resultarle lo suficientemente molesto, y ya que ando aprovechando que…Pues eso, no es que me haga demasiado caso, debería de impactarle mientras él está…¿Qué cojones acaba de hacerla a Lan? Me quedo fría al ver el balazo de agua darle a mi compañera, amiga, sin saber qué demonios acababa de pasar.

Sin duda se nota que no me he cruzado con un Gyojin en la vida, pues un aterrador escalofrío ha recorrido mi cuerpo en apenas segundos. Algo me dice que si esa cosa me impacta a mi, no voy a tener la misma suerte que mi compañera.

Tras mi hielo es que veo que Jin se lanza, recuperándose de su ataque, Kelvin está en mal estado, todos estamos bastante dañados.

No he perdido la esperanza, pero comienzo a pensar que como no hagamos algo más drástico el hijo de puta va a terminar con todos nosotros

Suelto una respiración temblorosa, pero de mis pulmones no sale vaho alguno, una de las cosas que pasan cuando te vuelves una con el hielo. Ya que en cuanto mi ataque termina, puedo ver a Jin  atacar y luego a Lan.

Es ahora, o nunca.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 506 + 0 = 506
Energia: 567 - 50 = 517
Espiritu: 114 + 0 = 114
#27
Un puñetazo seco, directo al estómago, corto mi carrera. Noté la mano del gyojin clavándose como un mazo y, antes de darme tiempo a procesar la ofensa a mi persona, me encontré rebotando contra la pared del pozo con un thud que hizo vibrar la arena. Al recibir el impacto, vi con el rabillo del ojo a Jin desprenderse de mi hombro y caer peligrosamente de espaldas, quedando justo al alcance del enemigo.

No fue un daño mortal, por suerte era bastante duro y mi vientre aguantó, pero la fuerza sí me dejó descolocado. Me apoyé con la espalda contra la roca, sintiendo cómo una hambre vieja se mezclaba con la punzada del golpe y la bofetada del orgullo herido. Mis costillas protestaron, y tuve que inhalar hondo varias veces para recuperar el aire.

Lo que más me jodió no fue el golpe en sí, sino la idea de que no podía lanzarme y partirle la cara ahí mismo. Frente a mí, la masa del gyojin seguía erguida, y entre él y yo había una mezcla imposible de cuerpos y gritos. Atacar de frente sería de idiotas: quedaría expuesto, perdería la ventaja de mi movimiento, y por encima de todo, pondría a mis nakamas en peligro.

Vi a los demás hacer ruido, a los pequeños montar un espectáculo de gritos para distraerlo, chillando como gaviotas. Sus voces eran una cacofonía que, si bien no me gustaba, me servía. Aproveché cada grito y, con paso largo y medido me aparté, desplazándome nueve metros en diagonal hacia el lado opuesto de todo aquel conflicto, buscando la espalda de todos y quedar apartado de la vista del enemigo. Sin apartar mis ojos y sin perder detalle: buscaba el hueco, la rotura en la defensa, el momento en que el gyojin bamboleara la guardia.

Mientras tanto, escuché el tintineo de la cola del otro exhibicionista y a los demás buscando la atención del gyojin. Yo, a espaldas del conflicto, comencé a tallar mentalmente el movimiento: un salto pensado, la carrera y recoger inercia en las piernas para asestar un buen golpe con el hacha. No quería destrozarlo por su narcisismo, aunque este me molestase bastante, quería cerrarle la boca a quien interrumpe un duelo de luto con su vulgar espectáculo.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1998 - 230 = 1768
Energia: 1866 + 0 = 1866
Espiritu: 321 + 0 = 321
#28
El tipo me ignoró por completo, como si mis palabras se las hubiera llevado el viento. Mi plan, que creí brillante por un segundo, se fue directo por la borda. No tenía opciones reales contra alguien así; ni siquiera podía acercarme sin el miedo de que me aplastara como a un insecto. Ya había visto de lo que era capaz, podía hacerse más grande cuando quisiera, y eso bastaba para hacer que hasta mis cuernos parecieran de adorno.
 
Todo este tiempo que estuve solo pensé que podía valerme por mí mismo, que la soledad era una especie de fortaleza, pero en momentos como este entiendo la verdad: los que creemos no necesitar a nadie somos, al final, los que más terminamos necesitando de todos. Estoy seguro de que, si Roosevelt estuviera aquí, las cosas serían diferentes. Con él cerca, me sentiría más fuerte, más seguro, más capaz, pero ahora ¿qué podrían hacer mis cuernos contra alguien tan enorme? ¿Embestirlo y quedar pegado a su pie como un mosquito? Qué broma más cruel. Mi mente buscaba una forma, cualquier forma, de ser útil, de ayudar, pero la verdad era clara, todos aquí parecían superarme con creces, y yo, yo solo estaba ahí, de pie, como un completo tonto.
 
Más por la presión de no querer parecer un inútil, y al ver cómo los demás estaban siendo golpeados sin piedad, sentí el impulso de moverme. Mis piernas reaccionaron antes que mi cabeza, y comencé a correr en dirección al tipo. ¿Qué haría exactamente? No tenía la menor idea, pero tenía que hacerlo, tenía que acercarme y si el único daño que podía causar era a costa de mis cuernos, entonces así sería.

Corrí todo lo que mis piernas aguantaron,cuatro metros directo hacia la bestia, sintiendo el suelo vibrar bajo cada paso. Con la mano libre tiré del pergamino que llevaba a la espalda y lo desactivé de un tirón; se desvaneció en una nube de humo que olía a pólvora vieja. Mis cuernos ya estaban inclinados, el cuello tenso como un arco. No iba a quedarme con los brazos cruzados viendo cómo aplastaban a los demás. Grité con toda la rabia que llevaba dentro. 

—¡No me voy a quedar de brazos cruzados, voy a romperte el culo rosado que tienes! Beeh!! — Aceleré hasta que el aire me quemó las costillas, sintiendo cada latido como un tambor en los oídos mientras la madera y la piedra vibraban bajo mis botas; el mundo se redujo a una línea entre mi hombro y su cara gigante, el olor a sudor y hierro llenando mis fosas nasales, y por un momento todo lo demás se volvió un murmullo lejano. Mis cuernos apuntaban como lanzas, el cuello tenso, y no pensé más que en embestir con todo lo que tenía, aunque eso significara perderlos, los gritos a mi alrededor se convirtieron en viento, y la sensación de volar hacia adelante, directa y brutal, me dio una claridad feroz que solo el peligro sabe regalar. 

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 587 + 0 = 587
Energia: 570 - 36 = 534
Espiritu: 60 + 0 = 60
#29
¡Qué adorable espectáculo estaban brindando estos simios! Mientras disfrutaba de mi propia magnificencia tras silenciar a esa escandalosa pelirroja, no advertí – oh, la audacia – que estas criaturas inferiores habían coordinado un ataque. Primero sentí algo desagradable trepar por mi pierna izquierda. Bajé la mirada con desdén y vi hielo (¡Hielo!) adhiriéndose a mi perfecta piel violácea. El frío mordió mis extremidades de forma ofensiva, como si algo tan vulgar como la temperatura pudiera doblegar mi hermosura. Mis ojos se entrecerraron – “Qué insolencia” – murmuré. Entonces, un ardor agudo atravesó mi pierna derecha. Giré apenas la cabeza y ahí estaba ese pequeño ser pálido, con una katana que había osado tocarme. La hoja retiró manchando mi piel con una línea carmesí. Mi cola se tensó involuntariamente alrededor de mi cintura, los anillos de oro tintineando con mi indignación. El chico aquel me hablo, pero cuando estaba a punto de contestarle sentí un calor, primero abrasador, luego infernal envolver la misma pierna izquierda que había sido congelada. El hielo se evaporó en un siseo grotesco. Abrí los ojos con horror. Esa mujer desquiciada, esa zorra ruidosa, había convertido sus piernas en lava y ahora mi perfecta piel se quemaba bajo su ataque nauseabundo. El dolor fue... inaceptable.
 
Mi cuerpo, mi glorioso cuerpo de 25 metros de altura, se contrajo violentamente. Sentí cómo mi transformación se desvanecía contra mi voluntad, reduciéndose, encogiendo, hasta que volví a mi altura natural de dos metros. Me mantuve en pie – porque antes muerto que caer de rodillas – mientras el mundo giraba en espirales confusos. Mi mente, usualmente tan afilada como mi belleza, se nubló durante unos segundos eternos. No... esto no puede... yo soy... Pero entonces, como el sol atravesando nubes pasajeras, mi consciencia retornó. Y con ella, la furia. Me incorporé lentamente, desenrollando mi cola de mi cintura con deliberada elegancia. Mis labios púrpura oscuro se curvaron en una sonrisa que ya no era condescendiente, era letal. El dolor ardiente en mi pierna, el corte en mi costado, la humillación de haber perdido mi forma magnífica... todo se cristalizó en un solo pensamiento – “Van a pagar por manchar mi perfección” – pensé, y la voz en mi mente, normalmente melódica, destilaba veneno puro al igual que mi cola. Literalmente.
 
Pasé los dedos por los anillos de oro que adornaban mi cola, activando mi herencia racial. Un líquido viscoso y violáceo emanó de mi piel, impregnando el metal precioso. El veneno, mi veneno, parte de mi esencia superior, recubrió las joyas con un brillo mortífero. Mi cuerpo se movió con la gracia de una bailarina y la velocidad de una serpiente. Tras cubrir esos 3 metros en diagonal, acortando la distancia hasta esa pelirroja infame que aún osaba estar de pie frente a mí, mi cola se desenrolló completamente, sus dos metros ondulando como un látigo viviente a la vez que de mi boca salía una sola palabra – “Elegancia” – pronunciada con más veneno en la voz que el que emanaba de mi cola. El impacto resonó como una campana de catedral. Los anillos envenenados impactaron su cráneo y vi – para mi satisfacción – cómo sus ojos se abrieron en shock antes de que su cuerpo saliera volando. Cuatro metros atravesó el aire como un proyectil defectuoso, hasta que su espalda se estrelló contra la pared occidental con un crujido delicioso.
 
“Basura escandalosa” – escupí las palabras mientras enrollaba mi cola de vuelta, los anillos tintineando alegremente – “Deberías agradecer que te permití tocar algo tan hermoso como mi cola antes de morir.” – Pero no había terminado. Mis ojos carmesí giraron hacia atrás, donde ese pequeño ser pálido permanecía a seis metros de distancia. El que había cortado mi piel. El que había osado herirme con acero común. Recorriendo la distancia que nos separaba con la gracia y velocidad que me caracterizaba, girando sobre mi mismo en posición de ballet, solté una potente patada lateral contra aquel humano…delicioso mientras pronunciaba – “Grand fouetté: Ano natsu no hi no memoir”. Aterricé con gracia artística, mi cola enrollándose nuevamente en mi cintura como un cinturón elegante. La quemadura en mi pierna palpitaba, recordándome el pecado cometido por la pelirroja junto con estas personas… Morirían. Pero el dolor era temporal. Mi belleza, eterna.
 
“¡Ho ho ho!” – mi risa brotó, más oscura que antes – “Podrás salvarte al no ser horrendo” – dije al chico pálido frente a mi – “Pero la fealdad de tus amigos me ofende más que sus patéticos intentos de golpearme, ternurita.” – Todos ellos, todos, habían cometido el error de tocarme.
 
Y yo, en mi infinita magnificencia, les enseñaría el precio de tal blasfemia.
 

 
Resumen

Secuencia de Acciones

Belico

Gastos

Den Den Mushi

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1976 - 964 = 1012
Energia: 935 - 248 = 687
Espiritu: 300 + 0 = 300
#30
Os juro que no soy una mujer vanidosa, pero este hombre va a hacer que me cuestione mi propia existencia a este paso. Le congelo…¿Y se pone a pegarle al resto? Bueno, ese no va a ser mi problema esta vez.

En cuanto el cabrón recibe nuestros ataques, veo que se gira para Lan y es entonces que retrocedo por instinto, salto dos metros hacia atrás en diagonal. Una vez estoy allí, vuelvo  a moverme, pero no voy a acercarme, claro que no.

Tengo que alejarme, de esa manera, manteniendo ambos de mis pies transformados en el hielo es que me desplazo cuatro metros y medio hacia la pared, hacia atrás.

Estoy buscando un ángulo, tengo que apuntar con cuidado porque el cabrón está golpeando a mis compañeros y si no tengo cuidado, puedo darle a alguien.

Es justo en ese momento, en el que termina de golpear a Jin y sus ataques terminan, que pisó el suelo con fuerza, haciendo un ángulo de sesenta grados en el suelo ligeramente en diagonal, de tal manera que el punto más álgido del lateral, los quince metros que recorre en su totalidad, atraviese donde está el cabrón del bicho, pero no llegue a dar a Jin.

Un metro o algo así de diferencia debe haber entre ambos, así que por eso tengo que alejarme y tener cuidado.

Creo que el hombre de la espada ha podido notar ya que yo y Lan somos algo explosivas, pero preferiría no tener que herirle. De momento todos han sido buenos compañeros y no me apetece armar un desmadre.

El hielo de mi técnica avanza en aquel peligroso cono, donde las estalagmitas de hielo avanzan comiéndoselo todo a su paso y atravesándolo. Algo me dice que por mucho que haya podido ver mi hielo no se espera está sorpresa.

Las estacas de hielo que salen del suelo deben incrustarse desde sus pies hacía arriba, creando una apertura para que mis compañeros puedan hacer algo. Me preocupa Lan, joder, tengo un nudo en el estomago que amenaza con estrangularme, necesito ir con ella, ver que está bien.

Pero igual que antes he querido que este cabrón se fije en mí, ahora mismo necesito que no me preste atención, se que no es lo ideal teniendo en cuenta la brutalidad que acabo de lanzarle…Pero oye, mis amigos gigantes también van a hacer lo suyo.

Esta vez ese cabrón no va a librarse de esta.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 506 + 0 = 506
Energia: 517 - 122 = 395
Espiritu: 114 + 0 = 114


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