[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5]
#31
Narrador / María Merlot

BANDA SONORA DE LA LOCURA DE MM :: CLICK AQUÍ

……………………………………

¿Había matado antes?
Si.
¿Le incomodaba hacerlo?
Si… y no.

La semi sirena dejó de abofetear a su lejano primo gyojin. Siguió a su acción un segundo de silencio que se sintió eterno, o en su mente así fue… porque el momento de locura y venganza la dejó brevemente ida, en las nubes densas de su cabeza. Ahí, a horcadas sobre el dorado enemigo, la hermosa mujer cubierta por una capa negra con capucha levantó sus manos a la altura de su pecho, con las palmas hacia arriba. Veía la sangre que se escurría de estas. Tan líquida, tan extraña, tan libertadora. No sentía remordimiento, por un simple motivo: Uoyon Sakana comenzó todo ese circo sin sentido. Él atacó a traición a su querido Jensen Valentine, si su hermano no se hubiera levantado después… ella, sin duda, se hubiera vuelto loca… más loca aún. Prefería ver la sangre de ese horrible ser en sus manos, que verla brotando de Rojo (Jensen). Y no solo eso, atacó a diestra y siniestra a todos los demás: Al Peluche indefenso, al pelirrojo que solo buscaba a sus compañeros y a la antorcha humana, que no había hecho nada. Tal vez, si ese ser reptiliano hubiera entablado una conversación racional, y tal vez si no hubiera atacado sin motivos, nada de eso habría pasado. Fue su culpa.

La muerte, la sangre, el caos, la locura, el dolor, el temor… ella la había sentido en carne viva desde muy joven, con una mente en blanco que solo buscaba entender y huir pero llegado el punto de la desesperanza, decidió ceder, ignorar, escapar de la realidad hundiendo todo lo traumático en lo más profundo de su mente y sepultandolo con grillos que hacían revolucionar sus pensamientos y exteriorizar una versión desquiciada, alegre y simpática hacía mundo. Un mundo que la tildaba de loca pero estaba más cuerda que todos ellos.

La dama inhalo profundamente, luego exhalo dejando ese pequeño evento fatídico en la fosa más remota de su cabeza. Se levantó al tiempo que limpiaba sus manos de la capa mientras buscaba con la mirada a su hermano. Al encontrarlo sonrió con genuino cariño, tenerlo cerca la llenaba de tranquilidad, ahora no había razones ni miedo para demostrar su amor fraternal. Dio un paso, y otro más, hasta llegar a su lugar. Extendió los brazos y se lanzó a su cuello — Hermano… — musitó con su cara entre el hueco de su cuello y el hombro, cara que movió buscando consuelo y en el proceso se limpió la sangre salpicada del gyojin — … yo solo quiero regresar a mi celda… ¿puedes llevarme hasta ella? — le pidió con un tono de voz normal, quizás los demás escucharan o no daba igual, luego se separó tomando entre sus manos las mejillas del hermoso hombre de ojos rojos — … pero aun falta, lo sé… debemos encontrar a Algodón de Azúcar, y a los demás… y no olvidemos la fotosíntesis, aunque sin agua no lo lograremos, debemos encontrar agua, Hermano… el agua es esencial… — reiteró su necesidad del vital líquido incoloro —  y aliados también… — lo dijo con una voz muy seria, poco habitual en ella, y susurrado para que esta vez solo él lo escuchara. Después le sonrió alegremente, soltando sus mejillas y llevando sus manos libres al bolso de medio lado que llevaba bajo la capa — … Algodón de Azúcar me dio algunos insumos médicos, me dijo muchas cosas de como usarlos perooooo lo básico era abrir, poner sobre la herida y ya… es el más valioso que tengo de todo lo que me dio, por favor, úsalo tu, hermano… — se lo extendió esperando que lo tomara — … ya regreso, solo dame unos minutos... — finalizó cuando él tomó el botiquín de primeros auxilios.

La chica solo tuvo que girarse levemente para encontrarse con la primera “semillita”: La antorcha humana, quien parecía un Brownie. Visto de cerca era un individuo muy curioso, con alas negras y una máscara con una sonrisa en “V”. Eso la hizo imaginar que era un tipo con sentido del humor, aunque si ella usará una máscara sería con más detalles coloridos. Se acercó a él, no estaba muy lejos tampoco, y se sentó sobre sus propias piernas para quedar a su altura; ya que el sujeto se encontraba sentado, con la pierna derecha flexionada y con su brazo derecho sosteniendo lo que supuso sería su arma. Antes él había dicho cosas muy ciertas, aun estábamos en el juego de la poza y mientras más semillas, capaces de hacer la fotosíntesis, mejor les iría — ¿Hola, Brownie? — le dijo inclinándose hacia adelante intentando encontrar sus ojos — … ¿Puedo tocar tu flamita? ¿Si la toco me quemara? — preguntó con mucho interés, había tenido ese pensamiento intrusivo desde que la vio al caer en el pozo, pero su diestra se levantó fue hacia una de las alas, esas plumas tan negras como la noche misma — … son tan suaves… — apenas las rozó con las puntas de sus dedos enguantados, y por la forma en que se deslizaron sobre el ala, fue que dedujo su suavidad — … preguntaste antes si teníamos algo para ayudarte, un poco de medicina tal vez. Si vas a pedirme algo así, deberías invitarme a cenar antes, a un lugar bonito, con quizás un violinista de fondo amenizando el ambiente… — dijo con un toque divertido al tiempo que inclinaba su cabeza hacia el lado derecho haciendo que los mechones de largo cabello celeste se movieran en la misma dirección. Lo que vería el hombre, estando tan cerca, era solo la parte baja de su cara, sus finos labios rosados y su delicada piel de porcelana — … fuiste tú, desde la distancia… quien disparaba… ¿cierto? — pregunto viendo el arma reposar en su pierna, entonces esta vez acerco su cara a la suya, muy cerca… tanto que logró percibir un olor proveniente de él… olía a algo quemado… a cenizas… a hollín… ¡Chimeneas! — … no tengo medicina, lo siento, de verdad… pero tengo algo, algo que mi Bonita hizo especialmente para mí, con los ingredientes más frescos del Reino de Samba, sin matar a nada en el proceso. Bonita entiende mi respeto hacia la vida… — le comentaba como si fuera su mejor amigo, y como si él entendiera quién era “Bonita” — …lo tengo por aquí… — dijo alejándose un poco y rebuscando entre su bolso, quizá en ese leve momento el sujeto lograse avistar sus preciosas piernas torneadas y níveas, el short de jean y parte de su camisa overside roja floreada — …Aquí, ten… te encantará. Bonita es tan buena como el Cocinero — explicó extendiendole una bolsa tipo ziploc con un enrollado mediano — … por nada — le dijo cuando lo tomó, luego sin previo aviso le estampo un beso en la mejilla de la máscara, lado derecho — … si te la quitas, prometo que serán en tus labios — bromeo, la verdad era que como cotilla, quería saber que se ocultaba debajo de esa máscara, seguro escondía un rostro feo pero su contribución a la causa, ya lo hacía agradable a los ojos de su corazón.

Se levantó, llevando sus manos a ambos lados de su cintura. Tenía que buscar a su peluche semi muerto, una semillita más, pero también estaba el otro hombre, el pelirrojo. Mientras caminaba hacia el inconsciente mink, lo miro de reojo al tiempo que ideaba una manera para que su hermano no lo matará cuando tuviera la oportunidad. ¿Por qué lo iba a matar? Es lo que hacía Jensen Valentine con los Marines: Matarlos… pero, en el fondo, y aunque pudiera ver hacía otro lado, no quería ver más derramamiento de sangre… y perder una mano extra en el escape de ese pozo. Solo había una forma de salvarle la vida, jamás pensó que sería de esa manera ese “Evento Trascendental de Su Vida”, y con alguien que posiblemente no volvería a ver jamás. María Merlot lo volvería el único Marine que su hermano no se atrevería a matar… o al que matará más rápido… lo iba a descubrir en unos momentos.

Al llegar a dónde el peluche, revisó su respiración, suave y constante: ¡Vivía!. Se había prometido a sí misma ayudarlo, él era un ser adorable e inocente. Antes, cuando lo había embarrado de ungüento había sentido varias cosas dentro de sus ropas, así que se agacho y lo registro como si fuera un anaquel de la tienda — … es por una buena causa, igual no lo sabrás, creo… — le susurro entre risitas, robar no era lo suyo pero si la oportunidad se daba… y si había una razón de peso, no tenía problemas en hacerlo. Cuando encontró lo que buscaba: el botiquín y la comida que había “sentido” antes. Guardó en su bolso el botiquín y la ración de comida — … ¿Puedo cargarlo, Señor Peluchito? Claro que si MMcita… — preguntó y respondió, su respuesta la hizo con la voz fingida masculina como si fuera su peluda victima. Pasó su mano izquierda por debajo de sus rodillas, y la otra por la espalda, cargandolo en sus brazos como si fuera un matrimonio luego de la boda… y hablando de matrimonio… volvió a fijarse en el pelirrojo.

Se acercó con el Peluche en brazos, a diferencia de los demás, con él se detuvo a un metro. Soltó las piernas del mink, quien quedó sostenido sólo con su mano derecha, como la muñeca sin vida que era en ese momento. María sacó la ración robada de su bolso y la tiró al pelirrojo — … yo… — musito dudando, como si su boca no quisiera decir lo que su mente había decidido anteriormente — … yo… solo espero… no equivocarme… contigo… por favor— le dijo, para que solo él escuchará luego le sonrió, con la risueña manera a la que estaba habituada, una que reflejaba alegría y un toque de locura — … ¡WOOOOOOOOOW! De cerca eres aún más guapo y pelirrojo. ¿Qué es esto que siento en mi corazón? ¿Acaso es la llama del amoooooooor? — lo dijo tan alto como para que su hermano y la Brownie escucharan — … ¿Es cierto eso que dicen, Peluche? ¿Que solo con una mirada puedes enamorarte? — tomó al peludito con la mano que tenía libre, entrelazando sus dedos y empezando a girar con él como si bailara el vals — … Si el destino me trajo a este foso inerte, sin agua, para mostrarme al amor de mi vida, significa que no puedo perder tiempo… ¡Sé el testigo de nuestro matrimonio, Peluche! — se detuvo soltando nuevamente la mano del mink que cayó inerte hacia un lado siendo retenido únicamente por la mano derecha de la celeste — … Aquí y ahora, Pelirrojo…. — lo señalo mientras le sonreía con diversión ante su locura — … ante mi peluche, la Brownie y mi amado hermano, ante las paredes y el suelo inerte, ante el cadáver de la lagartija de hermosa piel dorada, nos declaro Marido y Mujer… de aquí hasta que se acabe el mundo, serás mío y yo seré tuya, mi amado esposo…  — sentenció dejando de señalarlo para proceder a abrazar a su Peluche como si fuera una almohada que escuchaba su esquizofrenica escena de amor — … nuestro matrimonio no será fácil, tendremos muchos obstáculos… pero el amor vencerá… nos encargaremos de eso, será una semilla que cuidemos con esmero, con agua y sol lograremos que crezca hermosa y sin igual. Posiblemente, estemos separados por muchos años. No te prometo fidelidad pero si… enviarte postales con un beso describiendo mis aventuras — siguió divagando, con voz suficientemente alta para ser escuchada por todos — … Esposo mío, vive… vive porque sino… me sentiré… muy triste. ¡NO QUIERO SER UNA VIUDA! — grito lo último con mucha fuerza, como si las cosas que decía tuvieran algún tipo de sentido en su vida. Había veces, que hasta ella quería reírse de sus monólogos, pero no lo hizo, solo soltó nuevamente un lado de su Peluche para dejar libre su mano izquierda, levantar levemente la capucha y revelar por completo su hermoso rostro al pelirrojo — … nuestras alianzas deben ser de oro puro, en honor a lagartija que nos unió… y correrán por tu cuenta — le guiñó uno de sus orbes, y luego le lanzó un beso al aire.

La mujer dejó que su capucha volviera a ocultar su rostro, pasó su mano por debajo de las rodillas del mink y volvió a cargarlo, para darse media vuelta y regresar a dónde su hermano — Hermano, ahora soy toda una señora casada…. Ha sido un casi final feliz, después de todo… — le comento alegremente, dejando al peluche acostado cerca de ellos. Verlo en esas condiciones lo entristecía, no le gustaba el maltrato animal injustificado... — Ojalá tuvieramos alas como Brownie para salir volando de aquí… — se acostó al lado del peluche, viendo el techo/cielo como si estuviera muerta. Lo único claro ahora era que ella cuidaría del Peluche dormido... peluche que no soltaría, que no permitiría que nadie le hiciera más daño… María lo llevaría con ella, a dónde fuera.

Al estar acostada, su cuerpo le recordó el dolor de antes y la sensación de malestar general que la estaba atacando desde un poco después de que apareciera Uoyon. Necesitaba que Hyakinthos la revisara… ¿Dónde estaría? ¿Por qué su tripulación tardaba tanto en encontrarla? ¿Se habían olvidado de ella?


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Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1511 + 0 = 1511
Energia: 1276 + 10 = 1286
Espiritu: 315 + 0 = 315
#32
El joven arquero pudo ver como el combate al fin llegaba a su fin, entre todos han logrado salir vivos, no enteros, pero vivos, medianamente cansados aunque el cuerpo ha ido regenerando energía cada que no requería un gasto de la misma. El hombro del marine sigue doliendo, no ha podido descansar ni tiene como tratarse la herida apropiadamente, aunque por fortuna no padece una herida que le vaya mermando con el tiempo. De normal no es una persona violenta y prefiere no matar, pero si las circunstancias hacen que sea necesario y el enemigo no deja más salida que eso no dudará en matar, no piensa morir por piadoso. Sin embargo, suele hacerlo de forma rápida, no se ensaña ni se ceba con un enemigo caído, pero el tal Uoyon ha logrado que la joven encapuchada pierda por completo el control, siendo que no solo le destroza la cabeza sino que se ensaña con su cuerpo una vez rematado y sigue sin descanso hasta que algo la hace detenerse, quedando el lugar en completo silencio por un tiempo, ninguno parece hablar de lo que acaba de suceder, aunque siendo realistas es poco probable que nadie de los presentes tenga algo en contra de las acciones de la joven, al fin y al cabo, ese sujeto intentó matarlos a todos.

Bertram se rasca tras la cabeza con su mano derecha, manteniendo aún el arco en su siniestra, notando el dolor por la herida del ataque de la criatura, un dolor que no se irá hasta que no trate la herida. El marine permanece de pie, atento y en guardia por si alguien más aparece o algún nuevo peligro surge de repente, como la criatura. Por eso es que mientras la joven se dirige hacia el que trata como hermano, el pelirrojo  se mueve hacia el lugar donde empezó todo, buscando ver si recupera alguna de sus flechas para ahorrar gastos y reservar todo lo que puede para poder mejorar la embarcación de la división. Lamentablemente no parece que quedaran en un estado funcional, siendo que el joven suspira pero mantiene la calma y el optimismo, igualmente si necesita flechas siempre puede crearlas él mismo. El joven vuelve a mirar a sus compañeros improvisados, aquellos que han luchado a su lado contra un enemigo común, y ve al lunarian a duras penas aguantando en donde lo dejó caer el gyojin, a la joven encapuchada pasar de darle algo al lunarian de la máscara y, tras lanzarle una mirada al propio arquero, se dirige junto al mink que yace inconsciente en el suelo y empieza a palparlo, como buscando algo.

Tras recoger al pobre mink del suelo, la joven se acerca al pelirrojo, con una apariencia dubitativa, como si quisiera hacer algo pero dudara de si hacerlo o no, empezando a musitar algo sobre que espera no equivocarse con el joven arquero, quien la mira con una expresión entre confusión y desconcierto mientras agarra al vuelo el manjar que la joven le lanza y empieza a hablar sobre lo guapo que es Bertram, el amor y cosas por el estilo. A cada palabra que menciona la joven, cada gesto la expresión del pelirrojo es cada vez más estupefacta, como si estuviese viendo una obra de lo más bizarra. Cuando la joven llega a mencionar el matrimonio y que declara a ambos marido y mujer los ojos del marine se abren de par en par y se le cae la mandíbula de la sorpresa, de todo lo que esperaba en esa situación, una declaración de matrimonio a pleno pulmón no entraba dentro de la lista.

Tras seguir hablando, tratándolo ahora como su esposo ya, la joven desvela su rostro y en ese momento el joven arquero se paraliza y aprieta con algo de fuerza su arco, está seguro que no puede ser ella, pero al verle el rostro a la encapuchada a su mente le vino el recuerdo de Titta, la única persona viva de su pasado que seguramente aún le trataría con cariñó, el resto de su isla creía que robaba las presas. Sus ojos se quedan fijos en ella mientras se vuelve a tapar y regresa con el sujeto que odia a los marines, y mientras su mente lo procesa todo el joven contramaestre decide tomar un bocado de la comida, pues empieza a sentir necesidad de hacer algo para evitar que su mente divague demasiado y puede que comer algo le ayude a al menos sentirse algo mejor pues su abuelo siempre decía, que una buena comida no solo calma el hambre, sino que revitaliza. El joven se sienta en el sitio, aún perdido por lo ocurrido mientras piensa -¿Qué demonios acaba de pasar?-

Resumen

Atributos actuales

Bélico

Iventario


Gastos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 375 + 120 = 495
Energia: 881 + 16 = 897
Espiritu: 204 + 0 = 204
#33
La luz de la luna llena cada vez iluminaba más el interior del foso, revelando que sólo 4 quedábamos en pié sin saber que era el siguiente rival que nos deparaba en aquél juego orquestado por mi familia. Aunque eso parecía no importar a la encapuchada que, tras haber matado al dorado Uoyon-sama, se había acercado a mí de una forma tan amistosa que contrastaba con la brutalidad mostrada segundos antes.

-¿Brownie? -A lo largo de mi vida me habían puesto muchísimos motes, pero era la primera vez que me llamaban algo parecido a eso. Estaba más acostumbrado a "Cosa", "Monstruo" y últimamente a "Cuervo". Pero esos pensamientos dejaron de rondar por mi cabeza cuando la encapuchada, cubierta ahora por la sangre de Uoyon-sama, preguntó por la llama de mi espalda. -Es fuego de verdad... Si no quieres quemarte esas preciosas manos... yo no lo haría. -Respondí mientras aguantaba el dolor y cansancio que recorría mi delgado y ligero cuerpo que no estaba acostumbrado a recibir tanto daño. Pese a su actitud amistosa, su locura hacía que no terminase de fiarme del todo de ella y esa situación, en la que estaba sin fuerzas y sin poder defenderme, no ayudaba. Por lo que, segundos después, solo pude quedarme viendo cómo tocaba mis plumas y alababa su suavidad mientras yo me mantenía alerta y curioso a partes iguales, sin quitarle mi roja mirada de encima, sin saber cuál sería su siguiente movimiento y agradeciendo el tener puesta mi calavérica mascara, pues mi cara debía ser un poema. -¿Invitar a cenar?¿La tía no se da cuenta de que seguimos en peligro? -Pensaba mientras las ganas de pegarle un tiro aumentaban, pero siendo frenado por mis autocontrol, mis principios y el sentido común de los posibles enemigos que podían estar por venir. Al menos, dentro de toda esa locura, la joven se estaba empezando a dar cuenta de mi importancia en el combate. -Si hubiésemos tenido que depender sólo de los tiros de tu amigo... estaríamos muertos. -Con más aliento que antes después de ese breve descanso, susurré para que sólo ella lo escuchase, teniéndola pegada a mi mascara mientras olisqueaba mi particular olor que tantas veces Krysser me había recalcado. Los siguientes segundos fueron una nueva cascada de parloteo en los que, pese a no disponer de un kit de primeros auxilios, sí que parecía tener algo que podría servirme. -Gracias. -Respondí cortésmente mientras cogía la extraña bolsa con la mano izquierda, notando la ligereza del mismo y viendo que eran unas cuantas hojas en formato ensalada pero a las que le faltaba la sustancia y el crujiente que daban los insectos. -¿Me acaba de dar un beso en la mascara? -No acababa de asimilar lo que había pasado. Todavía estaba mirando esa ensalada cuando la encapuchada de largas piernas aprovechó para darme un fugaz beso en mi calavérica mascara y, como si eso fuera poco, se ofreció después a que me la quitase para darme un beso de verdad. -Lo siento, pero no eres mi tipo. Pero toma una de mis suaves plumas como agradecimiento. -Ofrecí tras mi rechazó a la joven, quitándome una negra pluma con la mano en la que tenía la ensalada y dejándole con ello un recuerdo de aquella batalla, viendo cómo se alejaba con ella en busca del mink hurón que había quedado ko antes de que la luna sacase su lado más salvaje.

Una vez con la joven distraída con otra cosa, procedí a mezclar unas patas de saltamontes en la ensalada antes de quitarme la mascara, dejando mi oscura tez y deformado rostro iluminado por la luz de la luna, y empezaba a comer aquella ensalada a puñados, notando como la energía volvía a mi cuerpo con cada bocado sin notar ningún sabor debido a mi problema con el sentido del gusto.

Después de unos segundos, mientras la desconocida estaba charlando con el marine, ya había terminado aquel escueto tentempié y me había levantado, dando varios pasos hasta que llegué a donde estaba el rifle que había comprado en Samba días atrás, agachándome para recogerlo y recargarlo con una bala luminica antes de apuntar al cielo y disparar a una de las paredes que nos encerraban, iluminando con ello todo el foso y dejando con ello que el Tsvetnik que estuviese viéndonos pudiese ver bien mi rostro, algo más deformado que la última vez que estuve en Mary Geoise pero igual de reconocible.

- ¡Jodeos! ¡Vuestro campeón ha muerto y ha sido gracias a vuestra propia sangre! -Pensé mientras caminaba al centro del foso mientras recargaba mi rifle con una bala explosiva y una gran y deformada sonrisa aparecía en mi rostro, elevado hacia el despejado cielo nocturno, sabiendo que el destino había vuelto a unirme a mi familia biológica en esos juegos y como se los había fastidiado.

-¿Krysser?¿Me escuchas? -Pregunté una vez en el centro del foso a mi den den mushi, sin encontrar respuesta y mirando a mis compañeros, de nuevo con la mascara puesta, sin saber que era lo que nos iba a deparar el destino.

Pienso -- Hablo

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 23 + 120 = 143
Energia: 743 + 128 = 871
Espiritu: 222 + 0 = 222
#34
La batalla finalmente había llegado a su fin y sorprendentemente el dorado enemigo había recibido la muerte luego del golpe de su hermana juramentada. María Merlot era fuerte y cuando se enojaba era alguien de temer, se podía ver por cómo una vez muerto seguía machacando el cuerpo del dorado bastardo que los había hecho pasar por un infierno antes de lograr la victoria.
 
Finalmente, MM se levantó Jensen la vio con orgullo, su golpe había sido monumental y preciso. No podía sentir más que orgullo de que pudiera defenderse tan bien y felicidad de que estuviera bien. El pistolero de la capucha roja se acercó a su hermana juramentada a quien abrazo con fuerza mientras daba vueltas sobre su propio eje con los ojos cerrados. En ese momento no importaba nada, no había más dolor. Solo estaba él y MM, felices por haber sobrevivido.
 
-La fotosíntesis nos espera, tenemos que alcanzarla a como dé lugar – dijo Jensen sonriendo sin saber realmente a que se refería con fotosíntesis, pero ya lo había dicho varias veces por lo que decidió validarla y apoyarla. –Veras como encontraremos a Cherry y los demás y volvemos al barco, esta vez iré con ustedes y no te volveré a dejar sola – dijo tomando el botiquín de primeros auxilios y viendo como su hermana se iba con el lunarian.
 
Jensen se sentó y abrió el botiquín de primeros auxilios encontrando vendas. Jensen se quitó su capucha roja doblándola con cuidado y dejándola en el piso antes de quitarse la camiseta negra y observar la herida que tenía en su cadera la cual no dejaba de sangrar. –Espero que con esto la herida disminuya – dijo poniéndose las vendas en su cuerpo mientras veía como MM dejaba al lunarian y empezaba a ver al mink que yacía inconsciente. Jensen se sentó en el piso, vistiéndose mientras veía el espectáculo de su hermana juramentada con una sonrisa hasta que se le fue de golpe.
 
- ¿Espera que? ¿Cómo que te quieres casar con ese tipo? ¿Qué no sabes que es un sucio marine? – dijo poniéndose de pie y acercándose a ambos, pero llegando muy tarde, ya eran marido y mujer.
 
-NOOOOOOOOO – grito Jensen cayendo de rodillas y poniéndose las manos en su cara, sintiendo que sus vidas habían acabado, tener un marine en la familia sonaba peor que una maldición de gonorrea eterna.
 
Cuando su hermana juramentada volvió y le dijo que estaba casada Jensen se levantó cargando a Cerbero, su pistola de triple cañón. - ¿Cómo pudiste casarte con un marine? Ellos huelen a calcetín sucio y son nuestros enemigos. ENEMIGOS. – dijo acercándose al pelirrojo levantando a Cerbero y apuntando a su cabeza. –Escúchame bien, deseo matarte con todas mis ganas, pero eso haría que MM se sintiera triste asi que voy a dejarte vivir. – dijo con rabia – Pero enmarca mis palabras, si haces sufrir a MM no habrá lugar en el mundo donde te puedas esconder de mí, si la lastimas yo voy a lastimarte. ¿Te quedo claro? – termino su amenaza mientras el lugar donde estaban se iluminaba por la bala luminosa del lunarian.


RESUMEN

Karma Positivo

Karma Negativo

Belico

Stats Actuales

Gastos de Vitalidad
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 568 + 200 = 768
Energia: 1487 + 0 = 1487
Espiritu: 333 + 0 = 333
#35
Narrador / María Merlot



………………………………….

¿Dónde estaba su tripulación?
¿Por qué no venían por ella?
No lo sabía.
Tampoco quería sumir “cosas”.

Lo único que esperaba la joven semi sirena, era que todos los miembros de la tripulación de Fantasma estuvieran sanos y salvos, eso incluía por supuesto al mismo Fantasma. Y no solamente a ellos, porque sabiendo que su amado hermano estaba con ella, eso también incluía al Cocinero y a su Unnie. Su corazón solo podía remar hacia la esperanza de que todos estuvieran bien. Por eso fue empática con el pelirrojo, porque él también añoraba a sus compañeros, así lo gritó apenas despertaron en ese foso. La hizo pensar un segundo ¿Brownie tendría también a alguien a quien encontrar? Si la respuesta era afirmativa, también le deseaba buena suerte en su búsqueda.

Acostada viendo a la nada, junto al cuerpo inerte de su Peluche, también se preguntó internamente por él. ¿Cuál sería su historia? Por su ropa chamuscada parecía todo un sabiondo… ¿Acaso le hablaría de astronomía y navegación como Thrym? ¿O de medicina y anatomía como Algodón de Azúcar? Lo descubririá cuando abriera sus ojos… aunque ahora que lo recordaba, él fue escéptico en referencia a la fotosíntesis; tenía que enseñarle que con solo un poco de agua todo era posible. Sonrió al imaginarse su amistad, pero en el fondo de la razón entendía que… a veces, nada resultaba como se lo imaginaba. ¿Y si su peluche resultaba ser… peligroso? Soltó un suave suspiro, no podía, imposible que alguien con tan adorable estampa fuera un peligro, tal vez, solo para los corazones de aquellos que adoraban... lo adorable.

El piso era duro, pero a pesar de todo su cuerpo se relajó tomando ese breve momento de silencio y tranquilidad para recordar lo vivido hace segundos. Su hermano abrazándola y girando con ella sobre su propio eje. ¡Que divertido! ¡Debían repetirlo! También como le juro que no se alejara de nuevo de ella. María pensaba igual, el destino los había unido, esa era una señal de peso para no separarse nunca más, así tuviera que encadenarse a Jensen Valentine, nadie la apartaría de él. Su hermano jurado la amaba, tanto como ella lo amaba a él. Aquellas palabras bajo la luz de la luna llena fueron grabadas en sus almas… por eso su corazón palpitó con gran emoción, cuando a pesar de su desagrado por los marine, perdonó a su ahora “esposo”, el chico pelirrojo. El hombre de gran destreza con las armas, había demostrado con cada molécula de su ser que ella era importante para él, y su lealtad la llenó y alimento más que el mismo océano.

Luego estaba la reacción del pelirrojo, que solo la vio como solían verla todos. Casi hasta pudo leer sus pensamientos “¿Qué le pasa a esta loca?”. Pocos, escasos, veían más allá de sus acciones sin sentido y verborrea aparentemente absurda. No importaba, lo único que realmente importaba es que… no habría, por el momento, más derramamiento de sangre. Tendría que averiguar el nombre del marine para poder enviarle las postales que le prometió… después de todo, había hecho un juramento, y ahora, en su cabeza, eran marido y mujer.

Y por último estaba Brownie… quien rechazó su propuesta de besarse si se quitaba la máscara. ¿Si ella se acercaba y se la arrancaba le dispararía con esa pistolota? Por ahora no se arriesgaría, pero si se descuidaba lo haría solo para ver que ocultaba debajo… al final del día, el chisme podía más que cualquier otra cosa.

María rodó sobre el suelo para quedar boca abajo y levantar el torso apoyando sus codos en el suelo. Los mechones celestes que escapaban de la capucha caían al suelo como una hermosa cascada celeste — Hermano… ¿Tú también conoces al tipo raro? — empezó a hablar, con su suave tono femenino — ¡Trata a Algodón de Azúcar como si fuera suyo! — comentó indignada recordando lo que había pasado en el crucero y luego en el barco comercial — Y no solo eso, Fantasma también lo conoce. Estuvo con nosotros todo este tiempo… aunque yo lo conocí hace muchos meses cuando mi Kami, que también lo conoce, le pidió ayuda para curarme… él es simplemente raro… — continuó recordando su pasado en común, un pasado que se sentía tan lejano ¿Cómo estaría el bondadoso hombre mendigo al que ella tanto adoraba? — ¿Sabes que me dijo? Me dijo que estaba llamando la atención cuando me indigne por esas blasfemias que decía ese pedazo de basura sobre Algodón de Azúcar. Y me arrancó el papel que tanto quería darle yo a Fantasma, entonces, Fantasma se enojó y me defendió. Le dijo que no volviera a hablarme así. Fantasma siempre cuida de mi. Y... yo solo quiero descubrir qué clase de relación tienen ellos tres… ¿Tú sabes algo, de ese hombre con la raja en la frente y adicto a los cigarrillos, Hermano? — le contó lo que había pasado en el barco como si estuvieran en una cafetería y no en el medio de un campo de batalla que acababa de presenciar el asesinato de un gyojin dorado — … no me gusto tampoco como me hablo, por eso le saque la lengua — le relato su experiencia al tiempo que se levantaba y estiraba sus brazos.

De pronto, y cambiando completamente el tema exclamó — ¡EUREKA! — alzo los brazos al cielo como si la idea más increíble hubiera llegado a su cabeza  — … sobre lo que dijiste antes, haremos la fotosíntesis juntos… solo necesitamos agua, el agua es la solución a todos los problemas. ¡Ya sé cómo! Lograremos tener agua y salir de aquí… ¡Escúchenme con atención! Brownie… y tu también ESPOSOOOOOO — les pidió atención a los dos hombres, al marine le grito porque era el que más lejos se encontraba, aunque posiblemente con su tono de voz normal la escuchaba perfectamente — ¡Tenemos que hacer llover! — sentenció como si fuera la cosa más sencilla que hacer — … Uno de mis Amos, tenía a un esclavo especial para hacer llover… yo nunca lo intente, porque yo era su esclava de cama, de los miércoles y sábados cuando Esmet estaba indispuesta, pero, lo importante es que lo vi muchas veces hacerlo. Tzet Tzet hacia estos pasos y llamaba a la lluvia — relato con su habitual estilo risueño como si no acabará de contarles un pasado que a leguas era muy turbio — Agarren bien sus cosas, Brownie protege tu llamita, no se que pase una vez que comience a bailar. Posiblemente llueva… ¡Un diluvio! Se llenará el lugar y simplemente flotaremos hasta la cima…  — les advirtió dando inicio a su ritual.

Llueve sobre el mar ♪♩
Cae dónde estás ♪♩
La lluvia sin parar ♪♩
Oh, lluvia ♪♩
Ven ya, ya, ya ♪♩



Cantaba armoniosamente mientras rodeaba el cuerpo dormido del Mink Huron, que actuaba como el centro de su ritual. Movió las caderas con las manos sobre estas, de un lado a otro, subió los brazos al cielo. Luego comenzó a andar, como si hiciera sentadillas usando sus brazos como alas y moviendolos al viento. Paso, se agachó dando tres brinquitos con las manos atrás mantenimiento equilibrio. Se levanta, paso, sube las manos, derecha e izquierda, y repite la acción. Así completo tres vueltas al peluche, objeto central de su bizarro baile… — ¡Hmmm! — musito viendo al cielo, no parecía que fuera a llover… — Bueno, no funcionó… ¿Alguien más tiene otra idea de como salir de este agujero de paredes falsas? Porque yo no... — se rindió volviendo a lanzarse al piso y utilizando el brazo del mink marrón como almohada.

La imagen que tendrían de la mujer, era la de una mancha negra bailando, con varios mechones de cabello celeste saltando de un lado a otro pero sin revelar su cara y cuerpo oculto bajo la capucha.


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Karma Fanático: Hyakinthos. 
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Espiritu: 315 + 0 = 315
#36
El joven marine aún sigue perdido en pensamientos, recuerdos y un remolino de imágenes y suposiciones que no logra ordenar. Primero está el hecho de que la joven acaba de declararse su esposa abiertamente, aunque él no sepa quien es ni su afiliación, solo sabe que es alguien con quien compartió un enemigo común y que al parecer el sujeto que odia a los marines es su hermano, no sabe si de sangre, elección o qué, pero sí parece que se protegen y valoran mutuamente, algo que el joven Bertram añoraba de su relación con Titta, aunque lo poco que pasó con Stroud, y en menor medida Kibai y Moja, parece que tiene compañeros con los que podrá pelear y aventurarse con la plena confianza de que le cubrirán las espaldas. El hermano de la joven parece estallar al escuchar las palabras de la joven sobre querer casarse con el pelirrojo, volviendo a insultar al marine, y ahora al decir eso deja en claro que al menos él ve a la marina como sus enemigos, por lo que o son criminales o simplemente su odio es inmenso y no valora que declarar a la marina como sus enemigos es como declararse uno mismo un criminal.

Por su parte el marine no puede evitar quedarse paralizado, no por un rechazo directo a la joven, ni porque no quiera nada con ella, sino porque al verla recordó a Titta y con ello una oleada de dolor, frustración e ira inundó su mente y corazón, si al menos hubiera regresado más temprano habría podido hacer algo, evitar la tragedia, o al menos eso se decía una y otra vez sin parar, culpándose parcialmente por perder a toda su familia y que la única persona que tuvo alguna relación con él antes de la marina se perdiera en el mundo, huyendo de los asesinos de quiénes la acogieron como una más de la familia. Es en ese momento que el marine ve al pistolero apuntarle con su arma, cambiando su expresión a una más seria, apropiada para el momento y sin mostrar miedo ni duda, el joven arquero ya lleva suficientes amenazas y actitudes violentas hacia sí mismo encima para mantener la calma, además, su naturaleza como cazador le impulsa a mantener la calma y analizar la situación. Bertram permanece en silencio, escuchando atentamente las palabras del pistolero sin apartar la mirada de sus ojos, su mente aún afectada por los recuerdos y los pensamientos producidos por el enorme parecido entre la joven peliazul y su amiga de la infancia, solo por eso el arquero no siente ninguna animadversión hacia ella, de hecho quiere evitar que sufra como un deseo egoísta de compensar con ella lo que no pudo hacer con Titta, aunque en el fondo de su ser una parte de él desea que realmente ella sea la joven que creció junto a él, la única persona de su isla que le reconocería y le aceptaría sin acusarle de nada.

El marine termina de tragar el manjar que le entregó la joven y dice -No sé qué problema tienes con los marines ni qué ocurrió para que les tengas tanta animadversión, tampoco me interesa, es tu vida personal y no es algo en lo que deba inmiscuirme sin más. Sin embargo, entenderás que no agrade que te amenacen con una pistola sin motivo, ya que si pareces haberlo olvidado ahora mismo todos estamos en el mismo bando, fuimos atacados sin motivo y no es seguro que no sigan habiendo peligros, por lo que ahorra fuerzas y dirige esa rabia a tu enemigo, al menos por ahora yo no lo soy. Además, ella no hizo nada que justifique que yo le haga nada malo, no soy una persona que disfruta de hacer sufrir a otros, sir.-

En ese momento, justo empezaba a apagarse la luz que inundó el aire, puede que el otro tirador haya usado una especie de bala luminosa o alguien más haya hecho algo, sea como sea, las cosas aún pueden torcerse. Y justo cuando el marine cree que nada puede ir peor, de pronto la joven encapuchada menciona algo de hacer llover, mencionando un pasado que hace que el joven arquero apriete con más fuerza su arco, detesta la esclavitud, le parece un acto ruin y cruel arrebatarle a alguien su libertad por mero placer. Tras eso la joven empieza a cantar y bailar, de una forma cuanto menos peculiar, haciendo que el marine ría y mirando al pelinegro diga

-¿Qué de eso te hace pensar que yo la trataría mal? Si acaso su forma de ser me recuerda a una persona que no veo desde hace tiempo, no hay motivos para atacar a alguien que simplemente es libre y se divierte, sir.-

En ese momento para el marine la joven es simplemente una muchacha que escapó de la esclavitud y que disfruta de la vida a su manera, no sabe que es una pirata, de hecho no sabe que el lunarian es el único que no es un pirata de los demás siendo que de saberlo las cosas podrían haberse complicado un poco más. Por el momento el joven relaja su mano y se sienta a mirar el cielo a través de la apertura superior, escuchando la pregunta de la joven sin tener una respuesta a eso tampoco, solo pudo suspirar y esperar poder reunirse con sus compañeros lo antes posible.

Resumen

Bélico

Iventario

Gastos
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 495 + 0 = 495
Energia: 897 + 97 = 994
Espiritu: 204 + 0 = 204
#37
-Hey no me hables con ese tono, eres el esposo de mi hermana ahora asi que tengo que velar por su seguridad, mas siendo tu un sucio marine – dijo Jensen ofendido por la contestación del pelirrojo. ¿Qué acaso no entendía que él estaba defendiendo a MM? El pistolero empezó a caminar de espaldas, en retroceso mientras lo observaba fijamente. –Te estaré vigilando, todos son buenos al comienzo, pero luego muestran sus colores reales. Más te vale no ser una mala persona.
 
El pistolero de la capucha roja se sienta al lado de su hermana juramentada, mirando fijamente al marine de quien no se fía mientras escucha las palabras de esta. –No sé quién sea esa persona de la que hablas, pero pareciera que Ash y Cherry están teniéndola pesada con ese tipo – diría pensativo mientras acariciaba a Cerbero, su pistola de triple cañón – Cuando salgamos de esta si nos topamos con ese sujeto tan problemático apúntame en su dirección. Yo le enseñare que le pasa a los que no te respetan, es más… TU, MARINE. CUANDO SALGAMOS DE ESTA DEBES AYUDARME A DEFENDER EL HONOR DE TU ESPOSA – le grita al pelirrojo viendo como su hermana empieza a bailar.
 
Es un baile pegajoso, Jensen se levanta e imita los pasos de MM, pero nada pasa. El cielo sigue seco, sin señal de que la anhelada lluvia llegue algún día. –Necesitamos agua si queremos ser bendecidos por la fotosíntesis – dice caminando, acercándose al cuerpo sin cabeza del dorado enemigo.
 
-Maldito desgraciado – dice dandole una patada que hace que se mueva, es en ese instante en que escucha el sonido del metal contra el piso. Jensen se agacha encontrando una moneda al lado de la cola del engendro dorado. –Sucio degenerado pervertido – dice levantando su cola y viendo como dentro de su cavidad anal hay lo que parece ser una bolsa plástica. Con asco empieza a hurgar en dicha calidad sacando una bolsa llena de billetes y monedas.
 
-Vaya lugar para esconder el botín – dice poniendo mala cara y guardándose el dinero.



RESUMEN

Karma Positivo

Karma Negativo

Belico

Stats Actuales
#38
Silencio... El ruido que me rodeaba no me importaba. ¿Bodas?¿Amenazas de muerte? Nada de eso me servía pues el silencio fue la única respuesta que recibí del den den mushi. Quizá eso también era parte del juego que había preparado mi familia, el separarnos de nuestros compañeros y tenernos incomunicados, dando pie a que la imaginación se desbordase en un caudal sin fin de preocupación por ellos.

-Cabrones... Como le haya pasado algo a Krysser juro que subiré a Mary Geoise y reduciré a cenizas esos jardines de los que estáis tan orgullosos. - Fue mi único pensamiento mientras devolvía la mirada al cielo, ignorando la locura que me rodeaba pues lo que de verdad me importaba no estaba en ese pozo.

Por suerte para los que me rodeaban la cosa pareció relajarse gracias al marine que parecía más preocupado por calmar las cosas y hacer entender al resto que, mientras estuviésemos ahí, estábamos en el mismo equipo.

-Al menos hay alguien con sentido común. Y otros con mucha suerte. -Pensé mientras me colgaba algo incómodo el rifle al hombro analizaba las reacciones de los otros 2, pensando también que el pistolero pirata Jensen tenía suerte, pues sus actitudes con el marine me daban pie a pensar que no era una buena persona y sólo se libraba por la situación en la que nos habíamos encontrado. -Reza por no volver a cruzarte en mi camino. -Concluí mis pensamientos mientras le miraba tras mi mascara, analizando sus movimientos y preparado para dispararle con Sekator, situada pegada a mi cintura, en caso de que me diese un motivo para ello, aunque al final acabó retirándose y volviendo al lado de su hermana.

-El marine tiene razón. Hasta que no logremos salir estamos juntos en esto y tenemos que trabajar en equipo.

Después de eso la calma no duró mucho, pues la locura se había vuelto a adueñar de aquél foso de mano de la peliazul y una petición para que bailasemos junto a ella para hacer llover. Pese a eso, para mi fue más revelador y me sirvió para comprender de donde venía esa locura el que nos contase que había sido una esclava. Aunque quizá esa locura ya venía de serie, pero era algo que no me molestaría en descubrir.

Segundos después los 2 hermanos se encontraban bailando de forma estúpida alrededor del cuerpo inconsciente del mink pirata.  Obviamente el resultado de eso fue la nada más absoluta, pero a mí me sirvió para ver cómo, gracias a los botes y extraños movimientos que daba, a la luz de la luna que iluminaba mejor ese foso y a mí espléndida vista, en el interior del bolso de la peliazul había un botiquín.

-Y yo pensando que era generosa cuando me ofreció la ensalada esa. -Si no hubiese tenido puesta la mascara se habría podido ver cómo la decepción cruzaba mi horrendo rostro mientras con la realidad de ese mundo me volvía a dar de bruces, pues pudiendo ayudarme a mi o al inconsciente mink prefería guardarlo.

Eso había sido otra muestra de que las personas en las que de verdad podías confiar se contaban con los dedos de una mano y la peliazul, ahora tirada en el suelo con el brazo del mink de almohada y con el bolso entreabierto a su espalda apoyado en el suelo, me había demostrado que no era una de ellas.

Por su parte, el pirata Jensen se encontraba urgándole el culo al cadáver de Uoyon-sama, de espaldas a su hermana y celebrando un botin de dinero sin intención de compartirlo con nadie.

-Se acabó el trabajo en equipo. -Pensé mientras guardaba a Sekator pues necesitaba ambas manos libres, notando algo a mis pies y asumiendo la realidad mientras recorría en un instante y con un silencioso vuelo la distancia que me separaba del bolso, metiendo la mano en el mismo a una velocidad que nadie de los allí presentes había demostrado ser capaz de ver, agarrando el gran botiquín y regresando a mi posición original antes de que pudiesen percatarse de que me había movido.
Contenido Oculto

-No tengo ni idea de cómo ponerme unas vendas ni para que sirven la mayoría de cosas... Imagino que esto será lo más útil. -Pensé antes de agarrar unas cuantas pastillas y la jeringuilla con medicamento en su interior e inyectar todo su contenido en mi muslo y sintiendo casi al momento un subidón de energía recorriendo todo mi cuerpo. Acto seguido me levanté levemente la mascara y lancé al interior de mi boca las pastillas, tragandolas al momento y bajándome de nuevo la mascara.

Para los hermanos fue imposible ver cómo lo hacía, pues ambos me estaban dando la espalda. El marine, por otro lado, estaba bastante lejos, pero aun así escondí mis gestos y el botiquín usando de forma disimulada mi cuerpo, mi amplia ropa y mis grandes alas negras para evitar miradas indiscretas. Acabando escondiendo del todo el botiquín gastado dentro de mi gabardina sin que pudiese verse.

Ese grupo de extraña alianza se había roto tras las acciones egoístas de la encapuchada y el pirata Jensen, a los que tenía completamente vigilados. Habían demostrado tener muy poco honor y, por suerte para los hermanos, el pistolero seguía consciente sólo por la situación en la que nos encontrábamos.

Sólo el marine parecía tener honor y eso era de admirar.

Pienso -- Hablo

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 143 + 500 = 643
Energia: 871 + 108 = 979
Espiritu: 222 + 0 = 222
#39
¡Saludos, queridos mortales!  Con lo agustito que estaba yo en mi sofá viendo la retransmisión de estos juegos... Y me he tenido que ver obligado a bajar de tierra santa para ver qué se cuece por aquí y es que, en este último turno, han ocurrido algunas acciones que, posiblemente, dan de que hablar, más específicamente del robo de Fyodor a MM. Voy a intentar ser lo más conciso posible, tratando los puntos más importantes de esta situación:
  • En primer lugar, quiero aclarar y darle un punto a favor a Fyodor y es que, como bien se sabe, cualquier aspecto que no se detalle con precisión, puede ser utilizado en contra por otro usuario (obviando, por supuesto, situaciones que se den ya por hecho como que tu personaje respire, no hay que ir al dedillo y describir como inhala y exhala tu personaje cada línea del post).
    En este caso, al no indicar con exactitud MM dónde se encontraba la bolsa donde guardaba el botiquín, Fyodor puede aprovechar de manera legal este vacío a su favor. Para evitar posibles futuros robos, cuida ese detalle, MM.
  • Ahora bien, habiendo dicho lo anterior, si que es cierto que queda muy forzado la manera en la que Fyodor ve el botiquín, aún más cuando, en el turno anterior, podría haber visto como MM introducía en su bolso el botiquín, en vez de concentrarse en su ensalada de saltamontes (compaltan). No es una ilegalidad como tal, pero es una acción que abusa de conveniencia sin haber previamente una construcción acorde.
  • En penúltimo, centrándonos en el propio robo, si bien es cierto que cuentas con una Agilidad de escándalo y el karma de infiltrado, esto tan sólo te permite acercarte a MM sin que se de cuenta. Por otro lado, para el robo en sí, el coger el botiquín no iría por Agilidad, sino por Destreza pues es, salvando las distancias, como cuando te equiparas un arma desenfunda. Como ti Destreza es muy baja y, además, no cuentas con el karma carterista, esto podría ser suficiente para que, MM o Jensen, se dieran cuenta de tu inento de hurto.
  • Por último lugar, y no menos importante, en caso de que hubieras cometido el robo, al haber hecho esta acción además del desplazamiento y de no ser médico haría que no pudieras curarte hasta el siguiente turno. Esto es, básicamente, porque necesitarías un turno entero para poder curarte.

Por tanto, el veredicto es el siguiente:

Todas las acciones ocurren tal y como suceden (incluyendo el looteo de Jensen que, aunque hayas tenido permiso, cuidado en futuras ocasiones con tomarte libertades de ese estilo) a excepción del robo de Fyodor (vuelve a ponerte la vida que tenías en el turno anterior). En su lugar, dado que puede ser descubierto por el hurto, Fyodor consigue acercarse hasta donde están MM, Jensen y el bolso pero sin llegar a hacer ningún movimiento sospechoso. Está en tu decisión si jugartela y robar a la fuerza el botiquín o resignarte a ello. Espero que haya todo claro y mascado. Por favor, prosigan haciendo la fotosíntesis, ¡un "gusanesco" abrazo a todos y todas!
#40
Bertram sigue tranquilamente a lo suyo, sentado en el suelo observando el cielo que de no ser por la situación sería algo fascinante de ver, pues como cazador gran parte de las noches las pasaba observando el bosque, los árboles y en los entrenamientos de orientación, las estrellas, aprendiendo a interpretar la orientación en función de su posición y otros detalles que a la gente solía no importarle, pero que en caso de estar perdido sin brújula ni un método apropiado de viaje la naturaleza y el entorno siempre tendrá una forma de indicarte las coordenadas de los puntos cardinales para que puedas orientarte por tu cuenta. El problema es que en la época no muchos se molestan en observar la naturaleza y aprender de ella, mucho menos a guiarse por las estrellas y otras formas tradicionales como los anillos de los árboles y el musgo entre otras.

El pistolero parece molestarse por la molestia del pelirrojo, siendo que si no le hubiera apuntado con un arma y simplemente hubiera expuesto sus preocupaciones por alguien que realmente le importa el marine no hubiera dicho nada, entiende que si alguien es importante seas protector y tiendas a actuar de forma más brusca si consideras está en peligro, pero en el momento que lo amenaza el arquero no se lo toma bien, como lo haría cualquiera. Cuando el pistolero le dice que al salir tiene que ayudar a ayudarle a defender el honor de su esposa Bertram lo mira extrañado, primero lo amenaza, ahora le pide ayuda, no hay quien entienda a ese sujeto. Bertram suspira y dice

-Vaya cambios más rápidos tienes, primero me amenazas, ahora me pides ayuda, lo siguiente que será, ¿pedirme un sobrino? Sir.-

El arquero observa con calma como el lunarian aparece de repente detrás de los hermanos, sin saber qué carajos está pretendiendo hacer ni tampoco qué van a hacer los otros dos, el marine por su parte prefiere ahorrar energía y se recuesta con el arco aún en su mano, la mirada perdida en el firmamento, la mente aún acelerada y llena de pensamientos turbulentos e imágenes de Titta y cómo se parecía a la misteriosa encapuchada que se declaró su mujer. El marine no sabe de qué hablaban el pistolero y ella, ni tampoco qué hizo al pistolero tener la ocurrencia de practicarle un examen de cavidades extensivo al descabezado, pero por el momento Bertram permanece tranquilo, volviendo a centrarse en respirar y controlar sus emociones con meditación y calma.
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