-Todo estará bien Cherry, ya lo veras – dijo el pistolero de la capucha roja separándose un poco solo para ser increpado por un sujeto de cabello negro, corto. Era blanco casi pálido y le daba mala espina (Jin). ¿Acaso lo estaba amenazando? Su voz se sentía violenta y fría mientras le exigía explicaciones sobre la condición de Cherry. ¿Quién era este tipo y por qué tenía que pedirle explicaciones? Jensen soltó a Cherry mientras su mano derecha acariciaba a Cerbero, pensaba en meterle un buen tiro entre medio de los ojos al sujeto. –No sé qué ha pasado con mi querido Cherry, por algo le estoy preguntando – dijo contestando la pregunta que le había hecho el sujeto de cabello corto. –Por cierto, bájame el tono que no te conozco para nada – dijo pensando en dispararle, sin embargo, este se excusó diciendo que trabajaba con Cherry, seguro solo era un amigo preocupado por el por lo que a regañadientes lo dejo pasar y empezó a caminar por la cubierta del barco.
-Está un poco dañado, pero creo que puede partir – dijo paseándose por la cubierta revisando el barco, pasando el dedo por la madera, estaba algo astillado, pero confiaba en que pudiera soportar el viaje al menos hasta la primera isla.
Jensen observo al gigante Kelvin ofreciéndose a ser el navegante, eso ayudaría. Miro afuera y pudo ver a Uker saliendo de su barco cargando con una persona encima. – ¿Ese es Ash? ¿Hacia dónde se dirigen? – pregunto mirando a Cherry quien aún se veía medio mal y al otro que había estado hablando por denden mushi, necesitaba tener respuestas por lo que se acercó a donde MM y el mink reposaban. - ¿Quién es el que esta con Cherry? – pregunto a su hermana juramentada preguntándose quién era el grosero sujeto, no le agradaba para nada. Quería dispararle, pero Cherry estaba muy cerca y sus balas explosivas lo dañarían en la onda expansiva, necesitaba alejarlo del sujeto grosero.
-Cherry cariño ¿ya te sientes mejor? – pregunto poniéndose de pie sintiendo su cuerpo resintiéndose. –Si no te molesta podrías revisarme? Me lleve una buena cantidad de daño de parte del dorado degenerado. – dijo esperando que su amigo médico le aliviara el dolor además de que asi seguro se distraería y como tercer objetivo que el tipo grosero (Jin) quedara a la distancia perfecta para meterle plomo.
RESUMEN
Jensen suelta a Cherry y tiene un breve encontron con Jin a quien considera grosero y le molesta mucho el tono de voz con el que le hablo. Para evitar hacer una pelea se pone a inspeccionar el barco y termina acostandose al lado de MM y Varo antes de pedirle a Cherry que lo revise usando sus poderes medicos
Jin vio de reojo a Lan, con quien también había peleado codo con codo, aunque aparentemente no solo no le prestó atención ni a él ni a Kelvin, sino que también rehízo su camino a saber dónde. La dejó tranquila, al menos por el momento y se enfocó en la situación en la que se encontraba.
Sus ojos se encontraron con el Den-Den Mushi, el caracol que pertenecía a Hyákinthos. No sabía tampoco si esperaría alguna respuesta. En un inicio, no parecía haber alguna, hasta que el tono se silenció, símbolo de que alguien sí había contestado. Elevó ligeramente sus cejas al escuchar que la voz pertenecía a otro individuo, y no precisamente al capitán de la embarcación.
—¿Uker?
No es que hubiera demasiado tiempo para explicaciones tampoco, algo molesto. Sus ojos, mientras hablaba el propio Capitán aliado, comenzaba a analizar su entorno. Veía de reojo a un nuevo individuo, no lo reconocía de absolutamente nada, pero claramente estaba inconsciente. (Vorganchin)
—Hyákinthos no se encuentra en las condiciones más óptimas ahora mismo.
Arqueó la ceja, observando el Den-Den Mushi por algunos segundos, una vez más, en un arqueo de ceja. Estaba claro que de alguna u otra forma conocía a Hyákinthos. No sabía de qué, ni cómo. Sin embargo, aceleraba un poco más las cosas. Era mejor así.
—¿A la torre? Uker…
Oh, ya, gente que proteger. ¿Estaría quizás Owen también allí? Chasqueó la lengua. Lo más seguro era agarrar el timón y salir de allí lo antes posible… incluso si tuvieran que dejar al capitán atrás… Sin embargo, teniendo en cuenta las circunstancias y conociendo que el propio Owen también era parte de la embarcación… sospechaba por dónde iban las cosas. Tenía un contrato que cumplir y, por mucho que quisiera dar media vuelta, no era recomendable en esos momentos. Maldijo internamente.
—Veré qué puedo hacer…
Fue lo último que respondió a Uker antes de finalizar la conversación, dejando escapar un suspiro de cansancio, mirando el Den-Den Mushi por algunos segundos más antes de volver la mirada hacia el cirujano y socio que tenía al lado. Se incorporó, ahora adelantándose a cualquiera que tratara de acercarse a él. Una de sus rodillas en el suelo, la otra elevada. Su mirada lo más calmada que le era posible.
—Cherry. Mírame. Tienes que respirar, poco a poco.
No sabía qué diantres le había provocado semejante estado, pero por lo que fuera, tenía también que tratar de tranquilizarlo, antes siquiera de hablar de las noticias del capitán. Por el momento era un caso perdido. Ni siquiera sabía si podía contar con Thrym, el navegante, quien parecía divagar en el limbo bajo aquella lentitud a la que llegaba. Sus manos se posicionaron con cuidado en las mejillas de Hyákinthos, tratando de buscar directamente su mirada.
—Estás bien. ¿De acuerdo? A salvo.
No había buscado un contacto tan cercano ni directo, pero si quería calmarlo, sabía también que era el único método. Era el único médico, y el que más necesitaba él mismo también bajo las heridas con las que se había presentado. —Necesito que te concentres. Hay que movernos. Ashveil parece estar... A salvo. Está con Uker.— más o menos, ese detalle lo daría más adelante. —Necesito que te concentres en curar a los heridos. Hay alguien inconsciente aquí, y yo también estoy herido. ¿Puedes hacerlo?
Sus manos descendieron lentamente, apartándose de las mejillas del pelirrosa, elevando la mirada hacia Kelvin, el gigante quien se había ofrecido bajo los conocimientos que acababa de compartir. Se puso en pie, volviendo la mirada hacia el gigante, viéndose obligado a elevar la cabeza. El cigarro, ahora, reacomodándose entre sus labios, dando una larga calada, tomándose unos pocos segundos para ordenar sus pensamientos y qué hacer.
—Nos vendría bien tu ayuda, Kelvin.
Volvió la mirada hacia Hyákinthos, y luego los otros dos acompañantes, los dos hermanos, Jensen y María. —Vayan al barco de Uker, allí está el capitán, al menos si tienen un poco de preocupación por él. — directo, en forma de orden, tal y como se había acostumbrado con sus hombres. —Sois quienes estáis en mejores condiciones físicas y menos heridos. Yo mientras trataré de terminar de calmar a Hyákinthos y veré si puedo hacer algunas reparaciones en el barco. Y conozco al gigante, aceptemos su ayuda por ahora. Veremos si
Lo primero era encontrar el material de carpintería y, por supuesto, revisar las zonas que pudieran llegar a estar dañadas si era el caso. Volvió la mirada a Hyákinthos una última vez, deseando que al menos pudiera tener recuperación suficiente para poder contestar, o hacer alguna acción. Su semblante, en todo momento tranquilo, ahora se volvió un poco más serio y desafiante, invitando así a que el pelirrosa pudiera tener un empujón de valentía para poder tomar el valor por su cuenta, incluso por orgullo aunque fuera. Descendió la mano de su cigarro, dejando de nuevo que el mismo solo volara a su lado, prestando total y completa atención al hombre.
—Hyak. ¿Puedes hacerlo? ¿Puedes intentar curar mis heridas?
Deseaba que fuera así. En ese momento sentía que el tiempo era oro. Elevó su mirada por encima del hombro, si Jensen y María obedecían, serían efectivos y más veloces, en caso contrario debería buscar otras opciones. Kelvin estaba siendo de utilidad y, por supuesto, no sabía si el que estaba inconsciente podría también ser de ayuda. Lo mejor era probar suerte, al menos en quienes habían quedado allí.
OFF
Resumen
—Jin escucha la respuesta de Uker desde el Den-Den Mushi y contesta (esto en base al post que hizo en el barco.)
—De nuevo, intenta calmar el estado en el que se encuentra Hyákinthos, hablando con él, y pidiendo que cure sus heridas y las de quiénes están peor en el barco.
—Acepta el ofrecimiento de Kelvin, hablando con él directamente, y mantiene la calma fumando, para aclarar las ideas.
—Habla con Jensen y María Merlot, proponiéndoles ir al barco de Uker a por Ashveil, teniendo en cuenta que son quienes están en mejores condiciones.
—Vuelve a prestar atención a Hyákinthos para terminar de convencerlo para que inicie sanando sus heridas.
Stats
Ya que están acomodados en el primer post, me abstendré por ahora de reponer de nuevo los stats para no repetir lo mismo. En caso de tener que hacer un cambio, se hará sin problema si el staff así lo desea.
¿Alucinación?
¿Tanto deseaba reencontrarse con sus compañeros?
Al parecer si.
Thrym-sama, con su cálido corazón y amables palabras, desde que lo conoció había sido un gran sujeto, rayando en lo paternal. Lo había visto en la lejanía antes, por eso su cabeza tejió aquel abrazo emotivo entre todos los tripulantes, solo faltaba Fantasma, Bonita y Cara Melo. Su ensueño se perdió en su intromisión, en aquella posición sentada contra la baranda, abrazando al Peluche y pensando en la masacre suscitada. Un nombre vino a su cabeza, un nombre que había enterrado cuando tuvo la oportunidad en las profundidades de sus recuerdos:
Kassandra.
Kassandra.
Kassandra.
Por un segundo sintió miedo, por un segundo revivio un pasado tan aterrador que aquella forma en la que Ashveil la había encontrado quedaba como una grata fantasía. Aquella fría noche olía a sangre, el silencio podía cortarse con una espada, y la precaución de los que estaban en el sitio solo describía el respeto disfrazado de pavor hacía ÉL. “¡KASSAAAAAAAAAANDRA!” el grito retumbó por el lugar, llegó hasta su celda… sabía que esa noche dolería, dolería como cada vez que se acordaba que existía y la hacía ir hasta su presencia.
“Merlot… ¿Estás bien? Si necesitas que te ayude a curar tus heridas, puedo hacerlo y…por cierto…”
La voz de Hyakinthos la hizo parpadear, y levantar su mirada ambarina hacia la del sujeto de su fanatismo. Por inercia abrazó más al Mink entre sus brazos, buscando el consuelo de todo lo que había sucedido esa noche, de los recuerdos que habían llegado sin invitación a su cabeza. Ese era el resultado de apagar a los grillos, de dejar que la cordura se hiciera presente, nunca traía sensaciones ni memorias agradables. La chica asintió a la pregunta del médico, ella estaba algo herida pero solo eran pequeñas pupas. Su preocupación hizo latir su corazón, y como por arte de magia una tímida sonrisa apareció en sus labios. Saberse en el radar de atención de su hermoso pelirrosado, le levanto el animo de inmediato, erradico las emociones oscuras, los recuerdos indeseables — Estoy bien, Algodón de Azúcar, mejor que nunca ahora que estamos nuevamente juntos y que hay agua cerca, el agua es lo indispensable para poder hacer la fotosíntesis. Aquel lugar era demasiado árido pero he intentado sembrar semillitas, espero que logren abrirse paso entre la adversidad de la falta de nutrientes deliciosos… rompiendo el suelo crash boooom baaaam como tortugas al mar… — a medida que iba hablando su voz iba tomando su característico tono risueño y lleno de vida, y olvidando por completo que ella sí tenía un paciente que ser atendido… — … pero mi Peluche si está herido… ¿Podrías verlo, por favor? — le pidió separando un poco al mink de su pecho, lugar contra el que lo tenía presionado, por supuesto con la capa negra era casi imposible que alguien supiera qué o quién estaba debajo.
Luego de la interacción con Hyakinthos, sus ánimos y su sonrisa habían regresado. Por lo que se levantó, sin soltar nunca a su inconsciente posesión. Su largo cabello celeste se movia suavemente, y su mirada paso de su hermano hacía el enorme gigante de cabello negro. ¿Comprobar los daños del Barco? Ella no sabía nada de barcos, bueno, había pasado mucho tiempo como prisionera o esclava en muchos sitios, y uno de ellos eran barcos, así que podía deducir, al igual que cualquiera con dos dedos de frente, que un movimiento en falso dañaría cualquier posibilidad de utilizarlo, así que conociendo su torpeza prefería no tocar nada. Así que hizo lo más razonable, tomó aire y le respondió a todo pulmón, imitando la voz del gran masculino de cabello negro — HOLAAAAAAAAAAAA, GIGANTOOOOOOOÓN — le respondió con toda la fuerza que su voz le permitía, nunca había tenido la necesidad de hablar así con el gigante pelirrojo de la tripulación pero cada persona era un mundo. Así que se fue detrás de él (a una distancia prudente, lo suficiente para reaccionar a cualquier movimiento) mientras lo veía revisar cosas del barco — NO SÉ NADA DE BARCOS O NAVEGACIÓN. ME PIERDO AUN CUANDO ME ENCUENTRO. Y ESAS COSAS CON DIBUJITOS QUE PARECEN MANCHAS, YO SOLO LOS COLOREO CUANDO THRYM-SAMA NO MIRA. ¿Y SABES QUE ME GUSTA MIRAR? COMO CUELGA SUS CALZONES EN ESE PALO Y CUANDO SOPLA EL VIENTO HACE QUE NOS MOVAMOS EN ESA DIRECCIÓN. Y CUERDAS, MÍRALAS PARECEN MI CABELLO CUANDO NO LO PEINO CON EL TENEDOR POR DÍAS. ESTÁN TAN ENREDADOS COMO LOS ENREDOS DE UNA ENREDADERA… ¡CÓRTALOS GIGANTÓN! …. — siguió hablándole con voz muy alta para que la escuchara pero sin perder su encantadora personalidad, ella imaginaba que así se comunicaba él, por eso antes su voz había sonado muy grave y alta… ¿o la fémina había mal entendido?
De pronto algo llamó su atención por el rabillo del ojo, justo en la misma dirección que miraba su hermano Jensen. ¿Acaso eran…? Su sonrisa se amplió automáticamente, dos menos, ahora solo faltan tres más… entre estos las chicas: Su Unnie y Bonita. Entonces así sucedían las cosas, solo debía esperar y todo estaría bien. Su alegría la hizo girar con el cuerpo encapuchado, como si bailaran un vals. ¡La luz empezaba a alumbrar la oscuridad de aquella noche! La luz de saber que sus compañeros, uno a uno, iban brotando del tiempo y espacio hacía los brazos del mar.
“¿Quién es el que está con Cherry?”
Ella inconscientemente se había acercado a su hermano, dejando al gigante hacer sus cosas de navegantes. María miró hacía el Cara Cortada, su forma de pulular alrededor de Hyakinthos, sus maneras con Fantasma, había algo entre ese trío que ella necesitaba descubrir pero por ahora, su recuerdo más reciente fue lo sucedido en el barco comercial… así que fue lo que soltó, reiterando lo que había dicho al pistolero en el foso — El hombre de la cicatriz del que te hable antes, hermano… — le susurro al oído, como si estuvieran compartiendo un gran secreto, o un beso prohibido, todo sería cuestión de perspectivas.
María se alejó de Jensen, intentando seguir con la mirada al Gigantón. ¿Dónde estaría Thrym-sama?
“Vayan al barco de Uker, allí está el capitán, al menos si tienen un poco de preocupación por él”.
La voz de Cara Cortada fue audible, o por lo menos ahora para ella lo era. Desde que lo conoció prefirió mantener su distancia, él tenía ese “no sé qué” que poseían los que solían estar en el mundo de… los negocios turbios, y ella había estado lo suficiente para reconocer a uno de ellos… o eso pensaba. La peli celeste proceso cada palabra mientras veía a Hyakinthos, y luego volteaba hacia su hermano, buscando su mirada… y ahí lo encontró, complicidad… y la frase de su camisa se sintió más poderosa que nunca.
…
…
…
— ¿Tu? — le pregunto al ojos rojos sin decir más, una palabra para confirmar lo que habían visto antes. ¿Por qué irían a un barco dónde no estaba su Capitán? Podía dudar de su cordura, pero nunca de su buena vista. ¿Acaso había alucinado de nuevo? ¿O el sujeto les estaba mintiendo? Además, Fantasma era fuerte, Fantasma era hábil, Fantasma y El Cocinero juntos eran invencibles. Dejando eso de lado, ahí estaba de nuevo, el tono que uso en el crucero… — ¿Ves lo que te dije? — suspiro inclinando su cabeza para acariciar su mejilla contra la mejilla del dormido mink.
En ese momento, algo resonó en su mente — ¡Cara Melo! — dijo recordando a la mascota del pelirrojo, mascota que debía estar en alguna parte interna de ese barco — Debo buscar a Cara Melito… — le comentó a su hermano, luego miró al hombre pelirosa — Ya vengo, ya vengo… no hagan la fotosíntesis sin mi… TU TAMPOCO GIGANTÓN — le dijo a sus oyentes e incluyó al gigante, luego desapareció hacía el interior del barco…
README
RESUMEN
1. María continúa ensimismada, y revive un lejano recuerdo.
2. La voz y acercamiento de Hyakinthos la hace sentir bien de nuevo, regresando a su alegría habitual. Le indica que está bien, pero si puede revisar a Varochan.
3. Luego María reacciona a Kelvin, gritando para que él la escuche, ya que ella asume que por su “voz fuerte” era su forma de comunicarse. A pesar de que interactúa con él, siempre se mantiene a más de 4 metros.
4. Después se acerca a Jensén y observa a lo lejos, con su karma de buena vista a un hombre cargando a otro. Cree reconocer a Ash y Uker. En su cabeza ambos juntos son invencibles, así que no se preocupa.
5. María responde la pregunta de Jensen, recordandole la conversación que tuvieron en el foso (Para mas información ir al Tema del Grupo 5).
6. Escucha las palabras de Jin pero no tiene confianza en él, por lo que mira a Jensen con complicidad y casi hablándole con la mirada.
7. María recuerda a Cara Melo, así que se va a buscarlo ignorando la sugerencia de Jin.
8. María sigue cargando a Varochan, y lo lleva consigo como el Peluche que es. Recuerden, Varo tiene la Capa y Capucha de MM, y como ambos tiene alturas similares, solo ven una forma envuelta en tela negra.
Lo había pensado antes de zarpar: es una pésima noche para viajar.
No era necesario que el cielo hablara, la señal que les dio fue más que clara: debían quedarse en Samba.
Y aún así no lo escuchó.
Si hubiera sido más firme en sus decisión de permanecer en aquella isla, no estaría en la cubierta de un barco encallado, sintiendo su ropa húmeda pegándose a su cuerpo y, mucho menos, tendría que lidiar con sus manos temblorosas y el constante mordisqueo a sus labios que sufría de parte de sus propios dientes.
¿Cómo podía creer en las palabras de Jensen entonces? Nada le aseguraba que las cosas estarían bien, aunque, si su mente estuviera más despejada, podría entender que dentro de la magnitud de todo lo vivido, la suerte sí que había estado a su favor…las cosas pudieron haber sido peores.
Aun así, eso no evitó que suspirara cuando escuchó el entusiasmo del pistolero pelinegro y, aunque deseaba responderle con una cuota de lo que el consideraba realismo, su atención se desvió por completo hacia la bella chica de cabellos celestes que estaba a un lado de él y cuya voz tan cristalina como las aguas tranquilas de la isla de Samba, hicieron que sus ojos apagados por el miedo recuperaran algo de brillo, mientras que su mente ahora podía darse el lujo de centrarse en las divagaciones de la chica, algo que lo distrajo lo suficiente de las imágenes de las rocas cayendo, incluso de las conversaciones de Jensen, Jin y lo que pudiera escucharse del otro lado del den den mushi.
—Jmmmm… ¿Fotosíntesis? Bueno, tienes razón, no puede realizarse sin agua… ¿También estuviste en esa prisión de roca que no nos permitía ver el exterior? ¡Ah! Creí que nunca saldríamos o que tendríamos que escalar hasta el exterior… ¿Te imaginas haber tenido que escalar todo eso? Aunque no se como se lograría, la piedra era muy lisa para subir…parecía no tener imperfecciones, se veía tan artificial —. Por supuesto que también empezó a divagar, ahora mirando al cielo y las nubes oscuras que se paseaban por este. —¿Cómo lograste sembrar semillas en un suelo tan rocoso y seco? De todos modos… ¿De dónde sacaste semillas para empezar? —Tal vez en el futuro se acostumbraba a no tomarse literalmente lo que decía Merlot, pero, por ahora…solo se uniría a su juego de divagaciones, al menos hasta que un tema más serio se pusiera sobre la mesa…y vaya que eso no tardó en ocurrir.
—¿Peluche? ¿De dónde sacaste un peluche? ¿Nació de una de las semillas que sembraste? —Aquella pregunta si fue en modo de broma, pero, al mismo tiempo, llevaba impregnada curiosidad verdadera, una que lo llevó a moverse más cerca de Merlot y del supuesto peluche para poder apartar la capa negra de lo que la chica cubría.
Sus manos aún estaban temblorosas, algo que creyó que había quedado atrás, solo se dio cuenta de que no era así cuando sus dedos flaquearon al intentar apartar parte de la capucha negra para revelar el rostro apacible de lo que parecía un animalito humanoide.
—Esto es… ¿Un mink? —Su corazón se aceleró y esta vez no por miedo, no recordaba haber tenido antes a un mink tan cerca, mucho menos a uno que, a simple vista, estaba inconsciente. ¿Cuánto costaría el pelaje de un mink?, ¿cuál sería el precio de sus órganos? Tal vez hasta su cráneo serviría de colección si encontraba al cliente correcto. Tragó saliva… ¿En verdad Merlot quería que fuera él quien atendiera sus heridas? —Yo…jmmmm…Podría…podría intentar hacer algo si lo dejas conmigo —. Lo examinó por encima, tampoco es que pudo hacer mucho más que apartar la capa negra y darse cuenta de que, efectivamente, estaba respirando. No tenía mayores implementos para examinarlo con más detalle, además, la oscuridad de la noche y las condiciones del barco y su propio estado mental no servían para más que dar un diagnóstico pobre.
Suspiró, todo lo mencionado significaba que, al igual que con el gyojin, no podría darse el lujo de estudiar el cuerpo del mink que tenía tan a su disposición, mucho menos cuando Merlot lo cuidaba con tanto ahínco…no conforme con eso, había algo más importante que atender en ese instante: las condiciones del barco.
—El mink solo está dormido, inconsciente…tal vez necesite reposar por un rato más antes de que recupere su razón o, no sé, tal vez quede en coma y, si ese es el caso… ¿Me prestarías al peluche? —Miró que la chica se ponía de pie junto con el mink que se convertiría en otra especie que no podría tener esa noche…una lástima para él…Volvió a suspirar, estaba cansado de no obtener lo que quería, pero no quería sumirse en ese mal humor nuevamente, así que optó por contagiarse del buen ánimo de la peliceleste. —Aunque...si está dormido…tal vez un beso lo despierte, ya sabes, como en los cuentos… ¿Quizá tu peluche en verdad sea un príncipe encantado? —Prefirió bromear con Merlot hasta que ella se alejó y ahí, nuevamente, fue consciente del temblor en sus manos y la debilidad en su cuerpo.
Su humor volvió a verse tan gris como antes, sus manos se aferraron a su cabello y su respiración empezaba a agitarse…No podía darse ese lujo, no podía y, aún así, parecía no poder controlar su patético actuar aún en frente de desconocidos.
Solo pudo salir de ese estado cuando sintió unas manos sobre sus mejillas, unas manos que lo hicieron levantar su cabeza para observar que, quien intentaba calmarlo esta vez, era el pelinegro de la cicatriz, ese que supuestamente trabajaba con él.
—Jin… ¿Cierto? —Por un momento recordó que ese fue el nombre que le mencionó antes. —Ah…sí…claro…a salvo, estoy…estamos…estamos a salvo —. Respiró hondo e intentó recuperar el buen humor que consiguió por unos minutos al hablar con Merlot, algo que parecía estar funcionando, pues poco a poco, su mente parecía estar más despejada y las palabras del pelinegro llegaron con claridad hacia él.
—¿Uker? ¿Quién es…? ¡Ah! No importa…Si Ashveil está con él debe haber un motivo…pero ¿Por qué respondió ese tal Uker y no Ashveil? —En ese instante dejó de sentir las manos en su rostro y aprovechó para ponerse de pie, aunque aun pudiera sentirse algo débil, pero tenía que hablar con Merlot y Jensen, tenía que confirmar que conocían al hombre que mencionó Jin. —¡Hey! Merlot, Jensen… ¿Conocen a algún Uker? —No se sentía capaz de moverse de ese sitio para averiguar dónde podían estar esos dos, aunque tampoco le dio tiempo para pensárselo dos veces, pues fue ahí cuando la voz potente del gigante lo hizo consciente de que no estaban tan solos en ese barco…de hecho…que ese barco ni siquiera era de su propiedad.
Miró a su alrededor. Poco sabía de navegación y el pelirrojo gigante que creía haber visto antes no estaba por ningún lado, así que, por el momento, tal vez el pelinegro colosal sería la mejor opción para un aliado temporal, mucho más si estaba dispuesto a colaborar para sacar el barco de donde estaba y llevarlo a puerto seguro.
—¿Desde allá arriba puedes ver que tan mal está el barco? Creo que conozco a un navegante…es un gigante también, un pelirrojo…creí que estaba aquí —Comprobó sus alrededores para darse cuenta de que no había señas del pelirrojo—…pero creo que solo me lo he imaginado… ¿Dijiste que te llamas Kevin? Jin tiene razón, tu ayuda nos sería útil…un barco de este tamaño no se echa a andar con una sola persona —. Notó como Jensen empezó a buscar posibles daños en el casco de la nave, mientras que él, en cambio, se acercó a la proa para revisar que el ancla del barco no estuviera liberada, a fin de cuentas, eso podría complicar su salida al mar, aunque, menos mal que no encontró nada raro.
El problema no vino del barco, si no después, cuando tuvo que decidir a quien de todos en el barco curar primero, ya que tanto Jensen como Jin hicieron una petición similar y, por otro lado, estaba el "peluche" de María, quien, a simple vista, era el más grave de los tres...aunque con los utensilios que tenía, poco o nada podía hacer por él. —Jmmmm...No creo que pueda curarlos a todos al mismo tiempo, pero puedo revisarlos…sí…creo que eso puedo hacerlo —. Se quitó su mochila de la espalda y de ella sacó un pequeño botiquín con apenas unos cuantos materiales con los que tendría que conformarse el pelinegro al que atendería primero.
Analizó por encima el estado de ambos hombres y, finalmente, optó por acercarse al de cabello corto, más tarde curaría al pistolero.
—Lo siento, Rojo, pero este hombre está en pésimo estado, peor que tu…aunque nada que unas cuantas vendas no resuelvan, ahora tu —dijo mirando a Jin —¿Socio? ¿Compañero? ¿Cómo debería llamarte? No me respondas enseguida…solo…coopera, quédate quieto y déjame tratar las heridas —. Empezó a limpiar, esterilizar y limpiar lo más que pudiera, aunque…no es que pudiera hacer mucho con el poco material que tenía el pequeño botiquín.
Resumen
-Hyak sigue creyendo que habría sido mejor quedarse en Samba y duda de lo que dice Jensen sobre que las cosas estarán bien.
-Le sigue el juego a MM con la fotosíntesis, eso lo ayuda a relajarse un poco.
-Al ver a Varo no puede hacer nada por él, aunque desearía examinarlo y estudiarlo.
-Le sugiere a MM que bese a Varo a ver si este despierta.
-Escucha lo que tiene que decir Jin sobre Ash y Uker y, aunque no sabe quien es este último, asume que ambos estarán bien.
-Hace caso a Kelvin de revisar el barco, así que acepta la ayuda del gigante y va a revisar el ancla.
-Cuando regresa decide usar un botiquín chico en Jin, le dice a Jensen que a él lo tratará más adelante.
Utensilios utilizados
Botiquín pequeño (usado en Onizuka Jin, así que recupera 100 de vida)…Aplicado inmediatamente ya que mi querido pelirosa es médico nivel 2.
Botiquín pequeño
Utensilios
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 20000
Descripción: Kit de primeros auxilios básico que restaura 100 PV.
botiquin001
Stats actuales
Debuffs:
-Resistencia = 103 – 20 = 83
-Voluntad = 90 – 50% = 45
-Efecto de terror aplicado por tres turnos (tercer y último turno del efecto).
Umbrales de dolor (aplicando el debuff de voluntad):
X1 = 45
X2 = 90
X3 = 135
X4 = 180
X5 = 225
Recuperación de energía: 1600 + 10 = 1610.
El cuerpo me quemaba de sobre manera, las heridas de la batalla me seguían atormentando tanto el espíritu como el físico, era mas que evidente que estaba en las ultimas. Aun así, seguí avanzando en dirección al barco, sintiendo aun el peso de la caja de suministros que aun llevaba en los brazos.
Al llegar a la orilla de la plataforma. Me detuve por un momento para tratar de recuperar el aliento, pues correr toda esa distancia en el estado en el que me encontraba ya me estaba pasando factura. Jadeaba tratando de retener a bocanadas el aire que se escapaba de mis pulmones, sentía una asfixia terrible, y no era para menos, ya hace bastante que mi cuerpo no daba para mas, y aun asi yo le seguía exigiendo.
-Haa... Haa.. Haa... Mierda Haa.. Vamos Einarr Haa... Haa.. Un poco mas- Me trate de dar ánimos.
Aun con eso, mis piernas cedieron y caí sentado a la orilla de la plataforma, con el mar a mis pies, y aun con la caja en los brazos. La superficie del mar, reflejaba mi imagen de una forma distorsionada, pero suficiente para notar mi apariencia maltratada y mis alas tintadas de carmesí, bañadas en mi propia sangre. Solté la caja colocándola a mi costado, para posteriormente levantarme de un solo empujón impulsado por mis brazos, empecé a desabotonar mi gabardina para luego quitármela de encima, esta, al igual que mis alas, estaba manchada de mi sangre, así que la coloque sobre la caja.
Me acerque a la orilla del mar y dirigiendo mis alas hacia adelante, las sumergí en el agua de mar, con el objetivo de lavar todo ese tinte rojo y devolverles su puro color blanquecino que reflejan de forma natural. Tambien aproveche y lave parte de mi rostro el cual también se encontraba manchado.
~Mucho mejor~ Pensé al verme de nuevo reflejado con una apariencia mas presentable. ~Aunque, ahora me queman los ojos ~ Obviamente, era agua salada estúpido xd.
Devolví mi mirada a la caja, para luego volver a levantarla con un poco de esfuerzo, eleve mi vista a la barandilla del barco, que marcaba sin duda la altura a la que se encontraba la cubierta del barco. ~No es tan alto~ Pensé confiando en mi capacidad de salto. Prepare mis piernas e impulsándome con mis alas de apoyo alcance la cubierta del barco.
Aterrice sobre la barandilla del barco con una inusual sutileza, justo como un búho que se mueve entre la penumbra de la noche. Sin embargo esta sutil calma se vio interrumpida abruptamente por una escandalosa voz, que a pesar de lo dulce que era, seguia produciendo su buen numero de decibelios.
-Ugh- ~Ya empezamos otra vez~ Pensé antes de dirigir mi vista a la fuente del ruido.
Se trataba de una dulce señorita de cabello celeste, el cual recorría su cuerpo como si tuviera un rio adherido a su ser, al parecer traía consigo algo envuelto en mantos negros, pero no le tome mucha importancia, su apariencia destellante y sus ojos dorados me distrajeron de lo que tenia en mente en primer lugar.Y aun mas importante, a unos pocos metros se encontraba la persona que tanto había estado buscando, era mi compañero, por fin había encontrado a Kelvin.
Sin embargo esa alegría me duro poco, pues mas allá de la chica, me encontre con la imagen de mas individuos, varios de ellos me eran reconocibles gracias a sus carteles.
~¡Mierda!, tambien aqui hay piratas~ Me alarme enseguida.
Aun con mi susto inicial, observe como la situación aquí era distinta a la de la torre, al parecer Kelvin estaba cooperando con ellos para poder salir de aqui, ademas, todos parecían calmados y algunos maltratados por lo que seguramente fueron batallas similares a la que yo viví, además aquella chica era de todo menos amenazante.
Con la incertidumbre ya despejada, baje de la barandilla y aun cargando con la caja en mis manos, camine en dirección a Kelvin que ahora se encontraba revisando las velas.
~Espera, esa señorita de antes, ¿No aparecía también en los carteles?~ Me surgio la duda, pero al momento de girar mi vista, solo alcance a ver como esta descendía a la parte baja del barco.
Dejando eso de lado, devolví mi mirada hacia Kelvin y cuando estuve a suficiente distancia para que me notara me detuve.
-¡Ey Kelvin!- Alce mi voz tratando de llamar su atención -Adivina quien volvio, y con algo de comida- Dije colocando la caja en el suelo y con una sonrisa dibujada en el rostro, era algo débil y forzada debido al cansancio de la batalla.
-¿Como te fue ahí adentro?, ¿también te topaste con esos mounstros?, no te imaginas lo que encontré en esa torre- Infiriendo que había mas de ellos debido a las palabras del Gyojin y la evidencia de otras batallas. -A!, cierto, como esta tu pequeña mascota- dije al recordar que la vi con el al abordar en Samba.
Estaba genuinamente preocupado por todo lo que había vivido, esta era una experiencia que se grabaría en mi ser con la misma permanencia que un tatuaje.
Resumen
Sigo mi camino en dirección al barco, con la caja de suministros, al llegar a la orilla caigo del cansancio y noto mi reflejo en el agua del mar por lo que decido limpiar la sangre de mis alas y de mi rostro, quitando primero mi gabardina. Recojo nuevamente la caja del suelo y salto hacia la barandilla del barco. Veo la interacción de Kelvin Y MM, encandilándome la apariencia de MM. Observo también al resto de caras conocidas de los carteles y me alarmo por un segundo hasta que me doy cuenta que están co0perando con Kelvin. Finalmente me reencuentro con Kelvin y lo llamo, le muestro la caja de suministros, ademas de preguntarle por lo que paso y como esta su mascota.
28-11-2025, 04:44 PM (Última modificación: 28-11-2025, 04:49 PM por Thrym.)
Atributos Personaje
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Vitalidad: 2698 / 2698
Energía: 1866 / 2366
Espirítu: 321 / 321
Nivel: 10
Aparecí por babor como si fuera una ola viva: la cabeza asomando primero, las orejas con restos de polvo y la barba todavía con arena pegada de la carrera. Mis manos agarraron la barandilla con fuerza y, con la gracia torpe de un gigante en un barco hecho para gente menuda, trepé por el costado hasta volver a poner los pies sobre la cubierta. El olor a madera quemada y sal me golpeó la nariz, ese olor que ya no me abandona, y escuché los crujidos del casco como si fuera la misma respiración del barco. Me sacudí la arena de la camisa hawaiana y miré alrededor hasta toparme con Jin. Su figura diminuta se movía entre escombros y herramientas.
Me acerqué a él con pasos largos, apoyando el hacha contra la baranda como si fuera un bastón de marinero. Me agaché hasta quedar casi a su altura, haciendo un esfuerzo, que no es fácil sin parecer un ogro, y le pregunté en voz baja, aunque la mía le llega a cualquier quien. —Jin… esto está bastante jodido. ¿Crees que puedes arreglar el casco? ¿Soldar refuerzos, poner cuñas, asegurar las bodegas?— Le miré con ese gesto serio que uso cuando hablo de cosas que no admiten broma. Tenía miedo, sí, no lo oculto: las corrientes de la Grand Line no son juego, y la idea de que el barco se parta con gente encima me hacía cosquillas de mal gusto en el estómago.
—Tú te encargas de lo técnico, yo me encargo de lo que haga falta en fuerza y logística. Trae clavos grandes, refuerzos de metal, lona para cubrir las grietas. Y dime si hace falta que desplace parte del peso al babor para que las corrientes no nos rompan el vientre por estribor— Mi voz sonó a orden de capitán, pero con cariño. No permito que mis jóvenes camaradas se maten por intentar cargar con todo sin ayuda.
Después de hablar con Jin fui directo a Kelvin, el joven gigante con quien habíamos compartido aquel combate. No habia tenido oportunidad de interactuar demasiado con el a pesar de haber peleado codo con codo. Me planté delante de él y, sin rodeos, extendí la mano. —Kelvin— dije con voz grave y cálida —Buen combate el de antes. No tienes que preocuparte por pilotear esta embarcación. Jóvenes como tú no deben asumir responsabilidades tan grandes en su primer viaje tras una pelea; déjame esa carga a mí. Yo me encargo de llevarlos a buen puerto. Tú sigue siendo la fuerza que impresionó a todos hoy, pero sin acarrear más de lo que te toca.— Mi apretón fue firme, sincero: no era condescendencia, sino promesa. —Puedes ayudar a los demás a reparar el barco, tu fuerza nos vendrá bien para mover la embarcación.—
—Vamos a hacerlo bien— Añadí, más para mí que para él. —Repararemos el casco, aseguraremos las bodegas, y si hay que remar hasta que encontremos un astillero, remamos. Nadie se queda atrás. Nadie.—
Resumen
reaparezco por un costado del barco luego de examinar algunos daños y me dirijo a Jin para darle un par de ordenes. Luego me dirijo a Kelvin y dado a q tengo mejor navegación me ofrezco a manejar el barco yo.