Dharma
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
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En otra de sus travesías antiguas, ya tras haberse hecho de su propio nombre, aquel misterioso concepto que adopto como un nombre, si bien aun era joven y tenia mucho que aprender, no le molestaba esta rodeado de personas, tenia una tripulación, pero esta era algo inexperta y rodeado de jóvenes como el, esta vez solo era un recordatorio de aquellos tiempos donde las ilusiones mas mundanas y casuales parecían tener algun sentido, antes de que Dharma, realmente se volviera el pirata que es actualmente, tuvo una serie de vivencias, que lo hubieran orillado a ser un tipo de ser mas empático, sin embargo la vida va dando las enseñanzas necesarias, para poder así hacerse cargo de forma adecuada de lo que va sucediendo.
Una vez más en la fastidiosa y petulante isla de Sorbet que regocijaba en su ombligo a lo más inepto de los mares, el reino de Sorbet, Dharma se fastidiaba de presenciar lugares donde un sombrero tenía más valor que una vida. Pero a la vez esas ironías de la vida le daban risa, literalmente, sonreía de forma estúpida anonadado por la capacidad de la estupidez humana. Risa que solo compartía consigo mismo y nadie más. Pero en fin, un amanecer más y tenía que ser entre las aguas de esa tediosa isla, su rostro formaba una mueca de molestia no muy notoria, pero por ahora no sería visible para nadie, se había levantado temprano, aunque le gustaba dormir, usualmente era el primero en despertar, tenía una especie de sexto sentido que le avisaba que ya era tiempo de levantarse y también de ir a desechar algo de lo bebido en la noche anterior, como casi siempre, aunque no era alguien que disfrutara enteramente del alcohol, solía beber más su amado jugo de manzana a veces lo combinaba con whisky o tras veces bebía sidra de manzana, las versiones de esa fruta que tanto le gustaba eran muchas.
|Tsk... Kyo no es mala idea venir por mas alcohol acá, pero a mí me basta con el buen vino de la última isla, también existe el agua natural eh... | Se acercaba de proa, estando detrás de todos, mientras terminaba de hablar el samurái y el Zar sonreía un poco por que iba molestarlo, directamente a Kyo . | Amigo | Se detuvo un poco estando a unos 5 metros del líder del grupo. |De verdad que si alguna vez me vuelvo a quejar de una isla no se va comparar con esta.|
El alto pelinegro había tenido una experiencia ajena así mismo, no solo porque tuvo que compartir su día con la enana sensible que casi siempre se iba a dormir sollozando al camarote del capitán, no quería prestarle atención, pero era obvio notarlo ya que solo había 3 cuartos en ese lugar, el de Kyo, el de Evie y el que compartían Dharma y Krieger que por lo menos era el más grande y no había ningún problema aunque el menor de los Zar solía hablar solo cuando dormía, siempre diciendo que "era la mejor cerveza que ha probado" a veces su primo era demasiado simplón, pero eso era parte de su carácter, no podía haber dos gigantescos egos en un mundo, pues ya se hubieran matado el uno al otro. Y bueno el pelinegro de larga cabellera había despertado más conversador que casi nunca, hoy no había hecho su meditación matutina algo le incomodaba y no lograba concentrarse, su espada le incomodaba, su cabello le incomodaba, el viento le incomodaba, quizá era esa sensación de una isla tan débil e inútil como esa. Tener que visitarla una vez más habiendo tanto por conocer le parecía hasta un mal presagio, pero eso a la vez sosegaba la ira de un Zar muy incómodo. Algo en su interior le decía que las cosas serían diferentes esta vez, pero muy tediosas, lo podía percibir en su interior.
No es que Dharma la hubiera pasado muy mal con Evie, realmente ese día fue un tanto diferente pero algo agradable, aunque no deseaba repetirlo en mucho mucho tiempo, estar cerca de gente que le gusta hablar tanto, no es lo que más le agrada al de la capa escarlata. Se cruzaba de brazos mientras miraba hacia donde se mostraba cada vez más cerca la isla, faltaban unos cuantos minutos para echar el ancla y darse a la tarea de visitar otra zona de la isla, quizá sería menos fastidiosa que el reino de los torpes y tontos ricos, sabía que tenía diferente regiones este lugar y apenas y conocía algunos de ellos, así que no era tan mala idea dar otro paseo, es solo que estar en esa isla una vez más le daban ganas de destruirla por completo, algo en su interior se regocijaba en síntomas de violencia y caos.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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Y pensar que venir a esta funesta y a la vez pacifica isla significaría unos momentos de quietud para retomar su camino dharmico, aún tenía cosas que mejorar el Zar, pero trataba de que cada día fuese uno de aprendizajes, comprender la psique humana era un reto del día a día y realmente tenia buenos sujetos de prueba, cada uno diferente al otro. Pero eso no sucedería hoy, tras desembarcar y dejar anclado el barco, harían caso al significado de su tripulación o se quedarían en la pasividad de una isla tan colorida como la que estaban pisando una vez más. El amanecer iluminaba el camino terroso y rustico de un pequeño poblado que antes había sido visitado por sus compañeros, mientras que Dharma había ocupado su tiempo en un día de "compañeros" con Evie. Pero el destino era inquieto aunque a veces algo premeditado, el caos lo precede el orden y al orden el caos, un ciclo.
|Algunas veces debemos olvidar los caminos que nos llevan a los mismos lugares.| Respondía hacia Kyo en un tono serio, su voz gruesa y sus palabras con el ultra de confianza. | Quizá hoy sea necesario un dios generoso... | Sonreía aunque nadie lo notara, sin dejar de caminar, sus pasos iban constantes, colocándose ligeramente adelante de sus demás Nakamas, mostrando interés en los "ruidos" que yacían más adelante.| No le diré que no a las travesuras de mi propio destino jehjeh. |
En ese momento Dharma acelero el paso sus piernas se llenaron de fuerza y comenzó a su andar con más velocidad, parecía que había una discusión, pero no era una normal. Conforme se acercaba podía percibir mejor los ruidos que se convertían en palabras así como percibir la cantidad de personas que estaban ya menos distancia, pero lo que ahí se decía aun no era del todo claro y tampoco entendía del todo, pero si había palabras clave "Morirás, como toda la basura de este lugar que no pueda pagar el derecho a vivir". Eso era entendible y más cuando lo repetían diferentes esencias con mucho ánimo y en un tono hostil. El pelinegro de gran altura sabía que tanto Krieger como Kyo escucharían lo mismo o quizá otras frases que pudieran percibir, había problemas desde el primer minuto que habían decidido estar en este pueblo.
Una lástima porque Dharma estaba dispuesto a olvidar su inconformidad y disfrutar de algo pacífico y quizá beber alguna buena agua fresca con frutos recién cortados, algo que realmente podía alegrar su espíritu tan "maligno" a diferencia de sus compañeros el espadachín disfrutaba del licor, pero no con tanto favoritismo, pero coincidían, este era un lugar ideal para repasar sus pasos y descansar, lo cual no sucedería al menos no en este día y menos con el equipo de "héroes rescatistas" con el que solía navegar, aunque tenía que reconocerlo el Zar el tampoco permitirá que a alguien le nieguen el derecho a vivir y más a causa de los deseos materialistas y banales de otros, aunque es consciente del daño colateral, no era el tipo de sujeto que podía matar a gente por simple capricho a veces no era tan cruel
Usualmente el Zar de mayor altura, solía hablar de formas un tanto extrañas, no esperaba ninguna respuesta, era raro que se dirigiera puntualmente a alguno de sus nakamas, al menos que la situación lo ameritara, pues normalmente con su plática interna tenía más que suficiente para socializar. Así Dharma tras haber descendido de su modesto navío, pero al fin de cuentas, ya siendo propio, mostrando esa bandera negra con el símbolo que los caracterizaba, realmente era un gran diseño que pegaba con el nombre que habían elegido, el propósito de ellos al final de cuentas es hacerse del poder necesario para sobresalir por todos los mares además de conseguir cada quien los objetivos que pudiera tener, que por ahora el único que intentaba tener un objetivo era Dharma y si acaso su primo Krieger, por parte de Kyo se sabía que lo habría de descubrir en el camino y lo de Evie parecía algo similar. Sin más dilación los Ryujin incursionaban otra vez, pero los problemas los recibían casi de inmediato, era algo casi usual, muy profético a decir verdad, pero bueno el mundo siempre tendría problemas, eso está más que claro.
|Cuarto Mudra... |
Pronunció casi inaudible, el pelinegro de larga cabellera tomo una de las posturas necesarias para ejecutar una de sus técnicas, no podía percibir si aquel pateaba al otro hombre en el suelo era más fuerte que él pero tenía que asegurarse de evitar una tragedia, si bien la vida de los humanos más débiles no era de su incumbencia, algo que le molestaba mucho era aquellos que se pensaban más fuertes que otros y abusaban de ese pseudo poder, pues siempre habrían de encontrar alguien más fuerte en este inmenso y basto mundo. Y en esta ocasión era así Dharma ejecutaba una técnica que le permitiría recortar las distancias, noto cuando el tipo jugueteaba con su arma para mortificar al inútil que se arrastraba, no tenía ganas de escuchar lloriqueos pueblerinos, así que se movía con rauda velocidad. Desapareció por decirlo de una forma de donde estaba y con un tipo de salto aparecía sobre la presencia a la cual era fácil detectar que se trataba de un mal viviente, algún tipo de delincuente local, que pretendía extorsionar a lo que parecería un lugareño, entre otros ruidos de preocupación de los demás humanos.
Como un espectro salvaje, el hombre solo podía ver una inmensa sombra que se había posicionado sobre él, misma que movía su poderosa arma y le provocaba un profundo corte de izquierda a derecha de forma descendente, apenas y se mantendría con vida, cosa que había hecho a propósito el espadachín, solo dañando con el principio de su espadón, puesto que si hubiera querido lo podría haber partido en dos o algo por el estilo. Un tajo que cruzaba del hombro izquierdo hasta su pelvis del lado derecho exponiendo un chorro de sangre, pero al no ser profundo, se mantendría aún con vida, a lo máximo unos 10 minutos, pero seria mas humano matarlo pronto o mejor sacarle información. | Creo que me pase ¡Jah! y olvide preguntar por qué está cobrando dinero en una isla tan... horrible... perooo aún hay tiempo Taicho...| Menciono con naturalidad y su característica frialdad, mientras sacudía su poderosa arma, ante la mirada atónita de algunos de los ahí presentes, |¡!¡!¡!¡!¡!|entre unas cuantas mujeres, niños y adultos que esperaban su turno para ser violentados, pero ahora veían la escena tan extraña de un hombre de peculiaridad. Dharma estaba de pie junto al lugareño y a metro y medio el mal herido rufián, mientras ponía su espada sobre su hombro derecho a manera de mantenerla recargada, la poderosa arma se asomaba por detrás de su espalda. Mientras su capa carmesí que ocultaba casi hasta la comisura de sus labios, mostraba con recelo una expresión totalmente taimada de un hombre que acaba de dejar retorciéndose a otro ser. Ahora quedaría esperar que seguía, pero las preguntas y ese tipo de cosas se las dejaría a sus nakamas.
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El pelinegro de la gran espada que portaba en ese momento su espda, imponente estando de pie con vehemencia, mirando con frialdad a todos los ahí presentes, sin mostrar un ápice de misericordia por lo que había ocurrido, jugaba bien su papel, al final de cuentas había acabado con la vida de un abusivo sujeto, no esperaba las gracias, pero los rostros de espanto eran demasiado evidentes, no sabía si le temían a él o a sus nakamas en general, pero la situación parecía algo tensa, aunque no para el buen Dharma que ignoraba si esos lugareños tenían preocupaciones extra. "Carajo estos inútiles no parecen felices" En sus adentros se replicaba una idea, sabía que las cosas estaban más que extrañas, la información que soltaba el mal herido y moribundo extorsionador hacia Kyo podría ayudar bastante, mientras que Su primo trata de calmar a los demás sin tener mucho existo, el Zar que sobrepasaba los 2 metros de altura envainaba su gran arma depositando dicha arma en su espalda una vez más, no sin antes darle una pequeña y elegante sacudida en el viento, se podía escuchar como la poderosa arma cortaba con facilidad el ambiente, para así regresar a su sitio.
| Hmm menos mal Evie tiene un don muy peculiar. |
Decía en general con un tono de voz calmado y gravoso como siempre, mientras sus orbes de dirigían hacia donde estaban sus compañeros y luego a mirar a su compañera que hacía movimientos algo inusuales, pero que se le daban muy bien, atrayendo la atención de los lugareños que parecían mejorar sus caras de espanto con cada segundo que pasaba, mientras que el otro herido era cuestionado por el capitán de los Ryujin Jakka y también Su primo a una manera amable hacia su parte, todo parecía ir mejorando después del show que había dado el oriundo del North blue, no era su intención asustar, pero ahora que veía a los niños sollozando detrás de sus madres y las mujeres espantadas, sabía que quizá no fue la manera más vistosa de hacerse mostrar, sin embargo no podía tener piedad de alguien que osaba lastimar a gente tan desprotegida y estúpida, Dharma era amable y bueno a su manera, por no decir a su cruel manera.
|-¡Estúpidos piratas! SABIA QUE NOS METERÍAN EN PROBLEMAS.- | De la nada un viejo malhumorado que parecía muy molesto por lo ocurrido salía de una pequeña casa unos 20 metros a la derecha de los ahí presentes, que más que casa parecía un puesto de frutas o algo por el estilo, el hombre de avanzada edad y de tez morena que se veía tostado por el trabajo de campo y un rostro desgastado por la edad, pero que aún conservaba fuerzas para proteger a los suyos o algo así, se acercaba con un bastón en la mano, pero sin apoyarlo en el suelo, tratando de ir lo más rápido que podía lo cual le tomaba unos segundos largos, si bastante largos, pero su voz se replicaba cada vez más cerca. | ¡OH! además tienen secuestrada a... ¡una señorita! seguramente la tomaron del Reino de Sorbet ¡barbajanes sin escrúpulos!| Dharma escucho todo el cántico del viejo molesto, una mueca de molestia se dibujaba en su frente, sus venas se marcaban, el anciano no sabía a quién le hablaba, pero el Zar a veces podía no ser tan paciente, pero tras lo hablado por Evie, respiraba un poco más notando que no ayudaría mucho el mostrarse más hostil. | Este idiota que ahora está muerto, intentaba matar a este otro inútil que está en el suelo y de la señorita bueno… es nuestra nakama. |
Con su forma tan nada sutil el Zar se miraba imponente ante los ahí presentes, mientras con un movimiento de su rostro veía de forma desafiante al viejo, el cual a pesar de sentir temor y un terror indescriptible, lo toleraba, apretando los ojos un poco | P...pero ahora ellos vendrán a vengarse por su compañero muerto. | Dijo el Anciano con algo de miedo y preocupación ya no solo era por los Ryujin Jakka, sus ojos llorosos y de extensa preocupación eran notables, aunque eran cubiertos por unos lentes muy grandes, que denotaban su falta de visión el anciano no sobrepasaba el metro con sesenta centímetros, pero igual era un hombre con voluntad y eso Dharma podía inclinar la balanza para que no fuera tan hostil.
No pronunciaría palabra alguna más, puesto que dicho hombre y las mujeres que murmuraban con algo de impacto daban razón a lo sucedido, una pequeña niña que no pasaba de los 5 años salía detrás de su mamá y se dirigía a donde estaba Evie, llorando y mirando hacia donde estaba Kyo y Dharma algo espantada, por que eran los que se veían más malvados por su forma de expresarse, mientras que cuando la mirada de la pequeña se paseaba por la vista de Su primo se sentía más confiada y con Evie aumentaba la sensación de confianza| "Princesa-sama sálvenooos por favor... ¡wuaaah¡" |con un tono muy dulce y que le rompería el corazón a cualquier ser humano, menos a Dharma se expresaba la pequeña infante, para luego poner sus manos en los ojos y llorar estando a no más de un metro de distancia de su compañera navegante. Las personas estaban en shock aún pero poco a poco darían sus puntos de vista y lo que sucedería ahí no era algo que pudiera predecir el Zar.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
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Su estrategia de llamar la atención de los civiles funcionó mucho mejor de lo que pudo predecir. Al menos hasta que un anciano decidió intervenir, acusando a sus compañeros de meterlos en problemas y de habérsela robado del Reino Sorbet, lo que ocasionó que la ojiazul arqueara una ceja con desconcierto. ¿Tanto discrepaba su apariencia de la de sus compañeros? Sí, bueno, era consciente de su esencia adorable, pero tampoco creía ser un ángel ni |mucho menos| una princesa. Al menos le alegraba que Dharma ya la considerara una camarada y no aspiraba a nada más que a eso.
Su estupefacción a lo ocurrido se vio interrumpida por la repentina aparición de una niña, quien corrió hacia ella pidiéndole que los salvara antes de ponerse a llorar lastimeramente. Algo en el corazón de Evie se estrujó al ver aquella penosa situación y no pudo evitar morderse el labio inferior con nerviosismo, aguardando a que su capitán diera las órdenes correspondientes.
|Traidor… |
Murmuró cuando Krieger alentó al populacho con la creencia de que ella podría hacer algo por esas personas, buscando |quizá| ganarse la confianza de los lugareños y así intervenir nuevamente. Sin embargo, esbozó una sonrisa encantadora para continuar con la farsa, recibiendo la información necesaria para comenzar a reunir los fragmentos del caos.
Una de las cosas que siempre había admirado de Kyo era la forma en cómo soltaba lo que pensaba sin detenerse a pensar. Es cierto que muchas veces consideró que podría ser un problema con el tiempo, pero, después de tantos años, había aprendido a apremiar dicha peculiaridad y la transparencia que venía con ella. Claro que había momentos en los que se arrepentía de esos breves instantes de admiración, especialmente cuando él soltaba algún comentario estúpido en el peor momento posible.
| Justo como ahora…|
Acomodó a Fukushū nuevamente en su cabello, tratando de contar hasta cien y no lanzarle un zapato en la cabeza a su capitán, pues no estaban en posición de ser considerados unos mercenarios al mismo nivel que los tipos que acosaban a aquellas pobres personas. Era difícil definir la línea entre la verdad y la crueldad, pero aún no podía deshacerse por completo de su sensibilidad interior.
Escudriñó un momento el rostro de Kyo, tratando de entender su proceder, y un pequeño suspiro escapó de sus labios. No estaba muy segura de querer comprometerse a ayudar a la gente a cambio de su dinero, ellos fueron los que intervinieron de primera mano, no deberían buscar ser codiciosos ahora. No obstante, repuso su sonrisa, acercándose a la niña y con mucho cuidado se inclinó hacia ella para acariciarle la cabeza de forma suave.
|Te prometo que haremos lo posible por salvarlos |le dijo de forma suave|. No llores más, ¿de acuerdo? |
La pequeña asintió entre sollozos, a lo que Evie atinó a tomarle la mano y caminar junto a ella, siguiendo a sus compañeros y al hombre que ahora los guiaba. Todavía algunos fragmentos del caos que no cuadraban en su fuente de la sabiduría, pero ya habría tiempo de hacer las preguntas pertinentes cuando su presencia no estuviese siendo asechada por los ojos de aquellos que la creían una especie de ángel salvador.
El Zar de la peculiar cabellera oscura, se mantenía con su indomable personalidad taciturna, después de haber hablado un poco, para explicarle lo sucedido a un anciano, ese mismo hombre guardaba silencio, mientras los demás también hablaban, se podían escuchar quejas y sonidos de temerosos por lo que había acontecido, pero era cierto, quizá ahora no sabrían a qué temerle. Dharma no tenía la intención de causar un ambiente tan tétrico y lleno de miedo en el ambiente, pero sí de imponer algo, que ellos pudieran despertar de esa pesadilla a la que llamaban vida, solo tenían lo suficiente para sobrevivir y eso no podía considerarse una buena existencia, el de orbes marrones envainaba su espada al no presentir ningún tipo de peligro y mejor dicho solo interpretar el temor y la incertidumbre en las miradas de los lugareños.
|Es algo que no me interesa, pero también es una realidad.|
Musito en un tono fuerte, como si ignorara a todos los ahí presentes, pero le daba la razón a Kyo, tenían una apariencia de pocos amigos y aunado a la personalidad que ambos espadachines cargaban, bueno eso hacia una sinergia que podía sentirse en el ambiente, Dharma se estiraba un poco mientras comenzaba a escuchar los distintos alegados que suscitaban, entre quien es su capitán, su primo y la nueva compañera que ya no era tan nueva, pero que podía notar como cada uno de ellos se desenvolvía en un papel especifico, realmente no era algo que le interesaba al mayor de los Zar, pero tenía que ser participe además de que tenía curiosidad por saber quién era la escoria que se metía con gente tan débil aprovechándose de eso y justo eso era algo que el de cabellera azabache no toleraba demasiado, por ende, la curiosidad también comenzaba a forjar telarañas en su mente.
|Menos mal Kyo aun ve el color gris en el mundo.|
Con un murmuro que quizá sería audible,, daba un punto de vista propio, podía haberlo dicho en su mente, pero le gustaba vociferar lo que pensaba, era una especie de platica para sí mismo, así que lo que pensaran otros no le afectaba en lo más mínimo. Pero pudo escuchar todo lo que se habló ahí, mientras el solo comenzaba a caminar alrededor del lugar sin alejarse casi nada, escuchando las conversaciones que surgían. Tanto el viejo, la niña y el otro hombre herido, parecían más tranquilos al igual que los demás lugareños. | ¿Pero ustedes quienes son y...y por qué nos ayudarían solo porque si? | En un tono tímido, pero lleno de agallas el viejo de hace un rato volvía a exclamar palabras, mientras los Piratas comenzaba a caminar, bueno al menos Dharma iba a un paso relajado detrás de Kyo y el otro hombre.
| Somos Piratas anciano y yo a veces soy un dios generoso|
En un tono lleno de confianza y seguridad como siempre, el Zar daba respuesta al anciano, mientras seguía caminando, su capa ondeaba levemente con la brisa marina y el atardecer daba sus primeros pasos en este día, el espadachín de los mares del norte seguía los pasos de Kyo y el otro hombre, aún no estaba del todo de acuerdo de ayudar a desconocidos, solo porque se les cruzaron en el camino, pero notaba las intenciones del capitán de los Piratas y aprovechar el momento para ganar dinero y además también quizá recuperar o tomar el botín logrado por esos extorsionadores no era para nada una mala idea, si es que el samurái había pensado igual o parecido.
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