[T1] [Presente Relativo] El primer día del resto de mi nueva vida.
#1
Tarde del día 78.
Costa de Isla Toko.

El frío propio del mar del norte se disipaba poco a poco, a cada metro que la gyojin recorría bajo el mar, dando lugar a una mucho más agradable sensación de calidez en el agua cuanto más se acercaba a la primera isla que veía en varios días. Aunque algo que si había notado es que las corrientes no eran como a las que se había acostumbrado en su estancia en el North Blue, en las que se encontraba ahora eran erráticas e impredecibles, casi parecían tener vida propia. Su llegada a la isla era algo que sin duda la emocionaba y la intimidaba a partes iguales, había coincidido con los humanos en el pasado, aunque no había mantenido conversaciones demasiado largas o elaboradas, y sabía que no siempre eran demasiado... Agradables con los que eran como ella…
 
Alcanzó a divisar desde su posición submarina un pequeño barco alejándose de la costa, entendió que debía ser un pesquero o de gente que buscaba un rato aislada en alta mar, pues era un tamaño insuficiente para ser un barco de pasajeros. Aunque sin duda lo que más llamó la atención de Ariel fue una figura turbia en la distancia. que a buena velocidad se aproximaba bajo el mar, era un monstruo marino, de aspecto similar al de una anguila pero con la mandíbula más ancha y prominente, los ojos saltones y brillantes como lamparas; la mayor parte de su cuerpo era de un tono verdoso, un verde sucio, mohoso, sus aletas tenían un tono más brillante y al reflejar la luz que se filtraba desde la superficie fueron las que ayudaron a que la pelirroja divisara a la bestia. Rápidamente se dispuso a nadar en la dirección del monstruo marino, buscando golpear su carne  en un potente placaje para que se centrara en ella y no en el barco. Así lo hizo, como una flecha a toda velocidad impactó en el costado del animal, y una vez tuvo su atención se comenzó a sumergir en las profundidades asegurándose de que era perseguida, quería mantener alejada a esa bestia de lo que Ariel había supuesto serían pescadores en aquel navío lo máximo posible antes de empezar a lidiar con ella. Cuando ya se encontraban a suficiente profundidad la sensación fría del agua volvió a apoderarse del ambiente, era una sensación algo incómoda, pero la gyojin no podía permitirse el lujo de centrarse en ello en ese momento, aquella gigantesca anguila estaba nadando hacia ella, serpenteando a toda velocidad hasta donde se había detenido la pelirroja. En otros tiempos Ariel se habría lanzado a acabar con la bestia de una forma brutal, sanguinaria, como su padre le había enseñado, asesinando sin piedad ni remordimientos; pero ya no era esa gyojin, ahora ya se sentía plena por dentro, por fin sentía que no estaba rota y que era ella al cien por cien.
 
Cambió el curso de su nado para propulsarse contra el monstruo marino a una increíble velocidad, este respondió abriendo las fauces con un ágil movimiento, el ser estaba seguro de que podía superar a Ariel en rapidez y de que podría comérsela en ese mismo momento, pero un instante antes de que la boca se cerrase, como la trampa mortal que era, la pelirroja maniobró con gran precisión para posicionarse justo debajo del animal y atrapar a la bestia por la mandíbula inferior, obligando a un cambio repentino en la trayectoria del monstruo que hizo que se diera de bruces contra el frío y rocoso fondo marino, quedando desorientado por unos instantes, pero eso no podía ser todo, estaba segura de que haría falta algo más que un golpe así para acabar con la bestia, la anguila se removió al poco tiempo y lanzó a la gyojin una intensa mirada asesina que incidió en la de Ariel como si fuera un puñal, a lo que ella respondió con una sonrisa atrevida que dejó entrever sus afilados dientes y la nueva actitud que tenía frente a la vida, hizo sonar sus nudillos, relajó su cuello tras un suave movimiento y se preparó para un segundo  y más potente envite de la criatura. La cosa no se hizo de esperar, pues si ese monstruo ya estaba hambriento antes ahora estaba, además, airado. La pelirroja se deslizó por el agua con gráciles y sutiles movimientos para evadir una serie de embestidas que la anguila gigante le estaba lanzando, aprovechando cada suave movimiento de esquiva para propinar una serie de puñetazos que de forma certera impactaban en el cuerpo de la bestia, con cada golpe que le daba su comportamiento se volvía más agresivo y explosivo, y con ello sus movimientos se volvían más erráticos e impredecibles, difíciles de seguir y de esquivar.
 
Dada la situación imaginaba que, de alargarse demasiado el combate entre ambos, tendría que emplearse a fondo para acabar con ese monstruo marino, pero no quería matarlo si podía evitarlo, solo ahuyentarlo para que dejase en paz a aquél pequeño grupo de humanos que había visto en la superficie y que permanecían ajenos a todo aquella épica pelea submarina que se estaba llevando a cabo bajo su embarcación. Sin embargo subestimó por mucho la tenacidad y la ferocidad de aquel animal, así como también su capacidad para adaptarse y aprender durante el combate, en un pequeño descuido, fruto del exceso de confianza de Ariel, la gyojin recibió un mordisco en la pierna que perforó su azulada piel, no era un dolor que no pudiera manejar, pero el agudo pinchazo dejó escapar de entre sus labios un amargo chillido de dolor que inundó el mar, a la vez que un tinte rojizo comenzaba a teñir el agua alrededor de la herida. Pero sin duda era un recordatorio de que el mundo submarino es muy peligroso y siempre sería un reto para ella, por muy preparada que creyera estar. Tensó los músculos de sus brazos y piernas y se lanzó como si de un torpedo se tratase, propinando un fortísimo y certero puñetazo bajo la mandíbula del enorme monstruo marino, el rugido que siguió al golpe la atenazó un poco, lo justo para que el golpe inesperadamente rápido con la cola la pillara desprevenida, ese coletazo la desorientó un poco, y menos aún faltó para recibir otro mordisco por cortesía de la anguila, uno que sí habría sido letal, pues iba directamente al costado derecho de la gyojin. Ariel, entendió en ese preciso instante que no era momento para juegos, había que acabar con esa disputa lo antes posible por su integridad y su bienestar físico.
 
Evadió los incesantes y cada vez más feroces ataques de la bestia mientras trataba de reubicarse, y justo a tiempo lo consiguió, en el momento en que un ataque frontal del monstruo marino amenazaba con devorar a la joven medio escualo. Ariel sujetó con las manos la mandíbula superior y con las piernas la inferior, pero eso no detenía el avance del animal, que se lanzó hacia las profundidades de nuevo para estrellar a la pelirroja contra el lecho marino igual que anteriormente ella había logrado hacer con la bestia marina, buscando que se soltase con cada nuevo golpe que le propinaba para finalmente poder devorarla sin compasión. Los impactos fueron duros pero se iba a necesitar algo más para librarse de la tenaz gyojin, que ya había decidido cómo saldría de ese fatídico combate en el que se encontraba, tal vez no fuera la mejor estrategia, pero fue la única que se le ocurrió en esa situación. Tomó con la mano uno de los dientes del monstruo y lo arrancó de cuajo, provocando, de nuevo, un intenso chillido, y al momento otro rugido volvió a emitirse pues Ariel clavó el afilado diente que acababa de arrancar de nuevo en la boca de la gigantesca anguila, perforando la piel de su boca de dentro hacia afuera, levantando las escamas que tenía en el hocico. Repitió ese movimiento un par de veces más hasta que el propio animal decidió soltarla y alejarse de la joven, perdiéndose de nuevo en la oscuridad del fondo del mar.
 
Ariel volvió entonces hacia la superficie, ubicó el pequeño barco pesquero que había visto, asomó su cabeza para comprobar que estuvieran bien, y, efectivamente, hablaban y reían, ajenos completamente a lo que podría haberles sucedido si la pelirroja no hubiera estado cerca en aquel momento. El picor en su herida de la pierna la hizo volver en sí, tenía que tratar esa herida antes de que se pusiera peor. Mientras nadaba hacia la costa se fijó en un barco atracado, era bastante más grande que aquél que dejaba atrás, así que supuso que estaría bien aprovisionado, podrían tener el material médico que ella requería en ese momento. Se acercó hasta el navío y con dificultad trepó por la cuerda de amarre que estaba atada al ancla que mantenía la embarcación estática. Una vez arriba ojeó la cubierta, no parecía haber nadie en ella, saltó y se acomodó en la madera, como pudo. Solo necesitaba retomar el aliento antes de seguir con su viaje, lo que no sabía es que en ese momento había empezado lo que sería el primer día del resto de su vida.
#2
Aventura Tier 1 Completada


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