[Pasado] Watching You | Social [+18]
#41
Era un buen punto, desde luego. ¿Siempre parecía ser peligroso? Es algo que se llegó a cuestionar seriamente por primera vez. ¿Por qué sería? ¿Su cicatriz? ¿Su traje? No había traído a sus hombres consigo. ¿Quizás la falta de expresión lejos de la picardía en la cama? —Entonces, te gusta el peligro. — Sí, el orgullo estaba realizando perfectamente su labor de no hacer una pregunta directa de toda la lluvia que había caído en sus propios pensamientos.

Era irónico que mencionara sobre el juicio, cuando precisamente él mismo trataba de evitarlo consigo mismo. ¿Podía darse ese lujo de confiar en él? ¿Tenía siquiera esa posibilidad? Eso mejor lo iba a ir descubriendo a medida que fuera pasando el tiempo. Sus dedos pasearon por el rostro ajeno, con delicadeza, una que no recordaba haber brindado a muchos… si es que realmente hubo alguno alguna vez.

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—Tienes razón.

Lo hecho, hecho está. Descendió su cuerpo, abrazándose de nuevo a él. Se sentía extraño tener compañía nocturna. Quizás debería tomar sábanas, cubrir sus cuerpos y no agarrar un resfriado. —Cambiar es para débiles. Me llamas la atención tal y como eres. — Era extraño, curioso. Su sonrisa escapó, una más sincera, divertida al escuchar las palabras del contrario.

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—¿Qué? ¡Claro que no! Pfffft….

Sus labios dejaron escapar una risita, algo que ni él mismo recordaba haber hecho previamente. Le resultó, de alguna u otra forma, divertido ver que se confundía en cuanto a su petición. Tan irónico y tan divertido a la vez. Tuvo que esperar algunos segundos para dejar de temblar por la risa contenida en su cuerpo, dejando escapar el aire, ahora manteniendo y regresando aquella sonrisa traviesa tan característica.

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—Me refería a tu trabajo como nómada.

Hizo una pequeña pausa, aquello había sido una situación divertida debía admitir. —Tú mismo lo has dicho, tienes clientes que te conocen desde hace mucho tiempo. ¿Por qué no intentas también trabajar para mí? Estoy seguro de que si viajas tanto, podrías ayudarme a conseguir información de lo más valiosa… del mismo modo que estoy seguro de que sabrás que la más mínima información se paga con oro dependiendo de la situación. — Sus dedos descendieron, ahora con su rostro contemplándolo. Sus dedos paseaban por su brazo, el medallón, y pegó nuevamente su rostro en su piel. —Pero me alegra escuchar que ya estás pensando en volver a hacerlo de nuevo conmigo, Tezca, y más gratis. — Ahora sí, lo dejó salir como una broma después de la situación que se había dado de forma inesperada.

El beso estaba siendo relajante, incluso tras aquel acto sexual que los había dejado a ambos desenfrenados, cansados. Su brazo no se llegó a apartar, ni siquiera cuando se movía, para mantenerlo como su almohada por esa noche. —Bueno, puede ser una… o todas las que quieras. No sería hurto si te las regalo, ¿no crees? — A diferencia del contrario, como bien había mencionado, el sueño le costaba más conciliarse. Siempre había tenido ese tipo de problemas y, aún así, cerró los ojos, rebuscando en un sofá alguna tela, suficiente para hacer de sábana para ambos. Descansar no les vendría mal a ninguno de los dos.
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#42
Esa risa: Cuando rié dejé de sonreír, mirándolo con una ligera confusión, vulnerable: El sonido había logrado endulzarme, dios ¿Por qué quería escucharla otra vez? ¿Por qué anhelaba besarlo nuevamente? Era demasiado lindo. O solo me lo quería follar, si, probablemente, tenía muy buen cuerpo, claro. Pero fue un alivio, no sabría cómo responder si ese era el caso: No me gustaba ser tratado de esa forma.

Escuché su propuesta con atención, pensándolo un poco: Definitivamente esto era nuevo… Todos mis clientes eran aquello por ser clientes de señor Okiomi, no míos… El sería mi primer cliente.

Mi primer cliente.

Pudo notar el brillo en mis ojos, de emoción pura, felicidad, pero aún así me intenté hacer el difícil, haciendo una nueva como si dudara en aceptar o no. — Vale… me parece bien, Jin, podría trabajar para usted. Quiere información, la conseguiré para usted ¿me entiendes?— Usé aquel nombre, como si esta fuera la primera vez que nos viéramos, por supuesto que aceptaría, el dinero siempre era bienvenido, mucho más que eso. Lo necesitaba.

Entonces sentí sus dedos sobre el medallón y estuve a punto de levantar su mano cuando el lo hizo; lo miré con cierta urgencia, asustado. Mi medallón… No dejaba que los demás lo tocaran, me daba terror: Ese medallón era mi corazón, a lo que me aferraba cuando me sentía más perdido. — Por favor… No toques el espejo.— murmuré, mirándolo suplicante. Mierda, estaba siendo muy patético, solo esperaba no recordar nada de esto la mañana siguiente.

Acaricié su cabello mientras nos… acurrucábamos, sintiendo las hebras, intentando relajarlo entre mis brazos aunque era obvio que el más relajado era yo. — Eso no es divertido, tesoro ¿No sabes lo excitante que es robar lo que no es tuyo? Esa adrenalina…— Reí ligeramente, dejando un suave beso en su mejillas para finalmente rendirme: Me quedaría a dormir, bien, pero solo esta vez. — Buenas noches.— Finalmente solté antes de caer rendido a los brazos de morfeo.
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