Las confesiones del proxeneta te generan sentimientos contradictorios. Por un lado te traen una frustración conocida. Esa sensación de quemazón de que una vez más, no hay nada que hacer para salvar una vida inocente. Por el otro, la calma mental del final del trayecto. Ya no hay dudas sobre qué hacer con este tipo. Solo queda justicia. Solo queda venganza.
La mujer desesperada que baja por las escaleras suplicando que mates al tipo, es incluso más candela para una hoguera que ya está encendida. Una última pieza que corona la jugada de forma impecable, dándote una satisfacción extra por hacer lo correcto. ¿Cuantas vidas estarás salvando de forma indirecta al acabar con este tipo? A saber, incontables.
No le das más tiempo. Tus palabras lo sentencian antes que la propia espada. Ves en sus ojos el terror de alguien que sabe que es su final, un final que nunca pensó que llegaría. Se veía en la cima, intocable. Pero Spien perfora sin contemplaciones el corazón de aquellos que hacen del mundo un lugar más oscuro. Con sutileza, retiras el arma de su pecho y se apaga por completo, mientras un hilo de sangre frita con delicadeza. Un asesinato artístico e indoloro, incluso demasiado bueno para un miserable como él.
La mujer se desploma, desconsolada. Ve con alivio como tantos años de dolor y sufrimiento se escapan. Por fin. Le duele cada herida, cada fragmento de su mente invadida por recuerdos de abusos constantes. Le duele incluso no haber sido ella valiente y haber acabado con él antes. Pero una mano la recoge. Una mano amiga, algo que no veía desde hace mucho tiempo. Una mano de alguien extranjero pero que la protege.
Tu discurso la abraza y te devuelve una mirada tierna aunque perdida. Sus ojos brillan mientras te escucha y todavía le cuesta aceptar su nueva realidad. Aún así, espabila como puede y se levanta a por sus cosas a la habitación de arriba. No tarda en bajar y con ella lleva un pequeño porfolio con varias hojas dento. -Aquí estamos todas...- agacha la cabeza, avergonzada. Pero saca fuerzas de flaqueza y se recompone rápido. -Si necesitas una prueba de esto o tienes pensado hacer justicia, te puede servir...- la mujer te lo entrega y pasa por tu lado, despacio. Parece que va a pasar de largo, pero en un último segundo, se detiene y sube un par de escalones de vuelta, para ponerse de puntillas y darte un beso ligero en la mejilla. -Gracias... Eres un héroe...- y se marcha tan lejos como puede.
Pasan varias horas. Has tenido tiempo de investigar el lugar y hacerte con tantas pruebas consideres necesarias para demostrar que has cumplido con tu misión. En el porfolio ves decenas de chicas atractivas, con una dirección y un numero de transacción al lado. Por desgracia, ninguna Sara. Todas están repartidas por el mundo, aunque ninguna cae por Samba... Muy curioso. Tampoco has logrado identificar ninguna caja fuerte con la millonada que debería de haber si el registro económico es correcto. Alguien se lo ha gastado todo muy deprisa o el dinero no pasaba por ahí. Un misterio para otro momento. Ahora toca que te recompensen con lo pactado.
El camino hasta el reino de Samba lo conoces bien. Atraviesas la jungla sin dificultad y llegas a la zona urbana. La noche a caído y lo poco que queda por las calles son personas que disfrutan del ocio nocturno o directamente maleantes. Aún y con ese tipo de calaña paseando, nadie se atreve a molestarte ni a pararte el paso. Impones demasiado y se te nota en la mirada que no has tenido el mejor día. Recuerdas las palabras de aquel Marine que te liberó, que lo encontrarías en el garito más fiestero de la isla. Y todo el mundo sabe cuál es.
Cruzas media ciudad hasta dar con un edificio aparentemente normal, pero que es su segunda planta esconde una sala de fiestas que es atracción turística obligatoria. La puerta baja de acceso está sin seguridad, abierta a todo el mundo. Esta te conduce a unas escaleras que, mientras las subes, sientes el retumbar de la estructura por el "chunda-chunda" del electro-latino a máxima potencia. Un mink gorila custodia, ahora sí, la puerta de acceso al interior en lo alto de las escaleras. Su cara no refleja más expresión que indiferencia por todo. Cuando te acercas, ni saluda ni responde a saludos. No es su trabajo. Solo se aparta para dejarte entrar. Le da igual lo que lleves encima o las pintas que tengas.
Una vez dentro ves el antro de puterío que es aquello. A tu izquierda una barra infinita con camareras trabajando a destajo y un sinfín de alcohólicos pidiendo su copa por décima vez. En el centro una enorme pista de baile donde todo el mundo lo da todo. No hay raza o genero que no se pueda encontrar en esa masa informe de pasos prohibidos y rozamientos indebidos. Pero lo que te interesa a ti es el fondo del local. Si cruzas toda la estancia alcanzas una zona de mesas y sillas VIP para disfrutar de conversación y compañía.
Te diriges hasta allá y localizas al marine. Lleva sus ropas y sus galones, no se esconde en absoluto a pesar de todos los crímenes menores que deben de suceder aquí. Está entrado con los brazos abiertos y a cada lado, una mujer de buen ver abrazada a él. Sobre la mesa, tres vasos casi vacíos y una tarjeta de crédito con un borde manchado de polvo blanco. Pero eso te da igual, lo que llama tu atención es otro porfolio marrón ya preparado en tu lado de la mesa. Como si supiera de antemano que ibas a aparecer. -Buenas champion. Veo que has cumplido ehh, ¡check It out!- te dice al tenerte lo suficientemente cerca. Sonríe, aunque notas que ni siquiera te mira. No viene a dialogar sobre nada. -Deja tus pruebas aquí, recoge lo que te pertenece y lárgate, no tengo ganas de que nos relacionen.- te suelta con un tono más firme. Si pudiera, te lanzaría un escupitajo, pero no quiere ni bronca ni problemas. Ambos habéis cumplido, no hay que relacionarse más.
Si ojeas el archivo, verás unos planos de la mansión Voldimore. En ellos hay unas marcas de círculos rojos por cada entrada, ya sea principal o secreta. Y al lado, en bolígrafo negro, unos números. Supones que son los códigos en caso de estar codificados. Te sorprende incluso uno dentro de la propia mansión. ¿Quizás una caja fuerte? ¿O tal vez una sala del pánico? Ahora mismo da igual.
Es momento de retirarse sin causar más problemas. Tienes lo que necesitas y vuelves a ser libre. Pero esto no termina hoy, aquí. Esto solo es un pequeño paso para algo mucho más grande, más personal. Tienes en tus manos la herramienta para romper la máquina que ha estado buscando joderte la vida tanto tiempo. Tu venganza... Tú hija... Pero eso, eso es otra historia...
Off final?
Pues, aparentemente, hasta aquí. Has cumplido con la misión y has recibido tu recompensa narrativa. A no ser que ahora hagas una locura, este tema se cierra con tu post xD
A nivel narrativo te quedas, mínimo, con esos planos para una futura aventura contra la mansión Voldimore
Y ahora sí, decirte que ha sido un gustazo y un placer. Me tienes para cualquier narrativa que pidas y, en un futuro, para encontrarnos on rol y rolear juntos. Mil gracias
como si todo el peso de su vida por fin hubiera decidido caerle encima. Bastó con que me girara para encontrarme con sus ojos y ahí estaba, ese alivio tenue, frágil, el tipo de alivio que solo aparece cuando alguien ha sobrevivido demasiado. Podía leerlo en su mirada, en el temblor de sus manos. Quizás llevaba años aguantando golpes que nunca debió recibir, palabras que jamás debió escuchar, noches que ningún ser vivo debería recordar y por un instante pareció que yo le había devuelto algo, una chispa, una razón mínima para seguir respirando. Pero en el fondo lo sabía. Yo no había regalado esperanza, solo la había arrancado de un infierno para dejarla suelta en otro mundo igual de cruel, igual de hambriento. Un mundo donde la injusticia nada libre, como un tiburón herido que huele sangre a kilómetros. La mujer no dijo una palabra; simplemente reaccionó. Apenas procesó que ese desgraciado ya no respiraba, subió tambaleante las escaleras hacia el segundo piso, como si supiera exactamente qué buscar y cuánto tiempo tenía antes de derrumbarse otra vez. Imaginé que lo poco que guardaba en este infierno cabría en una sola bolsa como le había indicado, o en nada. Ojalá pudiera largarse y nunca volver a pisar un lugar como este. Cuando al fin bajó, traía sus cosas apretadas contra el pecho y un portafolio viejo en la mano. Me lo entregó sin mirarme, como si cargarlo le rompiera más que mantenerlo cerca. Lo abrí y pasé las hojas rápido, mordiéndome la lengua para no volver a sentir esa ira que todavía hervía. —Así que estas son todas las mujeres que ese idiota vendió—murmuré con un asco que me arañaba la garganta. Revisé de nuevo, con más calma, buscando algún rastro, una pista, un nombre que iluminara siquiera un fragmento del camino hacia Sara. Pero nada. Ni foto, ni ubicación, ni la sombra de un dato que valiera la pena. Solo silencio, vacío y la confirmación de que esa niña será un agujero negro devorándome el alma centímetro a centímetro. Un vacío que no se llenará hasta que la encuentre, aunque para lograrlo tenga que quemar el mundo entero. Al final de cuentas, esa niña no es solo la hija de un hermano gyojin es la última voluntad de un hombre que se entregó en cuerpo y alma para mantenerla con vida, incluso cuando ya no le quedaba nada para ofrecer. Vivió como un perro encadenado, y aun así sostuvo la esperanza de que su hija estuviera a salvo, sin saber que su propio jefe, ese mal nacido sin derecho a respirar el mismo aire que nosotros, la había vendido como si fuera mercancía barata.
Me quedé un momento quieto, sintiendo cómo la rabia se apretaba en mi pecho como un anzuelo oxidado. Ese maldito le arrebató todo, incluso la tranquilidad de morir sabiendo dónde estaba su niña y aunque el mundo entero quiera tragarse la verdad, aunque ese casino ambulante sea una sombra moviéndose en un mar de desgracia, aunque tenga que romperme los huesos o volver a ser el esclavo que una vez fui, la encontraré, cueste lo que cueste, aunque me deje medio muerto en el camino, aunque tenga que arrancar cada tabla de cada barco que ose esconderla, la encontraré. Porque un hermano gyojin confió en mí con su último aliento, y no pienso permitir que la muerte lo convierta en una mentira. En medio de mis pensamientos algo me sacó del transe, ese beso en la mejilla, ese gesto, ese simple gesto que hizo que volviera en si, ¿me estaba agradeciendo? ¿Por qué?, no lo hice por ella, mi objetivo es salvar niños, mantener a los pequeños que no pueden protegerse, a salvo de los degenerados que han sido traídos a este mundo en contra de la voluntad de Nika. Esperé a que la mujer se marchara, vigilando cada sombra hasta asegurarme de que nadie la siguiera. Solo entonces, cuando la noche ya había avanzado varias horas, emprendí mi rumbo de vuelta a la ciudad. Llevaba conmigo las pertenencias del maldito proxeneta, aún calientes con la sangre de su dueño. Nunca he tenido cara amable, pero esa noche mi rostro debía parecer una mala premonición. Lo notaba en la gente, bajaban la mirada, se hacían a un lado, evitaban mi sombra y, honestamente, si me hubiera visto desde afuera, también me habría evitado, llevaba trauma, rabia y cansancio grabados en cada músculo de mi cara. Después de demasiado caminar, de recorrer calles que parecían repetirse como un mal sueño, por fin encontré el establecimiento indicado. Un mink gorila custodiaba la entrada y tan solo por un segundo consideré que tendría que partirle el cuello para pasar, pero solo me observó, notó la tormenta que llevaba encima, y se movió a un lado sin decir una sola palabra. Dentro, todo golpeó de golpe. El retumbar de la música, ese ritmo sucio que hacía vibrar el suelo, las camareras corriendo de un lado a otro, una pista de baile tan abarrotada que parecía a punto de ceder con un suspiro más, gente de todo tipo, razas mezcladas, colores, olores, risas demasiado fuertes para lo que yo tenía en el pecho. Un espectáculo que podría haber sido agradable, si no estuviera metido de cabeza en la miseria que lo sostenía. No tardé en encontrar al marine. Estaba en una de esas zonas elevadas que usan los falsos nobles para sentirse importantes, con dos mujeres colgadas de sus hombros como adornos y como si pudiera oler mi presencia o la sangre que llevaba encima habló en cuanto me acerqué. Escuché lo que tenía que escuchar. Él cumplió. Yo cumplí y no le dije una sola palabra. Tomé la información, me di media vuelta y salí del lugar sin mirar atrás. Ahora solo quedaba volver al campo de caña de azúcar y empezar a trazar el plan para entrar a esa maldita mansión Voldimore y esta vez si que no pienso fallar.
Infobox
Resumen
Todo surge normal, veo el portafolio con los nombres, direcciones y transacciones de las chicas, espero que la chica de la casa se marche y entonces me dirijo hacia el bar donde estaria DaSilva, al llegar simplemente hacemos un intercambio de cosas, sin Tensui hablar en absoluto, llevandose los planos y el portafolio de las mujeres. Dejandolo como una mision personal el buscar a otros proxenetas y salvar a las otras mujeres a lo largo del tiempo.
Karmas
Honesto
Memoria Eidetica
Analitico
Bélico
Defensivo
No hay
Ofensivo
NO hay
Akuma
Sui Sui No Mi
Paramecia
2
La Sui Sui No Mi permite al usuario nadar en cualquier superficie como si fuera agua, incluso en paredes y techos.
Especificaciones
La Sui Sui No Mi otorga al usuario la capacidad de nadar en cualquier superficie y hacer uso de dicha ventaja, sus usos básicos son simples y directos, en técnicas podrá extenderse y alcanzar otros objetivos. Se maneja su uso principal al llegar a 40 puntos de Control de Akuma, momento en el que el usuario podrá introducir su cuerpo en el terreno o superficie como si de un líquido se tratara, pero sin poder nadar o bucear.
Una vez se alcance los 100 puntos de Control de Akuma, el usuario podrá nadar en cualquier dirección o contexto, incluso por un techo, pudiendo hacerlo por un coste de 10 puntos de energía por turno nadado.
Al llegar a los 120 puntos de Control de Akuma, la fruta adquiere su grado máximo permitiendo al usuario, por un coste de 20 puntos de energía bucear con normalidad, alterando ligeramente la superficie por la que se desplaza.
Control de Akuma: 40 CA: Uso básico | 100 CA: Primera mejora | 120 CA: Segunda mejora
Ventajas:
- El usuario puede nadar en cualquier superficie excepto en el agua por un gasto de 10 de energía.
- El usuario puede bucear en cualquier superficie por un gasto de 20 de energía.