[FIC][Pasado] El primer tomo
#1
Un día cualquiera en el Reino de Samba situada en el South Blue


El taller familiar estaba situado en la costa, cerca de los peñones, no habían tenido ningún incidente discriminatorio, pero al ser tan distintos de los humanos, era inevitable sentir cómo se clavaban las miradas y era más cómodo para ellos estar algo al margen.  Como de costumbre, Juan Sebastián ayudaba a sus padres haciendo mandados y recogiendo pedidos en la plaza central. Las herramientas de sus padres eran de una excelente calidad, ya que se hacían con minerales de alta dureza extraídos del fondo marino y permitían hacer utensilios duraderos para trabajar en el campo.

Al llegar a la plaza se encontró con un gran alboroto, una goleta había naufragado no muy lejos de la costa y habían rescatado a los pasajeros, esto le dejó muy intrigado. En el camino de vuelta, el joven gyojin decidió pasarse por el puerto, tenía buena relación con la mayoría de los comerciantes, ya que solía tratar mucho con ellos por asuntos del taller y de vez en cuando le regalaban alguna baratija que traían de sus viajes. Él, con 11 años, aún era muy joven para acompañar a sus padres en sus viajes a las islas cercanas y le fascinaba la idea de viajar. Los comerciantes estaban preocupados por la seguridad de sus barcos, era raro que se hundiesen navíos por la zona, temían que alguna bestia marina estuviese detrás de lo sucedido.

Algunas semanas más tarde, sus padres salieron de viaje a Baterilla, tenían un pedido importante de artículos de pesca y estarían un tiempo fuera.  Juan Sebastián era suficientemente independiente como para quedarse solo de forma recurrente, era un joven tranquilo y responsable, pero en esta ocasión algo era distinto. La aventura le llamaba, pensar en el barco hundido y el tesoro que podría guardar era demasiado tentador para un chico cuyo mayor entretenimiento era oír las historias que le contaban en el puerto, así pues se aventuró en las profundidades.

El fondo marino no era ningún misterio para el pequeño Gyojin, sabía que era importante mantener  un listón bajo y no llamar la atención de las grandes bestias que merodean en la oscuridad, lo único realmente molesto para él era el frío a medida que se sumergía más y más, a medida que se acercaba a la ubicación sintió como un escalofrío recorría su caparazón,  un enorme monstruo alargado de no menos de 30m se paseaba tranquilamente por esas aguas, Juan Sebastián quiso huir, pero estaba congelado, el instante en el que se quedó petrificado, al bajar la mirada, pudo divisar el barco hundido, así que se armó de valor, se cubrió con la lodosa arena del fondo marino para camuflarse y se deslizó sigilosamente entre las rocas, mientras sentía esa sinuosa presencia sobre él cada poco tiempo, si le detectaba sería el fin, no era lo bastante fuerte como para ahuyentarlo, ni lo bastante rápido como para huir, mientras avanzaba la carga del miedo se hacía cada vez más pesada, se arrepentía de haberse adentrado en el territorio de aquella criatura, había sido un tonto en pensar que podría tener éxito y ni siquiera podía usar su concha para relajarse pues las pompas podrían alertar a aquel monstruo temible, esos pensamientos eran lo único que rondaba en su cabeza hasta que se vio justo enfrente de la goleta.

Al entrar en el navío, el miedo desapareció, quitando el agujero por el que entró, estaba prácticamente intacto, y se sentía resguardado. Le aterraba la idea de volver a salir, aunque sabía que tendría que enfrentarse a eso tarde o temprano, a pesar de ello, el sentimiento de aventura resurgió dentro de él. Era un navío familiar, así que no tenía cosas de gran valor, pero a él no le importaba, cada objeto cotidiano formaba parte de esta gran aventura. Entre todo lo que había, algo le llamó la atención, una estantería que tenía numerosos libros de navegación y un cómic muy colorido, "M, el brazo de hierro de la Justicia nº5". Para hacer tiempo y evitar la aterradora idea de salir, decidió ponerse a leer.


M, el brazo de hierro de la Justicia: La Gran Batalla contra la Hidra Gusano:
En su nueva misión el marine Montoya junto a su división fueron enviados a una isla remota del Grand Line, una aldea estaba siendo destruida por un gigante monstruo, era una hidra gigante de cuatro cabezas gusanoides con dientes como taladros, el paisaje era desolador, las fuerzas de la marina presentes estaban siendo aniquiladas mientras ganaban tiempo para evacuar a los residentes, y cuando los marines presentes perdieron la esperanza, Montoya se levantó entre ellos y la bestia mientras con voz firme exclamó "Yo soy M, hoy será tu último día maldito monstruo" y con su brazo de hierro envió cada una de sus cabezas bajo tierra, se dio la vuelta y mientras se encendía uno de sus puros lanzó una super granada sus espaldas que pulverizó a la bestia. Una vez más, nuestro héroe M trajo la paz a la vida de los inocentes.



Juan Sebastián se quedó impactado al leer el cómic; sentía que podía hacer lo que quisiera, era invencible, imparable, saldría afuera del barco y le daría una paliza a ese monstruo como haría M, y así lo hizo. Al salir, se plantó sin miedo ante la gran bestia marina, la cual, tras mirarle durante unos breves instantes, lo ignoró y siguió su camino. El joven gyojin estaba algo perplejo en su camino a casa, pensó que era una temible bestia, quizás los prejuicios le habían jugado una mala pasada o tal vez el monstruo se acobardó al ver la valentía de aquel muchacho, quién sabe. Cuando sus padres regresaron a casa, le preguntaron por el tomo que tenía y él solo respondió con una tranquila sonrisa:

—Lo encontré en la orilla.
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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