07-12-2025, 02:38 AM
El ave logra escapar de la casa y el caos inicia. Desde el exterior, donde los malos ya han regresado tras escuchar tanto ruido, se enfrentan a una bestia descontrolada que solo quiere de regreso lo que es suyo. El amor de madre es poderoso y esos tipos lo experimentarán en carne propia. Han dejado su equipo en la vivienda, por lo que intentan atravesar el animal sin ser lastimados, pero les es imposible. Para peor, el huevo lo tiene un hombre sostenido entre sus manos, pudiendo ser visto perfectamente por su madre. Esto solo causa que ruja con más fuerza y extienda sus alas con tal magnitud, que una oleada de viento azota la zona.
— ¿Un incendio? Gwendolyn, eso es muy peligroso. — Pero bastante útil. A fin de cuentas, este sitio es usado solo por esos despreciables sujetos. Si a eso le sumamos que está un poco alejado del pueblo, nadie inocente debería verse afectado. Claro, a excepción de ellos mismos que siguen ahí. — Está bien. Eres una loca, pero confiaré también en ti. — Están juntos en esto, ¿no? Que sea así hasta el final, pase lo que pase.
Tal como la ayudó a bajar, le dio una mano para regresar a la primera planta. De inmediato, y por alerta de la misma muchacha, alza la voz. — Niño, ¿sigues ahí? Debes salir inmediatamente de este lugar. ¡No hagas preguntas y vete! — Los jóvenes son curiosos, inquietos, no entienden a la primera. Abandona el cuarto en que se mantuvo seguro hasta ahora y llega a este en donde están los protagonistas. — Pero ¿qué dice? Es un caos allá afuera. — Kiyoshi se toca la frente. Odia a los niños, al menos a los niños que no son obedientes.
— Mira aquí a la muchachita. Es linda, ¿verdad? Necesita ayuda para regresar al pueblo y yo no puedo acompañarla solo. — Qué superficial usar la apariencia de Gwen para convencer al niño —que debe tener unos 14 años, así que podemos llamarle adolescente para que sea más cómodo—, pero funciona. La mira un momento, se sonroja poquito, y asiente con la cabeza. — De acuerdo. Traeré gente para poder sacarla de aquí sano y salvo. — Y se va corriendo como si no hubiera un mañana, asegurándose de rodear la zona de combate.
— ¿Qué tienes ahí? — Observa la lámpara encontrada por Gwen y piensa un momento. — Sí, creo que puede servir. Aunque no la toques mucho tiempo o podrías quemarte las manos. — Quizás es exagerado, pero no podemos pedirle a un doctor que no lo sea en cuestiones de salud. Bueno, a un doctor que le gusta su profesión, porque hay otros que les vale literalmente mierda.
Sujeta cuidadoso el objeto y ayuda a Gwen para arrojarlo al piso. Sumado a eso, toma un encendedor desde el interior de su ropa y, ayudándose también con su líquido desinfectante, genera una llama que empieza a expandirse lentamente. Sin embargo, su concentración en ese hecho en particular le hizo no fijarse en el líquido que yace en la tierra y, cuando la llama toma contacto, el fuego literalmente evoluciona de un momento a otro, extendiéndose a través del piso y las paredes.
— Ponte esto y salgamos rápido de aquí. — Se saca su propia mascarilla, no se da tiempo a limpiarla y se la pone a Gwen para que así no respire el humo. También se toma la libertad y atrevimiento de sujetar su mano y guiarla por el camino de salida. No es rápido, pues el humo sí le afecta debido a sus problemas respiratorios, comenzando a toser con mucha fuerza en cuestión de segundos, sonando incluso su pecho como si tuviese flema acumulada.
Mas eso no le importa, solo se preocupa en salir de ahí con su compañera. No se atrevería a dejarla atrás para salvarse a sí mismo. No lo hace por ser valiente, sino que sigue el código de ética que tiene como doctor.
El fuego ya llega hasta la lo más alto de la casa, creando una humareda que se expande hasta el cielo y que logra llamar la atención de los aldeanos. Desde la distancia, todos observan y se apuran en ir a ver, sobre todo cuando llega un niño que les grita ir a por los dos que están ahí encerrados, principalmente por la muchachita que flechó su corazón.
¿Podrán los dos enfermos salir de la casa o deberán esperar un rescate? Habrá que ver cuál aguanta lo necesario.
— No sé si llegaré a la salida… Maldición… Aguanta, Kiyoshi, aguanta... — De tanto toser, hasta sus piernas tiemblan por la debilidad. En estos momentos desearía tener un cuerpo mejor, uno fuerte, resistente, vigoroso, sano. Pero no, demasiado tarde para pensar en eso.
— ¿Un incendio? Gwendolyn, eso es muy peligroso. — Pero bastante útil. A fin de cuentas, este sitio es usado solo por esos despreciables sujetos. Si a eso le sumamos que está un poco alejado del pueblo, nadie inocente debería verse afectado. Claro, a excepción de ellos mismos que siguen ahí. — Está bien. Eres una loca, pero confiaré también en ti. — Están juntos en esto, ¿no? Que sea así hasta el final, pase lo que pase.
Tal como la ayudó a bajar, le dio una mano para regresar a la primera planta. De inmediato, y por alerta de la misma muchacha, alza la voz. — Niño, ¿sigues ahí? Debes salir inmediatamente de este lugar. ¡No hagas preguntas y vete! — Los jóvenes son curiosos, inquietos, no entienden a la primera. Abandona el cuarto en que se mantuvo seguro hasta ahora y llega a este en donde están los protagonistas. — Pero ¿qué dice? Es un caos allá afuera. — Kiyoshi se toca la frente. Odia a los niños, al menos a los niños que no son obedientes.
— Mira aquí a la muchachita. Es linda, ¿verdad? Necesita ayuda para regresar al pueblo y yo no puedo acompañarla solo. — Qué superficial usar la apariencia de Gwen para convencer al niño —que debe tener unos 14 años, así que podemos llamarle adolescente para que sea más cómodo—, pero funciona. La mira un momento, se sonroja poquito, y asiente con la cabeza. — De acuerdo. Traeré gente para poder sacarla de aquí sano y salvo. — Y se va corriendo como si no hubiera un mañana, asegurándose de rodear la zona de combate.
— ¿Qué tienes ahí? — Observa la lámpara encontrada por Gwen y piensa un momento. — Sí, creo que puede servir. Aunque no la toques mucho tiempo o podrías quemarte las manos. — Quizás es exagerado, pero no podemos pedirle a un doctor que no lo sea en cuestiones de salud. Bueno, a un doctor que le gusta su profesión, porque hay otros que les vale literalmente mierda.
Sujeta cuidadoso el objeto y ayuda a Gwen para arrojarlo al piso. Sumado a eso, toma un encendedor desde el interior de su ropa y, ayudándose también con su líquido desinfectante, genera una llama que empieza a expandirse lentamente. Sin embargo, su concentración en ese hecho en particular le hizo no fijarse en el líquido que yace en la tierra y, cuando la llama toma contacto, el fuego literalmente evoluciona de un momento a otro, extendiéndose a través del piso y las paredes.
— Ponte esto y salgamos rápido de aquí. — Se saca su propia mascarilla, no se da tiempo a limpiarla y se la pone a Gwen para que así no respire el humo. También se toma la libertad y atrevimiento de sujetar su mano y guiarla por el camino de salida. No es rápido, pues el humo sí le afecta debido a sus problemas respiratorios, comenzando a toser con mucha fuerza en cuestión de segundos, sonando incluso su pecho como si tuviese flema acumulada.
Mas eso no le importa, solo se preocupa en salir de ahí con su compañera. No se atrevería a dejarla atrás para salvarse a sí mismo. No lo hace por ser valiente, sino que sigue el código de ética que tiene como doctor.
El fuego ya llega hasta la lo más alto de la casa, creando una humareda que se expande hasta el cielo y que logra llamar la atención de los aldeanos. Desde la distancia, todos observan y se apuran en ir a ver, sobre todo cuando llega un niño que les grita ir a por los dos que están ahí encerrados, principalmente por la muchachita que flechó su corazón.
¿Podrán los dos enfermos salir de la casa o deberán esperar un rescate? Habrá que ver cuál aguanta lo necesario.
— No sé si llegaré a la salida… Maldición… Aguanta, Kiyoshi, aguanta... — De tanto toser, hasta sus piernas tiemblan por la debilidad. En estos momentos desearía tener un cuerpo mejor, uno fuerte, resistente, vigoroso, sano. Pero no, demasiado tarde para pensar en eso.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso

![[Imagen: Gwendolain.gif]](https://sig.grumpybumpers.com/host/Gwendolain.gif)