Den Den Musheando :: Parte I :: Pasado :: Privado
#1
Narrador / María Merlot



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Crucero hacía Reino de Samba.
Día 21 de Otoño.
Año 16.
2:17 a.m.

La puerta del camarote se abrió con un clic, y bajo su umbral apareció la hermosa semi sirena de cabellera celeste. Sus mejillas estaban sonrojadas, y su sonrisa fácil y divertida adornaba sus preciosos labios rosados. Con todo su andar hipnotizante entró al recinto que por los próximos dos días sería su “celda”. Con un empujón de su pie derecho cerró la puerta, pasando como la reina del lugar.

Camino con un bamboleo poco común en ella pero tan cautivador como su misma presencia. Se dejó caer boca arriba en la cama, y empezó a reír sin motivo alguno, o tal vez el único motivo era estar viva, ser libre y tener nakamas.

¿De dónde venía la mujer?
De la piscina.
Antes, de un rato muy perdida.

Apenas abordó el barco, subió a su camarote con ayuda de un miembro de logística, se puso el traje y emprendió la cruzada, y posterior conquista de una de las muchas piscinas del crucero. Le encantaba el agua, sentirla sobre cada célula de su cuerpo la hacía sentir viva, plena y feliz; si hacía Hyakinthos tenía fanatismo extremo, hacía el agua lo que pudiera tildarse por encima de tal querencia.

Durante su estancia en el cuerpo artificial de agua, conoció muchas personas, en su mayoría hombres que se acercaban a conversar con ella pero cuando sus intentos de “algo más” fallaban, sólo se apartaban y admiraban su belleza desde la distancia entre suspiros, después de todo, la semi sirena era tan cautivadora como los mitos de sus congéneres, venía en parte de su ADN.

La dama no bebía alcohol, así que estuvo probando siempre los jugos estilo frappé que un amable mesero siempre le traía. Un chico joven con la cara llena de pecas. A las 10:00 p.m. cerraron la piscina, por lo que con tristeza tuvo que abandonar su querido líquido. Así fue como decidió regresar a la habitación… una tarea tan sencilla que se volvió todo un desafío por su desorientación y dispersión. Así fue como conoció la tienda de armas, la tienda de peluches, la tienda de artesanías, la tienda de lencería y muchas más. A la 1:49 a.m., una amable mesera le ofreció otra bebida, esta tenía mil colores, tan llamativa que inmediatamente la cogió entre sus manos, también aprovechó para pedir dirección, a lo que la empleada con educación la guió por los laberínticos pasillos mientras María sorbía y sorbía, sin darse cuenta que aquella bebida tenía más que frutas, o más bien eran frutas fermentadas. Con un último sorbo dejó la copa a la mujer y entró a su habitación comenzando los efectos de su mala gestión del alcohol.

Dándose media vuelta en la cama, empezó a gatear hasta la cabecera, sin dejar de reírse imaginando mil y un tonterías hasta que vio en la mesita de noche la Piruleta Rosada (Den Den Mushi). ¿Debería llamar a su hermano y contarle lo divertido de la piscina? ¿Debería llamar a su Unnie y contarle sobre el viejo que se le acercó con una propuesta indecente? No, mejor aún… llamaría a aquel ladrón de voz… ¿embriagadora? Tomando al animal y acostándose con ella en la cama, realizo la llamada…


— ¿Ahnghel? — intento pronunciar con su lengua sintiéndose pesado y soltando un par de risitas cuando escucho que alguien contestó al otro lado — Anghel…Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaa — saludo estirando la palabra y también estirándose ella en el proceso, y soltando un Hmmmp  — ¿Esthas despierthol? Yho shi, ehl jhugho creo quhe me cahyo mhal… — le comento riendo suave y tontamente, no sabía si la estaban escuchando pero su lengua iba soltándose poco a poco — … es un crucerho… nhos llevarha al Reinho de Shamba… Hip… ¿Has esthado ahi? Yho nho lo recuherdo, he esthado en mhuchos lhugahres. Debherias vhenir… yo compharto mi chama contigo perho nho the la robhes… hip — bromeó recordando sus cosas perdidas y finalizando con una suave sonrisa mientras llevaba su diestra a su cabello para llevarlo hacia atrás dejando su clavícula y piel de porcelana al descubierto… — … dhime algho sobhre thi, Anhghel. Sheamos amighos… — pidió bajando su mano al cuello al tiempo que cerraba sus ojos y dejaba que su sentido del tacto y auditivo la mecieran en distintas esferas; la voz del hombre al otro lado, el calor de su propio cuerpo.

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#2
Off

Estaba bien acostado, sobre aquella cama de paja que tuvo que hacerse con su propio esfuerzo. No es demasiado amplia, no es demasiado cómoda. Mejor que dormir en el suelo, es mejor que eso. El granero que aún cuido es silencioso, el ruido de los grillos. Ruidos nocturnos que me acompañan y son la única que tengo esta noche. Ya acostumbrado a la soledad y a que mis únicas compañías sean los granos de arroz escucho ese ruido que me comienza a molestar. 

Bereberebereberebe… Berebereberebere…

Estoy seguro de que estaba teniendo un sueño en una playa tropical donde tomaba un par de bebidas frutales acompañado de una mujer de rostro desconocido. Lo disfrutaba pero el ruido volvió nuevamente cortando el tren del sueño en el que estaba viajando. Mis ojos se abrieron, a pesar de tener rato dormido los cientos irritados, debo tener enrojecido la esclerótica. Mis ojos buscan por la habitación y extiendo mi brazo inmediatamente, para agarrar el caracol que me ha despertado. Lo deseo estrangular por cortar mi sueño reparador y que me llena de una belleza sin igual. 

—Hoo~ooola~?— Mi sorpresa fue escuchar su voz, su tono no es el usual melodico de la ultima vez que hablamos, que inició con algo explosivo pero que luego se volvía una conversación que no se puede detener. —Hmmm…— Me saqué las lagañas de la cara al darme cuenta de quién es y busco sentarme en mi no demasiado cómoda cama. Mi Denden se mostraría un poco cansado yo con ojos llorosos pero con una sonrisa igual. 


—Qué dice el cielito. ¿Cual jugo me hablas?— Comienzo a pensar que ella debe estar drogada o borracha. —¿Ah si? Pero es que yo estoy grandote ¿Como vamos a compartir cama? ¿Vas a dormir sobre mi? — Me voy de boca con las bromas, no las puedo dejar pasar y me causa algo de gracia que me esté llamando mientras está borracha (El hipo me lo confirma). —¿Por qué me llamas de noche? ¿Estabas pensando en mí y me extrañabas mucho? Hmm~— Hice mi mayor esfuerzo por hacer el tono de voz más sugerente y que se entendiera que piensa en mí en sus noches de consuelo.


—Claro que podemos ser amigos, pero el viaje a Samba te lo debo por ahora, tienes que saber que no puedo irme nadando hasta allá.— Por obvias razones que de seguro me agotaré antes o que me comería algún rey marino que esté pasando casualmente por allí se hará bocadillo conmigo. —Bueno que te puede contar este angel, siempre podemos podemos hablar un rato. Aquí en Karate es aburrido desde que se fueron los barcos. ¿Cómo es allá en samba? — 
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#3
Narrador / María Merlot



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Su miraba ambarina veía el techo de la habitación mientras su mano continuaba su descenso, dejando un rastro rojo de dedos marcados en su delicada piel de porcelana. ¿Estaba haciendo calor? No, pero su cuerpo se sentía en llamas… posiblemente por el alcohol que su organismo mal manejaba, o simplemente se estaba enfermando. ¡Eso sería terrible! Y más aun porque quedaba un día adicional en el crucero, ella quería seguir disfrutando de la piscina. Tendría que decirle a Algodón de Azúcar que la revisara y medicará.

Al otro lado del caracol la voz que estaba buscando escuchar se hizo sentir. SI, sentir en cada parte de su piel… como un bálsamo para lo que anteriormente describió. Él tenía una manera muy “mundana” de hablar, como si fuera de los barrios bajos de alguna ciudad. Su estatus poco le importaba, la verdad, pero le resultaba curioso como había conocido tantas personas últimamente… algunas buenas, otras interesantes, unas cuantas intrigantes, como él. Quizás la curiosidad se debía a lo etéreo de su contacto, a la mayoría de los sentidos apagados, a dejarse envolver por su voz sin miedo o tapujos.

“¿Ah sí? Pero es que yo estoy grandote ¿Como vamos a compartir cama? ¿Vas a dormir sobre mi?”

Ante su comentario, la dama celeste solo pudo reír. Una risa encantadora como todo su ser — ¡Comphartiendla, Dhaaaa! — le respondió sin dejar sus risas ¿Era tan difícil imaginarse compartiendo una cama con alguien? Para ella no, luego continuo — ¿Grandhote? ¿Cómo Thyrrrmm? Enthonces shi, dhormire sobre thi como shi fuerhas una almohadha gighante — comento imaginándose alguien tan enorme como el pelirrojo que fungía como navegante de la tripulación de Ashveil.

“¿Por qué me llamas de noche? ¿Estabas pensando en mí y me extrañabas mucho? Hmm”

Sus palabras sonaron… ¿sugerentes? ¿acaso estaba insinuando lo que ella creía? Aunque estaba borracha… así que posiblemente estuviera malentendiendo todo. Por un momento hizo silencio, pensando en que responder mientras una sonrisa indescifrable se iba extendiendo por sus labios — Hmmm… Nho lho she… chreo que thu vhoz… me gustha… por esho te llamhe… — respondió con honestidad, no tenia porque ocultar lo obvio. Había sido divertido hablar con él antes, jamás olvidaría como llego al equivocado árbol de mango… cada vez que comiera uno, sin dudas pensaría en él.

“Claro que podemos ser amigos”

— ¡SHI! — su respuesta la lleno de alegría y adrenalina, la emoción en esa simple afirmación seguro fue palpable al otro lado de la línea. Al tiempo que gritaba se levantó con las manos hacia arriba hasta quedar sentada en la cama. Por un momento se mareo, el mundo le dio vueltas — ¿Phor quhe todo estha girando? — pregunto a la nada mientras llevaba las manos a su boca, intentando evitar que algo imprudente saliera por esta — ¿Phero quhe dhices? Nadhar es lo mhas hermosho del mundho… debherias inthentarlo y ashi nhos vhemos en Shamba — le respondió volteando a ver al caracol, que mostraba síntomas de trasnocho con esos ojos rojos y apagados… ¿acaso así estaba él? — Nho lo she, aun no hemhos llegadho a Sambha. Te haré othra llamadha cuandho lleguhe… y the conthare— apenas habían zarpado esa mañana.

¿Qué podía contarle ella a él? Sé le ocurrían mil y mil cosas… pero su estómago algo revuelto no la dejaba — Enyel…Hmmm — lo llamo llevando su diestra a la cien — Crheo quhe nechesito vhomitar… — fue lo primero que salió de sus labios, se sentía fatal desde que se levanto abruptamente, la sensación de algo revoloteando en su estomago y ascendiendo hasta su garganta fue su límite… — Lho… lho… nechseito — repitió sintiendo las arcadas, lo que la hizo tomar al caracol y correr al baño, una vez ahí lo dejo sobre la tapa del tanque del inodoro mientras ella volcaba su cabeza, y en especial su boca, al trono de esa habitación…

¡Guaaaaarggsswwwggg!

¡Guaaaaaaaaaaarggsswwwggg!

¡Guaaaaaaaaaaaaaaaaaaarggsswwwggg!

¡Asqueroso! No había otra palabra para definir ese momento. Su largo cabello quedo los lados, por suerte no se lleno de vomito, aunque fuera sido lindo que alguien lo sostuviera mientras ella descargaba su estómago en el retrete por el agujero incorrecto de su cuerpo. Un par de minutos pasaron, la chica solo pudo limpiarse la boca con el papel de baño mientras tiraba de la cadena, todo desde su posición privilegiada en el suelo — Ahhhmmm que Iuunkkkk — musito olvidado que realmente no estaba sola, el Den Den Mushi siempre estuvo con ella… ¿qué expresión habrá colocado al transmitir su momento vomitivo? — Enyel…— lo nombro, no sabía si había colgado… en el fondo esperaba que sí, porque ese momento podía ser muy vergonzoso — … vomhite arcoíris… — bromeo para pasar su bochorno, porque lo cierto es que todas las bebidas coloridas que tomó se habían mezclado dando unos matices muy… únicos — Me siento… horriblheeeeee — extendió la palabra, levantándose al fin del piso y yendo al lavamanos donde procedió a cepillarse los dientes repetidas veces, tal vez lo único que escucha el hombre era el “chiquichiquichiqui” de las celdas contra los dientes y lengua de la mestiza. También aprovecho para tomar agua del grifo, lo que calmo la sed que no sabía que tenía.

— Yho promheto ensheñarte a nadhar. Shoy muy buena nadando, AMHO NADHAR — le empezó a contar mientras tomaba al caracol entre sus manos y regresaba a la cama, tirándose de espaldas sobre el mullido colchón — ¿Te gusta el azul cheleste? — le pregunto, aunque lo que en realidad quería decirle es que su cabello era de ese tono, no sabía porque salió lo otro… ¿Habría algún problema si su respuesta fuera negativa? No, la verdad era que no pero por alguna razón, en esa amistad etérea ella quería agradar…
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#4
Aquella mujer definitivamente anda en sustancia y la cara del caracol intercomunicador, Denden mushi drift familia camaro ferrari daytona racer. Los gestos que está haciendo son los que me dan a entender que ella está por hacer algo sacando la lengua con ruidos demasiado guturales. Los gestos del pequeño caracolito cambiaron de demasiado alegres a uno demasiado enfermo. No soy una persona experta pero debo juzgar que de seguro ella ahora está sacando de su cuerpo todos lo males por la misma ruta por la que fueron ingresados. 

—Ten cuidado no hagas nada. — Ella no está entendiendo a qué me refiero con mis palabras pues me está respondiendo cualquier cosa. Si algo había aprendido es que a los borrachos a veces hay que seguirles el juego para que sea más rápida la conversación. —Nadar está bien. Aunque no soy mucho del agua fría. Soy mas de aguas termales.— Le señalé con toda la calma pero creo que ella sigue sin escucharme del todo. Si ocurrió ella comenzó a gritar en sonidos aún más guturales. Tiene que estar bromeando intoxicada, como le pasó a Shalliter de seguro se puso a tomar alguna de las bebidas exóticas. 

Era todo muy gracioso ya que él mismo caracol imitaba todo lo que hacíamos y si yo estoy mirando a un caracol que está gritando con la afuera, ella vería a su caracol intentando aliviarla con mini palmaditas. Mini Palmaditas con sus pequeñas manitas hechas con su cuerpo ya que estaba adherido al cuerpo de la fémina como buena criatura/objeto babosa. 

—Tranquila ya pasó lo peor. Seguro que ahora te sientes mucho mejor amiga. Recuerda atarte el cabello para que no se ensucie, siempre me pasa luego de eso.— Claro yo solo estaba tratando de recomendarla. De estar con ella de seguro le haría una cola de caballo alta o si no alcanza se sujetará, para que no se vomite encima del cabello o de la ropa. —Cómo dice el dicho, mejor afuera que adentro.— Antes de reir de manera disimulada. 


—No me lo había preguntado nunca. No tengo ropa celeste, pero es un color muy bonito. Los peces más bonitos tienen escamas de ese color. Me buscaré ropa de color celeste.— Su pregunta era muy curiosa y lo cierto es que la respuesta salió natural, esquiva, diciendo cosas que piensa pero sin decir mucho más de sí mismo.  —¿A ti te gusta algún color en específico señorita cielo? — Claro no había ningún contexto puntual, pero, ya que ella le preguntaba por su color favorito. Ahora que lo pienso un poco de seguro que ella tiene de color favorito ese mismo y he caido en cuenta un poco tarde. 

—¿Aunque sabes que color combina bien con el celeste? El blanco es como las nubes y el cielo. ¿Te gusta el blanco?— Creo que ahora ella está hablando con un poco más de cabecita. —¿Te sientes mejor mi cielo? Sabes he estado pensando, convenceré a los muchachos y cuando pueda iremos a Shamba y me podrás enseñar todo lo bonito que hay allí. — Ya cada vez con menos sueño. Estoy a punto perfecto y me levanto y comienzo a dar vueltas por el molino de arroz. A Fuerza hace frío así que no me molesto en salir pero si me asomo por la ventana. 

—¿Está haciendo frío por allá? Aquí necesito un abrazo no me encanta cuando hace tanto frío.— Me abrazo a mi mismo mientras miro la luna, está muy arriba. Debe faltar mucho para el amanecer. —¿Es muy divertido viajar por el mundo en barco? Seguro ahora que andas con sol y luna debe ser lo mejor.— Dije pensativo aun de mi decisión de viajar con un mismo grupo. Era una decisión complicada que había tomado.
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#5
Narrador / María Merlot



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¿Se sentía mejor?
Si, mucho mejor.

Expulsar el licor de su cuerpo fue lo mejor que pudo pasarle, ella como una mala bebedora no asimilaba bien esos líquidos del averno y terminaba pasandola muy mal cuando ocurrida por error, como esa madrugada con la bebida que tomo en el pasillo sin percatarse de su contenido con alto grado de alcohol. Ahora, acostada de espaldas sobre la cama, veía el techo impoluto, aunque aún persistía en su garganta el mal sabor del vómito.

Lamentablemente, durante su evento no deseado (vomitar) no pudo prestar mucha atención al hombre y sus palabras pero su voz la sereno..., al igual que el den den mushi intentando consolarla… eso la hizo sentir acompañada, protegida y apreciada. No sabía quién estaba del otro lado, podía ser un orco de diez metros y muchas verrugas, un enano arrugado y calvo, pero para ella, por sus gestos, se estaba convirtiendo en alguien especial a quien valorar... por su interior, no por su exterior.

— Te prometo que te enseñaré a nadhar en aguas calidhas como tu corhazon — le prometió con su lengua más suelta, con el efecto del licor casi extinto de su cuerpo. Pensar en nadar con un amigo la animaba, y más enseñarle algo que ella amaba más que nada en el mundo. Sería su mejor instructora de nado, es algo que haría cuando coincidieran en tiempo y espacio — Me hace muchísima ilhusión enseñarte a nadar ¿shabes? Si pudiera, viviría en el ochéano, nunca saldría a la supehrficie… si solo pudiera enchontrar un lugar así al cual llamar hoghar… no saldría nunca de ahí. Y si te enseño, phodrás visitarme alguna vez… — habló con su habitual alegría, era la primera vez que decía en voz alta uno de sus pocos sueños, ella no solía hablar de lo que anhelaba su corazón pero ese momento lo sintió tan especial e intimo que solo salió de sus labios aquel deseo; en su mundo, los sueños no se cumplían, solo debía tomar lo que le daban y ser feliz con ello, y así había vivido hasta ahora, con grillos en su cabeza que no le permitían pensar en aquello que anhelaba y carecía, si caía en la desesperanza todo se acabaría, lo había visto… demasiadas veces.

“Cómo dice el dicho, mejor afuera que adentro”

Su refrán la hizo reír, una risa suave y encantadora, definitivamente en ese momento era mejor afuera que adentro pero ¿aplicaba a todo? No, no podía no debatirlo —  Enyel, tengo que diferir contigo, no todas las veces es mejor afuera que adentro… hay ocasiones en qhue sin duda alghuna mejor es adentro — sus palabras se bañaron de una mezcla entre inocencia y travesura, le estaba devolviendo uno de sus intentos de utilizar una voz seductora durante la conversación, luego dejando de lado la broma pícara continuo — ¿Atarme el cabello? Me gusta llevarlo suelto, así que tendrás que sujetarlo la próxima vez que vomite… o atarlo tu, amigo — le comentó, con una sonrisa tonta que él no podría ni imaginarse, porque cuando le dijo “amiga”, algo dentro de ella hizo zing, por eso le devolvió el mote.

“... pero es un color muy bonito. Los peces más bonitos tienen escamas de ese color…”

La sonrisa tonta en los labios de Maria se amplió, el saber que el color de su cabello le gustaría le hizo sentir aún más segura de su amistad y más aún cuando nombro a los peces y las escamas, automáticamente ella llevó su diestra a su hombro opuesto y toco sus preciosas escamas. Cuando devolvió la pregunta, se quedó en silencio por un segundo, le gustaban los colores pasteles, como el de cabello de Hyakinthos — … el azul en todas sus tonalidades pero… algo me dice que mi color favorito será el de tus ojos, Enyel, si es tan cálido como tu voz — fue honesta, le estaba gustando más de lo imaginado hablar con él, porque se sentía desinhibida de poder hacer y decir lo que quisiera, nunca le había importado tampoco pero, ahí, sola en su habitación, sola con la voz del hombre, se sentía en un mundo habitado por dos... donde solo existían sus almas danzando en una conversación random sin pretensiones, solo el placer de mostrar su lado “cuerdo”, humano y vulnerable.

— El blanco me gusta, y modestia a parte, me queda precioso… ¡Si, justo como el cielo y las nubes! — le respondió haciéndose bolita en la cama, ella tenía los ojos cerrados, dejándose abrazar por la voz de su interlocutor y nada más, cediendo al disfrute de su compañía etérea — … Si, me siento mejor… — musito sin mayor adorno, porque él le preguntó con una sinceridad que la llenó de corazón, lo que causó una nueva sonrisa en sus labios — ¿Vendrás a Samba? Entonces deberé conocer todo lo bonito antes de que llegues para enseñarlo… aunque, no estaremos mucho tiempo ahí… Fantasma tiene planes de viajar lejos… no sé qué tan lejos vayamos pero… te contaré y si algún día estás cerca… te enseñare todo lo que quieras, aunque mi brújula interna está rota, seguro llegaremos a sitios muy divertidos, como el árbol de mango, debes ir a comerte uno, estaban deliciosos… — comentó sin ningún punto en particular, una simple charla amena con un amigo.

“¿Está haciendo frío por allá? Aquí necesito un abrazo no me encanta cuando hace tanto frío”

Otra vez comento lo del frío, un hombre friolento por lo visto. Ella no tenía problemas con el frío, ni con el calor. Abriendo sus ojos observó a la Piruleta (Caracol), que parecía estar mirando a la nada ¿era lo que hacía el hombre al otro lado? ¿Qué cautivaba su atención con tanta devoción? Curiosamente, ahora él le confesaba algo, lo que significaba que no era la única que se sentía de cierta manera desinhibida ante esta relación peculiar — No, no tengo frío… está fresco. Entonces, cada vez que esté cerca te abrazaré para que nunca sientas frío… — le propuso con seriedad, no quería que su nuevo amigo sufriera de hipotermia, menos cuando lo dijo con aquella melancolía. La dama estiró su mano y atrajo al caracol contra su pecho en un delicado abrazo, como si fuera el hombre quien estuviera ahí con ella — … por ahora, deberías abrigarte, no quiero que te resfríes… — lo último lo susurro, ella no deseaba el mal de nadie, era normal en su personalidad pero ese deseo, ese deseo escalaba a algo más egoísta, porque no quería que fuera él quien de todos en el mundo se enfermará — … Si, es muy divertido viajar. Ahora mismo estamos en un crucero, Fantasma tuvo que vender su barco porque debemos pasar desapercibidos… — contó con un toque de somnolencia, el ajetreado día, el estado de embriaguez anterior y su cuerpo relajándose le estaba pasando factura, y mas cuando un bostezo dejo sus labios — … pero no estoy con Sol y Luna, ellos se han quedado con el Maestro Bacalao. Estoy con Fantasma, Bonita, Algodón de Azúcar, Gigantón y Cara Cortada… Tengo que presentarte a Algodón de Azúcar, es la mejor persona del mundo, yo lo adoro tanto ¿Sabes? Él me gusta mucho porque es muy bueno conmigo, me cuidó y curó cuando Fantasma me res… rescato de aquel… aquel amo... cruel… sin su… tratamiento… yo… quizás hubiera… muerto… — empezó a contarle pero el sueño le estaba ganando, y sus palabras iban perdiendo fluidez al igual que sus párpados caían — …pensé… que… iba… a… morir… tuve… mucho… miedo… de… — fue desvaneciendo, hasta que su voz dejó de oírse.

Silencio.
Silencio..
Silencio…

La semi sirena se quedó dormida, y su estado fue imitado por el den den mushi al otro lado de la línea...

El Den Den Musheo ha finalizado, cuelgue después del tono. ¡PI PI PI!
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