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27-12-2025, 05:37 AM
(Última modificación: 28-12-2025, 06:22 AM por Hiiragi Kaminari.)
43 día del invierno en el año 16
Una mujer de aproximadamente metro setenta, con cabello aparentemente canoso pero un rostro joven y anguloso que le daba un aire de refinamiento y sensualidad caminaba por una de las zonas del reino Samba donde las estructuras y edificios están todos construidos con madera.
Está mujer de ojos como dos rubíes recorría la isla vestida con lo que parecía ser una suerte de poncho con un patrón de líneas rojas en una simple tela de harpillera, nada elegante pero si algo practico que cubría completamente su cuerpo y le permitía ocultar sus brazos dentro del mismo con facilidad, aunque en ese momento caminaba con el brazo derecho sujetando dos cuerdas visiblemente, una era la tira de la mochila que cargaba en su espalda y la otra era de un largo paquete envuelto en harpillera, tal vez un lote de caña de azúcar para vender.
Lo importante era que ese brazo expuesto revelaba hombros y brazos que hasta el codo estaban cubiertos de pelaje blanco, dejando que los antebrazos y manos se vieran como las manos de una delicada dama, una distribución de pelaje opuesta podía ser vista en las piernas de aquella chica llamada Hiiragi, sus botas de combate dejaban sobresalir pelaje blanco que se extendía hasta por sobre sus rodillas pero se detenía antes del muslo bajo, dejando visible por debajo del poncho que los muslos de Hiiragi no poseían el mismo pelaje que sus hombros o pies. -Que nostalgia, es bueno estar aquí una vez más- comentó para si misma.
Isla Samba era un lugar muy importante para Hiiragi, se trata del primer lugar donde pisó tierra desde huido de sus captores hacía ya más de dos de años, era un lugar dividido en más de una manera pero no por ello un lugar menos hermoso ante los ojos rojos de la humink que se encontraba allí una vez más desde hacía algún tiempo, la nostalgia y el deseo de comenzar a hacer más que solo deambular entre las islas del south blue le requería visitar esta isla una vez más antes de emprender cualquier viaje mayor a los que había realizado de momento.
Así pues Hiiragi con nostalgia se encontraba recorriendo la ciudad cercana al rio y las zonas donde se cultivaba la caña de azúcar o se criaba el ganado, el lugar que muchos llamarían "la parte baja" del reino, pero que era donde ella había llegado y había sido recibida de brazos abiertos en el pasado. Con una sonrisa en su rostro la humink caminaba por las calles de la zona "plebeya" de Samba una vez más con una sonrisa en su rostro, feliz de estar una vez más allí, sin embargo el viaje había sido largo y deseaba comer algo o para hidratarse bien así fue como se encamino a uno de los pequeños antros de mala muerte reconocidos únicamente por sus pequeños carteles que indicaban que allí sería una taberna de pasada.
Tan pronto como dio su paso dentro del lugar sonriendo pasando por la barra rápidamente -Muy buenas tardes camarada, no voy sentarme y hacerle ir hasta allí a tomar mi pedido cuando puedo ahorrarle esa molestia viniendo yo, una buena jarra de agua y el menú del día para comer- dijo en un tono de voz confiado y de camaradería que aunque no se había ganado con el dueño del establecimiento, no parecía desagradarle.
Hiiragi se dirigió a una mesa pequeña y alzo la mano desde allí -Jefe, traiga también otro de lo mismo para el primer encantador hombre que esté dispuesto a sentarse aquí para compartir comida domingo- dijo señalando a los individuos del establecimiento, saludando específicamente a uno que parecía llevar una bufanda azulada en el clima tropical de Samba -Encanto de pelo negro- agregó en voz alta mientras miraba y gesticulaba -¿Vas a perderte la oportunidad de una comida gratis y dejar a una señorita sola en un día como hoy?-
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El viaje hacia esta isla había sido principalmente jodido por mis decisiones pasadas, me había ganado el odio de un montón de grupos odiosos y lo bastante poderosos como para joderle la vida a cualquiera, pero mientras estuviesen en mis manos mi bufanda, mi capa y tuviese la mirada fija en el objetivo, tenía claro que iba a poder ganarles ¡No por nada seguía imbatible! Ningún solo golpe me podía dar el público común, en general las personas salvo por si llegaban a usar algo así como una pistola en llamas no me darían… Pero, eso hasta ahora jamás había ocurrido y yo ya dudaba que existiese un arma con aquellas especificaciones entre el arsenal de algún loco por las armas… De los cuales a veces parecía formar parte, cuando usaba mi capa llena de dagas ocultas.
-Tchs… A veces me dan ganas de quitarlas… - Me quejaría un poco cansado, habría vuelto a tener pesadillas (Y esta vez sí que había dormido en una mala cama, del primer hotel que me pude hospedar), por lo cual me encontraba un poco de malas al ver que ni siquiera había desayunado, no es que esta vez me hubiera quedado sin plata, sino que las casas en sí estaban hechas a tan duras penas en la jungla que hacían lucir que este podría ser a la vez que un paraíso turístico, territorio del mismo bosque… Lo cual me hacia sentir bien y por suerte lejos de casa… Pero, seguía haciendo que las camas estuvieran bastante mal hechas y para alguno calurosa (Para mí ya era un favor).
Pero, bueno… Tenia hambre ya por no haber desayunado y como había comprobado en isla karate meses atrás, era complejo poder usar mis poderes al aire libre sin que me identificaran ya, por lo que solo quería encontrar algún restaurant barato o persona incauta que robarle algo de comer en este punto, por lo que levantaría una ceja al oír que alguien gritaba “Encanto de pelo negro” Haciéndome levantar una ceja para ver una chica conejo que me recordaba a una figura conocida, pero en miniatura… Me apuntaría a mí mismo como diciendo “¿Me hablas a mí?” Estaba sorprendido ¡La chica se veía mayor! ¡¿Y me estaba coqueteando?! Esto era extraño cuanto menos… Pero, al parecer quería invitarme a comer… Lo cual me venía como anillo al dedo, por lo que algo incomodo simplemente diría -Seria un placer entonces… - Imitando los modales de a aquellos sujetos que les robe con antes colándome en la gala.
Así pues tomaría asiento tocándome el cuello por un lado de la bufanda ciertamente nervioso, esperaría a que la mujer me dijese lo que buscaba o simplemente me dirigiera la palabra… Tenia hambre y eso era evidente, por lo que la miraría algo desconfiado aun, a la vez que nervioso, pero aquí estaba… Esperando un pedido.
¿Qué me depararía el futuro de este encuentro?
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Al parecer el llamado de la chica conejo había sido efectivo, el joven de cabello azabache venía a su mesa ya fuera por la carnada que era la comida o la que era el rostro de Hiiragi. Sin importar el motivo las orejas de la humink se levantaron alegremente mientras ella veía sentarse al muchacho para compartir la mesa con ella -Gracias por aceptar mi humilde invitación.- dijo para responder con la misma cantidad de cordialidad y cortesía que aquel abrigado muchacho había demostrado.
Teniéndolo más de cerca la comerciante podía apreciar mejor los rasgos del chico al que había invitado a comer, además del cabello tan oscuro como el cielo sin estrella que había notado a través del establecimiento, también poseía al menos a simple vista, un encantador ojo azul que daba cierta profundidad y resultaba en lo pálido de la piel del joven, labios finos y resecos, con el clima tropical de la isla más seguro que fueran por no haber bebido nada desde hacía ya un rato que por la falta de humedad ambiental de una isla tropical no iba a ser, al menos no hasta donde podía entender la peliblanca -Un gusto conocerte Encanto, puedes llamarme Hiiragi o si encuentras un apodo que te guste para mí, tienes permiso de usarlo.- agrego de forma amigable mientras sonreía al jovencito que debía ser entre seis y nueve años menor a ella, el rango de edad en los adolescentes y como cambian sus cuerpos ciertamente puede ser difícil de predecir o identificar.
-No te asustes, no voy a morderte pero si te daré algo para morder- agrego bromeando una vez más mientras veía al encargado acercarse con dos abundantes platos abundantes de guisado apropiado para el invierno, en la bandeja también venían un par de jarras grandes de agua y vasos para cada uno de los comensales -Disculpe jefe, pero si mi compañero quiere algo extra tráigaselo también, yo invito- agregó con naturalidad mientras sonreía y además de pagar daba una propina por adelantado a quien había servido los alimentos.
Con tranquilidad la chica de ojos rojos se sirvió un vaso de agua para refrescarse y dar tiempo a su compañero de mesa para pedir algo más en caso de que lo quisiera antes de volver a dirigirse a él directamente -Como decía, soy una comerciante viajera de momento, me encanta recolectar mercancía para intentar vender y sobre todo conversar con gente interesante, para este caso tu pareces entrar en la última categoría ¿Me hablarías un poco de ti? Por supuesto que estoy más que dispuesta a responder cualquier pregunta que tú quieras hacerme a mi o incluso hacerte algún favor, no dejaría que esto sea solo una relación unidireccional donde yo recibo todo y tú te contentas con una simple comida.- declaró antes de empezar a probar su comida y dar espacio a su interlocutor para que pudiera hablar con mayor libertad.
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Entonces tomé asiento, la mujer parecía satisfecha ya de por si con mi decisión por lo que decidí simplemente poner una cara lo suficientemente afable como para responder a sus preguntas, me encontraba igualmente incomodo… jamás pensé seria tratado de buena forma y menos por una mujer mayor, lo cual me resultaba a la vez que incomodo un poco ¿Extraño? La chica parecía ser cuanto menos bastante simpática, pero es que yo seguía siendo menor de edad ¿Acaso me estaba pasando rollos extraños?
Finalmente, después de pensarlo unos segundos mientras la chica me examinaba profundamente con su vista decidí que era mejor preguntarle -Y que te hizo querer invitarme a comer ¿Si se puede saber? – Cuestionaría justo después de que ella se presentase, haciendo que además sin mirarla directamente a los ojos dijera -Creo que Hiiragi está bien… Mi nombre es Ryan… - pasarían unos segundos en los que al decir eso la miraría de arriba abajo, dudando de si era alguna especie de informante de algún grupo o algo así contactándome ¿Acaso era famoso ya para que me persiguieran? Pues, mas o menos no… Pero, ya me estaba buscando mis hazañas piratas por lo que, tal vez sí... Estaba ya probablemente siendo buscado.
Entonces seria que diría esa extraña frase que al parecer quería decir que ella no me haría daño ¡Y lo que era más importante me iba a traer algo de comer! -Quiero una sopa de…- Me quedaría pensando siempre comí desde platillos sencillos de los más baratos hasta la peor calaña de inmundicias en mis años como esclavo, entonces ¿Por qué no ahora que ya era libre tanto de mis captores como de los piratas comer algo mejor? -Quiero un plato de ramen si… - Diría completamente convencido de mi decisión, había oído de el en isla karate y parecía ser un plato digno de hacer babear gente, así que no me detuve en pedirlo emocionado.
-Ah y una limonada… - Añadiría cuando aquel hombre pregunto para beber mientras atendía a mí a acompañante en este caso, sería que le escucharía empezar a hablarme en modo discurso, al parecer la chica era una comerciante que se dedicaba a viajar entre islas y le parecía interesante como quien podía evaluar a una persona con solo una mirada, lo que entonces me haría subir una ceja… -Si quieres oír de mi normalmente no sería gratis… Pero, dado pagas la comida. – Diría mientras acercaban el plato de ramen frente a mí, haciéndome quedarme boqui abierto, parecía oler y verse tan bueno como me dijeron, pero no era momento de distraerse.
-Si quieres oír de mí, lo primero que te puedo decir es que… No soy de esta isla. – Explicaría rompiendo los palillos mientras de manera torpe intentaba usar los palillos, eran instrumentos tediosos de usar, pero nunca tanto como mi capa lo fue en su momento -Es mas no sé de qué isla provengo realmente, mi madre jamás ahondó en eso. – Lo cual era en parte cierto, por que no sabia si es que habría sido vendido desde otro lugar, o simplemente nací en ese infierno congelado, lo cual hacía que mi cuerpo de repente le entrasen temblores involuntarios.
Pero, entonces seria que se me prendería el foco y probando aquella exquisita masa por fin le diría tras un leve suspiro - ¿Y qué clases de cosas vendes? Ropa, armas… ¿Alguna reliquia o antigüedad? – Le cuestionaría mirándola de reojo, si es que llegaba a ser alguna clase de vendedora de humanos poco y nada me importaría la comida para acabar con su vida, pero no debía hacerme a ideas equivocadas… Por ahora... Por lo que espere su respuesta obedientemente.
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Hiiragi se encontraba más que feliz y satisfecha viendo que su interlocutor estaba dispuesto a compartí la comida y alguna bebida con ella, ya eso marcaba el primer buen paso para comenzar una relación prospera, tanto en los negocios como simplemente entre personas el poder estar en la misma mesa era un excelente primer paso incluso para alguno casual o temporal como pudiera ser aquello, a menos de que el oji azul fuera a llamar lo suficiente la atención de la Humink para que ella le siguiese o se interesase más de lo normal en él.
Finalmente el pelinegro se había presentado -Encantada de conocerte Rya, espero que podamos disfrutar mucho de esta comida y conversación.- agregó felizmente antes de escuchar el pedido del joven al encargado del lugar, Ramen no era exactamente lo que la peliblanca se hubiera imaginado que pediría su contraparte en aquella comida, sin embargo eso lo volvía un poco más peculiar y divertido para interactuar.
-Respondiendo a tu pregunta... puedo decir que hay varios motivos por los cuales te invité a comer.- explicó haciendo una mueca traviesa antes de ponerse el indice en el mentón y comenzar gesticular como quien tiene que recapitular una larga lista de motivos, pero decidió simplemente ser directa.
Hiiragi levanto el primer dedo de su mano izquierda -Para empezar llevas bufanda y capa en una isla tropical, incluso el invierno en este lugar sigue siendo cálido como para que aquello parezca un tanto excesivo a simple vista haciéndote resaltar.- dijo mientras ella revolvía lentamente su guisado con la mano derecha para dejarlo enfirarse, parecía ser un guisado espeso y con carne -Por otra parte, estabas entrando y el resto de comensales ya estaban sentados u ocupados, había alguno que otro suelto que quizás hubiera aceptado mi invitación, pero tú eras el candidato numero uno.- explico levantando su segundo dedo en la mano izquierda antes de servirse un vaso de agua desde la jarra mientras sentía el aroma de los alimentos en la mesa.
-En tercer lugar pareces un chico encantador en la distancia, aunque no pude determinar tu edad tan fácilmente al menos sabía que no compartiría la mesa con un baboso o un hombre casado, esos tipos a veces se pueden poner un poco intensos o incomodos para la clase de charla y diversión que yo estoy buscando aquí, por cierto, yo tengo veintitrés años ya.- procedía a concluir mientras sujetaba el vaso con agua solo con su pulgar e índice, levantando así los otros tres dedos para que el pelinegro pudiese observarla contando antes de dejar el vaso en su lugar para probar la comida y escuchar lo que él tenía para decir.
Al escuchar que el joven no era de esa isla, Hiiragi frunció un poco el ceño antes de dejar de nuevo su comida por un momento, sin embargo prefirió no interrumpir a su compañero de mesa mientras él se dedicaba a hablar un poco más. -Hay dos cosas de las que podría hablar, pero primero responderé tu pregunta por cortesía.- dijo antes de dar un buen sorbo al contenido de su guisado, limpiarse un poco la boca y seguir hablando asegurándose de ser educada y mantener cierta etiqueta -Me dedico a vender todo lo que pueda obtener legalmente de momento, tal vez cuchillos del reino Torino, aquí, frascos de azúcar o jugo de caña de azúcar condensada que compro aquí en Torino, por ejemplo, no soy exactamente una gran viajera ni comerciante de momento, apenas estoy comenzando porque solo recuperé mi libertad hace un par de año, te imaginaras que es difícil iniciar negocios de esa forma.-
Las orejas de la conejo se movieron juguetonamente mientras ella regresaba a su comida dejando que el pelinegro asimilara lo que le había sido dicho entre líneas, dándole tiempo para "digerir" la noticia si es que la había captado sin inconvenientes, de lo contrario la muchacha de ojos rubí estaba dispuesta a explicar y clarificar -Hasta hace alrededor de dos años estaba capturada como juguete y esclava de una tripulación de malhechores, pero tuve la suerte de poder fugarme cuando eran atacados por un grupo desconocido para mí, así que entenderás que tuve que comenzar bien desde abajo en mi aventura comercial.- explicó con bastante naturalidad mientras tomaba un poco más de agua para refrescar su garganta de forma que la siguiente cucharada de guisado fuera fácil de apreciar de la forma más completa posible.
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30-12-2025, 06:11 AM
(Última modificación: 30-12-2025, 06:13 AM por Ryan.)
Ryan entonces habría pedido aquel extraño plato de pasta y sopa unidos en un plato que parecía de lo más apetitoso, la comida parecía verse exquisita en el menú, y aún más deliciosa frente a frente, por lo que al escuchar a la coneja decir su nombre mal, no pareció importarle mucho al joven de cabellos azabaches.
-Pues espero sean buenos… - Comentaría entonces probando y saboreando la deliciosa pasta, extremadamente alegre de por fin probar un plato de comida tan bueno -Aunque ya la comida lo está. – Asentiría mirando el platillo con una mano en el mentón como examinándolo minuciosamente, examinándolo como cual medico revisa a un paciente envenado o como quien ve a una planta si está bien regada, era un vistazo sumamente reconfortante eso sí, el cual probablemente te fijarías.
Entonces la mujer levanto el dedo mostrando que al parecer iba a enumerar los puntos por los cuales hablarle al chiquillo, la mujer se veía sumamente analítica y parecía ser buena evaluando a la gente, por lo que no le sorprendió para nada al chiquillo cuando le resalto que llevaba su bufanda, como quedándose pensativo ante la consulta de que efectivamente parecía resaltar…
- Tendré en cuenta lo que dijiste… Cual el segundo punto. – Expresaría un poco sin saber que decir el sujeto, después de todo, lo que le gustaba a el era no resaltar en lo mas mínimo, pero si algo jamás haría era soltar aquella bufanda heredada desde las manos de su madre, manos que habían demostrado lo que el horrible frio podía hacerle a cualquiera, que incluso estuviese preparado para la batalla contra este.
Entonces seria que la mujer puntearía la tercera razón, al parecer parecía haberle resultado encantador, lo cual a Ryan haría sacarle un leve sonrojo mientras se llevaba la mano a aquel punto del cuello que siempre se sobaba cuando tenía alguna especie de incomodidad, y que era evidente que era alguna clase de tic. Pero, que, al mismo tiempo, la mujer tenía dudas acerca de la edad del chico ¿Tan mayor se veía? Parece tendría que bajarle un poco al estilo de la ropa… Aunque a el no le disgustaba para nada que pensaran era mayor, era la única manera de hacerse respetar algunas veces en los trabajos.
-Tengo dieciséis y te advierto, no pienso quedarme pagando la comida. – Le diría sonriendo levemente, ante lo que parecía ser alguna especie de chiste, en un tono profundamente serio de voz el cual podría considerarse alguna especie de advertencia ante el ojo más inescrupuloso, pero que para el chiquillo era simplemente... Una broma.
Ese sería el momento en el cual la Humink procedería también a contestar la duda de Ryan, al parecer era una comerciante, que, aunque intentaba mantenerse del lado legal de las ventas (Que a Ryan parecía importarle poco eso, después de todo era un ladrón), pero que aun así iba vendiendo todo tipos de artículos de isla en isla, saltando de una a otra como quien dice un conejo, siendo en el momento que hablo de su libertad que a Ryan se quedó boqui abierto - ¿Recuperaste tu libertad? - Le preguntaría a la mujer que tenía enfrente en un tono de total confianza, como quien abre su corazón ante un desconocido séase para la razón que fuese, parecía que la comerciante había logrado comprarle.
Entonces cuando Ryan termino de escuchar su historia seria que -Yo… - Tragaría saliva - También estuve en una situación parecida. – Exclamaría un poco nervioso, mostrando parte de su cuello con una especie de tatuaje de un numeral, lo cual simbolizaba que era otra clase de esclavo -No corrí tanta suerte como tú, pero digamos tuve un inicio parecido. – Explicaría suspirando, esquivando miradas… O tal vez buscándolas… Después de todo, parecía atengo ante los posibles metiches que tuvieran.
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Hiiragi estaba deleitándose tanto con la plática como la comida, tal vez el muchacho no fuera el más platicador de todos, pero al menos era agradable de ver, tenía una voz que también se dejaba oír y al parecer tenía un pasado tan interesante como el mismo de la humink. Así pues cada vez que escuchaba las respuestas o comentarios de Ryan, incluso si no podía dedicarle en el momento el 100% de su atención de forma clara, la chica conejo se aseguraba de dejar más que claro con su lenguaje corporal que estaba prestándole atención, apuntándole con sus orejas cuando no lo miraba a los ojos, enfocando su rostro cuando podía hacerlo sin ser descortés, asintiendo a las afirmaciones del muchacho de cabello azabache, cada gesto era intencional para que él supiera al menos de forma inconsciente que ella no estaba simplemente dejándolo hablar solo cuando permanecía callada.
-Si solo tienes dieciséis, entonces haz tenido una vida suficientemente dura para que tus ojos y porte te hagan parecer un poco mayor Ryan...- comentó no como un halago sino para puntualizar un hecho que quizás el jovencito no había asimilado de su propia apariencia aún -...Y no temas, pagaré como he prometido, al menos no en la primera cita jajaja.- agrego sonriendo y bromeando un poco recordando haberle visto ya algún sonrojo al pálido joven que probablemente veía de algún lugar donde el sol no fuese un regalo frecuente de la naturaleza para permitir que la piel de nadie tuviera ese tono.
Tras un momento de quietud y escuchar la confesión que parecía salir de Ryan como si hubiera cargado un peso inexorable en su interior, Hiiragi suavizo su gesto y dejo tan solo una pequeña sonrisa cándida mientras extendía su mano derecha para intentar acariciar el rostro y luego el cuello de su joven interlocutor si es que este lo permitía, de lo contrario retrocedería respetando sus decesos y espacio personal -Gracias por contarme algo tan importante, especialmente sabiendo que tenemos algo tan triste en común...- comentó con un suspiro mientras dejaba de sonreír, dejando que sus ojos mirasen a la distancia infinita, a los años transcurridos en cautiverio contra su voluntad, junto a todas las cosas que le habían hecho y pasado en aquella maldita embarcación que jamás deseaba volver a ver.
Tras carraspear la garganta y regresar a acomodarse apropiadamente en su lugar la chica conejo regreso a comer por un momento antes de volver a hablar -Tal vez este no sea el mejor lugar para hablar de esta parte de nuestros pasados, especialmente si es algo que te incomoda aún, si gustas luego podemos buscar algún otro lugar más privado o simplemente dejarlo estar, no te forzaré...piénsalo, no necesitas responder ahora.- agregó lo último por empatía para con su compañero de charla.
-En otro punto de charla, este guisado que pedí está bastante bien, no es para levantarse y aplaudir pero tiene todo lo que una necesita para seguir con su vida.- comentó reseñando de forma simple y rápida el platillo que pronto estaría terminando de comer -¿Tienes alguna afición? ¿A qué te dedicas? ¿Algún gran sueño o aspiración quizás?- preguntó intentado sacar otros temas para que el muchacho pudiera relajarse luego del momento de corazón abierto que ambos habían compartido tan solo unos instantes.
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02-01-2026, 09:40 PM
(Última modificación: 05-02-2026, 07:08 PM por Ryan.)
Ryan estaba dejándose abrir poco a poco por la charla, después de todo, era verdad aquella chica tenia un don… El poder dialogar con la gente como lo hacia ella, era por lo menos tan poderoso como su Akuma no mi, lo cual hacia que el chiquillo de ojos azulados se preocupase en justa medida si es que esto era alguna especie de truco o simplemente era muy muy amable, queriendo tomar distancias fuertemente, pero al mismo tiempo quedándose para poder conocer un poco más de esta increíble chica.
Seria entonces que dentro del dialogo el de pelo azabache notaria la sorpresa en la voz de la mujer, parecía convencida que el era mayor y que por si fuera poco ¡Que tenía una historia que contar! Parecía que a ella le encantaba conocer gente, lo cual sorprendía a Ryan al mismo tiempo que estaba en desacuerdo con su punto de vista… -La gente suele ser horripilante, así que si… He vivido una vida tan horrible como la mencionas. – Expresaría cabizbajo mirando la sopa unos segundos, para luego como si esperara un truco sucio debajo de la mesa seguir ojeándote con la mirada en busca de tu reacción, a lo cual al parecer la mujer bajaría el perfil con un chiste rudimentario.
Así pues, Ryan empezaría a contarle un poco más de su pasado empezando desde el inicio, la esclavitud que él había tenido que ver desde la raíz, abriéndose únicamente porque sabía lo que era estar encadenado a un sitio que el mismo odiaba, teniendo que comentarle por reflejo y autodefensa lo siguiente -Se honesta… ¿Tú crees ser de verdad libre? – Cuestionaría aquel chiquillo en busca de sus ojos, como queriendo saber la verdad del universo que pasaba frente a sus ojos, mesclado con algo de pena de saber que tal vez estaba tocando terreno tan fangoso y apestoso de una herida que jamás podría sanar, pues después de ello, la chica empezaría a cambiar de tema, sabiendo que no era el lugar donde hablarlo.
-Si… El ramen esta bueno, debí probarlo en isla karate. – Explicaría a medias el chiquillo sin explicar porque había pasado por aquella isla, cosa de cuando empezaste con la ronda de preguntas el chico quedaría un poco atontado -Bueno ehm… - Se rascaría la nuca haciendo otra vez el tic de ponerse una mano en el cuello, justo encima del tatuaje – Me gustan los insectos, son fascinantes criaturas que jamás conocí en donde nací. – Le explicaría asintiendo levemente con un poco mas de brillo en sus ojos – Aunque, tal vez no sean del gusto de todos… Y bueno a lo que me dedico tampoco podría comentarlo mucho aquí. – Le sonreiría algo pícaro y cómplice, entre sus nervios, siendo en el momento que contesto la ultima pregunta que su cara cambio totalmente -Mi sueño es hacer un mundo donde todos seamos más libres. – Expresaría con determinación en su cara además de una seguridad que era solo digna de los guerreros mas grandes que a habido en la historia.
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Por una parte Hiiragi no quería forzar al que ahora sabía era tan solo un muchachito a hablar de los temas más dolorosos de su pasado, especialmente conociendo ella misma una fracción del dolor que el puedo haber padecido, sin embargo sus propias dulces palabras y buena disposición parecían incitar al chico a dejar salir un poco más de lo que normalmente mantendría reservado y protegido bajo llave en su corazón.
Sabiéndose afortunada por aquello la chica conejo decidió en ese mismo momento que no haría nada malo al chico y que se aseguraría que dentro de sus propias capacidades estuviera de la mejor forma posible durante el tiempo que fueran a pasar juntos en aquel almuerzo entre los dos y a más escuchaba de la historia del jovencito, más se intensifica su deseo de ayudarlo.
-Yo soy libre, porque ahora, a cada una de mis acciones soy yo quien las toma, si eso me lleva de nuevo a cadenas, entonces seré libre con cada una de las acciones que siga tomando y con cada recuerdo de esta preciosa libertad de ser yo quien elige a quien sonreír, de poder elegir como vestirme, la libertad de poder sonreír sin miedo en mi corazón... Ahora mismo soy libre, pero como bien dices, no lo soy verdaderamente porque igual que tú y todos en estas islas, estamos atrapados por el sistema del poder existente, así que es una libertad limitada hasta donde se extienden mis dos manos y las consecuencias de mis acciones... Pero esta libertad, por pequeña que sea, así sea una gota en el más sin fin que rodea el mundo... es una gota menos de opresión y yo realmente creo que con suficientes gotas de agua dulce, podemos convertir el mar en un manantial.- dijo la coneja sonriendo con ternura en los labios pero honestidad y determinación en sus ojos.
Hiiragi se tomó un momento para pensar más, levantando el rostro para ver el techo del establecimiento en lugar del rostro del muchacho frente a ella, mientras pensaba que hacer el encargado se les acercó tal vez para ofrecer algo más pero la jovencita con orejas de conejo se levantó -Muchas gracias, llega justo a tiempo, necesito pedirle dos cosas, la primera es el postre para ambos, yo voy a querer una porción pequeña de ensalada de frutas y para el joven, lo que él quiera y si no se decide, lo mismo que para mí.- el hombre asintió tranquilamente ante el pedido pero antes de que se marchara Hiiragi le agarro del hombro y ofreció un pequeño rollo de billetes -¿Me gustaría ponerme "mucho más cómoda" si me entiende? Estará bien ¿verdad?- el hombre comenzó a contar el dinero y se marchó asintiendo con una gran sonrisa en la cara.
-Tú has compartido tu historia conmigo Ryan, yo compartiré un poco de mi contigo también en lo que llega el postre.- Afirmó seriamente la mujer de metro setenta sin contar las orejas, antes de quitarse el poncho que cubría todo su cuerpo, dejándola en ropa interior, un conjunto no muy atrevido ni decorado pero de color rosa, sin embargo no era relevante para lo que la Humink quería mostrar, pues se dio media vuelta y señalo desde su espalda baja hasta la altura de sus hombros -Creo que se puede notar con facilidad que allí el pelaje crece diferente y tiene otro tono de blanco, es porque originalmente era marrón como el de mi padre, sin embargo en mi tiempo de esclavitud me quemaron con agua hirviendo, creo que fue de entre primer y segundo grado porque de lo contrario el pelaje ni siquiera hubiera crecido de vuelta- explicó la muchacha con cierta firmeza innecesaria antes de sentarse y de un trago terminarse el jugo que le quedaba de su guisado.
Tras un momento de silencio, Hiiragi tomó su vaso de agua y también lo vacío dentro de su boca para intentar enfriarse y lavarse el sabor antes de que llegase el postre -En cuanto a mi historia es, podría decirse similar y contraria, yo fui huérfana desde los nueve hasta los quince en mi ciudad de origen.- explicó notando como su respiración parecía relajarse, dándose cuenta de que se había agitado al momento de contar lo de su quemadura -Luego de eso, piratas me capturaron a mí y a otras personas de mi aldea para vendernos como esclavos, pero querían quedarse con una para "diversión" así que me eligieron a mi porque "niños se venden a mitad de precio", seguí con ellos contra mi voluntad hasta hace dos años...- afirmó con pesadez antes de servirse otro poco de agua en el vaso y tomar más relajada.
-Perdón si me puse un poco intensa, pero tu sinceridad y espíritu, tu sueño me hicieron hervir por dentro, no pude evitar entrar en calor y desear contarte que aunque nuestras historias son diferentes, entiendo en lo que crees y realmente aprecio lo que deseas lograr... aunque me fui por las ramas un poco creo jeje.- se sonrió antes de recoger el poncho que había arrojado al suelo y dejarlo en el respaldo de su asiento para que no la molestara y nadie se lo llevara.
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