[FIC-Navegación][Presente absoluto] (+18) Cuando ya lo has conquistado todo
#1
Dia 88 de Invierno, año 16
Outfit ---- Sigurd de Drum

Han pasado varios días desde que destruimos toda esperanza en Drum. En la ciudad corren rumores de dos monstruos titánicos que por donde pasan, traen la muerte consigo. Lo sé, porque mientras Ubbe se ha estado recuperando de las heridas de la última batalla, yo he buscado por semanas, sin éxito, al ángel de metal. Nada, he sido incapaz de dar con él o con alguna pista. Aún así, he comprado lo necesario para poder partir tranquilos a nuestro próximo destino.
Es mediodía. Vuelvo al Veðrfölnir precisamente de una de estas rondas diarias. Pese a la ventisca perpetua de la isla, la cubierta se mantiene impecable, sin un solo dedo de nieve. ¿La razón? Tenemos al bueno de Kaiba limpiando cada rincón con esmero y alevosía. Más le vale, porque si no lo hará con la lengua. Y si se niega, usaré su cadáver como escoba. Él ya lo sabe, así que prefiere cooperar. -¡Buenos días, capullo!- lo saludo mientras subo a cubierta cargado con una bolsa de papel llena de víveres y comestibles. La chacha me contesta con un insulto similar. Mejor, ya se está adaptando. No soporto a aquellos que me respetan de más o directamente me comen los huevos. Hay que tener amor propio. -¿Sabes dónde está mi hermano?-

Primero paso por la cocina, a dejar las cosas. Jamás he tocado un fogón o una sartén. Dejo que se encargue Ubbe, que le sabe más que yo a las mezclas y al sabor. Dice que es un tío "Fitness"... Todavía no me queda claro que significa eso. Yo por si acaso le he comprado su bebida sin azúcar.
Me acerco a su camarote. Pico a la puerta, por respeto, aunque no espero respuesta y entro. Está haciendo sus cosas, yo no me meto. -Buenas, cara huevo, ¿Cómo te encuentras hoy?- le pregunto de forma cordial. Espero su respuesta y me acerco para entregarle el refresco. -Toma, te he comprado esto. Sé que te gusta.- sonrío. Mientras se la toma, le comento las novedades. -Tal parece que un joven ha superado mi recompensa con creces. Un novato... "El marcado", lo llaman.- se nota algo de molestia en mi, aunque también ansia por conocerlo. Si después de la matanza de Whisky Peak tiene más cifra que yo, ha de ser un oponente formidable. -Salimos ya, prepárate que no hay tiempo que perder.- me doy media vuelta y salgo del camarote. -Las noticias sobre lo que ha pasado aquí no tardarán en hacerse eco por el mundo entero...-

Me acerco al timón con aires de grandeza, recordando las aventuras legendarias que hemos vivido en esta tierra, en este peñasco nevado al que puedo llamar hogar. Al menos, el recuerdo del mismo. Si en la tierra de los cazadores me convertí en rumor, en la de los vikingos me he transformado en peligro. No sé lo que me espera al frente, pero si sé lo que busco... -¡UBBE, LEVA EL ANCLA A PULSO!- ordeno como un verdadero capitán, sonriente y altanero. -¡KAIBA, DEJA DE SER UN HOLGAZÁN Y DESPLEGA LA VELA MAYOR DEL MÁSTIL, TENEMOS VIENTO A FAVOR!- es el momento... -¡PARTIMOS YA, MALNACIDOS, EL RAGNAROK SE MUEVE DE NUEVO!-

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#2
El camarote estaba lejos de parecer un lugar tranquilo. Sobre la mesa reforzada había piezas metálicas, placas dobladas, tornillos de distintos grosores y un par de herramientas claramente modificadas para manos demasiado grandes.
Ubbe trabajaba con calma, concentrado, limando un fragmento de metal mientras comprobaba encajes y resistencias con la yema de los dedos. No construía nada concreto todavía. Trasteaba. Probaba. Aprendía.
Le gustaba entender cómo reaccionaban los materiales bajo presión.
El metal, como el cuerpo, también tenía límites… y puntos donde podía mejorar.
Las heridas ya no eran gran cosa. Quemaduras superficiales, moratones en retirada, músculos aún resentidos pero funcionales. Ubbe se movía con normalidad, como si aquello de que un edificio se te viniera encima fuera poco más que una anécdota incómoda.
- Bah… -murmuró para sí, pensado en el almacén, mientras dejaba una pieza a un lado- Si no te aplasta del todo, no cuenta.
La puerta se abrió sin demasiada ceremonia. Ubbe alzó la vista cuando Sigurd entró, limpiándose las manos en un trapo antes de girarse del todo.
- Sigo entero, baby -dijo con naturalidad- siempre ready para otro round
Aceptó la cola sin azúcar con una sonrisa sincera. Dio un trago largo y, antes de devolver la lata a su hermano, le dio un golpecito suave en el costado con el dorso de la mano, gesto cercano, agradecido.
- Thank you bro, El azúcar es veneno tío, ¡mata más que nosotros! 
Escuchó las novedades en silencio, apoyándose en la mesa mientras Sigurd hablaba del “marcado”, de los rumores, de Drum. Ubbe no interrumpió. Solo asintió despacio, procesando.
- Si alguien ha subido así…no es casualidad. Y si es un novato… peor todavía. Los novatos peligrosos son los que no saben cuándo parar.
Cuando Sigurd anunció que partían, Ubbe no dudó. La chispa volvió a prenderle en los ojos. Estiró el cuello y los hombros con un leve crujido.
Salió a cubierta justo a tiempo para escuchar la orden.
- A la orden, Capitán! -respondió con una sonrisa ladeada, más orgullosa que irónica.
Fue directo al ancla. Hundió los pies, agarró la cadena y tiró con fuerza controlada, sin alardes. El hierro respondió. Siempre respondía.
Mientras trabajaba, alzó la vista hacia Sigurd un segundo. No hacía falta decir nada. Ubbe lo veía claro: su hermano lideraba. Siempre lo había hecho. Y aun así, sabía que cuando llegara el momento, hablarían. Como en el casino. Como siempre.
- El Ragnarok se mueve… y yo voy contigo hasta donde haga falta.
El Veðrfölnir respondió al viento.
Ubbe apoyó una mano enorme en la barandilla, mirando al horizonte.
#3
Poco más que decir, pero mucho por hacer. Ubbe demuestra una vez más su poderío titánico y recoge el anlca sin dificultad. El navío da un pequeño tumbo y la vela que abre Kaiba retiene el viento gélido del norte, que nos empuja fuera del muelle. Con maestría, empiezo a girar el timón para marcar el rumbo a nuestro nuevo destino.
A mí izquierda, en un pequeño atril de madera, descansa el Log Pose. Este empieza a girar como loco hasta que nos alejamos suficiente de la isla del invierno perpetuo. Un pequeño escalofrío me recorre el espinazo, un último adiós irónico, que trae más calidez que frío. No sé cuando volveré a sentir la nieve, ni el los labios cortados, ni cuando volveré a tener materia prima tan buena para forjar armas. Pero lo que sí sé es que en este lugar que dejo atrás, afianzamos la leyenda de los Buccaneers más espectaculares de la historia.

Las ráfagas que vienen de poniente crean olas que impactan contra la estructura del barco, incluso llenando de agua la cubierta. Kaiba va desesperado con un cubo, intentando impedir que nos hundamos por el peso. La tormenta es brutal, y Veðrfölnir lucha por mantenerse a flote. Ubbe baila al compás del viento, jugando con las cuerdas y las velas para aprovechar los impulsos e impedir retrocesos o desgarros en las telas. Yo, por mi parte, intento mantener el rumbo tan firme como puedo, siguindo la flecha que me indica el instrumento. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me río, entre truenos y tempestad. -¿¡LO VES HERMANO!?- grito feliz para que me oigan desde el mascarón se proa hasta el final de la popa. -¡¡NI SI QUIERA EL MAR PUEDE DESAFIARNOS!!- 
El vaivén es abrumador, pero la pericia de marineros como nosotros lo es más. No hay miedo ni duda de que llegaremos a buen puerto, y que esto solo es un obstáculo más. Uno incluso divertido. -¡UBBE, CANTATE ALGO EN ESE IDOMA TUYO TAN EXTRAÑO, VAMOS! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- propongo amistosamente en mitad del caos. Que mejor momento que este para echarse unas risas. 
Cantamos y reímos todos juntos. Yo como puedo, con ese idioma sureño que tan solo consigo chapurrear. Pero ya es bueno que los ánimos estén en alza. Se vienen cosas muy intensas. Y la tormenta no tiene pensado ceder. Va a ser un viaje muy, pero que muy largo.

Continuará...

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#4
La tormenta no dio tregua en ningún momento. El Veðrfölnir avanzaba contra el mar embravecido, cada ola golpeando el casco como si quisiera arrancarlo a pedazos y devolverlo al fondo. El viento silbaba helado y violento, y la cubierta se empapaba una y otra vez mientras Yaiba corría de un lado a otro con un cubo, resbalando, maldiciendo, intentando evitar lo inevitable.
Ubbe, sin embargo, parecía estar en su elemento.

Se movía por la cubierta con una naturalidad insultante, adaptando su peso al vaivén del barco, corrigiendo tensiones en las cuerdas, reforzando amarres, ayudando a que las velas respiraran el viento sin desgarrarse. Cada movimiento suyo era puro instinto, fuerza y coordinación aprendidas a base de golpes y supervivencia. El agua le empapaba el chaleco abierto, resbalando por su piel oscura sin importarle lo más mínimo.
Desde el timón, Sigurd reía como un loco, luchando contra la tempestad mientras el Log Pose giraba hasta estabilizarse, marcando un nuevo rumbo lejos de la isla helada que dejaban atrás.
Ubbe alzó la vista desde proa, el viento agitándole la cresta rubia, las gafas alargadas firmes sobre el rostro. Una sonrisa auténtica se le dibujó en la cara. Lo de Drum había sido increíble, desde lo del almacén de Kiruta, a lo del casino Pegaso que eso fue un puto desastre. 
Pero esto.
Esto sí era suyo.
Cuando Sigurd le gritó que cantara algo en “ese idioma raro”, Ubbe no respondió al momento. Se apoyó un segundo en la barandilla, respiró hondo el aire salado y, de pronto, soltó una carcajada profunda que se perdió entre el viento.
- GAHAHAHAHA, seguro que esta te mola, baby!
Y entonces empezó a cantar.
Mal afinado. Fuerte. Sin vergüenza alguna.


- Livin’ easy… livin’ free… -arrancó, clavando los pies en la cubierta mientras el barco se sacudía—
- Season ticket on a one-way ride…
El trueno respondió como si el cielo estuviera acompañando el ritmo.
Ubbe golpeó la barandilla con el puño, marcando el compás. Y al rato llegó el estribillo, listo para que todos pudieran dar el cante. 
- I’m on the hiiighway to hell… -rugió, alzando la voz hasta casi desafiar al mar-
- Highway to hell…!
Sigurd se unió entre carcajadas, chapurreando como podía, riéndose más de sí mismo que de la canción, mientras el Veðrfölnir cortaba las olas con furia. Incluso Yaiba, empapado y miserable, lanzó un insulto ahogado que nadie escuchó entre el estruendo.
Cantaron, rieron, y gritaron.
No porque la tormenta fuera peligrosa, sino precisamente porque lo era.
El barco avanzó, firme, orgulloso, como si también disfrutara del desafío. Y mientras el Ragnarok se alejaba de Drum, envuelto en viento, agua y música, quedaba claro que aquello no era una huida.
Era un comienzo.
Un viaje largo.
Y si el camino llevaba directo al infierno…
Mejor recorrerlo cantando, baby. 

INFO
#5
Cita:
Resultado del viaje:

Zona: Paraiso Pre Skypiea
- Riesgo (+6)

Navegante: Sigurd
- Riesgo (-2)
Barco:
- Carabela (Mejora 1) (-2)
Riesgo total: 2
- Carabela Sufre 2000 - 300 (res pasiva) = 1700 de Daño -
Al Barco le restan 7.100 Pv.

Cierro petición y tema.


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