Venerables Hermanos y quienes dicen también ser Padres. Salud y Bendición Apostólica.
La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu del ser vivo se eleva hacia la contemplación de la verdad, pues Dios ha puesto en el corazón del vivo el deseo de conocerla y, en definitiva, de conocerle a Él, para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo. Ahora bien, el ser que piensa dispone de múltiples medios para progresar en el conocimiento de la verdad, de modo que puede hacer cada vez más reflexiva su propia existencia; así, la capacidad especulativa, propia de la inteligencia, conduce a elaborar, mediante la actividad filosófica, una forma de pensamiento riguroso y a construir, con la coherencia lógica de las afirmaciones y el carácter orgánico de los contenidos, un saber sistemático que ordena y da sentido al vivir. Cabe entonces preguntarse si son carentes de razón aquellos seres no pensantes, arrojados al naufragio de la alta mar, que se autoproclaman "piratas" sin concebir el lugar en el que se hallan, pues, en su insuficiencia, no son sino criminales. Un criminal no mata en aras de salvaguardar una ética, ya que carece de ella, puesto que aquello que denomina ética actúa únicamente en su propio beneficio y en el de quienes se sitúan tras él por compartir su misma condición. Los criminales no tienen ética; tienen un plan de actuación, ya sea premeditado o no. Los piratas, por tanto, no merecen llegar a Dios ni a su verdad.
Las palmas de Zalik se hallan juntas en rezo, orientadas hacia una figura de mármol detallada, mientras los primeros rayos del sol comienzan a hacer mella en el ventanal, tan colorido y propio de las iglesias de carácter monoteísta. El tiempo, pese a ser invierno, no presenta un frío riguroso, sino templanza, quizá apta para prendas algo más ligeras de lo convencional en dicha estación. Hay pocas personas dentro de la iglesia; en su mayoría, individuos de avanzada edad que rezan con la esperanza de obtener algún beneficio ante la cercanía de la muerte, mientras Zalik, en cambio, muestra una actitud penitenciaria. Destaca por no ser aún nadie, tanto por su juventud como por sus vestimentas, asemejándose, si tal concepto pudiera existir, al Arcángel de la Guerra, al mismísimo Miguel, cuyo papel es ser el jefe de los ejércitos de Dios.
Tal es la encomienda que Zalik anhela para sí; ser quien porte la lanza y arrebate los sentidos al mal encarnado, ya se le nombre Satán, Lucifer o, sin que el nombre altere el significado último, piratas. El símil resulta adecuado, pues Miguel perdió la capacidad de volar al descender sin rechistar contra el mal, y le fueron arrebatadas las alas para que conociera el peso de las cadenas de una maldad que, bajo la justicia actual, parece irremediable.
El olor del incienso de canela se hace presente y se intensifica a medida que alguien pudiera acercarse a él, ya que ha prendido una varilla del mismo aroma junto a su persona. En su boca mastica un chicle de menta, y entre ambas muñecas se repite un rascar inevitable, mecánicamente en su paranoia, mientras articula su pensar en una lengua apropiada para el entorno. Reza para limpiar karma y alma, para que el sentimiento de venganza no lo carcoma vivo; hay ira en él y sabe que una persona intelectual ha de mantener la sangre fría para preservar el orden que dice servir.
El rezo le calma el pulso, aunque esa calma no será duradera una vez decida ejecutar su primer corte y, lo peor de todo, es que lo sabe con absoluta certeza. Por ello permanece de rodillas, con las manos al frente y los ojos cerrados, orientados hacia la figura que representa la justicia y una profunda sed de comprensión. ⸻Deus ultionum Dominus; Deus ultionum libere egit. Exaltare, qui iudicas terram; redde retributionem superbis⸻abre los ojos, negros, casi desprovistos de brillo. Separa las palmas y cruza en cada mano los dedos índice y corazón; en una de ellas posa los dedos sobre sus labios y sonríe, mientras la otra desciende, señalando la tierra. ⸻Constitue peccatorem super eum, et diabolus stet a dextris eius. Fiant filii eius orphani, et uxor eius vidua.
26-12-2025, 03:31 AM (Última modificación: 26-12-2025, 06:30 AM por Dashrath Rifenhardt.)
En esta ocasión estaba dispuesto a comodidad y sin compañía sobre una banca de madera cualquiera que podría confundirse entre todas las también presentes en fila hacia la entrada como sí resultaran un pasillo de la iglesia, disfrutando en silencio del apacible ruido de las hojas meciéndose a plenitud de los jardines en donde escuchaba todavía distante de la práctica de la fe o su credo igual que murmullos gentiles que se entremezclaban al paisaje, manteniendo una pierna sobre otra sin pensamientos concretos con ambos brazos plegados sobre los barandales aunque no sin falta de entretenimiento haciendo uso particular de mi brazo zurdo con el cual sostendría el papel.
El peso de mi mirada iba deslizándose con lentitud sobre imagenes sin buscar demasiado pero manteniéndose a ritmo constante de lectura mientras bajaba sin prisas desde los titulares hasta párrafos sugestivos en columnas, apreciando las suposiciones dispuestas, casi igual como quien aprecia de un acertijo y rechaza en misma medida todo contenido que pretendiera sugestionar la verdad directamente hacia suposiciones de claro carácter popular, puede que intentando discernir hasta qué punto el periódico global era confiable pero incluso aunque fuera obvia la presencia de sensacionalismo o de títulos amarillistas no es que encontrara a un interés mayor a la curiosidad.
No cabía duda de que tenía el carácter de un juez. No obstante, también carecía de la inteligencia necesaria para alejarme de las preguntas incorrectas, por lo qué inclinando de mi espalda hacia la derecha busque acomodarme, sacudiendo por inercia del papel a búsqueda rápida de evitar que se doblegara sobre su propio peso mientras que flexionaba en mi brazo contrario un bolígrafo entre la casilla que parecía buscar más integrantes para la marina, completamente intrigado del grupo que oficialmente parecía haber sido nombrado con un título variopinto como zoodiacool mientras ignoraba las fotos de las nuevas promesas criminales, bajo una pregunta mucho más simple.
¿No era este el primer grupo gubernamental que veía con un nombre tan imaginativo como las bandas piratas?
Ni siquiera había imaginado que un nombre tan infantil fuera legal. Digo, el maldito grupo tenia cool a su titulo por lo qué inevitablemente recabaría una sonrisa bastarda entre la comisura de mis labios alrededor del tema, completamente consciente de que estaba demasiado lejos de aquel mar como para pretender ocupar alguna de sus vacantes y aun así habiendo decidido que me tomaría uno o dos días en la base de la marina para investigar, esperando que hubiera un registro de periódicos que me permitiera estudiar la dichosa organización que parece según su titular tenia por lo menos una trayectoria destacable en la jerarquía militar, luego averiguaría a detalle.
Inhale con pesar. Deslizando la estructura del periódico a presión sobre mi puño hasta deslizar con un golpecito sobre mi muslo derecho que resonaría con gusto en el ruido clásico del papel periódico que se iba corrugando, aunque todavía resonaba su consistencia, tampoco iba a tomarme más tiempo y haciendo todo un movimiento de extremo a extremo con la superficie del periódico empecé a doblar este hasta guardar de regreso a mi bolsillo, sacudiendo mi pantalón mientras me levantaba sin mucho apoyo, tomándome un momento de tranquilidad para flexionar mis bíceps mientras me levantaba y observaba a menos de 15 metros la gran puerta hacia la iglesia.
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• Tic: Tu personaje tiene un tic recurrente que tendrás que mostrarlo una vez por tema. Tienes que especificarlo.
Karma: -1 (flexionar biceps)
La utilidad del rezo resulta, en apariencia, excéntrica. La plegaria se asemeja… más o menos… a una relación de tensión dinámica con el inconsciente, entendido éste como la fuente de instintos, imágenes e incluso propósitos que no son únicamente individuales, sino también colectivos; es, en cierto modo, el tesoro espiritual del ser vivo, un vasto océano en el que parece quedar registrada toda la historia y, quizá, la del propio cosmos. Se trata de un fondo que, además, manifiesta una cierta intencionalidad, un propósito orientado a la unificación de la psique, a la integración de los opuestos, a completar al ser que piensa; algo que equivale a lo que la tradición ha denominado teosis, la divinización del hombre consciente. No obstante, y claro está, no puede afirmarse que el ser vivo se convierta en Dios a través de la manifestación de su inconsciente, sino que dicho inconsciente, al hacerse consciente, produce imágenes análogas a las surgidas en dichosas religiones, proceso que suele ir acompañado de un efecto numinoso o, cuando menos, de una sensación profunda de haber encontrado sentido en la vida.
Un sentido de la vida orientado a no sucumbir ante la tentación del mal ni a precipitarse en un pozo cuya oscuridad comienza a insinuarse desde sus primeros instantes. Zalik era plenamente consciente de ello, de lo que habría de sobrevenir tras su primer acato a la Ley de Dios como Jefe de Ejércitos, y si bien tal pensamiento podía parecer, en apariencia, narcisista, como si interpretara su propia figura en términos divinos, no debía olvidarse que se inundaba en la imagen de Miguel aun sabiendo que no era su reencarnación y que, en definitiva, se trataba de algo distinto. Zalik no era religioso por serlo per se, sino porque, en un mundo poblado de demonios y con el pensar reducido a estímulos primarios, el movimiento más inteligente consistía en situarse del lado del bien, incluso si el coste resultaba elevado. No hay nada más estúpido que condenar el alma, junto con la reputación y la estima, en una amalgama de lodo compuesta de odio y rabia, creyendo que, al hacer el mal, uno se vuelve interesante o libre. No; en absoluto. Se está perdido, esa es la realidad, y ya no existe reconducción alguna. Se está muerto. La Biblia no ofrece la otra mejilla a quienes han decidido conscientemente masacrar, violar y cometer un sinfín de actos inhumanos que, aun enumerados, no lograrían jamás hacer asimilable el daño infligido a las víctimas.
Con todo ello, cuando el rezo halla tanto su causa como su fin, se incorpora de manera casi procedimental, no sin antes inclinarse para tocar los pies de la figura, como indicándole que lo sentía en su máximo esplendor, aunque debía hacerlo para que aquello no se entendiera como un acto de rebelión ni algo tolerable, sino como una acción preventiva, destinada a que las personas comenzaran a cuestionarse, aun desde el miedo, el porqué de hacerse piratas. Al ponerse en pie, recoge con las manos la varilla de incienso, que retira para depositarla en una papelera de piedra cercana a la entrada. Ningún hombre ni mujer repara en él, y lo agradece. El rostro de Zalik oscila entre una felicidad atenuada y una tensión latente; no es una persona expresiva, pues su gesto suele mantenerse casi imperturbable, con variaciones mínimas en el plano emocional. Las cejas permanecen en calma, horizontales; los ojos, abiertos y grandes, apenas reflejan emotividad; la sonrisa es fina y atenuada, como si rabia, felicidad e indiferencia confluyeran en una misma emoción singular.
La puerta se abre bajo la presión de su palma derecha y es entonces cuando repara en un hombre de apariencia ejercitada y sin camiseta. Parece doblar algo con cierto interés; el periódico y, por su actitud, por la manera natural en que flexiona el músculo, resulta fácil encasillarlo en ese tipo de individuo cuya psicología puede inferirse, casi con certezas, a partir de la apariencia. Zalik observa y sonríe, para luego acercarse con la intención de advertirle; en su percepción, aquel hombre parecía dispuesto a entrar en la iglesia por su cercanía y, dada la ausencia de vestimenta, consideró oportuno ofrecer una breve información acerca de la intolerancia hacia tal descuido. ⸻Buenos días, feich⸻dice, con una voz suave, de un vibrato casi equiparable al canto gentil de un ave. ⸻¿Está interesado en hablar con Dios? En tal caso, si me permite y me confiere su confianza, sería recomendable el uso de un mayor número de prendas. Me temo que los lugares de carácter religioso aún mantienen ese aire pulcro frente a la tentación de uno de los tantos pecados. Su mirada se mantiene honda en los ojos ajenos. Zalik es extraordinariamente perspicaz, sí, pero también imposible de percibir como una amenaza; es amable, suave, con una apariencia de buena intención casi envolvente. Resulta difícil desconfiar de él y, además, desconfiar no sería un trato inteligente. ⸻Y, nuevamente, disculpadme si os he ofendido. Tenéis buenos músculos más... es parte de mi deber informaros.
Poco después de tomar un momento para flexionar ambos brazos, busque inclinar la dirección de mi cadera dirigiendo a mis hombros y ubicando la posición de los codos entre los limites de mi oreja o de mis costillas, ignorando hasta cierto punto la atención obtenida, estiraba con gusto ambos dorsales buscando encontrar a mitad del ejercicio un crujido suave de contractura típico de cualquier estiramiento luego de estar postrado, entonces una vez logre alcanzar este ruido habría dispuesto la atención de mi mirada en la misma banca del principio y también a mitad del paisaje construido entre unos árboles en el horizonte contrarios a la iglesia.
E ahí cuando percibiría de un modesto saludo sobre mi dirección. No obstante, y desconociendo por completo cualquier termino relacionado con la palabra “feich” únicamente habría podido alzar con intriga mi entrecejo, particularmente interesado en saber, aunque imaginaba tal vez pudiera que y simplemente se hubiera llegado confundir con imaginar de otra persona, por lo que no tarde en fijar mi atención con búsqueda de su reacción, encontrándome durante el pequeño gesto de mi curiosidad con este hombre con la mitad de mi tamaño quien parece no estaba equivocado con buscarme, revelando, además, un interés personal para invitarme con su Dios.
-No sé quién será tu amigo Feich...- Explique, primeramente resaltando mi interés por comprender su palabra como una jerga desconocida e implicando en suma educación que esperaba resultara ser un amigo o cumplido, manteniendo un tono de voz que demostraba mi inseguridad buscando entender el resto de su propuesta que parece navegaba únicamente por temores que distaban grandemente de preocupaciones reales para cualquiera, inevitablemente preguntándome “¿qué intentas decir?”, hasta que tras unos minutos logre comprender a sus preocupaciones que creo eran una puntualización alcista de características socio-políticas que no me interesaban.
-Pero, deberías recordarle que si su ojo le hace pecar, lo mejor sería sacárselo y desecharlo.- realce y parafrasee lo que estaba seguro llegaría a resonaría para un hombre de fe como una burda imitación de palabras profundas, porque ni siquiera intentaba aparentar sabiduría o pretender comprensión, simplemente me quitaba la culpa del que tuviera camisa o no tomándome la libertad de sonreír con la comisura todavía cerrada en mi propio agrado, reflexionando e incluso entusiasmado de agregar una palabra más, limitándome en silencio para así permitirme relamer mis labios mientras buscaba la figura de la iglesia a espaldas del joven, observando con mi curiosidad.
-¿El padre sabe qué intentas alejar a las personas de la iglesia o los hijos de la fe?- pregunte, sorprendido de que por primera vez hubiera escuchado de un feligrés que no todos podías encontrar un refugio o una ayuda consigo.
El carácter parecía chocar lejos de suscitar una reacción compleja o desmedida ante las acusaciones y, aun así, el rostro de Zalik seguía siendo el mismo. Alterarlo era una tarea ardua y, por consiguiente, lograr una confrontación resultaba todavía más difícil. Aquella faceta solía resguardarla para otros escenarios y, en especial, para aquellos de verdadera relevancia conforme a su propósito. Fue entonces cuando comprendió que aquel hombre, incluso dentro de los márgenes de su propia personalidad, no alcanzaba a entender que aquello no respondía a la posibilidad de que las ancianas halladas rezando fuesen a desmayarse, sino y más bien, a la existencia de espacios regidos por la etiqueta, desprovistos de toda intención llamativa e inherentemente gutural. En ese sentido, no se trataba de reprimir ni de aplacar, sino de respetar las ideas ajenas y, al hacerlo, otorgar respeto. Al fin y al cabo, nadie acudiría desnudo a una entrevista de trabajo y, por tanto, aquí el principio era exactamente el mismo. Te reunías con lo supremo, con Dios, con el Padre, y presentarte de ese modo equivalía a carecer de escrúpulos, además de no respetar a nadie. Ni siquiera a ti mismo, cuando la motivación última era, sencillamente, llamar la atención.
En ese momento mueve los ojos de un lado a otro sin pestañear y, finalmente, acaba sonriendo. Las palabras ajenas llegan, aunque él las diluye, pues permanece fijando la mirada en los ojos del otro sin perturbar ni alterar el ambiente que lo rodea.
⸻Sí, discúlpeme. “Feich” es una abreviatura de mi lengua natal, cuyo significado podría traducirse como “simplemente”⸻explica y, al mismo tiempo, alza las manos, no solo para proyectar una imagen más liviana, sino también para reforzar el discurso que acompaña a sus palabras. ⸻No se trata de alejarse ni, desde luego, de abordarlo bajo una premisa tan… burda. Antes bien, es una cuestión de etiqueta. ¿Acudiría usted a una boda desnudo?¿Asistiría al nacimiento de su hijo vestido como una gamba?⸻sonríe, tenue⸻He ahí mi punto. Evidentemente, no lo haría, y no solo por decoro, sino por respeto al esfuerzo de su esposa al dar a luz y a todo lo que ello implica. De la misma manera, la iglesia se rige por ese mismo principio. Es una cuestión de respeto, pues nada hay en contra de su expresión corporal; sin embargo, es mi deber informarle de que no podrá asistir… así.
En silencio me pregunte con tristeza y pesar sí aquel joven enfrente de mi realmente pensaba en su corazón que todo podía solucionarse a través de las críticas y los prejuicios hacia la etiqueta sin conocer de la historia detrás, lamentablemente por el tipo de vida que había tenido era incapaz de reclamar, no porque me faltara alguna voz o porque temiera encontrarme con un carácter explosivo de su parte sino porque tenia suficiente con lo entendido, entonces intente regresar mi mirada hasta la estructura religiosa encontrándome a poca distancia a la tentadora figura de la puerta de la iglesia lo suficientemente cerca para considerar por un momento ignorar la advertencia.
-A todas tus preguntas deberé responder: si.- resumí con desdén, intentando mantener mi atención otra vez en este joven mientras inclinaba ocasionalmente la mirada hacia la idea del seguir mis pasos despreocupadamente, pero en vez de ignorar su atención o escapar de su consejo fruncí con inconformidad la comisura de mis labios a manera de que tuve que torcer la boca hacia abajo, rascar con mi mano de mi quijada y pensar en mis opciones, intentando ladear mi cabeza, meditativo entre lo que se permite y aún todavía con un nudo en el pecho que era imposible de describir simplemente busque entre mis bolsillos, primero adentro del izquierdo de mi pantalón.
No disponía dinero sobre este primero. No obstante, luego de revelar de la tela blanca por un momento busque también y otra vez hacia el bolsillo derecho restante descartando con seguridad de ambos bolsillos posteriores, entonces encontré un par de monedas que hacían en total unos 3 o 5 berries que ni siquiera recordaba guardar pero sin titubear siquiera un poco luego de contar cada moneda levante mi mano ofreciéndolas con un ademan, buscando la atención del joven, porque aunque sabia que era poco y no bastaba para más que una comida como una hamburguesa o una sopa si estaba enfrente de una iglesia también deseaba aportar para quienes necesitan.
-Me estoy marchando chico ¿puedes entregar esta pequeña donación por mi?- cuestione simple, dirigiendo con cuidado la dirección de mis pies en sentido contrario de la iglesia mientras esperaba su confirmación para irme.
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aplicando los siguientes karmas:
• Egocéntrico: Tu personaje busca constantemente los halagos de los demás y no puede evitar alabarse a sí mismo.
• Generoso: Tu personaje es extremadamente generoso, siente la necesidad de regalar, ya sea dinero u objetos, a los demás. Una vez por tema deberá hacer un obsequio a alguien.
• Desdén: Nada te importa mucho, pasas de la vida, igual que ella pasa de ti. Anula cualquier karma de atención, menos el karma La voz de Dios.
A veces, por mucho que se intente dominar la lógica, esta no siempre encuentra acomodo en los casos que se habitan. Lo racional y lo pensable, la justificación y la medida de la argumentación, son elementos que sostienen el ritmo de la madre natura o, al menos, de la sociedad que jerárquicamente se ha construido y que, pese a su manifiesta falta de ética, halla en sí misma una lógica interna. Porque la lógica no equivale a la verdad absoluta, sino a una explicación que, dentro de su propio hermetismo, se apoya en una base numérica y en las palabras justas y necesarias para sostenerse. Zalik comprendía que su lógica no había sido bien recibida; el desdén y la afirmación de preguntas que cualquier otro ser pensante habría negado por respeto habían sido, sin embargo, confrontados sin miramiento alguno.
Ahora bien, el desdén. Cualidad que, sin duda, dentro del estoicismo resulta admirable, pero que en su práctica habitual se convierte en la condena del hombre que cree ser libre sin serlo. Es, en tal caso, la imaginación de algo tal que el ánimo se ve afectado por ello menos de lo justo. Quien muestra apatía frente a lo que desprecia no conoce verdaderamente aquello que desdeña; pues, si lo conociera con propiedad, o bien hallaría en ello alguna causa de estima, o bien comprendería que no merece atención alguna, sin necesidad de afectarse por ello. El desdén, por tanto, no nace del entendimiento, sino de una afección confusa; no es un juicio verdadero, sino una pasión que brota de la comparación imaginaria y de la falsa medida del propio poder. Así, los hombres se desprecian mutuamente no porque se comprendan, sino porque se comparan; y al compararse, buscan afirmarse disminuyendo al otro. De ahí que el desdén sea siempre signo de impotencia del ánimo; pues quien se rige por la razón no necesita despreciar nada, ya que entiende que todas las cosas obran por necesidad de su propia naturaleza.
¿Aquel hombre que había otorgado la confusión, el tono que debía ser variable, un objeto en su entrega y la ofensa de ser corregido, era libre?No. Y Zalik sintió pena. El mundo necesitaba más pensamiento y menos músculo; verdadera fuerza cognitiva. Se sintió como alguien distante que, lejos de creerse superior, experimentó la pena de la vergüenza. Acogió la donación que se le entregaba sin apenas inmutarse en lo emocional, pues Zalik mantenía una postura casi estatuaria; respira lento, en calma, casi como si un manto reposara sobre su rostro y apaciguara sus facciones. ⸻Sois… extraño⸻sonríe, con aquella donación entre los dedos, jugueteando. Eran monedas desgastadas; vaya, no parecía ser el único de escasa fuente económica. La sonrisa era tenue, quizá entristecida. A decir verdad, y si alguien era sincero, las expresiones de la piel más blanca y bella resultaban tan sutiles que solo los microgestos delataban variación alguna. Nunca resultaba amenazante, aunque sí podía percibirse un respeto de connotación casi religiosa. ⸻Apostaría, aun si fuera lo mínimo, que haceros cambiar sería mucho más difícil de lo pensable que aceptar… Feich, ¿os movéis por una fuerza superior a Dios? ¿Vuestra mujer os espera?⸻aprovecha ese cambio de perspectiva temática y, buscando un cierre más amable, le ofrece, a su modo, uno de sus chicles⸻Tome, no soy vuestro enemigo. No os toméis tan a lo personal las reglas; existen para que haya calma y consenso.
DATOS DE INTERÉS.
KARMAS.
Vicio (chicle). Tic (rascarse la muñeca). Muletilla (feich). Apostador. Rey de los amigos. Mentiroso. Voz amable. Pico de oro. Charlatán. Oloroso (incienso de canela). Carterista. Dos voces. Toque divino. Perspicaz Generoso.
Luego de haberme asegurado de que aquel hombre tomara de las monedas para ofrecer a la iglesia en mi lugar debo admitir que poco o nada siguió importándome que justificaba e intentaba reforzar por calmar sus pesares, porque había hecho todo lo que necesitaba, porque incluso de seguir escuchando no había nada que tuviera que agregar u opinar sino que únicamente podía mostrar mi entendimiento, a su lógica o interés de mantener la paz, esforzándome en asentir con solemnidad en un gesto vacío, sin mas que agradecimiento por su manera educada de tratar el tema mientras inclinaba mi sonrisa y tomaba un respiro hondo antes de decidir en dar media vuelta.
Luego de entregadas las monedas hice uso de la misma extremidad alzando de mi codo más o menos por encima del hombro despidiéndome con una especie de ademan mientras que mi mano tal vez desganada señalaba la paz, gesto que reflejaba mi opinión del tema, porque no tenia nada en contra de aquel hombre pero tampoco había de razones para obligarme a molestar de otros cuando únicamente buscaba un lugar para pensar con más claridad, además, persistía todavía tras la inesperada intervención intereses propios de conocimiento que vagaban la idea de regresar a la base de la marina y buscar la oficina que mantenía un registro de los últimos años de periódicos.
No estaba del todo seguro que existiera tal lugar. Pero, imaginaba que para una institución militar seria normal tener un cuerpo de inteligencia, una biblioteca nacional y querría creer igual que diferentes registros criminales, no solo particulares, no únicamente de expedientes o reportes de patrullas, pero claro la duda no iría a quitarse mientras estuviera en este lugar así que rápidamente encontré un camino incluso después de ser vetado de Dios, pero siendo justos, incluso aunque me iba o estando de espaldas a la iglesia, debo de haber detenido mis pasos en un momento por la duda de irme sin más, no por gusto, no por decisión, pero sí quise persignarme y entonces sí.