[Aventura T2] Las ratas de Samba
#1
Reino de Samba - Muelles.
Día 2, Primavera Año 17

El sol está subiendo en las costas de Samba, paulatinamente el alba va trayendo luz a la isla y el aire se va llenando del sonido de los pájaros cantando, el viento soplando entre ramas y edificios generando silbidos variados y suaves pero continuos, como una melodía que acompaña el amanecer y el cantar de los pájaros. En las casas las madres y padres se encuentran ya en la cocina preparando el desayuno, mientras sus hijos aprovechan los últimos minutos de sueño, viviendo en un mundo libre y donde no hay preocupaciones, no hay peligros, solo sus sueños y fantasías. El ambiente tiene un olor a salitre proveniente del mar y la brisa que empuja pequeñas gotas del mar hacia el interior, algunas provenientes de la estela de los barcos al impactar el oleaje en sus cascos conforme estos avanzan hacia tierra. Poco a poco los muelles van tomando vida, uno a uno los trabajadores llegan a ocupar sus puestos, algunos para vender, luego los estibadores preparados con la lista de lo que se supone llega esa mañana listos para descargar y distribuir toda la mercancía una vez los barcos se amarran, bien por los propios tripulantes del barco como por los amarradores del puerto, preparados para ayudar a amarrar los barcos que no cuenten con un amarrador propio.

Lentamente los muelles se llenan de ruido, vida y ajetreo, la mayoría conversaciones sobre los pedidos, algunos intercambiando opiniones sobre café y té y otros hablando de sus familias y los logros de sus hijos, realmente todos los presentes son como una gran familia después de varios años trabajando con determinación y la inmensa mayoría con pasión por su labor. La isla está totalmente orgullosa de su muelle y sus trabajadores, pero entre conversaciones un pequeño rumor y una preocupación acarreada desde hace unos días, una historia fantasma e incierta de la que nadie sabe con certeza la veracidad de ello y el impacto que tiene. Son pequeños comentarios discretos, ocultos entre todo el jaleo y toda la algarabía del muelle, de forma que no se logra distinguir con claridad lo que dicen, solo se intuye un pequeño tono de preocupación o de incredulidad dependiendo de quien sea el que hable.

Lentamente los barcos van llegando y el muelle se inunda de vida y prisa, estibadores controlando las cargas, vigilando que los cargamentos no se mezclen y que cada carga vaya a su zona correspondiente, los amarradores asegurando que los barcos estén bien amarrados mientras que lentamente desde la propia isla van saliendo personas que hacen sus compras en el muelle, sobre todo las de pescado y productos marítimos por ser el lugar donde están más frescos y por costumbre. De la nada, un muelle donde apenas y se encontraban los trabajadores se llena de compradores, viajeros y algunos transportistas que aprovechan el tiempo para ir a tomar algo a una taberna o descansar en tierra firme lejos del balanceo de las naos por el oleaje natural del mar.

Entre la multitud una pequeña figura se mueve de forma más sutil y discreta, totalmente inadvertida por las pocas autoridades que se encuentran en el lugar asegurando el buen funcionamiento y para avisar a la marina o a los guardias de ser necesario. No destaca, viste con ropa normal, pero hay algo en ella extraño, algo que si prestas la suficiente atención verás que no encaja del todo, como si no cuadrara con el entorno y el momento, como si ocultara algo o supiera algo que los demás ignoran. Se mueve por entre la multitud como una más, mezclada en la marabunta y mirando a los puestos como buscando alguno que le interese para comprar o hablar con el dueño.

Off
#2
El reino de Samba... Lugar donde las estaciones parecen perderse en la estática y el clima siempre es agraciado y benevolo, regalando inviernos apacibles, otoños plácidos, veranos arrolladores y primaveras perfectas. El sol anunciaba su llegada y junto a él, todo comenzaba a tomar vida en aquella región, aquellos codiciosos que se mueven por la ambición intentando llenar sus arcas, ciudadanos que se levantan a buscar las primeras ofertas, algunos niños con prisa y ansias por comenzar con su juego, y también estaba yo, siempre a la espera de encontrar una fuente, una en la cual saciar mi sed de diversión, emoción, necesidad de dinero, oportunidades... Aventura... Samba nunca me decepcionaba, y a buen conocedor, sobraban explicaciones... El puerto siempre sería el corazón de cualquier ciudad, reino, pueblo e incluso isla, allí se movía la economía interna, de exterior, cientos de barcos pasaban por allí, pescado, armas, lujos, siempre habían oportunidades, y donde oportunidades hay, tambien hay dinero, eso lo tenía claro.

~Espero que el anciano tenga razón~ decía para mi interior mientras encendía un cigarro y mis pasos me llevaban al corazón del puerto entre puestos, cada vez más gente abultandose y el sol alzandose en el alba. La noche anterior, un viejo en la taberna del "Calamar cansado" me había dicho que si realmente quería dinero y encontrar alguna oportunidad de algo más interesante que apuestas y jugar al tonto para aprovecharme de maleantes despistados, viniese al puerto, allí siempre surgía algo. Aunque tengo que mencionar, que todo parecía estático estático, todo muy ordinario, realmente estaba empezando a arrepentirme de haber madrugado y más aún de haber venido a estos lados... Todo era muy genérico, nada llamaba la atención y por sobre todo, no estaba interesado en comprar telas, ni pescado, ni ninguna cosa que veía bajar de los barcos ni en los puestos o tiendas improvisadas... —¡Tsk!— ~Estupido viejo~ me lamentaba en mi mente mientras alcé mi vista al cielo dando una pitada a mi cigarro, a la par que encandile mis ojos observando al sol directamente y dejándome abrazar por su calor en mi rostro. Con mi diestra ajusté bien mi katana a mi lado derecho, y luego rasque mi nuca analizando que hacer... ¿Debería irme? Todo parecía muy normal, y cualquier actividad que pudiera encontrar no era algo que encajara del todo con mi estilo...

Ensimismado aún en mi aburrimiento, pensando en irme o seguir dando vueltas, una curiosa silueta llamó mi atención, no había razones mayores que la intuición, pero la lógica o el sentido común acompañado de la vista tampoco eran mi brújula... No lo pensé mucho, comencé a apurar mis pasos, estaba a unos cuantos metros, dificil de deducir... ¿Serían quince, o veinte quizás? Lo importante era seguir mi intuición que me decía que si algo me llamaba la atención debía responder. Nuevamente junte mis manos con su respectivo bolsillo, y el cigarro sostenido solo por mis labios mientras me aseguraba no perder de vista aquella figura, y recortar distancia acercándome más y más, replicando sus pasos, intentando no invadir su espacio, guardando una distancia prudente, con el deseo, de que el maldito viejo tabernero y mi intuición estuvieran en lo correcto y encontrar algo de emoción... Apuesto a que sí... Después de todo al que madruga Dios lo ayuda dicen, y sentía que la suerte hoy estaba de mi lado.

Cosas


Off
#3
Reino de Samba - Muelles.
Día 2, Primavera Año 17

La vida de la isla avanza con naturalidad, los mercaderes están terminando de preparar los puestos, los barcos siguen descargando la mercancía en orden mientras se aseguran que está todo en perfecto estado y no falta nada ni se ha roto nada. Algunos niños corretean por la zona buscando comida, jugar y unos pocos buscan alguna forma de ganarse la vida, lamentablemente la vida no es amable con todos y los hay que desde pequeños viven pobres y en la calle, teniendo que robar o vivir de la basura. Samba no es un reino donde eso sea muy común, pero como en todas islas había gente con mucha riqueza, otros que vivían con normalidad y aquellos que apenas y podían llegar al final del día o que debían robar para sobrevivir. Estos últimos solían ser víctimas de gente con muy malas intenciones, que se aprovechan de su necesidad y desesperación para forzarles o convencerles de llevar a cabo todo tipo de crímenes, siendo que los más afortunados únicamente se convertían en ladrones. De momento todo apunta a una mañana común, sin nada fuera de lo habitual contando los pequeños ladrones o las discusiones que a veces surgen cuando dos trabajadores chocan por accidente.

En el momento en el que empiezas a seguir la figura y la observas te percatas que no es alguien muy alto, siendo el tamaño habitual en un adolescente aunque no logras ver más allá que su estatura debido a su ropa y la cantidad de gente que hay alrededor. La figura se mueve entre la multitud como quien camina por su casa, parece estar acostumbrada a ello, y sobre todo, parece conocer el camino a la perfección, no se ve ni una señal de duda en sus movimientos. Mirando alrededor ves que otros van más despacio y más atentos para evitar chocarse, sin embargo la figura no parece tener problemas moviéndose por la multitud. La figura no se fija en ti, simplemente avanza hasta alejarse del puerto, hacia la zona de los almacenes de los muelles. Poco a poco la cantidad de gente va disminuyendo, casi como si te adnetraras en una zona prohibida o evitada por la gente. La figura parece ser que va a algún lugar de esa zona, metiéndose por pequeños callejones repletos de cajas, barriles de forma desordenada, casi como si estuviera todo abandonado.

La figura se acerca a una puerta casi oculta en una de las paredes, cerca de un enorme contenedor de basura. La figura toca un punto en concreto de la puerta, unos 15cm por debajo de lo que parece ser un dibujo de una araña y la puerta se abre, cerrándose a su espalda dejando salir una pequeña voz diciendo

-¿Has conseguido algún cliente para nuestros productos? Tanto lo que nos llevamos como lo otro.-

Y tras eso la puerta se cierra y no puedes escuchar nada más desde dentro, salvo un pequeño grito agudo, como de un niño llorando y asustado. Las voces del puerto se quedaron lejos, no se escucha nada más que el viendo y algún gato callejero tirando tapas de cubos o peleando por comida.


Off

figura
#4
Aquella encapuchada silueta, se movía grácilmente entre la multitud, como si encontrara orden, un patrón dentro del caos. En su andar se notaba costumbre, seguridad, firmeza, era difícil saber quien era, de donde venía, que hacía allí, y mucho menos a donde iba… Pero tal naturaleza era imposible de ignorar, la curiosidad e intriga ya se habían activado y me sentía emocionado, de que al final, quizás fuí rápido para juzgar lo que el viejo me había dicho y comenzaba a creer que quizás tenía algo de razón aquel anciano… Ahora la única pregunta que aún no tenía respuesta pero no veía el momento de ya descubrirla, era que me depararía seguir aquella mediana figura. Mi intuición siempre me había acompañado, en aciertos, errores, aventuras, peligros, pero jamás, nunca, haber seguido a mi intuición me había fallado en entregarme emoción.

Replicando aquel individuo, aún manteniéndome a una distancia prudente, calculaba yo unos cinco metros, lo seguí paso a paso, evitando los choques, golpes y ajetreos. Las voces, ruidos y griterío habían pasado a segundo plano, me encontraba ahora atento, despierto, enfocado. Sabía que un descuido por mi parte significaría la pérdida finalmente del objetivo, más cuando no había ni la más mínima pizca de duda entre sus pasos.

Me empezó a llamar más la atención cuando comenzó a alejarse de la zona más comercial para adentrarse en la parte más libre de tránsito, la zona de almacenes, depósitos. No levantar sospechas iba a resultar más complicado, pero ya estaba demasiado dentro para querer salirme… ~¿A dónde está yendo éste tipo?~ me cuestionaba con intriga mientras dí un vistazo atrás y a mis alrededores evitando caer en la misma que aquel individuo, y procurar que nadie me estuviera siguiendo o vigilando.

Al empezar a surcar entre callejones, me fui valiendo de los barriles, contenedores, cajas, para cubrirme un poco mientras avanzaba sin quedar atrás. Éste, al frenar ante una puerta unos instantes, ví que algo tocó, y entró… Las palabras que alcancé a oír no hicieron más que desconcertarme, definitivamente ahora si tenía que averiguar que se cosía… Y algo me decía, que olía a dinero… Y eso además… ¿Había sido un grito? Ya no había lugar a equivocación… Tenía que saciar aquella intriga y ver que pasaba… Al final… Al parecer… En cada esquina había una historia interesante si se prestaba la suficiente atención.

Ya frente a la puerta cerrada me detuve un instante a pensar, mientras encendí un cigarro y analicé la situación… Parecía que por fuera no se podía abrir… Pero el sujeto aquel había entrado muy rápidamente… Mi mente estaba dividida entre que justo detrás de la puerta había alguien, y eso descartaba mi plan A, que era simplemente cortar la puerta o tirarla abajo, y por otra parte, que algún truco había… Mientras me detuve a pensar un instante parado frente la puerta, del lado cubierto, pitaba mi cigarro, luego de haber visto aquel logo de la araña… ~Estoy seguro que lo vi… El extendió su mano como si hubiera alcanzado un picaporte…~ en mi cabeza intentaba darle forma a aquello, mientras mi diestra descansaba en el mango de mi katana y el cigarro colgando de mis labios.

Contenido Oculto


Iba a fumar el cigarro mientras veía si algo pasaba o se escuchaba, y luego, le haría caso a mi tripa, y seguiría mi intuición…

Cosas
#5
Reino de Samba - Muelles.
Día 2, Primavera Año 17

La figura encapuchada se había movido con soltura, sigilo y una destreza tan eficientes que parecía una sombra oculta en la multitud, algo que nadie parecía notar como si estuviera presente, pero al mismo tiempo no lo estuviera. La mayoría de las personas ni siquiera se percató de su presencia, siendo que el encapuchado aprovechaba eso para ir robando carteras a su paso o huir de gente que le perseguía por diversos motivos, pero su mayor fuente de ingreso era otra, no eran robos menores de carterismo, sino más bien buscar ítems valiosos en cargas o encargos específicos, siendo los últimos los más cotizados ya que acostumbran ser cosas delicadas o arriesgadas por generalmente ir bien vigiladas. Los callejones no son completamente desiertos, al menos no en todo momento, pero realmente nadie que se encuentre en esa zona es de fiar, o al menos no abiertamente, cuentan los rumores que una banda de ladrones se apoderó de la zona y están dispuestos a hacer de todo con tal de sacar beneficio, siendo su principal trabajo el robo y tráfico de joyas, armas y otros objetos valiosos, pero dicen las malas lenguas que no dudan en traficar con personas, mayormente niñas, si les pagan bien.

Los callejones en este momento se hallan completamente desiertos y en completo silencio, no hay absolutamente nadie por la zona salvo por el joven que se halla frente a la puerta, una puerta que puede cambiar el destino de más de uno dependiendo de la decisión del joven. El aire se mueve con una suave brisa, el puerto lejano sigue moviéndose con normalidad, ajeno a lo que está sucediendo, ignorando el hecho de que la carga que desapareció unos días atrás está más cerca de lo que esperan, sin embargo, nadie parece dispuesto a indagar o moverse y el tiempo apremia, este tipo de organizaciones no acostumbra tardar más que unos pocos días en movilizar y vender lo que roban, por lo que si los dueños quieren recuperar sus cosas no pueden esperar a que los soldados actúen, y por lo que dicen los rumores, el valor de la carga es incalculable. Dentro del edificio el encapuchado discute con el que hizo la pregunta, no parece estar de acuerdo con algunas cosas que decidieron, pero algo le impide oponerse, como si toda su vida dependiera de obedecer o tuvieran alguna forma de controlar sus actos. Evidentemente nada de esto llega a oídos del pelinegro y mientras fuma frente a la puerta, como si tratara de descifrar un mecanismo oculto para abrir la puerta, o quien sabe, quizás tenga en mente un método más bruto y medieval para lidiar con el problema.

De pronto a unos metros de la puerta se escucha un fuerte ruido metálico, como si hubieran lanzado un cubo contra una pared siendo causado por un gato callejero que saltaba entre balcones tirando efectivamente una especie de cubo. De pronto, al lado de la puerta se abre una pequeña rendija y un par de ojos rojos asoman y ven al espadachín y dicen

-Si quieres entrar tus bienes has de apostar. Cualquiera que no pague o apueste debe retirarse.-


Off

figura
#6
Las oportunidades extrañas solían presentarse siempre ante ojos capaces de verlas. Esta aventura en lo que no tenía idea de que era en lo que se estaba metiendo era la prueba. Solo ver aquella silueta era un vivo grito que llamaba a dejarse llevar a ver en que desembocaba, me era divertido.

Esta zona de los muelles, menos transitada era testigo de muchas cosas, que pocos saben y otros ocultan, así que la curiosidad ya estaba instalada, además esperaba encontrar algo que valga la pena. Mientras fumaba mi cigarro, contemplaba la puerta pensando que clase de ambiente había allí dentro, lo que había visto, y vislumbrado escuchar ya me tenía dentro de la bolsa. Mi vista por momentos se apartaba a los costados como observando a ver quien pasa por aquellos lados. Un estrepitoso ruido metálico había quebrado el silencio allí haciéndome sonreír ante lo oportuno de aquel gato, animal que siempre aprecié.

La última pitada de mi cigarro la dí con gusto, para tirar la colilla al suelo y machucarla con la punta del pie sutilmente mientras observaba como mi pie realizaba tal acto. Tan solo acabar de apagarlo, un sonido metálico se escuchó frente a mí, una rendija que dejaba ver apenas unos ojos carmesí que anticipó cualquier otra cosa que pudiera pensar. Automáticamente alcé mi vista al interlocutor, con una sonrisa de mirada seria. —¿Para qué habría venido sino?— cuestioné —Abre ya y no perdamos más tiempo... Es un buen día para apostar.— finalicé dando a entender mis intenciones con una leve sensación de emoción al ahora estar hablando de apuestas, tal como me gusta.

No podría explicar bien a que se debía pero encontraba algo excitante y estimulante el hecho de siempre volver algo más interesante al involucrar la buena fortuna con el desenlace de perder, o, bien ganar... Volvía hasta el acto más cotidiano y simple en una emocionante situación. Al parecer justo como ahora parecía donde mucho más que ello, no sabía, pero la intuición no fallaba... Me decía que estaba tras lo que quería...

~¿Apuestas? Puede ser divertido...~

Cosas
#7
Reino de Samba - Muelles.
Día 2, Primavera Año 17

El aire frío del puerto llegaba suavemente a los callejones, no se había alejado tanto de la costa para que la brisa marina dejara de notarse, al contrario que el sonido del ajetreo del puerto la temperatura alcanzaba una zona más profunda, siendo que el mismo viento que llevaba la brisa marina hasta esa zona era el responsable de que no se escuchara con claridad el barullo del puerto, y al mismo tiempo no se escuchara en el puerto lo que sucedía en los callejones. Ese era precisamente el motivo por el que la banda criminal culpable de diversos robos y desapariciones en la zona hubiera decidido montar su base de operaciones en dicho lugar, al estar lo bastante cubierto como para evitar ser demasiado evidentes, pero lo bastante expuestos como para no ser un lugar que muchos tomarían como el escondite de criminales fácilmente. Nuestro amigo parecía dudar si adentrarse en el edificio o no, casi parecía que necesitaba una invitación formal a pasar, y algo parecía haber delatado su presencia, puede que el gato hiciera que los de dentro sospecharan algo y mandaran a alguien a comprobar lo que pasaba afuera, viendo así al joven samurai delante de la puerta.

La voz te invita a pasar, retándote a una apuesta que aún no sabes a qué hace referencia, pero aceptas igualmente por lo que ves como la compuerta donde se veían los ojos se cierra y escuchas el sonido de algunos cerrojos moviéndose, el metal frotando entre sí hasta que la puerta se abre lentamente frente a ti, sin nadie a la vista, solo lo que parece ser un amplio almacén de alguna tienda o restaurante. Desde la puerta apenas logras ver lo que hay en el interior, solo ves una sala amplia, varias cajas apiladas en las paredes y en el fondo una puerta que seguramente guarde el secreto que más esconden, pero lo que más llama tu atención es que en mitad de la sala ves algo similar a un ring, una zona claramente delimitada, sin obstáculos.

Poco a poco ves la figura encapuchada tomar su lugar en el centro de la zona limpia, y de un lado en las sombras un hombre mayor, cuerpo fornido y pelo blanco con un parche quien dice

-Si quieres algo deberás apostar contra nuestro luchador, la cantidad es lo de menos, pero cuanto más apuestes más ganas. Las reglas son sencillas, ambas partes ponemos la misma cantidad de dinero, mi luchador contra ti, el que se quede sin energía o incapaz de pelear antes pierde. Todo está permitido, pero preferimos evitar muertes innecesarias.-

El encapuchado se quita la ropa que lo cubría y ves a un sujeto completamente vendado, con los ojos rojos como la sangre, y en cada mano una kodachi, listo para pelear.

Al mismo tiempo en la lejanía los soldados empiezan a organizarse, listos para investigar la zona, aunque aún les tomará un rato llegar.

Off

NPC
#8
¿Qué más daba? Las oportunidades solo existen para quienes las deciden tomar, el resto, no podría dudar de ellas si jamás habían intentado tomar una. Y a mi manera de ver las cosas todos tenemos siempre oportunidades. Lo que siempre frena a la mayoría no es la desconfianza en el ansiado premio, sino el miedo a la posible pérdida, esa justa, equitativa, que se mide con la misma vara que al ganar. Claro, no todos les gusta o siquiera pueden vivir al límite y tomar los riesgos, muchos son conformistas, y estamos los queremos ver que hay más allá, porque siempre lo hay…

El sonido frío y seco del metal friccionando entre sí acompañaba a la puerta que escondía aquellos ojos rojos detrás, abriéndose calmadamente. Claro di el primer paso, lento, observando todo el lugar. No era muy extraño o distinto a algún almacén que había estado alguna que otra vez. Un lugar amplio, sensación de vacío, algunas cajas aisladas, solo había una puerta a un sitio, donde seguramente estuviera lo que valiera la pena que estuviera ahí porque a simple vista no había nada. Lo único que llamaba mi atención era la arena ahí en medio, claro, se hacía interesante, siempre era divertido verse envuelto en estos planes impredecibles.

A la escena empezó a adentrarse mismo quien me había recibido, el joven de ojos rojos, quien se lo veía curtido, envendado… Parecía una invitación, un desafío. Suspiré en un instante sonriendo ante hacerme la idea de que podría pasar. Me relajé, apoye suavemente la mano sobre la katana dejandola reposar de su peso y me adentré unos metros, y me detuve a cinco metros del joven de rojas orbes. Mientras, de las sombras surgía otra figura… Lo que proponía era sencillo y también lo que supuse… Incluso alguna que otra marca en el piso, daba el indicio… Allí se peleaba. Aunque independientemente de eso todavía estaban algunas dudas instaladas respecto a lo que ocurría, que escondían éstos sujetos?

sonreí.

—Por mí está bien, apuesto mi vida y todo lo que tengo, si gano me dejas elegir el premio— acordé sonriente, sin perder de vista al que sería mi oponente. —Suena divertido— finalicé animosamente, parecía que se pondría interesante el asunto.

Cosas
#9
Reino de Samba - Guarida bandidos
Día 2, Primavera Año 17

La sala se halla sumida en un silencio apenas roto por los pasos del espadachín llegado de la nada, el viento que se cuela por los huecos de la puerta y el característico crepitar de madera prendiendo, denotando que en algún lugar de ese edificio hay una chimenea, posiblemente para que los bandidos estén bien aclimatados o por algún otro motivo, si nuestro amigo gana quizás le desvelen los secretos de sus trapicheos o incluso le den lo que hayan robado o los beneficios de su trapicheo. Los ojos del invitado pueden ver claramente una puerta en la pared del fondo de la habitación, sintiendo que algo ahí no cuadra del todo, como si el desafío, la apuesta y el ring marcado en el suelo fuesen solo métodos de distracción para evitar que los posibles invasores se percaten de la zona a la que verdaderamente no quieren que llegue nadie, porque sería entregar lo que tanto trabajo les costó conseguir y esconder, tanto de sus víctimas como de las autoridades, siendo que roban indiscriminadamente a civiles, marines, piratas, mientras lleves algo que les interese o puedan vender para sacar beneficio, eres una posible víctima.

El encapuchado, ahora totalmente descubierto con dos kodachis empuñadas te mira mientras el hombre que parece ser el jefe del espadachín ríe a carcajada limpia ante la respuesta del espadachín a las normas y al reto en general. El hombre te mira con cierta curiosidad, casi cómo un cazador cuando ve por primera vez una presa peculiar cómo lo sería un ornitorrinco o encontrar un panda en el ártico, El hombre te mira y dice

-Me agrada este sujeto. La reacción habitual es tratar de negarse a un combate, atacar cobardemente o alegrarse de que no haya un alto riesgo de muerte, eres el primero que se lanza de cabeza al reto sin pararse a meditar las consecuencias.-

El hombre saca un puro de un bolsillo y lo enciende, dando una profunda y larga calada antes de soltar el humo hacia una de las lámparas de aceite de la sala y decir

-Las normas son sencillas, en cuanto la moneda toque el suelo se empieza el combate, que termina cuando uno se rinda o yo dictamine que alguno no puede continuar.-

Dicho eso el hombre saca una moneda gastada del bolsillo y la lanza al aire, mientras tu adversario se encuentra listo, mirada fija en ti, sus oídos atentos a la moneda, y en el momento en el que la moneda toca el suelo el encapuchado se desplaza hacia ti primero con un potente salto, luego corriendo a máxima velocidad para lanzar un fuerte corte con la kodachi de su mano derecha directamente a tu torso.

Off

NPC

Bélico
#10
¿Qué podía decir? No podía mentir ahora… No en esa situación cargada de emoción vibrante dentro, vivía para esa aventura, para encontrarme en situaciones así donde sentirme más vivo que nunca. No podía negar la inminente sobrecarga que tenía, todo parecía mandado a hacer… Lo poco pensado era a raíz y razón de casi no poder contenerme… ¿Qué importaba la apuesta? Después se podría ver o decidir, la cosa siempre fue sencilla para mí; siempre que exista el riesgo de perder, también existe el de ganar, y no había nada más lindo que esa adrenalina previa a realmente aventurarse en búsqueda de eso, estando dispuesto a pagar los precios, o vivir con la duda, y la incertidumbre del “¿Qué hubiera sido si?...” y yo nunca fuí de esos que quieren vivir pensando que había más allá, que había del otro lado… La sonrisa en mi rostro era inevitable, satisfacción incluso placer, era lo que denotaba mi rostro en aquel momento donde la emoción galopaba dentro mío arremolinando salvajemente las sensaciones, casi temblando de ansiedad por comenzar.

—HAHAHAHA—

Me reí emocionado más que por las palabras del viejo por el combate mismo. —debo ser el primero que viene que ama los combates— finalicé sonriendo, enfocado, toda esa adrenalina y fuego se transformó en un estado más que listo y emocionado por empezar. Mi atención giraba solo en torno a mi vendado oponente en frente mío. Al punto que era irrelevante el “organizador” hablando con el que hace un instante reí. Ya quería comenzar…

~Moneda… Ok~ es lo único que sonó en mi mente casi en blanco. Enfocada unicamente en quien tenía en frente.

El viejo lanzó la moneda dos metros en el aire, del otro lado de la sala, y en el momento que la moneda llegó a su punto más alto, en ese instante que comienza su descenso salté hacia delante al ras del suelo de la misma emoción por comenzar. Fué un salto rápido, enérgico de cinco metros, para quedar frente a él a la par que lanzaba un fuerte y rápido corte desenvainando de un movimiento a sus muslos. Con mi mano izquierda comencé a formar un hilo por dedo, mientras, mis hilos comenzaron a agarrar cada una de las extremidades de mi adversario, un hilo atrapando con fuerza cada pierna y cada brazo de mi adversario, no permitiendo moverlos al estar totalmente atrapados por los hilos. Mientras el último hilo se tensaba sin piedad al cuello de mi rival no permitiendole respirar y rápidamente me posicioné a un metro detrás de él.

—Perdón… Me dejé llevar por la emoción— dije entre risas, divirtiéndome. Mientras mis hilos tenían agarrado fuertemente a mi rival sin dejarle mover y lo asfixiaba sin permitirle respirar agarrando sin piedad su cuello tensando al máximo la tensión.


Cosas

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 609 + 0 = 609
Energia: 588 - 113 = 475
Espiritu: 108 + 0 = 108


Salto de foro:


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